viernes, 12 de mayo de 2017

"Fátima: El último misterio" (Lanzamiento en vídeo)

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) ¿Ha marcado Fátima la historia del siglo XX? Esta es la pregunta a la que, de algún modo, intenta responder “Fátima. El último misterio”, un documental de Goya Producciones que se ha proyectado recientemente en varias ciudades españolas para favorecer su visibilidad, porque a partir del 15 de mayo se podrá adquirir en formato DVD.

Con este nuevo y meritorio trabajo realizado en tiempo récord, la productora de “Poveda” y de “Luz de Soledad” ha querido sumarse a la celebración del Centenario de la primera aparición de la Virgen en Fátima el 13 de mayo de 1917. Para eludir la convencionalidad que suele imponer el estilo documental, el guión plantea una leve trama situada en la época actual: Mónica (Eva Higueras), una especialista en montaje audiovisual, recibe la oferta de editar un documental sobre las apariciones de la Virgen en Fátima. Aunque su agnosticismo le retrae inicialmente, sus agobios económicos acaban convenciéndola. Mientras va montando las imágenes, no puede evitar el progresivo impacto interior que experimenta. Una influencia que no solo tendrá repercusiones en su propia vida sino también en la su hijo Daniel (Enric Chenoll).

A través de recreaciones, imágenes de archivo y un buen puñado de testimonios, el espectador va conociendo las “extrañas” coincidencias que relacionan Fátima con Rusia, con Polonia y con el Vaticano, en un siglo XX lleno de oscuras sombras: el genocidio armenio, las dos guerras mundiales, las purgas de Stalin, el Holocausto… Los entrevistados profesores de Historia, mariólogos, periodistas… opinan sin complejos y con gran libertad; y, desde la perspectiva de la fe, nos van descubriendo las luces que desde Fátima han iluminado estos últimos 100 años.

¿Podría el mensaje de Fátima darnos claves sobre nuestro futuro? ¿Será un futuro de paz? “Lo único que repitió siempre la Virgen en cada una de las seis apariciones fue: rezad el Rosario todos los días”, recuerda uno de los expertos. “Cuando rezamos cambiamos el curso de la historia, y lo que podría parecer un desastre seguro se convierte en un tiempo de paz”, declara otro. Y el recuerdo se nos va enseguida a aquellos tres sencillos pastorcillos de Fátima: dos de ellos, Jacinta y Francisco, serán canonizados por el Papa Francisco mañana, 13 de mayo: el día del Centenario de Fátima.

lunes, 24 de abril de 2017

San Josemaría y la conversión de John Wayne

Hace cuatro años publiqué en este blog un artículo titulado “La conversión de John Wayne en el lecho de muerte”. Para escribirlo me basé en los testimonios de dos personas muy allegadas a Wayne: su hijo, el también actor Patrick Wayne, y su nieto, el sacerdote católico Matthew Muñoz.

Ellos contaron que, en efecto, el mismo día de su fallecimiento, ocurrido el 11 de junio de 1979, el gran actor despertó del coma en el que llevaba diez días y pidió ser bautizado en la Iglesia católica. El revuelo que esta noticia causó en el mundillo de Hollywood fue algo inaudito: ¡Wayne convertido en el lecho de muerte!

Patrick, que actuó con su padre en varias películas (entre ellas, Centauros del desierto)  recuerda que “estando en el hospital salió del coma y dijo otra vez que quería bautizarse, pero casi inmediatamente entró de nuevo en coma. Dos días después, cuando yo veía que se estaba poniendo peor, sonó el teléfono. Era el capellán católico, que quería pasar a verlo. Colgué. Aunque mi papá estaba todavía dormido, le dije sin esperar respuesta: "Papá, el capellán quiere verte". Entonces le oí decir: "Okay." Me quedé atónito, pero llamé al capellán, que apareció en menos de media hora. Con él todavía dormido, le dije: "Papá, el capellán está aquí", y otra vez dijo: "Okay". Entonces se despertó. Abandoné el cuarto durante unos minutos. Desde fuera pude oír el murmullo de su conversación. Cuando el capellán salió de la habitación, me dijo que mi papá había sido bautizado. Esa misma tarde falleció”.

Sin embargo, en esta historia sorprendente faltaba un dato decisivo que he podido leer hoy en el reciente libro de Mary Claire Kendall, periodista del Chicago Tribune, titulado También Dios pasa por Hollywood (Ediciones Rialp). En sus páginas refiere doce conversiones de grandes figuras del Séptimo Arte. En su relato sobre la conversión de Duke (John Wayne), descubrí el siguiente pasaje: “En abril de 1978, un año antes de su muerte, le operaron del corazón en el Hospital General de Massachusetts. Mientras estaba convaleciente, una mujer que prefiere mantenerse en el anonimato le dio una estampa de san Josemaría Escrivá de Balaguer. A Duke, comprensiblemente, le cayó bien desde el principio. San Josemaría enseñaba que el camino hacia el cielo –la santificación– en medio del mundo se realiza a través del trabajo ordinario hecho con perfección por amor a Dios. Si hay que resumir la vida de Duke, ésta estaba hecha de trabajo duro, bien realizado”.

Todo parece indicar que el recurso a este santo le acompañó en los últimos meses de su enfermedad y facilitó su conversión al catolicismo. Con este testimonio, el relato de su conversión queda definitivamente ccompletado.

martes, 18 de abril de 2017

La Resurrección de Jesús en el cine (De "Rey de Reyes" a "La Pasión de Cristo")

Esta semana, que recuerda en todo la Resurrección de Jesús, es un buen momento para ver cómo han reflejado este episodio las principales películas, desde los años 60 hasta la actualidad.

En Rey de Reyes (1961), dirigida por Nicholas Ray, el pasaje de la Resurrección sigue a pies juntillas el relato evangélico de San Juan. María Magdalena (Carmen Sevilla) ha pasado la noche entera en el exterior del sepulcro, porque quiere embalsamar el cuerpo del Señor en cuanto pase el sábado (día de obligado descanso para los judíos). Al despertar, “todavía muy temprano, cuando aún estaba oscuro… vio quitada la piedra del sepulcro” (Jn 20, 1). Se asoma, ve los lienzos depositados sobre la losa, “y entonces echó a correr” (Jn 20, 2).

Profundamente agitada, pues piensa que “se han llevado al Señor” (Jn 20, 2), sale en busca de alguien que pueda darle razón de lo que sucede. Divisa a un hombre que está vuelto de espaldas, y “pensando que era el hortelano, le dijo: ‘Señor, si te lo has llevado tú, dime dónde lo has puesto’ (Jn 20, 15).

Sin volverse, el hombre inicia el diálogo que recoge S. Juan: “Mujer, ¿por qué lloras?”. “Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto”. En ese instante, es Jesús quien se vuelve –no María Magdalena- y exclama su nombre. Ella le reconoce (aquí más por la visión de su rostro que por escuchar su voz) y grita: “¡Maestro!”. Jesús le dice: “No me toques, porque aún no he subido a mi Padre". El filme concluye el discurso de Jesús con una frase de Mateo: “Diles que vayan a Galilea, allí me verán” (Mt 28, 10).


En 1973, y como consecuencia de dos filmes polémicos (Jesucristo Superstar y Godspell), se concibió la idea de producir un serial televisivo sobre la vida de Jesús. Un proyecto de clara inspiración cristiana, que llevaron adelante la RAI (católica) y la BBC (anglicana). La imagen que la serie nos da de Cristo es clara, brillante, muy divina.

En su relato de la Resurrección, el director Franco Zeffirelli quiso subrayar los sentimientos y las reacciones de los personajes. La secuencia arranca con la llegada de María Magdalena y otras dos mujeres (Mc 16, 1), todavía con las brumas del amanecer. Los soldados dormitan, pero uno despierta: “¿Quiénes sois?”. La Magdalena es quien lidera el grupo: “Somos la familia de Jesús” (Aquí evoca una frase de Jesús: “El que cumple la Voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi Madre”). “¿Y qué queréis?” “Entrar en la tumba para ungir el cuerpo y llevarle ropa limpia, perfumes…”. El afecto humano de los seguidores de Cristo queda manifiesto en el diálogo. Tanto, que conmueve a los soldados: “Está bien. Pero necesitaréis un ejército para remover la piedra”.

