viernes, 11 de abril de 2014

Siete películas sobre la pasión de Jesús

La mayor parte de los filmes sobre Jesús abarcan su vida entera o, al menos, su vida pública. Pero, en la historia del cine, también se han producido películas centradas en el relato de la Pasión, o que han tomado ocasión de esa escena para contar una historia de profunda significación cristiana.

En este post ofrezco un breve comentario de las siete películas que, a mi juicio, mejor han reflejado la crucifixión y muerte de Jesús. En cada una indico el director (D) y, si tiene un papel relevante, también el actor que encarnó a Jesucristo (J).

a) Filmes sobre la Pasión:

- La pasión de Cristo (USA, 2004). D: Mel Gibson. J: Jim Caviezel. Muestra con realismo y crudeza los tormentos que sufrió Jesús: los azotes, la subida al Calvario, la crucifixión. Vemos el papel de María en la Redención y su especial sintonía con su Hijo. Sin duda la versión más completa de los sufrimientos de Cristo, con abundantes símbolos y metáforas. La más conocida y la que más ha influido en el público. 126 min.

- Gólgota (Francia, 1935). D: Julián Duvivier. J: Robert Le Vigan. Película que mantiene muy bien el ritmo, con un guión rico en matices sobre los sentimientos de Jesús, al que muestra en una faceta a la vez divina y humana (no tan solemne como en otros filmes de la época). Duvivier tomó todos los diálogos de los Evangelios, componiendo las escenas con una estética preciosista, y con un tono lírico sin precedentes. En este filme se inspiró Zeffirelli para construir su serial televisivo Jesus de Nazaret. 95 min.

- La Passion de Notre-Seigneur Jésus Christ (Francia, 1902). D: Ferdinand Zecca, producida por la casa Pathé con fotografía de Segundo de Chomón. El público acogió el filme con entusiasmo, y Zecca decidió entonces ampliar el proyecto, escribiendo un guión más amplio que abarcaba la vida entera de Jesús. Entre 1903 y 1906, filmó otras escenas que incorporó a las ya rodadas; y al final, la cinta contenía 37 cuadros que contaban la vida entera de Cristo.

- The Passion Play of Oberammergau (USA, 1898). D: Henry Vincent, J: Frank Rusell. Este filme compitió duramente con otro de los Lumiere titulado La Vie et la Passion de Jésus-Christ. El filme de Vincent hace referencia a una representación multitudinaria que, cada cierto tiempo —desde 1634—, lleva a cabo el pueblo entero de Oberammergau, en Baviera, durante la Semana Santa. Inspirado en ella, escribió su propia historia de la Pasión y filmó la película en el Museo de cera y en el Gran Central Palace de Nueva York.

b) Filmes que dramatizan historias en torno a la Pasión:

- Ben Hur (USA, 1959). D: William Wyler. Judá Ben Hur, un aristócrata judío injustamente condenado a galeras, encuentra ayuda y consuelo en Jesús de Nazaret, a quien nunca olvidará. Con el tiempo, ambos vuelven a encontrarse en el momento de la crucifixión: un encuentro que permite a Ben Hur convertirse, volver a la fe perdida y recuperar a su madre y a su hermana, enfermas de lepra. 212 min.

- La túnica sagrada (USA, 1953). D: Henry Koster. Primera película en Cinemascope, que obtuvo cinco candidaturas a los Oscar, incluidos los de mejor película y mejor actor (Richard Burton). Burton interpreta a Marcelo Gallo, el centurión romano encargado de supervisar la crucifixión, cuya vida cambia para siempre cuando, al pie de la cruz, gana la túnica de Cristo en un juego de apuestas. 135 min.

- Barrabás (USA, 1962). D: Richard Fleischer, basada en una novela de Par Lagerkvist. La historia se centra en el personaje del malhechor (interpretado por Anthony Quinn) que fue liberado por Poncio Pilato en lugar de Jesús. Esta figura del ladrón nos es presentada con realismo, como un hombre violento y asesino, pero cuya existencia queda marcada para siempre por la obsesión de que un hombre bueno, al que muchos creían Hijo de Dios, sufrió la muerte miserable a la que él estaba condenado.

Otras películas han tratado también, directa o indirectamente, el relato de la pasión de Cristo. Pero ninguna con la fidelidad de las 4 primeras ni con la sincera emotividad de las 3 últimas. Feliz Semana Santa, también con ayuda del cine.

domingo, 6 de abril de 2014

“Noé”: cine bíblico 2.0 (Por qué, a pesar de todo, merece la pena verla)

(JUAN JESÚS DE COZAR).- Después de lo que ha “llovido” en relación con la película “Noé”, parecía obligado incluir en el blog una reseña de primera mano. El sexto filme de Darren Aronofski (Brooklyn, New York, 1969), estrenado en España el pasado viernes 4 de abril, provoca en el crítico sensaciones diversas y a veces contradictorias. ¿Cómo explicarlo? Supongamos que su imaginación conserva como modelo de cine bíblico el que realizó Cecil B. DeMille y el de quienes siguieron su estela: “Los Diez Mandamientos”, “Sansón y Dalila”, “La túnica sagrada”, etc; o aquella película de John Huston titulada “La Biblia”, que recuerdo haber visto de niño en pantalla grande. Pues bien, “Noé” choca frontalmente con estos esquemas.

Pensemos ahora en la juventud multipantalla, habituados a una estética de videojuegos, a los alardes digitales, a imágenes que se suceden a la velocidad de la luz… “Noé” encaja perfectamente en ese mundo audiovisual.

Soy consciente de que la mayoría de los lectores de una crítica buscan datos que disipen sus posibles dudas: ¿voy a verla o no? A la vez, ellos deben tener en cuenta que lo que leen no es más que una opinión personal. Dicho esto, hay que mojarse y lo que sigue pretende justificar que sí, que a pesar de tratarse de una película desmesurada, a veces extravagante, con escenas que chirrían y que pueden provocar cierto sonrojo en el espectador “clásico”, Noé” tiene calidad y buenas intenciones.

La historia original es bien conocida; y a Aronofski, judío que se declara ateo, siempre le impresionó el relato. No es de extrañar, por tanto, que después del éxito de la cruda y sobrevalorada “El cisne negro”, consiguiera una financiación de 130 millones de dólares para su ansiada “Noé”. Aronofski –también guionista junto Ari Handel– ha llevado el texto bíblico a su terreno, de modo que le permitiera desarrollar la gran potencia visual que caracteriza a sus películas. Y, claro, se aleja del texto sagrado: propone una situación familiar algo distinta, presenta unos ángeles caídos que parecen rocosos transformers, introduce un villano (casi de cómic) llamado Tubal Caín…

El resultado es una mezcla de géneros no siempre bien armonizados, pero que generan una escenas vistosas, apabullantes desde el punto de vista técnico, y muy impactantes para el espectador; que se ve arrastrado por las imágenes, el sonido y una épica banda sonora de Clint Mansell, con variados elementos electrónicos, que a veces se antoja algo estridente.

Se dice que Aronofski no ha querido ofender a nadie, y pienso que la película le da la razón. Una actitud que –aparte de las convicciones personales‑ parece inteligente, teniendo en cuenta que para recuperar la inversión realizada, es mejor no fabricarse enemigos. Es verdad que el director inventa; pero, puestos a inventar, ¿por qué no colocar a Noé una segunda mujer jovencita que “animara” el arca?; o, ¿por qué no proponer una disputa entre Sem y Cam por Ila (Ema Watson)? Pues no. La película propone unas relaciones amorosas respetuosas, evita la violencia truculenta y utiliza un lenguaje lleno de corrección (Vamos, que no hay ni sólo taco).

Ciertamente, se nos presenta a un Noé (un creíble Russell Crowe) algo atormentado y oscuro, siempre dispuesto a cumplir la voluntad de un Dios que a veces parece exigirle demasiado, y que no siempre sabe distinguir de sus propios deseos. Y aquí es justo reconocer la aportación al guión del papel de Naameh (Jennifer Connelly), la esposa de Noé, que moderniza el personaje al mostrarla como una mujer fuerte y llena de ternura, el gran apoyo de Noé y de sus hijos, pero lejos de ser una mujer sumisa. Menos interés tiene –a mi parecer– la inclusión de Matusalén (Anthony Hopkins), el abuelo de Noé.

El fulgor de los efectos especiales no oculta los temas de fondo: el plan salvífico de Dios, el pecado y la culpa, el castigo, el perdón; la compasión, el arrepentimiento, la presencia del mal en el mundo y en el propio corazón del hombre. Todo desde una perspectiva elemental, pero meritoria, teniendo en cuenta como está el “patio”. Incluso se apunta el deseo de Dios de hablar con los hombres, que fácilmente nos olvidamos de Él.

