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martes, 19 de diciembre de 2017

La Navidad en el cine (Las 15 mejores escenas)

Se acerca la Navidad, tal vez el momento de la vida de Jesús más celebrado en todas las culturas; por eso, he decidido celebrarlo también en este blog con una serie que ya vio la luz aquí. Una buena ocasión para revivir las escenas del evangelio en su traslación a la pantalla.

La Navidad es un hecho trascendente. Y, sin embargo, es un pasaje muy breve de los Evangelios: apenas sale en unos 20 versículos de S. Lucas y otros tantos de S. Mateo. En comparación con el total de los 4 Evangelios (cerca de 4.000 versículos: entre los 678 de S. Marcos y los 1.151 de S. Lucas), es verdaderamente muy poco.

Parece claro que los evangelistas quisieron centrar la redacción de sus libros en la vida pública del Señor: sus discursos y enseñanzas, su atención a los enfermos, sus milagros y prodigios, y –más extensamente– su pasión, muerte y resurrección. Ciertamente, esa parte es la más importante, pues expone la doctrina cristiana y habla de un Dios Redentor, que nos da ejemplo de conducta y nos ama hasta dar la vida en el mayor de los suplicios. Pero esa imagen todopoderosa y divina de Jesús se completa maravillosamente con la imagen de un Dios Niño, que se humilla por amor nuestro y se hace hombre para darnos ejemplo de vida. No se puede decir cuál de las dos imágenes nos conmueve más, ni cuál muestra mayor afecto a la humanidad.

Lo cierto es que ese Dios inerme e indefenso, que es concebido –milagrosamente– en las entrañas de una virgen, que pasa nueve mese en el seno de su Madre, y que nace en la más absoluta pobreza, es el más vivo ejemplo de Amor y de Humildad. Y no sólo eso: también es la muestra más clara de que Jesús es hombre como nosotros, en todo igual a nosotros (concepción, gestación, nacimiento) y, por tanto, verdaderamente un Dios hecho hombre: el auténtico Mediador entre nosotros y Dios. Por eso los hombres contamos los días desde su nacimiento: paradójicamente, desde aquel en que no le dimos cobijo en nuestra posada.

El cine ha reflejado extensamente esas escenas del Nacimiento de Jesús. Cada película ha puesto el acento en una u otra secuencia, y en uno u otro aspecto: la actitud contemplativa de María, el papel decisivo de José, la audacia y generosidad de los Magos, la crueldad y arrogancia de Herodes.

Esta Navidad es una ocasión espléndida para vivir las escenas del nacimiento de Cristo a través del cine. Quizás en el entorno familiar, o tal vez en las clases de Religión o de Historia. En cualquier ámbito -y, muy especialmente, en la catequesis de la Navidad- podemos contemplar esas escenas para redescubrir todo su significado. Una espléndida oportunidad para un cine-forum navideño.

En el listado que ofrezco a continuación, he seleccionado los filmes que mejor han reflejado cada una de las 15 escenas de la Navidad: desde las dudas de José y el empadronamiento de César Augusto, hasta el viaje a Belén, el nacimiento en la gruta y la matanza de los Inocentes. Serán secuencias breves (entre 30" y 2') y en ellas procuraré dar entrada a todo tipo de filmes: desde clásicos de los sesenta (Rey de Reyes, La historia más grande jamás contada, El Evangelio según San Mateo, e incluso Ben Hur) a películas más recientes y de diversa orientación y estructura narrativa (Jesús de Nazaret, El Mesías, María de Nazaret, El hombre que hacía milagros, La Natividad).

Las 15 escenas de la Navidad:

1. Significado de la Navidad
2. Dudas de José y anuncio del Ángel en sueños
3. Empadronamiento de César Augusto

4. Preparativos del viaje. La Virgen decide ir con José
5. Las penalidades del viaje a Belén
6. “No había sitio para ellos en la posada”
7. Jesús nace en el pesebre

8. La adoración de los pastores
9. Los Magos preparan su viaje
10. La Estrella guía a los Magos hacia Belén
11. Los Magos en Jerusalén. Entrevista con Herodes

12. Adoración de los Magos al Niño Dios
13. ¿Cuándo llegaron los Magos a Belén?
14. El aviso en sueños a José y la matanza de los Inocentes
15. El recuerdo de Belén en la vida de la Virgen

¡Que paséis una muy feliz Navidad! Y que las buenas películas os ayuden a revivir su auténtico sentido. Agradeceré, muy especialmente, vuestros comentarios.

sábado, 12 de diciembre de 2015

Las escenas de la Navidad en el cine

Se acerca la Navidad, tal vez el momento de la vida de Jesús más celebrado en todas las culturas; por eso, he decidido celebrarlo también en este blog con una serie que ya vio la luz aquí. Una buena ocasión para revivir las escenas del evangelio en su traslación a la pantalla.

La Navidad es un hecho trascendente. Y, sin embargo, es un pasaje muy breve de los Evangelios: apenas sale en unos 20 versículos de S. Lucas y otros tantos de S. Mateo. En comparación con el total de los 4 Evangelios (cerca de 4.000 versículos: entre los 678 de S. Marcos y los 1.151 de S. Lucas), es verdaderamente muy poco.

Parece claro que los evangelistas quisieron centrar la redacción de sus libros en la vida pública del Señor: sus discursos y enseñanzas, su atención a los enfermos, sus milagros y prodigios, y –más extensamente– su pasión, muerte y resurrección. Ciertamente, esa parte es la más importante, pues expone la doctrina cristiana y habla de un Dios Redentor, que nos da ejemplo de conducta y nos ama hasta dar la vida en el mayor de los suplicios. Pero esa imagen todopoderosa y divina de Jesús se completa maravillosamente con la imagen de un Dios Niño, que se humilla por amor nuestro y se hace hombre para darnos ejemplo de vida. No se puede decir cuál de las dos imágenes nos conmueve más, ni cuál muestra mayor afecto a la humanidad.

Lo cierto es que ese Dios inerme e indefenso, que es concebido –milagrosamente– en las entrañas de una virgen, que pasa nueve mese en el seno de su Madre, y que nace en la más absoluta pobreza, es el más vivo ejemplo de Amor y de Humildad. Y no sólo eso: también es la muestra más clara de que Jesús es hombre como nosotros, en todo igual a nosotros (concepción, gestación, nacimiento) y, por tanto, verdaderamente un Dios hecho hombre: el auténtico Mediador entre nosotros y Dios. Por eso los hombres contamos los días desde su nacimiento: paradójicamente, desde aquel en que no le dimos cobijo en nuestra posada.

El cine ha reflejado extensamente esas escenas del Nacimiento de Jesús. Cada película ha puesto el acento en una u otra secuencia, y en uno u otro aspecto: la actitud contemplativa de María, el papel decisivo de José, la audacia y generosidad de los Magos, la crueldad y arrogancia de Herodes.

