domingo, 17 de agosto de 2014

Posible protagonista para el nuevo "Ben-Hur"


Tom Hiddleston, el actor que dio vida al popular villano Loki en Los vengadores, podría protagonizar la próxima adaptación de Ben-Hur, tomando así el testigo que Charlton Heston dejó en la versión de 1959.

El remake, cuyo estreno está programado para febrero de 2016, cuenta con el director Timur Bekmambetov (Abraham Lincoln: Cazador de vampiros), quien, según informa Deadline, se ha fijado en el joven actor inglés para dar vida al mítico personaje de Judah Ben-Hur.

Uno de los puntos que pueden haber llamado la atención para la contratación del actor británico podría ser su mezcla de experiencia en el cine de acción (Los vengadores, Thor: El mundo oscuro) y en teatro clásico, un toque que buscan para el actor que protagonice la cinta. Además, ha participado con papeles secundarios en cintas muy conocidas, como War Horse, de Steven Spielberg; o  Midnight in Paris, de Woody Allen.

Aún no hay ninguna confirmación de ningún tipo, y es que Tom Hiddleston todavía tiene varios proyectos en su apretada agenda, incluyendo Me Before You, una cinta que, al igual que Ben-Hur, produce MGM.

El guión de este nuevo remake está a cargo de Keith Clarke (Camino a la libertad) y John Ridley, el ganador de un Oscar por 12 años de esclavitud. Ellos y los productores han prometido una adaptación más fiel a la novela de  Lewis Wallace, publicada en 1880, que las versiones filmadas hasta la fecha. En concerto, parece que va a reflejar con más detenimiento la relación entre Judá Ben-Hur y Jesús de Nazaret.

Ben-Hur ha conocido cuatro versiones. La primera, de 1907, duraba 15 minutos y se centraba en las carreras de cuádrigas, pero se rodó sin permiso de los herederos de Wallace (muerto dos años antes), y la productora tuvo que indemnizarles con una fuerte suma.

Para la segunda (1925: ver cartel a la izquierda), dirigida por Fred Niblo e interpretada por Ramón Novarro, la MGM adquirió los derechos por un millón de dólares, y eso le permitió hacer más versiones en el futuro; se gastó 7 millones de dólares en el filme. La tercera (1959), también de la MGM, fue dirigida por William Wyler (quien fue un joven ayudante de dirección en la versión muda de 1925) y protagonizada por Charlton Heston; fue un cinta mítica, mil veces repuesta en los cines y en televisión, que obtuvo taquillas millonarias y también multitud de premios, entre ellos 11 Óscars. Finalmente, en 2010 la MGM rodó una miniserie, con Steve Shill como director y Joseph Morgan en el papel principal, que reorientaba la historia hacia el tema de la venganza.

Por el contrario, los productores del actual proyecto han prometido una mayor presencia de la figura de Jesús. No en vano, el título completo es Ben-Hur: A Tale of the Christ;  libro que, por cierto, fue el primer best-seller de la historia, y durante decenios el más vendido hasta Lo que el viento se llevó.

Os dejo con los tráilers de las versiones anteriores.

Película Ben-Hur (1959), ganadora de once Óscars



Miniserie Ben-Hur (2010), para la ABC norteamericana



Película muda Ben-Hur (1925), que costó 7 millones de dólares

domingo, 10 de agosto de 2014

Impresionante trailer de "Exodus", que alcanza el millón y medio de visitas


Hace exactamente un mes, Ridley Scott lanzó las primeras imágenes de “Exodus”, un avance de 1 minuto y 37 segundos que anticipa un gran espectáculo visual para esta nueva versión de la epopeya de Moisés y la liberación del pueblo judío. En estas 4 semanas ha superado el millón y medio de descargas, la mayor parte en las últimas dos semanas, tras la polémica en torno al supuesto racismo de la cinta.

Este tráiler revela, en primer lugar, el título definitivo del filme, que durante el rodaje se presentó como “The book of Exodus”, y que finalmente será “Exodus: Gods and Kings”. En segundo lugar, muestra las principales subtramas de la historia. Arranca con unas imágenes de Christian Bale, el actor protagonista que encarna a Moisés, y un diálogo con el ausente faraón en el que se anticipa uno de los principales conflictos del filme. Inmediatamente, vemos una monumental carga de los carros de guerra egipcios en su persecución del pueblo judío, justo antes del paso del Mar Rojo. Después vienen las primeras imágenes del faraón Ramsés, interpretado por Joel Edgerton.

El tráiler aporta también algunas pinceladas de cómo se van distanciando dos jóvenes que crecieron juntos, casi como hermanos: el faraón y Moisés. Y, finalmente, apreciamos algunas de las plagas que Dios envió a Egipto para que Ramsés aceptara liberar a los judíos.

Exodus”, además, muestra a los seguidores de Ridley Scott impresionantes paisajes en los que se intuyen las localizaciones españolas donde Scott rodó parte de la película a finales del 2013. Los lugareños recuerdan con entusiasmo aquel rodaje, pues no en vano ha sido la mayor superproducción filmada en Canarias, con un impacto directo en Fuerteventura en más de 4 millones de euros. La inversión total en España se estima en cerca de 7 millones.

El autor de “Blade Runner” recurrió a hermosos parajes naturales de las Islas Canarias para recrear escenas que la Biblia sitúa en Egipto, como la huida del pueblo judío (en Cofete) o la apertura del Mar Rojo (en la playa del Risco del Paso).

Junto a impresionantes efectos especiales, y a un anticipo de la música que está componiendo el español Alberto Iglesias, este tráiler permite ver también algunas localizaciones de Almería: por ejemplo, la Sierra Alhamilla que recrea diversos poblados judíos y numerosas escenas de exteriores, en las que participaron 3.000 extras.

¿Y cuándo la veremos? España, Argentina y Méjico seremos los primeros en verla: el 4 de diciembre. En Filipinas y Paraguay la verán el día 5. Y en el resto del mundo, a partir del 10 de diciembre. Los últimos países serán Italia (15 de enero) y Japón (30 de enero).De momento, tenemos este impresionante tráiler.

domingo, 3 de agosto de 2014

"Cuerdas", Goya 2014, en DVD y cuento

(JUAN JESÚS DE CÓZAR).- Recordará el lector la enorme difusión a través de internet de “Cuerdas”, el cortometraje de animación que recibió el Goya en febrero de 2014. El éxito viral del vídeo alegró y disgustó –a partes iguales– a su director, Pedro Solís, por las razones que explicamos en este blog.

Sin embargo, Pedro tiene ahora razones sobradas para estar contento, con motivo de la comercialización del DVD, que va acompañado de un precioso cuento ilustrado escrito por él mismo.

Todo surgió cuando Pedro Delgado, director y guionista del documental “Alexia”, y Jaime Martul, fundador de Alquitara Films, propusieron a Pedro Solís convertir la historia de “Cuerdas” en una publicación dirigida a los más pequeños. El resultado es un magnífico producto –incluso se podría calificar de único‑, que incluye cuento y DVD magníficamente presentados.

Jaime Martul se emociona cuando habla de Cuerdas: “Está basado en una historia real con algún elemento de ficción, cuenta con una música impresionante y con la voz de Belén Rueda. Es una joya de esas que surgen de vez en cuando”. Y, respecto a la publicación que lo acompaña, señala: “Hemos creado un cuento partiendo de textos del propio Pedro y de una selección de imágenes. El libro parte del corto pero está desarrollado para que lo puedan leer niños de seis a ocho años y, sobre todo, para que se lo puedan leer en voz alta sus padres y hermanos. De esta forma, conseguimos darle una gran proyección y promoción a la obra audiovisual, recuperamos el placer por el libro y la lectura frente a los formatos electrónicos y rescatamos la belleza de las imágenes fijas”.

Cuerdas” (DVD y libro) se puso a la venta a mediados de junio y en apenas 10 días se vendieron 1.000 ejemplares. El 15% de los beneficios está destinado a la Fundación Nipace, que ayuda a niños con parálisis cerebral. En septiembre está prevista una edición especial para centros de enseñanza que será distribuida también en Portugal y América Latina.

El cuento incluye unas breves palabras de Isabel Gemio: “Cuando vi CUERDAS me emocioné con María y con el niño con el que ella acaba creando nudos de amistad. CUERDAS debería verse en todos los colegios. Es la mejor lección de naturalidad y compromiso con los niños diferentes. Gracias, Pedro Solís, por plasmar con maestría y sensibilidad la discapacidad y solidaridad”.

La edición del DVD incluye una amplia entrevista a Pedro Solís, una galería de fotogramas y apuntes del making of y del storyboard, elementos que aportan un valor añadido al cortometraje. Sin duda, es un producto que vale la pena disfrutar y difundir. Además de su distribución en librerías, se pueden hacer pedidos a: cuerdas@grupoalquitarafilms.com.

