domingo, 22 de febrero de 2015

Historia y Religión en el Cine

Acaba de aparecer en las librerías Cinema, Historia, Religión, un libro interesante tanto para los amantes del Séptimo Arte, como para los estudiosos de las relaciones Cine-Historia o Cine-Religión.

Los autores son dos grandes expertos en las tres materias que el título entrelaza. José María Caparrós, Catedrático de Historia Contemporánea y Cine en la Universidad de Barcelona, dirige desde 1983 el Centro de Investigaciones Film Historia y ha publicado más de 40 libros sobre historia del cine. Ferrán Blasi, Doctor en Teología por la Universidad Lateranense de Roma, es sacerdote y ha sido periodista, abogado y maestro; es autor de 8 libros, ente ellos: Los nombres de Cristo en la Biblia y Conocer la biblia.

El presente volumen analiza 23 películas de gran calado: desde El Evangelio según San Mateo (1964), de Pier Paolo Pasolini, o Un hombre para la eternidad (1966), de Fred Zinnemann, hasta Cristiada (For Greater Glory, 2012), Un Dios prohibido (2013) o la aún reciente Noé (2014), de Darren Aronofsky. En medio, grandes hitos del cine religioso, como La pasión de Cristo (2004), de Mel Gibson, o La Natividad (2006), de Catherine Hardwicke; y también biopics [Visión (2009), sobre santa Hildegarda; Prefiero el Paraíso (2010), sobre san Felipe Neri], documentales [El gran silencio (2005), Lourdes (2009), La última cima (2010)] y filmes que unen la biografía con la ficción [Encontrarás dragones (2011)]. Finalmente, tienen cabida también algunas películas “heterodoxas”, como Je vous Salve, Marie (1984), La última tentación de Cristo (1988) o Ágora (2009), que son analizadas con serenidad, rigor histórico y visión cristiana.

Como explica en el prólogo el crítico de cine espiritual Mn. Peio Sánchez “las relaciones entre el cine y la religión siempre han sido peligrosas”, tanto por la capacidad representativa del mundo audiovisual, como por la estrecha línea que separa la realidad de la ficción. Teniendo esto muy presente, parece claro que esta crítica cinematográfica, llevada a cabo por expertos, puede ayudar a los lectores por la profundidad teológica de su análisis, por la misma selección de las películas, y por el acertado contexto que rodea a cada filme: sus características como producción artística, y el perfil cinematográfico y personal de su director.

El interés por conocer el rostro de Cristo se manifiesta hoy en día en las películas: cada nuevo filme sobre Jesús levanta inevitablemente una ola de expectación y entusiasmo. Por eso no es de extrañar que 4 de los filmes analizados tengan como figura central a Jesucristo. Pero la vida de Cristo se continúa de alguna manera en sus seguidores. Por eso las vidas de santos son el segundo gran grupo de películas: porque hoy, como ayer, sus biografías despiertan un inusitado atractivo para las generaciones actuales.

El libro tiene un gran valor. Cinema, Historia, Religión es la primera obra en castellano que desarrolla esas dos temáticas (historias y religión) en el mundo del cine. Por eso consigue ser una guía muy especial para todo espectador cinéfilo interesado en el género cinematográfico religioso.

domingo, 15 de febrero de 2015

Dos filmes sobre Madre Teresa de Calcuta

(Juan Jesús de Cózar).- Las vidas de los santos han constituido siempre excelentes argumentos para su adaptación al cine. Porque sus historias personales son siempre apasionantes: hay auténticas aventuras, intensos conflictos, acciones heroicas… Un ejemplo paradigmático es Santa Juana de Arco, cuya vida ha sido trasladada a la gran pantalla una docena de veces, por directores de la talla de Méliès, DeMille, Dreyer, Preminger, Bresson...

Un caso similar más reciente es el de San Juan Pablo II. Desde que Krzysztof Zanussi realizara en 1981 el largometraje “De un país lejano”, han sido numerosos los filmes o documentales inspirados en su figura; quizá uno de los más logrados es “Karol”, una miniserie para televisión dirigida por Giacomo Battiato, que cuenta con dos partes, una estrenada en 2005 y otra en 2006.

Pues bien, 2015 puede ser el año de la Madre Teresa de Calcuta ‑beatificada por San Juan Pablo II en 2003‑, con motivo de dos estrenos ya anunciados sobre su vida. El primero se titula “The letters”, película escrita y dirigida por William Riead, que se apoya en las cartas que la fundadora de las Misioneras de la Caridad escribió durante casi 50 años a su consejero espiritual, el Padre Celeste van Exem. El filme cuenta con artistas de la talla de Juliet Stevenson, Rutger Hauer o Max von Sydow. He aquí el tráiler oficial.



La segunda cinta llevará por título “'I Thirst”, con guión de Keir Pearson, nominado al Oscar por “Hotel Rwanda” (2004). “No podemos estar más entusiasmados de hacer esta película sobre una mujer que luchó por el compromiso absoluto, la fe, la caridad y el amor”, explicó Pearson durante la presentación del proyecto, para el que se ha documentado viajando a Calcuta, India y Tijuana.

En la producción ha participado el Centro Madre Teresa de Calcuta, la organización sin ánimo de lucro dirigida por los administradores legales de su fondo fiduciario, que tiene como objetivo promover y apoyar el conocimiento de su obra a través de su estudio y difusión.

Desde luego, Madre Teresa –Premio Nobel de la Paz en 1979– y su fundación merecen sobradamente este homenaje cinematográfico. Las 4.500 religiosas que pertenecen actualmente a la institución realizan una extraordinaria labor en más de 130 países, donde tienen abiertas un total de 710 casas dedicadas a asistir a los pobres y enfermos.

Esperemos que estas dos producciones logren distribución para su estreno en nuestro país. Mientras tanto recomiendo al lector la visión de “Teresa de Calcuta” (Fabrizio Costa, 2003), una miniserie para la televisión italiana de tres horas de duración, sobre la que se elaboró una versión recortada de poco más de 100 minutos para su exhibición en salas de cine, que fue la que se comercializó en dvd. Cuenta con unas estupendas actuaciones de Olivia Hussey (la actriz que interpretó a la Virgen María en “Jesús de Nazaret”, de Zefirelli) y de la española Ingrid Rubio.

Ciertamente, 2015 puede ser un gran año para el cine religioso. Sin duda lo será -eso deseamos- para el reconocimiento fílmico de la Madre Teresa de Calcuta.

viernes, 6 de febrero de 2015

Las 25 mejores películas románticas

A nadie se le escapa que dentro de pocos días, el 14 de febrero, es San Valentín. En todos los medios de comunicación hay artículos y propuestas para esta fecha.

En realidad, no hay que esperar al Patrón de los enamorados para tener un detalle con la mujer o el marido, con la novia o el novio. El amor es algo que hay que regar todos los días, como la rosa de El Principito. Nosotros necesitamos ser también ese pequeño Príncipe que riega con ternura, cada día, esa flor delicada.

Nuestro amor necesita cuidados pequeños todos los días: una sonrisa, un beso, un abrazo, un piropo... Un pequeño detalle de servicio que manifiesta a quién llevamos en la cabeza y en el corazón.

Y evitar la rutina, y decir “te quiero” con la ilusión de la primera vez. Volver a ser novios, aunque se cuenten por decenios los años de matrimonio.

Todo eso es cierto. Pero también lo es que las fechas tienen su significado. Por eso he querido sumarme a esta celebración con una lista de 25 películas románticas que han superado la barrera del tiempo. Esta semana es una ocasión espléndida para sorprender a nuestra pareja con un filme que vimos hace años, o que vemos ahora por primera vez. El cine siempre ha sido “una fábrica de sueños”; y en ocasiones, una forma de demostrar el cariño.