Esta Navidad es una ocasión espléndida para vivir las escenas del nacimiento de Cristo a través del cine. Quizás en el entorno familiar, o tal vez en las clases de Religión o de Historia. En cualquier ámbito -y, muy especialmente, en la catequesis de la Navidad- podemos contemplar esas escenas para redescubrir todo su significado. Una espléndida oportunidad para un cine-forum navideño.

En el listado que ofrezco a continuación, he seleccionado los filmes que mejor han reflejado cada una de las 15 escenas de la Navidad: desde las dudas de José y el empadronamiento de César Augusto, hasta el viaje a Belén, el nacimiento en la gruta y la matanza de los Inocentes. Serán secuencias breves (entre 30" y 2') y en ellas procuraré dar entrada a todo tipo de filmes: desde clásicos de los sesenta (Rey de Reyes, La historia más grande jamás contada, El Evangelio según San Mateo, e incluso Ben Hur) a películas más recientes y de diversa orientación y estructura narrativa (Jesús de Nazaret, El Mesías, María de Nazaret, El hombre que hacía milagros, La Natividad).

Los 15 pasajes de la Navidad en el cine:

0. Navidad en el Cine: 15 episodios en la gran pantalla
1. Significado de la Navidad
2. Dudas de José y anuncio del Ángel en sueños
3. Empadronamiento de César Augusto

4. Preparativos del viaje. La Virgen decide ir con José
5. Las penalidades del viaje a Belén
6. “No había sitio para ellos en la posada”
7. Jesús nace en el pesebre

8. La adoración de los pastores
9. Los Magos preparan su viaje
10. La Estrella guía a los Magos hacia Belén
11. Los Magos en Jerusalén. Entrevista con Herodes

12. Adoración de los Magos al Niño Dios
13. ¿Cuándo llegaron los Magos a Belén?
14. El aviso en sueños a José y la matanza de los Inocentes
15. El recuerdo de Belén en la vida de la Virgen

¡Que paséis una muy feliz Navidad! Y que las buenas películas nos ayuden a revivir su auténtico sentido. Agradeceré, muy especialmente, vuestros comentarios.

domingo, 28 de diciembre de 2014

Los Reyes Magos: Tradición y Cine

Hay unos personajes que sentimos muy vinculados a la Navidad (sobre todo, los niños) y de los que apenas nos hablan los Evangelios. Se trata de los Reyes Magos, cuya imagen ha sido muy elaborada por la tradición, y que no suelen faltar en ningún belén del mundo.

San Mateo escribe que "unos Magos llegaron de Oriente a Jerusalén preguntando: ¿Dónde está el Rey de los Judíos que ha nacido?" (Mt 2, 1-2). En esa frase sólo indica su profesión: eran Magos, estudiosos de los astros y de sus movimientos en el Cielo; y precisamente de ese oficio se valdrá Dios para atraerlos, mediante una estrella, hasta el mismo lugar donde se encuentra Jesús. Pero no afirma que sean Reyes. Es éste un añadido del pueblo, que ha supuesto –con cierta lógica- que debían ser poderosos cuando fueron recibidos por la máxima autoridad de Jerusalén, Herodes, y cuando preguntan explícitamente por "el Rey de los Judíos".

Tampoco afirma cuántos eran: "unos Magos". Podían ser dos, cuatro, seis... Pero como fueron tres sus regalos (oro, incienso y mirra), la tradición ha deducido que ese debía ser el número de los magos reunidos en Belén. Sus nombres tampoco están en la Escritura: aparecen por vez primera en un mosaico bizantino localizado en Ravena (Italia, ver a la izquierda) que se fecha en torno al año 520. En él figura una leyenda sobre los tres magos que dice "+SCS BALTHASSAR +SCS MELCHIOR + SCS GASPAR".

La primera descripción de los Reyes Magos se la debemos al teólogo anglosajón Beda el Venerable (675-735): "El primero de los magos fue Melchor, un anciano de larga cabellera blanca y luenga barba; fue él quien ofreció el oro, símbolo de la realeza divina. El segundo, llamado Gaspar, joven, imberbe, de tez blanca y rosada, honró a Jesús ofreciéndole el incienso, símbolo de la divinidad. El tercero, llamado Baltasar, de tez morena (más tarde se le representaría negro) mostró su reconocimiento ofreciéndole mirra, que significaba que el Hijo del hombre debía morir."

Las representaciones cinematográficas de los Magos han seguido fielmente la iconografía popular: son tres, se comportan como reyes, vienen sobre camellos y les acompañan una cohorte de pajes y servidores. En todas las películas se les retrata así, y ahí termina también toda su intervención en la historia, aunque hay tres filmes que han añadido algo más para completar el relato.

En Ben Hur (1959, ver arriba), tal como aparece también en la novela, Melchor profetiza los padecimientos de Jesús y establece así un paralelismo simbólico con los dolores que aguardan al aristócrata judío. En La Natividad (2006) se incluyen al principio algunas escenas de los Magos en su trabajo como astrónomos: su observación del firmamento, el descubrimiento de la estrella, y –tras la consulta de algunos legajos- la conexión de este fenómeno con las profecías mesiánicas. Finalmente, en Jesús de Nazaret (1977) vemos cómo los Magos se van juntando por el camino y cómo dialogan acerca de su actitud frente a Herodes. También ayudan a descubrir el sentido espiritual de lo que está pasando. Así, cuando Baltasar contempla al Niño, comenta a José y a María: “Al venir aquí, creí que nos equivocábamos, pero ahora veo que es muy justo”; y, por si esto fuera poco, Gaspar añade: “No en la gloria, sino en la humildad”.

Hay un punto en el que la representación de los Magos diverge de unos filmes a otros, y es el de su presencia junto a los pastores en la gruta de Belén. Ya hemos comentado en otro post que esa reunión es poco probable. Ha cristalizado en el imaginario de la Navidad por una necesidad “escénica”: una pintura o una representación de la Navidad resultan mucho más completas e interesantes si se resumen en una sola escena todos los personajes implicados; así la noche del Nacimiento aparece como más “grandiosa”. Pero los teólogos suponen que ambos hechos estuvieron separados en el tiempo. Por una parte, los Magos debieron tardar algunos meses en llegar a Jerusalén desde el lejano Oriente. Por otra, Herodes manda degollar no a los recién nacidos, sino a todos los varones menores de dos años: esto hace suponer que el Nacimiento del que le hablan debió haber ocurrido un año antes.

Curiosamente, las primeras películas sobre Jesús sí muestran esa separación temporal. Vida y pasión de Jesucristo (1907), de Zecca, y Del pesebre a la Cruz (1912), de Sidney Olcott, muestran primero la llegada de los pastores a la cueva y, más tarde, la aparición de los Magos en la casa de José y María, un lugar mucho más acogedor que el portal.

