domingo, 19 de mayo de 2013

Próximo estreno de «Un Dios prohibido», sobre 51 religiosos martirizados en Barbastro

El martes 21 de mayo se pre-estrena en Roma la película "Un Dios prohibido", de la que hablamos ya en otro post, y que relata los últimos días de los 51 claretianos asesinados en Barbastro al comienzo de la Guerra Civil. A esa proyección asistirán varios cardenales, obispos y superiores de varias congregaciones religiosas. El estreno mundial de la cinta será en España a mediados del próximo mes de junio.

Esta ambiciosa creación de Contracorriente Producciones, está dirigida por Pablo Moreno, y terminó de rodarse a finales de 2012, Se trata de una cinta coral, con 54 actores en nómina, entre los que destacan: Jesús Guzmán (Atraco a las tres), Elena Furiase (El internado) y Juan Alberto López (Cuéntame cómo pasó). He aquí una sinopsis de la historia real contada en el filme.

Basada en hechos reales: En agosto 1936, 51 miembros de la Comunidad Claretiana de Barbastro (Huesca) fueron martirizados y murieros proclamando su fe. La película narra las últimas 4 semanas de su vida, desde que fueron detenidos hasta su fusilamiento. En ese tiempo, escribieron en lugares recónditos (en el taburete del piano, en unas tablas, en una hoja debajo un mueble) la historia de esos días, sus pensamientos, y su constante oración por los verdugos. Estos escritos han sido el testimonio básico para narrar en versión cinematográfica este hecho real.

Barbastro, con 8.000 habitantes en aquella época, se convirtió en un punto estratégico al estallar la guerra civil, debido a la existencia de un cuartel bien armado, dirigido por el Coronel Villalba, y de un férreo comité de la CNT, liderado por Eugenio Sopena.  En aquel momento, la comunidad de Claretianos constaba de 60 personas, entre sacerdotes, hermanos y estudiantes. Entre ellos había dos argentinos, Pablo Hall y Atilio Parussini, que se libraron del martirio por ser extranjeros: sus testimonios serían claves para conocer los hechos que ocurrieron.

El convento de de los claretianos fue asaltado el 20 de Julio de 1936 por milicianos revolucionarios. Separados de los padres Superiores, los 50 jóvenes aspirantes al sacerdocio fueron encerrados en un salón de actos. Al principio consiguieron dormir gracias a varios colchones y mantas que se agenciaron, pero a los pocos días todo les fue requisado, y tuvieron que acostarse en el duro suelo. Por las ventanas, el populacho trataba de verles, entre ellos Trini “la Pallaresa” (Elena Furiase), que se pasaba las horas tratando de ver a un seminarista, del que se había enamorado.

Los carceleros buscaban la apostasía de esos jóvenes seminaristas: varias veces introdujeron a prostitutas en al salón, pero éstas fueron siempre repelidas de inmediato. Mientras pudieron, conservaron el hábito de la Comunión diaria: el cocinero burlaba la vigilancia de los milicianos e introducía las Formas en el cesto del desayuno. En el salón se rezaba con frecuencia, en pequeños grupos y en voz muy baja, evitando llamar la atención de los guardias, pues rezar les estaba vetado: el suyo era un Dios prohibido. A algunos les ofrecieron la libertad por favores de antaño, pero ellos antepusieron la liberación de toda la comunidad a la suya individual, y finalmente fueron martirizados.

Los padres Superiores fueron fusilados el 2 de agosto; el resto, los días 12, 13, 15 y 18 de agosto de 1936. Junto a los claretianos, fueron también martirizados Ceferino Giménez “Pelé”, gitano de misa y comunión diaria (primer gitano beatificado), y el obispo Florentino Asensio, que fue torturado y asesinado el 9 de agosto. Los Mártires de Barbastro fueron beatificados por el papa Juan Pablo II el 25 de Octubre de 1992. He aquí el tráiler del filme.

domingo, 12 de mayo de 2013

La conversión de Bob Dylan, tras cantar ante Juan Pablo II

En 1962 salió a la luz uno de los discos más importantes en la historia de la música. Se titulaba Bob Dylan y si tiene un lugar privilegiado en la discoteca de coleccionistas y aficionados, no es por la calidad de sus canciones, sino por ser el primero de la carrera del genio de Minnessota.

Sólo dos de sus temas fueron compuestos por el propio Dylan. Sin embargo, al año siguiente y dentro del álbum The Freewheelin’ Bob Dylan, el mundo escuchó un himno que ha traspasado fronteras, derribado muros y unido generaciones. Con el tema Blowin’ in the wind (‘Flotando en el viento’) nació el profeta de la revolución juvenil, el de la canción protesta.

Lo cierto es que Bob Dylan ni se llama Bob ni se apellida Dylan. Su verdadera identidad es Robert Allen Zimmerman. Pero Bob quiso dejar atrás a Robert y sepultó el apellido judío de su familia en honor del poeta británico Dylan Thomas, para pasar a la historia como Bob Dylan, nacido el 24 de mayo de 1941, en Duluth, Minnessota.

A sus fans les costó digerir que dejara la guitarra acústica y el folk para enchufarse a la eléctrica y el rock en 1965, con el álbum Highway 61 Revisited, sexto de su carrera. Pero las protestas por el cambio de registro sucumbieron ante la arrebatadora canción Like a rolling stone.

Una conversión lenta, "flotando en el viento"

Muy pocos hubiesen apostado a que el genial Dylan llegase a cantar alguna vez ante un Papa. Pero la historia de Dylan se escribe así, como la de un ‘canto rodado’ y a golpes de inspiración; en ocasiones, como su conversión al cristianismo, a golpes de clara inspiración divina.

Tras sufrir la separación de su mujer, con la que tuvo cuatro hijos, un Dylan cuarentón sufrió unaa descubrir el valor de la Cruz y la redención. Fue una época dura para el cantante, pero tremendamente fructífera para su discografía. En 1979, 1980 y 1981 publica tres discos que son conocidos por sus biógrafos como los ‘discos cristianos’: Slow train coming (El tren que viene despacio), Saved (Salvado) y Shot of love (Impacto de amor).
crisis existencial que le llevó

En ellos se escuchan, mezclados con acordes desgarrados y tensos punteos, letras de canciones tan explícitas como When He returns (Cuando Él regrese): “Entrega tu corona sobre esta tierra manchada de sangre; quítate la máscara; Él ve tus actos; Él sabe tus necesidades antes de que tú le pidas; ¿Cuánto tiempo puedes falsear y negar cuál es la Verdad?”.

Su lenta evolución interior hizo eclosión en 1997, cuando un golpe de la gracia tocó su corazón: Juan Pablo II le invitó a tocar ante 300.000 jóvenes durante la celebración del Congreso Eucarístico de Bolonia. Y apoyándose en Blowin’ in the wind, el Papa polaco inició su discurso. A la pregunta: “¿Cuántos caminos debe recorrer un hombre antes de convertirse en hombre?”, Juan Pablo II contestó: “¿Cuántos caminos? Hay uno sólo: ¡Cristo! ¡Cristo es el camino que el hombre tiene que recorrer antes de ser llamado hombre!”.

Bob Dylan tiene ahora 71 años, de los que ha dedicado 50 a la música. Ha grabado 58 discos, con los que ha vendido más de 90 millones de copias. Es un peregrino del rock que ha conocido una vida agitada, pero en ella algo ha surigo algo inamovible: su fe. “Soy alguien que cree -manifestó tras cantar ante el Papa-. Lo vivo así y lo he manifestado en mis canciones. Una vez escribí que Dios no es un ‘fetiche’ para las necesidades del hombre, y sigo pensándolo. Yo soy creyente”. (Religionenlibertad.com)

Os dejo los vídeos de aquel día con Juan Pablo II: su saludo al Papa y la primera de sus canciones.



domingo, 5 de mayo de 2013

Primer documental sobre el Papa Francisco

Acaba de salir a la calle el primer documental sobre el nuevo Papa. Bajo el título “¿Quién es el Papa Francisco?”, Goya Producciones acaba de editar un documental de 45 minutos sobre la vida y el mensaje del -hasta hace mes y medio- Cardenal Jorge Mario Bergoglio.