En el trayecto al sepulcro, dos jóvenes y misteriosos labriegos les dicen desde una loma: “¿Por qué buscáis a los vivos entre los muertos? Jesús no está aquí?”. (Zeffireli traslada a esta escena previa el encuentro de las mujeres con dos ángeles en la entrada del sepulcro). Ellas les toman por locos y siguen adelante; pero, al llegar al sepulcro, descubren que, en efecto, Jesús no está. María Magdalena vuelve entonces sobre sus pasos, pero los dos jóvenes han desaparecido.

A continuación, el director italiano centra su atención en las actitudes de los apóstoles. Llega al cenáculo Felipe, y todo son recelos de que puedan correr la misma suerte que Jesús. Preguntan a Pedro, que ya entonces hace cabeza, y él responde: “Debemos hacer lo que el Maestro hubiera querido”. Ya no hay dudas ni negaciones en Pedro. Empieza a ser la piedra sobre la que se edifica la Iglesia.

En el instante en que Tomás duda de que Jesús pueda volver, llega María Magdalena y afirma conmovida: “¡Le he visto! ¡Al Maestro! Ha resucitado”. A continuación, la cámara enfoca la reacción de Pedro. Por ese primer plano, y por las citas antes señaladas, podemos concluir que este relato de la Resurrección sigue bastante de cerca el Evangelio de Marcos, que recoge sobre todo la predicación de S. Pedro. Pero, sobre todo, lo que busca Zefirelli es retratar la reacción de los personajes: la emoción y el amor de la Magdalena, la autoridad de Pedro, el temor de los apóstoles



A las puertas del tercer milenio, y tras algunas cintas polémicas (La última tentación de Cristo, Jesús de Montreal) que omiten deliberadamente la secuencia de la Resurrección, varias películas se proponen reflejar una nueva imagen de Cristo: más equilibrada e históricamente precisa.

Frente al Jesús exclusivamente divino de los sesenta (Rey de Reyes, La historia más grande jamás contada) y frente al Jesús “revolucionario” de los 70 y 80 (Jesucristo Superstar, Jesús de Montreal), los nuevos filmes van a tratar de mostrar a un Jesús que es Dios y Hombre al mismo tiempo: muy divino en sus milagros y en su mensaje, pero también muy humano en la preocupación por su Madre y por todos los que le siguen.

El primer fruto vino de la mano de Ettore Bernabei, un productor italiano que produjo con la CBS la miniserie Jesús (1999), dirigida por Roger Young e interpretada por Jacqueline Bisset, Jeremy Sisto y Debra Messing. Jesús habla de su condición divina, pero a la vez sonríe, bromea y dialoga afectuosamente con los apóstoles.

En el relato de la Resurrección, Young ha creado una puesta en escena que hila muy bien el relato de S. Juan. La mañana del Domingo, María Magdalena se dirige al sepulcro. Ve la piedra removida (Jn 20, 1) y corre al cenáculo para decir a los apóstoles que “¡Han robado su cadáver!” (Jn 20, 2). Pedro y Juan salen corriendo hacia el sepulcro (Jn 20, 3). Juan corre más y llega antes, pero sólo se asoma en la entrada. Enseguida llega Pedro y entra Juan (Jn 20, 4-6).

Entonces surge el diálogo entre la razón (Pedro) y el amor (Juan). Pedro dice: “No está” (es lógico y razonable pensar que lo han robado), pero Juan contesta: “Ha resucitado”. Pedro sigue hablando con la abeza: “Resucitado no, han robado su cadáver”. Juan, movido por el amor, ha alcanzado ya la Fe: “Pero Él dijo al tercer día resucitaré”. Y Pedro cree al fin (Se trata de una licencia, pues el evangelista dice que el único que creyó es Juan: Jn 20, 10).

Al salir del sepulcro, se topan con María Magdalena, que ha vuelto. Ellos se van corriendo a decir a todos que Jesús ha resucitado (nueva licencia del director) mientras ella se queda desconsolada junto a la tumba (Jn 20, 11). Por detrás de un alto palmeral, se oye una voz que dice: “Mujer, ¿por qué lloras?” (Jn 20, 15). Magdalena no reconoce aún la voz de Jesús, y le dice, tomándole por el hortelano: “Si te has llevado a mi Señor, dime dónde lo has puesto”. Jesús sale de la zona arbolada y dice, a la vista de ella: “¡María!”. Y ella grita: “¡Maestro!” y le abraza emocionada (Jn 20, 16). Una reacción mucho más efusiva que la sugerida en el Evangelio (“No me toques”, le dice Jesús).

Además, aquí el reconocimiento de Jesús no se produce porque Él se vuelva hacia ella (como en Rey de Reyes) sino por la elevada maleza, lo cual es más razonable. Sugiere, además, que el descubrimiento se produce cuando escucha su nombre. Descubrir que Dios la llama por su nombre, personalmente, con un tono conmovido de infinito cariño, es algo que la cinta sugiere, aunque no lo haya reflejado por completo.


En la misma línea de mostrar a un Jesús divino y humano, Redentor de los hombres y –a la vez- cariñoso y afable con todos, en el año 2000 se estrena en Estados Unidos una película de animación, dirigida por Stanislav Sokolov, titulada El hombre que hacía milagros. Muy fiel a los Evangelios, la historia está narrada desde el punto de vista de una adolescente: la hija de Jairo, a la que Cristo resucita en una escena conmovedora.

El filme presta una especial atención a la secuencia de la Resurrección y a los acontecimientos que siguieron. Mientras otras películas omiten esa parte (El Mesías) o la distorsionan por completo (Jesús de Montreal, Jesucristo Superstar), El hombre que hacía milagros le da una importancia capital en el conjunto del relato. Además, y en comparación con los demás filmes comentados en este serial sobre “La Resurrección en el cine”, aquí el desarrollo de esos acontecimientos abarca un metraje considerable y conjuga, en su narración, la fidelidad a las Escrituras con una integración creativa de las distintas escenas relatadas por S. Juan y S. Lucas.

En este filme vemos, de forma hilvanada, todos los sucesos de aquellas horas: María Magdalena encuentra la tumba vacía y se echa a llorar (Jn 20, 1). Entonces, una voz cálida a sus espaldas —que ella toma por la del hortelano— trata en vano de consolarla; hasta que le oye pronunciar su nombre, “¡María!”, y se vuelve conmovida porque ha comprendido que está ante Jesús resucitado (Jn 20, 11-18). Según le indica el Maestro, corre a contárselo a Pedro, y esto mueve al apóstol a acudir a la tumba (Jn 20, 2-7), aunque sin la compañía de Juan.

De regreso a Jerusalén, mientras medita en el sepulcro vacío, Pedro se encuentra con el Maestro (Lc 24, 34) y vuelve corriendo para contarlo a los demás apóstoles. Al llegar al cenáculo, vemos que acaban de llegar Cleofás y Jairo, y éstos relatan —se ve luego en dibujos animados— cómo Jesús se les ha aparecido en el camino a Emaús y les ha explicado las Escrituras, y cómo le han reconocido al partir el pan (Lc 24, 13-35). Tomás muestra entonces un escepticismo sarcástico frente a esos relatos, que juzga fantaseados... Y aquí corté la secuencia, para no hacerla demasiado larga. Lo que sigue es la repentina aparición de Jesús, que enseña sus manos a todos, y en especial a Tomás. El apóstol cambia su incredulidad por un sincero acto de fe (Jn 20, 36-41).

La concatenación de escenas -creando unidad en lo que eran cuadros sueltos- es lo que hace sublime, atractivo y dinámico el relato que este filme nos ofrece de toda la secuencia de la Resurrección.



El último filme que analizamos en este serie es La Pasión de Cristo (2004), dirigido por Mel Gibson. En un plano breve (un epílogo sumamente sugestivo a todo el gran relato de la pasión) nos ofrece una explicación teológica –basada por completo en un pasaje de S. Juan- de lo que sucedió en el instante de la Resurrección.