Con todo, quizás lo más sabroso de “Cuerdas” es su  intrahistoria, de gran valor emotivo. Para conocerla, es imprescindible el visionado de este vídeo. Con él os dejamos.

lunes, 7 de julio de 2014

Todos necesitamos descansar. Yo también...

Hace una semana comenzó el mes de julio: un mes para salir un poco de la rutina diaria y descansar un poco. Eso es lo que yo voy a hacer en las próximas tres semanas: descansar. Pero descansar no quiere decir tumbarse a la bartola, ver pasar los días sin hacer nada. Ese es el camino más fácil para llegar al aburrimiento máximo. Descansar es hacer algo diferente y atractivo, a la vez que se reponen las fuerzas.

Yo procuro hacer como mis mejores alumnos. Ellos hacen prácticas –trabajan en periódicos o emisoras de radio, en agencias de publicidad o productoras audiovisuales– para completar lo aprendido durante el curso: para poner en práctica lo que, de modo teórico, han aprendido en todo el año. Es una idea estupenda. Yo voy a aprovechar las vacaciones para seguir un curso intensivo: para ponerme al día en los temas profesionales y en otros que me interesan. Os deseo lo mismo: un verano enriquecedor, relajante y fructífero.

El blog seguirá abierto, pero no habrá nuevas entradas hasta el 1 de agosto. En este tiempo podéis hacer búsquedas, a través de las etiquetas de la barra superior o del buscador de arriba a la derecha, para releer algunas de las entradas más interesantes.

También os dejo un libro (ver foto arriba) para las largas tardes de verano: Cómo se hicieron las grandes películas. Lo escribí para enseñar a disfrutar el buen cine: el cine con valores, tanto clásico como moderno; por eso tiene una idea de fondo muy cercana a la que trato en este blog. Podéis encontrar una breve reseña en este enlace.

¡Nos vemos en agosto!

domingo, 29 de junio de 2014

“La jaula dorada”: la inmensa alegría de servir

(JUAN JESÚS DE CÓZAR).- Las comedias puramente costumbristas suelen tener casi siempre una buena acogida en el país de origen. Su carrera internacional, por el contrario, es breve o inexistente por razones fáciles de comprender.

Refiriéndonos al cine español, este comportamiento incluye en el mismo saco películas de una pobreza temática manifiesta –como la saga Torrente– y títulos de mayor calidad. Entre estos últimos parece obligatorio citar el espectacular éxito de “Ocho apellidos vascos”, cuya recaudación alcanza ya los 55 millones de euros; no se trata de una obra maestra, pero es muy divertida, tiene cierta magia y ha sabido ganarse las simpatías de un amplio espectro de público, desde adolescentes hasta ancianos.

Cuando un distribuidor se plantea estrenar en España una comedia costumbrista italiana o francesa, por ejemplo, se lo piensa más de dos veces, porque la taquilla sólo responde en contadas ocasiones. Por poner un ejemplo positivo, “Bienvenidos al Norte” –realizada por nuestros vecinos franceses– consiguió llevar a las salas a 600.000 españoles, logrando recaudar casi 4 millones de euros; claro que en Francia la vieron 20 millones de espectadores, que ingresaron en los cines 110 millones de euros.

Gracias a Surtsey Films –la empresa que lidera Miguel Ángel Pérez–, el pasado 19 de junio se estrenó en España “La jaula dorada”, una comedia híbrida –por calificarla de alguna manera– entre el costumbrismo francés y el portugués. Aunque se trata de una película pequeña, reúne suficientes elementos positivos como para dedicarle una reseña en este blog y para recomendar su visión en estos primeros días del verano: porque es una comedia muy refrescante.

Rubén Alves, el director y coguionista –34 años–, nos cuenta una historia que conoce muy bien. Hijo de padres portugueses que emigraron a Francia en la década de 1970, forma parte de la nueva generación de luso-descendientes que ya nacieron franceses. Su caso no es infrecuente y el siguiente dato lo confirma: entre 1960 y 1974 salieron de Portugal, en busca de mejores condiciones de vida, un millón y medio de portugueses –casi la sexta parte de la población censada en 1960–, de los que un 60% se establecieron en Francia.

El film nos presenta a María (Rita Blanco) y a José (Joaquim de Almeida). La elección de los nombres no parece casual. Ella es la incansable portera de un elegante edificio de París, y él, un responsable encargado de obra de una constructora. Son los Ribeiro, personas sencillas, muy trabajadoras, tan serviciales que parientes, inquilinos, jefes y amigos abusan de su generosidad. Sus dos hijos –buenos chicos– reprochan a sus padres que se dejen pisar por los demás; y los ven como unos “pringados”, aunque los quieren de verdad y la familia está muy unida. La hija mayor se llama Paula (Barbara Cabrita) y roza los 30; el segundo es Pedro (Alex Alves) y está cerca de los 20.

Aunque viven en una “jaula dorada”, la saudade está siempre presente en María y en José, que sueñan con regresar algún día a Portugal. La oportunidad irrechazable se presenta cuando reciben la noticia de ser los beneficiarios de una herencia, que incluye la casa familiar y abundante cash. A pesar de la discreción de la familia, la noticia corre como la pólvora y todos los que le rodean se alían para evitar su marcha, conscientes de lo que supondría la pérdida unas personas que, por su bondadosa disponibilidad, se han convertido en imprescindibles. A este argumento central se suma una subtrama que no conviene revelar; así, el enredo está servido y el film se ve con una sonrisa (no es película de carcajadas), hasta la festiva comida final.

La película tiene una clara vocación de agradar, y Alves dirige a un espléndido elenco de actores que se ganan la simpatía del espectador. No hay personajes “malos”, porque incluso los menos atractivos acaban mostrando al final que no les falta corazón. Mención especial merece también la nostálgica banda sonora de Rodrigo Leao, a cuyo trabajo se suman algunas magníficas canciones como “L’étrangère” y “Ó Malhão Malhão”, de Linda de Suza; “Bacalhau a Portuguesa”, de Quim Barreiros; “Prece (O Fado)” de Catarina Wallenstein; y dos temas de la mítica Amalia Rodrigues: “Fadinho da Ti Mariu Benta” y la archiconocida “Uma Casa Portuguesa.

Precisamente en la letra del último tema citado se puede oír una frase que da la clave del film: “La alegría de la pobreza está en esta riqueza de dar y ser feliz”. Porque eso es lo que han hecho María y José durante toda su vida: servir a los demás con un trabajo no sólo bien hecho, sino excelente; y eso es impagable. No son unos “pringados”, porque detrás de su aparente modestia se esconden dos personas excepcionales.

La jaula dorada, que obtuvo el galardón del público en los Premios del Cine Europeo 2013, ha sido vista en Francia por 1.200.000 espectadores y en Portugal por 800.000. Ruben Alves dedica la cinta a sus padres, como puede leerse en los créditos finales. Un merecido homenaje que sin duda incluye a todos aquellos que tuvieron que emigrar de su querida tierra portuguesa.

domingo, 22 de junio de 2014

La vocación de San Pedro en el cine

Este próximo domingo es la solemnidad de S. Pedro y S. Pablo. Por eso hoy quería analizar cómo el cine ha reflejado la vocación de San Pedro; una llamada muy especial, pues aquel pescador iba a ser, nada más y nada menos, que la Cabeza de la Iglesia.

De todas las películas, he querido fijarme en “Jesús de Nazaret” porque esta cinta es, en mi opinión, la que mejor desarrolla la personalidad de Pedro y su profunda transformación interior. Esa transformación acontece en tres fases sucesivas y le hace capaz de responder a la llamada divina. Pero esto no se produce sin fuertes resistencias por su parte.

El primer encuentro entre los dos acontece en Cafarnaúm, junto al lago de Genesaret (Lc 5, 1-11). Jesús pasea por la ribera junto a los dos primeros discípulos, Juan y Andrés. Éste último ve llegar a su hermano Pedro, que a base de gritos y aspavientos dirige la nave hasta el embarcadero. Así se nos presenta: como un hombre protestón y enérgico, quejoso empedernido de la poca pesca y de los muchos impuestos.

