domingo, 19 de abril de 2015

"La casa del tejado rojo": las razones del corazón

Una buena película rezuma encanto y fragancia”. La afirmación corresponde a Yoji Yamada, el octogenario –y sabio– director de cine japonés, en una entrevista a raíz de su último film, La casa del tejado rojo (2014), estrenado en España el pasado 10 de abril. Y, refiriéndose a los actores, continuaba: “Lo importante es conseguir que la cámara atrape sus pensamientos y estados de ánimo. Pienso en eso cuando ruedo, aunque son cosas difíciles de reconocer, de captar, por lo que me esfuerzo en sentirlas de forma consciente en el ‘aire’ de una escena. Quiero rodar para capturar la atmósfera y la esencia”.

Yamada es uno de los discípulos más aventajados del maestro Ozu –junto a Hirokazu Koreeda–, y sus películas se sitúan en las antípodas del vértigo de muchas producciones actuales: destilan elegancia, serenidad, delicadeza, contención… Tienen mucha ‘vida interior’, pero exigen una mirada contemplativa y reflexiva por parte del espectador, para percibir más allá de lo que se muestra. Quizá sea un cine en extinción –sólo para nostálgicos, según algunos críticos–, pero esto no deja de ser una mala noticia, porque la filmografía de Yamada tiene mucho que enseñar a las nuevas generaciones de directores. Basta recordar la magistral Una familia de Tokio, ya reseñada en este blog.

Basada en la novela homónima de Kyoko Nakajima, La casa del tejado rojo está construida sobre varios espacios temporales, siguiendo las memorias que la ya anciana Taki escribió con la ayuda de su sobrino nieto Takeshi. Este enfoque permite resaltar los contrastes entre las aspiraciones y costumbres japonesas durante los años previos a la Segunda Guerra Mundial y las del siglo XXI; entre el Japón imperialista –arrogante y luego derrotado–y el moderno estado nipón.

La joven Taki ‑excepcional Haru Kuroki, premiada en la Berlinale 2014‑ deja su pueblo en 1936 para servir en el hogar del matrimonio Hirai. Allí, en la hermosa casa del tejado rojo, vivirá unos años que marcarán el resto de sus días. Con su bondad, su abnegación y el amor de su corazón puro, velará por la felicidad de todos y sufrirá con los avatares de la familia; un sufrimiento que se hace extremo cuando su ama, la bella Tokiko (Takako Matsu), conoce al joven Itakura.

Más declaraciones de Yamada: “Es una historia acerca del pecado, pero también está la época en que transcurre. (…) La modesta alegría que muestra La casa del tejado rojo durante el periodo moderno de la era Showa, es destruido por la guerra que se acerca cada vez más. (…) La guerra es un pecado horripilante que destruye la felicidad de los seres humanos”. Y el director nos cuenta esa historia con un pudor y un gusto exquisitos, cargando las imágenes de significado y de poesía, y aprovechando la deliciosa banda sonora de Joe Hisaishi. Tal vez podría haber evitado algunas reiteraciones o demoras –el film se alarga hasta los 136 minutos–, pero ya se ha advertido que se trata de un cine que sólo se disfruta si se ve sin prisas.

Si la película –concluye Yamada– inspira a los que la ven a sopesar qué es lo importante y qué no lo es, al comparar el presente con el pasado, me sentiría muy feliz”. Unas palabras que parecen eco de otras que dejó escritas la Nobel de Literatura Pearl S. Buck, buena conocedora de la mentalidad oriental: “Muchas personas se pierden las pequeñas alegrías mientras aguardan la gran felicidad”.

Juan Jesús de Cózar

domingo, 12 de abril de 2015

Nuevo filme de Pixar: ¡Un mundo de emociones!

Pete Docter, el director de grandes cintas animadas, como Up o Monsters Inc., ha sido capaz de llevar al público a lugares exóticos y llenos de imaginación. En la próxima película de Disney-Pixar (titulada "Inside Out", en español Intensa-mente), nos llevará al lugar más extraordinario de todos: el interior de la mente. El estreno en Estados Unidos está previsto el 6 de junio; en España será el 14 de agosto de 2015.

El argumento es muy atractivo. Una niña de 11 años, Riley, vive con agitación su tránsito a la adolescencia. Se siente desarraigada cuando su familia se traslada a San Francisco por el nuevo trabajo de su padre. Como todos nosotros, Riley está guiada por sus emociones. En una escena concreta (aquí radica la originalidad del argumento), la acción nos traslada al interior de su mente y descubrimos qué pasa allí, y cómo influyen en su actuación una serie de personajes: Alegría (voz en inglés de Amy Poehler), Temor (Bill Hader), Furia (Lewis Negro), Desagrado (Mindy Kaling) y Tristeza (Phyllis Smith). Esas emociones viven en el Cuartel General de su mente, y desde allí la asesoran en su vida cotidiana. Mientras Riley y sus emociones se esfuerzan por adaptarse a una nueva vida en San Francisco, la confusión y la ansiedad se apoderan del Cuartel General. Aunque Alegría trata de mantener a flote los pensamientos positivos, las demás emociones entran en conflicto al tratar de decidir cuál es la mejor manera de navegar por su nueva ciudad, su nueva casa y su nueva vida.

Un adelanto de lo que puede ser esta deliciosa historia es este primer tráiler, que refleja lo complicada que puede ser una simple cena familiar cuando en ella las emociones se desatan sin control.



El segundo tráiler, aparecido hace pocos días, es una explicación más detallada del mundo de las emociones en que vivimos. Ambos vídeos han superado los 5 millones de descargas. Sin duda, será uno de los grandes estrenos del año.

domingo, 5 de abril de 2015

La Resurrección de Jesús en el cine (1961-2004)

Hoy, día de la Resurrección del Señor, es un buen momento para ver cómo han reflejado este episodio las principales películas.

En Rey de Reyes (1961), dirigida por Nicholas Ray, el pasaje de la Resurrección sigue a pies juntillas el relato evangélico de San Juan. María Magdalena (Carmen Sevilla) ha pasado la noche entera en el exterior del sepulcro, porque quiere embalsamar el cuerpo del Señor en cuanto pase el sábado (día de obligado descanso para los judíos). Al despertar, “todavía muy temprano, cuando aún estaba oscuro… vio quitada la piedra del sepulcro” (Jn 20, 1). Se asoma, ve los lienzos depositados sobre la losa, “y entonces echó a correr” (Jn 20, 2).

Profundamente agitada, pues piensa que “se han llevado al Señor” (Jn 20, 2), sale en busca de alguien que pueda darle razón de lo que sucede. Divisa a un hombre que está vuelto de espaldas, y “pensando que era el hortelano, le dijo: ‘Señor, si te lo has llevado tú, dime dónde lo has puesto’ (Jn 20, 15).

Sin volverse, el hombre inicia el diálogo que recoge S. Juan: “Mujer, ¿por qué lloras?”. “Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto”. En ese instante, es Jesús quien se vuelve –no María Magdalena- y exclama su nombre. Ella le reconoce (aquí más por la visión de su rostro que por escuchar su voz) y grita: “¡Maestro!”. Jesús le dice: “No me toques, porque aún no he subido a mi Padre". El filme concluye el discurso de Jesús con una frase de Mateo: “Diles que vayan a Galilea, allí me verán” (Mt 28, 10).


En 1973, y como consecuencia de dos filmes polémicos (Jesucristo Superstar y Godspell), se concibió la idea de producir un serial televisivo sobre la vida de Jesús. Un proyecto de clara inspiración cristiana, que llevaron adelante la RAI (católica) y la BBC (anglicana). La imagen que la serie nos da de Cristo es clara, brillante, muy divina.

En su relato de la Resurrección, el director Franco Zeffirelli quiso subrayar los sentimientos y las reacciones de los personajes. La secuencia arranca con la llegada de María Magdalena y otras dos mujeres (Mc 16, 1), todavía con las brumas del amanecer. Los soldados dormitan, pero uno despierta: “¿Quiénes sois?”. La Magdalena es quien lidera el grupo: “Somos la familia de Jesús” (Aquí evoca una frase de Jesús: “El que cumple la Voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi Madre”). “¿Y qué queréis?” “Entrar en la tumba para ungir el cuerpo y llevarle ropa limpia, perfumes…”. El afecto humano de los seguidores de Cristo queda manifiesto en el diálogo. Tanto, que conmueve a los soldados: “Está bien. Pero necesitaréis un ejército para remover la piedra”.