Sin embargo, será en los años sesenta cuando ambas escenas se solapen en el tiempo. Rey de reyes (1961) muestra una ciudad de Belén corrompida por los romanos y ahí sitúa a un posadero egoísta y nervioso, que rechaza sin miramientos a la joven pareja. Cuando, poco después, los Magos llegan a la ciudad de David –“venían de Persia, Mesopotamia y Etiopía”, nos dice la voz en off- aparecen en el establo sin diálogo previo con Herodes, y allí ya están presentes los pastores. De igual modo, aunque desde otra perspectiva, La historia más grande jamás contada (1965) sigue el relato de los Magos, describe minuciosamente el careo con el tetrarca y nos lleva con ellos hasta el portal, donde ya los pastores han ofrecido sus cántaros y ovejas. En esta misma línea se situarán también La Natividad (2006) y La Biblia (2013), que unen ambas escenas para solemnizar el momento cumbre de su relato: el nacimiento de Cristo en la gruta de Belén.

Por el contrario, otras películas han reflejado la separación en el tiempo de una y otra adoración al Niño: la de los pastores y la de los Magos. Jesús de Nazaret es un claro ejemplo, con una distinción de secuencias que afecta también a la puesta en escena: solemne y lenta en el Nacimiento, con los pastores llegando por la noche hasta la gruta; sobria y natural en la epifanía, con los Reyes llegando de día hasta la casa.

Como vemos en el fotograma, el Niño tiene alrededor de un año, la Virgen está de pie y en plena faena, y la casa evidencia el trabajo de José para hacerla más confortable.

De todo esto celebraremos su fiesta el próximo día 6. ¡Felicidades a todos por la fiesta de los Reyes Magos! Y que a todos nos traigan muchos regalos.

domingo, 30 de noviembre de 2014

La Navidad en el cine (los 15 momentos de la Navidad en 10 películas)

Se acerca la Navidad, tal vez el momento de la vida de Jesús más celebrado en todas las culturas; por eso, he decidido celebrarlo también en este blog con una serie que ya vio la luz aquí. Una buena ocasión para revivir las escenas del evangelio en su traslación a la pantalla.

La Navidad es un hecho trascendente. Y, sin embargo, es un pasaje muy breve de los Evangelios: apenas sale en unos 20 versículos de S. Lucas y otros tantos de S. Mateo. En comparación con el total de los 4 Evangelios (cerca de 4.000 versículos: entre los 678 de S. Marcos y los 1.151 de S. Lucas), es verdaderamente muy poco.

Parece claro que los evangelistas quisieron centrar la redacción de sus libros en la vida pública del Señor: sus discursos y enseñanzas, su atención a los enfermos, sus milagros y prodigios, y –más extensamente– su pasión, muerte y resurrección. Ciertamente, esa parte es la más importante, pues expone la doctrina cristiana y habla de un Dios Redentor, que nos da ejemplo de conducta y nos ama hasta dar la vida en el mayor de los suplicios. Pero esa imagen todopoderosa y divina de Jesús se completa maravillosamente con la imagen de un Dios Niño, que se humilla por amor nuestro y se hace hombre para darnos ejemplo de vida. No se puede decir cuál de las dos imágenes nos conmueve más, ni cuál muestra mayor afecto a la humanidad.

Lo cierto es que ese Dios inerme e indefenso, que es concebido –milagrosamente– en las entrañas de una virgen, que pasa nueve mese en el seno de su Madre, y que nace en la más absoluta pobreza, es el más vivo ejemplo de Amor y de Humildad. Y no sólo eso: también es la muestra más clara de que Jesús es hombre como nosotros, en todo igual a nosotros (concepción, gestación, nacimiento) y, por tanto, verdaderamente un Dios hecho hombre: el auténtico Mediador entre nosotros y Dios. Por eso los hombres contamos los días desde su nacimiento: paradójicamente, desde aquel en que no le dimos cobijo en nuestra posada.

El cine ha reflejado extensamente esas escenas del Nacimiento de Jesús. Cada película ha puesto el acento en una u otra secuencia, y en uno u otro aspecto: la actitud contemplativa de María, el papel decisivo de José, la audacia y generosidad de los Magos, la crueldad y arrogancia de Herodes.

Esta Navidad es una ocasión espléndida para vivir las escenas del nacimiento de Cristo a través del cine. Quizás en el entorno familiar, o tal vez en las clases de Religión o de Historia. En cualquier ámbito -y, muy especialmente, en la catequesis de la Navidad- podemos contemplar esas escenas para redescubrir todo su significado. Una espléndida oportunidad para un cine-forum navideño.  

En el listado que ofrezco a continuación, he seleccionado los filmes que mejor han reflejado cada una de las 15 escenas de la Navidad: desde las dudas de José y el empadronamiento de César Augusto, hasta el viaje a Belén, el nacimiento en la gruta y la matanza de los Inocentes. Serán secuencias breves (entre 30" y 2') y en ellas procuraré dar entrada a todo tipo de filmes: desde clásicos de los sesenta (Rey de Reyes, La historia más grande jamás contada, El Evangelio según San Mateo, e incluso Ben Hur) a películas más recientes y de diversa orientación y estructura narrativa (Jesús de Nazaret, El Mesías, María de Nazaret, El hombre que hacía milagros, La Natividad).

Los 15 pasajes de la Navidad en el cine:

0. Navidad en el Cine: 15 episodios en la gran pantalla
1. Significado de la Navidad
2. Dudas de José y anuncio del Ángel en sueños
3. Empadronamiento de César Augusto

4. Preparativos del viaje. La Virgen decide ir con José
5. Las penalidades del viaje a Belén
6. “No había sitio para ellos en la posada”
7. Jesús nace en el pesebre

8. La adoración de los pastores
9. Los Magos preparan su viaje
10. La Estrella guía a los Magos hacia Belén
11. Los Magos en Jerusalén. Entrevista con Herodes

12. Adoración de los Magos al Niño Dios
13. ¿Cuándo llegaron los Magos a Belén?
14. El aviso en sueños a José y la matanza de los Inocentes
15. El recuerdo de Belén en la vida de la Virgen

¡Que paséis una muy feliz Navidad! Y que las buenas películas os ayuden a revivir su auténtico sentido. Agradeceré, muy especialmente, vuestros comentarios.

viernes, 28 de diciembre de 2012

Los Reyes Magos: Historia, tradición y cine

Hay unos personajes que todos sentimos muy vinculados a la Navidad –sobre todo, los niños- y de los que apenas nos hablan los Evangelios. Se trata de los Reyes Magos, cuya imagen ha sido muy elaborada por la tradición, hasta el punto de que no suelen faltar en ningún belén del mundo.

San Mateo escribe que "unos Magos llegaron de Oriente a Jerusalén preguntando: ¿Dónde está el Rey de los Judíos que ha nacido?" (Mt 2, 1-2). En esa frase sólo indica su profesión: eran Magos, estudiosos de los astros y de sus movimientos en el Cielo; y precisamente de ese oficio se valdrá Dios para atraerlos –mediante una estrella- hasta el mismo lugar donde se encuentra Jesús. Pero no afirma que sean Reyes. Es éste un añadido del pueblo, que ha supuesto –con cierta lógica- que debían ser poderosos cuando fueron recibidos por la máxima autoridad de Jerusalén, Herodes, y cuando preguntan explícitamente por "el Rey de los Judíos".