¿Noé, un líder ecologista? Desde luego hay una clara reivindicación del cuidado del medioambiente –Noé conserva y construye, mientras Tubal Caín consume y destruye‑, pero no está ahí la clave del filme. En realidad, no deja de ser una película de acción con el pre-texto del famoso diluvio.

¿Será así el cine bíblico del siglo XXI? Supongo que habrá de todo. En cualquier caso, “Noé” no es para nostálgicos, y abre la puerta a un tipo de filmes “religiosos” que –de esto no hay duda– estarán adaptados a los gustos estéticos de las nuevas generaciones.

domingo, 30 de marzo de 2014

Doce películas para esta Semana Santa


Dentro de trece días es el Domingo de Ramos. La semana siguiente -que, por tantos motivos, todo el mundo denomina Santa- será fecunda en representaciones de la Pasión: procesiones de pasos y tronos, obras teatrales, tradiciones centradas en la Cruz... Mil y un eventos artísticos inundarán las calles de nuestro país, mostrando a las claras lo mucho que la cultura cristiana ha calado en nuestra sociedad.

Hasta hace poco, la programación televisiva se mantenía en esa línea: procuraba incluir filmes religiosos -que relatan la vida de Jesús o la de los primeros cristianos- para recordar a los espectadores los acontecimientos que íbamos a celebrar. Últimamente, sin embargo, las parrilas de las cadenas se han distanciado un tanto de lo que conmemoramos en la Semana Santa. Y como, al haber más tiempo libre, muchas familias piensan en ver películas enriquecedoras, aptas para todos los públicos y que a la vez evoquen los acontecimientos de la Pasión, he pensado en publicar esta selección de películas, que están en los cines o que pueden encontrarse en cualquier video-club.

En otros lugares he publicado "Las 10 mejores películas sobre Jesús de Nazaret", "Las 100 películas más inspiradoras de la historia" o "Las 100 mejores películas católicas". Ahora propongo un elenco con 3 listados de filmes: 4 sobre la vida de Jesús, 4 sobre los primeros cristianos y 4 películas recientes con valores (en los cines o en DVD). El próximo domingo publicaré otro listado con "Siete películas sobre la Pasión de Cristo", y ahí comentaré más extensamente algunas que aquí señalo. Espero que la de hoy os sirva para programar el cine de las tres próximas semanas:

a) Vida de Jesús:

- Jesús de Nazaret (Italia, 1977), de F. Zeffirelli. Mini-serie en 4 capítulos. Todos.
- Jesús (Italia, 1999), de R. Young. Mini-serie en 2 capítulos. Para jóvenes.
- El hombre que hacía milagros (2000), de Derek W. Hayes y Stanislav Sokolov. Animación en 3-D. Para toda la familia, gustará mucho a los niños.
- La pasión de Cristo (USA, 2004), de Mel Gibson. Para jóvenes y mayores.

b) Primeros cristianos:

- Quo Vadis (1951), de Mervyn LeRoy (con Robert Taylor y Deborah Kerr)
Ben Hur (USA, 1959), de William Wyler (con  Charlton Heston y Stephen Boyd)
- Barrabás (1962), de Richard Fleischer (con Anthony Quinn y Vittorio Gassman)
- En busca de la tumba de Cristo (2007), de Guilio Base (D. Liotti y Ornella Muti)

c) Películas recientes con valores cristianos:

- El medallón perdido (2014), de Bill Muir (Aventuras; sobre la Fe y la familia)
Yo creo (2014), de Vicenç Vila y Gemma Bas (Documental en 3D sobre el Credo)
- El gran milagro (2013), de Bruce Morris (Animación; sobre la Misa y los Ángeles)
- Prefiero el paraiso (2012), de Giacomo Campiotti (Biografía de San Felipe Neri)  

domingo, 23 de marzo de 2014

El documental "Yo creo" triunfa en los Oscars del cine cristiano

(JUAN JESÚS DE COZAR).- Se estrenó en España el pasado viernes 21 de marzo, pero ya ha sido proyectado en Festivales de Canadá, Estados Unidos e Italia. Aquí  se ha lanzado en sólo 9 salas, pero los productores han acordado pases especiales durante las próximas semanas en diversos cines de la geografía española. Y si alguna asociación, grupo de amigos, diócesis, parroquia, etc., desea organizar una proyección “a la carta”, no tiene más que pedirlo a la web que han puesto en funcionamiento: http://www.yocreo.net/.

Antes de escribir sobre el contenido del documental, una de las propuestas más atrevidas de los últimos años, me parece obligado contar algo sobre los productores: el matrimonio formado por Vicenç Vila y Gemma Bas. Ambos son de Tarrasa y tienen 6 hijos. Ella, arquitecta. Él, ingeniero técnico superior en Telecomunicaciones.

Hace dos años dejaron sus respectivos trabajos para fundar la empresa Global3DSolutions (www.global3dsolutions). Como respuesta a la convocatoria del “Año de la Fe” promulgado por Benedicto XVI, decidieron elaborar un documental sobre el “Credo”. Así justifica Vicenç la finalidad del proyecto: «Esta película quiere ser una manera moderna y atractiva de profesar públicamente el Credo. (…) Queremos fomentar el encuentro personal con Jesucristo a través de la belleza de la fe, el testimonio de vida y la Palabra de Dios.» El pre-estreno en Gerona, como puede verse en la foto, levantó una gran expectación.

¿Por qué el uso del 3D para un documental? Lo explica Gemma, que ha actuado como directora de fotografía: «El atractivo de la nueva tecnología 3D estereoscópica de alta definición, popular en los cines y en aparatos de televisión domésticos, es que facilita la comunicación. El 3D permite captar más la atención del espectador, se retiene mejor en la memoria y provoca un impacto emocional muy superior. El mensaje más importante que podemos dar al mundo también merece utilizar la mejor tecnología. (…) Si queremos favorecer la nueva evangelización, es importante apostar por los lenguajes audiovisuales del siglo XXI. En este sentido, las nuevas tecnologías al servicio de la evangelización pueden ser verdaderamente útiles. Es un reto actual, ineludible ¡y urgente!».

Yo creo” está estructurado en tres capítulos: Creer en Dios Padre, Creer en Jesucristo, Creer en el Espíritu Santo. El guión de Vicenç –que también dirige el documental– se apoya esencialmente en variadísimos y atractivos testimonios de personas de todas las edades y condiciones, hilados de forma sencilla y natural, y todo ello salpicado de acertados insertos de pasajes de la Biblia. También la bella fotografía facilita la interiorización que lo que oímos: imágenes naturales o artísticas que nos acercan a la trascendencia, paisajes del macizo de Montserrat, obras de arte pertenecientes a diversas culturas…

Al aspecto visual se añade la música de Jordi Sanjuan, que resulta un apoyo emocional de gran altura para conducir con buen pulso los 60 minutos que dura el documental. Sanjuán, pianista y compositor catalán, ha elaborado una banda original adaptada a los temas que se van tratando: la Creación, el misterio del mal, la Pasión de Cristo, las Bienaventuranzas, la acción de Espíritu Santo

Yo creo” ha recibido un gran apoyo popular en el Festival Internacional 3D de Grenoble y varios premios en el “Mirabile dictu” de Roma, conocido como “los Oscars del cine cristiano”. (A la derecha, foto de ese evento: los productores con el Cardenal Gianfranco Ravasi, Presidente del Consejo Pontificio para la Cultura). Además, el Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, dependiente de la Santa Sede, le ha dado su apoyo institucional.

A pesar de tratarse de un documental innovador y de los esfuerzos de Gemma y de Vicenç, no parece fácil que pueda permanecer mucho tiempo en las carteleras españolas. Sin embargo, los pases en distintos eventos y su posterior comercialización en DVD lo convertirán en una valiosa herramienta catequética, porque la fe no es sólo para predicarla sino para practicarla, y los sinceros testimonios que recoge “Yo creo” pueden resultar más eficaces que un (buen) sermón. Así lo espera Gemma cuando expresa que «está pensado para todo el que busca la verdad ¡y la felicidad! Sobre todo quiere sembrar interrogantes en el espectador, que le impulsen a buscar respuestas a las cuestiones esenciales de la vida, invitándole a hacer la experiencia del misterio de Dios

domingo, 16 de marzo de 2014

Primera película sobre el Papa Francisco

(ALFONSO MÉNDIZ).- Está en marcha el proyecto cinematográfico Historia de un sacerdote, película basada en la vida del cardenal Jorge Bergoglio, que escribe y dirige Alejandro Agresti. Será protagonizada por Rodrigo de la Serna, y contará la vida del actual Papa desde su juventud hasta su llegada a Roma para el cónclave. El rodaje tendrá lugar en Argentina, España, Alemania e Italia, según ha contado su productor Pablo Bossi.