Según testimonios de la época, los judíos empleaban una gran sábana blanca para embalsamar a los difuntos. También era costumbre envolver el rostro con otro paño más pequeño (sudario, le llamaban) para sujetar la mandíbula y evitar que se abriera la boca del cadáver. Es lo que hicieron con Jesús: tenía la sábana “y el sudario que había sido puesto en su cabeza” (Jn 20, 7). Con esto tenemos dos piezas: la sábana y una venda separada de ella que se usaba como mortaja.

Cuando Juan entró en el sepulcro, “vio los lienzos plegados y el sudario, que había sido puesto en su cabeza, no plegado junto con los lienzos, sino aparte, todavía enrollado, en un sitio” (Jn 20, 7). Es esa disposición de los lienzos (“todavía enrollados” pero sin el cuerpo en su interior), simplemente “plegados(en el original griego: “caídos”, como si hubiera desaparecido el cuerpo de su interior) es lo que inmediatamente mueve a la conversión del apóstol: “Entonces entró también el otro discípulo…, y vio y creyó” (Jn 20, 8).

Todo esto es lo que trata de reflejar el último plano de la película de Mel Gibson. Un fantástico plano-secuencia sugiere el momento en que se desliza la piedra de la entrada. Todos los Evangelios señalan que la piedra fue removida, y Mateo describe incluso el momento en que “se produjo un gran terremoto, y un ángel del Señor… apartó la piedra” (Mt 28, 2). La toma va recorriendo las distintas cavidades de la roca, y de repente entran en plano los lienzos sagrados en el momento en que empiezan a caer sobre sí mismos.

Sigue el movimiento del plano, y los lienzos quedan “caídos”, atados y enrollados alrededor de la mortaja, como si en ese preciso momento hubiera desaparecido el cuerpo de Jesús. Justo entonces vemos la razón de ese vacío: la cámara enfoca un luminoso primer plano de Cristo resucitado, que a continuación se alza para mostrar su cuerpo glorioso, sin los estigmas de la flagelación y la coronación, pero sí con las señales de los clavos en sus manos. Es el momento en que acaba de resucitar y por eso los lienzos caen sobre sí mismos. Gibson muestra así a los espectadores, justo en el momento en que sucede, lo que una vez acontecido conmoverá profundamente a Juan.

sábado, 8 de abril de 2017

15 películas para esta Semana Santa


La semana próxima -que, por tantos motivos, todo el mundo denomina Santa- será fecunda en representaciones de la Pasión: procesiones, obras teatrales, tradiciones centradas en la Cruz... Mil y un eventos artísticos inundarán las calles de nuestro país, mostrando a las claras lo mucho que la cultura cristiana ha calado en nuestra sociedad.

Hasta hace poco, la programación televisiva se mantenía en esa línea y procuraba recordar a los espectadores los acontecimientos que íbamos a celebrar. Últimamente, sin embargo, las parrillas de las cadenas se han distanciado un tanto de lo que conmemoramos en la Semana Santa. Y como, al haber más tiempo libre, muchas familias piensan en ver películas enriquecedoras, aptas para todos los públicos y que a la vez evoquen los acontecimientos de la Pasión, he pensado en publicar esta selección de películas que pueden encontrarse en cualquier video-club.

En otros lugares he publicado "Las 10 mejores películas sobre Jesús de Nazaret", "Las 100 películas más inspiradoras de la historia" o "Las 100 mejores películas católicas". Ahora propongo un elenco con 3 listados de filmes: 5 sobre la vida de Jesús, 5 sobre los primeros cristianos y 5 películas recientes con valores (en los cines o en DVD). Espero que os sirva para programar el cine de los próximos días. Y no dejéis de decirme cuáles son vuestras preferidas:

a) Vida de Jesús:

- Jesús de Nazaret (Italia, 1977), de F. Zeffirelli. Mini-serie en 4 capítulos. Todos.
- Jesús (Italia, 1999), de R. Young. Mini-serie en 2 capítulos. Para jóvenes.
- El hombre que hacía milagros (2000), de Derek W. Hayes y Stanislav Sokolov. Animación en 3-D. Para toda la familia, gustará mucho a los niños.
- La pasión de Cristo (USA, 2004), de Mel Gibson. Para jóvenes y mayores.
- Ben Hur (USA, 1959), de William Wyler. Un clásico de la Semana Santa, con dos breves apariciones de Jesús que transforman la vida de Judá Ben Hur.

b) Primeros cristianos:

- Resucitado (2016), de Kevyn Reynolds. EN CINES (con Tom Felton, Joseph Fiennes, Cliff Curtis, Peter Firth y Leonor Watling)
- Quo Vadis (1951), de Mervyn LeRoy (con Robert Taylor y Deborah Kerr)
- La túnica sagrada (1953), de Henry Koster (con Richard Burton y J. Simmons)
- Barrabás (1962), de Richard Fleischer (con Anthony Quinn y Vittorio Gassman)
- En busca de la tumba de Cristo (2007), de Guilio Base (con D. Liotti, Ornella Muti, F. Murray Abraham, Mónica Cruz y Max von Sydow)

c) Películas recientes con valores cristianos:

- Llena de gracia (2016), de Andrew Hyatt (Retrato intimista de los últimos años de la Virgen, cuando se convierte en apoyo de los Apóstoles y columna de la Iglesia)
Poveda, (2016), de Pablo Moreno. (Emotivo retrato del Padre Poveda, el santo de los niños pobres)
Francisco, el padre Jorge (2015), de Beda Docampo Feijóo (Primera biografía del Papa Francisco: sincera, deliciosa y emocionante)
- El navío (2016), de Julio Quintana (Historia de dolor, fe  y esperanza, interpretada por Martin Sheen, tras un tsunami arrase la escuela de una pequeña aldea)
- Un millón de hostias (2016) de David Moncasi (Documental sobre el único convento de La Habana. Sus monjas fabrican cada año un millón de obleas: una hermosa revolución estáempzando en Cuba)

La revolución en Cuba empieza en un convento de monjas

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) El título de este delicado documental ("Un millón de hostias") puede desconcertar y conviene aclararlo cuanto antes. Rodado en el barrio de El Vedado de La Habana y en el interior del convento de San José de la capital cubana, su nombre hace referencia al millón de obleas que cada año fabrican las monjas carmelitas que viven en ese convento. Con esas obleas, que se distribuyen de forma anónima por cientos de voluntarios, se abastece a las parroquias de la isla y se prepara una hermosa y formidable revolución.

Estrenado con éxito en 2016 en el Festival de Málaga, ha sido proyectado en diversas salas de cine de nuestro país a lo largo de los últimos meses, y recientemente se ha comercializado en DVD. El director es David Moncasi, con quien puede entrevistarme para conocer mejor su trabajo. David, que trabaja para una televisión, desborda entusiasmo y simpatía, y cuenta así la génesis del documental: "En 2010 fui a La Habana para ser jurado de un festival de documentales. Un día, paseando por El Vedado, vi un edificio inmenso que me llamó mucho la atención. Pregunté a una señora cubana y me dijo que era un convento de clausura. ¡Un convento de clausura en La Habana! ¡En la Cuba comunista hay un convento de clausura! Me dijeron que era el único. Le pedí a esa señora que me ayudase a visitarlas, concertó una cita y a raíz de ese encuentro me dije: ‘esto hay que grabarlo, esto hay que contarlo’".

Después de 5 años de contacto frecuente con las monjas –correos electrónicos, cartas, llamadas telefónicas…–, David logró convencerlas y finalmente pudo filmar el documental junto a su mujer, Ana Barcos, en 2015. El ingenio, la sensibilidad y la ilusión de ambos fueron la aportación intangible pero esencial para superar los inconvenientes derivados del reducido presupuesto.

El resultado es una cinta conmovedora, que constituye también un retrato a pequeña escala de Cuba, a través de los testimonios de unas gentes sencillas que han sufrido pero que conservan toda su humanidad y su dignidad como personas. Impresiona –afirma Moncasi–, cómo es el cubano medio; la gente sale a la calle a improvisar para salir adelante cada día, con una alegría, con unas ganas de vivir, con un empuje que a nosotros nos ha conmovido.