Tampoco afirma cuántos eran: "unos Magos". Podían ser dos, cuatro, seis... Pero como fueron tres sus regalos (oro, incienso y mirra), la tradición ha deducido que ese debía ser el número de los magos reunidos en Belén. Sus nombres tampoco están en la Escritura: aparecen por vez primera en un mosaico bizantino localizado en Ravena (Italia) que se fecha en torno al año 520. En él figura una leyenda sobre los tres magos que dice "+SCS BALTHASSAR +SCS MELCHIOR + SCS GASPAR"; esto es, sagratísimos -o veneradísimos- Baltasar, Melchor y Gaspar (Ver imagen de arriba).

La primera descripción de los Reyes Magos se la debemos al teólogo anglosajón Beda el Venerable (675-735): "El primero de los magos fue Melchor, un anciano de larga cabellera blanca y luenga barba; fue él quien ofreció el oro, símbolo de la realeza divina. El segundo, llamado Gaspar, joven, imberbe, de tez blanca y rosada, honró a Jesús ofreciéndole el incienso, símbolo de la divinidad. El tercero, llamado Baltasar, de tez morena (más tarde se le representaría negro) mostró su reconocimiento ofreciéndole mirra, que significaba que el Hijo del hombre debía morir."

Las representaciones cinematográficas de los Magos han seguido fielmente la iconografía popular: son tres, se comportan como reyes, vienen sobre camellos y les acompañan una cohorte de pajes y servidores. En todas las películas se les retrata así, y ahí termina también toda su intervención en la historia, aunque hay tres filmes que han añadido algo más para completar el relato. En Ben Hur (1959), tal como aparece también en la novela, Melchor profetiza los padecimientos de Jesús y establece así un paralelismo simbólico con los dolores que aguardan al aristócrata judío. En La Natividad (2006) se incluyen al principio algunas escenas de los Magos en su trabajo como astrónomos: su observación del firmamento, el descubrimiento de la estrella, y –tras la consulta de algunos legajos- la conexión de este fenómeno con las profecías mesiánicas. Finalmente, en Jesús de Nazaret (1977) vemos cómo los Magos se van juntando por el camino y cómo dialogan acerca de su actitud frente a Herodes. También ayudan a descubrir el sentido espiritual de lo que está pasando. Así, cuando Baltasar contempla al Niño, comenta a José y a María: “Al venir aquí, creí que nos equivocábamos, pero ahora veo que es muy justo”; y, por si esto fuera poco, Gaspar añade: “No en la gloria, sino en la humildad”.

Hay un punto en el que la representación de los Magos diverge de unos filmes a otros, y es el de su presencia junto a los pastores en la gruta de Belén. Ya hemos comentado en otro post que esa reunión es poco probable. Ha cristalizado en el imaginario de la Navidad por una necesidad “escénica”: una pintura o una representación de la Navidad resultan mucho más completas e interesantes si se resumen en una sola escena todos los personajes implicados; así la noche del Nacimiento aparece como más “grandiosa”. Pero los teólogos suponen que ambos hechos estuvieron separados en el tiempo. Por una parte, los Magos debieron tardar algunos meses en llegar a Jerusalén desde el lejano Oriente. Por otra, Herodes manda degollar no a los recién nacidos, sino a todos los varones menores de dos años: esto hace suponer que el Nacimiento del que le hablan debió haber ocurrido un año antes.

Curiosamente, las primeras películas sobre Jesús sí muestran esa separación temporal. Vida y pasión de Jesucristo (1907), de Zecca, y Del pesebre a la Cruz (1912), de Sidney Olcott, muestran primero la llegada de los pastores a la cueva y, más tarde, la aparición de los Magos en la casa de José y María, un lugar mucho más acogedor que el portal.

Sin embargo, será en los años sesenta cuando ambas escenas se solapen en el tiempo. Rey de reyes (1961) muestra una ciudad de Belén corrompida por los romanos y ahí sitúa a un posadero egoísta y nervioso, que rechaza sin miramientos a la joven pareja. Cuando, poco después, los Magos llegan a la ciudad de David –“venían de Persia, Mesopotamia y Etiopía”, nos dice la voz en off- aparecen en el establo sin diálogo previo con Herodes, y allí ya están presentes los pastores. De igual modo, aunque desde otra perspectiva, La historia más grande jamás contada (1965) sigue el relato de los Magos, describe minuciosamente el careo con el tetrarca y nos lleva con ellos hasta el portal, donde ya los pastores han ofrecido sus cántaros y ovejas. En esta misma línea se situará también el relato de La Natividad, cuyo guión tiene necesariamente que unir ambas escenas para solemnizar así el momento cumbre de la cinta: el nacimiento de Cristo en la gruta de Belén.

Por el contrario, otras películas han reflejado la separación en el tiempo de una y otra adoración al Niño: la de los pastores y la de los Magos. Jesús de Nazaret es un claro ejemplo, con una distinción de secuencias que afecta también a la puesta en escena: solemne y lenta en el Nacimiento, con los pastores llegando por la noche hasta la gruta; sobria y natural en la epifanía, con los Reyes llegando por el día hasta la casa. Como vemos en el fotograma, el Niño tiene alrededor de un año, la Virgen está de pie y en plena faena, y la casa evidencia el trabajo de José para hacerla más confortable.

De todo esto celebraremos su fiesta el próximo día 6. ¡Felicidades a todos por la Solemnidad de la Epifanía!

domingo, 9 de diciembre de 2012

La Navidad en 15 escenas: Cómo el cine ha reflejado el Nacimiento de Jesús

Se acerca la Navidad, tal vez el momento de la vida de Jesús más celebrado en todas las culturas; por eso, he decidido celebrarlo con una serie que vio la luz aquí el año pasado. Son 15 grandes momentos de la Navidad a través de las películas: para revivir -en casa con la familia, en clase con los alumnos- las escenas del nacimiento de Jesús.

La Navidad es un hecho trascendente. Y, sin embargo, es un pasaje muy breve de los Evangelios: apenas sale en unos 20 versículos de S. Lucas y otros tantos de S. Mateo. En comparación con el total de los 4 Evangelios (cerca de 4.000 versículos: entre los 678 de S. Marcos y los 1.151 de S. Lucas), es verdaderamente muy poco.

Parece claro que los evangelistas quisieron centrar la redacción de sus libros en la vida pública del Señor: sus discursos y enseñanzas, su atención a los enfermos, sus milagros y prodigios, y –más extensamente– su pasión, muerte y resurrección. Ciertamente, esa parte es la más importante, pues expone la doctrina cristiana y habla de un Dios Redentor, que nos da ejemplo de conducta y nos ama hasta dar la vida en el mayor de los suplicios. Pero esa imagen todopoderosa y divina de Jesús se completa maravillosamente con la imagen de un Dios Niño, que se humilla por amor nuestro y se hace hombre para darnos ejemplo de vida. No se puede decir cuál de las dos imágenes nos conmueve más, ni cuál muestra mayor afecto a la humanidad.