A partir de un guión ameno, profundo y muy bien escrito, nos adentramos en su infancia y su juventud, para luego llegar al instante mágico de su vocación y al comienzo de una infatigable acción pastoral, muy especialmente entre los más desfavorecidos. El montaje es dinámico, y lleva muy bien de una parte a otra de su vida. Además, contiene grabaciones inéditas de alto valor testimonial e imágenes muy entrañables que ponen de relieve el gran sentido del humor del Papa argentino. Sus gestos y anécdotas revelan un carisma muy especial para tratar con todo tipo de personas.

Entre las fuentes documentales, cabe destacar las declaraciones de los provinciales de la Compañía de Jesús en Argentina y España, así como el testimonio de periodistas y profesores de universidades pontificias que valoran su mensaje y perfilan las líneas de su Pontificado. Un obispo español cuenta sus impresiones de los ejercicios espirituales que le predicó el Cardenal Bergoglio en 2006.

Quizás la parte mejor tratada sea la referida a su elección: la renuncia de Benedicto XVI, las quinielas sobre los papables, la sorpresa de un Papa inesperado… y, sobre todo, su primera aparición en la logia vaticana, que se ganó el afecto de todo el mundo. El DVD ofrece, además, un extra de especial valor testimonial: una entrevista realizada por el canal internacional EWTN que permite conocer a fondo su pensamiento.

Después del éxito de su anterior documental ("El Cónclave: cómo se elige un papa"), Goya Producciones se ha superado y nos presenta aquí un trabajo de alta calidad técnica, con una realización que mantiene el pulso en todo momento. Ayer pude verlo por primera vez y desde luego me encantó. Lo recomiendo muy vivamente. Os dejo con el tráiler.

domingo, 28 de abril de 2013

La teleserie "La Biblia", a punto de dar el salto a los cines

Hace un mes comentábamos el estreno de la teleserie “La Biblia, que había alcanzado una gran audiencia en U.S.A. e iba a ser emitido por Antena 3 durante la Semana Santa. Como se presagiaba, sus diez capítulos, emitidos entre el Lunes Santo y el Domingo de Resurrección, obtuvieron un gran respaldo de la audiencia, y llegaron a ser el programa más visto de la semana.

Ahora se anuncia su posible salto a las salas cinematográficas. Tanto los datos de audiencia en varios países como las ventas en DVD en Estados Unidos han corroborado el popular apoyo a esta producción de de History Channel, llevada a cabo por Mark Burnett y Roma Downey. Y aunque parecía un producto imposible de presentar en la gran pantalla, ya están en marcha varias gestiones para lanzar una versión reducida para los cines de todo el mundo.

Es difícil saber si el público responderá positivamente ante un producto ya visto en televisión, pero hay precedentes muy positivos, sobre todo en el cine religioso: la mini-serie Jesús de Nazaret, de Zeffirelli, es el caso más claro: su estreno en los cines cosechó éxitos realmente notables. Por eso resulta aventurado descalificar esta opción, visto el gran éxito que ha conseguido hasta el momento.

En Estados Unidos, "La Biblia" fue el estreno más visto de un canal de cable en el año 2013. Después llegó a España, donde alcanzó los 3'8 millones de espectadores. Y sumando todos los estrenos, acumula casi 60 millones. Con este precedente, el creador de la producción Mark Burnett ha anunciado su intención de acortar la miniserie y dejar los 440 minutos de los diez capítulos en un único relato de tres horas para su estreno en los cines.

Según el productor, que ha desarrollado el proyecto junto a su mujer Roma Downey, existen ya “numerosas ofertas”. Pero también cabe la posibilidad de que sea distribuida por él mismo. En todo caso, Burnett se siente muy orgulloso con los resultados obtenidos: no en vano, ha sido la serie más comentada en las redes sociales norteamericanas. “Toda la gente que miró para otro lado hace tres años y dijo que nadie iba a ver ‘La Biblia’ en televisión se equivocaban. Yo no me sorprendí. Sabía que iba a funcionar. Para mí, era como una voz de Dios”, señaló el productor.

Rodada en Marruecos, la ficción es un relato épico de los episodios más significativos de las Sagradas Escrituras y ha podido contar con un numeroso y destacado reparto. La propia Roma Downey interpreta a la Virgen María y el actor portugués Diogo Morgado a Jesucristo. (Fuente: Deadline)

domingo, 21 de abril de 2013

"La Pasión de Cristo", la Pascua judía y la Eucaristía

En un post de esta Semana Santa citaba un artículo de Juan Manuel de Prada sobre el filme “La Pasión de Cristo” en el que decía: “La película aborda algunos asuntos medulares de la fe católica, como es el vínculo existente entre el sacrificio de la Cruz y el sacrificio de la misa”.

En efecto, el filme de Mel Gibson abunda en pasajes simbólicos que establecen dos claros paralelismos temáticos en el marco de la pasión de Cristo: el paralelismo de la pascua judía con la Última cena, y el del sacrificio del Calvario con el sacrificio de la Misa.

La primera escena que refleja esa analogía temática acontece casi al principio, cuando un joven escapa de Getsemaní soltando su manto (en alusión al joven que escapó arrojando una sábana: Mc 14, 51-52) y llega a la casa donde están pasando la noche la Virgen y María Magdalena. Les anuncia que se han llevado a Jesús, y la Virgen dice: “be-mah nishtanah ha-layla ha-zot mi khol ha-layelot” (“¿En qué se diferencia esta noche de todas las noches?”). Es la única frase en hebreo (no arameo) que se escucha en la cinta, y se trata de una pregunta ritual que siempre se hace en hebreo, aún hoy, en los primeros momentos de la cena pascual. A continuación responde María Magdalena, también en hebrero: “Porque una vez fuimos esclavos, y ahora ya no lo somos”.

Situada la frase en ese momento, como clave de interpretación para todo lo que vendrá, no sólo establece el paralelismo entre la cena pascual judía y la Última cena, sino que es también el inicio del profundo simbolismo que se irá desarrollando entre toda la pasión y la Última cena de Cristo: el lavatorio de los pies, la presentación del pan, la consagración del pan y del vino… Todo ello se entrelaza con pasajes de la crucifixión que refuerzan esa misma analogía. Gibson quiere recordar a la audiencia, por un lado, que en esa cena pascual se unieron el Antiguo y el Nuevo Testamento, y por otro, que en ella se anticipó sacramentalmente lo que en plenitud se realizaría poco después en la Cruz.

A partir de ahí, el filme desarrolla abundantes paralelismos que anticipan el sacrificio de la Cruz. Así, Jesús ve a un herrero que golpea las argollas de su inminente tortura y recuerda sus golpes en la madera al tallar una mesa en el taller de Nazaret: una y otra escena difieren en luminosidad (luz y alegría en Nazaret, oscuridad y tristeza en el palacio de Caifás), pero tienen para Él una misma significación: con su trabajo y con su pasión redimió igualmente a todos los hombres.

Otros paralelismos son más explícitos, como el lavatorio de las manos de Pilatos al entregar a Jesús, en contraste con el lavatorio de las manos de Jesús al comienzo de la Pascua. Ambos actúan como preámbulo y preparación de un sacrificio pascual: en la pascua judía, el paso de la esclavitud egipcia a la liberación como pueblo escogido; en la pascua del Gólgota, el paso de la esclavitud del pecado a la liberación como hijos de Dios.