En el trayecto al sepulcro, dos jóvenes y misteriosos labriegos les dicen desde una loma: “¿Por qué buscáis a los vivos entre los muertos? Jesús no está aquí?”. (Zeffireli traslada a esta escena previa el encuentro de las mujeres con dos ángeles en la entrada del sepulcro). Ellas les toman por locos y siguen adelante; pero, al llegar al sepulcro, descubren que, en efecto, Jesús no está. María Magdalena vuelve entonces sobre sus pasos, pero los dos jóvenes han desaparecido.

A continuación, el director italiano centra su atención en las actitudes de los apóstoles. Llega al cenáculo Felipe, y todo son recelos de que puedan correr la misma suerte que Jesús. Preguntan a Pedro, que ya entonces hace cabeza, y él responde: “Debemos hacer lo que el Maestro hubiera querido”. Ya no hay dudas ni negaciones en Pedro. Empieza a ser la piedra sobre la que se edifica la Iglesia.

En el instante en que Tomás duda de que Jesús pueda volver, llega María Magdalena y afirma conmovida: “¡Le he visto! ¡Al Maestro! Ha resucitado”. A continuación, la cámara enfoca la reacción de Pedro. Por ese primer plano, y por las citas antes señaladas, podemos concluir que este relato de la Resurrección sigue bastante de cerca el Evangelio de Marcos, que recoge sobre todo la predicación de S. Pedro. Pero, sobre todo, lo que busca Zefirelli es retratar la reacción de los personajes: la emoción y el amor de la Magdalena, la autoridad de Pedro, el temor de los apóstoles



A las puertas del tercer milenio, y tras algunas cintas polémicas (La última tentación de Cristo, Jesús de Montreal) que omiten deliberadamente la secuencia de la Resurrección, varias películas se proponen reflejar una nueva imagen de Cristo: más equilibrada e históricamente precisa.

Frente al Jesús exclusivamente divino de los sesenta (Rey de Reyes, La historia más grande jamás contada) y frente al Jesús “revolucionario” de los 70 y 80 (Jesucristo Superstar, Jesús de Montreal), los nuevos filmes van a tratar de mostrar a un Jesús que es Dios y Hombre al mismo tiempo: muy divino en sus milagros y en su mensaje, pero también muy humano en la preocupación por su Madre y por todos los que le siguen.

El primer fruto vino de la mano de Ettore Bernabei, un productor italiano que produjo con la CBS la miniserie Jesús (1999), dirigida por Roger Young e interpretada por Jacqueline Bisset, Jeremy Sisto y Debra Messing. Jesús habla de su condición divina, pero a la vez sonríe, bromea y dialoga afectuosamente con los apóstoles.

En el relato de la Resurrección, Young ha creado una puesta en escena que hila muy bien el relato de S. Juan. La mañana del Domingo, María Magdalena se dirige al sepulcro. Ve la piedra removida (Jn 20, 1) y corre al cenáculo para decir a los apóstoles que “¡Han robado su cadáver!” (Jn 20, 2). Pedro y Juan salen corriendo hacia el sepulcro (Jn 20, 3). Juan corre más y llega antes, pero sólo se asoma en la entrada. Enseguida llega Pedro y entra Juan (Jn 20, 4-6).

Entonces surge el diálogo entre la razón (Pedro) y el amor (Juan). Pedro dice: “No está” (es lógico y razonable pensar que lo han robado), pero Juan contesta: “Ha resucitado”. Pedro sigue hablando con la abeza: “Resucitado no, han robado su cadáver”. Juan, movido por el amor, ha alcanzado ya la Fe: “Pero Él dijo al tercer día resucitaré”. Y Pedro cree al fin (Se trata de una licencia, pues el evangelista dice que el único que creyó es Juan: Jn 20, 10).

Al salir del sepulcro, se topan con María Magdalena, que ha vuelto. Ellos se van corriendo a decir a todos que Jesús ha resucitado (nueva licencia del director) mientras ella se queda desconsolada junto a la tumba (Jn 20, 11). Por detrás de un alto palmeral, se oye una voz que dice: “Mujer, ¿por qué lloras?” (Jn 20, 15). Magdalena no reconoce aún la voz de Jesús, y le dice, tomándole por el hortelano: “Si te has llevado a mi Señor, dime dónde lo has puesto”. Jesús sale de la zona arbolada y dice, a la vista de ella: “¡María!”. Y ella grita: “¡Maestro!” y le abraza emocionada (Jn 20, 16). Una reacción mucho más efusiva que la sugerida en el Evangelio (“No me toques”, le dice Jesús).

Además, aquí el reconocimiento de Jesús no se produce porque Él se vuelva hacia ella (como en Rey de Reyes) sino por la elevada maleza, lo cual es más razonable. Sugiere, además, que el descubrimiento se produce cuando escucha su nombre. Descubrir que Dios la llama por su nombre, personalmente, con un tono conmovido de infinito cariño, es algo que la cinta sugiere, aunque no lo haya reflejado por completo.


En la misma línea de mostrar a un Jesús divino y humano, Redentor de los hombres y –a la vez- cariñoso y afable con todos, en el año 2000 se estrena en Estados Unidos una película de animación, dirigida por Stanislav Sokolov, titulada El hombre que hacía milagros. Muy fiel a los Evangelios, la historia está narrada desde el punto de vista de una adolescente: la hija de Jairo, a la que Cristo resucita en una escena conmovedora.

El filme presta una especial atención a la secuencia de la Resurrección y a los acontecimientos que siguieron. Mientras otras películas omiten esa parte (El Mesías) o la distorsionan por completo (Jesús de Montreal, Jesucristo Superstar), El hombre que hacía milagros le da una importancia capital en el conjunto del relato. Además, y en comparación con los demás filmes comentados en este serial sobre “La Resurrección en el cine”, aquí el desarrollo de esos acontecimientos abarca un metraje considerable y conjuga, en su narración, la fidelidad a las Escrituras con una integración creativa de las distintas escenas relatadas por S. Juan y S. Lucas.

En este filme vemos, de forma hilvanada, todos los sucesos de aquellas horas: María Magdalena encuentra la tumba vacía y se echa a llorar (Jn 20, 1). Entonces, una voz cálida a sus espaldas —que ella toma por la del hortelano— trata en vano de consolarla; hasta que le oye pronunciar su nombre, “¡María!”, y se vuelve conmovida porque ha comprendido que está ante Jesús resucitado (Jn 20, 11-18). Según le indica el Maestro, corre a contárselo a Pedro, y esto mueve al apóstol a acudir a la tumba (Jn 20, 2-7), aunque sin la compañía de Juan.

De regreso a Jerusalén, mientras medita en el sepulcro vacío, Pedro se encuentra con el Maestro (Lc 24, 34) y vuelve corriendo para contarlo a los demás apóstoles. Al llegar al cenáculo, vemos que acaban de llegar Cleofás y Jairo, y éstos relatan —se ve luego en dibujos animados— cómo Jesús se les ha aparecido en el camino a Emaús y les ha explicado las Escrituras, y cómo le han reconocido al partir el pan (Lc 24, 13-35). Tomás muestra entonces un escepticismo sarcástico frente a esos relatos, que juzga fantaseados... Y aquí corté la secuencia, para no hacerla demasiado larga. Lo que sigue es la repentina aparición de Jesús, que enseña sus manos a todos, y en especial a Tomás. El apóstol cambia su incredulidad por un sincero acto de fe (Jn 20, 36-41).

La concatenación de escenas -creando unidad en lo que eran cuadros sueltos- es lo que hace sublime, atractivo y dinámico el relato que este filme nos ofrece de toda la secuencia de la Resurrección.



El último filme que analizamos en este serie es La Pasión de Cristo (2004), dirigido por Mel Gibson. En un plano breve (un epílogo sumamente sugestivo a todo el gran relato de la pasión) nos ofrece una explicación teológica –basada por completo en un pasaje de S. Juan- de lo que sucedió en el instante de la Resurrección.