Lo cierto es que ese Dios inerme e indefenso, que es concebido –milagrosamente– en las entrañas de una virgen, que pasa nueve mese en el seno de su Madre, y que nace en la más absoluta pobreza, es el más vivo ejemplo de Amor y de Humildad. Y no sólo eso: también es la muestra más clara de que Jesús es hombre como nosotros, en todo igual a nosotros (concepción, gestación, nacimiento) y, por tanto, verdaderamente un Dios hecho hombre: el auténtcio Mediador entre nosotros y Dios. Por eso los hombres contamos los días desde su nacimiento: paradójicamente, desde aquel en que no le dimos cobijo en nuestra posada.

El cine ha reflejado extensamente esas escenas del Nacimiento de Jesús. Cada película ha puesto el acento en una u otra secuencia, y en uno u otro aspecto: la actitud contemplativa de María, el papel decisivo de José, la audacia y generosidad de los Magos, la crueldad y arrogancia de Herodes.

En el listado que ofrezco a continuación, he seleccionado los filmes que mejor han reflejado cada una de las 15 escenas de la Navidad: desde las dudas de José y el empadronamiento de César Augusto, hasta el viaje a Belén, el nacimiento en la gruta y la matanza de los Inocentes. Serán secuencias breves (entre 30" y 2') y en ellas procuraré dar entrada a todo tipo de filmes: desde clásicos de los sesenta (Rey de Reyes, La historia más grande jamás contada, El Evangelio según San Mateo, e incluso Ben Hur) a películas más recientes y de diversa orientación y estructura narrativa (Jesús de Nazaret, El Mesías, María de Nazaret, El hombre que hacía milagros, La Natividad).

Los 15 pasajes de la Navidad en el cine:

0. Navidad en el Cine: 15 episodios en la gran pantalla
1. Significado simbólico de la Navidad
2. Dudas de José y anuncio del Ángel en sueños
3. Empadronamiento de César Augusto

4. Preparativos del viaje. La Virgen decide ir con José
5. Las penalidades del viaje a Belén
6. “No había sitio para ellos en la posada”
7. Acogidos en una gruta. Jesús nace en el pesebre

8. La adoración de los pastores
9. Los Magos preparan su viaje
10. La Estrella guía a los Magos hacia Belén
11. Los Magos en Jerusalén. Entrevista con Herodes

12. Adoración de los Magos al Niño Dios
13. ¿Cuándo llegaron los Magos a Belén?
14. El aviso en sueños a José y la matanza de los Inocentes
15. El recuerdo de Belén en la vida de la Virgen

¡Que paséis una muy feliz Navidad! Y que las buenas películas os ayuden a revivir su auténtico sentido. Agradeceré, muy especialmente, vuestros comentarios.

lunes, 3 de octubre de 2011

"En clase con Jesús": serie de animación para enseñar virtudes a los niños

«En clase con Jesús» es la primera serie audiovisual en DVD concebida como apoyo a los profesores de Religión Católica. Dirigida a niños de 6 a 9 años, esta animación en 3D muestra la vida de Jesús, hecho niño, que vive junto con sus compañeros experiencias muy cotidianas en una escuela actual.

Para la realización de este proyecto se han unido la productora de televisión TDPress y el estudio de animación Animatek. Su objetivo es acercar la figura de Jesús a las aulas de Educación Primaria del siglo XXI. Así, a través de situaciones típicas del colegio (la envidia a un compañero, la pereza para hacer los deberes, la tentación de copiar en un examen), el niño aprende a tomar decisiones morales y a valorar las virtudes como logros personales en su vida.

Los guiones de cada capítulo están basados en el libro "En clase con Jesús. Cuentos sobre las bienaventuranzas", de Miguel Angel Barbero, un proyecto de la revista pedagógica Area Educativa, que acaba de ser reeditado por Ediciones Palabra. La serie cuenta con página en Facebook y tiene un canal propio de distribución.

Cada capítulo tiene 3 partes: la exposición de un pasaje del Evangelio que habla de una virtud determinada, el desarrollo narrativo de una trama que envuelve a esa virtud, y un epílogo con una serie de preguntas que invitan a la reflexión. La serie está pensada para que cada episodio pueda ser visto en grupo (en el aula, en la parroquia o en el hogar) y comentado después por un adulto, que así ayuda a los pequeños a comprender el fondo de cada historia.

Como señalan sus creadores, esta serie nació como una necesidad "ante la falta de herramientas de trabajo innovadoras, tanto en los centros parroquiales como en los escolares, que favorecieran en los chicos un encuentro personal con Cristo". De ahí que sus historias traten de "propiciar virtudes y mostrar un modo de vivir al estilo cristiano, buscando la forja de mujeres y hombre valientes".

Los títulos editados hasta el momento son:

1. Los deberes de Jesús, que habla de responsabilidad, fortaleza y servicio a los demás.

2. Copiar o no copiar, esa es la cuestión, que apela a la sinceridad, al valor del esfuerzo, a la constancia y a la honradez.

3. Carlos, el holgazán, que ahonda en las virtudes del trabajo, la diligencia, la entrega y el trabajo en equipo.

4. La venganza de Clara, que estimula los valores de la convivencia, el perdón, la paciencia, el devolver bien por mal y el deseo sincero de construir la paz.

5. A la salida te espero, que enseña a los chicos el significado de la humildad, la mansedumbre, la capacidad de diálogo y el amor a los enemigos.

Las historias atrapan a los niños por su colorido, por la gracias de las animaciones y, sobre todo, por el carácter de sus personas: Antonio, Alex, Clara, Patricia... y, sobre todo, Jesús.

martes, 31 de mayo de 2011

La escena de la Visitación en el cine

A pesar de ser una secuencia clave, la Visitación se ha representado pocas veces en el cine. Se recoge en “Christ Series” (1951-52), de John T. Coyle, un serial de 12 capítulos de media hora sobre la vida de Jesús, y tan solo en tres ocasiones más: “Jesús de Nazaret” (1977), de Franco Zefirelli; “María de Nazaret” (1995), de Jean Delannoy; y “Natividad” (2006), de Catherine Hardwicke. De todas, la mejor es sin duda la de Zeffirelli, pues Hardwicke omite –incomprensiblemente– un texto clave para entender esta escena: el Magnificat, el texto más largo e importante que ha salido de los labios de la Virgen.