Que paséis un gran día de San Valentín
 (Es sábado, ocasión propicia para festejarlo con una gran película). Y, si es posible, decidme cuál de ellas es vuestra preferida. Me encantará saberlo:

1. Casablanca (1942), de Michael Curtiz
2. Vacaciones en Roma (1953), de William Wyler
3. Lo que el viento se llevó (1939), de Victor Fleming
4. Tú y yo (1957), de Leo McCarey
5. Ninotchka (1939), de Ernst Lubitch

6. Sonrisas y lágrimas (1965), de Robert Wise
7. Matrimonio de conveniencia (1990), de Peter Weir
8. Cumbres borrascosas (1939), de William Wyler
9. Luces de la ciudad (1931), de Charles Chaplin
10. Cyrano de Bergerac (1990), de Jean-Paul Rappeneau

11. El hombre tranquilo (1952), de John Ford
12. Bodas y prejuicios (2005), de Gurinder Chadha
13. Mejor... imposible (1997), de James L. Brooks
14. Breve encuentro (1945), de David Lean
15. Sabrina (1954), de Billy Wilder

16. West Side Story (1961), de Robert Wise
17. Algo para recordar (1993), de Nora Ephron
18. Mientras dormías (1995), de Jon Turteltaub
19. Ghost (1990), de Jerry Zucker
20. La princesa prometida (1987), de Rob Reiner

21. La Bella y la Bestia (1991), de Gary Trouslade y Kirk Wise
22. Lo que queda del día (1993), de James Ivory
23. Sentido y sensibilidad (1995), de Ang Lee
24. El camino a casa (1999), de Zhang Yimou
25. La vida secreta de las palabras (2005), de Isabel Coixet

lunes, 2 de febrero de 2015

"El corredor", de mi hermano Arturo, gana el Premio Gaudí

Hoy es día de fiesta en mi blog. Bastian Films y Caduco Films, las dos productoras de mi hermano Arturo, han ganado el Premio al Mejor Cortometraje en la Gala de los Premios Gaudí (los Goya del cine catalán), que tuvo lugar ayer domingo por la noche. Lo consiguieron con una pieza sencilla y deliciosa: “El Corredor”. A la izquierda podéis ver a Arturo, junto al director del corto, José Luis Montesinos, y a los dos actores protagonistas. Mi hermano está a la izquierda: siempre en segundo plano, intentando pasar inadvertido.

El premio fue un notición para toda la familia. Yo seguía la ceremonia por Twitter, porque en Málaga, donde vivo, no se recibe la señal de TV3. Y de repente, ¡un tweet anunciando que es el ganador! Los hermanos andamos bastante dispersos, pero lo celebramos juntos gracias a las TICs: mails, wasaps, llamadas, SMS… ¡De todo!

Arturo es un genio. Ha sabido seleccionar bien los proyectos que quiere producir y organizar todo para que lleguen a buen puerto. Así, su cortometraje “La historia de siempre” ganó más de 130 premios en todo el mundo: en festivales prestigiosos como los de Lucania (Italia), México D.F., Montecatini (Italia), Seattle (U.S.A.), Honk Kong (China), Cartagena de Indias (Colombia) o San Diego (U.S.A). Después su película “El barco pirata”, del que hablé en su momento, ganó en 2012 el Goya al Mejor Cortometraje de Ficción.

Hace 3 meses, en octubre de 2014, “El corredor” era galardonado en la SEMINCI de Valladolid como Mejor Cortometraje Europeo, lo que le permitirá representar a la Seminci en los premios EFA (European Film Award), los más prestigiosos del cine europeo.

El cortometraje que ayer ganó en los Gaudí es un breve relato lleno de encanto y de valores. Como señala su director, “El corredor es nuestra pequeña fábula del mundo laboral en un tiempo convulso como el nuestro”. La historia aborda el encuentro, el primer día que sale a correr, de un antiguo empresario con uno de los trescientos trabajadores que despidió cinco años atrás, cuando cerró su negocio. Saludos educados, intercambio de situaciones actuales y una propuesta.

A través de un ágil montaje, marcando la atención en los dos protagonistas, el planteamiento inicial conduce a un tenso nudo que concluye en un reto tan personal como simbólico. Ser capaz de enfrentar las nuevas situaciones y de apostar por uno mismo hasta las últimas consecuencias. No en vano el corto contiene una dedicatoria final: A todos aquellos que creen y luchan desde el principio hasta llegar a la meta.

Os dejo con el tráiler y el Making of. Que los disfrutéis.



domingo, 25 de enero de 2015

Las 100 películas más inspiradoras de la historia


Desde 1998 el American Film Institut (AFI) viene publicando listados con “las 100 mejores películas” en diversos temas. A mí el que más me gusta es el de “las 100 películas más inspiradoras de todos los tiempos”.

Previamente a su publicación, el AFI elaboró un elenco de 300 películas que el 16 de noviembre de 2005 entregó a un jurado de 1.500 críticos cinematográficos. En un programa especial de la CBS, el AFI dio a conocer el listado definitivo. Un acceso directo puede verse aquí.

Todo listado es discutible. Desde mi punto de vista, algunas que están muy abajo deberían estar más arriba (como Casablanca, que está la nº 32, Doce hombres sin piedad, que está la 42, Ben-Hur, que está la 56, o Carros de fuego, que está la nº 100). Y algunas que no están (como Un hombre para la eternidad) deberían estar necesariamente. Pero, en general, debo decir que coincido bastante con este listado.

Como las traducciones de los títulos no siempre han respetado el sentido original (no pocas veces resulta muy distinto), ofrezco a continuación el listado con los 60 primeros títulos en español. De los primeros quince ofrezco un enlace a una reseña crítica:

1. Qué bello es vivir (1946)
2. Matar a un ruiseñor (1962)
3. La lista de Schindler (1993)
4. Rocky (1976)
5. Caballero sin espada (1939)

6. E.T. (1982)
7. Las uvas de la ira (1939)
8. El relevo (1979)
9. De ilusión también se vive (1947)
10. Salvar al soldado Ryan (1998)

11. Los mejores años de nuestras vidas (1946)
12. Apollo 13 (1995)
13. Hoosiers: más que ídolos (1986)
14. El puente sobre el río Kwai (1957)
15. El milagro de Ana Sullivan (1962)

16. Norma Rae (1978)
17. Alguien voló sobre el nido del cuco (1975)
18. El diario de Ana Frank (1959
19. Elegidos para la gloria (1983)
20. Philadelphia (1993)

21. En el calor de la noche (1967)
22. El orgullo de los Yankees (1942)
23. Cadena perpetua (1994)
24. Fuego de juventud (1944)
25. Los viajes de Sullivan (1941)

26. El mago de Oz (1939)
27. Solo ante el peligro (1952)
28. Campos de sueños (1989)
29. Gandhi (1982)
30. Lawrence de Arabia (1962)

31. Tiempos de gloria (1989)
32. Casablanca (1942)
33. Luces de la ciudad (1931)
34. Todos los hombres del presidente (1976)
35. Adivina quién viene a cenar (1967)

36. La ley del silencio (1954)
37. Forrest Gump (1994)
38. Pinocho (1940)
39. La guerra de las galaxias (1977)
40. La señora Miniver (1942)

41. Sonrisas y lágrimas (1965)
42. Doce hombres sin piedad (1957)
43. Lo que el viento se llevó (1939)
44. Espartaco (1960)
45. En el estanque dorado (1981)

46. Los lirios del valle (1963)
47. 2001: Una odisea en el espacio (1968)
48. La reina de África (1951)
49. Juan Nadie (1941)
50. Seabiscuit (2003)

51. El color púrpura (1985)
52. El club de los poetas muertos (1989)
53. Shane (1993)
54. Rudy, reto a la gloria (1993)
55. Fugitivos (1958)

56. Ben-Hur (1959)
57. El sargento York (1941)
58. Encuentros en la Tercera Fase (1977)
59. Bailando con lobos (1990)
60. Los gritos del silencio (1984)

Y ahora, una pregunta: ¿qué tres de ellas -o cuatro- os parecen las "más inspiradoras de la historia"? Espero vuestra respuesta aquí mismo. ¡Gracias!

martes, 20 de enero de 2015

"Little boy": regreso al cine de Eduardo Verástegui y del director de "Bella"

El 27 de febrero se estrena en Estados Unidos Little Boy, una película con un equipo técnico de primera línea: está dirigida por Alejandro Monteverde, el director de Bella (2008), y producida por Eduardo Verástegui (Metanoia Films). También han participado en la producción Roma Downey y Mark Burnett, los productores de la serie La Biblia (2013) y de la película Son of God (2014).

El filme, con guión del propio Monteverde, cuenta la historia de un niño de siete años, Pepper Flynt Busbee (interpretado por Jakob Salvati), que tiene una relación muy especial con su padre (a quien da vida Michael Rapaport, de Prison Break y Friends): es su héroe, aquel a quien querría parecerse, e inventan y protagonizan aventuras maravillosas que les llevan a situaciones extremas, de las que salen siempre con una fe absoluta en su capacidad para resolverlas. "¿Crees que puedes hacerlo?", pregunta siempre el padre al chico. "¡Sí, creo que puedo hacerlo!", responde.