Andrés se le acerca: “Éste es el hombre del que te hablé, el hombre del que hablaba Juan el Bautista”. Y las primeras palabras de Simón no pueden ser más ariscas: ¿Qué, otro hombre santo? ¿Otro de esos que nos dicen que tengamos paciencia, que ya vendrán tiempos mejores?... Mucho hablar mientras nos estamos muriendo de hambre”. Para sorpresa de todos, Jesús hace caso omiso de ese desplante y le dice con firmeza: “¡Vuelve de nuevo a pescar! Yo iré contigo”. A Pedro se le atraganta el vino que ha empezado a beber y se vuelve airado hacia Él: ni es el mejor momento para pescar ni está de humor para volver a intentarlo. Se le acerca enérgico, pero la mirada del Señor le aplaca. La música anuncia con sigilo el inicio de la conversión de Pedro, quien finalmente asiente: “Fiado en tu palabra, echaré las redes”. Y acontece la pesca milagrosa…

video

Poco después, Mateo entra en escena. Ha oído hablar de la gran pesca de Simón y se dirige a su casa para recaudar impuestos atrasados, ahora que tiene con qué pagar. En cuanto traspasa el umbral, Pedro se abalanza sobre él y le increpa, y tienen que separarle: “¡Es un pecador que se atreve a entrar en mi casa!. Pero Jesús, que también está presente, reacciona de modo totalmente opuesto: “Mateo, esta noche iré yo a cenar a la tuya”.

Ésta afirmación suscita la primera controversia entre los discípulos. Cambia la escena. Ahora es de noche y los futuros apóstoles pasean junto al lago mientras critican la ocurrencia del Maestro: ¡Ir a cenar a casa de un publicano! Incapaces de resolver la situación, le piden a Pedro que hable con Jesús (lo cual implica que ya entonces le ven como cabeza del grupo). Pero Pedro parece echarse atrás en su aún incipiente vocación: “Andrés, yo no soy como tú, yo no sigo a sacerdotes y profetas. Yo soy un pescador. Si seguiste al Bautista, ¡sigue a éste!”. Alguien interviene, pero Pedro se revuelve con evidente enfado: “¡Dejadme en paz! ¿Por qué lo habéis traído a mí? Ésta es mi vida: mis redes, mi barca… ¡Adelante, seguidle, pero dejadme en paz!”. Cuando los demás se marchan, advertimos la profunda conmoción por la que atraviesa el alma de Pedro. No quiere abandonar su vida ni su barca… pero tiene la certeza interior de que Dios le está llamando.

video

El largo proceso de la respuesta de Pedro a su vocación culmina poco después, en la escena en que Jesús desembarca a la orilla del lago para iniciar una nueva predicación a la muchedumbre. Las gentes le esperan alborozadas,y algunos se arrojan al lago para salir a su encuentro. De nuevo la música nos hace partícipies de la alegría de la muchedumbre. Mateo, que ha quedado un poco rezagado, mira un instante a Pedro. Ahora es su mejor amigo del grupo, y le duele ver la duda que está comiéndole por dentro. No quiere ni puede forzarle: le hace un gesto con la mano y se dispone a seguir a Jesús. Pedro le ve partir y se queda pensativo un instante. Finalmente, salta al agua, introduce la soga en la barca y la empuja decididamente hacia el lago. “¡Lleváosla! —dice a los jornaleros—. Volved a Cafarnaúm”. Todavía le vemos dudar, cuando cruza su mirada uno de los braceros. Pero la barca se va, y él definitivamente se queda. Es, traducida en imágenes, la traslación de lo que narran los Evangelios: “Y ellos —Simón y los hijos de Zebedeo—, sacando las barcas a tierra, dejaron todas las cosas y le siguieron” (Lc 5, 11).

video

domingo, 15 de junio de 2014

"¡Perdóname...!"

Luis, esa noche no pensé en ningún momento ni en ti ni en la niña... Y no te puedes imaginar cuánto me duele el daño tan grande que os he hecho... Sé que es imperdonable, pero por favor... ¡perdóname!”. Así empieza el último vídeo de May Feelings, titulado ‘Nunca te canses de pedir perdón’.

May Feelings (literalmente "Sentimientos de Mayo") comenzó su andadura hace 7 años, como una iniciativa para promover el rezo del Rosario durante el mes mariano por excelencia. Con el tiempo, ha ido ganando adeptos y se ha expandido internacionalmente. En la actualidad es todo un movimiento que promueve los valores cristianos en los cinco continentes. Es, como dice su propio lema, "la red social que reza para cambiar el mundo". Recientemente ha lanzado una aplicación que puede descargarse en móviles y tabletas, y a través de ella los internautas pueden contactarse con personas de todo el mundo, escribir una petición en 259 caracteres, o unirse a las peticiones formuladas por otros.

Su primer vídeo daba 50 razones para rezar el Rosario, y se hizo tan popular que en solo una semana alcanzó las 100.000 visitas. Desde ese entonces, cada mes de mayo lanza un vídeo que llama a la gente a rezar, a terminar con la violencia, a pedir por los sacerdotes, a sembrar la paz. Y todos alcanzan las 300.000, las 400.000 visitas. El de este año recoge testimonios breves de muchas personas, de edades y situaciones muy variadas, que han sido capaces de pedir perdón:

"Perdóname por intentar hacer de ti alguien que no eres". "He dejado pasar mil oportunidades para hacerte feliz, ¡perdóname!". "Papá, mamá, perdonadme por haber tirado estos dos últimos años a la basura". "Mamá, sé que has sufrido y llorado mucho por mi culpa, y que nunca podré pagarte todo tu cariño, ¡perdóname!". "!Perdóname hijo!, por no haberte escuchado cuando más lo necesitabas". "Perdóname por dejarme llevar por las apariencias"...

"Nunca te canses de pedir perdón. Y nunca te canses de perdonar". Un doble mensaje muy apropiado para los tiempos que corren, y que puede contribuir a resolver, de manera decisiva, las situaciones más desesperadas.

domingo, 8 de junio de 2014

"El hijo del otro": ¡Benditas madres!

Como es sabido, el Papa Francisco se reúne hoy domingo 8 de junio en el Vaticano con el presidente de Israel, Simón Peres, el de Palestina, Mahmoud Abbas (Abu Mazen), y el patriarca ecuménico ortodoxo Bartolomeo, para rezar juntos por la paz. Una iniciativa que cuenta con el apoyo de la oración de tantas personas de todo el mundo. Una razón más para hablar en este blog de un filme inteligente y optimista, que tiene como trasfondo el conflicto judío-palestino.

(JUAN JESÚS DE CÓZAR).- El pasado viernes asistí al estreno de “El hijo del otro”, película dirigida por la francesa de origen judío Lorraine Lévy. Unas horas antes de redactar este artículo pude escuchar las declaraciones sobre el film de un conocido crítico, que lo calificaba de “interesante, pero excesivamente buenrrollista y con un decepcionante final típico de película de Disney”. Vino entonces a mi memoria un suceso de hace varios años, cuando un importante diario nacional publicó la reseña del poemario que acaba de escribir un amigo mío, poeta y novelista. Su dictamen era negativo porque su poesía le parecía “excesivamente optimista.

Da la impresión de que en determinados ambientes culturales el optimismo no está bien visto. En cambio, parecen aceptarse sin dificultad el realismo trágico, la cruda violencia de determinadas situaciones, la tristeza del desencanto o la imposibilidad de solucionar determinadas situaciones. Pues conste que “El hijo del otro” es un film intencionadamente optimista, ambientado en una zona que no podría ser más conflictiva: Israel y Palestina.

La película comienza con un hecho insólito y alarmante: unas pruebas médicas desvelan que Joseph Silberg (Jules Sitruk), un joven de Tel Aviv que se prepara para comenzar el servicio militar, no es el hijo biológico de sus padres, ella médico y él oficial del ejército israelí. A causa del caos producido por un bombardeo en Haifa, donde su madre dio a luz, el hospital cometió un grave error y su bebé fue intercambiado por Yacine Al Bezaaz (Mehdi Dehbi), el hijo de una familia palestina de Cisjordania.

Yacine acaba de regresar de París ‑donde se aloja con su tía‑, y trae la buena noticia de haber superado los exámenes que le permitirán comenzar allí la carrera de Medicina. Su padre es ingeniero, aunque las circunstancias le obligan a trabajar como mecánico de coches. Su madre es una abnegada ama de casa.

Como no podría ser de otra manera, la noticia provoca el derrumbe de ambas familias y les obliga a recorrer un delicado proceso de reconstrucción, porque todo queda afectado: la propia identidad, las convicciones religiosas, las raíces culturales… Una tarea dolorosa pero necesaria, que las dos madres asumirán con esa fortaleza y sabiduría femeninas que suelen mostrar de manera especial ante la adversidad. Ellas son las grandes heroínas de la historia y las que logran transformar la visión de sus respectivos maridos. Las extraordinarias interpretaciones de Emmanuelle Devos (la madre de Joseph) y de Areen Omari (la de Yacine) refuerzan aún más ese protagonismo.