Finalmente, el más claro paralelismo de la cinta se manifiesta en el flash-back de la consagración. Tras ver en el Calvario cómo los soldados clavan a Jesús en la cruz y empiezan a elevar su cuerpo, un montaje paralelo nos retrotrae al momento de la Última Cena en que Jesús eleva el pan y dice: “Tomad y comed, porque éste es mi cuerpo”. A continuación, volvemos al Gólgota y vemos que de la cruz recién levantada empieza a chorrear la sangre de Cristo, que se derrama sobre el madero. Un nuevo paralelismo nos sitúa en el Cenáculo, cuando el Señor levanta el cáliz y dice aquellas palabras: “Tomad y bebed todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre… que será derramada por vosotros”.

Por si quedara alguna duda, la muerte de Cristo supone una profunda conmoción en la naturaleza dañada por el pecado –tal y como recogen los Evangelios- y el mismo diablo es herido mortalmente con la propia muerte del Redentor: sus gritos lastimeros se oyen desde lo más profundo del abismo.

La última imagen del filme (un precioso plano-secuencia que recorre la sepultura donde fue enterrado el Señor) termina en un primer plano de Jesús resucitado. Con Él, se disipan las tinieblas que han dominado casi toda la película, y la luz de la Resurrección inunda definitivamente la pantalla. Ha dado comienzo la Nueva Alianza sellada con la sangre de Cristo.

domingo, 14 de abril de 2013

Las películas sobre S. Francisco, el santo que inspiró al nuevo Papa

La primera sorpresa que dio el nuevo Papa fue la elección de su nombre. El cardenal Jorge María Bergoglio escogió para sí el nombre de Francisco, que hasta entonces no había elegido ningún otro Pontífice.

Muchos se preguntaron entonces el porqué. Pero no hubo mucho tiempo para elucubraciones, pues pronto sus palabras dejaron muy claro que quería ponernos como ejemplo la vida de ese santo italiano, que se identifica con la paz, la pobreza y un estilo de vida sencillo.

En la historia del cine, han sido muchas las películas que han recreado su vida, sobre todo en su país natal. Ya en la época muda se produjeron tres: El pobrecillo de Asís (Enrico Guazzoni, 1911), Hermano Sol (Hugo Falena, 1918) y Fray Francisco (Giulio Antamoro, 1927).

En la época moderna, hay otros tres grandes filmes sobre la vida de este santo que hoy deseo comentar. Cronológicamente son éstos:

- Francisco, juglar de Dios (Roberto Rosellini, 1950), con Aldo Fabrizi como protagonista. Se trata de una de las películas más significativas sobre la vida de este santo, rodada en plena época del neorrealismo y en cuyo fondo se mezcla una reflexión sobre la ambición humana (aún estaban abiertas las heridas de la guerra mundial), con la búsqueda histórica de un personaje trascendental. Puesto en escena por Federico Fellini y Brunello Rondi, el film de Rosellini relata once episodios entresacados de sus Florecillas, en los que se manifiesta el espíritu de la reforma franciscana: desde el regreso de Francisco de Roma hasta la separación de los discípulos. Es, sobre todo, un poema visual construido a base de gestos. Interpretada, con excepción de Fabrizi, por no profesionales (todos frailes franciscanos), la película capta la pureza de los hermanos y sus deseos de vivir en armonía con la naturaleza.

- Hermano sol, hermana luna (Franco Zeffirelli, 1972), con Graham Faulkner como Francisco. Sin duda, la película más popular, la que ha logrado mayor éxito de público y la que ha sido adoptada por los franciscanos como su "auténtica biografía cinematográfica". A esto contribuye el estilo refinado del director y su capacidad de provocar emociones (aunque, para algunos, pueda resultar un tanto empalagosa). Parte del éxito se debe a las músicas, que el mismo director buscó durante mucho tiempo, y también a un reparto excepcional. La cinta, sobre un guión de Zeffirelli, Suso Cecchi d'Amico y Lina Wertmüller, propone que veamos a S. Francisco como precursor de los jóvenes idealistas de los setenta, aquellos que predicaban la no violencia, el regreso a la naturaleza y a la fraternidad universal. En todo caso,con este filme Zeffirelli quiso rescatar el cine del exceso de sexo y violencia que llenaba las pantallas aquellos años y demostrar que era posible encontrar a Dios también en el Séptimo Arte.

- Clara y Francisco (Fabrizio Costa, 2007), con Ettore Bassi en el papel del santo. Biografía de Clara y Francisco que comienza en 1198, con el alzamiento del pueblo de Asís contra los nobles de la ciudad. Paradójicamente, los que después serán fraternales compañeros pertenecen a dos estratos sociales enfrentados. Mientras la noble familia de Clara tiene que huir a la vecina Perusa, Francisco, miembro de la burguesía, saborea las mieles de la victoria. Al ser capturado y encarcelado en la batalla de Collestrada, comenzará a replantearse su vida. Pese a algunas inexactitudes, es bastante fiel a los hechos y al espíritu franciscano. De hecho, algunas de sus secuencias, como la consagración de Clara, son genuinas y alcanzan cotas de gran espiritualidad. Los personajes de Francisco y Clara –ella tiene aquí bastante protagonismo- están muy bien construidos: muestran carisma y profundidad. Se trata de una miniserie de dos capítulos coproducida por la RAI que tuvo un considerable éxito en Italia. Se encuentra fácilmente en muchos videoclubs.

domingo, 7 de abril de 2013

Estreno de "For greater glory", sobre la guerra de los Cristeros. Reseña de Juan Manuel de Prada

Se estrena, al fin, en los cines españoles For Greater Glory, la película sobre la Guerra Cristera o Cristiada (1926-1929), desatada en México después de que el gobierno del laicista Plutarco Elías Calles cometiera los más inicuos atropellos contra los católicos, incluidas matanzas de sacerdotes y fieles.

La película, de factura técnica más que notable, incorpora un elenco de campanillas (con nombres tan vistosos como los de Andy García, Eva Longoria, Peter O’Toole o Rubén Blades) y denota un esfuerzo de producción en verdad llamativo. Se trata de una obra de declarada militancia católica; pero muy alejada del temible tono empalagoso –cuando no aciagamente buenista— que suele lastrar las películas que se presentan bajo este marbete.

For Greater Glory es una película épica al modo clásico, llena de lances heroicos y pasajes conmovedores, muy alejada del cine de acción de los últimos años, donde las pirotecnias y aspavientos propios del género enmascaran argumentos vacuos y personajes sin encarnadura. En For Greater Glory no faltan, desde luego, las secuencias trepidantes, los tiroteos y escaramuzas bélicas; pero, al hilo de tales secuencias, se nos plantean conflictos humanos vigorosos y desgarradores y se nos presenta una panoplia de personajes de lo más variopinto.

Desde el Beato Anacleto González Flores, un líder católico que acaudilló la resistencia pacífica contra Calles antes de ser martirizado, al aventurero Victoriano Ramírez, alias “el Catorce”, cuyas hazañas sanguinarias lo envolverían en una aureola de leyenda. Desde el niño José Sánchez del Río, también beatificado por la Iglesia, quien fuera martirizado del modo más sañudo, al cura cristero José Reyes Vega, responsable de ordenar incendiar un tren sin evacuar antes a los pasajeros. Y, por encima de todos, el general Enrique Gorostieta, comandante del ejército cristero, un hombre más bien descreído que acabaría convirtiéndose, impresionado por la fe de sus soldados. For Greater Glory, que se permite ciertas licencias en la reconstrucción biográfica de sus protagonistas (así, por ejemplo, en la relación entrañable que se entabla entre el general Gorostieta y el niño José Sánchez del Río, que tal vez ni siquiera llegaran a conocerse), no escamotea sin embargo los aspectos de su personalidad más vidriosos o problemáticos, que deja al juicio del espectador; tampoco, oculta, por cierto, las disensiones en el seno del bando cristero, y aun de la propia jerarquía católica.