Pero al entrar Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, el padre de Pepper es movilizado y abandona el hogar. Para el chico es un trauma, hasta que descubre que, con la fe que le ha transmitido su padre puede mover montañas, como promete Jesús en el Evangelio (siempre que "no haya el mínimo odio en ti", le advierte su párroco). A partir de ese momento, intentará utilizar su gigantesca fe para que finalice la guerra y la familia pueda reunirse de nuevo en el hogar.

Además de productor e impulsor del filme, Eduardo Verástegui  actúa también como el padre Crispín: "un personaje de apoyo", explica él mismo, pero "un personaje muy importante, porque es el que aprecia y pone en su sitio el verdadero don de la fe. En este personaje está el granito de arena mejicano".

Completan el reparto actores habituales de Hollywood como Emily Watson (dos veces nominada al Oscar), Kevin James (un católico sin complejos en Hollywood), Tom Wilkinson (también dos veces candidato a la estatuilla), Cary Tagawa (un "clásico" en papeles de japonés) o el joven David Henrie (conocido por la serie de televisión Los magos de Waverly Place y compañero de algunas batallas provida con Verástegui).

"Hace falta mucha valentía para creer", escucha el pequeño en una determinada escena. Y en la última que nos muestra el tráiler, le dicen el consejo que cambia su vida: "No te midas de la cabeza al suelo. Mídete de la cabeza al cielo". Ojalá esta cinta tenga un grandísimo éxito (Tomado de Religión en Libertad).

domingo, 11 de enero de 2015

“Quédate conmigo”: construir el amor

(JUAN JESÚS DE CÓZAR).- ¡No se la pierdan! Ya sé que esta frase debería ir al final del artículo, pero Quédate conmigo (Still Mine, 2014) es una de esas “pequeñas películas con encanto” que conviene ver pronto, antes de que desaparezca de la cartelera… o precisamente para que se mantenga.

Se trata de una producción canadiense, que se estrenó en España anteayer, el viernes 9 de enero, y que da más de lo que promete. El atractivo cartel es casi una sinopsis del filme: un matrimonio de la “tercera edad” avanza sobre la hierba verde; sus cabezas iluminadas por el sol entre un cielo azul con nubes; ella le mira a él y los dos sonríen; la casa –el hogar– al fondo…

Naturalmente, la película trata sobre el amor. Pero lejos de los sombríos planteamientos de la oscarizada Amor de Michael Haneke, el director y guionista de Quédate conmigo (Michael McGowan) elige un enfoque luminoso y positivo, bien distante de la amargura que desprenden los filmes de Haneke. No es que McGowan eluda en su película las inevitables penas que se presentan en el devenir de cualquier familia, pero su tratamiento es siempre esperanzador, y nos regala un final feliz que el espectador agradece.

El argumento se podría resumir así: Irene (Geneviève Bujold) y Craig (James Cromwell) llevan 61 años casados. Tienen 7 hijos y un puñado de nietos. Han sacado adelante a su familia con el duro trabajo diario en el rancho de su propiedad. A sus 87 años, Craig tendría derecho a tomarse la vida con más calma, pero los problemas de salud de Irene le deciden a construir una casa nueva, adaptada a las limitaciones de su mujer. Su proyecto se topa entonces con las nuevas leyes que regulan la construcción, y deberá decidir entre desafiarlas o desistir de su empeño.

Los veteranos Cromwell (nominado al Oscar por Babe, el cerdito valiente) y Bujold (también nominada al Oscar por Ana de los mil días), realizan un trabajo extraordinario, de los mejores de sus respectivas carreras. Su experiencia profesional se nota de manera especial en las miradas, las caricias, las sonrisas, los diálogos íntimos…, que trasmiten una emoción natural, nada sensiblera.

El inteligente montaje dota a la cinta de un ritmo ágil, que se vuelve reposado en los pasajes más entrañables, para disfrute del espectador: la escena de la mesa, con las huellas de muchos recuerdos familiares (si el lector ve la película, la reconocerá), es realmente conmovedora y un prodigio de sensibilidad.

Es cierto que la edad puede facilitar en nosotros un cierto repliegue, con su reata de manías, impaciencias, egoísmos… Quédate conmigo nos plantea que todos esos inconvenientes se pueden ir superando si se derrocha cariño, se cumplen las promesas y se tienen proyectos que mantengan el corazón joven. De todo eso y mucho más (también de la necesidad que tiene el ser humano de rezar) se habla en el filme, que está inspirado en la verdadera historia de Craig Morrison.

Las últimas escenas de la película van acompañadas por la preciosa balada “After the storm”, del grupo británico Mumford & Sons: la guinda del pastel.

Ahora sí: ¡No se la pierdan!

lunes, 5 de enero de 2015

"Mitosis": Impresionante corto pro-vida de una cineasta de 18 años

"Mitosis" es el tercer corto de Hannah Victoria Miller. Y también el más célebre, aunque el primero de ellos, Worth Saving (2010), que rodó con 14 años, ya le valió un premio a la mejor realizadora joven.

Es sorprendente la maestría que esta cineasta demuestra con tan sólo 18 años. Su gran talento, unido a un notable espíritu emprendedor, le ha llevado a crear su propia productora, Expressionistic Studios, y a financiar el filme mediante un sistema de donaciones que encerraba una promesa: subirlo libre a Youtube si alcanzaba los 5000 dólares que costaba la producción. Y lo ha conseguido.

En efecto, a finales de noviembre de 2014 lo colgó en la red, donde lleva camino de convertirse en uno de los cortos de referencia del movimiento provida. Y ella ha querido que sea así: "Como jóvenes, queramos reconocerlo o no, la opinión que la gente tenga sobre la santidad de cada vida humana afecta directamente a nuestras vidas. ¡Te deja anonadado pensar qué diferente sería nuestro mundo si estuvieran entre nosotros los millones de vidas perdidas por el aborto!".

Con este filme Hannah Victoria ha llevado a cabo su "viejo" sueño de producir una obra que mostrase el potencial que lleva consigo cada vida humana: "Me han llegado correos de personas que han abortado y me agradecían una película sobre lo que sus hijos podrían haber llegado a ser" señala Hannah. (Referencia: Religión en Libertad).

Un corto que impresiona desde la primera escena. Por favor, más que nunca agradeceré que dejes hoy tu comentario: la idea o la emoción que este filme ha dejado en tu alma.

domingo, 28 de diciembre de 2014

Los Reyes Magos: Tradición y Cine

Hay unos personajes que sentimos muy vinculados a la Navidad (sobre todo, los niños) y de los que apenas nos hablan los Evangelios. Se trata de los Reyes Magos, cuya imagen ha sido muy elaborada por la tradición, y que no suelen faltar en ningún belén del mundo.

San Mateo escribe que "unos Magos llegaron de Oriente a Jerusalén preguntando: ¿Dónde está el Rey de los Judíos que ha nacido?" (Mt 2, 1-2). En esa frase sólo indica su profesión: eran Magos, estudiosos de los astros y de sus movimientos en el Cielo; y precisamente de ese oficio se valdrá Dios para atraerlos, mediante una estrella, hasta el mismo lugar donde se encuentra Jesús. Pero no afirma que sean Reyes. Es éste un añadido del pueblo, que ha supuesto –con cierta lógica- que debían ser poderosos cuando fueron recibidos por la máxima autoridad de Jerusalén, Herodes, y cuando preguntan explícitamente por "el Rey de los Judíos".

Tampoco afirma cuántos eran: "unos Magos". Podían ser dos, cuatro, seis... Pero como fueron tres sus regalos (oro, incienso y mirra), la tradición ha deducido que ese debía ser el número de los magos reunidos en Belén. Sus nombres tampoco están en la Escritura: aparecen por vez primera en un mosaico bizantino localizado en Ravena (Italia, ver a la izquierda) que se fecha en torno al año 520. En él figura una leyenda sobre los tres magos que dice "+SCS BALTHASSAR +SCS MELCHIOR + SCS GASPAR".