Según testimonios de la época, los judíos empleaban una gran sábana blanca para embalsamar a los difuntos. También era costumbre envolver el rostro con otro paño más pequeño (sudario, le llamaban) para sujetar la mandíbula y evitar que se abriera la boca del cadáver. Es lo que hicieron con Jesús: tenía la sábana “y el sudario que había sido puesto en su cabeza” (Jn 20, 7). Con esto tenemos dos piezas: la sábana y una venda separada de ella que se usaba como mortaja.

Cuando Juan entró en el sepulcro, “vio los lienzos plegados y el sudario, que había sido puesto en su cabeza, no plegado junto con los lienzos, sino aparte, todavía enrollado, en un sitio” (Jn 20, 7). Es esa disposición de los lienzos (“todavía enrollados” pero sin el cuerpo en su interior), simplemente “plegados(en el original griego: “caídos”, como si hubiera desaparecido el cuerpo de su interior) es lo que inmediatamente mueve a la conversión del apóstol: “Entonces entró también el otro discípulo…, y vio y creyó” (Jn 20, 8).

Todo esto es lo que trata de reflejar el último plano de la película de Mel Gibson. Un fantástico plano-secuencia sugiere el momento en que se desliza la piedra de la entrada. Todos los Evangelios señalan que la piedra fue removida, y Mateo describe incluso el momento en que “se produjo un gran terremoto, y un ángel del Señor… apartó la piedra” (Mt 28, 2). La toma va recorriendo las distintas cavidades de la roca, y de repente entran en plano los lienzos sagrados en el momento en que empiezan a caer sobre sí mismos.

Sigue el movimiento del plano, y los lienzos quedan “caídos”, atados y enrollados alrededor de la mortaja, como si en ese preciso momento hubiera desaparecido el cuerpo de Jesús. Justo entonces vemos la razón de ese vacío: la cámara enfoca un luminoso primer plano de Cristo resucitado, que a continuación se alza para mostrar su cuerpo glorioso, sin los estigmas de la flagelación y la coronación, pero sí con las señales de los clavos en sus manos. Es el momento en que acaba de resucitar y por eso los lienzos caen sobre sí mismos. Gibson muestra así a los espectadores, justo en el momento en que sucede, lo que una vez acontecido conmoverá profundamente a Juan.

domingo, 29 de marzo de 2015

“La historia de Marie Heurtin”: el lenguaje del corazón

No es habitual que una película se estrene un miércoles, pero si pensamos en un Miércoles Santo y el filme tiene un claro contenido espiritual o religioso, el estreno aprovecha el “tirón” de la Semana Santa y el largo puente que se origina. Es el caso de “La historia de Marie Heurtin”, una sensible cinta francesa que llegará a nuestras pantallas el 1 de abril y que contiene atractivos suficientes para recomendar su visionado.

El argumento se apoya en la verdadera historia Marie Heurtin, una joven sordomuda y ciega, nacida en 1885 y fallecida en 1921. La película comienza con la llegada de Marie a un convento de las Hijas de la Sabiduría, congregación fundada por San Luis María Grignon de Monfort y Sor María Luisa de Jesús (Trichet). Sus buenos y desesperados padres le han dado todo el cuidado y cariño posibles, pero no logran que Marie se comunique y ésta se comporta como una pequeña salvaje. Las religiosas, que acogen a chicas discapacitadas, tienen una justificada fama en la atención de niñas sordomudas y una amplia experiencia en el lenguaje de los signos. Marie (Ariana Rivoire) es un caso demasiado difícil, pero la hermana Marguerite (Isabel Carré), una joven y entusiasta monja de frágil salud, insiste en hacerse cargo de su instrucción.

Dirige, y dirige bien, Jean-Pierre Améris (“La vida”, “Tímidos anónimos”), que se beneficia de un medido guión, del colorido de la campiña francesa y de las interpretaciones de Isabel Carré y Ariana Rivoire, sordomuda en la vida real. Con una puesta en escena sobria, elegante y poética en ocasiones, consigue involucrar poco a poco al espectador sin cansarlo, regulando bien el tempo de cada escena. Por otro lado, nos presenta un retrato amable y hasta divertido de las monjas, con una madre superiora enérgica y flexible a la vez, lejos de la visión sectaria que han propuesto otras cintas.

Como es lógico, el sentido del tacto tiene una relevancia particular en la película. Un sentido que queda ennoblecido cuando su objetivo es elevado, como es el que pretende Sor Marguerite con Marie: enseñarle a comunicarse, a relacionarse y, por tanto, hacerla más capaz de amar y de ser amada. Un trabajo agotador que no sólo se hace con signos sino, sobre todo, con el corazón, con esa actitud de generosidad que sabe descubrir las posibilidades de crecimiento que se esconden tras las limitaciones personales.

El filme remite a títulos tan reconocidos como “El milagro de Anna Sullivan” (Arthur Penn, 1962) o “El pequeño salvaje” (François Truffaut, 1970), y no está lejos del cine de Robert Bresson. Procurando evitar el sentimentalismo pero sin renunciar a las emociones, Améris acaba la película en alto con una bellísima escena muy bien planificada, que provocará más de una lágrima en el público. Un final que deja al espectador –así lo pude comprobar en el preestreno al que asistí– con la impresión cierta de haber visto una buena película: que no es poco.

Juan Jesús de Cózar

La imagen de Jesús en "La pasión de Cristo"

Comienza hoy la Semana Santa, un buen momento para recordar aquella película dura y polémica -pero, a la vez, maravillosa, encendida, realista... llena de fe y amor- que fue "La Pasión de Cristo" (2004). Un filme que, a pesar de sus detractores, tuvo un impacto tremendo y muy positivo en las audiencias de todo el mundo.

Con independencia de su posterior trayectoria personal, Mel Gibson ha reconocido que quiso rodar su película, llena de significación teológicapara agradecer a Dios la “fuerte crisis espiritual” que le había hecho “volver a mi fe cristiana”. Así lo contaba en una entrevista publicada poco antes del estreno:

Yo siempre he creído en Dios, en su existencia. En mi familia me enseñaron a creer de cierta manera. Pero a mitad de mi vida, dejé algo de lado mi fe, y otras cosas ocuparon el primer lugar (...). En ese momento, comprendí que necesitaba algo más si quería sobrevivir. Me sentía impulsado a una lectura más íntima de los Evangelios, de la historia en su conjunto. Ahí fue cuando la idea empezó a cuajar dentro de mi cabeza. Empecé a ver el Evangelio con gran realismo, recreándolo en mi propia mente para que tuviera sentido para mí, para que fuera relevante para mí. Eso es lo que yo quería llevar a la pantalla”.

Precisamente por eso, el director australiano fue sido muy explícito a la hora de señalar qué le movía a realizar esta cinta. Por una parte, una suerte de catarsis, de purificación personal: “Descubrí que, para sanar las heridas de mi vida, debía observar las heridas de Cristo; y, por tanto, contemplar la Pasión”. Por otra, una oportunidad para que la gente sencilla pudiera redescubrir la manifestación máxima del afecto divino: “Es la historia del amor más grande que se puede tener: dar la vida por alguien. La Pasión es la aventura más grande de la historia. Creo que es la mayor historia de amor de todos los tiempos: Dios que se hace hombre y los hombres que le odian y le matan”.

Para esta recreación de los relatos evangélicos, Gibson optó por una narración y una puesta en escena decididamente realistas. No quería dulcificar ni un ápice el duro relato de la Pasión, y su guión definitivo abundó en escenas crudas, como la flagelación y coronación de espinas, los malos tratos de la soldadesca, la creciente asfixia colgado en el madero, la muerte agónica sobre la cruz.

En síntesis, el cineasta quiso reflejar a Cristo en toda su doliente humanidad (maniatado, flagelado, insultado y arrastrado hasta la cruz) como manifestación plena de su inmenso amor por los hombres. Esa es la imagen que nos muestra de Jesús: no un Jesús bello y hermoso; tampoco uno distante o angustiado por nuestras faltas; sino un Jesús doliente: humano, plenamente humano, que asume el castigo que sus hermanos los hombres merecíamos.