Pero si hay algo que For Greater Glory no oculta es que la Cristiada fue, en su esencia y por encima de otras circunstancias políticas o económicas, una guerra religiosa, desatada por odio a la fe católica. El “¡Viva Cristo Rey!” que los cristeros lanzan, a modo de proclama inquebrantable, antes de entrar en la batalla, y que sus mártires repiten ante sus ejecutores, después de haberlos perdonado, así nos lo recuerda constantemente. En España también tuvimos otra guerra en la que muchos inocentes murieron lanzando ese grito, pero ninguna película los conmemora. En este sentido, For Greater Glory resultará para muchos espectadores españoles una película incómoda; no sólo para los laicistas satisfechos de su hegemonía, sino también para los tibios, los “políticamente correctos” y demás faunas gallináceas autóctonas. Al resto, la película no les defraudará: disfrutarán de casi dos horas y media de un cine épico y vibrante que ya no se estila; y saldrán de la sala oscura conteniendo a duras penas la emoción que les anuda la garganta y preguntándose por qué una película así es inconcebible en España. Si alguno llegara a responder esta pregunta, ya no dejaría de llorar.

(Juan Manuel de Prada, ABC)

lunes, 1 de abril de 2013

La Resurrección de Jesús en el Cine (y 2)


Ayer veíamos cómo los filmes clásicos (Rey de Reyes, Jesús de Nazaret y la miniserie Jesús) habían plasmado la escena de la Resurrección. Hoy completo esa visión panorámica con la referencia dos filmes modernos, que ofrecen una nueva visión de Cristo.

En la misma línea de mostrar a un Jesús divino y humano, Redentor de los hombres y –a la vez- cariñoso y afable con todos, en el año 2000 se estrena en Estados Unidos una película de animación, dirigida por Stanislav Sokolov, titulada El hombre que hacía milagros. Muy fiel a los Evangelios, la historia está narrada desde el punto de vista de una adolescente: la hija de Jairo, a la que Cristo resucita en una escena conmovedora.

El filme presta una especial atención a la secuencia de la Resurrección y a los acontecimientos que siguieron. Mientras otras películas omiten esa parte (El Mesías) o la distorsionan por completo (Jesús de Montreal, Jesucristo Superstar), El hombre que hacía milagros le da una importancia capital en el conjunto del relato. Además, y en comparación con los demás filmes comentados en este serial sobre “La Resurrección en el cine”, aquí el desarrollo de esos acontecimientos abarca un metraje considerable y conjuga, en su narración, la fidelidad a las Escrituras con una integración creativa de las distintas escenas relatadas por S. Juan y S. Lucas.

En este filme vemos, de forma hilvanada, todos los sucesos de aquellas horas: María Magdalena encuentra la tumba vacía y se echa a llorar (Jn 20, 1). Entonces, una voz cálida a sus espaldas —que ella toma por la del hortelano— trata en vano de consolarla; hasta que le oye pronunciar su nombre, “¡María!”, y se vuelve conmovida porque ha comprendido que está ante Jesús resucitado (Jn 20, 11-18). Según le indica el Maestro, corre a contárselo a Pedro, y esto mueve al apóstol a acudir a la tumba (Jn 20, 2-7), aunque sin la compañía de Juan.

De regreso a Jerusalén, mientras medita en el sepulcro vacío, Pedro se encuentra con el Maestro (Lc 24, 34) y vuelve corriendo para contarlo a los demás apóstoles. Al llegar al cenáculo, vemos que acaban de llegar Cleofás y Jairo, y éstos relatan —se ve luego en dibujos animados— cómo Jesús se les ha aparecido en el camino a Emaús y les ha explicado las Escrituras, y cómo le han reconocido al partir el pan (Lc 24, 13-35). Tomás muestra entonces un escepticismo sarcástico frente a esos relatos, que juzga fantaseados... Y aquí corté la secuencia, para no hacerla demasiado larga. Lo que sigue es la repentina aparición de Jesús, que enseña sus manos a todos, y en especial a Tomás. El apóstol cambia su incredulidad por un sincero acto de fe (Jn 20, 36-41).

La concatenación de escenas -creando unidad en lo que eran cuadros sueltos- es lo que hace sublime, atractivo y dinámico el relato que este filme nos ofrece de toda la secuencia de la Resurrección.

(Para ver la secuencia, pinchar en el fotograma)



El último filme que analizamos en este serie es La Pasión de Cristo (2004), dirigido por Mel Gibson. En un plano breve (un epílogo sumamente sugestivo a todo el gran relato de la pasión) nos ofrece una explicación teológica –basada por completo en un pasaje de S. Juan- de lo que sucedió en el instante de la Resurrección.

Según testimonios de la época, los judíos empleaban una gran sábana blanca para embalsamar a los difuntos. También era costumbre envolver el rostro con otro paño más pequeño (sudario, le llamaban) para sujetar la mandíbula y evitar que se abriera la boca del cadáver. Es lo que hicieron con Jesús: tenía la sábana “y el sudario que había sido puesto en su cabeza” (Jn 20, 7). Con esto tenemos dos piezas: la sábana y una venda separada de ella que se usaba como mortaja.

Cuando Juan entró en el sepulcro, “vio los lienzos plegados y el sudario, que había sido puesto en su cabeza, no plegado junto con los lienzos, sino aparte, todavía enrollado, en un sitio” (Jn 20, 7). Es esa disposición de los lienzos (“todavía enrollados” pero sin el cuerpo en su interior), simplemente “plegados(en el original griego: “caídos”, como si hubiera desaparecido el cuerpo de su interior) es lo que inmediatamente mueve a la conversión del apóstol: “Entonces entró también el otro discípulo…, y vio y creyó” (Jn 20, 8).

Todo esto es lo que trata de reflejar el último plano de la película de Mel Gibson. Un fantástico plano-secuencia sugiere el momento en que se desliza la piedra de la entrada. Todos los Evangelios señalan que la piedra fue removida, y Mateo describe incluso el momento en que “se produjo un gran terremoto, y un ángel del Señor… apartó la piedra” (Mt 28, 2). La toma va recorriendo las distintas cavidades de la roca, y de repente entran en plano los lienzos sagrados en el momento en que empiezan a caer sobre sí mismos.

Sigue el movimiento del plano, y los lienzos quedan “caídos”, atados y enrollados alrededor de la mortaja, como si en ese preciso momento hubiera desaparecido el cuerpo de Jesús. Justo entonces vemos la razón de ese vacío: la cámara enfoca un luminoso primer plano de Cristo resucitado, que a continuación se alza para mostrar su cuerpo glorioso, sin los estigmas de la flagelación y la coronación, pero sí con las señales de los clavos en sus manos. Es el momento en que acaba de resucitar y por eso los lienzos caen sobre sí mismos. Gibson muestra así a los espectadores, justo en el momento en que sucede, lo que una vez acontecido conmoverá profundamente a Juan.

domingo, 31 de marzo de 2013

La Resurrección de Jesús en el Cine

Hoy, día de la Resurrección del Señor, es un buen momento para ver cómo han reflejado este episodio las principales películas. Hoy hablaré de tres filmes clásicos, y mañana de dos más recientes.