La primera descripción de los Reyes Magos se la debemos al teólogo anglosajón Beda el Venerable (675-735): "El primero de los magos fue Melchor, un anciano de larga cabellera blanca y luenga barba; fue él quien ofreció el oro, símbolo de la realeza divina. El segundo, llamado Gaspar, joven, imberbe, de tez blanca y rosada, honró a Jesús ofreciéndole el incienso, símbolo de la divinidad. El tercero, llamado Baltasar, de tez morena (más tarde se le representaría negro) mostró su reconocimiento ofreciéndole mirra, que significaba que el Hijo del hombre debía morir."

Las representaciones cinematográficas de los Magos han seguido fielmente la iconografía popular: son tres, se comportan como reyes, vienen sobre camellos y les acompañan una cohorte de pajes y servidores. En todas las películas se les retrata así, y ahí termina también toda su intervención en la historia, aunque hay tres filmes que han añadido algo más para completar el relato.

En Ben Hur (1959, ver arriba), tal como aparece también en la novela, Melchor profetiza los padecimientos de Jesús y establece así un paralelismo simbólico con los dolores que aguardan al aristócrata judío. En La Natividad (2006) se incluyen al principio algunas escenas de los Magos en su trabajo como astrónomos: su observación del firmamento, el descubrimiento de la estrella, y –tras la consulta de algunos legajos- la conexión de este fenómeno con las profecías mesiánicas. Finalmente, en Jesús de Nazaret (1977) vemos cómo los Magos se van juntando por el camino y cómo dialogan acerca de su actitud frente a Herodes. También ayudan a descubrir el sentido espiritual de lo que está pasando. Así, cuando Baltasar contempla al Niño, comenta a José y a María: “Al venir aquí, creí que nos equivocábamos, pero ahora veo que es muy justo; y, por si esto fuera poco, Gaspar añade: “No en la gloria, sino en la humildad”.

Hay un punto en el que la representación de los Magos diverge de unos filmes a otros, y es el de su presencia junto a los pastores en la gruta de Belén. Ya hemos comentado en otro post que esa reunión es poco probable. Ha cristalizado en el imaginario de la Navidad por una necesidad “escénica”: una pintura o una representación de la Navidad resultan mucho más completas e interesantes si se resumen en una sola escena todos los personajes implicados; así la noche del Nacimiento aparece como más “grandiosa”. Pero los teólogos suponen que ambos hechos estuvieron separados en el tiempo. Por una parte, los Magos debieron tardar algunos meses en llegar a Jerusalén desde el lejano Oriente. Por otra, Herodes manda degollar no a los recién nacidos, sino a todos los varones menores de dos años: esto hace suponer que el Nacimiento del que le hablan debió haber ocurrido un año antes.

Curiosamente, las primeras películas sobre Jesús sí muestran esa separación temporal. Vida y pasión de Jesucristo (1907), de Zecca, y Del pesebre a la Cruz (1912), de Sidney Olcott, muestran primero la llegada de los pastores a la cueva y, más tarde, la aparición de los Magos en la casa de José y María, un lugar mucho más acogedor que el portal.

Sin embargo, será en los años sesenta cuando ambas escenas se solapen en el tiempo. Rey de reyes (1961) muestra una ciudad de Belén corrompida por los romanos y ahí sitúa a un posadero egoísta y nervioso, que rechaza sin miramientos a la joven pareja. Cuando, poco después, los Magos llegan a la ciudad de David –“venían de Persia, Mesopotamia y Etiopía”, nos dice la voz en off- aparecen en el establo sin diálogo previo con Herodes, y allí ya están presentes los pastores. De igual modo, aunque desde otra perspectiva, La historia más grande jamás contada (1965) sigue el relato de los Magos, describe minuciosamente el careo con el tetrarca y nos lleva con ellos hasta el portal, donde ya los pastores han ofrecido sus cántaros y ovejas. En esta misma línea se situarán también La Natividad (2006) y La Biblia (2013), que unen ambas escenas para solemnizar el momento cumbre de su relato: el nacimiento de Cristo en la gruta de Belén.

Por el contrario, otras películas han reflejado la separación en el tiempo de una y otra adoración al Niño: la de los pastores y la de los Magos. Jesús de Nazaret es un claro ejemplo, con una distinción de secuencias que afecta también a la puesta en escena: solemne y lenta en el Nacimiento, con los pastores llegando por la noche hasta la gruta; sobria y natural en la epifanía, con los Reyes llegando de día hasta la casa.

Como vemos en el fotograma, el Niño tiene alrededor de un año, la Virgen está de pie y en plena faena, y la casa evidencia el trabajo de José para hacerla más confortable.

De todo esto celebraremos su fiesta el próximo día 6. ¡Felicidades a todos por la fiesta de los Reyes Magos! Y que a todos nos traigan muchos regalos.

domingo, 21 de diciembre de 2014

15 películas sobre "Cuento de Navidad", de Dickens

Cuento de Navidad (A Christmas Carol) es probablemente el relato navideño más famoso de la historia. Escrito por Charles Dickens en diciembre de 1843, cuenta la historia de Scrooge, un hombre avaro y egoísta que experimenta una profunda transformación tras la visita de tres fantasmas (pasado, presente y futuro) en Nochebuena. La novela corta consiguió un éxito inmediato y el aplauso de la crítica; a ello contribuyó el perfecto retrato de su personaje y  la sincera hermosura de su mensaje. Llegó, además, en el momento oportuno: en una época en que surgió una gran nostalgia por las viejas tradiciones navideñas unida a nuevas costumbres como los árboles de Navidad o las tarjetas de felicitación.

De ese precioso relato se han hecho varias versiones cinematográficas. Éstas son las más importantes.

La primera data de 1901: “Scrooge, or Marley’s ghost”, realizada por Walter R. Booth. Dura sólo 5 minutos, pero resume lo más conocido del relato. Su principal novedad radica en que, para suprimir personajes, es el propio Marley, el difunto socio de Scrooge, quien hace ver al anciano su pasado, su presente y su futuro.



En 1910 se estrena “A Christmas Carol”. Es la versión muda más popular, una producción norteamericana con buenos efectos especiales, que cuenta todo el argumento en tan solo 17 minutos. De hecho, es sorprendentemente muy dinámica. Marc McDermott, uno de los mejores actores del Estudio de Edison, interpreta el papel de Scrooge. Y lo hace bastante bien.

En 1928 se filmó la primera película hablada, realizada por Hugh Croise. Hoy apenas conocida. En 1935, Henry Edwards haría su “Scrooge”, con el actor Seymour Hicks en el papel del avaro (tanto anciano como joven, lo cual resulta llamativo a sus sesenta y tantos años). Fue notorio su atrevimiento al mostrar muerto al Pequeño Tim en las Navidades Futuras, algo que solo se trata de forma elíptica en la mayoría de las versiones. Aquí ofrezco la película completa.



En 1938, la Metro-Goldwyn-Mayer rodó “A Christmas Carol” (1938), realizada por Edwin L. Marin. La versión clásica por excelencia: llena de sentimiento, muy melodramática, en un cuidadoso blanco y negro. Reginald Owen dio vida al Scrooge de toda la vida, aquel en el que se han inspirado todos sus sucesores.

En 1947, tenemos la primera versión hecha en España: “Leyenda de Navidad”, de Manuel Tamayo. En 1951 Brian Desmond Hurst dirige "Scrooge", otra versión clásica, muy popular y repleta de estrellas británicas que recitan con deje teatral los diálogos de Dickens. Alastair Sim da vida al avaro, justificando su conducta miserable por la influencia de un mentor miserable. Es la versión que retrata de forma más amable la figura de Scrooge.

De 1970 es el musical “Muchas gracias, Mr. Scrooge”, de Ronald Neame. Con Albert Finney como Scrooge y Alec Guinness como su difunto socio Marley. Es una de las versiones más populares en el mundo anglosajón, y dejó deslizar, sobre todo gracias a las interpretaciones, cierto humor sardónico en el relato de Dickens. Podéis ver aquí la película completa en versión original.



En 1983 la Disney rueda la versión en dibujos animados: “Una Navidad con Mickey”. Estaba claro que el Tío Gilito (llamándose Scrooge en su encarnación original), tenía que tener su correspondiente adaptación del cuento. Aquí el humor vence al sentimiento, aunque no falta la enseñanza moral que esta fábula encierra.