La película evita entrar en espinosas cuestiones políticas, aunque se nos muestran reiteradamente el muro de separación, las alambradas, los controles, el contraste entre la abundancia material de la zona judía y la precariedad de la palestina… Es cierto que el film pierde algo de fuelle en la última media hora, optando por suavizar las aristas, rehuyendo diversos conflictos e incluyendo alguna situación forzada. Pero ya avisaba al principio del artículo sobre su voluntario optimismo: ya sabemos que las cosas no son tan simples, pero es muy saludable que el espectador salga de la sala con la esperanza de que es posible la convivencia pacífica entre las nuevas generaciones de judíos y palestinos. Un anhelo sugerido a través de una significativa escena frente al espejo, en la que Yacine dice a Joseph: “Mira, Isaac e Ismael, los dos hijos de Abraham”.

domingo, 1 de junio de 2014

Los 25 años de "Mi pie izquierdo" (Amor por los enfermos)

(JUAN JESÚS DE CÓZAR).- Los enfermos constituyen para el Papa Francisco una “tentación” invencible. Son como un imán que atrae su atención y, sobre todo, su corazón. Tanto, que no tiene inconveniente en saltarse el protocolo para estar con ellos, ante la mirada de preocupación –cada vez más comprensiva, desde luego– del equipo encargado de su seguridad. En Internet se puede encontrar un buen puñado de vídeos que recogen esas reacciones tan espontáneas. Y cuando se dirige a los enfermos sus palabras no son sólo de consuelo, sino que transmiten ideas tan iluminadoras como las que se pueden oír en este vídeo:



A propósito de la realidad del sufrimiento, de la discapacidad con la que algunas personas nacen a la vida y de esa preferencia afectiva hacia los enfermos, he querido recordar en este blog una espléndida película que en 2014 cumple 25 años: “Mi pie izquierdo” (1989), del director irlandés Jim Sheridan (“En el nombre del padre”, “The boxer”, “En América”).

El film se basa en la historia real de Christy Brown, el décimo de 22 hermanos, de los que sólo 13 sobrevivieron. Christy nació el 5 de junio de 1932 con una parálisis cerebral irreversible. Sólo poseía pleno control sobre una parte de su cuerpo: su pie izquierdo. Pero a fuerza de tesón y con la ayuda de su madre, consiguió relacionarse con los demás, pintar con cierta destreza, escribir una autobiografía en 1954 sobre la que se basó el guión de esta película. Falleció el 7 de septiembre de 1981.


Sheridan es un maestro en la recreación de ambientes, y consigue describir con gran realismo el clima humano y social en el que se desenvolvió la infancia de Christy: en el seno de una modesta familia católica de un barrio obrero de Dublín, donde la precariedad lo impregna todo. Dificultades económicas, hacinamiento en la vivienda, roces que provocan pequeñas y grandes discusiones, problemas con los hijos, etc. La sensación de miseria queda reforzada por el uso de la fotografía, que ilumina los rostros a la vez que atenúa y difumina los entornos.

Aunque el sólido guión del propio Sheridan y de Shane Connaughton adapta con bastante fidelidad el relato original, el director oculta injustamente, en mi opinión,  uno de los elementos más interesantes de la vida de Christy: la influencia decisiva de su fe católica en el afán de superación, sobre todo a partir del viaje que realizó a Lourdes. Conste que Sheridan me parece un buen realizador, y que he visto casi todas sus películas, pero observo que, sin ocultar sus raíces católicas, es propenso a deslizar en sus filmes alguna velada crítica a la jerarquía de la Iglesia, algo que se insinúa en “Mi pie izquierdo”, en el personaje del sacerdote rígido y legalista.

A pesar de contar con un modesto presupuesto de 600.000 libras, la dirección artística y la puesta en escena resultan notables, y la música de Elmer Bernstein, sobresaliente. Pero donde realmente el film alcanza las cotas más altas es en el capítulo interpretativo. La extraordinaria actuación de Daniel Day-Lewis –ganador del Oscar por su caracterización de Christy adulto y único actor, de momento, que posee otras dos estatuillas más– es difícil de olvidar. Como ha señalado un crítico, "en la pantalla no hay un actor que interpreta a un minusválido; hay un auténtico paralítico mental". Por su parte, Brenda Fricker –premiada igualmente con el Oscar de la Academia–, se muestra deslumbrante en su papel de madre, regalándonos unas escenas junto a Day-Lewis de una enorme fuerza dramática. Meritorio también es el trabajo de Huhg O'Connor, el joven actor que da vida a Christy de pequeño.

Desde luego, el Christy Brown real no hubiera desarrollado sus valiosas capacidades ocultas tras la enfermedad sin el constante estímulo de su madre Bridget, una labor que queda magníficamente plasmada en el film. Y es que, como suele ocurrir en la vida, el afán de superación y las ganas de vivir van siempre de la mano del cariño. Tanto, que en este caso la película bien podría haberse titulado “Mi madre”.

Os dejo el único trailer de le película que hay en español en el canal Youtube. No es el oficial, pero da una idea bastante precisa de un film que sigue con la misma frescura de su estreno, hace ahora 25 años.

domingo, 25 de mayo de 2014

Cortometraje sobre el niño que "robó" la silla al Papa

En octubre de 2013, un niño colombiano de 6 años, Didier Ferruccio, alcanzó celebridad mundial durante el Día de la Familia en el Vaticano, al esquivar las barreras de seguridad y sentarse en el sillón pontificio. El Papa Francisco le acogió, le acarició el pelo y le dedicó una tierna sonrisa.

Esa imagen dio la vuelta al mundo. Pero, mientras millones en todo el mundo lo veían simplemente como una anécdota curiosa, la actriz y directora Cristiana Capotondi supo descubrir ahí el germen de una gran historia. Con ese punto de referencia, ha escrito y dirigido un corto sobre la historia del pequeño que se titula significativamente "La silla del Papa". En una entrevista a Rome Reports, explica el motivo de la cinta:

"La idea nace del deseo de reflejar los elementos de este primer año de pontificado que más nos han marcado. Claramente, la imagen de ese niño que corre y se sienta en la silla del Papa me impactó mucho. Porque era una imagen, que a través de aquel niño, en realidad representaba a todos los fieles como si fuéramos él, y el Papa nos acogiera a todos con ese cariño".

Inspirada por esa imagen poderosa, en pocos días Capotondi desarrolló la historia del corto. Le movía una finalidad muy clara: animar a muchas familias a que adopten un niño, uno de los más de 168 millones de niños en el mundo que no tienen familia o están abandonados. Y, en efecto, el vídeo ha conseguido ese propósito: en numerosas proyecciones, más de un matrimonio ha sentido el impulso de abrir su familia a niños desamparados e interesarse por la triste realidad en la que viven tantos de ellos en el Tercer mundo.

Capotondi  asegura que ha sido una gran experiencia estrenarse como directora con esta historia. Y en declaraciones a la prensa ha dicho: "Utilizo, entre comillas, la imagen de Didier Ferruccio para decir a todos los niños que todavía están en las casas de acogida, en los orfanatos…, a todos los padres que quizás tienen miedo de que el camino de la adopción en Italia sea muy difícil -y es muy difícil-, que de todas formas se puede conseguir. Hay muchas familias adoptivas felices y al final del largo y duro proceso está la felicidad".

Os dejo con el corto La silla del Papa (es en italiano, pero se entiende todo) y la noticia con entrevista difundida por Rome Reports. Son dos vídeos verdaderamente emotivos.



domingo, 18 de mayo de 2014

“Carros de fuego”: Competiciones con esfuerzo humano y aliento divino

En estos días se cumplen 90 años de las míticas victorias de dos jóvenes universitarios británicos, Eric Lidell (en 400 metros) y Harold Abrahams (en 100 metros) durante los Juegos Olímpicos de París (mayo-julio de 1924). Con ese motivo, hemos querido publicar esta emotiva reseña que pone de manifiesto el trasfondo cultural y religioso de aquellas pruebas que recoge el filme. Sin duda, fueron mucho más allá de una simple confrontación atlética...

-o-o-o-

Refiriéndose a la literatura, Italo Calvino opinaba que: los clásicos son aquellos libros de los cuales se suele decir: "Estoy releyendo..." y nunca "Estoy leyendo...". Parafraseando al ilustre escritor, se podría afirmar que una película clásica es aquella de la que se suele decir "he vuelto a ver..." y nunca "he visto...". No sé si el lector incluiría en esta categoría a Carros de fuego, la cinta británica dirigida por Hugh Hudson en 1981, nominada a 7 Oscars y ganadora de 4: mejor película, mejor guión original, mejor banda sonora y mejor vestuario. Mientras lo piensa, hagamos un poco de historia.