En Rey de Reyes (1961), dirigida por Nicholas Ray, el pasaje de la Resurrección sigue a pies juntillas el relato evangélico de San Juan. María Magdalena (Carmen Sevilla) ha pasado la noche entera en el exterior del sepulcro, porque quiere embalsamar el cuerpo del Señor en cuanto pase el sábado (día de obligado descanso para los judíos). Al despertar, “todavía muy temprano, cuando aún estaba oscuro… vio quitada la piedra del sepulcro” (Jn 20, 1). Se asoma, ve los lienzos depositados sobre la losa, “y entonces echó a correr” (Jn 20, 2).

Profundamente agitada, pues piensa que “se han llevado al Señor” (Jn 20, 2), sale en busca de alguien que pueda darle razón de lo que sucede. Alejándose de allí (el relato fílmico omite el encuentro de María con Pedro y Juan, y la carrera de estos hacia el sepulcro), la Magdalena divisa a un hombre que está vuelto de espaldas tanto hacia la cámara como hacia ella. “Pensando que era el hortelano, le dijo: ‘Señor, si te lo has llevado tú, dime dónde lo has puesto’ (Jn 20, 15).

Sin volverse hacia ella, el hombre inicia el diálogo que recoge S. Juan: “Mujer, ¿por qué lloras?”. “Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto”. En ese instante , es Jesús (Jeffrey Hunter) quien se vuelve –no María Magdalena- y exclama su nombre. Ella le reconoce (aquí más por la visión de su rostro que por escuchar su voz) y grita: “¡Maestro!”. Jesús le dice: “No me toques, porque aún no he subido a mi Padre. Ve a mis discípulos, y diles que asciendo a mi Padre y a vuestro Padre” (Jn 20, 15-1). El filme concluye el discurso de Jesús con una frase de Mateo: “Diles que vayan a Galilea, allí me verán” (Mt 28, 10).


En 1973, y como consecuencia de dos filmes polémicos (Jesucristo Superstar y Godspell), se concibió la idea de producir un serial televisivo sobre la vida de Jesús. Un proyecto de clara inspiración cristiana, que llevaron adelante la RAI (católica) y la BBC (anglicana). La imagen que la serie nos da de Cristo es clara, brillante, muy divina.

En su relato de la Resurrección, el director Franco Zeffirelli quiso subrayar sobe todo los sentimientos y las reacciones de los personajes. La secuencia arranca con la llegada de María Magdalena y otras dos mujeres (en esto sigue a Mc 16, 1), todavía con las brumas del amanecer. Los soldados dormitan, pero uno despierta: “¿Quiénes sois?”. La Magdalena es quien lidera el grupo: “Somos la familia de Jesús” (Aquí evoca una frase de Jesús: “El que cumple la Voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi Madre”). “¿Y qué queréis?” “Entrar en la tumba para ungir el cuerpo y llevarle ropa limpia, perfumes…”. El afecto humano de los seguidores de Cristo queda manifiesto en el diálogo. Tanto, que conmueve a los soldados: “Está bien. Pero necesitaréis un ejército para remover la piedra”.

En el trayecto al sepulcro, dos jóvenes y misteriosos labriegos les dicen desde una loma: “¿Por qué buscáis a los vivos entre los muertos? Jesús no está aquí?”. (Zeffireli traslada a esta escena previa el encuentro de las mujeres con dos ángeles en la entrada del sepulcro). Ellas les toman por locos y siguen adelante; pero, al llegar al sepulcro, descubren que, en efecto, Jesús no está. María Magdalena vuelve entonces sobre sus pasos, pero los dos jóvenes han desaparecido.

Sigue una breve escena, en la que el tribuno sospecha que sus soldados se han dormido en la guardia. Y, a continuación, el director italiano centra su atención en las actitudes de los apóstoles. Llega al cenáculo Felipe, y todo son recelos de que puedan correr la misma suerte que Jesús. Preguntan a Pedro, que ya entonces hace cabeza en el colegio apostólico, y él responde: “Debemos hacer lo que el Maestro hubiera querido”. Ya no hay dudas ni negaciones en Pedro. Empieza a ser la piedra sobre la que se edifica la Iglesia.

En el instante en que Tomás duda de que Jesús pueda volver, llega María Magdalena y afirma conmovida: “¡Le he visto! ¡Al Maestro! Ha resucitado”. A continuación, la cámara enfoca la reacción de Pedro. Por ese primer plano, y por las citas antes señaladas, podemos concluir que este relato de la Resurrección sigue bastante de cerca el Evangelio de Marcos, que recoge sobre todo la predicación de S. Pedro. Y es que, por encima de la continuidad escriturística, lo que busca Zefirelli en este pasaje es retratar la reacción de los personajes: la emoción y el amor de la Magdalena, la autoridad de Pedro, el temor de los apóstoles, la tosquedad de los soldados, la incredulidad del tribuno

(Para ver la escena, pinchar en el fotograma).


A las puertas del tercer milenio, y tras algunas cintas polémicas (La última tentación de Cristo, Jesús de Montreal) que omiten deliberadamente la secuencia de la Resurrección, varias películas se proponen reflejar una nueva imagen de Cristo: más equilibrada e históricamente precisa.

Frente al Jesús exclusivamente divino de los sesenta (Rey de Reyes, La historia más grande jamás contada) y frente al Jesús “revolucionario” de los 70 y 80 (Jesucristo Superstar, Jesús de Montreal), los nuevos filmes van a tratar de mostrar a un Jesús que es Dios y Hombre al mismo tiempo: muy divino en sus milagros y en su mensaje, pero también muy humano en la preocupación por su Madre y por todos los que le siguen.

El primer fruto de esta nueva tendencia vino de la mano de Ettore Bernabei, un productor italiano que produjo con la CBS la miniserie Jesús (1999), de cuatro horas de duración, dirigida por Roger Young e interpretada por Jacqueline Bisset, Jeremy Sisto y Debra Messing. Jesús habla de su condición divina, pero a la vez sonríe, bromea y dialoga afectuosamente con los apóstoles.

En el relato de la Resurrección, Young ha creado una puesta en escena que hila muy bien las distintas versiones de los evangelistas. Sobre todo, sigue muy de cerca el relato de S. Juan. La mañana del Domingo, María Magdalena se dirige al sepulcro. Ve la piedra removida (Jn 20, 1) y corre al cenáculo para decir a los apóstoles que “¡Han robado su cadáver!” (Jn 20, 2). Pedro y Juan salen corriendo hacia el sepulcro (Jn 20, 3). Juan corre más y llega antes, pero sólo se asoma en la entrada. Enseguida llega Pedro y entra (Jn 20, 4-6).

Entonces surge el diálogo entre la razón y el amor, dos caminos para llegar a la Fe. Pedro dice: “No está” (es lógico y razonable pensar que lo han robado), pero Juan contesta: “Ha resucitado”. Pedro sigue hablando el discurso de la razón: “Resucitado no, han robado su cadáver”. Juan, movido por el amor, ha alcanzado ya la Fe: “Pero Él dijo al tercer día resucitaré”. Y Pedro cree al fin (Se trata de una licencia, pues el evangelista dice que el único que creyó es Juan: Jn 20, 10).

Al salir del sepulcro, se topan con María Magdalena, que ha vuelto. Ellos se van corriendo a decir a todos que Jesús ha resucitado (nueva licencia del director) mientras ella se queda desconsolada junto a la tumba (Jn 20, 11). Por detrás de un alto palmeral, se oye una voz que dice: “Mujer, ¿por qué lloras?” (Jn 20, 15). Magdalena no reconoce aún la voz de Jesús, y le dice, tomándole por el hortelano: “Si te has llevado a mi Señor, dime dónde lo has puesto”. Jesús sale de la zona arbolada y dice, a la vista de ella: “¡María!”. Y ella grita: “¡Maestro!” y le abraza emocionada (Jn 20, 16). Una reacción mucho más efusiva que la sugerida en el Evangelio (“No me toques”, le dice Jesús) y más expresiva que las reflejadas en filmes anteriores.