Cuando Jorge Bergoglio fue nombrado Papa le pregunté a Agresti si se animaba a contar su historia. Él empezó a trabajar, investigó y escribió un guión en el que ha relatado con gran dramatismo hechos bien documentados sobre la vida de Francisco”, refirió Bossi.

Según el productor, la película empezará a rodarse en 2014 y, aunque será un proyecto “muy internacional”, se rodará íntegramente en castellano. Con experiencia tanto en el cine europeo como en el norteamericana (Agresti dirigió La casa del lago en Hollywood), el equipo de Historia de un sacerdote pondrá el acento en el hecho de que se trata del primer papa argentino. En suma, pretende ser “una película humana, conmovedora, y que respete el espíritu de austeridad de este Papa”.

Bossi y Agresti no han tenido ninguna duda a la hora de elegir el intérprete principal. Rodrigo de la Serna, actor televisivo muy famoso en Argentina, fue su primera opción, como dio a conocer la revista Variety. Su tarea de interpretar al Cardenal Bergoglio es tan delicada que el actor ha eludido en las entrevistas las preguntas sobre su futura interpretación, también porque, aunque ya existe una primera versión del guión, todavía falta mucho camino hasta que empiece el rodaje.

Rodrigo es uno de los más grandes actores argentinos. Sabemos que puede componer este personaje. Y hasta tiene un parecido físico. Además, está en la edad justa para poder envejecerlo o rejuvenecerlo según las necesidades del relato”, detalló Bossi. También aclaró que el filme será una coproducción europea, con un presupuesto muy por encima del estándar argentino, especialmente porque se trata de una película de época. Por ahora, la película cuenta con el apoyo de la productora española Pentagrama.

La intención de los productores es trabajar con el beneplácito del Pontífice, que hasta el momento no ha manifestado nada sobre el filme. “Nos interesa que conozca este proyecto, que estamos preparando sin gran aparato, y poniendo el foco en su vocación de servicio”, concluye Bossi, entusiasmado con el guión que, más allá de su título, espera que sea “la” película del Papa.

Además de éste, hay otros proyectos audiovisuales sobre el Papa Francisco. En Estados Unidos se han producido ya dos documentales de larga duración: “El papa de las Américas”, de Discovery Channel, y “El papa del fin del mundo”, de The History Channel. Y en Italia están en preparación dos películas cinematográficas más: “La lista de Bergoglio”, que dirigirá Liliana Cavani, sobre la actividad del entonces Cardenal para salvar a muchos perseguidos por la dictadura argentina; y otra, aún sin título oficial, basada en la biografía de Evangelina Himitian, “Francisco, el papa de la gente, que será dirigida por Pietro Valsecchi.

Lo que está claro es que la vida de este Papa ha despertado mucho interés en el mundo cinematográfico. Sabíamos que la suya era una vida ejemplar de servicio a Dios y a los demás. Ahora sabemos también que es, además, una vida auténticamente “de película”.

domingo, 9 de marzo de 2014

Un "diluvio" de películas bíblicas: 4 estrenos y muchos proyectos

(J.J. DE CÓZAR y A. MÉNDIZ).- La Biblia siempre ha sido –directa o indirectamente– una inagotable fuente de inspiración para el cine. Uno de los primeros ejemplos es “Intolerancia” (1916), la mítica y ruinosa película de D. W. Griffith que cuenta 4 historias de intolerancia: una de ellas, la de las autoridades judías con respecto a Jesús.

Durante los años siguientes continuaron estrenándose filmes de esta temática, aunque el verdadero florecimiento del cine bíblico tuvo lugar en las décadas de 1950 y 1960; fue la época de las grandes producciones norteamericanas, muy bien recibidas también por el público europeo: Quo Vadis (Mervyn LeRoy, 1951), Los Diez Mandamientos (Cecil B DeMille, 1956), Ben-Hur (William Wyler, 1959), Rey de Reyes (Nicholas Ray, 1961), La historia más grande jamás contada (George Stevens, 1965), La Biblia (John Huston, 1966), etc.

Y es que los libros sagrados, además de ser fuentes de la Revelación de Dios a los hombres, están llenos de historias apasionantes, de hechos sorprendentes, de grandes héroes y gestas grandiosas e inspiradoras. Sin embargo, tras la aclamada Jesús de Nazaret” (1977), de Franco Zefirelli, en los últimos decenios del siglo XX se produjo un cierto desinterés por este tipo de películas.

El estreno en 2004 de “La Pasión de Cristo”, la impresionante cinta de Mel Gibson, supuso un auténtico hito, que despertó de su “letargo bíblico” a las productoras. Descubrieron que sí, que hay mucha gente que desea ver películas de contenido religioso… si son de buena calidad. Y de este modo, se han ido preparando varios proyectos de envergadura que toman pie de las Sagradas escrituras. Todas coinciden en 4 puntos: se trata de historias épicas, sobre personajes conocidos, para un público familiar y con espectaculares efectos especiales.

1) Son of God.- El pasado 28 de febrero se estrenó en USA “Son of God”, de Christopher Spencer. Es, en realidad, una versión reducida de la serie "La Biblia", de cuyo impacto internacional hablamos en este blog. Su emisión televisiva tuvo tanto éxito en todo el mundo, que sus productores han hecho una película para los cines con la parte dedicada a Jesucristo. Se ha estrenado en 3.260 salas y lleva recaudados más de 30 millones de dólares en una semana. En España se estrenará en primavera, en fecha por concretar. Este es el tráiler:



2) Noé.- El próximo 28 de marzo se estrenará en Estados Unidos el relato épico de “Noé”, que llegará a nuestro país el 4 de abril. La película de Darren Aronofsky, interpretada por Russell Crowe, Jennifer Connelly y Anthony Hopkins, viene precedida de cierta intencionada polémica: ¿se ajusta a la Biblia la historia que cuenta? La división de opiniones beneficia al marketing y ha dado ocasión a la productora a realizar el siguiente comunicado: “Esta película se inspira en la historia de Noé. Si bien se han tomado licencias artísticas, creemos que la película es fiel a la esencia, valores e integridad de una historia que es piedra angular de la fe de millones de personas en todo el mundo. La historia bíblica de Noé se puede encontrar en el libro del Génesis”. Para echar más leña al fuego, Russell Crowe ha escrito un twiter animando al Papa Francisco a ver la película. El tráiler, desde luego, es espectacular:



3) Exodus.- Para diciembre de 2014 se espera el estreno de la otra gran epopeya bíblica: “Exodus”, la nueva película de Ridley Scott con guión de Steven Zaillian (“La lista de Schindler”). Esta historia sobre Moisés y su hercúlea tarea de conducir al pueblo elegido por el desierto, con el paso del Mar Rojo incluido, ha contado con un presupuesto de 130 millones de dólares. Entre sus intérpretes está Christian Bale como protagonista,  y otras estrellas de renombre como Joel Edgerton, Ben Kingsley y Sigourney Weaver. Joel Edgerton dará vida a Ramsés II y una española, María Valverde , será Séfora. En el rodaje han participado más de 3000 extras, y las escenas han sido rodadas en Inglaterra, Marruecos y la Sierra de Alhamilla (Almería). He aquí algunas imágenes del rodaje:



4) Mary, Mother of Christ.- Un presupuesto más pequeño ‑aunque un interés mucho mayor‑ tiene el filme “Mary, Mother of Christ”, que algunos han calificado como una pre-cuela del filme de Mel Gibson. En realidad es la respuesta católica de “La Natividad”, con una María más alegre y jovial, más sobrenatural y cercana a Dios, y más consciente de la Elección divina. Con guión de Benedict Fitzgerald (coguionista de “La Pasión de Cristo”) y de Barbara Nicolosi, su estreno está previsto para 2015. La actriz israelí Odeya Rush encarnará finalmente a la Virgen María (durante un tiempo se habló de Camilla Belle) y Peter O'Toole, recientemente fallecido, al anciano Simeón en la la presentación de Jesús en el templo. Otros actores destacados son: Ben Kingsley, Julia Ormond y Jay Willick.

Además de estos, hay otros proyectos en preparación: Dioses y Reyes, también basado en la historia de Moisés, que iba a dirigir Steven Spielberg y posiblemente dirija Ang Lee. Por su parte, Paul Verhoeven (“Instinto básico”) quiere realizar una película sobre Jesús de Nazaret, aunque con un decidido propósito de no ser fiel ni a la historia ni a las Escrituras. Incluso se habla de una versión que contaría la historia de Caín y Abel”, dirigida por Will Smith, y de otra sobre Poncio Pilato”, interpretada por Brad PittUn auténtico “diluvio” de películas bíblicas.

domingo, 2 de marzo de 2014

La historia real de la mujer que inspiró el filme "Up"


(Juan Jesús de Cózar).- Se llamaba Edith Macefield y nació en Oregon en 1921. Todavía muy joven aprendió francés y alemán y se trasladó a Inglaterra. Contaba de sí misma que había sido espía británica en Alemania, que había escapado del campo de concentración de Dachau y que aprendió a tocar el clarinete gracias a su primo, el legendario músico de jazz Benny Goodman.