El film fue presentado en el festival de Cannes de 1981 donde, a pesar del buen reconocimiento de la crítica, sólo recibió el galardón al mejor actor de reparto (Iam Holm). Su estreno en España, en enero 1982, pasó casi inadvertido; sin embargo, unos meses después, cuando la película recibió los premios de la Academia de Hollywood, los exhibidores españoles se apresuraron a reponerla y la asistencia alcanzó el millón y medio de espectadores.


Loemos a los hombres famosos y a los padres que los engendraron”. Con estas palabras del Libro del Eclesiástico comienza la película. Enseguida, la ya mítica banda sonora de Vangelis acompaña a unos jóvenes atletas que corren por la playa, configurando una de las escenas más reconocibles de la historia del cine.

La acción transcurre durante los años anteriores a las VIII Olimpiadas que se celebraron en París en 1924. Los jóvenes protagonistas son Harold, un judío que estudia en Cambridge, y Eric, hijo de un misionero protestante escocés, que ha regresado a su país tras varios años en China. Ambos son dos magníficos atletas y sus vidas se cruzan en la lucha por las medallas olímpicas. Sus motivaciones son bien diferentes: Harold piensa en el éxito como una palanca que le eleve por encima de un cierto complejo social; Eric es un hombre de profundas creencias religiosas, que ve en el triunfo un modo de servir a Dios.

Las vicisitudes de los dos personajes, sus crisis, el proceso de maduración de uno, la fidelidad del otro a sus convicciones religiosas por encima de toda gloria humana..., todo ello se nos presenta mediante secuencias plenas de acierto, por la profundidad de los diálogos y la elegancia de la puesta en escena.

Conforme avanza la película, el espectador es cada vez más consciente de la valía personal de los dos jóvenes, cuyas preocupaciones, deseos y proyectos van más allá de la inmediatez de la victoria. Hay que decir que las historias paralelas que se nos cuentan tuvieron sus protagonistas reales, con verdadera participación olímpica y con recompensas en medallas: con todas las licencias propias del cine, el guión tiene la fuerza de lo real.

En el apartado técnico, no sólo la música de Vangelis alcanza la excelencia. También es justo destacar el gran trabajo de fotografía, la perfecta ambientación y el oscarizado vestuario. Las interpretaciones de los actores –poco conocidos entonces, salvo Iam Holm–, sin ser memorables, resultan creíbles y correctas.

Hay quienes han querido ver en el film una exaltación de las virtudes del pueblo británico. Es posible que formalmente sea así. Pero una mirada menos superficial puede descubrir en el argumento valores universales e imperecederos: la tenacidad, la lealtad, la amplitud de miras, la necesidad de compartir los triunfos y sacar consecuencias útiles de los fracasos.

¿Una película clásica o sólo nostálgica? Italo Calvino nos da otra pista: lo clásico –afirma‑ es aquello que “persiste como ruido de fondo, incluso allí donde la actualidad más incompatible se impone”. Como la experiencia personal es insustituible, quizá lo mejor sea recomendar al lector un nuevo visionado; o que le dé una oportunidad si no la conociera. Puede ser un (re) descubrimiento en el 90 aniversario de aquellos míticos acontecimientos.
JUAN JESÚS DE CÓZAR

domingo, 11 de mayo de 2014

“El viento se levanta”: Despedida amorosa de un maestro

(JUAN JESÚS DE CÓZAR).- Decía la escritora Flannery O’Connor (1925-64) que nuestra época se caracteriza por un aumento de la sensibilidad y una pérdida de la visión. Esta afirmación, cada vez más evidente en buena parte del cine actual, no puede aplicarse a Hayao Miyazaki (Tokio, 1941), un genio de la animación cuya visión ha ido creciendo con el tiempo.

Su última película –multipremiada y nominada al Oscar– es una maravilla de amor y de ensueño. Se estrenó en España hace dos semanas. El título elegido, El viento se levanta, hace alusión a unos versos de Paul Valéry: “Le vent se lève!... Il faut tenter de vivre!” (¡El viento se levanta!... ¡Es necesario intentar vivir!). Pero, sobre todo, responde a la pasión de Miyazaki por volar, por los aviones y por todo lo que mece el viento; algo comprensible siendo hijo de un fabricante de timones de cola para aviones de guerra.

En esta ocasión, Miyazaki se ha alejado de su deslumbrante cine de fantasía, lleno de simbolismos y originales logros visuales (basta recordar El viaje de Chihiro, que obtuvo el Oscar en 2002), para contarnos una historia realista dirigida a jóvenes y a adultos. Con un intencionado clasicismo, Miyazaki adapta libremente una novela corta de Tatsuo Hori en torno a la figura de Jirô Horikoshi (1903-1982), ingeniero aeronáutico nipón que diseñó el tristemente célebre avión de combate Mitsubishi A6M Zero, que fue usado en el bombardeo de Pearl Harbor.

Jirô es un joven apasionado por la aviación, ferviente admirador del ingeniero aeronáutico italiano Gianni Caproni (1886-1957), y cuyo sueño –a pesar de su miopía– es fabricar aviones hermosos que rasguen el cielo. A partir de aquí, Miyazaki hace su propia lectura de la historia de Japón, desde los primeros años de la década de 1920 hasta los inmediatamente posteriores a la Segunda Guerra Mundial, siempre desde la perspectiva de Jirô. Ciertamente, pasa de puntillas por el conflicto bélico –algo que no ha sentado bien en Japón– y centra el relato en dos aspectos concretos: la excelencia de la labor profesional de Horikoshi y la bellísima historia de amor que vive con Nahoko.

Técnicamente, el film es impresionante. Los colores, los fondos, los paisajes, los movimientos, la ambientación… Las imágenes tienen tal riqueza que al espectador le resulta imposible abarcar tanto con la mirada. Desde luego, ayuda mucho –como en sus anteriores filmes– la preciosa banda sonora de Joe Hisaishi: otro genio. Los personajes de Jirô y Nahoko están diseñados con una ternura exquisita, y su desbordante romanticismo remite a directores como Sirk, Borzage o Lean. Sus relaciones durante el noviazgo y en el matrimonio son de lo mejor que he visto en el cine en los últimos años, junto con las de “Up” (2009). La sutileza de la escena de la noche de bodas es antológica.

Algunos críticos han calificado esta película de “obra inferior”, opinión que no comparto en absoluto. Personalmente, pienso que Miyazaki se ha convertido en un sabio y El viento se levanta lo confirma. No con esa sabiduría del que acumula sólo conocimientos –“primero es la inspiración; la técnica viene después”, le dice Caproni a Jirô en una escena del film–, sino con esa sabiduría profunda capaz de ver dentro de la persona: sus ilusiones, sus sueños, su fragilidad y su grandeza. Miyazaki ha cultivado una mirada libre de obsesiones y prejuicios, que le permite proponernos la construcción de un mundo pacífico y lleno de belleza; y una visión positiva de la realidad, sin renunciar a un noble idealismo.

La película incluye muchos temas llenos de interés, que desbordan esta breve reseña: las relaciones familiares, la amistad, la generosidad... La última escena de la película me produjo un nudo en la garganta y unas cuantas lágrimas. Gracias a Dios, la sala se mantenía a oscuras y pude sorberlas mientras aparecían los títulos de crédito, a la vez que sonaba una hermosa canción japonesa subtitulada en castellano, que hablaba… ¿De qué iba a hablar? Del cielo, naturalmente.

sábado, 3 de mayo de 2014

Remake de "Ben Hur" para 2016

Ben Hur, el filme que triunfó en los Oscars de 1960 (11 estatuillas, récord sólo igualado por Titanic y El retorno del Rey), va a tener un prometedor remake en la primavera de 2016.

Desde hace más de un año, la MGM viene trabajando en esta idea. Pero ahora el proyecto se ha agigantado. Esta nueva versión de Ben-Hur parece haberse convertido en algo muy importante, ya que está reuniendo a los productores que han trabajado últimamente en películas bíblicas. Hace unos días, se dio a conocer que la Paramount, el estudio que ha producido Noé (la segunda película bíblica más taquillera de la historia, después de La Pasión de Cristo), iba a co-producir este remake. Al día siguiente se anunció que los productores Mark Burnett y Roma Downey, creadores de la miniserie La Biblia y del filme Son of God, se incorporaban también al equipo de producción. Ya sólo falta que alguno de los productores de Exodus, el proyecto dirigido por Ridley Scott, aparezca también en nómina. ¿Será la sorpresa del verano?