Además, aquí el reconocimiento de Jesús no se produce porque Él se vuelva hacia ella (como en Rey de Reyes) sino por la elevada maleza, lo cual es más razonable. No recoge con exactitud las palabras de S. Juan (“Ella se volvió”), pero sí la sugerencia de que el descubrimiento se produce cuando escucha su nombre. Descubrir que Dios la llama por su nombre, personalmente, con un tono conmovido de infinito cariño, es algo que la cinta sugiere, aunque no lo haya reflejado por completo.

Después vendrá también la reticencia de Tomás y el testimonio de María Magdalena, justo antes de la aparición de Jesús (Jn 20, 24-29), pero esto queda ya fuera del vídeo que ahora presento. Lo que muestro es suficiente para ver cómo Roger Young ha sabido plasmar en imágenes todos los sucesos de aquella intensa mañana y todas las reacciones de los personajes principales. Todo en apenas 3 minutos y siguiendo enteramente el relato de S. Juan.

viernes, 29 de marzo de 2013

Reportaje sobre "Jesucristo en el cine" publicado hoy en la prensa

En La Opinión de Málaga me han publicado hoy un reportaje sobre "Jesucristo en el cine": un rápido panorama por la historia del Séptimo Arte para descubrir qué imagen de Jesús han configurado las películas.

En este recorrido, veremos que Cristo es el personaje histórico más veces reflejado en la pantalla: más de 150 filmes han abordado diversos aspectos de su vida. Y a lo largo de las décadas, la imagen ha ido cambiando. En la época muda, los filmes eran solemnes y respetuosos, y sobre todo estáticos: una colección de escenas, a modo de estampas, que el espectador reconoce fácilmente. En los años 50 y 60, Hollywood apuesta por el espectáculo y crea grandes superproducciones, con decorados gigantescos y estrellas consagradas: Rey de Reyes, Ben Hur, La historia más grande jamás contada.

En los 70, Jesús aparece con otro rostro: menos divino, más humano y social; un Jesús contestatario y hippy: Godspell, Jesucristo Super-Star. Y, tras unos convulsos años 80, a finales de los 90 y comienzos del tercer milenio surge una imagen más equilibrada y fiel: un Jesús al que no se le resta su Humanidad (como sucedía en los filmes de los 60) ni tampoco su Divinidad (como sucedía en los de los 70). Un Jesús divino y humano: es Dios, y le vemos obrar milagros, predicar un mensaje sublime y entregar su vida para redimirnos; y es Hombre, y por eso le vemos alegre en ocasiones y triste en otras, atento con su Madre y con los Apóstoles, preocupado por quienes le siguen y manifestando los mismos sentimientos que cualquiera de nosotros puede experimentar: Jesús, El hombre que hacía milagros, La pasión de Cristo.

Espero que este este reportaje os guste y os sirva para vivir este último tramo de la Semana Santa.


miércoles, 27 de marzo de 2013

La relación de Jesús con su Madre en "La Pasión de Cristo"

Estamos en plena Semana Santa, y en estos días las televisiones suelen programar películas que nos hagan recordar aquellos inmortales sucesos. Entre todas las cintas, “La Pasión de Cristo”, de Mel Gibson, destaca por la fuerza de sus imágenes y la profundidad teológica.

En mi libro “Jesucristo en el cine” dedico bastante espacio a comentar un aspecto de este filme: la relación entre Cristo y su Madre que vemos en las escenas del Vía Crucis. Una relación maravillosa, llena de matices –humanos y sobrenaturales- que ayuda a entender la íntima fusión de sus almas en la común tarea de la Redención.

Para completar lo que de esa relación señalan los Evangelios, Gibson se inspiró en antiguas tradiciones cristianas. Una de ellas es el encuentro del Señor con su Madre, justo después de su primera caída. Jesús cae bajo el peso de la cruz, y la Virgen se apresura a socorrerle. Un oportuno flash-back nos traslada a una escena paralela de la infancia, cuando Jesús niño tropieza y cae, y María se apresura a también a socorrerle: “Aquí estoy, a tu lado”, parece decir en ambas escenas. La transposición de planos temporales establece aquí un marco muy emotivo, que invita al espectador a la reflexión y a la contemplación.

Por otra parte, el encuentro de ambos en esta escena adquiere un significado muy especial, muy teológico: la Virgen se nos muestra totalmente volcada en cumplir la Voluntad de Dios, y Jesús aparece con una clara conciencia de estar redimiendo a la humanidad: “¿Ves, Madre, como hago nuevas todas las cosas?”.

En apoyo de esta idea, quiero aportar ahora las citas de algunas críticos cinematográficos que han señalado también esta profunda afinidad:

1. “La Pasión de Mel Gibson”, por Juan Orellana: Director del Departamento de Cine de la Conferencia Episcopal Española
Mel Gibson se ha aproximado a una historia mil veces contada en el cine, una historia conocida hasta en sus diálogos, sus escenas, personajes y tramas secundarias, y ha sabido recrearla y adecuarla al lenguaje cinematográfico moderno de tal forma que sorprende, impacta, emociona, e incluso puede afectar a lo más hondo del corazón y la conciencia del espectador. (…) Fiel a la historicidad de los sucesos, Gibson se permite unas licencias –como todos los cineastas que han llevado a Jesús a la pantalla–, que son sencillamente deliciosas. Licencias que podrían haber ocurrido perfectamente, pero de las que no tenemos constancia. Por ejemplo, (…) si nos fijamos, varias veces que Cristo cae, encuentra fuerzas para incorporarse cuando sus ojos descubren a su Madre. Otra invención preciosa que aparece en la película es un flash back muy breve en el que Jesús toma el pelo a María en su carpintería de Nazareth, mientras inventa la mesa moderna. “Eso no tiene futuro”, le dice María”. (Ver aquí el artículo entero).

2. “La Pasión de Cristo”, por Juan Manuel de Prada: Escritor y columnista

Habría que anticipar, antes de referirnos a otros aspectos más concretos, que Mel Gibson ha querido completar una obra declaradamente católica. Aunque en Estados Unidos hayan sido las comunidades evangélicas quienes con más ahínco la han defendido, la película aborda algunos asuntos medulares de la fe católica –así, el vínculo existente entre el sacrificio de la Cruz y el sacrificio de la misa– que un protestante no puede llegar a comprender plenamente. Su catolicismo militante se trasluce, sobre todo, en el tratamiento de la figura de María, a quien en todo momento se muestra sabedora y consciente de la misión salvífica de su Hijo. (…) Pienso, también, en uno de los momentos más sublimes de la película, en el que María pega el rostro al suelo; un pudoroso movimiento de cámara nos descubre que, justamente debajo de ese lugar, se halla Jesús, aherrojado en una mazmorra: la empatía entre madre e hijo que se transmite en estos fotogramas es de una delicadeza conmovedora”. (Ver aquí el artículo entero).

3. “La Pasión de Cristo: el Hijo y la Madre, según Mel Gibson”, de Julio Rodríguez Chico: Autor de la web “La mirada de Ulises”

Me llama la atención la conseguida ambientación de un momento histórico concreto y especialmente la recreación de unos personajes que caminan a distinta velocidad y por distinta órbita que el resto. Vemos cómo Jesucristo y su madre María parecen saborear la trascendencia de unos momentos sublimes para la Humanidad, que son a la vez inefables para el espectador del Gólgota y para el de la sala de cine. Ellos no entienden de violencia, venganza ni odio… y su rostro en cambio sí refleja la serenidad y paz, y también intimidad y dulzura de una relación que supera a la de madre-hijo. De ahí esos flash back en que se evocan tiempos de la infancia o de la juventud en el taller, o esas miradas que Jim Caviezel y Maia Morgenstern llenan de contenido y profundidad su relación y la misma pantalla. (…)Por eso, “La Pasión de Cristo” no es solo un film histórico sino que fundamentalmente es una película de personajes, y no es solo una cinta con violencia o sangre –sería un grave reduccionismo– sino de actitudes vitales ante la verdad de uno mismo y de lo que sucede alrededor”. (Ver aquí el artículo entero).