En la secuencia de “Jesús de Nazaret” destaca su calidad fotográfica, que podemos apreciar en la composición de los grupos, en la puesta en escena y en los encuadres (donde advertimos la influencia de la pintura renacentista italiana, muy especialmente, la de Fra Angelico). En concreto, esta escena reproduce una composición pictórica muy semejante a la de una Anunciación de Fra Angelico: María permanece en pie mientras Isabel se arrodilla, y esta disposición —aunque de forma inversa— recuerda el esquema de aquella pintura, solo que aquí Santa Isabel suplanta al Arcángel en su misión de transmitir un mensaje a la Madre de Dios.

Con todo, lo más importante de la escena es el retrato que hace de la Virgen: inocente, amable, profundamente sobrenatural. Su figura aúna perfectamente la alegría y la jovialidad de una muchacha con la limpieza y la santidad de quien es llena de gracia desde su concepción.

También se aprecia su profunda relación con Santa Isabel. Ésta percibe, por el salto de su hijo, que María lleva en su seno al Hijo de Dios; pero también descubre que la Virgen conoce perfectamente el milagro de su embarazo. La escena, majestuosa y emotiva, refleja la perfecta sintonía de esas dos mujeres tocadas por la Gracia, que saben que han concebido por intervención divina. Las dos exultan en su interior y alaban a Dios por su acción en favor de los hombres. El canto del Magníficat de María es acompañado por la reverencia de su prima, cuyo gesto de arrodillarse —en adoración a Dios ante la sublimidad de esas palabras— es imitado por sus criadas y familiares.

Hoy es un día para ver esta escena (1' 55") y para reflexionar en su significado. Y, por favor, decidme qué os ha parecido, qué es lo que os ha gustado, qué detalle os parece el más sublime. Gracias por vuestra participación.

lunes, 31 de mayo de 2010

La Visitación de la Virgen: una impecable puesta en escena

Hoy es la Fiesta de la Visitación de la Virgen a su prima Santa Isabel. El Evangelio sólo dice que María se dirigió “a la montaña, a una ciudad de Judá” (Lc 1,39), pero una antigua tradición, anterior al siglo VI, localiza ese encuentro en Ain-Karim, a 7 kilómetros al oeste de Jerusalén. Allí pude estar el verano pasado, como veis en las fotografías que siguen, durante una estancia de tres semanas en Tierra Santa.



A la izquierda se me ve con dos amigos (un austríaco y un inglés) delante de la fachada porticada, que tiene encima un inmenso mosaico con la Virgen sobre una burra, en su trayecto hasta Ain-Karim. A la derecha, una escultura a tamaño natural que representa el momento del saludo, con Santa Isabel embarazada de tres meses; está en la explanada que precede a la iglesia y detrás azulejos enlosados con el canto del Magnificat en más de 80 lenguas. Más a la derecha, una vista de la fachada. Y debajo, un mosaico del interior que recuerda la acción del Espíritu Santo en ese encuentro.

El cine se ha ocupado poco de este pasaje. Se recoge en “Living Christ Series” (1951-52), de John T. Coyle, un serial de 12 capítulos de media hora sobre la vida de Jesús, y tan solo en dos ocasiones más: “Jesús de Nazaret” (1977), de Franco Zefirelli; y “La Natividad” (2006), de Catherine Hardwicke. De todas, la mejor es sin duda la de Zeffirelli, pues Hardwicke omite –incomprensiblemente– un texto clave para entender esta escena: el Magnificat, el texto más largo e importante que ha salido de los labios de la Virgen.

En la secuencia de “Jesús de Nazaret” destaca su calidad fotográfica, que podemos apreciar en la composición de los grupos, en la puesta en escena y en los encuadres (donde advertimos la influencia de la pintura renacentista italiana, muy especialmente, la de Fra Angelico). En concreto, esta escena reproduce una composición pictórica muy semejante a la de una Anunciación de Fra Angelico: María permanece en pie mientras Isabel se arrodilla, y esta disposición —aunque de forma inversa— recuerda el esquema de aquella pintura, solo que aquí Santa Isabel suplanta al Arcángel en su misión de transmitir un mensaje a la Madre de Dios.

miércoles, 24 de marzo de 2010

La escena de la Anunciación en el cine

Hoy es la antigua fiesta del Arcángel San Gabriel (“antigua” porque hace años se pasó al mes de septiembre, unida a la de San Miguel y San Rafael) y mañana celebraremos la Solemnidad de la Anunciación. Es quizás el día más apropiado para reflexionar sobre cómo ha reflejado el cine ese sublime momento de la historia de la Salvación.

Ciertamente, es una escena compleja: Dios que se hace hombre, la Eternidad que entra misteriosamente en el tiempo. Y en ella intervienen dos personajes de singular relieve: un Arcángel, que habla en nombre de Dios, y una criatura que, desde ese mismo instante, queda convertida en la Madre del Redentor. Por eso mismo, aunque la dignidad angélica es muy superior a la humana, es el Arcángel quien se humilla y sirve a la criatura, porque María es la Reina de cielos y tierra, la Reina de todos los ángeles y arcángeles. Por todo ello resulta muy difícil representar esta escena en toda su amplitud, en toda su significación.

Las primeras películas sobre Jesús desarrollan esta escena con un sentido muy pictórico, imitando las composiciones de cuadros renacentistas. De hecho, los filmes sobre Jesús de la primera época muda (hasta 1915) no tienen un hilo argumental definido, sino que son más bien cuadros piadosos y aislados, a modo de estampas. El fotograma que vemos arriba es de la película “Vida y pasión de Nuestro Señor Jesucristo” (1907), de Ferdinand Zecca, y evidencia un estilo que sería típico en toda esta época: imágenes estáticas, que identifican fácilmente escenas de la vida de Jesús, plasmadas con un tono solemne que invita a la contemplación del misterio. Del mismo modo se representa la escena en la otra gran película del cine mudo: “Del pesebre a la cruz” (1912), de Sidney Olcott.

En las grandes producciones de los años sesenta, tanto en las de Hollywood (“Rey de reyes”, 1961; “La historia más grande jamás contada”, 1965) como en las europeas (“El Evangelio según San Mateo”, 1964; “Son of man”, 1969) la escena de la Anunciación se omite, y esto aunque todos los relatos comienzan con el nacimiento y la infancia de Jesús.

lunes, 4 de enero de 2010

Los Reyes Magos: historia, tradición y cine

Hay unos personajes que todos sentimos muy vinculados a la Navidad –sobre todo, los niños- y de los que apenas nos hablan los Evangelios. Se trata de los Reyes Magos, cuya imagen ha sido muy elaborada por la tradición, hasta el punto de que no suelen faltar en ningún belén del mundo.

San Mateo escribe que "unos Magos llegaron de Oriente a Jerusalén preguntando: ¿Dónde está el Rey de los Judíos que ha nacido?" (Mt 2, 1-2). En esa frase sólo indica su profesión: eran Magos, estudiosos de los astros y de sus movimientos en el Cielo; y precisamente de ese oficio se valdrá Dios para atraerlos –mediante una estrella- hasta el mismo lugar donde se encuentra Jesús. Pero no afirma que sean Reyes. Es éste un añadido del pueblo, que ha supuesto –con cierta lógica- que debían ser poderosos cuando fueron recibidos por la máxima autoridad de Jerusalén, Herodes, y cuando preguntan explícitamente por "el Rey de los Judíos".