De momento, el remake ya tiene fecha de estreno: el 26 de febrero de 2016. Curiosamente, el lanzamiento no será al comienzo de la Cuaresma, sino aproximadamente a la mitad. La razón es que los productores quieren llegar también a los cristianos de la las Iglesias orientales, que ese año celebran la Pascua el 1 de mayo. En todo caso, hay notorias coincidencias: La Pasión de Cristo se estrenó el 25 de febrero de 2004, y Son of God, el 28 de febrero de 2014.

La película tiene también director: Timur Bekmambetov, que se ha ganado una buena reputación con WantedGuardianes de la noche o Abraham Lincoln: Cazador de vampiros.  El guión, escrito originalmente por Keith Clarke (Camino a la libertad), tiene también revisiones del oscarizado John Ridley (12 años de esclavitud), y parece que va a seguir más fielmente la novela de Lew Wallace: Ben-Hur. A Tale Of The Christ (1880).

A propósito del argumento, los productores han dicho: “La película vuelve al corazón de la novela épica de Lew Wallace, que se centra en la naturaleza de la fe”. Lo cual parece un buen presagio. A modo de sinopsis, han añadido: “La historia sigue a un noble acusado falsamente, que sobrevive a los años de esclavitud para vengarse de su mejor amigo que lo traicionó. Ambos tendrán que elegir entre el castigo y el perdón”.

En lo relativo a las recientes incorporaciones, Deadline ha dado a conocer estas declaraciones de Paramount y MGM: “Estamos encantados de que Mark y Roma se unan al equipo de producción para llevar esta historia tan increíblemente clásica a la gran pantalla. Su incomparable pasión, creatividad y éxito en la producción de filmes basados en la fe supondrán un gran valor para la película, y estamos deseando trabajar juntos”. En respuesta, algunos críticos han aventurado que su incorporación no se debe tanto a su aportación creativa como a su capacidad de vender películas de temática cristiana.

Todas las versiones de Ben Hur han cosechado grandes éxitos. La versión de Fred Niblo (1925), con Ramón Novarro en el papel del noble de origen judío, fue uno de los filmes más populares del cine mudo. Y la de William Wyler (1959), con Charlon Heston en el papel estelar, se convirtió en la cinta más taquillera de la historia, hasta que llegó El padrino (1972).

También hay otra versión más reciente (2010) para televisión, (ver cartel más arriba), con participación española: el actor Miguel Ángel Silvestre y la actriz Lucía Jiménez.

Lo que todo el mundillo de Hollywood se pregunta es: ¿qué actor se meterá en la piel de Judá Ben Hur? Y, más importante todavía: ¿podrá superar el listón establecido por Heston?

La respuesta, en 2016.

domingo, 27 de abril de 2014

“El cielo es real”, un filme cristiano que barre en la taquilla U.S.A.

(JUAN JESÚS DE CÓZAR).- Se estrenó el pasado 16 de abril en 2.400 salas de Estados Unidos (actualmente ya son 2.700) y lleva cosechados más de 38 millones de dólares, una cifra sorprendente si pensamos que ha contado con un presupuesto de 12 millones y que se trata de una película expresamente cristiana.

El impacto del film se entiende mejor comparando estos datos con los de “Trascendence”, película protagonizada Johnny Depp que se estrenó el 18 de abril en casi 3.500 salas: con un presupuesto de 100 millones de dólares, por ahora sólo ha recaudado algo más de 14 millones en la taquilla estadounidense.

Recogemos en este artículo algunos apuntes relacionados con el guión, el director y los intérpretes, porque la crítica de la película tendrá que esperar a su estreno en España… ¡si se estrena! La duda surge en relación con la distribuidora, Sony, y su conocida estrategia de incorporar directamente al mercado del dvd –fuera de USA– las películas de temática religiosa: así ocurrió en nuestro país con “Prueba de fuego” (Fireproof, 2008) y con “La fuerza del honor” (Courageous, 2011). De ambas nos ocupamos en este blog.

Ha dirigido “Heaven is for real” (título original del film) Randall Wallace, nominado al Oscar por el guión original de “Braveheart (Mel Gibson, 1995) y director de “Cuando éramos soldados” (2002). La trayectoria de Wallace es muy interesante. Después de estudiar Ruso, Religión y Literatura en la Universidad de Duke, se trasladó a Hollywood para cursar Canto y Composición. Comenzó entonces a escribir cuentos, novelas y guiones para películas, hasta que fue contratado como guionista para una televisión a finales de la década de 1980. Su relación profesional con Mel Gibson y el éxito mundial de “Braveheart resultaron claves en su trayectoria profesional.

Sobre sus creencias, Wallace ha declarado: “Crecí en un hogar cristiano en Tennessee (…). Creo que la muerte de Jesús de Nazaret abrió una puerta al amor y a la vida que es, literalmente, unión con Dios (…) A veces no entiendo algunas de las cosas que hizo, pero pienso que Jesús no me pidió que lo entendiera, sino que lo siguiera. Dio su vida y resucitó de entre los muertos. Así que trato de seguirle. No estoy tratando de difundir mi propia creencia; estoy tratando de vivir sabiendo que Dios me ama, y la única manera que veo de hacerlo es amando a los demás”.

El guión de “El cielo es real” –coescrito por el propio Wallace– está basado en el libro homónimo de Todd Burpo, basado en un caso real: cuenta la experiencia vivida por él y su mujer con su hijo Colton, un niño de 4 años que sobrevivió a la muerte y que afirmó haber visitado el cielo. Greg Kinnear (“Mejor imposible”) se pone en la piel de Todd Burpo, un pastor cristiano que ve zarandeada su fe a causa de una revelación tan “peregrina”… y tan real. Connor Corum da vida a Colton, y Kelly Really a Sonja, la esposa de Todd.

Pese a la claridad temática del film, han surgido algunas voces que se preguntan si “Heaven is for real” es realmente una película 100% cristiana. Este tipo de polémicas resultan habituales en los Estados Unidos, donde conviven multitud de confesiones cristianas, cada una con sus particulares visiones. Esas voces aducen que se han alterado algunos enfoques del libro con el fin de atraer a una mayor audiencia. Las siguientes alegaciones de sus detractores, al comparar la película con el libro, pueden servir como botón de muestra:

- En la película, sin embargo, hay muy pocas referencias a la Biblia.
- Se omiten la presencia del Espíritu Santo, de la Virgen y de San Juan Bautista.
- Nadie habla del infierno en el film, excepto para descartar la idea.
- Se elude la idea de que las personas necesitan tener una experiencia de conversión para poder ir al cielo.

Errores y omisiones aparte –sería estupendo que no los hubiera, pero no hay que esperar de las películas lecciones de Teología–, me parece que hay que dar la bienvenida a este cine trascendente, realizado por profesionales que se atreven con propuestas arriesgadas y que desean llega a un público amplio y variado. Porque el cine no es ideal: también “Cinema is for real”.

lunes, 21 de abril de 2014

La escena de la Resurrección en el cine (y 2)


Ayer veíamos cómo los filmes clásicos (Rey de Reyes, Jesús de Nazaret y la miniserie Jesús) habían plasmado la escena de la Resurrección. Hoy completo esa visión panorámica con la referencia dos filmes modernos, que ofrecen una nueva visión de Cristo.

En la misma línea de mostrar a un Jesús divino y humano, Redentor de los hombres y –a la vez- cariñoso y afable con todos, en el año 2000 se estrena en Estados Unidos una película de animación, dirigida por Stanislav Sokolov, titulada El hombre que hacía milagros. Muy fiel a los Evangelios, la historia está narrada desde el punto de vista de una adolescente: la hija de Jairo, a la que Cristo resucita en una escena conmovedora.

El filme presta una especial atención a la secuencia de la Resurrección y a los acontecimientos que siguieron. Mientras otras películas omiten esa parte (El Mesías) o la distorsionan por completo (Jesús de Montreal, Jesucristo Superstar), El hombre que hacía milagros le da una importancia capital en el conjunto del relato. Además, y en comparación con los demás filmes comentados en este serial sobre “La Resurrección en el cine”, aquí el desarrollo de esos acontecimientos abarca un metraje considerable y conjuga, en su narración, la fidelidad a las Escrituras con una integración creativa de las distintas escenas relatadas por S. Juan y S. Lucas.

En este filme vemos, de forma hilvanada, todos los sucesos de aquellas horas: María Magdalena encuentra la tumba vacía y se echa a llorar (Jn 20, 1). Entonces, una voz cálida a sus espaldas —que ella toma por la del hortelano— trata en vano de consolarla; hasta que le oye pronunciar su nombre, “¡María!”, y se vuelve conmovida porque ha comprendido que está ante Jesús resucitado (Jn 20, 11-18). Según le indica el Maestro, corre a contárselo a Pedro, y esto mueve al apóstol a acudir a la tumba (Jn 20, 2-7), aunque sin la compañía de Juan.