Feliz Semana Santa. Y feliz cine para estos días tan especiales.

lunes, 25 de marzo de 2013

Antena 3 estrena la serie televisiva "La Biblia"

Hoy lunes 25 de marzo, a las 22.00 horas, Antena 3 estrena en exclusiva La Biblia, la producción de History Channel que narra los principales episodios de las Sagradas Escrituras, desde el Génesis hasta el Apocalipsis.

La Biblia narra los episodios más significativos de las Sagradas Escrituras incluyendo el viaje de Noé en el arca, el Éxodo, la historia de Abraham, así como el nacimiento, la muerte y la resurrección de Jesucristo. Estas historias se desarrollan a través de narraciones muy vivas e imágenes vanguardistas creadas por ordenador, de forma que ofrecen una nueva visión de las escenas bíblicas más conocidas.

En el estreno de hoy lunes, la producción comienza con Noé, dentro de su arca, soportando la ira de Dios tras la debilidad mostrada por Adán. Dios ha mandado a la tierra un gran diluvio para limpiar a la humanidad y ofrecer un nuevo comienzo. Años más tarde, un descendiente de Noé, Abraham, recibe un mensaje de Dios. Le ofrece una tierra para él, pero  Le advierte que el camino hasta llegar a ella será arduo. Su único descendiente, su sobrino Lot, emprende su propio camino y abandona a su tío para empezar una nueva vida en Sodoma, de donde escapará de la muerte cuando la pecadora ciudad sea destruida por Dios.

Mientras, Abraham llega a la Tierra Prometida pero su pacto con Dios todavía no se ha cumplido, ya que le prometió tener una descendencia tan grande como el número de estrellas y su esposa, Sara, es estéril. Pasado un tiempo, tres ángeles llegan con una sorprendente noticia: Sara está embarazada. En efecto, da a luz a Isaac. Ahora, Abraham tiene que decidir entre sus dos vástagos y decide echar de su casa a Ismael y Agar y abandonarlos a su suerte. Pero Dios le pide una última prueba. Terrible. Tiene que sacrificar al único hijo que le queda: Isaac.

domingo, 24 de marzo de 2013

Siete películas sobre la pasión de Jesús

La mayor parte de los filmes sobre Jesús abarcan su vida entera o, al menos, su vida pública. Pero, en la historia del cine, también se han producido películas centradas en el relato de la Pasión, o que han tomado ocasión de esa escena para contar una historia de profunda significación cristiana.

En este post ofrezco un breve comentario de los siete filmes que considero más importantes. En cada uno indico el director (D) y, si tiene un papel relevante, también el actor que encarnó a Jesús (J).

a) Filmes sobre la Pasión:

- La pasión de Cristo (USA, 2004). D: Mel Gibson. J: Jim Caviezel. Muestra con realismo y crudeza los tormentos que sufrió Jesús: los azotes, la subida al Calvario, la crucifixión. Vemos el papel de María en la Redención y su especial sintonía con su Hijo. Sin duda la versión más completa de los sufrimientos de Cristo, con abundantes símbolos y metáforas. La más conocida y la que más ha influido en el público. 126 min.

- Gólgota (Francia, 1935). D: Julián Duvivier. J: Robert Le Vigan. Película que mantiene muy bien el ritmo, con un guión rico en matices sobre los sentimientos de Jesús, al que muestra en una faceta a la vez divina y humana (no tan solemne como en otros filmes de la época). Duvivier tomó todos los diálogos de los Evangelios, componiendo las escenas con una estética preciosista, y con un tono lírico sin precedentes. En este filme se inspiró Zeffirelli para construir su serial televisivo Jesus de Nazaret. 95 min.

- La Passion de Notre-Seigneur Jésus Christ (Francia, 1902). D: Ferdinand Zecca, producida por la casa Pathé con fotografía de Segundo de Chomón. El público acogió el filme con entusiasmo, y Zecca decidió entonces ampliar el proyecto, escribiendo un guión más amplio que abarcaba la vida entera de Jesús. Entre 1903 y 1906, filmó otras escenas que incorporó a las ya rodadas; y al final, la cinta contenía 37 cuadros que contaban la vida entera de Cristo.

- The Passion Play of Oberammergau (USA, 1898). D: Henry Vincent, J: Frank Rusell. Este filme compitió duramente con otro de los Lumiere titulado La Vie et la Passion de Jésus-Christ. El filme de Vincent hace referencia a una representación multitudinaria que, cada cierto tiempo —desde 1634—, lleva a cabo el pueblo entero de Oberammergau, en Baviera, durante la Semana Santa. Inspirado en ella, escribió su propia historia de la Pasión y filmó la película en el Museo de cera y en el Gran Central Palace de Nueva York.

b) Filmes que dramatizan historias en torno a la Pasión:

- Ben Hur (USA, 1959). D: William Wyler. Judá Ben Hur, un aristócrata judío injustamente condenado a galeras, encuentra ayuda y consuelo en Jesús de Nazaret, a quien nunca olvidará. Con el tiempo, ambos vuelven a encontrarse en el momento de la crucifixión: un encuentro que permite a Ben Hur convertirse, volver a la fe perdida y recuperar a su madre y a su hermana, enfermas de lepra. 212 min.

- La túnica sagrada (USA, 1953). D: Henry Koster. Primera película en Cinemascope, que obtuvo cinco candidaturas a los Oscar, incluidos los de mejor película y mejor actor (Richard Burton). Burton interpreta a Marcelo Gallo, el centurión romano encargado de supervisar la crucifixión, cuya vida cambia para siempre cuando, al pie de la cruz, gana la túnica de Cristo en un juego de apuestas. 135 min.

- Barrabás (USA, 1962). D: Richard Fleischer, basada en una novela de Par Lagerkvist. La historia se centra en el personaje del malhechor (interpretado por Anthony Quinn) que fue liberado por Poncio Pilato en lugar de Jesús. Esta figura del ladrón nos es presentada con realismo, como un hombre violento y asesino, pero cuya existencia queda marcada para siempre por la obsesión de que un hombre bueno, al que muchos creían Hijo de Dios, sufrió la muerte miserable a la que él estaba condenado.

Otras películas han tratado también, directa o indirectamente, el relato de la pasión de Cristo. Pero ninguna con la fidelidad de las 4 primeras ni con la sincera emotividad de las 3 últimas. Feliz Semana Santa, también con ayuda del cine.

domingo, 17 de marzo de 2013

15 películas para esta Semana Santa


Esta semana -que, por tantos motivos, todo el mundo denomina Santa- es fecunda en representaciones de la Pasión: procesiones de pasos y tronos, obras teatrales, tradiciones centradas en la Cruz... Mil y un eventos artísticos inundan las calles y plazas de nuestro país, mostrando a las claras lo mucho que la cultura cristiana ha calado en nuestra sociedad.

Hasta hace poco tiempo, la programación televisiva se mantenía en esa línea: en estas fechas procuraba incluir filmes religiosos -que relatan la vida de Jesús o la de los primeros cristianos- para recordar a los espectadores los acontecimientos que estábamos celebrando. Últimamente, sin embargo, las parrilas de las cadenas se han distanciado un tanto de lo que conmemoramos en la Semana Santa. Y como, al haber más tiempo libre, muchas familias piensan en ver películas enriquecedoras, aptas para todos los públicos y que a la vez evoquen los acontecimientos de la Pasión, he pensado en publicar esta selección de películas, que están en los cines o que pueden encontrarse en cualquier video-club o videoteca municipal.