En 1984 hay una nueva producción británica: "A Christmas Carol", un telefilme con George C. Scott en el papel de Scrooge y un amplio elenco de actores ingleses. Tuvo numerosos premios, y el propio Scott fue nominado al mejor actor en los premios Emmy. Aquí os dejo la película completa, con audio en español latino.



En 1988 se estrena “Los fantasmas atacan al jefe”, una adaptación en clave de comedia, con protagonismo absoluto de Bill Murray, dirección de Richard Donner y manifiesta intención de aprovechar el éxito de Los Cazafantasmas. A pesar de lo descarado del proyecto, la película fue un éxito, lo que demuestra el carismo y la atemporalidad de Cuento de Navidad.

En 1992: “Los Teleñecos en Cuento de Navidad”. Junto a los famosos teleñecos, tres actores dan al cuento un aire relamente nuevo: Michael Caine como Scrooge, y Statler y Waldorf como “Marley duplicado” que llegan para atormentar a su antiguo socio. Cameos de todos los Muppets en esta película que reactivó la franquicia de los teleñecos durante los noventa.

En 1999 se produjo un nuevo filme: "A Christmas Carol", dirigido por David Hugh Jones y protagonizado por Patrick Stewart, Richard E. Grant y Joel Grey. Y en 2005 Arthur Allan Seidelman dirigió "A Christmas Carol: The Musical", en el que actuó Kelsey Grammer como Scrooge.

Finalmente, en 2009 se estrena "Cuento de Navidad", la versión animada de Robert Zemeckis, que es también autor también del guión. Esta producción de la Disney muestra la vigencia del cuento, sus valores universales y su fondo cristiano. Nos habla del tiempo limitado de que disponemos los seres humanos en este mundo, y de la necesidad de aprovecharlo para hacer el bien y ocuparse de los demás. Los actores, que han sido filmados con sensores para luego trabajar las imágenes en la animación fotorrealista, están muy bien, de modo especial Jim Carrey, que no sólo compone un Scrooge contenido en sus diversas edades, sino que pone voz a otros personajes como los fantasmas de las navidades. Aquí tenéis el tráiler.



Existen algunas versiones más, pero éstas son las más importantes. En todo caso, una cosa está clara: el cuento de Dickens ha dado mucho –y seguirá dándolo– en el argumentario del Séptimo Arte.

¡Felices fiestas de Navidad!

domingo, 14 de diciembre de 2014

Las 10 mejores películas sobre la Navidad

Aunque acabamos de pasar el Ecuador del Adviento, para muchos la Navidad está ya a la vuelta de la esquina. Muchas calles están adornadas, y El Corte Inglés se encarga ya de recordárnoslo.

En este contexto, dentro de poco empezará a programarse en televisión un particular género televisivo que podríamos denominar “películas navideñas”. Estas películas incorporan algunos de los valores más típicamente cristianos: el reencuentro familiar, los deseos de felicidad, la preocupación por los enfermos y los más desfavorecidos, el anhelo de retornar a la inocencia y a la infancia.

Como sugerencia para alquilar o ver en casa durante estas próximas semanas, incluyo mi personal lista de "las diez mejores películas sobre la Navidad": incluye filmes familiares, y -junto a películas clásicas- prima algunas más recientes, que puedan ser asequibles para todos y más fáciles de encontrar en los videoclubs:

1. ¡Qué bello es vivir! (1946), de Frank Capra. La víspera de Navidad, George Bailey está con el agua al cuello. Toda su vida ha renunciado a proyectos personales para ayudar a su comunidad; pero ahora el banco que ha creado para socorrer a la gente está al borde la quiebra, y Bailey va a un puente dispuesto a arrojarse al agua, pensando que todos sus esfuerzos han sido en balde. La repentina aparición de Clarence, un ángel que todavía no se ha ganado las alas, le hará ver cómo hubiera sido la vida de su familia y sus amigos si él no hubiese existido. Número uno indiscutible del género, que sigue transmitiendo esperanza y optimismo a públicos de todas las culturas.

2. La Natividad (2006), de Catherine Hardwicke. Recrea con acierto los escenarios, costumbres y utillaje de la época en que nació Cristo, pero falla en el retrato de la Virgen, que aparece siempre tímida e introvertida. Con todo, una buena preparación para vivir el sentido religioso de la Navidad.

3. Las Crónicas de Narnia (2005), de Andrew Adamson. Todo un clásico de la literatura infantil, escrito por C. S. Lewis. Durante la II Guerra Mundial, cuatro hermanos ingleses son enviados a una casa de campo para huir de los bombardeos alemanes. Un día, mientras juegan al escondite, la pequeña Lucy se esconde en un armario y de repente aparece en Narnia, un mundo fantástico que vive un invierno perpetuo. Cuando vuelva al caserón, nadie creerá su increíble aventura. Pero Narnia lanzará más mensajes a los niños, porque necesita de su inocencia para ser redimido. Y en esa misión encontrarán al majestuoso león Aslan, una respetuosa analogía del personaje de Jesucristo. Filme aún reciente que gustó a niños y adultos, y que aúna simbolismo cristiano junto a una gran aventura épica.

4. Maktub (2011), de Paco Arango. Manolo atraviesa una grave crisis en su matrimonio. Un día, cercano a la Navidad, conoce a Antonio, un chico con cáncer que tiene unas extraordinarias ganas de vivir, y eso le cambia la vida. Esta película familiar, con formato de cuento navideño, logra divertir y conmover, apelando a los buenos sentimientos. El director propone una fábula con enseñanzas sobre el sentido de la vida y la enfermedad, hablando sin complejos de la muerte, la trascendencia, el amor, la familia, la capacidad de perdonar, la fidelidad y las relaciones entre padres e hijos. Una gran opción para jóvenes y adultos.

5. De ilusión también se vive (1947), de George Seaton. Cercana la Navidad, la jefe de unos grandes almacenes contrata a un viejecito barbudo y simpático para que haga de Santa Claus. El anciano acapara pronto la atención de todos por su derroche de simpatía, y también porque afirma que es el verdadero Santa Claus. Con este planteamiento, la jefa quiere devolver a todos los ciudadanos el auténtico sentido de la Navidad, incluyendo a su escéptica hija. Cinta entrañable, nominada a los Oscar, donde se hace una dura crítica a los impulsos materialistas y consumidores que se anteponen, en estas fechas, al verdadero significado de la Navidad.

6. Family man (2000), de Brett Ratner. Entrañable fábula sobre un personaje que prefirió alcanzar el éxito en vez de casarse con la chica de sus sueños. En vísperas de Navidad, sólo y sin familia, tiene un extraño encuentro con su “Ángel de la guarda” que le hará ver lo que podría haber sido su vida con un matrimonio feliz, con hogar y con hijos.

7. La gran familia (1962), de Fernando Palacios. Un espléndido homenaje a la familia numerosa, que tiene como clímax la pérdida de uno de los hijos en la víspera de la Navidad. La mejor para el sentido familiar de estas fechas.

8. Polar Express (2005), de Robert Zemeckis. Un niño que ha perdido la ilusión de la Navidad se ve metido en un tren rumbo al Polo Norte, para conocer a Santa Claus. A través del viaje, plagado de increíbles aventuras, misterios y canciones , el protagonista viajará a un lugar mucho más escondido e importante, el de su propio corazón. Excelente película de animación en 3 D.

9. Mientras dormías (1995), de Jon Turteltaub. Una joven taquillera de metro, secretamente enamorada de uno de los pasajeros, tiene la oportunidad de salvarle la vida, aunque él queda en coma; por una confusión, todos creerán que ella es su novia. Comedia romántica por excelencia, al estilo Capra o LeoMcCarey, que trae a colación la necesidad de afecto y compañía cuando llega la Navidad.