Al acabar la Segunda Guerra Mundial permaneció en Inglaterra atendiendo a huérfanos de guerra. Se hizo experta en ópera, y fan de Sinatra y de la Garbo. Su vida seguía siendo divertida y alocada, hasta que en 1965 su madre enfermó gravemente y ella regresó a los Estados Unidos para atenderla. Su madre vivía en una casa de Seattle, y allí murió, pocos años después. Para conservar su recuerdo, ella decidió echar raíces y quedarse allí. Para siempre.

Pensando en su madre, en 1994 escribió y editó con pseudónimo una novela de 1.138 páginas, titulada Where Yesterday Began. En su introducción se podía leer: “Esta historia es para todos aquellos que alguna vez han amado verdaderamente, profundamente, irrevocablemente, incluso en medio de un desastre. Para algunos, el amor simplemente muere y cada uno sigue su camino. Pero para unos pocos, el amor es tan duradero como el tiempo, a pesar de las imposibilidades, la separación, la segura soledad”.

Y aquí empieza nuestra historia...

A principios de 2006, cuando ella tenía 85 años, un tal Barry Martin se incorporó a su nuevo trabajo como jefe de obra para la construcción de un lujoso centro comercial en la ciudad de Seattle. Los promotores habían logrado comprar todas las parcelas, excepto la casa de Edith. Por tanto, la primera misión de Barry fue convencer a la anciana para que la vendiera. Pensó que la vía diplomática sería la mejor: “Buenos días señora Macefield –comenzó Barry–, sólo venía a decirle que hoy vamos a hacer mucho ruido. Si tiene cualquier problema, este es mi teléfono”. Edith aceptó el ofrecimiento y pocos días después llamó a Barry para pedirle… que la llevara a la peluquería. “Ya no puedo conducir mi viejo Chevrolet Cavalier”, se excusó Edith. Aquello fue el comienzo de una gran amistad.

Cuando Barry le preguntó por qué no quería vender su casa, a pesar de que le ofrecían un millón de dólares y una vivienda en otro barrio de Seattle, Edith le contestó: “Yo no quiero mudarme. No necesito el dinero. El dinero no significa nada para mí. Esta es mi casa. Mi madre murió aquí, en este mismo sofá. Regresé a Estados Unidos desde Inglaterra para cuidar de ella. Me hizo prometer que la iba a dejar morir en casa y no en una residencia. Cumplí mi promesa y es aquí donde quiero morir, en mi propia casa, en este sofá”.

La historia de Edith y de su rechazo de la suculenta oferta apareció en la prensa y llegó a oídos de los responsables de la productora Pixar. La consecuencia fue “Up”, una maravillosa historia de amor en la que un hombre decide honrar la memoria de su esposa salvando la casa en la que vivieron tantos años de felicidad. La película se estrenó en 2009, pero Edith no pudo verla porque un cáncer de páncreas acabó con su vida el 15 de junio de 2008. Barry cuidó de ella hasta el final.

¿Y qué pasó con la casa? Pues que la heredó Barry y que, en lugar de ofrecerla a sus antiguos jefes, decidió mantener la memoria de su valiente amiga y venderla a una persona que se comprometiera a conservarla como Edith la dejó. Así lo hizo, y aquí puedes ver una fotografía con los globos de “Up” junto a un fotograma del filme. Abajo tenéis también el trailer.

Es una bella historia, ¿no os parece?



domingo, 23 de febrero de 2014

“Cuerdas”, Goya 2014 al mejor corto de animación, conmociona Internet

(Juan Jesús de Cózar).- María es una alegre e imaginativa niña de unos 9 años, alumna de una escuela-orfanato. Un día se incorpora a su clase un niño muy especial. Sabemos que se llama Nicolás porque, mediante un brevísimo plano detalle, vemos la portada de su expediente: “Nicolás Solís. Expte 1106”.

También sabemos que no puede hablar, ni moverse: es tetrapléjico y vive anclado a una silla de ruedas. María no tardará en convertirse en su mejor amiga, e incluso en su “entrenadora” para que mejore su movilidad. Pero María es también una princesa; y Nicolás, su peculiar príncipe azul… Esta podría ser la breve sinopsis de “Cuerdas”, porque no conviene contar más.

Nicolás se llama también uno de los hijos de Pedro Solís, director y guionista de “Cuerdas”, el cortometraje de animación que fue galardonado con el Goya en la reciente edición de esos premios. Su discurso al recoger esta segunda estatuilla (logró la primera en 2011 con “La bruxa”) se convirtió en uno de los momentos más emotivos de la Gala: “Dedico este Goya a tres personas muy especiales: a mi hija Alejandra, ¡gracias, hija, por inspirarme esta historia; a mi hijo Nicolás, porque ojalá nunca me hubieras inspirado esta historia; y te lo dedico a ti, Lola, por todo lo que no has llorado delante de mí”.

Para que lector pueda seguir atando cabos, conviene aclarar que Nicolás, el hijo de Pedro padece, desde su nacimiento en 2004,  una enfermedad llamada leucomalacia bilateral. Como consecuencia, no habla ni puede sostenerse en pie sin ayuda. “Su cabeza –explica su padre– es una máquina de escribir en la que, si tocas una tecla, tocas todas a la vez. Su cerebro pone a la vez en marcha el bíceps y el tríceps, que son músculos antagónicos. Por eso está en tensión”.

Alejandra es la hija mayor de Pedro y Lola. Como ha recordado su padre: “Alejandra me inspiró este relato, porque en 2004 ella tenía seis añitos y era hija única; y nació Nicolás, que necesitaba todos los cuidados del mundo (…). Ella le pintaba, le ponía rulos y jugaba a su manera con él. Un día iba por Guadalajara y mientras escuchaba una canción de Bunbury, vi toda la historia delante de mí y sólo tuve que dibujarla”.

Cuerdas” no es sólo un extraordinario cortometraje de animación, realizado por un competente equipo que incluye a profesionales como Enrique Gato (director de “Las aventuras de Tadeo Jones”) o Belén Rueda… Es, además de todo eso, el resultado de la experiencia personal acumulada durante años por Lola y Pedro en su propio hogar: Si los besos curaran, Nicolás sería el niño más sano del mundo, le gusta repetir al director.

Quizás por ese trasfondo, y por esa bella historia –tierna, divertida y dolorosa a la vez–, se ha convertido en un auténtico fenómeno en Internet. Espontáneamente, muchos fans del corto lo colgaron en la Red, y allí recibió miles y miles de visitas en apenas tres días. Mientras la productora pedía su inmediata retirada (porque hacerlo público anulaba su presencia en futuros festivales), los internautas lo aplaudían y compartían con entusiasmo: esa fue la "doble cara" de un éxito viral inesperado.

Al fin se retiró. Pero la productora, La Fiesta PC, ha empezado ya a trabajar para que “el cortometraje llegue a todo el planeta, a cada rincón: colegios, muestras de cortos, centros culturales, etc.”. Así lo explican en la web que han creado (http://cuerdasshort.com/). Desde luego, el cortometraje merece ser visto por todo el mundo: por su calidad y por su carga de humanidad. ¡Larga vida a “Cuerdas”!

He aquí el tráiler:

domingo, 16 de febrero de 2014

“El medallón perdido”, un filme solidario para padres e hijos

(Juan Jesús de Cózar).- Este viernes 21 de febrero se estrena una de esas películas sobre las que vale la pena conocer su intrahistoria. Su director, Bill Muir, es autor de numerosos bestsellers, y en 2008 decidió fundar la productora MeThinx Entertainment, con idea de realizar películas para toda la familia. Para el guión de su primer film, Muir ha elegido una novela juvenil escrita por él mismo junto con Alex Kendrick, director a su vez de cintas tan sugerentes como “Prueba de fuego” (Fireproof, 2008) y “La fuerza del honor” (Courageous, 2011).