El Jesús de Caviezel apenas habla, y tampoco expresa muchas emociones. En silencio, calla y sufre: porque esa es la Voluntad de su Padre. Y Gibson nos hace ver que esa noche de amargura no fue en absoluto un trance fácil por el hecho de que fuera Dios. Como hombre, sufrió en la misma medida de su amor, que era inmenso. Por eso sufrió una agonía que el espectador llega a sentir en su propia carne. Más de uno ha tenido que apartar la vista o salir por unos instantes de la proyección. Cuando, terminada la primera flagelación, le vemos levantarse para seguir sufriendo, somos conscientes de todo lo que nos amó...

lunes, 23 de marzo de 2015

15 películas para esta Semana Santa

La semana próxima -que, por tantos motivos, todo el mundo denomina Santa- será fecunda en representaciones de la Pasión: procesiones de pasos y tronos, obras teatrales, tradiciones centradas en la Cruz... Mil y un eventos artísticos inundarán las calles de nuestro país, mostrando a las claras lo mucho que la cultura cristiana ha calado en nuestra sociedad.

Hasta hace poco, la programación televisiva se mantenía en esa línea: procuraba incluir filmes religiosos -que relatan la vida de Jesús o de los primeros cristianos- para recordar a los espectadores los acontecimientos que íbamos a celebrar. Últimamente, sin embargo, las parrillas de las cadenas se han distanciado un tanto de lo que conmemoramos en la Semana Santa. Y como, al haber más tiempo libre, muchas familias piensan en ver películas enriquecedoras, aptas para todos los públicos y que a la vez evoquen los acontecimientos de la Pasión, he pensado en publicar esta selección de películas que pueden encontrarse en cualquier video-club.

En otros lugares he publicado "Las 10 mejores películas sobre Jesús de Nazaret", "Las 100 películas más inspiradoras de la historia" o "Las 100 mejores películas católicas". Ahora propongo un elenco con 3 listados de filmes: 5 sobre la vida de Jesús, 4 sobre los primeros cristianos y 6 películas recientes con valores (en los cines o en DVD). Espero que os sirva para programar el cine de las dos próximas semanas. Y no dejéis de decirme cuál es vuestra preferida en cada apartado:

a) Vida de Jesús:

- Jesús de Nazaret (Italia, 1977), de F. Zeffirelli. Mini-serie en 4 capítulos. Todos.
- Jesús (Italia, 1999), de R. Young. Mini-serie en 2 capítulos. Para jóvenes.
- El hombre que hacía milagros (2000), de Derek W. Hayes y Stanislav Sokolov. Animación en 3-D. Para toda la familia, gustará mucho a los niños.
- La pasión de Cristo (USA, 2004), de Mel Gibson. Para jóvenes y mayores.
- Ben Hur (USA, 1959), de William Wyler. Un clásico de la Semana Santa, con dos breves apariciones de Jesús que transforman la vida de Judá Ben Hur.

b) Primeros cristianos:

- Quo Vadis (1951), de Mervyn LeRoy (con Robert Taylor y Deborah Kerr)
- La túnica sagrada (1953), de Henry Koster (con Richard Burton y J. Simmons)
- Barrabás (1962), de Richard Fleischer (con Anthony Quinn y Vittorio Gassman)
- En busca de la tumba de Cristo (2007), de Guilio Base (con D. Liotti, Ornella Muti, F. Murray Abraham, Mónica Cruz y Max von Sydow)

c) Películas recientes con valores cristianos:

- Quédate conmigo (2014), de Michael McGowan (Preciosa historia de amor y entrega en la tercera edad, que se pone a prueba en la enfermedad)
- El cielo es real (2014), de Randall Wallace (Basado en la experiencia real de un niño que al borde de la muerte puso visitar el Cielo)
- La jaula dorada (2014), de Ruben Alves (Comedia costumbrista sobre el amor en la familia y el espíritu de servicio a los demás)
El medallón perdido (2013), de Bill Muir (Aventuras; sobre la Fe y la familia)
- El gran milagro (2013), de Bruce Morris (Animación; sobre la Misa y los Ángeles)
- Prefiero el paraiso (2012), de Giacomo Campiotti (Biografía de San Felipe Neri)  

domingo, 15 de marzo de 2015

San José en el cine: ¿artesano o carpintero?

El próximo 19 de marzo, fiesta de San José, es un buen día para acordarnos del padre legal de Jesús, Patrono de la Iglesia Universal. Sobre todo, es un día para pensar en su faceta como trabajador, que compartía con su Hijo, y en la que nos parecemos a él: también nuestra vida está marcada por el trabajo. 

La pregunta que está implícita en el titular afecta también al Hijo de Dios: ¿fue Jesús, como José, de profesión carpintero? Esa ha sido la creencia popular: que José fue el carpintero de Nazaret y transmitió su oficio a Jesús, quien ejerció también esa profesión hasta el comienzo de su vida pública. Pero ¿es eso lo que nos dicen los Evangelios?

El relato de S. Mateo incluye un versículo en el original griego (“oùj oûtos estin ho toû téktonos huiós”) que durante siglos se ha traducido así: ¿No es éste el hijo del carpintero?” (Mt 13,55). Una expresión muy parecida se recoge también en S. Marcos: “¿No es éste el carpintero, el hijo de María?” (“oûj oûtos estin ho tekton, ho huiòs tes Marías”). En ambos lugares, la palabra griega “tekton” se ha traducido como carpintero, pues se trataba de un trabajador manual que trabajaba la madera.

Recientes investigaciones han puesto de manifiesto que con esa expresión, tekton, se designaba en general al artesano que trabajaba la madera y la piedra, especialmente en la construcción; de modo que al imaginarnos el oficio de José y de Jesús hemos de pensar más bien en lo que hoy sería una mezcla de albañil y artesano (en construcciones basadas en la madera), y no tanto en un carpintero como los de hoy (diseñador y reparador de muebles). De ahí que la frase del Evangelio que hemos citado al principio habría que traducirla así: “¿No es éste el hijo del artesano?”, tal como leemos hoy en las ediciones modernas. De hecho, la palabra “arquitecto” designaba a aquel jefe de obra que dirigía a los diversos “tectones” que intervenían en la construcción.

Esa es, justamente, la imagen del oficio de Jesús que muestra “El hombre que hacía milagros” (fotogramas de la izquierda y de arriba). En la primera secuencia de ese filme vemos a Jesús trabajando la piedra y la madera en las obras de la sinagoga de… Séforis. Y uno podría preguntarse: “¿Pero Jesús no vivía en Nazaret?”. En efecto, así lo refieren los Evangelios. Pero las últimas excavaciones arqueológicas han revelado, por una parte, que Nazaret era entonces un pueblo pequeño y pobre, en el que dudosamente habría trabajo para un carpintero durante todo el año; y, por otra, han situado en Séforis la residencia de Herodes Antipas.

Antipas, tetrarca de Galilea y Perea entre los años 4-39 d.C. (es decir, toda la infancia y la juventud de Jesús), había hecho de Séforis la capital de aquel territorio: la había fortificado y la había embellecido con grandes obras públicas, para lo que había sido preciso contratar a cientos de obreros, carpinteros y artesanos. A esto se añade que Séforis se encuentra a sólo 5 Km. de Nazaret: es decir, a una hora a pie. Si imaginamos a Jesús y a José, artesanos que sabía trabajar la piedra y la madera, en una pequeña aldea en la que no había mucho trabajo... es bastante verosímil pensar que ambos hubieran trabajado allí, esporádicamente o de modo estable, justo en los años anteriores al comienzo de la vida pública de Jesús. De hecho, esto es lo que nos muestra el principio de “El hombre que hacía milagros”.

Así pues, José y Jesús fueron carpinteros, pero algo más que eso. Fueron artistas que sirvieron con su trabajo a una población mucho más amplia que la de Nazaret. Y con ese oficio se santificaron y santificaron también la realidad que les tocó vivir.

A diferencia de la película animada que comento, la mayoría de los filmes -desde la época muda hasta ahora- ha preferido representar a Jesús como carpintero. Así lo vemos en este fotograma de "La pasión de Cristo", en el que la Virgen, sin dejar un momento sus tareas en el hogar, sigue con atención el trabajo de su hijo en la carpintería de Nazaret. Ella le vio trabajar la madera durante años, consciente de que también así estaba obrando su Hijo la redención en el mundo.

Aquí os dejo el tráiler de "El hombre que hacía milagros". Lo primero que se dice de Jesús es que fue "el carpintero de Séforis".