10. Feliz Navidad (2005), de Christian Carion. Narra lo que sucedió el 24 de diciembre de 1914 en el frente de Ypres (Bélgica), durante la Primera Guerra Mundial. Se decretó una tregua para esa noche que implicaba permanecer en los puestos sin disparo alguno, pero las tropas alemanas iniciaron un villancico, y las tropas británicas respondieron con "Adeste fideles". Luego intercambiaron gritos de alegría y deseos de una feliz Navidad para todos. Al poco, hubo encuentros de unos y otros en la tierra de nadie, y allí se intercambiaron regalos y recuperaron a los caídos. Celebraron funerales con soldados de ambos bandos, llorando las pérdidas y ofreciéndose mutuamente el pésame. Una gran lección de solidaridad cristiana.

sábado, 6 de diciembre de 2014

“Exodus” y “Noé”: espectacularidad versus fidelidad

(Juan Jesús de Cózar).- Hemos hablado largamente de “Exodus” (Ridley Scott) en este blog: a propósito del diluvio de películas bíblicas que se avecinaba, del fabuloso lanzamiento del tráiler, de su marketing estratégico y de la posible fidelidad del guión a lo narrado en la Escritura. Ahora, al comienzo de su reseña crítica (ayer fue su estreno en España), es ineludible una breve comparación con “Noé(Darren Aronofsky), porque ambas películas han sido grandes superproducciones basadas en el libro del Génesis, y ambas han llegado a nuestras pantallas en 2014.

Siendo Aronosfsky un director que dota a sus filmes de imágenes poderosas, personalmente me ha impresionado mucho más la espectacularidad lograda por el director de Gladiator (2000). “Exodus” deslumbra (el 3D, en este caso, ayuda), asombra, posee un gran poder de atracción y llena los sentidos, que muchas veces no logran abarcar tanta riqueza visual y sonora. El clasicismo de “Exodus” contrasta con el look más moderno de “Noé”. Pero –adelantémoslo ya– las dos películas conmueven poco, porque la emoción (la auténtica emoción, no el sentimentalismo) es la llave que abre el corazón del espectador y le compromete en la historia.

En ambos casos, los personajes principales (Moisés y Noé) se nos presentan más como guerreros que como líderes religiosos, pero es algo bien comprensible si pensamos en la legítima finalidad de atraer a un público juvenil, interesado sobre todo en películas de héroes y aventuras. Christian Bale está inmenso, como casi siempre, y encarna a un Moisés sereno y fuerte, tierno y enérgico, aunque quizá poco sobrenatural. Esta es una de las pegas de la película. La otra –en mi opinión– es la opción elegida por el director para presentar a Dios en el filme. No conviene desvelar detalles de la trama, pero a uno le hubiera gustado que ese Dios que “hablaba con Moisés como con un amigo” (Ex 33, 11) se nos mostrara amable, misericordioso, sin atisbo de crueldad, más familiar…; obligado a castigar, sí, pero muy a su pesar, porque debía salvar al pueblo elegido –su Pueblo– del que nacería el Mesías prometido.

Como se puede adivinar fácilmente, el problema de “Exodus” está en el guión. Y eso que han intervenido hasta cuatro “plumas”: Adam Cooper, Bill Collage, Jeffrey Caine y Steven Zaillian; este último, brillante guionista de “La lista de Schindler”, “En busca de Bobby Fischer” o “Moneyball”. A pesar de que la historia está bien narrada técnicamente, carece de la profundidad necesaria y no quedan planteados los grandes temas de fondo, reduciendo buena parte de la acción al antagonismo entre Moisés y su “hermano de leche” Ramsés (un notable Joel Edgerton).

Además de Bale y de Edgerton, conviene mencionar el buen hacer –en sus breves papeles– de John Turturro (Seti) como padre de Ramsés, y de la española María Valverde (Séfora) como esposa de Moisés. Precisamente ella es la que protagoniza las escenas más íntimas y emotivas: la noche de su boda con Moisés y el reencuentro con él después del paso del Mar Rojo. Sin embargo, dos grandes actores como Ben Kinsgley (Nun) y Sigourney Weaver (Tuya) parecen convidados de piedra, porque sus apariciones resultan tan fugaces como superfluas.

Si el apartado visual es grandioso, también lo es la música de un inspirado Alberto Iglesias, que con su carácter épico y emocional acompaña oportunamente al espectador durante las dos horas y media que dura el filme.

Quizá las nuevas generaciones no conozcan la versión de la vida de Moisés que realizó Cecil B. DeMille en 1956: “Los diez mandamientos”, protagonizada por Charlton Heston y Yul Brynner. La visión de “Exodus” –que recomiendo, a pesar de sus defectos– puede ser un buen reclamo para recuperarla. Y también una ocasión para (re)leer la verdadera historia de Moisés: su encuentro con Dios en la zarza ardiente, su aceptación de las Tablas de la Ley, su incansable búsqueda de la Tierra Prometida... Una gran epopeya en la que nunca le faltó el aliento divino...

domingo, 30 de noviembre de 2014

La Navidad en el cine (los 15 momentos de la Navidad en 10 películas)

Se acerca la Navidad, tal vez el momento de la vida de Jesús más celebrado en todas las culturas; por eso, he decidido celebrarlo también en este blog con una serie que ya vio la luz aquí. Una buena ocasión para revivir las escenas del evangelio en su traslación a la pantalla.

La Navidad es un hecho trascendente. Y, sin embargo, es un pasaje muy breve de los Evangelios: apenas sale en unos 20 versículos de S. Lucas y otros tantos de S. Mateo. En comparación con el total de los 4 Evangelios (cerca de 4.000 versículos: entre los 678 de S. Marcos y los 1.151 de S. Lucas), es verdaderamente muy poco.

Parece claro que los evangelistas quisieron centrar la redacción de sus libros en la vida pública del Señor: sus discursos y enseñanzas, su atención a los enfermos, sus milagros y prodigios, y –más extensamente– su pasión, muerte y resurrección. Ciertamente, esa parte es la más importante, pues expone la doctrina cristiana y habla de un Dios Redentor, que nos da ejemplo de conducta y nos ama hasta dar la vida en el mayor de los suplicios. Pero esa imagen todopoderosa y divina de Jesús se completa maravillosamente con la imagen de un Dios Niño, que se humilla por amor nuestro y se hace hombre para darnos ejemplo de vida. No se puede decir cuál de las dos imágenes nos conmueve más, ni cuál muestra mayor afecto a la humanidad.

Lo cierto es que ese Dios inerme e indefenso, que es concebido –milagrosamente– en las entrañas de una virgen, que pasa nueve mese en el seno de su Madre, y que nace en la más absoluta pobreza, es el más vivo ejemplo de Amor y de Humildad. Y no sólo eso: también es la muestra más clara de que Jesús es hombre como nosotros, en todo igual a nosotros (concepción, gestación, nacimiento) y, por tanto, verdaderamente un Dios hecho hombre: el auténtico Mediador entre nosotros y Dios. Por eso los hombres contamos los días desde su nacimiento: paradójicamente, desde aquel en que no le dimos cobijo en nuestra posada.

El cine ha reflejado extensamente esas escenas del Nacimiento de Jesús. Cada película ha puesto el acento en una u otra secuencia, y en uno u otro aspecto: la actitud contemplativa de María, el papel decisivo de José, la audacia y generosidad de los Magos, la crueldad y arrogancia de Herodes.

Esta Navidad es una ocasión espléndida para vivir las escenas del nacimiento de Cristo a través del cine. Quizás en el entorno familiar, o tal vez en las clases de Religión o de Historia. En cualquier ámbito -y, muy especialmente, en la catequesis de la Navidad- podemos contemplar esas escenas para redescubrir todo su significado. Una espléndida oportunidad para un cine-forum navideño.  

En el listado que ofrezco a continuación, he seleccionado los filmes que mejor han reflejado cada una de las 15 escenas de la Navidad: desde las dudas de José y el empadronamiento de César Augusto, hasta el viaje a Belén, el nacimiento en la gruta y la matanza de los Inocentes. Serán secuencias breves (entre 30" y 2') y en ellas procuraré dar entrada a todo tipo de filmes: desde clásicos de los sesenta (Rey de Reyes, La historia más grande jamás contada, El Evangelio según San Mateo, e incluso Ben Hur) a películas más recientes y de diversa orientación y estructura narrativa (Jesús de Nazaret, El Mesías, María de Nazaret, El hombre que hacía milagros, La Natividad).