El documental finaliza con escenas de la visita del Papa Francisco a Cuba en septiembre de 2015, y recoge el momento en el que el Santo Padre se acercó a saludar a las monjas. Naturalmente, las obleas que se utilizaron en la Misa que el Papa celebró en la Plaza de la Revolución las habían fabricado ellas.

jueves, 8 de diciembre de 2016

"The Vessel" ('El navío'): Esperanza de un milagro

(JUAN JESÚS DE CÓZAR).- Llega a la cartelera española esta interesantísima película, que asume con naturalidad la dimensión espiritual del ser humano. Algo nada extraño sabiendo que su productor es Terrence Malick, autor de esa obra maestra titulada “El árbol de la vida” (2011). Dirige “The Vessel (El navío)Julio Quintana, que ya trabajó para Malick en el film mencionado, haciendo labores de fotografía junto a Emmanuel Lubezki, ganador del Oscar a la mejor fotografía en 2014, 2015 y 2016.

La cinta es una coproducción entre USA y Puerto Rico ambientada en este último país, y cuenta con una estupenda interpretación de Martin Sheen. La influencia de Malick se aprecia por todas partes: la fotografía; los encuadres; el uso de la música; la presencia simbólica del agua, de la tierra, del aire y del fuego… Un influjo beneficioso de quien es uno de los discípulos aventajados del maestro ruso Andrei Tarkovski.

The Vessel” desarrolla una historia de dolor, de fe y de esperanza, cuyo localismo no impide una lectura de alcance universal. La acción se sitúa diez años después de que un tsunami arrasara la escuela de una pequeña aldea. El joven Leo (Lucas Quintana) vive con su madre, que no sólo perdió a su hijo pequeño cuando ocurrió el tsunami sino también la cabeza. Un día Leo sufre un accidente y todos lo dan por muerto. Sin embargo, sobrevive y algunos de sus paisanos interpretarán el hecho como un milagro o una señal. Poco después Leo sorprende a todos construyendo un singular navío con los restos del aula devastada.

A través de las preocupaciones de los aldeanos, la película plantea interrogantes muy comunes: ¿sigue habiendo milagros?, ¿se ha olvidado Dios de nosotros?, ¿por qué permite Él la muerte de los inocentes?, ¿es que solo nos queda resignarnos a la voluntad “implacable” del Creador?... En este punto resulta clave la figura del Padre Douglas (Sheen), el sacerdote del pueblo que ha procurado no perder nunca la pasión por ayudar a los demás y que también será probado.

Ciertamente, Quintana no llega aún a la nitidez de Malick, pero sus intuiciones son valiosas y cercanas a esta rotunda declaración de Tarkovski: “El hombre debería entender que su camino a través de la vida no se mide con medida humana, sino que está en las manos del Creador y es a su voluntad a la que el hombre se debe confiar.”

domingo, 4 de diciembre de 2016

Vídeo "Ilumina el mundo en Navidad" (2')

Ayer, el Rector de UIC Barcelona donde trabajo, sabedor de mi interés por la figura de Jesucristo en el cine, me envió este vídeo para el blog. Se trata de una campaña titulada “Ilumina el Mundo” que quiere recuperar el significado profundo de la Navidad.

En el vídeo se hace patente que Jesús vino a nosotros en la oscuridad para traernos la luz. Y también que, de alguna manera, esa Luz sigue iluminando el mundo a través de los cristianos. Hay un profundo paralelismo entre la misericordia que mostró Jesús durante su caminar terreno y la misericorida que mostramos los cristianos en nuestro vivir diario: atendiendo a los enfermos, ayudando a los ancianos o discapacitados, consolando a los que sufren o enseñando a los que no saben somos ese Cristo que pasa en medio de los hombres.

La campaña se completa con una propuesta para cada día del mes de diciembre: 25 maneras de iluminar el mundo durante 25 días. Un buen recordatorio de lo que vamos a celebrar: la llegada de  Jesús, el Nacimiento de Dios Hombre, la irrupción de la Luz que brillará con fuerza el día de Navidad.

domingo, 2 de octubre de 2016

¿Hacía falta este nuevo "Ben Hur" (2016)?

(Juan Jesús de Cózar).- Con esta reseña pretendo pagar la deuda a quienes me han preguntado por esta nueva versión de la mítica “Ben-Hur que dirigió William Wyler en 1959, extrañados por su “incomparecencia” en este blog. (Sobre todo, después de haber dado abundantes noticias de su controvertida producción).

Denostado por buena parte de la crítica internacional especializada, este remake dirigido por el kazajo-ruso Timur Bekmambetov (Guardianes de la noche, Wanted) tenía muchas papeletas para ser mal recibido. Y es que a muchos les ha parecido un innecesario atrevimiento revisitar una cinta que ganó 11 Oscars.

Con un presupuesto aproximado de 100 millones de dólares, la película se estrenó en España el pasado 2 de septiembre y lleva recaudados cerca de 3 millones de euros. La taquilla mundial asciende de momento a 86 millones de dólares, una cifra que suena a fracaso. Pero, ¿se trata realmente de una película mediocre o ha sido su mala prensa la que ha ahuyentado a muchos espectadores?

De no existir la versión de Wyler quizá estaríamos hablando de una película correcta y digna. Como no es el caso y las comparaciones son inevitables, este nuevo acercamiento a la novela de Lew Wallace palidece enormemente al confrontarlo con el film protagonizado por Charlton Heston. Y eso que el guión ha sido elaborado por dos especialistas, John Ridley (Doce años de esclavitud) y Keith R. Clarke (Camino a la libertad), que han tratado con sumo respeto el texto original.

El argumento, bien conocido, nos cuenta la relación de Judah Ben-Hur, un príncipe judío, y su hermano adoptivo Messala Severus, de origen romano, coetáneos de Jesús de Nazaret. Diversas circunstancias los transforman de amigos inseparables en enemigos irreconciliables, de modo que sus trayectorias vitales se separan hasta el enfrentamiento final, que da lugar a la escena más impactante de ambas películas: la carrera de cuadrigas.

Las interpretaciones de Jack Huston (Ben-Hur) y de Toby Kebbell (Messala) son aceptables, pero no logran transmitir con fuerza las acusadas personalidades de los dos protagonistas. La presencia de Morgan Freeman aporta prestigio al reparto, pero a su pequeño papel le falta relevancia. Más convincente resulta Rodrigo Santoro encarnando a Jesús y proporcionándonos quizá los momentos más emotivos de la cinta.

¿Hacía falta este “Ben-Hur” 2016? Quizás la pregunta no sea esa. Porque, seguramente, nunca pretendió competir con su antecesora, sino más bien homenajearla, de paso que ofrecía a las nuevas generaciones un producto moderno y atractivo. Tal vez no lo haya conseguido, pero habrá estimulado en muchos jóvenes el interés por conocer el “Ben-Hur” 1959: una verdadera obra maestra. Y sólo por eso ya merecía la pena.

viernes, 22 de abril de 2016

"Llena de gracia": Lo que María guardaba en el corazón

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) Como algún lector habrá adivinado, el subtítulo de la reseña lo tomo prestado del estupendo libro de José María Pemán, publicado en 1962, porque resume muy bien el contenido de “Llena de gracia”, la película a la que dedicamos estas líneas.

El film llega a las pantallas españolas el próximo 13 de mayo, con un estreno inicial limitado a varias capitales, entre las que se incluye Sevilla. Ganadora en 2015 del premio al mejor guión en el Festival Internacional de Cine Juan Pablo II celebrado en Miami, esta cinta del norteamericano Andrew Hyatt –también autor del guión– recrea los últimos días de la Virgen en la tierra.

La iglesia está en plena expansión, creciendo a un ritmo vertiginoso que llena a los Apóstoles de gozo pero también de preocupación: necesitan aclarar algunas cuestiones doctrinales, organizar mejor la formación de los nuevos bautizados…, y acuden a Pedro en busca de respuestas. Pedro, en medio de sus dudas, recibe la llamada de María, que vive retirada en un lugar tranquilo. Este podría ser el resumen del planteamiento del film.