¡Y muchas felicidades a todos los Josés y a todas las Josefinas o Mª José...!

domingo, 8 de marzo de 2015

“Selma”, el sueño de Martin Luther King

Ayer se cumplieron 50 años de aquel bloody sunday del 7 de marzo de 1965, cuando la policía de Selma (Alabama) reprimió violentamente el primer intento de marcha pacífica que convocó Martin Luther King, para reclamar que el acceso al voto de la población negra fuese una realidad. Los 600 manifestantes pretendían llegar hasta Montgomery, sede del gobierno del Estado de Alabama, y no pudieron pasar del puente Edmund Pettus, a pocos kilómetros del centro de la ciudad.

Coincidiendo con ese aniversario, el pasado viernes se estrenó en España “Selma”, una película dirigida por la afroamericana Ava DuVernay, con guión del debutante Paul Webb y de la propia directora. El filme comienza recreando la concesión del Nobel de la Paz de 1964 a Martin Luther King, encarnado por un excelente David Oyelowo. El premio era un reconocimiento a la intensa labor de King, pastor baptista, en pro de los derechos civiles de los negros desde una década antes.

A este inicio le siguen dos escenas significativas: el recuerdo del miserable atentado perpetrado por el Ku Klux Klan el domingo 15 de septiembre de 1963 en una iglesia de Birmingham (Alabama), que causó la muerte de cuatro niñas negras e hirió a otros 22 niños; y una llamada de King a su amiga Mahalia Jackson para que le cante por teléfono “Take My Hand, Precious Lord. Ésta era la canción favorita de King, y en más de una ocasión llamó a la artista para que oírsela cantar. (Para los aficionados al gospel, aquí puede verse a Mahalia Jackson cantando en vivo esta famosa canción).

Son escenas relevantes porque dan a conocer al espectador el estado de ánimo del protagonista: indignación, conciencia de su deber de continuar la lucha, cansancio y necesidad de la ayuda de Dios. A esta situación interior se suma la preocupación de King por mantener la unidad familiar, seriamente dañada por sus ausencias y –sugiere el guión– por algunas debilidades en el terreno afectivo.

La película ha contado con un magnífico reparto (Tom Wilkinson, Tim Roth, Giovanni Ribisi, Cuba Gooding Jr., Carmen Ejogo…, además del mencionado Oyelowo) y ha sido coproducida por Brad Pitt y Oprah Winfrey, que se reserva un breve pero elocuente papel.

La cinta fue bien acogida por la crítica estadounidense y logró ser nominada al Oscar como mejor película. Finalmente sólo obtuvo el premio a la mejor canción, la estupenda “Glory” de John Legend, que vale la pena oír en el siguiente videoclip con imágenes del filme:



La resonancia en Europa de la película ha sido mucho menor; por un lado, porque la historia nos afecta menos que al pueblo norteamericano y, por otro, debido a una puesta en escena que no pasa de correcta y que sólo brilla en las escenas de masas. Además, se le puede reprochar un tono excesivamente discursivo y un metraje que se alarga a los 123 minutos.

No obstante, se trata de una cinta instructiva e interesante, que ayuda a entender mejor las motivaciones de King (nacido en Atlanta el 15 de enero de 1929 y asesinado en Memphis el 4 de abril de 1968) y unos hechos quizá someramente conocidos. Los conflictos internos del protagonista, los amagos de división entre sus partidarios, su relación con el presidente Lyndon B. Johnson, la interferencia del FBI de J. Edgar Hoover, y la colaboración que prestaron a su causa católicos y cristianos negros y blancos de diversas confesiones, son algunos de los alicientes para recomendar un filme que contenía elementos para ser mejor.

Juan Jesús de Cózar

domingo, 22 de febrero de 2015

Historia y Religión en el Cine

Acaba de aparecer en las librerías Cinema, Historia, Religión, un libro interesante tanto para los amantes del Séptimo Arte, como para los estudiosos de las relaciones Cine-Historia o Cine-Religión.

Los autores son dos grandes expertos en las tres materias que el título entrelaza. José María Caparrós, Catedrático de Historia Contemporánea y Cine en la Universidad de Barcelona, dirige desde 1983 el Centro de Investigaciones Film Historia y ha publicado más de 40 libros sobre historia del cine. Ferrán Blasi, Doctor en Teología por la Universidad Lateranense de Roma, es sacerdote y ha sido periodista, abogado y maestro; es autor de 8 libros, ente ellos: Los nombres de Cristo en la Biblia y Conocer la biblia.

El presente volumen analiza 23 películas de gran calado: desde El Evangelio según San Mateo (1964), de Pier Paolo Pasolini, o Un hombre para la eternidad (1966), de Fred Zinnemann, hasta Cristiada (For Greater Glory, 2012), Un Dios prohibido (2013) o la aún reciente Noé (2014), de Darren Aronofsky. En medio, grandes hitos del cine religioso, como La pasión de Cristo (2004), de Mel Gibson, o La Natividad (2006), de Catherine Hardwicke; y también biopics [Visión (2009), sobre santa Hildegarda; Prefiero el Paraíso (2010), sobre san Felipe Neri], documentales [El gran silencio (2005), Lourdes (2009), La última cima (2010)] y filmes que unen la biografía con la ficción [Encontrarás dragones (2011)]. Finalmente, tienen cabida también algunas películas “heterodoxas”, como Je vous Salve, Marie (1984), La última tentación de Cristo (1988) o Ágora (2009), que son analizadas con serenidad, rigor histórico y visión cristiana.

Como explica en el prólogo el crítico de cine espiritual Mn. Peio Sánchez “las relaciones entre el cine y la religión siempre han sido peligrosas”, tanto por la capacidad representativa del mundo audiovisual, como por la estrecha línea que separa la realidad de la ficción. Teniendo esto muy presente, parece claro que esta crítica cinematográfica, llevada a cabo por expertos, puede ayudar a los lectores por la profundidad teológica de su análisis, por la misma selección de las películas, y por el acertado contexto que rodea a cada filme: sus características como producción artística, y el perfil cinematográfico y personal de su director.

El interés por conocer el rostro de Cristo se manifiesta hoy en día en las películas: cada nuevo filme sobre Jesús levanta inevitablemente una ola de expectación y entusiasmo. Por eso no es de extrañar que 4 de los filmes analizados tengan como figura central a Jesucristo. Pero la vida de Cristo se continúa de alguna manera en sus seguidores. Por eso las vidas de santos son el segundo gran grupo de películas: porque hoy, como ayer, sus biografías despiertan un inusitado atractivo para las generaciones actuales.

El libro tiene un gran valor. Cinema, Historia, Religión es la primera obra en castellano que desarrolla esas dos temáticas (historias y religión) en el mundo del cine. Por eso consigue ser una guía muy especial para todo espectador cinéfilo interesado en el género cinematográfico religioso.

domingo, 15 de febrero de 2015

Dos filmes sobre Madre Teresa de Calcuta

(Juan Jesús de Cózar).- Las vidas de los santos han constituido siempre excelentes argumentos para su adaptación al cine. Porque sus historias personales son siempre apasionantes: hay auténticas aventuras, intensos conflictos, acciones heroicas… Un ejemplo paradigmático es Santa Juana de Arco, cuya vida ha sido trasladada a la gran pantalla una docena de veces, por directores de la talla de Méliès, DeMille, Dreyer, Preminger, Bresson...

Un caso similar más reciente es el de San Juan Pablo II. Desde que Krzysztof Zanussi realizara en 1981 el largometraje “De un país lejano”, han sido numerosos los filmes o documentales inspirados en su figura; quizá uno de los más logrados es “Karol”, una miniserie para televisión dirigida por Giacomo Battiato, que cuenta con dos partes, una estrenada en 2005 y otra en 2006.

Pues bien, 2015 puede ser el año de la Madre Teresa de Calcuta ‑beatificada por San Juan Pablo II en 2003‑, con motivo de dos estrenos ya anunciados sobre su vida. El primero se titula “The letters”, película escrita y dirigida por William Riead, que se apoya en las cartas que la fundadora de las Misioneras de la Caridad escribió durante casi 50 años a su consejero espiritual, el Padre Celeste van Exem. El filme cuenta con artistas de la talla de Juliet Stevenson, Rutger Hauer o Max von Sydow. He aquí el tráiler oficial.