Los 15 pasajes de la Navidad en el cine:

0. Navidad en el Cine: 15 episodios en la gran pantalla
1. Significado de la Navidad
2. Dudas de José y anuncio del Ángel en sueños
3. Empadronamiento de César Augusto

4. Preparativos del viaje. La Virgen decide ir con José
5. Las penalidades del viaje a Belén
6. “No había sitio para ellos en la posada
7. Jesús nace en el pesebre

8. La adoración de los pastores
9. Los Magos preparan su viaje
10. La Estrella guía a los Magos hacia Belén
11. Los Magos en Jerusalén. Entrevista con Herodes

12. Adoración de los Magos al Niño Dios
13. ¿Cuándo llegaron los Magos a Belén?
14. El aviso en sueños a José y la matanza de los Inocentes
15. El recuerdo de Belén en la vida de la Virgen

¡Que paséis una muy feliz Navidad! Y que las buenas películas os ayuden a revivir su auténtico sentido. Agradeceré, muy especialmente, vuestros comentarios.

domingo, 23 de noviembre de 2014

La conversión de Gary Cooper: el valor de un amigo

En la historia de cada conversión, junto a la insondable intervención divina, se da también la mediación humana: un amigo, un familiar, un compañero de fatigas... que sabe orientar, sin violencia, en el momento oportuno…

Frank James Cooper nació en Montana (Estados Unidos) el 7 de mayo de 1901. Era hijo de unos inmigrantes ingleses, que poseían de un inmenso rancho. El futuro actor aprendió allí a montar a caballo, habilidad que demostraría después en numerosos westerns.

Tras cursar estudios primarios en Inglaterra, regresó a Montana y trabajó como dibujante de tiras cómicas en diversas publicaciones. Después decidió probar fortuna en el cine, y en los años veinte logró pequeños papeles en películas del Oeste, en las que ya se acreditaba como Gary Cooper. A mitad de los treinta es una de las máximas estrellas de Hollywood: rueda grandes filmes como “Adios a las armas” (1932), “Tres lanceros bengalíes” (1935) o “Beau Geste” (1939). En 1941 logra su primer Óscar por “El sargento York”, y en 1952, el segundo por “Sólo ante el peligro”.

Precisamente en esos años es cuando tiene lugar su encuentro con el Papa Pío XII. Su esposa y su hija eran católicas, y él accedió a acompañarlas cuando consiguieron ser recibidas por el Santo Padre. En el libro que escribió sobre su padre, su hija Mary recordaba aquel momento: “El entusiasmo nos embargó a todos a medida que se aproximaba la audiencia con el Papa. (…) Estábamos todos en una sala dorada del Vaticano con una veintena de invitados más. Habíamos comprado rosarios, anillos y medallas para que los bendijera Su Santidad, y papá tenía un buen puñado de esos objetos en sus manos. Cuando el Papa llegó a su lado, quiso arrodillarse para besarle la mano, y perdió un poco el equilibrio. Se le cayeron entonces todas las medallas, perlas y rosarios, que rodaron con estrépito por toda la habitación. Algunas quedaron bajo el manto del Pontífice, que supo sacar a mi padre de su monumental vergüenza con una sonrisa y un gesto de comprensión”.

A mitad de los cincuenta –sigue recordado su hija- “comenzó a pensar en su posible conversión. No hablaba mucho de ello, simplemente nos acompañaba a Misa casi todos los domingos. La excusa que daba era que deseaba oír los fantásticos sermones del padre Harold Ford”.

Este joven y celoso sacerdote correspondió al interés de Gary Cooper con una dedicación entusiasta: “No le sermoneó con el azufre y el fuego del infierno –escribe Mary en su libro- sino que supo hacerse amigo suyo. (…). Mi madre le invitó un día a merendar para que pudiera charlar con mi padre. Y, nada más entrar en la sala de armas, se ganó a mi padre manifestando un gran deseo de practicar la caza y la pesca. En los meses siguientes fue su compañero inseparable en el buceo, la caza y todo tipo de excursiones”.

Durante aquellas salidas, el padre Ford fue explicando a Gary Cooper la riqueza insondable de la Fe católica. Y, cuando ya casi estaba decidido, le dio a leer “La montaña de los siete círculos”, una autobiografía del monje Thomas Merton en el que narra su conversión. Aquello fue el empujón definitivo. El ya veterano actor se bautizó en la Iglesia católica en mayo de 1959, apadrinado por su amigo Shirley Burden, que era también converso.

A las pocas semanas de su conversión, empezaron a manifestarse los primeros síntomas del cáncer que le llevaría a la tumba. Luchó en silencio con su enfermedad, mientras rodaba sus últimas películas: “El árbol del ahorcado” (1959), “Misterio en el barco perdido” (1960) y “Sombras de sospecha” (1961). Con la salud ya deteriorada, en 1960 recibió un Óscar especial de la Academia “por su larga y extraordinaria carrera”. Durante 35 años, había intervenido en más de cien películas, la mayoría como protagonista. Murió el 13 de mayo de 1961 y fue enterrado en el cementerio católico de Santa Mónica.

En octubre de ese año, Thomas Merton escribió una carta a su hija Mary en la que le decía: “Como todo el mundo, yo también adoro las películas de Gary Cooper. Aunque sea monje, me encanta verlas. Incluso tuve la secreta esperanza de que, si algún día ‘La montaña de los siete círculos’ se llevaba a la pantalla, tu padre sería el protagonista del filme. Por muchos motivos, me hubiera gustado mucho que hiciera ese papel”.

La influencia de su conversión fue enorme en el mundo de los artistas. Ernest Hemingway, que fue un gran amigo suyo, recuerda que pocas semanas antes de la muerte del actor hablaron largo y tendido sobre el catolicismo. Al final, con la voz muy seria, Gary Cooper le dijo: “Tú sabes que tomé la decisión correcta”. Según reconoció después, Hemingway no olvidaría nunca aquella conversación. Aquel moribundo tumbado en la cama le había parecido la persona más feliz de la tierra.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Estreno de "Thomas vive": un drama teatral sobre la honestidad y la conciencia

(JUAN JESÚS DE COZAR).- Es posible que algunos lectores recuerden un artículo publicado en este blog  el año pasado, en el que se prometía una reseña crítica de “Thomas vive”, la película que el director onubense Antonio Cuadri (Trigueros, 1960) rodó en 2013. El momento de ese post ha llegado, porque el film se preestrena el próximo 20 de noviembre en una sesión especial dentro de la 40ª edición del Festival Iberoamericano de Huelva. Un día más tarde, el 21, tendrá lugar el estreno nacional.

El Thomas de la película es, naturalmente, Santo Tomás Moro, aquel que afirmó: “Un hombre puede perder la cabeza fácilmente, y, sin embargo, no sucederle por esto ningún mal”. Un santo al que conviene recordar mucho en nuestros días, porque la palabra corrupción se ha convertido en la más gastada del DRAE, y Moro murió “incorrupto”. Conviene recordarle porque las portadas de la prensa escrita o digital nos presentan a diario comportamientos éticamente lamentables, y Moro actuó siempre con integridad. Y, sobre todo, nos conviene recordarle porque, en medio de tanta confusión moral, muchos intentan descubrir la luz de la propia conciencia, y Moro es un ejemplo actual de cómo seguir con heroica fidelidad los dictados de la conciencia.

El magnífico cartel de la película resulta revelador desde el mismo título, donde un historiado “Thomas” interacciona con un moderno “vive; y donde unos actores vestidos de época posan para una fotografía con móvil. El guión del film –de Claudio Crespo y del propio Cuadri– nos presenta las inquietudes de una compañía de teatro, mientras prepara una obra sobre los últimos días de Thomas Moro. Los ensayos se enmarcan en el Monasterio de San Isidoro del Campo de Sevilla, una auténtica joya arquitectónica.

Al ritmo sosegado de la obra teatral, se contrapone el estrés del presente (la madre con su hijo enfermo, dos amigos apunto de romper); y al dilema de Moro, las preocupaciones del hombre y la mujer actuales. “Al final –afirma Cuadri–, las tramas y los conflictos de actores y actrices de hoy en día se entremezclan con las de los personajes de la obra, en un sutil pero evidente juego de espejos”. Un juego –podríamos concluir– en el que adquieren sentido y vigencia la actitud y el sacrificio de Moro.

Aunque Cuadri ha rodado con el escaso presupuesto que le han concedido, ha sabido sacar partido a los bellos interiores, al empleo de diversas texturas y colores, y a las estupendas interpretaciones de los actores de la compañía Teatro Clásico de Sevilla, bastantes de ellos con numerosas funciones a las espaldas, y alguna que otra incursión en el cine. A Juan Motilla, por ejemplo, lo hemos podido ver recientemente en “El Niño” (Daniel Monzón, 2014).