Tampoco afirma cuántos eran: "unos Magos". Podían ser dos, cuatro, seis... Pero como fueron tres sus regalos (oro, incienso y mirra), la tradición ha deducido que ese debía ser el número de los magos reunidos en Belén. Sus nombres tampoco están en la Escritura: aparecen por vez primera en un mosaico bizantino localizado en Ravena (Italia) que se fecha en torno al año 520. En él figura una leyenda sobre los tres magos que dice "+SCS BALTHASSAR +SCS MELCHIOR + SCS GASPAR"; esto es, sagratísimos -o veneradísimos- Baltasar, Melchor y Gaspar (Ver imagen de arriba).

La primera descripción de los Reyes Magos se la debemos al teólogo anglosajón Beda el Venerable (675-735): "El primero de los magos fue Melchor, un anciano de larga cabellera blanca y luenga barba; fue él quien ofreció el oro, símbolo de la realeza divina. El segundo, llamado Gaspar, joven, imberbe, de tez blanca y rosada, honró a Jesús ofreciéndole el incienso, símbolo de la divinidad. El tercero, llamado Baltasar, de tez morena (más tarde se le representaría negro) mostró su reconocimiento ofreciéndole mirra, que significaba que el Hijo del hombre debía morir."

Las representaciones cinematográficas de los Magos han seguido fielmente la iconografía popular: son tres, se comportan como reyes, vienen sobre camellos y les acompañan una cohorte de pajes y servidores. En todas las películas se les retrata así, y ahí termina también toda su intervención en la historia, aunque hay tres filmes que han añadido algo más para completar el relato. En Ben Hur (1959), tal como aparece también en la novela, Melchor profetiza los padecimientos de Jesús y establece así un paralelismo simbólico con los dolores que aguardan al aristócrata judío. En La Natividad (2006) se incluyen al principio algunas escenas de los Magos en su trabajo como astrónomos: su observación del firmamento, el descubrimiento de la estrella, y –tras la consulta de algunos legajos- la conexión de este fenómeno con las profecías mesiánicas. Finalmente, en Jesús de Nazaret (1977) vemos cómo los Magos se van juntando por el camino y cómo dialogan acerca de su actitud frente a Herodes. También ayudan a descubrir el sentido espiritual de lo que está pasando. Así, cuando Baltasar contempla al Niño, comenta a José y a María: “Al venir aquí, creí que nos equivocábamos, pero ahora veo que es muy justo”; y, por si esto fuera poco, Gaspar añade: “No en la gloria, sino en la humildad”.

Hay un punto en el que la representación de los Magos diverge de unos filmes a otros, y es el de su presencia junto a los pastores en la gruta de Belén. Ya hemos comentado en otro post que esa reunión es poco probable. Ha cristalizado en el imaginario de la Navidad por una necesidad “escénica”: una pintura o una representación de la Navidad resultan mucho más dramáticas e interesantes si se resumen en una sola escena todos los personajes implicados; así la noche del Nacimiento aparece como más “grandiosa”. Pero los teólogos suponen que ambos hechos estuvieron separados en el tiempo. Por una parte, los Magos debieron tardar algunos meses en llegar a Jerusalén desde el lejano Oriente. Por otra, Herodes manda degollar no a los recién nacidos, sino a todos los varones menores de dos años: esto hace suponer que el Nacimiento del que le hablan debió haber ocurrido un año antes.

Curiosamente, las primeras películas sobre Jesús sí muestran esa separación temporal. Vida y pasión de Jesucristo (1907), de Zecca, y Del pesebre a la Cruz (1912), de Sidney Olcott, muestran primero la llegada de los pastores a la cueva y, más tarde, la aparición de los Magos en la casa de José y María, un lugar mucho más acogedor que el portal.

Sin embargo, será en los años sesenta cuando ambas escenas se solapen en el tiempo. Rey de reyes (1961) muestra una ciudad de Belén corrompida por los romanos y ahí sitúa a un posadero egoísta y nervioso, que rechaza sin miramientos a la joven pareja. Cuando, poco después, los Magos llegan a la ciudad de David –“venían de Persia, Mesopotamia y Etiopía”, nos dice la voz en off- aparecen en el establo sin diálogo previo con Herodes, y allí ya están presentes los pastores. De igual modo, aunque desde otra perspectiva, La historia más grande jamás contada (1965) sigue el relato de los Magos, describe minuciosamente el careo con el tetrarca y nos lleva con ellos hasta el portal, donde ya los pastores han ofrecido sus cántaros y ovejas. En esta misma línea se situará también el relato de La Natividad, cuyo guión tiene necesariamente que unir ambas escenas para solemnizar así el momento cumbre de la cinta: el nacimiento de Cristo en la gruta de Belén.

Por el contrario, otras películas han reflejado la separación en el tiempo de una y otra adoración al Niño: la de los pastores y la de los Magos. Jesús de Nazaret es un claro ejemplo, con una distinción de secuencias que afecta también a la puesta en escena: solemne y lenta en el Nacimiento, con los pastores llegando por la noche hasta la gruta; sobria y natural en la epifanía, con los Reyes llegando por el día hasta la casa. Como vemos en el fotograma, el Niño tiene alrededor de un año, la Virgen está de pie y en plena faena, y la casa evidencia el trabajo de José para hacerla más confortable.

De todo esto celebraremos su fiesta el próximo día 6. ¡Felicidades a todos por la Solemnidad de la Epifanía!

martes, 22 de diciembre de 2009

Los Evangelios y el guión de “La Natividad”

Ayer presentaba el esquema narrativo de “La Natividad” (2006), de Catherine Hardwick, como pauta para un cine-fórum o un estudio de su estructura argumental.

Lo primero que apreciamos en esa “guía de escenas” es que el guión trata de armonizar los dos relatos evangélicos del Nacimiento de Cristo: el de S. Mateo y el de S. Lucas. El filme incluye la mayor parte de esos relatos, y las omisiones que podemos apreciar se justifican por el mismo propósito de combinar las dos versiones en una única narración.

Las ausencias más relevantes son: el texto completo del “Magnificat” (sólo oímos una parte, y fuera de lugar: en la voz en off con que se cierra la historia), la oración de Zacarías y la presentación de Jesús en el templo. Otras ausencias de menor entidad son la aparición del ejército celestial a los pastores y el sueño de los magos (que aquí se sustituye por una conversación entre ellos sobe la conveniencia de no volver a Herodes). Sólo una de estas omisiones es realmente un episodio: el de la presentación en el templo, y su eliminación resulta necesaria para conseguir que los pastores y los Magos concurran en el portal al mismo tiempo.