Hyatt elige un tono intimista, sosegado y discursivo, que busca introducir al espectador en un clima meditativo que le facilite la reflexión sobre lo que está viendo y, particularmente, sobre lo que está oyendo. Bahia Haifi, actriz de origen argelino afincada en Estados Unidos, encarna a la Virgen con la sutileza que requiere un papel tan difícil, apoyando su interpretación en unos movimientos pausados, en su sonrisa serena y en el tono emocionado con el que narra sus recuerdos: la Anunciación, la matanza de Herodes; la Pasión, Muerte y Resurrección de su Hijo… Le acompaña bien un actor experimentado como Noam Jenkins, representando al Apóstol Pedro.

Aunque se trata de una producción modesta, cuenta con una cálida fotografía de Gerardo Madrazo, realista en los pasajes relatados en presente y luminosa en los flashbacks, y con una banda sonora con aires de música sacra de Sean Johnson.

La película, que interesará especialmente al público católico, deja un poso de serenidad y alegría, y la sensación de habernos “colado” en esos sabrosos encuentros de María con Pedro y los demás Apóstoles, para participar de sus inquietudes, de sus conversaciones, de sus “tertulias”… Y la convicción de que María puede ser llamada, sin género de dudas, Madre de la Iglesia.

jueves, 24 de marzo de 2016

"Resucitado": Quien busca, halla...

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) Esta coproducción entre USA y España, filmada en su mayor parte en Almería, llegó a nuestras pantallas ayer, Miércoles Santo, precedida de su éxito en la taquilla norteamericana, donde lleva recaudados casi 35 millones de dólares desde su estreno el pasado 19 de febrero.

La comparación con la “La Pasión de Cristo” surge inevitable, pero conviene aclarar que ambas películas no sólo abordan momentos históricos distintos, sino también géneros diversos. El film de Mel Gibson es un drama religioso hiperrealista de gran hondura teológica, mientras que “Resucitado” podría ser calificado como thriller bíblico.

Dirige Kevin Reynolds (“Robin Hood, príncipe de los ladrones”,“Waterworld”, “La venganza del conde de Montecristo”), que también coescribe el guión junto a Paul Aiello. La película, dividida en dos partes claramente diferenciadas, combina entretenimiento, emoción, recreación histórica y relato evangélico, con la intención de atraer a un amplio espectro de público: creyentes y no creyentes; adolescentes que buscan acción y suspense, y adultos de todas las edades que se interesan por un cine más reposado de relaciones humanas.

El elenco de actores está encabezado por un convincente Joseph Fiennes, que da vida en la ficción a Clavius, un tribuno romano testigo de la muerte en la cruz de Jesús de Nazaret, a quien Pilato (Peter Firth) encarga que encuentre el cuerpo del Crucificado. Para llevar a cabo esa ardua tarea de investigación contará con la ayuda del joven Lucius (Tom Felton, el Draco Malfoy de la saga de Harry Potter). Una misión que exigirá a Clavius realizar detenciones, interrogatorios… e incluso exhumación de cadáveres, pero que también le llevará más allá de la búsqueda de ese presunto “cuerpo robado”, en versión oficial del Sanedrín.

Reynolds y Aiello han escrito una historia que se ciñe con fidelidad a los textos evangélicos, una decisión loable que –además de evitar el riesgo de la polémica– les permite gozar de una gran libertad inventiva para desarrollar el personaje de Clavius y detallar su evolución. En este sentido, es un acierto la contraposición entre el protagonista y Pilato, dos hombres ambiciosos pero con aspiraciones dispares: a Pilato sólo le interesa hallar el cuerpo del Nazareno para su propia tranquilidad; Clavius quiere saber la verdad, justo lo que a Pilato nunca le importó.

El film presenta a un Jesús (Cliff Curtis) muy normal físicamente, familiar, alegre y misericordioso (la escena con el leproso resulta realmente conmovedora), y a unos Apóstoles sencillos e idealistas. En cambio, la presencia de la Virgen es testimonial y sólo la vemos fugazmente al pie de la cruz, mientras oímos sus gritos de dolor; una decisión poco afortunada que es quizá el descuido más relevante del guión.

Con una notable y emocional banda sonora de Roque Baños, la aportación española se completa con las interpretaciones de María Botto en el papel de María Magdalena, de Jan Cornet como el apóstol Tomás o de Antonio Gil que encarna a José de Arimatea.

Aunque “Resucitado” no alcanza la excelencia de “La Pasión de Cristo”, tiene el mérito de recuperar parte del clasicismo de las películas bíblicas, sin renunciar a los recursos del cine moderno. Una propuesta que puede marcar el camino a futuras producciones de calidad, de modo que logren armonizar el espectáculo con la verdad del hecho religioso.

viernes, 18 de marzo de 2016

15 películas para esta Semana Santa


La semana próxima -que, por tantos motivos, todo el mundo denomina Santa- será fecunda en representaciones de la Pasión: procesiones, obras teatrales, tradiciones centradas en la Cruz... Mil y un eventos artísticos inundarán las calles de nuestro país, mostrando a las claras lo mucho que la cultura cristiana ha calado en nuestra sociedad.

Hasta hace poco, la programación televisiva se mantenía en esa línea y procuraba recordar a los espectadores los acontecimientos que íbamos a celebrar. Últimamente, sin embargo, las parrillas de las cadenas se han distanciado un tanto de lo que conmemoramos en la Semana Santa. Y como, al haber más tiempo libre, muchas familias piensan en ver películas enriquecedoras, aptas para todos los públicos y que a la vez evoquen los acontecimientos de la Pasión, he pensado en publicar esta selección de películas que pueden encontrarse en cualquier video-club.

En otros lugares he publicado "Las 10 mejores películas sobre Jesús de Nazaret", "Las 100 películas más inspiradoras de la historia" o "Las 100 mejores películas católicas". Ahora propongo un elenco con 3 listados de filmes: 5 sobre la vida de Jesús, 5 sobre los primeros cristianos y 5 películas recientes con valores (en los cines o en DVD). Espero que os sirva para programar el cine de los próximos días. Y no dejéis de decirme cuáles son vuestras preferidas:

a) Vida de Jesús:

- Jesús de Nazaret (Italia, 1977), de F. Zeffirelli. Mini-serie en 4 capítulos. Todos.
- Jesús (Italia, 1999), de R. Young. Mini-serie en 2 capítulos. Para jóvenes.
- El hombre que hacía milagros (2000), de Derek W. Hayes y Stanislav Sokolov. Animación en 3-D. Para toda la familia, gustará mucho a los niños.
- La pasión de Cristo (USA, 2004), de Mel Gibson. Para jóvenes y mayores.
- Ben Hur (USA, 1959), de William Wyler. Un clásico de la Semana Santa, con dos breves apariciones de Jesús que transforman la vida de Judá Ben Hur.

b) Primeros cristianos:

- Resucitado (2016), de Kevyn Reynolds. EN CINES (con Tom Felton, Joseph Fiennes, Cliff Curtis, Peter Firth y Leonor Watling)
- Quo Vadis (1951), de Mervyn LeRoy (con Robert Taylor y Deborah Kerr)
- La túnica sagrada (1953), de Henry Koster (con Richard Burton y J. Simmons)
- Barrabás (1962), de Richard Fleischer (con Anthony Quinn y Vittorio Gassman)
- En busca de la tumba de Cristo (2007), de Guilio Base (con D. Liotti, Ornella Muti, F. Murray Abraham, Mónica Cruz y Max von Sydow)

c) Películas recientes con valores cristianos:

- Poveda, (2016), de Pablo Moreno. EN CINES (Emotivo retrato del Padre Poveda, el santo de los niños pobres)
- El coro (2015), de François Girard (Historia de aprendizaje y superación, de redención y persón en el marco de la música y de la familia)
- Francisco, el padre Jorge (2015), de Beda Docampo Feijóo (Primera biografía del Papa Francisco: sincera, deliciosa y emocionante)
- Del revés (2015), de Disney-Pixar (Película de animación, que explica el papel de las emociones y los valores en nuestra mente y en nuestra conducta)
- Quédate conmigo (2014), de Michael McGowan (Preciosa historia de amor y entrega en la tercera edad, que se pone a prueba en la enfermedad)

domingo, 6 de marzo de 2016

"Poveda": El santo de los niños pobres

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) Condensar en algo menos de dos horas una vida tan rica y dinámica como la del Padre Poveda (Linares 1874 - Madrid 1936) no era un reto fácil. Pedro Delgado, guionista de “Alexia” (2011), y Pablo Moreno, director de “Un Dios prohibido” (2013), se pusieron manos a la obra y el resultado podemos apreciarlo ahora en la gran pantalla: una emotiva historia –inevitablemente episódica– que logra transmitir las aspiraciones espirituales y humanas de un sacerdote santo, que vivió sucesivamente en Guadix, Covadonga, Jaén y Madrid. Beatificado por San Juan Pablo II en Roma el 10 de octubre de 1993, fue canonizado por el mismo Papa en Madrid el 4 de mayo de 2003.