Para entender el origen y la intencionalidad de la película, resultan reveladoras estas declaraciones de Muir, que durante 30 años ha acogido en su familia a niños sin hogar: “En una ocasión nos dieron un niño que nació sin parte del cerebro. Era ciego y sordo; su nombre era Embry. Cuando lo acogimos tenía alrededor de 3 semanas de edad y nos dijeron que sólo viviría una semana más. La realidad final es que vivió 8 meses con nosotros, y creemos que fue así gracias a los cuidados, caricias y mimos que le dio cada uno de los miembros de nuestra familia. Tiempo después nos llamaron para acoger una niña de pocos meses con problemas cerebrales. Después de muchas gestiones conseguimos adoptarla y ahora es nuestra hija Allie, y acaba de cumplir 19 años”. Allie se llama precisamente, en la ficción, la niña coprotagonista del film.

El medallón perdido. Las aventuras de Billy Stone” está planteado como la visualización de un cuento que Daniel Anderson (Alex Kendrick) relata a los niños de un orfanato. Daniel les narra la historia de Billy (Billy Unger) y Allie (Sammi Hanratty), dos amigos de 13 años que encuentran un medallón extraviado durante cientos de años. Accidentalmente son transportados al pasado, a una isla remota. Allí deberán enfrentarse a Cobra (Mark Dacascos), un guerrero del mal que domina tiránicamente la isla. Contarán con el apoyo de Faleaka (James Hong), un sabio anciano que les ayudará a conocerse mejor y a superar sus miedos. Durante la aventura que correrá junto a Billy, Allie comprenderá que su nacimiento no fue un “accidente”, como le repetía su madre, sino que Dios la ha creado por un motivo especial.

Se trata de una película para toda la familia, aunque los chicos y chicas de 7 a 12 años se identificarán más fácilmente con Billy o Allie. Los padres encontrarán en ella una buena oportunidad de comentar con sus hijos tantos valores que aparecen a lo largo de la cinta. Como aperitivo, os dejo dos vídeos.

Aquí tenéis el tráiler:



Y aquí os dejo unas clarificadoras palabras de Alex Kendrick:

domingo, 9 de febrero de 2014

Un filme sobre el perdón y los mártires de la Guerra Civil

(Juan Jesús de Cózar).- En la línea de “Un Dios prohibido” (Pablo Moreno, 2013), el próximo 14 de febrero se estrena en España “Bajo un manto de estrellas”, de Óscar Parra de Carrizosa. La película se desarrolla durante el verano de 1936 en el convento dominico de Almagro (Ciudad Real), donde se disponen a pasar los meses de julio y agosto una veintena de frailes después de que los demás residentes ‑novicios y estudiantes‑ regresaran a sus casas para las vacaciones.

Poco después, el 18 de julio… Desde los primeros momentos, el espectador presagia el trágico final de estos religiosos, cuya tensión interior crece al ritmo de los acontecimientos externos.

Somos viajeros con un destino conocido, pero con una hora de llegada incierta”. Esta frase, pronunciada por uno de los frailes, resume no sólo la dramática situación en la que se encuentra el grupo, sino también cualquier ser humano. Y ese estado de incertidumbre –que recorre toda la película‑ le sirve a Óscar Parra para describir el proceso interior de los protagonistas, desde el nerviosismo y el sufrimiento hasta el amor y el perdón.

Tanto los productores como el director (también coguionista) han evitado expresamente la introducción de valoraciones políticas en el filme, conscientes de que “tomar partido” no supone ningún avance para cicatrizar las heridas de una tan dolorosa contienda fratricida. No olvidar, pero sí purificar la memoria; no indiferencia, pero sí brazos abiertos para perdonar y pedir perdón; no uniformidad, pero sí respeto y eliminación de prejuicios. Un programa necesario –conocerse y comprenderse‑ para convivir en paz.

Aunque en el imaginario del director está sin duda “De dioses y hombres” (Xavier Beauvois, 2010), no hay que esperar de “Bajo un manto de estrellas” una producción espectacular ni actuaciones extraordinarias. Se trata de una notable cinta de bajo presupuesto ‑¿quién puede rodar ahora en España una película cara?‑, que suple con entusiasmo y voluntad las consecuencias de una economía enferma. Además, el argumento revela una gran labor de investigación. Ha sido esencial  para el guión la aportación del diario de un novicio, que sobrevivió a la matanza. Tenía 17 años. Eso le salvó.

Vale la pena visitar la web del filme, donde se puede ver el tráiler, descargar el press-book, consultar los cines donde se estrenará (de momento, en 24 salas), solicitar una proyección en la propia localidad, etc. Es una de esas extrañas oportunidades que merece la pena no dejar pasar.

domingo, 2 de febrero de 2014

"El festín de Babette", un exquisito manjar para el gusto... y para el alma

Sin duda, es una obra de arte, y una de las mejores películas de temática religiosa. Largamente galardonada (8 nominaciones y 11 premios, incluyendo el Oscar, el BAFTA y el London Critics Award), la cinta El festín de Babette ha vuelto a ser noticia porque el Papa Bergoglio -lo publicamos en este blog- la ha calificado como su película preferida. En 2012 se cumplieron 25 años de su estreno, y con ese motivo volvió de nuevo a los cines y se editó una nueva versión remasterizada. Hoy ofrezco esta reseña de nuestro redactor jefe, que me parece sencillamente deliciosa.

(Juan Jesús de Cozar).- Gabriel Axel, autor también del guión adaptado, toma como base el relato homónimo de Isak Dinesen (Karen Von Blixen, más conocida por su novela Memorias de África), para ofrecernos una película sabia y medida, desamueblada de artificio. Deudora de Dreyer y de los grandes cineastas nórdicos, fue premiada en Cannes y ganó el Oscar en 1988 al mejor film en lengua no inglesa.

Si Dinesen afiló su pluma para contarnos de forma aparentemente suave una historia de gran calado, no lo hizo menos el director danés con su cámara como si de un pequeño bisturí se tratara. En la mejor tradición del cine nórdico, con una puesta en escena llena de naturalidad, sin alardes ni encuadres que distraigan, Axel escudriña con su objetivo las almas de los protagonistas.

La acción se sitúa hacia 1885 en Berlevaag, una remota aldea de Noruega, donde todo parece de color gris. Allí viven dos hermanas –Filippa y Martine‑ hijas de un pastor luterano y “lejos ya de la primera juventud”. Desde el fallecimiento de su padre se dedican a perpetuar el mensaje de éste y a ayudar a los demás habitantes de Berlevag, pero su rígida educación puritana les hace vivir a la defensiva, procurando no contaminarse de un mundo hostil que las puede separar de Dios. Catorce años antes acogieron en su casa a Babette, una cocinera francesa huída de un París convulso. Con ayuda de la voz en off y de unos sobrios y eficaces flash backs, conoceremos las historias de estas tres mujeres.

El clímax de la película lo constituye la suculenta cena que prepara Babette, y que ella misma insiste en costear, para celebrar el centenario del pastor. A la reunión acudirán los lugareños –cuyas relaciones se han agriado con el paso de los años‑ y un maduro general al que acompaña su anciana tía. Fieles a su creencia, los primeros han prometido blindar su paladar para no disfrutar del lujo de unos manjares que se les antojan pecaminosos. Pero Babette, que es católica, no sólo ha puesto en la cena su inmenso talento, sino que ha regado todos los ingredientes con el maravilloso vino del amor. Y entonces los colores resucitan, y se produce el milagro de la liberación de sus almas y de sus cuerpos, incapaces de comprender hasta entonces que ni la belleza ni el gozo de las cosas buenas son obstáculos para llegar a Dios y darse a los demás.

Ni en el texto original de Dinesen (se puede encontrar en su obra Anécdotas del destino, de Alfaguara) ni en la película hay sensiblería, aunque sí emoción contenida. Axel lo consigue en buena parte con la austera interpretación de Stephane Audran, que dota a Babette ‑alma de artista‑ de un protagonismo que va más allá de la mera presencia física.

Película reposada, sencilla y profunda a la vez, homenaje espléndido a la belleza, a la creación artística y a la genuina espiritualidad.

domingo, 26 de enero de 2014

Una foto de mi familia, en manos de D. Álvaro

Esta semana se ha hecho público que el 27 de septiembre de 2014 será la Beatificación de D. Álvaro del Portillo, Prelado del Opus Dei. Con ese motivo, he rescatado de la hemeroteca este artículo que publiqué en Diario 16 Málaga al día siguiente de su fallecimiento, el 23 de marzo de 1994. 

Contaba un recuerdo muy personal, a propósito de una fotografía familiar que D. Álvaro tuvo en sus manos. Entonces lo titulé “Historia de una fotografía amarillenta”, y fue citado por el Obispo de Málaga en la Misa funeral que se celebró el día 24 de marzo. Hoy lo publico aquí como homenaje a alguien a quien debo todo lo que soy.