La película rinde un intencionado –y merecido– homenaje al teatro, y la puesta en escena es fiel a este compromiso. “Pretende ser, nada más y nada menos –explica el director–, que Cine de Actores, película para amantes del teatro y de la historia, y una humilde pero profunda reivindicación de la cultura, de los valores de la integridad del ser humano en este ‘nuestro mundo después de Internet’, en plena efervescencia de redes sociales y soledades globales digitalmente compartidas, en las que quizás es más necesaria que nunca la mirada al interior de nosotros mismos”.

Sin duda, una buena elección para los amantes del cine de calidad.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Las 50 mejores películas sobre la madre

Parece que nuestra sociedad esté valorando poco una cualidad que la mujer está desarrollando hoy más que el hombre: su capacidad de sacrificio por los demás. Esa madre que es capaz de dar su tiempo, sus energías ¡su vida! por un hijo, o por su marido, o por su familia.

Una mujer fuerte, una madre "coraje" que saca adelante una familia numerosa, o que redime al marido a base de constancia. Una madre generosa que tira de la familia y de los hijos cuando el padre ha muerto o está ausente.

Es una pena, porque esta figura es un ejemplo paradigmático de cómo la mujer, muchas veces de forma silenciosa y oculta, es el auténtico pilar de la familia y de la sociedad.

Quizás por eso me alegró descubrir hace tiempo la lista que publicó Decine21 con "las 100 mejores películas de madres fuertes y con coraje". Como suele suceder, no todas me convencen ni me parecen igualmente loables. Pero el listado es magnífico. Os lo ofrezco, con algunas adiciones y omisiones- en el orden en el que yo las pondría, por si os ayuda a seleccionar películas que podáis ver en casa, en un centro educativo o en una sesión de cine-fórum.

Como siempre, espero que me indiquéis cuáles os gustaron más, o cuáles añadiríais a este listado.

1. Mi pie izquierdo (Jim Sheridan, 1989)
2. La vida es bella (Roberto Benigni, 1997)
3. La pasión de Cristo (Mel Gibson, 2004)
4. The Blind Side (Un sueño posible) (John Lee Hancock, 2009)
5. No sin mi hija (Brian Gilbert, 1991)
6. Las uvas de la ira (John Ford, 1940)
7. La Sra. Miniver (William Wyler, 1942)
8. En un lugar del corazón (Robert Benton, 1984)
9. Madre e hijo (Aleksandr Sokurov, 1997)
10. La ganadora (Jane Anderson, 2005)

11. La habitación de Marvin (Jerry Zaks, 1996)
12. El aceite de la vida (George Miller, 1992)
13. Rocco y sus hermanos (Luchino Visconti, 1960)
14. Bellísima (Luchino Visconti, 1951)
15. Once (John Carney, 2006)
16. Sonrisas y lágrimas (Robert Wise, 1965)
17. Mahanagar (Satyajit Ray, 1963)
18. Mujercitas (Gillian Armstrong, 1994)
19 . Una familia de Tokio (Yoji Yamada, 2013)
20. El intercambio (Clint Eastwood, 2008)

21. La boda de Tuya (Wang Quanan, 2006)
22. Solas (Benito Zambrano, 1999)
23. Una mamá en apuros (Katherine Dieckmann, 2009)
24. La mujer obsesionada (Henry Hathaway, 1959)
25. London River (Rachid Bouchareb, 2009)
26. Agnes Browne (Anjelica Huston, 1999)
27. Frozen River (Courtney Hunt, 2008)
28. La decisión de Anne (Nick Cassavetes, 2009)
29. Río salvaje (1994) (Curtis Hanson, 1994)
30. Un grito en la oscuridad (Fred Schepisi, 1988)

31. Tierras de penumbra (Richard Attenborough, 1993)
32. The Visitor (Thomas McCarthy, 2007)
33. Terminator 2: El juicio final (James Cameron, 1991)
34. El león en invierno (Anthony Harvey, 1968)
35. Amerrika (Cherien Dabis, 2009)
36. Paso decisivo (Herbert Ross, 1977)
37. Madame Curie (Mervyn LeRoy, 1943)
38. Corona de lágrimas (Alejandro Galindo, 1968)
39. La jurado (Brian Gibson, 1996)
40. El orfanato (Juan Antonio Bayona, 2007)

41. Stella Dallas (King Vidor, 1937)
42. La habitación del pánico (David Fincher, 2002)
43. Eclipse total (Taylor Hackford, 1995)
44. Los otros (Alejandro Amenábar, 2001)
45. A propósito de Henry (Mike Nichols, 1991)
46. Bailar en la oscuridad (Lars von Trier, 2000)
47. Erin Brockovich (Steven Soderbergh, 2000)
48. ¡Qué bello es vivir! (Frank Capra, 1946)
49. En el estanque dorado (Mark Rydell, 1981)
50. Raíces profundas (George Stevens, 1953)

lunes, 3 de noviembre de 2014

Encontrar la libertad interior (Historia de un secuestro)

(JUAN JESÚS DE CÓZAR).- Algunos recordarán la noticia del secuestro del arquitecto mexicano Bosco Gutiérrez Cortina en agosto de 1990. Una pesadilla de 9 meses que él mismo decidió contar públicamente con todo lujo de detalles.

“En el zulo llegué a una situación infrahumana; los primeros 15 días los pasé tirado en el suelo, sin ganas, sin autoestima y sin voluntad, declaró. Pero logró rehacerse y decidió abordar su encierro forzoso desde una perspectiva distinta: “En la vida hay que tener concentración de esfuerzo y lograr un equilibrio de cuerpo, de mente y de alma. La salud mental te libra de la angustia. Para lograr la salud física, era vital el ejercicio y la alimentación, y para la salud del alma fue imprescindible volver a plantearme mi fe para creer o no creer, porque en momentos críticos la vida te compromete. Si crees en Dios, debes ser coherente, pero si no crees, dependerás entonces de tus propias fuerzas”.

Pues bien, este viernes 7 de noviembre llega a las pantallas españolas “Espacio interior”, la película mexicana que recrea minuciosamente y con gran realismo la odisea de Bosco. No resultaba fácil la empresa de filmar la reclusión de una persona en un espacio de 1,5 por 3 metros sin provocar el cansancio del espectador, pero Kai Parlange (México D.F., 1979), el director del filme, logra salvar el escollo con una variada puesta en escena, situando la cámara en todos los ángulos posibles. Además, sabe dosificar la narración con jugosos flashbacks que nos trasladan a la infancia del protagonista, a escenas domésticas con sus hijos, a recuerdos del amor de su esposa…, o utilizar el recurso de visualizar los sueños de libertad de Lázaro (nombre ficticio, porque en la película se decidió no usar el de Bosco).

La interpretación del actor mexicano Kuno Becker dando vida a Lázaro, que ocupa casi la totalidad del metraje, es digna de elogio. No sólo por su alarde físico sino porque dota a su personaje de una gama de registros a nivel psicológico, que hacen creíble tanto su sufrimiento como su afán de superación. Se nota que ha sido muy asesorado por el propio Bosco y que ha preparado a conciencia su papel.

Es un relato original en cuanto a su narrativa –afirma el director– pues la historia es contada exclusivamente desde el punto de vista del secuestrado; desde sus pensamientos, vivencias, ensoñaciones, caídas y logros (…) La lucha constante de Lázaro consiste en encontrar motivaciones y herramientas para sobrevivir y no dejarse vencer por las terribles condiciones que la vida le ha puesto delante”.

Esto lo decido yo”, se dice a sí mismo el protagonista en un momento dado de la película, y en esta frase se puede encontrar la clave de su cambio de actitud. En ese redescubrimiento de la libertad interior que toda persona posee hasta en las circunstancias más desoladoras.

El filme es –resume Parlange– “un inquietante viaje que expone la esencia del ser humano y lo que da sentido a nuestras vidas: nuestro espacio interior”. Y el propio Bosco Gutiérrez lo confirma con la siguiente consideración: “La sociedad nos mueve a interiorizar poco, no tenemos espacio para reflexionar y por tanto poco crecimiento personal, de manera que tus relaciones con los demás son atropelladas. (...) Entendí con todo mi ser que mi tesoro es mi gente y no mi trabajo o mi cuenta bancaria. En el zulo lo hubiera dado todo por abrazar un minuto a uno de mis hijos. Desde entonces valoro a la gente por lo positivo y no por sus errores”.