En mi opinión, “Poveda”, que ha dirigido también Pablo Moreno, supone un salto de calidad respecto a “Un Dios prohibido”. Estrenada el 4 de marzo, se trata de nuevo de una película low cost; pero, como la experiencia es un grado, aquí se advierte un mejor dominio del ritmo cinematográfico y una superior potencia visual, apoyada en la fotografía de Rubén D. Ortega y en una planificación más variada. Aunque el film acusa el esquematismo de algunas escenas, un maquillaje mejorable y un uso a veces enfático de la música, es justo destacar el esfuerzo conjunto de Goya Producciones y de Three Columns Entertainment (Contracorriente Producciones) para sacar el máximo partido a un presupuesto falto de holgura.

Raúl Escudero da vida en la ficción al Padre Poveda, un hombre apasionado por Dios y por las personas, muy sensible a la pobreza material y espiritual –sus queridos “cueveros” de Guadix–, promotor de la incorporación de la mujer a puestos relevantes en la sociedad, fundador de la Institución Teresiana, declarado Humanista y Pedagogo por la UNESCO en 1974…, pero sobre todo “soy sacerdote de Cristo”, como declaró cuando fue detenido el 27 de julio de 1936, para ser fusilado al día siguiente junto al cementerio de la Almudena de Madrid. La cinta intenta sintetizar el itinerario de este santo y mártir –en ningún momento libre de contradicciones–, resaltando también su providencial encuentro en Jaén con Pepita Segovia, su principal colaboradora, papel que encarna con gran naturalidad Elena Furiase.

En algunas secuencias del film resuenan títulos como “Encontrarás dragones” o “Cristiada”, pero en “Poveda” no hallaremos personajes verdaderamente malvados ni se nos muestra la violencia física desatada por la guerra civil: una opción legítima de los guionistas, encaminada a centrar al espectador en la figura del santo y a superar el peligro del maniqueísmo. Vale la pena buscar dos horas para ver una película llena de momentos inspiradores, cuya continuidad en cartelera va a depender mucho del boca-oreja de los espectadores.

domingo, 27 de diciembre de 2015

La Navidad en el cine: El recuerdo de Belén en la vida de la Virgen

La Virgen guardaba todas estas cosas meditándolas en su corazón” (Lc 2, 19). Todos los sucesos de la infancia de Jesús fueron, para su Madre, tema constante de meditación. Y el recuerdo de Belén, más que ningún otro. Ésta es la idea que han querido reflejar dos filmes de muy variada orientación: “El hombre que hacía milagros” (1999) y la miniserie Jesús (1999). Ambas cintas han querido mostrar al espectador hasta qué punto estuvo presente Belén en la memoria de María.

En “El hombre que hacía milagros” (1999), el relato arranca cuando Jesús adulto, al regreso de un día de trabajo, comunica a su Madre que va a comenzar la obra que le encargó su Padre. Sin poder evitarlo, María recuerda dos escenas de la infancia de su Hijo en que esas mismas palabras sonaron en sus oídos. La primera es cuando se perdió en el Templo y le buscaron durante tres días. “¿Por qué me buscabais? –responde Jesús- ¿No sabíais que debo dedicarme a las obras de mi Padre?”. La segunda es la escena de Belén y la llegada de los Magos, que señalaba inequívocamente unos planes de Dios que el Niño venía a cumplir. Ahora, cuando está a punto de iniciar su vida pública, María recuerda todas esas cosas que guardaba en su corazón.


video

Un recuerdo similar de lo acontecido en Belén es lo que vemos en la miniserie Jesús (1999). El Señor ha regresado de los 40 días en el desierto y la Virgen se apresta a cuidarle para que se reponga. Después de tres días durmiendo, Jesús despierta y refiere a su Madre el sueño que ha tenido, en el que aparecía José. Ese recuerdo conmueve a María. Ella se dirige entonces a la ventana y ve a dos jóvenes –Juan y Andrés- que le aguardan fuera. “¿Qué quieren?”, pregunta. Y Jesús responde: “Ser mis seguidores. ¡Ja! Puede que no esté preparado, Madre”. Ante esta respuesta de tono irónico, María saca un pequeño cofre que tenía bien guardado: allí están, cubiertos con un paño, los regalos que trajeron los Magos. Recuerda a Jesús su llegada a Belén para adorarle, y comenta (evidenciando que ha meditado muchas veces esa escena): “Aquellos hombres no hubieran hecho un largo viaje siguiendo a aquella estrella si la Voluntad de Dios no les hubiera guiado”.

domingo, 20 de diciembre de 2015

15 versiones de "Cuento de Navidad", de Dickens

Cuento de Navidad (A Christmas Carol) es probablemente el relato navideño más famoso de la historia. Escrito por Charles Dickens en diciembre de 1843, cuenta la historia de Scrooge, un hombre avaro y egoísta que experimenta una profunda transformación tras la visita de tres fantasmas (pasado, presente y futuro) en Nochebuena. La novela corta consiguió un éxito inmediato y el aplauso de la crítica; a ello contribuyó el perfecto retrato de su personaje y  la sincera hermosura de su mensaje. Llegó, además, en el momento oportuno: en una época en que surgió una gran nostalgia por las viejas tradiciones navideñas unida a nuevas costumbres como los árboles de Navidad o las tarjetas de felicitación.

De ese precioso relato se han hecho varias versiones cinematográficas. Éstas son las 15 más importantes.

La primera data de 1901: “Scrooge, or Marley’s ghost”, realizada por Walter R. Booth. Dura sólo 5 minutos, pero resume lo más conocido del relato. Su principal novedad radica en que, para suprimir personajes, es el propio Marley, el difunto socio de Scrooge, quien hace ver al anciano su pasado, su presente y su futuro.



En 1910 se estrena “A Christmas Carol”. Es la versión muda más popular, una producción norteamericana con buenos efectos especiales, que cuenta todo el argumento en tan solo 17 minutos. De hecho, es sorprendentemente muy dinámica. Marc McDermott, uno de los mejores actores del Estudio de Edison, interpreta el papel de Scrooge. Y lo hace bastante bien.

En 1928 se filmó la primera película hablada, realizada por Hugh Croise. Hoy apenas conocida. En 1935, Henry Edwards haría su “Scrooge”, con el actor Seymour Hicks en el papel del avaro (tanto anciano como joven, lo cual resulta llamativo a sus sesenta y tantos años). Fue notorio su atrevimiento al mostrar muerto al Pequeño Tim en las Navidades Futuras, algo que solo se trata de forma elíptica en la mayoría de las versiones. Aquí ofrezco la película completa.



En 1938, la Metro-Goldwyn-Mayer rodó “A Christmas Carol” (1938), realizada por Edwin L. Marin. La versión clásica por excelencia: llena de sentimiento, muy melodramática, en un cuidadoso blanco y negro. Reginald Owen dio vida al Scrooge de toda la vida, aquel en el que se han inspirado todos sus sucesores.