HISTORIA DE UNA FOTOGRAFÍA AMARILLENTA

Supongo que es uno de esos instantes que no se olvidan nunca: un instante mágico que marca toda una vida. Me encontraba en el vestíbulo de una residencia de estudiantes, cercana a la Universidad donde daba clase, cuando le vi aparecer con esa sonrisa tan característica. Vestía pulcramente la sotana –como solía, por deferencia a quienes le visitaban–  y su andar se me antojó paternal y sencillo. Se adelantó para darme un abrazo. Me apretó fuerte, mientras me decía: “¿Qué me cuentas, hijo mío?”. Y después me miró con atención, dispuesto a escuchar todo lo que yo le contase.

No sé bien qué le dije. Sólo sé que yo me encontraba allí, con un hombre al que no había visto nunca, y que me sentía perfectamente comprendido y querido. No lo había visto nunca, pero lo consideraba mi padre porque me quería como un padre.

Recuerdo que se interesó por mi familia. Yo tenía entonces veintitrés o veinticuatro años, y le hablé de mis padres y de mis hermanos. Le enseñé una fotografía que llevaba en la cartera, y me fue preguntando por cada uno con verdadero interés. Irradiaba tal paz a su alrededor, que no se me ocurrió pensar que ese hombre tenía sobre sus hombros cosas mucho más importantes que aquella fotografía amarillenta, medio carcomida por el tiempo y por las anillas de mi agenda, que estaba además descentrada y fuera de foco. Sí, aquel hombre tenía sobre sus espaldas la preocupación de sacar adelante el Opus Dei, de ayudar a la Iglesia en su nueva tarea de evangelización, y de atender las solicitudes de más de setenta mil hijos suyos dispersos por los cinco continentes. Y resulta que yo le entretenía con esa foto deteriorada. Era como para echarme a patadas; por irresponsable, por inconsciente e inoportuno.

Pero él no lo hizo. No hizo el menor gesto de tener prisa. Escuchó con paciencia mis historias y mostró al fin una ancha sonrisa. Luego bendijo la fotografía con mucho cariño y la besó, como si se tratase de su propia familia. Le pregunté entonces, un poco abrumado, qué podía decirle de su parte a uno de mi familia para que conociera y estimase mejor la Obra. Y se echó a reír. Me dijo que no podía pretender que todos admirasen nuestra vocación: ni siquiera que todos la comprendieran, pero que la gran solución era rezar, que así resolvía los problemas el Santo Padre y también el Fundador de la Obra. Como no me quedaba tranquilo del todo, hizo la señal de la cruz sobre el rostro del interesado y añadió: “Dile, de mi parte, que le he hecho la señal de la cruz sobre su frente.

Todavía estuve un rato más con él, mientras le acompañaba hacia el coche que le iba a conducir hasta el palacio episcopal (aún me pregunto, con cierto cargo de conciencia, si mi entusiasmo juvenil no le hizo llegar tarde a su cita con el Obispo). Le dije entonces que estaba dando mis primeros pasos como profesor en la Universidad, y le pedí un consejo para realizar bien mi tarea. Volvió a sonreírme, y me dijo que procurara cultivar la paciencia con los alumnos; la paciencia y también la comprensión. Ellos no siempre reclamarían sus derechos con buen tacto y en el momento más oportuno; pero tenían el derecho a ser escuchados, a que se les prestase atención. Debía disculpar sus explosiones juveniles y descubrir la parte de razón que había en sus reclamaciones.

Esto me lo dijo con su sonrisa de siempre, mientras cerraba la portezuela del coche. Y sólo entonces me di cuenta de lo inoportuno que había sido, y de la paciencia que había tenido conmigo. También me di cuenta del bien que me habían hecho sus palabras. Aún hoy, no las he olvidado, y sus consejos han iluminado mi tarea docente mucho más que todas mis clases e investigaciones: procuro atender a mis alumnos como él hizo conmigo.

Guardé la fotografía amarillenta –que aún hoy la conservo, porque estuvo en las manos de un santo- y pensé en el Padre. Antes de conocerle, yo sabía que era un hombre de Dios. Ahora sabía, además, que era un padre realmente maravilloso.

(Alfonso Méndiz)

domingo, 19 de enero de 2014

"¿Dónde está el buen Dios?" (Relato de un Premio Nobel)

Élie Wiesel, nacido en Rumanía en 1928, es un escritor que sobrevivió a los campos de concentración nazis. Ha dedicado su vida y sus escritos a luchar contra la guerra, la violencia y el racismo. En 1986 fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz. 

Su obra más famosa es La noche, novela autobiográfica sobre su experiencia como adolescente en los campos de concentración de Auschwitz, Buna y Buchenwald. De ahí extraigo este conmovedor relato, que se adentra en los grandes misterios que han inquietado al hombre de todos los tiempos: el misterio de la maldad humana y el del sufrimiento de los inocentes.

"Los SS parecían más preocupados, más inquietos que de costumbre. Colgar a un niño delante de miles de espectadores no era un asunto sin importancia. El jefe del campo leyó el veredicto.

Todas las miradas estaban puestas sobre el muchacho. Estaba lívido, casi tranquilo, mordisqueándose los labios. La sombra de la horca le recubría.

El jefe del campo se negó en esta ocasión a hacer de verdugo. Le sustituyeron tres SS. Los tres condenados subieron a la vez a sus sillas. Los tres cuellos fueron introducidos al mismo tiempo en los nudos corredizos.

- ¡Viva la libertad! -gritaron los dos adultos. El pequeño se calló.

- ¿Dónde está el buen Dios, dónde? -preguntó alguien detrás de mí.

A una señal del jefe del campo, las tres sillas cayeron. Un silencio absoluto descendió sobre todo el campo. El sol se ponía en el horizonte.

- ¡Descubríos! -rugió el jefe del campo. Su voz sonó ronca. Nosotros llorábamos.

Después comenzó el desfile. Los dos adultos habían dejado de vivir. Su lengua pendía, hinchada, azulada. Pero la tercera cuerda no estaba inmóvil; de tan ligero que era, el niño seguía vivo...

Permaneció así más de media hora, luchando entre la vida y la muerte, agonizando bajo nuestra mirada. Y tuvimos que mirarle a la cara. Cuando pasé frente a él seguía todavía vivo. Su mirada no se había extinguido. Escuché al mismo hombre detrás de mí:

- ¿Dónde está Dios?

Y en mi interior escuche una voz que respondía: "¿Dónde? Pues aquí, aquí colgado, en esta horca..."

domingo, 12 de enero de 2014

Opta a los Goya un filme animado sobre los derechos del niño

(Juan Jesús de Cózar).- El 20 de noviembre de 2014 se celebrará el 25º aniversario del Año Internacional del Niño. Con la vista puesta en este evento, Maite Ruiz de Austri ha dirigido “El extraordinario viaje de Lucius Dumb”, película de animación sobre los derechos de los niños.

Estrenada el pasado 5 de diciembre, la película tiene un largo camino por delante, porque la productora, Extra Producciones, ha diseñado un programa de pases en colegios y en teatros de ayuntamientos de nuestro país. Además de su evidente fin educativo, pretenden facilitar el acceso al film de miles de niños y niñas.

Es imposible resumir aquí el amplio currículum de Maite Ruiz de Austri, escritora, guionista y directora de cine y televisión, especializada en programas para niños y jóvenes. De momento, es la única directora  que ha ganado de dos premios Goya a la mejor película de largometrajes de animación, por “El regreso del Viento del Norte” (1995) y por “¡Qué vecinos tan animales!” (1999). Además de otros premios, ha obtenido dos medallas de Oro y una de Platino en The Houston International Film Festival, y medallas de Plata y Bronce en The New York TV Festival. Sus producciones han sido vendidas a cientos de países, traducidas a 14 idiomas y vistas por millones de niños y jóvenes.

Aquí puedes ver el tráiler del film, que no puede competir en presupuesto con las grandes producciones animadas, pero que cuenta con un diseño original y variado. Ciertamente, la película –más bien un cuento animado– está orientada a niños y niñas de entre 6 y 9 años, y pensada para su utilización educativa y dosificada en el aula por parte de los profesores de Primaria. A ellos les recomiendo especialmente que visiten la web: http://www.elextraordinarioviajedeluciusdumb.com/ .

El extraordinario viaje de Lucius Dumb” cuenta con el apoyo de la ONG Músicos sin Fronteras, que hace 10 años impulsó la campaña Los derechos humanos, tu mejor instrumento. A cambio, la productora destinará del 1% de la taquilla a ayudar a niñas prostituidas y enfermas de Sida en Tailandia, a través de la Fundación Baan Marina.

El guión ha sido elaborado a partir de 9 relatos –uno por cada derecho–,  escritos por experimentados escritores de cuentos. La editorial Edelvives ha publicado un libro muy bien ilustrado que recoge los 9 cuentos, una introducción y un epílogo.