De regreso a Jerusalén, mientras medita en el sepulcro vacío, Pedro se encuentra con el Maestro (Lc 24, 34) y vuelve corriendo para contarlo a los demás apóstoles. Al llegar al cenáculo, vemos que acaban de llegar Cleofás y Jairo, y éstos relatan —se ve luego en dibujos animados— cómo Jesús se les ha aparecido en el camino a Emaús y les ha explicado las Escrituras, y cómo le han reconocido al partir el pan (Lc 24, 13-35). Tomás muestra entonces un escepticismo sarcástico frente a esos relatos, que juzga fantaseados... Y aquí corté la secuencia, para no hacerla demasiado larga. Lo que sigue es la repentina aparición de Jesús, que enseña sus manos a todos, y en especial a Tomás. El apóstol cambia su incredulidad por un sincero acto de fe (Jn 20, 36-41).

La concatenación de escenas -creando unidad en lo que eran cuadros sueltos- es lo que hace sublime, atractivo y dinámico el relato que este filme nos ofrece de toda la secuencia de la Resurrección.

(Para ver la secuencia, pinchar en el fotograma)



El último filme que analizamos en este serie es La Pasión de Cristo (2004), dirigido por Mel Gibson. En un plano breve (un epílogo sumamente sugestivo a todo el gran relato de la pasión) nos ofrece una explicación teológica –basada por completo en un pasaje de S. Juan- de lo que sucedió en el instante de la Resurrección.

Según testimonios de la época, los judíos empleaban una gran sábana blanca para embalsamar a los difuntos. También era costumbre envolver el rostro con otro paño más pequeño (sudario, le llamaban) para sujetar la mandíbula y evitar que se abriera la boca del cadáver. Es lo que hicieron con Jesús: tenía la sábana “y el sudario que había sido puesto en su cabeza” (Jn 20, 7). Con esto tenemos dos piezas: la sábana y una venda separada de ella que se usaba como mortaja.

Cuando Juan entró en el sepulcro, “vio los lienzos plegados y el sudario, que había sido puesto en su cabeza, no plegado junto con los lienzos, sino aparte, todavía enrollado, en un sitio” (Jn 20, 7). Es esa disposición de los lienzos (“todavía enrollados” pero sin el cuerpo en su interior), simplemente “plegados(en el original griego: “caídos”, como si hubiera desaparecido el cuerpo de su interior) es lo que inmediatamente mueve a la conversión del apóstol: “Entonces entró también el otro discípulo…, y vio y creyó” (Jn 20, 8).

Todo esto es lo que trata de reflejar el último plano de la película de Mel Gibson. Un fantástico plano-secuencia sugiere el momento en que se desliza la piedra de la entrada. Todos los Evangelios señalan que la piedra fue removida, y Mateo describe incluso el momento en que “se produjo un gran terremoto, y un ángel del Señor… apartó la piedra” (Mt 28, 2). La toma va recorriendo las distintas cavidades de la roca, y de repente entran en plano los lienzos sagrados en el momento en que empiezan a caer sobre sí mismos.

Sigue el movimiento del plano, y los lienzos quedan “caídos”, atados y enrollados alrededor de la mortaja, como si en ese preciso momento hubiera desaparecido el cuerpo de Jesús. Justo entonces vemos la razón de ese vacío: la cámara enfoca un luminoso primer plano de Cristo resucitado, que a continuación se alza para mostrar su cuerpo glorioso, sin los estigmas de la flagelación y la coronación, pero sí con las señales de los clavos en sus manos. Es el momento en que acaba de resucitar y por eso los lienzos caen sobre sí mismos. Gibson muestra así a los espectadores, justo en el momento en que sucede, lo que una vez acontecido conmoverá profundamente a Juan.

domingo, 20 de abril de 2014

La escena de la Resurrección en el cine (1)

Hoy, día de la Resurrección del Señor, es un buen momento para ver cómo han reflejado este episodio las principales películas. Hoy hablaré de tres filmes clásicos, y mañana de dos más recientes.

En Rey de Reyes (1961), dirigida por Nicholas Ray, el pasaje de la Resurrección sigue a pies juntillas el relato evangélico de San Juan. María Magdalena (Carmen Sevilla) ha pasado la noche entera en el exterior del sepulcro, porque quiere embalsamar el cuerpo del Señor en cuanto pase el sábado (día de obligado descanso para los judíos). Al despertar, “todavía muy temprano, cuando aún estaba oscuro… vio quitada la piedra del sepulcro” (Jn 20, 1). Se asoma, ve los lienzos depositados sobre la losa, “y entonces echó a correr” (Jn 20, 2).

Profundamente agitada, pues piensa que “se han llevado al Señor” (Jn 20, 2), sale en busca de alguien que pueda darle razón de lo que sucede. Alejándose de allí (el relato fílmico omite el encuentro de María con Pedro y Juan, y la carrera de estos hacia el sepulcro), la Magdalena divisa a un hombre que está vuelto de espaldas tanto hacia la cámara como hacia ella. “Pensando que era el hortelano, le dijo: ‘Señor, si te lo has llevado tú, dime dónde lo has puesto’ (Jn 20, 15).

Sin volverse hacia ella, el hombre inicia el diálogo que recoge S. Juan: “Mujer, ¿por qué lloras?”. “Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto”. En ese instante, es Jesús (Jeffrey Hunter) quien se vuelve –no María Magdalena- y exclama su nombre. Ella le reconoce (aquí más por la visión de su rostro que por escuchar su voz) y grita: “¡Maestro!”. Jesús le dice: “No me toques, porque aún no he subido a mi Padre. Ve a mis discípulos, y diles que asciendo a mi Padre y a vuestro Padre” (Jn 20, 15-1). El filme concluye el discurso de Jesús con una frase de Mateo: “Diles que vayan a Galilea, allí me verán” (Mt 28, 10).


En 1973, y como consecuencia de dos filmes polémicos (Jesucristo Superstar y Godspell), se concibió la idea de producir un serial televisivo sobre la vida de Jesús. Un proyecto de clara inspiración cristiana, que llevaron adelante la RAI (católica) y la BBC (anglicana). La imagen que la serie nos da de Cristo es clara, brillante, muy divina.

En su relato de la Resurrección, el director Franco Zeffirelli quiso subrayar sobre todo los sentimientos y las reacciones de los personajes. La secuencia arranca con la llegada de María Magdalena y otras dos mujeres (en esto sigue a Mc 16, 1), todavía con las brumas del amanecer. Los soldados dormitan, pero uno despierta: “¿Quiénes sois?”. La Magdalena es quien lidera el grupo: “Somos la familia de Jesús” (Aquí evoca una frase de Jesús: “El que cumple la Voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi Madre”). “¿Y qué queréis?” “Entrar en la tumba para ungir el cuerpo y llevarle ropa limpia, perfumes…”. El afecto humano de los seguidores de Cristo queda manifiesto en el diálogo. Tanto, que conmueve a los soldados: “Está bien. Pero necesitaréis un ejército para remover la piedra”.

En el trayecto al sepulcro, dos jóvenes y misteriosos labriegos les dicen desde una loma: “¿Por qué buscáis a los vivos entre los muertos? Jesús no está aquí?”. (Zeffireli traslada a esta escena previa el encuentro de las mujeres con dos ángeles en la entrada del sepulcro). Ellas les toman por locos y siguen adelante; pero, al llegar al sepulcro, descubren que, en efecto, Jesús no está. María Magdalena vuelve entonces sobre sus pasos, pero los dos jóvenes han desaparecido.

Sigue una breve escena, en la que el tribuno sospecha que sus soldados se han dormido en la guardia. Y, a continuación, el director italiano centra su atención en las actitudes de los apóstoles. Llega al cenáculo Felipe, y todo son recelos de que puedan correr la misma suerte que Jesús. Preguntan a Pedro, que ya entonces hace cabeza en el colegio apostólico, y él responde: “Debemos hacer lo que el Maestro hubiera querido”. Ya no hay dudas ni negaciones en Pedro. Empieza a ser la piedra sobre la que se edifica la Iglesia.

En el instante en que Tomás duda de que Jesús pueda volver, llega María Magdalena y afirma conmovida: “¡Le he visto! ¡Al Maestro! Ha resucitado”. A continuación, la cámara enfoca la reacción de Pedro. Por ese primer plano, y por las citas antes señaladas, podemos concluir que este relato de la Resurrección sigue bastante de cerca el Evangelio de Marcos, que recoge sobre todo la predicación de S. Pedro. Y es que, por encima de la continuidad escriturística, lo que busca Zefirelli en este pasaje es retratar la reacción de los personajes: la emoción y el amor de la Magdalena, la autoridad de Pedro, el temor de los apóstoles, la tosquedad de los soldados, la incredulidad del tribuno

(Para ver la escena, pinchar en el fotograma).