La segunda cinta llevará por título “'I Thirst”, con guión de Keir Pearson, nominado al Oscar por “Hotel Rwanda” (2004). “No podemos estar más entusiasmados de hacer esta película sobre una mujer que luchó por el compromiso absoluto, la fe, la caridad y el amor”, explicó Pearson durante la presentación del proyecto, para el que se ha documentado viajando a Calcuta, India y Tijuana.

En la producción ha participado el Centro Madre Teresa de Calcuta, la organización sin ánimo de lucro dirigida por los administradores legales de su fondo fiduciario, que tiene como objetivo promover y apoyar el conocimiento de su obra a través de su estudio y difusión.

Desde luego, Madre Teresa –Premio Nobel de la Paz en 1979– y su fundación merecen sobradamente este homenaje cinematográfico. Las 4.500 religiosas que pertenecen actualmente a la institución realizan una extraordinaria labor en más de 130 países, donde tienen abiertas un total de 710 casas dedicadas a asistir a los pobres y enfermos.

Esperemos que estas dos producciones logren distribución para su estreno en nuestro país. Mientras tanto recomiendo al lector la visión de “Teresa de Calcuta” (Fabrizio Costa, 2003), una miniserie para la televisión italiana de tres horas de duración, sobre la que se elaboró una versión recortada de poco más de 100 minutos para su exhibición en salas de cine, que fue la que se comercializó en dvd. Cuenta con unas estupendas actuaciones de Olivia Hussey (la actriz que interpretó a la Virgen María en “Jesús de Nazaret”, de Zefirelli) y de la española Ingrid Rubio.

Ciertamente, 2015 puede ser un gran año para el cine religioso. Sin duda lo será -eso deseamos- para el reconocimiento fílmico de la Madre Teresa de Calcuta.

viernes, 6 de febrero de 2015

Las 25 mejores películas románticas

A nadie se le escapa que dentro de pocos días, el 14 de febrero, es San Valentín. En todos los medios de comunicación hay artículos y propuestas para esta fecha.

En realidad, no hay que esperar al Patrón de los enamorados para tener un detalle con la mujer o el marido, con la novia o el novio. El amor es algo que hay que regar todos los días, como la rosa de El Principito. Nosotros necesitamos ser también ese pequeño Príncipe que riega con ternura, cada día, esa flor delicada.

Nuestro amor necesita cuidados pequeños todos los días: una sonrisa, un beso, un abrazo, un piropo... Un pequeño detalle de servicio que manifiesta a quién llevamos en la cabeza y en el corazón.

Y evitar la rutina, y decir “te quiero” con la ilusión de la primera vez. Volver a ser novios, aunque se cuenten por decenios los años de matrimonio.

Todo eso es cierto. Pero también lo es que las fechas tienen su significado. Por eso he querido sumarme a esta celebración con una lista de 25 películas románticas que han superado la barrera del tiempo. Esta semana es una ocasión espléndida para sorprender a nuestra pareja con un filme que vimos hace años, o que vemos ahora por primera vez. El cine siempre ha sido “una fábrica de sueños”; y en ocasiones, una forma de demostrar el cariño.

Que paséis un gran día de San Valentín
 (Es sábado, ocasión propicia para festejarlo con una gran película). Y, si es posible, decidme cuál de ellas es vuestra preferida. Me encantará saberlo:

1. Casablanca (1942), de Michael Curtiz
2. Vacaciones en Roma (1953), de William Wyler
3. Lo que el viento se llevó (1939), de Victor Fleming
4. Tú y yo (1957), de Leo McCarey
5. Ninotchka (1939), de Ernst Lubitch

6. Sonrisas y lágrimas (1965), de Robert Wise
7. Matrimonio de conveniencia (1990), de Peter Weir
8. Cumbres borrascosas (1939), de William Wyler
9. Luces de la ciudad (1931), de Charles Chaplin
10. Cyrano de Bergerac (1990), de Jean-Paul Rappeneau

11. El hombre tranquilo (1952), de John Ford
12. Bodas y prejuicios (2005), de Gurinder Chadha
13. Mejor... imposible (1997), de James L. Brooks
14. Breve encuentro (1945), de David Lean
15. Sabrina (1954), de Billy Wilder

16. West Side Story (1961), de Robert Wise
17. Algo para recordar (1993), de Nora Ephron
18. Mientras dormías (1995), de Jon Turteltaub
19. Ghost (1990), de Jerry Zucker
20. La princesa prometida (1987), de Rob Reiner

21. La Bella y la Bestia (1991), de Gary Trouslade y Kirk Wise
22. Lo que queda del día (1993), de James Ivory
23. Sentido y sensibilidad (1995), de Ang Lee
24. El camino a casa (1999), de Zhang Yimou
25. La vida secreta de las palabras (2005), de Isabel Coixet

lunes, 2 de febrero de 2015

"El corredor", de mi hermano Arturo, gana el Premio Gaudí

Hoy es día de fiesta en mi blog. Bastian Films y Caduco Films, las dos productoras de mi hermano Arturo, han ganado el Premio al Mejor Cortometraje en la Gala de los Premios Gaudí (los Goya del cine catalán), que tuvo lugar ayer domingo por la noche. Lo consiguieron con una pieza sencilla y deliciosa: “El Corredor”. A la izquierda podéis ver a Arturo, junto al director del corto, José Luis Montesinos, y a los dos actores protagonistas. Mi hermano está a la izquierda: siempre en segundo plano, intentando pasar inadvertido.

El premio fue un notición para toda la familia. Yo seguía la ceremonia por Twitter, porque en Málaga, donde vivo, no se recibe la señal de TV3. Y de repente, ¡un tweet anunciando que es el ganador! Los hermanos andamos bastante dispersos, pero lo celebramos juntos gracias a las TICs: mails, wasaps, llamadas, SMS… ¡De todo!

Arturo es un genio. Ha sabido seleccionar bien los proyectos que quiere producir y organizar todo para que lleguen a buen puerto. Así, su cortometraje “La historia de siempre” ganó más de 130 premios en todo el mundo: en festivales prestigiosos como los de Lucania (Italia), México D.F., Montecatini (Italia), Seattle (U.S.A.), Honk Kong (China), Cartagena de Indias (Colombia) o San Diego (U.S.A). Después su película “El barco pirata”, del que hablé en su momento, ganó en 2012 el Goya al Mejor Cortometraje de Ficción.

Hace 3 meses, en octubre de 2014, “El corredor” era galardonado en la SEMINCI de Valladolid como Mejor Cortometraje Europeo, lo que le permitirá representar a la Seminci en los premios EFA (European Film Award), los más prestigiosos del cine europeo.

El cortometraje que ayer ganó en los Gaudí es un breve relato lleno de encanto y de valores. Como señala su director, “El corredor es nuestra pequeña fábula del mundo laboral en un tiempo convulso como el nuestro”. La historia aborda el encuentro, el primer día que sale a correr, de un antiguo empresario con uno de los trescientos trabajadores que despidió cinco años atrás, cuando cerró su negocio. Saludos educados, intercambio de situaciones actuales y una propuesta.

A través de un ágil montaje, marcando la atención en los dos protagonistas, el planteamiento inicial conduce a un tenso nudo que concluye en un reto tan personal como simbólico. Ser capaz de enfrentar las nuevas situaciones y de apostar por uno mismo hasta las últimas consecuencias. No en vano el corto contiene una dedicatoria final: A todos aquellos que creen y luchan desde el principio hasta llegar a la meta.

Os dejo con el tráiler y el Making of. Que los disfrutéis.



domingo, 25 de enero de 2015

Las 100 películas más inspiradoras de la historia


Desde 1998 el American Film Institut (AFI) viene publicando listados con “las 100 mejores películas” en diversos temas. A mí el que más me gusta es el de “las 100 películas más inspiradoras de todos los tiempos”.

Previamente a su publicación, el AFI elaboró un elenco de 300 películas que el 16 de noviembre de 2005 entregó a un jurado de 1.500 críticos cinematográficos. En un programa especial de la CBS, el AFI dio a conocer el listado definitivo. Un acceso directo puede verse aquí.

Todo listado es discutible. Desde mi punto de vista, algunas que están muy abajo deberían estar más arriba (como Casablanca, que está la nº 32, Doce hombres sin piedad, que está la 42, Ben-Hur, que está la 56, o Carros de fuego, que está la nº 100). Y algunas que no están (como Un hombre para la eternidad) deberían estar necesariamente. Pero, en general, debo decir que coincido bastante con este listado.