En 1947, tenemos la primera versión hecha en España: “Leyenda de Navidad”, de Manuel Tamayo. En 1951 Brian Desmond Hurst dirige "Scrooge", otra versión clásica, muy popular y repleta de estrellas británicas que recitan con deje teatral los diálogos de Dickens. Alastair Sim da vida al avaro, justificando su conducta miserable por la influencia de un mentor miserable. Es la versión que retrata de forma más amable la figura de Scrooge.

De 1970 es el musical “Muchas gracias, Mr. Scrooge”, de Ronald Neame. Con Albert Finney como Scrooge y Alec Guinness como su difunto socio Marley. Es una de las versiones más populares en el mundo anglosajón, y dejó deslizar, sobre todo gracias a las interpretaciones, cierto humor sardónico en el relato de Dickens. Podéis ver aquí la película completa en versión original.



En 1983 la Disney rueda la versión en dibujos animados: “Una Navidad con Mickey”. Estaba claro que el Tío Gilito (llamándose Scrooge en su encarnación original), tenía que tener su correspondiente adaptación del cuento. Aquí el humor vence al sentimiento, aunque no falta la enseñanza moral que esta fábula encierra.

En 1984 hay una nueva producción británica: "A Christmas Carol", un telefilme con George C. Scott en el papel de Scrooge y un amplio elenco de actores ingleses. Tuvo numerosos premios, y el propio Scott fue nominado al mejor actor en los premios Emmy. Aquí os dejo la película completa, con audio en español latino.



En 1988 se estrena “Los fantasmas atacan al jefe”, una adaptación en clave de comedia, con protagonismo absoluto de Bill Murray, dirección de Richard Donner y manifiesta intención de aprovechar el éxito de Los Cazafantasmas. A pesar de lo descarado del proyecto, la película fue un éxito, lo que demuestra el carismo y la atemporalidad de Cuento de Navidad.

En 1992: “Los Teleñecos en Cuento de Navidad”. Junto a los famosos teleñecos, tres actores dan al cuento un aire relamente nuevo: Michael Caine como Scrooge, y Statler y Waldorf como “Marley duplicado” que llegan para atormentar a su antiguo socio. Cameos de todos los Muppets en esta película que reactivó la franquicia de los teleñecos durante los noventa.

En 1999 se produjo un nuevo filme: "A Christmas Carol", dirigido por David Hugh Jones y protagonizado por Patrick Stewart, Richard E. Grant y Joel Grey. Y en 2005 Arthur Allan Seidelman dirigió "A Christmas Carol: The Musical", en el que actuó Kelsey Grammer como Scrooge.

Finalmente, en 2009 se estrena "Cuento de Navidad", la versión animada de Robert Zemeckis, que es también autor también del guión. Esta producción de la Disney muestra la vigencia del cuento, sus valores universales y su fondo cristiano. Nos habla del tiempo limitado de que disponemos los seres humanos en este mundo, y de la necesidad de aprovecharlo para hacer el bien y ocuparse de los demás. Los actores, que han sido filmados con sensores para luego trabajar las imágenes en la animación fotorrealista, están muy bien, de modo especial Jim Carrey, que no sólo compone un Scrooge contenido en sus diversas edades, sino que pone voz a otros personajes como los fantasmas de las navidades. Aquí tenéis el tráiler.



Existen algunas versiones más, pero éstas son las más importantes. En todo caso, una cosa está clara: el cuento de Dickens ha dado mucho –y seguirá dándolo– en el argumentario del Séptimo Arte.

¡Felices fiestas de Navidad!

sábado, 12 de diciembre de 2015

Las escenas de la Navidad en el cine

Se acerca la Navidad, tal vez el momento de la vida de Jesús más celebrado en todas las culturas; por eso, he decidido celebrarlo también en este blog con una serie que ya vio la luz aquí. Una buena ocasión para revivir las escenas del evangelio en su traslación a la pantalla.

La Navidad es un hecho trascendente. Y, sin embargo, es un pasaje muy breve de los Evangelios: apenas sale en unos 20 versículos de S. Lucas y otros tantos de S. Mateo. En comparación con el total de los 4 Evangelios (cerca de 4.000 versículos: entre los 678 de S. Marcos y los 1.151 de S. Lucas), es verdaderamente muy poco.

Parece claro que los evangelistas quisieron centrar la redacción de sus libros en la vida pública del Señor: sus discursos y enseñanzas, su atención a los enfermos, sus milagros y prodigios, y –más extensamente– su pasión, muerte y resurrección. Ciertamente, esa parte es la más importante, pues expone la doctrina cristiana y habla de un Dios Redentor, que nos da ejemplo de conducta y nos ama hasta dar la vida en el mayor de los suplicios. Pero esa imagen todopoderosa y divina de Jesús se completa maravillosamente con la imagen de un Dios Niño, que se humilla por amor nuestro y se hace hombre para darnos ejemplo de vida. No se puede decir cuál de las dos imágenes nos conmueve más, ni cuál muestra mayor afecto a la humanidad.

Lo cierto es que ese Dios inerme e indefenso, que es concebido –milagrosamente– en las entrañas de una virgen, que pasa nueve mese en el seno de su Madre, y que nace en la más absoluta pobreza, es el más vivo ejemplo de Amor y de Humildad. Y no sólo eso: también es la muestra más clara de que Jesús es hombre como nosotros, en todo igual a nosotros (concepción, gestación, nacimiento) y, por tanto, verdaderamente un Dios hecho hombre: el auténtico Mediador entre nosotros y Dios. Por eso los hombres contamos los días desde su nacimiento: paradójicamente, desde aquel en que no le dimos cobijo en nuestra posada.

El cine ha reflejado extensamente esas escenas del Nacimiento de Jesús. Cada película ha puesto el acento en una u otra secuencia, y en uno u otro aspecto: la actitud contemplativa de María, el papel decisivo de José, la audacia y generosidad de los Magos, la crueldad y arrogancia de Herodes.

Esta Navidad es una ocasión espléndida para vivir las escenas del nacimiento de Cristo a través del cine. Quizás en el entorno familiar, o tal vez en las clases de Religión o de Historia. En cualquier ámbito -y, muy especialmente, en la catequesis de la Navidad- podemos contemplar esas escenas para redescubrir todo su significado. Una espléndida oportunidad para un cine-forum navideño.

En el listado que ofrezco a continuación, he seleccionado los filmes que mejor han reflejado cada una de las 15 escenas de la Navidad: desde las dudas de José y el empadronamiento de César Augusto, hasta el viaje a Belén, el nacimiento en la gruta y la matanza de los Inocentes. Serán secuencias breves (entre 30" y 2') y en ellas procuraré dar entrada a todo tipo de filmes: desde clásicos de los sesenta (Rey de Reyes, La historia más grande jamás contada, El Evangelio según San Mateo, e incluso Ben Hur) a películas más recientes y de diversa orientación y estructura narrativa (Jesús de Nazaret, El Mesías, María de Nazaret, El hombre que hacía milagros, La Natividad).

Los 15 pasajes de la Navidad en el cine:

0. Navidad en el Cine: 15 episodios en la gran pantalla
1. Significado de la Navidad
2. Dudas de José y anuncio del Ángel en sueños
3. Empadronamiento de César Augusto

4. Preparativos del viaje. La Virgen decide ir con José
5. Las penalidades del viaje a Belén
6. “No había sitio para ellos en la posada
7. Jesús nace en el pesebre

8. La adoración de los pastores
9. Los Magos preparan su viaje
10. La Estrella guía a los Magos hacia Belén
11. Los Magos en Jerusalén. Entrevista con Herodes

12. Adoración de los Magos al Niño Dios
13. ¿Cuándo llegaron los Magos a Belén?
14. El aviso en sueños a José y la matanza de los Inocentes
15. El recuerdo de Belén en la vida de la Virgen

¡Que paséis una muy feliz Navidad! Y que las buenas películas nos ayuden a revivir su auténtico sentido. Agradeceré, muy especialmente, vuestros comentarios.

domingo, 15 de noviembre de 2015

La influencia del cine en los valores y estilos de vida

Cuando oímos hablar de la “influencia del cine”, es fácil que asome a nuestro ánimo el escepticismo: “¡Otra vez la visión tremendista sobre las películas! Siempre con el mismo cuento…”. En realidad, rara vez se ha hablado de ello en profundidad, desde una perspectiva antropológica.