La guinda del film, que ha sido preseleccionado para los premios Goya, es la magnífica canción que incluye, compuesta por el pacense Pedro Calero y que puedes escuchar y ver aquí. Ciertamente, es un proyecto que merece la pena conocer, difundir y promocionar en los colegios.

domingo, 5 de enero de 2014

El recuerdo de Belén en la vida de la Virgen (Navidad en el cine 15)

La Virgen guardaba todas estas cosas meditándolas en su corazón” (Lc 2, 19). Todos los sucesos de la infancia de Jesús fueron, para su Madre, tema constante de meditación. Y el de Belén, más que ningún otro. Ésta es la idea que han querido reflejar dos filmes de muy variada orientación: mostrar al espectador hasta qué punto estuvo presente el recuerdo de Belén en la memoria de María.

En “El hombre que hacía milagros” (1999), el relato arranca cuando Jesús adulto, al regreso de un día de trabajo, comunica a su Madre que va a comenzar la obra que le encargó su Padre. Sin poder evitarlo, María recuerda dos escenas de la infancia de su Hijo en que esas mismas palabras sonaron en sus oídos. La primera es cuando se perdió en el Templo y le buscaron durante tres días. “¿Por qué me buscabais? –responde Jesús- ¿No sabíais que debo dedicarme a las obras de mi Padre?”. La segunda es la escena de Belén y la llegada de los Magos, que señalaba inequívocamente unos planes de Dios que el Niño venía a cumplir. Ahora, cuando está a punto de iniciar su vida pública, María recuerda todas esas cosas que guardaba en su corazón.


video

Un recuerdo similar de lo acontecido en Belén es lo que vemos en la miniserie Jesús (1999). El Señor ha regresado de los 40 días en el desierto y la Virgen se apresta a cuidarle para que se reponga. Después de tres días durmiendo, Jesús despierta y refiere a su Madre el sueño que ha tenido, en el que aparecía José. Ese recuerdo conmueve a María. Ella se dirige entonces a la ventana y ve a dos jóvenes –Juan y Andrés- que le aguardan fuera. “¿Qué quieren?”, pregunta. Y Jesús responde: “Ser mis seguidores. ¡Ja! Puede que no esté preparado, Madre”. Ante esta respuesta de tono irónico, María saca un pequeño cofre que tenía bien guardado: allí están, cubiertos con un paño, los regalos que trajeron los Magos. Recuerda a Jesús su llegada a Belén para adorarle, y comenta (evidenciando que ha meditado muchas veces esa escena): “Aquellos hombres no hubieran hecho un largo viaje siguiendo a aquella estrella si la Voluntad de Dios no les hubiera guiado”.


viernes, 3 de enero de 2014

El aviso en sueños a José y la matanza de los Inocentes (Navidad en el cine 14)


El período de la Navidad termina con dos acontecimientos simultáneos: la matanza de los inocentes y, justo antes, el aviso en sueños a José.

Del aviso en sueño hay dos películas que han hecho una puesta en escena muy semejante: El Evangelio según San Mateo (1964) y María de Nazaret (1995). La segunda, inspirada claramente en el filme de Pasolini, añade su peculiar estilo simbólico: el recurso a una luz intensa para sugerir la presencia de lo sobrenatural. La cámara enfoca primero a la Virgen con el Niño, se desplaza luego hasta José, y entonces sucede el anuncio en sueños. Lo más llamativo de esta breve escena es la dulzura de la Virgen y su completa docilidad a lo que decide José.



Una composición escénica parecida es la que antes había diseñado Pasolini en el filme de los sesenta. La cámara muestra primero a la Virgen y el Niño, se recrea en Él, y sólo después pasa a José. Aquí el Ángel sí aparece: con esa imagen adolescente que vimos en el aviso inicial del Ángel, y con la autoridad firme de un ser celestial: “Coge al Niño y a su Madre y huye a Egipto”. La partida apresurada de Belén se llena de nostalgia: por una parte, por la música que oímos de fondo (los coros de “La pasión según san Mateo”, de Bach, que cantan solemnes: “Caemos de rodillas, llorando”); por otra, por esa mirada conmovida de María, que recorre con melancolía los lugares de Belén que habitó su Hijo. Sabe que es la última vez que los contempla. Y este sentimiento de añoranza llena esta última parte de la secuencia fílmica.



En Jesús de Nazaret (1977), por contraste, la secuencia se centra en la decisión arbitraria de Herodes y la locura que entonces le consumía: “Ahora, id a Belén y ¡haced historia! ¡¡Matad!! ¡Matad a todos!”. A continuación, unos segundos de suspense –de fondo oímos el rumor de los caballos a galope- nos hace presagiar la inminencia de la tragedia. Llega, inhumana y ciega, la matanza por parte de los soldados; quizás por esa actitud, el director nos oculta su rostro. Y sí vemos, en cambio, los rostros muertos de niños y madres en las callejuelas de Belén. La cámara se mueve, agitada, en aquella terrible desolación. Oímos gritos, carreras, tumultos. Y el asesinato en contraluz, mostrado sólo en sombra, acabará por ser la imagen más dramática. En boca de uno de los ancianos, Zeffirelli coloca el comentario final de S. Mateo: “Así se cumplió lo dicho por el profeta Jeremías: ‘En Ramá so oyó una voz, llanto y lamento grande. Es Raquel que ll ora por sus hijos, y no quiere consuelo porque ya no existen’”.



En La Natividad (2006), la escena arranca con la cena de Herodes en la que decide la matanza. Junto al tirano vemos a su hijo Herodes Antipas, que treinta años después tomará la mujer de su hermano, Herodías, encerrará y decapitará a S. Juan Bautista, y gobernará Judea durante toda la vida pública del Señor. Ambos traman la masacre, que vamos a ver en dos escenas paralelas: los soldados matando en plena noche, y José despertando por el aviso del Ángel. Toda la secuencia evoca la profecía del Mesías esperado. Uno de los soldados penetra en una casucha y recorre con la antorcha el lugar: es el establo donde habitó la Sagrada Familia, y cada uno de los rincones se llena para el espectador de un indudable encanto. Cuando la antorcha se detiene sobre la cuna del Niño, el momento suena a despedida y a victoria, a nostalgia y a salvación. La sabiduría de Dios Niño ha vencido la astucia y el odio de los soldados de Herodes.

jueves, 2 de enero de 2014

¿Cuándo llegaron los Magos a Belén? (La Navidad en el cine 13)



Las representaciones populares de la Navidad han tendido a unir, en la misma noche del Nacimiento, la adoración de los pastores al Niño y la llegada de los Magos al portal. Esto ha surgido, sobre todo, por una necesidad “escénica”: una pintura o una representación de esa escena resulta mucho más rica y polifónica si unifica en una sola imagen a todos los personajes implicados; así aparece como más grandiosa. Pero los teólogos suponen que ambos hechos estuvieron separados en el tiempo. Desde que avistaron la estrella, prepararon el viaje y llegaron a Jerusalén desde el lejano Oriente, debió pasar casi un año. Eso mismo parece sugerir la decisión de Herodes: “se informó por ellos del tiempo en que había aparecido la estrella” (Mt 2, 7) y, teniendo eso a la vista, manda degollar no a los recién nacidos, sino a todos los varones menores de dos años: debieron decirle que la estrella apareció un año antes.

En las tres escenas que vimos ayer, la llegada de los pastores se muestra casi simultánea a la llegada de los Magos. Y algo similar sucede en Ben Hur. Aquí la escena arranca desde el portal. Los pastores, que han llegado unos minutos antes, se vuelven al oír unas pisadas y aparecen de espaldas los Magos. Entran en el establo y, con ellos, entra también la cámara. Se detienen un instante, se arrodillan y depositan sus presentes. Aún no hemos visto al Niño. El director ha buscado el efecto sorpresa, y retrasa lo más posible el mostrarnos la sublime escena. En el mismo plano –no se ha interrumpido desde el principio- la cámara avanza y vemos al fin a Jesús, María y José. Tres grupos están perfectamente distribuidos en el espacio escénico, como en tres anillos concéntricos: los pastores, los Magos y la Sagrada Familia. Una escena sin palabras, que termina con un toque bocólico: un ternero acude dando saltos hasta su madre, subrayando así el símbolo fundamental de la maternidad.



También en La Natividad se hace coincidir la llegada de pastores y Magos. Aquí el juego de luces es intenso. Primero vemos a los Magos acercándose a contraluz. Luego aparece el establo iluminado por un haz luminoso que señala el lugar donde está Jesús (Mt 2, 9). Y, finalmente, se produce el encuentro de todos los personajes en la Luz (aunque el mundo está a oscuras). Por eso Gaspar exclama: “¡El más grande los Reyes… nacido en el lugar más humilde!”. Los Magos se miran, y uno de ellos añade: “Dios… hecho carne”.