Como las traducciones de los títulos no siempre han respetado el sentido original (no pocas veces resulta muy distinto), ofrezco a continuación el listado con los 60 primeros títulos en español. De los primeros quince ofrezco un enlace a una reseña crítica:

1. Qué bello es vivir (1946)
2. Matar a un ruiseñor (1962)
3. La lista de Schindler (1993)
4. Rocky (1976)
5. Caballero sin espada (1939)

6. E.T. (1982)
7. Las uvas de la ira (1939)
8. El relevo (1979)
9. De ilusión también se vive (1947)
10. Salvar al soldado Ryan (1998)

11. Los mejores años de nuestras vidas (1946)
12. Apollo 13 (1995)
13. Hoosiers: más que ídolos (1986)
14. El puente sobre el río Kwai (1957)
15. El milagro de Ana Sullivan (1962)

16. Norma Rae (1978)
17. Alguien voló sobre el nido del cuco (1975)
18. El diario de Ana Frank (1959
19. Elegidos para la gloria (1983)
20. Philadelphia (1993)

21. En el calor de la noche (1967)
22. El orgullo de los Yankees (1942)
23. Cadena perpetua (1994)
24. Fuego de juventud (1944)
25. Los viajes de Sullivan (1941)

26. El mago de Oz (1939)
27. Solo ante el peligro (1952)
28. Campos de sueños (1989)
29. Gandhi (1982)
30. Lawrence de Arabia (1962)

31. Tiempos de gloria (1989)
32. Casablanca (1942)
33. Luces de la ciudad (1931)
34. Todos los hombres del presidente (1976)
35. Adivina quién viene a cenar (1967)

36. La ley del silencio (1954)
37. Forrest Gump (1994)
38. Pinocho (1940)
39. La guerra de las galaxias (1977)
40. La señora Miniver (1942)

41. Sonrisas y lágrimas (1965)
42. Doce hombres sin piedad (1957)
43. Lo que el viento se llevó (1939)
44. Espartaco (1960)
45. En el estanque dorado (1981)

46. Los lirios del valle (1963)
47. 2001: Una odisea en el espacio (1968)
48. La reina de África (1951)
49. Juan Nadie (1941)
50. Seabiscuit (2003)

51. El color púrpura (1985)
52. El club de los poetas muertos (1989)
53. Shane (1993)
54. Rudy, reto a la gloria (1993)
55. Fugitivos (1958)

56. Ben-Hur (1959)
57. El sargento York (1941)
58. Encuentros en la Tercera Fase (1977)
59. Bailando con lobos (1990)
60. Los gritos del silencio (1984)

Y ahora, una pregunta: ¿qué tres de ellas -o cuatro- os parecen las "más inspiradoras de la historia"? Espero vuestra respuesta aquí mismo. ¡Gracias!

martes, 20 de enero de 2015

"Little boy": regreso al cine de Eduardo Verástegui y del director de "Bella"

El 27 de febrero se estrena en Estados Unidos Little Boy, una película con un equipo técnico de primera línea: está dirigida por Alejandro Monteverde, el director de Bella (2008), y producida por Eduardo Verástegui (Metanoia Films). También han participado en la producción Roma Downey y Mark Burnett, los productores de la serie La Biblia (2013) y de la película Son of God (2014).

El filme, con guión del propio Monteverde, cuenta la historia de un niño de siete años, Pepper Flynt Busbee (interpretado por Jakob Salvati), que tiene una relación muy especial con su padre (a quien da vida Michael Rapaport, de Prison Break y Friends): es su héroe, aquel a quien querría parecerse, e inventan y protagonizan aventuras maravillosas que les llevan a situaciones extremas, de las que salen siempre con una fe absoluta en su capacidad para resolverlas. "¿Crees que puedes hacerlo?", pregunta siempre el padre al chico. "¡Sí, creo que puedo hacerlo!", responde.

Pero al entrar Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, el padre de Pepper es movilizado y abandona el hogar. Para el chico es un trauma, hasta que descubre que, con la fe que le ha transmitido su padre puede mover montañas, como promete Jesús en el Evangelio (siempre que "no haya el mínimo odio en ti", le advierte su párroco). A partir de ese momento, intentará utilizar su gigantesca fe para que finalice la guerra y la familia pueda reunirse de nuevo en el hogar.

Además de productor e impulsor del filme, Eduardo Verástegui  actúa también como el padre Crispín: "un personaje de apoyo", explica él mismo, pero "un personaje muy importante, porque es el que aprecia y pone en su sitio el verdadero don de la fe. En este personaje está el granito de arena mejicano".

Completan el reparto actores habituales de Hollywood como Emily Watson (dos veces nominada al Oscar), Kevin James (un católico sin complejos en Hollywood), Tom Wilkinson (también dos veces candidato a la estatuilla), Cary Tagawa (un "clásico" en papeles de japonés) o el joven David Henrie (conocido por la serie de televisión Los magos de Waverly Place y compañero de algunas batallas provida con Verástegui).

"Hace falta mucha valentía para creer", escucha el pequeño en una determinada escena. Y en la última que nos muestra el tráiler, le dicen el consejo que cambia su vida: "No te midas de la cabeza al suelo. Mídete de la cabeza al cielo". Ojalá esta cinta tenga un grandísimo éxito (Tomado de Religión en Libertad).

domingo, 11 de enero de 2015

“Quédate conmigo”: construir el amor

(JUAN JESÚS DE CÓZAR).- ¡No se la pierdan! Ya sé que esta frase debería ir al final del artículo, pero Quédate conmigo (Still Mine, 2014) es una de esas “pequeñas películas con encanto” que conviene ver pronto, antes de que desaparezca de la cartelera… o precisamente para que se mantenga.

Se trata de una producción canadiense, que se estrenó en España anteayer, el viernes 9 de enero, y que da más de lo que promete. El atractivo cartel es casi una sinopsis del filme: un matrimonio de la “tercera edad” avanza sobre la hierba verde; sus cabezas iluminadas por el sol entre un cielo azul con nubes; ella le mira a él y los dos sonríen; la casa –el hogar– al fondo…

Naturalmente, la película trata sobre el amor. Pero lejos de los sombríos planteamientos de la oscarizada Amor de Michael Haneke, el director y guionista de Quédate conmigo (Michael McGowan) elige un enfoque luminoso y positivo, bien distante de la amargura que desprenden los filmes de Haneke. No es que McGowan eluda en su película las inevitables penas que se presentan en el devenir de cualquier familia, pero su tratamiento es siempre esperanzador, y nos regala un final feliz que el espectador agradece.

El argumento se podría resumir así: Irene (Geneviève Bujold) y Craig (James Cromwell) llevan 61 años casados. Tienen 7 hijos y un puñado de nietos. Han sacado adelante a su familia con el duro trabajo diario en el rancho de su propiedad. A sus 87 años, Craig tendría derecho a tomarse la vida con más calma, pero los problemas de salud de Irene le deciden a construir una casa nueva, adaptada a las limitaciones de su mujer. Su proyecto se topa entonces con las nuevas leyes que regulan la construcción, y deberá decidir entre desafiarlas o desistir de su empeño.

Los veteranos Cromwell (nominado al Oscar por Babe, el cerdito valiente) y Bujold (también nominada al Oscar por Ana de los mil días), realizan un trabajo extraordinario, de los mejores de sus respectivas carreras. Su experiencia profesional se nota de manera especial en las miradas, las caricias, las sonrisas, los diálogos íntimos…, que trasmiten una emoción natural, nada sensiblera.

El inteligente montaje dota a la cinta de un ritmo ágil, que se vuelve reposado en los pasajes más entrañables, para disfrute del espectador: la escena de la mesa, con las huellas de muchos recuerdos familiares (si el lector ve la película, la reconocerá), es realmente conmovedora y un prodigio de sensibilidad.

Es cierto que la edad puede facilitar en nosotros un cierto repliegue, con su reata de manías, impaciencias, egoísmos… Quédate conmigo nos plantea que todos esos inconvenientes se pueden ir superando si se derrocha cariño, se cumplen las promesas y se tienen proyectos que mantengan el corazón joven. De todo eso y mucho más (también de la necesidad que tiene el ser humano de rezar) se habla en el filme, que está inspirado en la verdadera historia de Craig Morrison.