Ciertamente, el cine ha actuado siempre, desde sus orígenes, como un modelo conformador de actitudes y estilos de vida, como un espejo en el que todos nos miramos para decidir nuestros modelos y nuestras pautas de comportamiento a partir de una determinada percepción de la realidad. Veamos algunos ejemplos.

Una película como Amadeus (1984) cambió por completo la imagen cultural que de Mozart tenía el gran público; lo convirtió en un genio infantil, creador de obras sublimes y, a la vez, inmaduro y zafio. Para el 98% de los espectadores, que jamás tendrán acceso a una biografía del músico, esa es “la verdad” sobre Mozart, la imagen de la que ya nunca podrán liberarse.

Está también el caso de Vacaciones en Roma (1953), dirigida por William Wyler y protagonizada por Audrey Hepburn y Gregory Peck, que cambió por completo la imagen deteriorada y problemática que, durante los años cuarenta, había creado el Neorrealismo italiano en torno a la Ciudad Eterna. Las películas de Rossellini, Zavattini y Vittorio de Sica habían difundido un mito de decadencia; este filme, en cambio, hizo que los norteamericanos volvieran a ver Roma como "la ciudad del amor", un símbolo de la ilusión y del romanticismo.

Más decisivo aún fue el estreno en todo el mundo de El Club de los poetas muertos (1989). Dirigida por el australiano Peter Weir, contaba la historia de un joven profesor de Literatura (Robin Williams) que se incorpora a un elitista colegio privado en la América puritana de los cincuenta. Con sus nuevas formas de enseñanza (les hace andar por el patio, para que cada uno coja “su paso”; les anima a buscar su propia voz; les incita a ser actores, a leer poesía, a soñar con otras cosas que ganar dinero y seguir el patrón de sus mayores), se granjea la suspicacia de los directivos del colegio. Y su mensaje “Carpe diem!” —aprovecha el momento— provoca una verdadera revolución, a la par que termina en tragedia.

Nadie pensaba que esta película pudiera influir en la conciencia de los jóvenes. Es más, por su temática de corte elevado (relaciones padres-hijos, libertad en la elección de la carrera, sistemas pedagógicos en conflicto) se pensó que a los chicos les aburriría, y que sólo podría interesar a padres y educadores. Bastaron unos pases previos para descubrir que la película despertaba un verdadero entusiasmo entre los adolescentes. Nuevos pases en institutos y colegios confirmaron esa tendencia, hasta el punto de que el filme era recibido como el abanderado de “la revolución docente” que los estudiantes de entonces ansiaban. Con estos datos a la vista, la productora del filme decidió cambiar por completo el marketing inicialmente previsto: se modificó el cartel, que iba a estar centrado en la figura del actor, para dar paso a los jóvenes protagonistas; se promocionó como símbolo de la rebeldía estudiantil y alcanzó un éxito entre la juventud como no se había imaginado ni de lejos.

Hace unos años se vivió en todo el mundo un caso especialmente sonoro con el estreno de Luna nueva (2009), la continuación de la saga Crepúsculo (2008). Se convirtió en un auténtico fenómeno de locura juvenil, especialmente en España. El 3 de octubre de 2009 más de 1.400 adolescentes pasaron la noche en los alrededores de un cine de Sitges donde al día siguiente iba a presentarse la película. Con ellos tuvieron que hacer noche también sus sufridos padres o hermanos mayores. Y lo sorprendente es que no iban a ver Luna nueva, sino sólo… ¡dos escenas del filme! y el tercer tráiler de la película. A eso se añadía que iban a recibir como regalo merchandising del filme y, lo más importante, iban a conocer a uno de sus actores: el inglés Jamie Campbell Bower. El destrozo que esa masa descontrolada provocó al día siguiente fue tema del día en numerosas publicaciones. ¡Y todo ello sin poder ver siquiera el filme!

Sí, el cine puede provocar auténticos movimientos de masas. Porque es una representación muy intensa: muy viva y muy dramática. Y puede conmover nuestras emociones y nuestros valores más íntimos. No en vano, los clásicos decían que una representación bien elaborada puede provocar una genuina “catarsis. Y esto no debe tomarse a broma...

domingo, 8 de noviembre de 2015

Los 25 años de "Despertares"

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) El final de la década de 1980 estuvo marcado por varias tendencias cinematográficas. Una de ellas fue la irrupción de una serie de películas cuyos protagonistas resultaban ser personas disminuidas física o psíquicamente. Recuérdese, por ejemplo, Hijos de un dios menor (1986), protagonizada por una sordomuda; Rain man (1988), en la que Dustin Hoffman encarna el papel de un autista; o Mi pie izquierdo (1989), con Daniel Day Lewis interpretando a un paralítico cerebral.

Durante los años 90 se siguió cultivando un género que conectaba bien con el público, sensible a la atención de las personas con discapacidad. Una de las primeras muestras fue Despertares (1990), que llegó a ser candidata al Oscar a la mejor película.

Han pasado 25 años desde su estreno y Despertares sigue conservando la capacidad de emocionar al espectador como lo hizo en 1990. Como es frecuente en este tipo de filmes, su argumento está basado en hechos reales que el neurólogo norteamericano Oliver Sacks recogió en un relato autobiográfico del mismo título. Por delicadeza, los nombres de las personas en la vida real se sustituyeron por otros de ficción. El encargado de realizar la adaptación cinematográfica fue el entonces poco conocido Steven Zaillian, que logró su nominación al Oscar por este guión y que lo conseguiría más tarde con el que escribió para La lista de Schindler. Por su parte, Penny Marshall asumió la dirección.

Verano de 1969. Malcolm Sayer (Robin Williams), un médico tímido y poco sociable, es contratado por un hospital de Nueva York para cubrir una vacante. A pesar de su falta de experiencia clínica ‑es un investigador nato‑ no le falta sensibilidad y humanidad en el trato con los enfermos. Con gran empeño y con la ayuda de Eleanor (Julle Kavner), una inteligente y responsable enfermera, consigue “despertar” a una serie de pacientes del hospital, que sufrieron en los años 20 una encefalitis letárgica y que desde entonces se encontraban como ausentes: son niños que se quedaron dormidos, afirmará un veterano médico que conoció muchos casos. La administración a estas personas de la L-Dopa, una droga empleada contra el Parkinson, fue la clave para este regreso a la vida.

A partir de aquí el film se centra en Leonard Lowe (Robert de Niro), enfermo desde los 11 años, y en sus relaciones con el doctor Sayer. Los diálogos entre ellos están llenos de emoción y sinceridad. Sayer encuentra en el discapacitado Leonard un amigo a quien confiarse y una ayuda para resolver su problema de incomunicación. Especialmente sugerente resulta la escena en la que Leonard despierta de madrugada al doctor Sayer para transmitirle su entusiasmo: “La gente se ha olvidado de lo que es la vida ‑le dice Leonard‑; han olvidado el milagro de estar vivo. Necesitan que se lo digan. Necesitan que alguien les recuerde lo que tienen y lo que pueden perder. Necesitan que les hablen de la alegría de vivir, del don de la vida, de la libertad de vivir, de la maravilla de la vida”.

Robert de Niro borda su papel, que también mereció su nominación al Oscar. Robin Williams no le va a la zaga y el duelo interpretativo entre ambos es magnífico. A esto se añade una bella fotografía de Miroslav Ondricek y una preciosa banda sonora de Randy Newman, salpicada de temas de diversas épocas. La realización de Penny Marshall es algo efectista, pero eficaz, sabiendo no alargar los momentos de ternura y manteniendo una gran fluidez narrativa.

Película simpática y positiva, que transmite el optimismo del que ha aprendido ‑como acaba diciendo el doctor Sayer‑ “que el espíritu humano es más poderoso que cualquier droga y que eso es lo que debemos alimentar, con trabajo, ocio, amistad y familia, que son las cosas importantes, las que teníamos olvidadas, las más sencillas”.