A las puertas del tercer milenio, y tras algunas cintas polémicas (La última tentación de Cristo, Jesús de Montreal) que omiten deliberadamente la secuencia de la Resurrección, varias películas se proponen reflejar una nueva imagen de Cristo: más equilibrada e históricamente precisa.

Frente al Jesús exclusivamente divino de los sesenta (Rey de Reyes, La historia más grande jamás contada) y frente al Jesús “revolucionario” de los 70 y 80 (Jesucristo Superstar, Jesús de Montreal), los nuevos filmes van a tratar de mostrar a un Jesús que es Dios y Hombre al mismo tiempo: muy divino en sus milagros y en su mensaje, pero también muy humano en la preocupación por su Madre y por todos los que le siguen.

El primer fruto de esta nueva tendencia vino de la mano de Ettore Bernabei, un productor italiano que produjo con la CBS la miniserie Jesús (1999), de cuatro horas de duración, dirigida por Roger Young e interpretada por Jacqueline Bisset, Jeremy Sisto y Debra Messing. Jesús habla de su condición divina, pero a la vez sonríe, bromea y dialoga afectuosamente con los apóstoles.

En el relato de la Resurrección, Young ha creado una puesta en escena que hila muy bien las distintas versiones de los evangelistas. Sobre todo, sigue muy de cerca el relato de S. Juan. La mañana del Domingo, María Magdalena se dirige al sepulcro. Ve la piedra removida (Jn 20, 1) y corre al cenáculo para decir a los apóstoles que “¡Han robado su cadáver!” (Jn 20, 2). Pedro y Juan salen corriendo hacia el sepulcro (Jn 20, 3). Juan corre más y llega antes, pero sólo se asoma en la entrada. Enseguida llega Pedro y entra (Jn 20, 4-6).

Entonces surge el diálogo entre la razón y el amor, dos caminos para llegar a la Fe. Pedro dice: “No está” (es lógico y razonable pensar que lo han robado), pero Juan contesta: “Ha resucitado”. Pedro sigue hablando el discurso de la razón: “Resucitado no, han robado su cadáver”. Juan, movido por el amor, ha alcanzado ya la Fe: “Pero Él dijo al tercer día resucitaré”. Y Pedro cree al fin (Se trata de una licencia, pues el evangelista dice que el único que creyó es Juan: Jn 20, 10).

Al salir del sepulcro, se topan con María Magdalena, que ha vuelto. Ellos se van corriendo a decir a todos que Jesús ha resucitado (nueva licencia del director) mientras ella se queda desconsolada junto a la tumba (Jn 20, 11). Por detrás de un alto palmeral, se oye una voz que dice: “Mujer, ¿por qué lloras?” (Jn 20, 15). Magdalena no reconoce aún la voz de Jesús, y le dice, tomándole por el hortelano: “Si te has llevado a mi Señor, dime dónde lo has puesto”. Jesús sale de la zona arbolada y dice, a la vista de ella: “¡María!”. Y ella grita: “¡Maestro!” y le abraza emocionada (Jn 20, 16). Una reacción mucho más efusiva que la sugerida en el Evangelio (“No me toques”, le dice Jesús) y más expresiva que las reflejadas en filmes anteriores.

Además, aquí el reconocimiento de Jesús no se produce porque Él se vuelva hacia ella (como en Rey de Reyes) sino por la elevada maleza, lo cual es más razonable. No recoge con exactitud las palabras de S. Juan (“Ella se volvió”), pero sí la sugerencia de que el descubrimiento se produce cuando escucha su nombre. Descubrir que Dios la llama por su nombre, personalmente, con un tono conmovido de infinito cariño, es algo que la cinta sugiere, aunque no lo haya reflejado por completo.

Después vendrá también la reticencia de Tomás y el testimonio de María Magdalena, justo antes de la aparición de Jesús (Jn 20, 24-29), pero esto queda ya fuera del vídeo que ahora presento. Lo que muestro es suficiente para ver cómo Roger Young ha sabido plasmar en imágenes todos los sucesos de aquella intensa mañana y todas las reacciones de los personajes principales. Todo en apenas 3 minutos y siguiendo enteramente el relato de S. Juan.

viernes, 11 de abril de 2014

Siete películas sobre la pasión de Jesús

La mayor parte de los filmes sobre Jesús abarcan su vida entera o, al menos, su vida pública. Pero, en la historia del cine, también se han producido películas centradas en el relato de la Pasión, o que han tomado ocasión de esa escena para contar una historia de profunda significación cristiana.

En este post ofrezco un breve comentario de las siete películas que, a mi juicio, mejor han reflejado la crucifixión y muerte de Jesús. En cada una indico el director (D) y, si tiene un papel relevante, también el actor que encarnó a Jesucristo (J).

a) Filmes sobre la Pasión:

- La pasión de Cristo (USA, 2004). D: Mel Gibson. J: Jim Caviezel. Muestra con realismo y crudeza los tormentos que sufrió Jesús: los azotes, la subida al Calvario, la crucifixión. Vemos el papel de María en la Redención y su especial sintonía con su Hijo. Sin duda la versión más completa de los sufrimientos de Cristo, con abundantes símbolos y metáforas. La más conocida y la que más ha influido en el público. 126 min.

- Gólgota (Francia, 1935). D: Julián Duvivier. J: Robert Le Vigan. Película que mantiene muy bien el ritmo, con un guión rico en matices sobre los sentimientos de Jesús, al que muestra en una faceta a la vez divina y humana (no tan solemne como en otros filmes de la época). Duvivier tomó todos los diálogos de los Evangelios, componiendo las escenas con una estética preciosista, y con un tono lírico sin precedentes. En este filme se inspiró Zeffirelli para construir su serial televisivo Jesus de Nazaret. 95 min.

- La Passion de Notre-Seigneur Jésus Christ (Francia, 1902). D: Ferdinand Zecca, producida por la casa Pathé con fotografía de Segundo de Chomón. El público acogió el filme con entusiasmo, y Zecca decidió entonces ampliar el proyecto, escribiendo un guión más amplio que abarcaba la vida entera de Jesús. Entre 1903 y 1906, filmó otras escenas que incorporó a las ya rodadas; y al final, la cinta contenía 37 cuadros que contaban la vida entera de Cristo.

- The Passion Play of Oberammergau (USA, 1898). D: Henry Vincent, J: Frank Rusell. Este filme compitió duramente con otro de los Lumiere titulado La Vie et la Passion de Jésus-Christ. El filme de Vincent hace referencia a una representación multitudinaria que, cada cierto tiempo —desde 1634—, lleva a cabo el pueblo entero de Oberammergau, en Baviera, durante la Semana Santa. Inspirado en ella, escribió su propia historia de la Pasión y filmó la película en el Museo de cera y en el Gran Central Palace de Nueva York.

b) Filmes que dramatizan historias en torno a la Pasión:

- Ben Hur (USA, 1959). D: William Wyler. Judá Ben Hur, un aristócrata judío injustamente condenado a galeras, encuentra ayuda y consuelo en Jesús de Nazaret, a quien nunca olvidará. Con el tiempo, ambos vuelven a encontrarse en el momento de la crucifixión: un encuentro que permite a Ben Hur convertirse, volver a la fe perdida y recuperar a su madre y a su hermana, enfermas de lepra. 212 min.

- La túnica sagrada (USA, 1953). D: Henry Koster. Primera película en Cinemascope, que obtuvo cinco candidaturas a los Oscar, incluidos los de mejor película y mejor actor (Richard Burton). Burton interpreta a Marcelo Gallo, el centurión romano encargado de supervisar la crucifixión, cuya vida cambia para siempre cuando, al pie de la cruz, gana la túnica de Cristo en un juego de apuestas. 135 min.

- Barrabás (USA, 1962). D: Richard Fleischer, basada en una novela de Par Lagerkvist. La historia se centra en el personaje del malhechor (interpretado por Anthony Quinn) que fue liberado por Poncio Pilato en lugar de Jesús. Esta figura del ladrón nos es presentada con realismo, como un hombre violento y asesino, pero cuya existencia queda marcada para siempre por la obsesión de que un hombre bueno, al que muchos creían Hijo de Dios, sufrió la muerte miserable a la que él estaba condenado.

Otras películas han tratado también, directa o indirectamente, el relato de la pasión de Cristo. Pero ninguna con la fidelidad de las 4 primeras ni con la sincera emotividad de las 3 últimas. Feliz Semana Santa, también con ayuda del cine.