En Jesús de Nazaret, a diferencia de los anteriores, la llegada de los Magos se produce meses después. José y María regresan con el Niño de la purificación en el templo y se sorprenden al ver unos pajes bien vestidos en la puerta de su casa. Ni es de noche ni están ahí los pastores: la imagen es completamente inédita. Además, tampoco se cobijan en una gruta: a José le ha dado tiempo a construir una casa de madera. Y allí se produce el encuentro con los Magos: “No temáis. ¿Dónde está el Niño? Venimos de muy lejos para adorarle”. Se produce entonces un triple juego de miradas: de José y María a los Reyes, de éstos a Jesús, y de éste a la cámara (en esa mirada, el espectador se siente interpelado). Viene entonces la declaración de Baltasar, muy en línea con la escena anterior de La Natividad: “Al venir a aquí, a un establo, creí que nos equivocábamos; pero ahora veo que es muy justo”. Para hacer más explícito el mensaje, Gaspar añade: “No en la gloria, sino en la humildad.

miércoles, 1 de enero de 2014

Adoración de los Magos al Niño (Navidad en el cine 12)

La Adoración de los Magos es la última gran fiesta de la Navidad, aunque el tiempo litúrgico termina con el Bautismo del Señor. Es una fiesta de capital importancia en el mensaje cristiano. Se le llama Epifanía (del griego “epi”: primera, y “fanía”: aparición) porque es, en efecto, la primera manifestación de la divinidad de Cristo. Sobre todo, es la primera manifestación de la universalidad de la redención: porque Jesús, que es el Mesías esperado y procede de la estirpe de David, no viene a salvar sólo al pueblo judío, sino a todos los hombres. Sin excepción.

En Rey de Reyes (1961), la escena empieza con una evocación del Evangelio de S. Mateo: “Cuando el Hijo de Dios nació en Belén de Judea, tres Magos vinieron de Oriente”. Pero, a continuación añade algunas tradiciones populares: “Se llamaban Melchor, Gaspar y Baltasar. Venían de Persia, Mesopotamia y Etiopía”. En el desarrollo de la escena es importante tanto el juego de la luz (con los Magos recortados en silueta sobre el horizonte) como el tono costumbrista del establo, con diversos animales domésticos ubicados en el portal. El sentido pictórico de la secuencia se refleja en la composición de los grupos (en la puerta los Magos, a la izquierda José y los pastores, al fondo la Virgen con el Niño), y también en el silencio con que se desarrolla todo: ni una sola palabra rompe el recogimiento de este pasaje.




Por otro lado, en La historia más grande jamás contada (1965), la escena se nos muestra rica en contrastes y en el uso simbólico de la luz, como ya dijimos en el primer artículo de esta serie. Los ropajes blancos de los Magos contrastan con el negro oscuro en que transcurre la acción. La única luz de la escena es la que proviene del candil de José, tal como vimos en un artículo anterior.

La puesta en escena juega con los distintos espacios. En el espacio más interior (el establo) están José, María y el Niño; ahí entran los Magos, que ofrecen sus presentes y explican el sentido que cada tienen; esa entrada en el "interior" les autoriza a iniciar un diálogo con la Virgen centrado en el nombre que pondrán al Niño: “Se llamará Jesús”, dice Ella, recordando lo que le había dicho el Ángel en la Anunciación. En el espacio exterior, contemplando la escena, están los pastores (con la luz que proviene del interior). Detrás (apartados de la escena, y situados en lo alto de un cerro: en una posición amenazante), están los soldados de Herodes, que han seguido el rastro de los Magos; aparecen sin luz alguna. El ladrido de un perro pone sobre aviso a los Magos, que deciden reemprender la marcha aunque sólo han estado unos minutos en el portal. José se asoma al ventanuco y "oye" en su interior la advertencia del Ángel que S. Mateo relata como escuchada en sueños: "Toma al Niño, y huid".




La versión de esta escena en María de Nazaret (1995), de Jean Delannoy, es mucho más colorista y vistosa que las anteriores. La luz cálida del portal vence aquí sobre la oscuridad de la noche, y la alegría del momento se refleja en los ropajes de los Magos. En el interior, la puesta en escena realza la majestad de la Virgen: aunque tumbada por el alumbramiento, su rostro refleja paz y serenidad, y su figura ocupa el centro de la imagen: la vemos como Señora, como Madre de Dios, como Reina de cielos y Tierra. También aquí los Magos explican el sentido de sus regalos, con un tono más poético y una sensibilidad más cercana a la nuestra: todo se parece mucho a las representaciones de nuestros belenes. Al final, un narrador recoge con bastante fidelidad la narración de S. Mateo: "Y, tras ser prevenidos en un sueño de no volver a Herodes, regresaron a sus propios países por otro camino".

lunes, 30 de diciembre de 2013

Los Magos en Jerusalén. Entrevista con Herodes (La Navidad en el cine 11)

En El Evangelio según San Mateo (1964), Pasolini optó por el tono costumbrista a la hora de narrar la llegada de los Magos a Jerusalén. Plaza bulliciosa, gritos de mercadeo, ir y venir de gentes con mercancías. En ese marco abigarrado y confuso, aparecen los tres Magos, con sus camellos y sus criados, y atraviesan en silencio tan agitada escena. Tras pasar la puerta con doble arco que daba entrada a la ciudad, se dirigen por un camino estrecho hasta la misma sinagoga.

Allí, en medio de una ceremonia judía de tono folclórico y deliberadamente anacrónico, los Magos preguntan a los jefes de los sacerdotes: “¿Dónde está el Rey de los judíos que acaba de nacer? Hemos visto en Oriente su estrella y venimos a rendirle homenaje”. En un contexto de barullo y gritos sueltos, son éstas las únicas palabras que oímos con claridad, antes de su encuentro con Herodes. Fiel, nuevamente, a su puesta en escena, el guión recoge sólo las palabras que Mateo incluyó en su Evangelio.



El Mesías (1975), de Roberto Rossellini, es una versión atípica de la vida de Jesús. Austera en algunos pasajes, y más centrada en una parte de los discursos de Jesús (el mensaje de bondad) que en los milagros y signos que muestran su divinidad, el director italiano quiso subrayar la faceta más humana de la vida de Cristo. En el pasaje de Herodes con los Magos advertimos una clara intencionalidad paródica. La escena arranca con un primer plano de los pies del monarca, doloridos por un esfuerzo que nunca hizo: todo aquí sugiere su hipocondría. El plano se abre para mostrar a un Herodes más preocupado por sus afeites y cuidados que por sus súbditos y su reino. Por eso, de los Magos recién llegados (le anuncian unos “sabios, príncipes astrólogos”) lo único que le interesa es el anuncio de un nuevo rey en sus tierras. En consecuencia, tras escuchar los detalles de la profecía por uno de sus cortesanos, recibe a los Magos tumbado en su cama –otras vez su hipocondría y su comodidad- y les muestra una falsa hospitalidad que es inmediatamente desacreditada en el gesto final con el jefe de su guardia.




Con todo, el pasaje más completo de toda esa secuencia nos la proporciona el filme María de Nazaret (1995). Jean Delannoy muestra, primero, la llegada humilde de los pastores a la gruta y, en paralelo, la ostentosa recepción a los Magos. Vemos después a un Herodes llagado en todo el cuerpo (tiene lepra y no para de rascarse), lo que es un adelanto en el tiempo –una licencia artística- de lo que el Nuevo Testamento nos dirá de su abuelo Herodes Agripa: tras matar a Santiago y encarcelar a Pedro, fomenta que la plebe le trate como a un dios, por lo que “fue herido por un ángel del Señor, y expiró comido por los gusanos” (Hechos 12, 23). Este hecho milagroso, que se refleja más adelante en el filme, es relatado también por el historiador judío Flavio Josefo en sus Antigüedades Judías: “La gente gritó: ‘Ahora te honramos como dios’. El rey… sintió un agudo dolor estomacal, y tras sufrir continuamente durante cinco días, murió a la edad de 54 años” (Libro XVII, Cap. VI).

En el pasaje que hemos seleccionado, llaman la atención el dramatismo de las escenas, la fuerte concatenación de las mismas, el tono caricaturesco de Herodes y el duro contraste entre él y los demás grupos de personajes: la humildad de los pastores frente a la pompa de palacio, la sinceridad de los Magos frente a la falsa adulación del monarca, la sumisa obediencia de su siervo frente al duro maltrato al que le somete. El final de todo el fragmento, a las puertas ya de la cueva, sorprende por la enorme concurrencia allí congregada.