Las últimas escenas de la película van acompañadas por la preciosa balada “After the storm”, del grupo británico Mumford & Sons: la guinda del pastel.

Ahora sí: ¡No se la pierdan!

lunes, 5 de enero de 2015

"Mitosis": Impresionante corto pro-vida de una cineasta de 18 años

"Mitosis" es el tercer corto de Hannah Victoria Miller. Y también el más célebre, aunque el primero de ellos, Worth Saving (2010), que rodó con 14 años, ya le valió un premio a la mejor realizadora joven.

Es sorprendente la maestría que esta cineasta demuestra con tan sólo 18 años. Su gran talento, unido a un notable espíritu emprendedor, le ha llevado a crear su propia productora, Expressionistic Studios, y a financiar el filme mediante un sistema de donaciones que encerraba una promesa: subirlo libre a Youtube si alcanzaba los 5000 dólares que costaba la producción. Y lo ha conseguido.

En efecto, a finales de noviembre de 2014 lo colgó en la red, donde lleva camino de convertirse en uno de los cortos de referencia del movimiento provida. Y ella ha querido que sea así: "Como jóvenes, queramos reconocerlo o no, la opinión que la gente tenga sobre la santidad de cada vida humana afecta directamente a nuestras vidas. ¡Te deja anonadado pensar qué diferente sería nuestro mundo si estuvieran entre nosotros los millones de vidas perdidas por el aborto!".

Con este filme Hannah Victoria ha llevado a cabo su "viejo" sueño de producir una obra que mostrase el potencial que lleva consigo cada vida humana: "Me han llegado correos de personas que han abortado y me agradecían una película sobre lo que sus hijos podrían haber llegado a ser" señala Hannah. (Referencia: Religión en Libertad).

Un corto que impresiona desde la primera escena. Por favor, más que nunca agradeceré que dejes hoy tu comentario: la idea o la emoción que este filme ha dejado en tu alma.

domingo, 28 de diciembre de 2014

Los Reyes Magos: Tradición y Cine

Hay unos personajes que sentimos muy vinculados a la Navidad (sobre todo, los niños) y de los que apenas nos hablan los Evangelios. Se trata de los Reyes Magos, cuya imagen ha sido muy elaborada por la tradición, y que no suelen faltar en ningún belén del mundo.

San Mateo escribe que "unos Magos llegaron de Oriente a Jerusalén preguntando: ¿Dónde está el Rey de los Judíos que ha nacido?" (Mt 2, 1-2). En esa frase sólo indica su profesión: eran Magos, estudiosos de los astros y de sus movimientos en el Cielo; y precisamente de ese oficio se valdrá Dios para atraerlos, mediante una estrella, hasta el mismo lugar donde se encuentra Jesús. Pero no afirma que sean Reyes. Es éste un añadido del pueblo, que ha supuesto –con cierta lógica- que debían ser poderosos cuando fueron recibidos por la máxima autoridad de Jerusalén, Herodes, y cuando preguntan explícitamente por "el Rey de los Judíos".

Tampoco afirma cuántos eran: "unos Magos". Podían ser dos, cuatro, seis... Pero como fueron tres sus regalos (oro, incienso y mirra), la tradición ha deducido que ese debía ser el número de los magos reunidos en Belén. Sus nombres tampoco están en la Escritura: aparecen por vez primera en un mosaico bizantino localizado en Ravena (Italia, ver a la izquierda) que se fecha en torno al año 520. En él figura una leyenda sobre los tres magos que dice "+SCS BALTHASSAR +SCS MELCHIOR + SCS GASPAR".

La primera descripción de los Reyes Magos se la debemos al teólogo anglosajón Beda el Venerable (675-735): "El primero de los magos fue Melchor, un anciano de larga cabellera blanca y luenga barba; fue él quien ofreció el oro, símbolo de la realeza divina. El segundo, llamado Gaspar, joven, imberbe, de tez blanca y rosada, honró a Jesús ofreciéndole el incienso, símbolo de la divinidad. El tercero, llamado Baltasar, de tez morena (más tarde se le representaría negro) mostró su reconocimiento ofreciéndole mirra, que significaba que el Hijo del hombre debía morir."

Las representaciones cinematográficas de los Magos han seguido fielmente la iconografía popular: son tres, se comportan como reyes, vienen sobre camellos y les acompañan una cohorte de pajes y servidores. En todas las películas se les retrata así, y ahí termina también toda su intervención en la historia, aunque hay tres filmes que han añadido algo más para completar el relato.

En Ben Hur (1959, ver arriba), tal como aparece también en la novela, Melchor profetiza los padecimientos de Jesús y establece así un paralelismo simbólico con los dolores que aguardan al aristócrata judío. En La Natividad (2006) se incluyen al principio algunas escenas de los Magos en su trabajo como astrónomos: su observación del firmamento, el descubrimiento de la estrella, y –tras la consulta de algunos legajos- la conexión de este fenómeno con las profecías mesiánicas. Finalmente, en Jesús de Nazaret (1977) vemos cómo los Magos se van juntando por el camino y cómo dialogan acerca de su actitud frente a Herodes. También ayudan a descubrir el sentido espiritual de lo que está pasando. Así, cuando Baltasar contempla al Niño, comenta a José y a María: “Al venir aquí, creí que nos equivocábamos, pero ahora veo que es muy justo; y, por si esto fuera poco, Gaspar añade: “No en la gloria, sino en la humildad”.

Hay un punto en el que la representación de los Magos diverge de unos filmes a otros, y es el de su presencia junto a los pastores en la gruta de Belén. Ya hemos comentado en otro post que esa reunión es poco probable. Ha cristalizado en el imaginario de la Navidad por una necesidad “escénica”: una pintura o una representación de la Navidad resultan mucho más completas e interesantes si se resumen en una sola escena todos los personajes implicados; así la noche del Nacimiento aparece como más “grandiosa”. Pero los teólogos suponen que ambos hechos estuvieron separados en el tiempo. Por una parte, los Magos debieron tardar algunos meses en llegar a Jerusalén desde el lejano Oriente. Por otra, Herodes manda degollar no a los recién nacidos, sino a todos los varones menores de dos años: esto hace suponer que el Nacimiento del que le hablan debió haber ocurrido un año antes.

Curiosamente, las primeras películas sobre Jesús sí muestran esa separación temporal. Vida y pasión de Jesucristo (1907), de Zecca, y Del pesebre a la Cruz (1912), de Sidney Olcott, muestran primero la llegada de los pastores a la cueva y, más tarde, la aparición de los Magos en la casa de José y María, un lugar mucho más acogedor que el portal.

Sin embargo, será en los años sesenta cuando ambas escenas se solapen en el tiempo. Rey de reyes (1961) muestra una ciudad de Belén corrompida por los romanos y ahí sitúa a un posadero egoísta y nervioso, que rechaza sin miramientos a la joven pareja. Cuando, poco después, los Magos llegan a la ciudad de David –“venían de Persia, Mesopotamia y Etiopía”, nos dice la voz en off- aparecen en el establo sin diálogo previo con Herodes, y allí ya están presentes los pastores. De igual modo, aunque desde otra perspectiva, La historia más grande jamás contada (1965) sigue el relato de los Magos, describe minuciosamente el careo con el tetrarca y nos lleva con ellos hasta el portal, donde ya los pastores han ofrecido sus cántaros y ovejas. En esta misma línea se situarán también La Natividad (2006) y La Biblia (2013), que unen ambas escenas para solemnizar el momento cumbre de su relato: el nacimiento de Cristo en la gruta de Belén.

Por el contrario, otras películas han reflejado la separación en el tiempo de una y otra adoración al Niño: la de los pastores y la de los Magos. Jesús de Nazaret es un claro ejemplo, con una distinción de secuencias que afecta también a la puesta en escena: solemne y lenta en el Nacimiento, con los pastores llegando por la noche hasta la gruta; sobria y natural en la epifanía, con los Reyes llegando de día hasta la casa.

Como vemos en el fotograma, el Niño tiene alrededor de un año, la Virgen está de pie y en plena faena, y la casa evidencia el trabajo de José para hacerla más confortable.

De todo esto celebraremos su fiesta el próximo día 6. ¡Felicidades a todos por la fiesta de los Reyes Magos! Y que a todos nos traigan muchos regalos.