Como señalan algunos teólogos, esta reunión que la iconografía popular tiende a imaginar resulta poco probable. Los Magos debieron tardar algunos meses en llegar a Belén desde el lejano Oriente. Y el hecho de que Herodes decidiera degollar no a los recién nacidos, sino a todos los varones menores de dos años, hace presuponer que los Magos habrían visto la estrella aproximadamente un año antes: Herodes debió aumentar a dos años la edad de los niños que debían morir para asegurar que no se le escapaba el Mesías anunciado; si fuese un recién nacido, hubiera bastado con matar a los menores de uno o dos meses.

Resulta chocante que el guión de la película elimine dos himnos particularmente importantes, pues ambos han sido inspirados por Dios: las palabras del "Magnificat", el texto más largo e importante de la Virgen, y la oración de Zacarías, que hace patente la intervención de Dios en esa familia. Estas omisiones resultan aún más sorprendentes debido a que, sin esos parlamentos, ambas escenas quedan cojas, pues concluyen abruptamente sin apenas desarrollo narrativo.

Por otra parte, hay también pasajes trastocados o manipulados. En la Anunciación, las palabras del ángel Gabriel ("Hail, full of grace, the Lord is with you!") se cambian sin razón justificada: en vez de "full of grace" oímos "favored one". Más tarde, en el trayecto a Belén se añaden y escenifican los dolores del parto de María, lo que pone en duda el Nacimiento virginal de Cristo.

Aun con estas salvedades, que no son pocas, el conjunto puede considerarse como una adaptación válida del relato evangélico. Las principales objeciones provienen más bien del retrato de la Virgen. En todo caso, como decía ayer, esta película es una buena opción para estas fechas, y puede –aun con matices- servir como preparación para revivir una vez más el Nacimiento de Jesús en Belén.

lunes, 30 de noviembre de 2009

La Virgen en “Jesús de Nazaret”

Ahora que todo empieza a mirar hacia la Navidad es un buen momento para reflexionar sobre la figura de la Virgen que han reflejado las películas.

En próximos artículos comentaré cómo la han retratado filmes que se han ocupado más directamente de ella, como “La Natividad” o “La pasión de Cristo”. Hoy quiero analizar el dibujo que de ella se hace en “Jesús de Nazaret”, la miniserie televisiva de Franco Zeffirelli.

Ya la elección de la actriz fue toda una odisea, una de las decisiones más difíciles para el director. Porque, aunque sus palabras apenas se recogen en los Evangelios, su figura llena la vida entera de Cristo, y eso la hace especialmente relevante para una visión completa de Jesús. Al no haber problemas con el idioma —son escasas sus intervenciones habladas— Zeffirelli la buscó por toda Europa: en Cerdeña, en Grecia, en España, en Inglaterra. Pero no era fácil encontrarla: ¿quién puede, con justicia, encarnar a la Madre de Dios?

María no podía ser una muchacha alocada, ni tampoco un rostro bello que, para sugerir limpieza, resultara majestuoso como mármol inexpresivo: tenía que reflejar, además, un misterioso aliento divino. Por eso, tras probar a muchas jóvenes promesas, Franco Zeffirelli se decidió por una actriz consagrada —Irene Papas: la inmensa actriz griega— para la parte de María anciana, con idea de encontrar luego a una muchacha expresiva que tuviera unos rasgos parecidos a los quince años. Tampoco esto, al final, le convenció. Y, agotándose ya los plazos, decidió optar por una actriz que había demostrado su valía en "Romeo y Julieta" (1968). Olivia Hussey, con edad intermedia para ser a la vez joven y madura, encarnó ese papel de forma sublime.

Por otro lado, el guión desarrollado por Anthony Burgess destacaba poderosamente el retrato de la Virgen, que llega a ser la protagonista principal del primer capítulo de la serie. Su figura aúna perfectamente la alegría y jovialidad de una muchacha con la limpieza y santidad de quien es llena de gracia desde su concepción. Tan solo un pasaje empaña la frescura mantenida en todo el relato: la secuencia del viaje a Belén y el nacimiento de Cristo, en el que vemos a María con dolores de parto. Fuera de esta escena, el guión guarda una cuidada fidelidad al relato evangélico y subraya piadosamente la importancia de María en la obra de la Salvación. El guionista, además, completó el texto sagrado desarrollando las relaciones de la Virgen con tres personajes:

1.- Con su madre, Santa Ana, a quien —en ausencia de S. Joaquín, ya fallecido cuando arranca la serie— la Virgen está particularmente unida y a quien confía todo su mundo interior, también la Encarnación obrada en ella por el Espíritu Santo. Es más, la escena de la Anunciación es contada desde el punto de vista de Santa Ana: la vemos despertarse en la noche por el ruido que hace María y contemplar absorta una luz maravillosa sin percibir la figura del ángel ni tampoco su voz. En todo momento es la madre buena, y como tal aparece al preparar los desposorios de su hija con José, al despedirla en el viaje a casa de Isabel, al confiar en ella plenamente, cuando José piensa que debe anular su compromiso.

2.- Con su prima Santa Isabel. En la escena de la Visitación, Isabel percibe por el salto de su hijo que María lleva en su seno al Hijo de Dios, pero también descubre que la Virgen conoce perfectamente el milagro de su embarazo. La escena, majestuosa y emotiva, refleja la perfecta sintonía de esas dos mujeres tocadas por la Gracia, que saben que han concebido por intervención divina. Las dos exultan en su interior y alaban a Dios por su acción en favor de los hombres. El canto del Magníficat de María es acompañado por la reverencia de su prima, cuyo gesto de arrodillarse —en adoración a Dios ante la sublimidad de esas palabras— es imitado por sus criadas y familiares. Después del nacimiento del Bautista, cuando María se dispone a marchar, Isabel le anima a que cuente todo su secreto a José, algo que va más allá de lo que escuetamente nos narran los Evangelios.

3.- Con el Apóstol S. Juan. En el tercer capítulo de la serie, cuando el Señor envía a sus discípulos de dos en dos, Juan llega hasta Nazaret y visita fugazmente a María. La saluda con las palabras de su prima: “Bendita tú eres entre todas las mujeres”, y tras un cruce de miradas, añade: “¡Tú eres su Madre!”; a lo que Ella responde: “Cualquiera que cumple sus mandamientos es su hermano, y su hermana, y su madre”. Esta traslación de la frase de Jesús a este contexto —puede suponerse que había sido ya pronunciada por el Señor, y que Ella la ha meditado en su corazón— ayuda a comprender a Juan como el “discípulo amado” y prepara la escena del Calvario en que Cristo dice a María: “Mujer, ahí tienes a tu Hijo”, y a Juan: “Ahí tienes a tu Madre”. Por otro lado, la presencia de ambos personajes en la Pasión es también signo revelador de su importante papel en la Redención de los hombres.

En suma, un retrato muy bien cuidado de la Virgen de ese personaje que en estos días de Adviento tiene sus ojos puestos en Belén.