En otros lugares he publicado "Las 10 mejores películas sobre Jesús de Nazaret", "Las 100 películas más inspiradoras de la historia" o "Las 100 mejores películas católicas". Ahora propongo un elenco con 3 listados de filmes: 5 sobre la vida de Jesús, 4 sobre los primeros cristianos y 6 películas recientes con valores (en los cines o en DVD). El próximo domingo publicaré otro listado con "Siete películas sobre la Pasión de Cristo", y ahí comentaré más extensamente algunas que aquí señalo. Espero que la de hoy os sirva para programar el cine de las próximas semanas:

a) Vida de Jesús:

- Jesús de Nazaret (Italia, 1977), de F. Zeffirelli. Mini-serie en 4 capítulos. Todos.
- Jesús (Italia, 1999), de R. Young. Mini-serie en 2 capítulos. Para jóvenes.
- El hombre que hacía milagros (2000), de Derek W. Hayes y Stanislav Sokolov. Animación en 3-D. Para toda la familia, gustará mucho a los niños.
- La pasión de Cristo (USA, 2004), de Mel Gibson. Para jóvenes y mayores.
- Ben Hur (USA, 1959), de William Wyler. Un clásico de la Semana Santa, con dos breves apariciones de Jesús que transforman la vida de Judá Ben Hur.

b) Primeros cristianos:

- Quo Vadis (1951), de Mervyn LeRoy (con Robert Taylor y Deborah Kerr)
- La túnica sagrada (1953), de Henry Koster (con Richard Burton y J. Simmons)
- Barrabás (1962), de Richard Fleischer (con Anthony Quinn y Vittorio Gassman)
- En busca de la tumba de Cristo (2007), de Guilio Base (con D. Liotti, Ornella Muti, F. Murray Abraham, Mónica Cruz y Max von Sydow)

c) Películas recientes con valores cristianos:

- Oz: Un mundo de Fantasía (2013), de Sam Raimi (pre-cuela de El Mago de Oz, producida por Disney, con dos temas centrales: la fe y el recuerdo del padre)
- El gran milagro (2013), de Bruce Morris (Animación en 3D sobre varias historias que confluyen en la Santa Misa y los Ángeles Custodios)
- Las aventuras de Tadeo Jones (2012), de Enrique Gato (Animación: historia de aventuras que apela a los valores de familia, amistad y honradez)
- Encontrarás dragones (2011), de Roland Joffé (Basada en la vida de San Josemaría y centrada en el tema del perdón y la redención personal)
- Prefiero el paraiso (2012), de Giacomo Campiotti (Basada en la vida de San Felipe Neri, que amaba a los niños y enseñaba a querer a Dios con alegría)  
- The blind side - Un sueño posible (2010), de John Lee Hancock (Historia real de una madre católica que acoge a un niño perdido y le enseña a superarse y a amar)

domingo, 10 de marzo de 2013

El cónclave y la elección del Papa en el cine: una secuencia siempre decisiva

La elección de un pontífice ha sido retratado en el cine con relativa frecuencia. Además, lo ha hecho siempre con respeto y confiriendo a esa escena una elevada tensión narrativa.

Al margen de alguna parodia estrambótica, hay dos grandes películas que han concedido bastante metraje al momento de la elección del Papa. En ambos casos, la secuencia del conclave se nos presenta como un punto decisivo de la trama, un punto de inflexión en el argumento, e incluso el climax de la historia.

El primero de los filmes es Las sandalias del pescador (1968), de Michael Anderson, ambientada en los -por entonces- futuros años 80. Anthony Quinn interpreta a Kiril Lakota, un ficticio obispo ucraniano que es liberado tras 20 años en una prisión comunista.
Enviado al Vaticano como asesor, es nombrado cardenal por el papa Pío XIII (John Gielgud). Y cuando éste fallece de manera repentina, los cardenales son convocados a un cónclave que se intuye controvertido. Después de siete escrutinios, la situación se estanca: no hay forma de alcanzar los dos tercios de los votos emitidos, tal como establece la milenaria tradición para elegir un pontífice, y entonces uno de los cardenales propone al cardenal Kiril Lakota. Esta sorprendente propuesta es acogida por casi todos los presentes, que le aclaman como el nuevo Papa.

Esta secuencia recoge uno de los tres modos que en los años sesenta estaban vigentes para elegir a un pontífice: por “aclamación”, por “compromiso” y por “escrutinio”. En caso de aclamación, los cardenales escogían al candidato de forma unánime “como inspirados por el Espíritu Santo”. La última elección por aclamación fue la de Gregorio XV en 1621. Las nuevas reglas introducidas por Juan Pablo II (Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis, 1996) declararon nulo este procedimiento, así como el de “compromiso”, con lo que la elección sólo puede ser por voto secreto de los cardenales asistentes.
La otra gran película es la miniserie Karol: El hombre que se convirtió en Papa (Giacomo Battiato, 2005). En ella se plantea, con cierta base documental, cómo pudo haber ocurrido la elección de Juan Pablo II. La secuencia (os la ofrezco más abajo) arranca con la noticia del fallecimiento de Juan Pablo I. El Cardenal Wojtila acude a Roma casi por obligación, preocupado como está por el acoso comunista a su diócesis. En rápidas escenas asistimos a los prolegómenos del Conclave: la entrada de los cardenales, el sellado de las puertas, un primer plano del famoso cáliz sobre cuya patena se depositan los votos.

Tras varias votaciones infructuosas, el Cardenal Franz Koenig tiene una idea luminosa: hay que deshacer el bloqueo buscando una opción alternativa, un candidato distinto a las previsiones humanas y que puede ser el candidato del Espíritu Santo. Acude al Cardenal Stefan Wyszynski, Primado de Polonia, y le propone la opción de Wojtila. A partir de ahí, el relato sigue un rápido “in crescendo” hasta la elección, con monólogos del propio Juan Pablo II e imágenes de lo que, en paralelo, sucede en Polonia: la alegría de sus antiguos amigos de la Universidad, el entusiasmo de los obreros que fueron también sus amigos, la decepción del agente de la KGB que tenía por misión anular su carisma en el pueblo, etc. Con una música vibrante y con imágenes reales de lo acontecido el 16 de octubre de 1978, asistimos a aquella noche inolvidable en que se asomó al balcón de la Logia Papal y dijo aquello de “Los reverendísimos cardenales han elegido un nuevo Obispo de Roma; lo han llamado de un país lejano…”. Y también su famosa frase inaugural: “¡Non abbiate paura!” (¡No tengáis miedo!). Un final de la serie verdaderamente épico y emotivo. No os lo perdáis.

domingo, 3 de marzo de 2013

Los Papas en el cine: Las 10 mejores películas

Hace tan solo tres días que se hacía efectiva la renuncia de Benedicto XVI. En estos días, la atención de los cristianos está fija en Roma: en el Cónclave, ya inminente, y en la llegada de un nuevo Papa que dirija la barca de Pedro. Estas circunstancias dan razón del tema escogido.

No es éste mi primer listado. A finales de 2009 publiqué un post con las 10 mejores películas sobre Jesús, que aún hoy sigue siendo muy visitado. Después publiqué las 10 mejores películas navideñas, que también tuvo buena acogida. Y, en meses sucesivos, las 25 mejores películas románticas; las 100 películas más inspiradoras de la historia y las 100 mejores películas católicas. Hace poco publiqué las 10 mejores películas sobre la Virgen. Y ahora cierro el ciclo con este nuevo decálogo.

En el listado que ahora ofrezco he establecido dos categorías: biopics (filmes biográficos) de grandes Papas del siglo XX y películas con argumentos que recrean la vida de un Pontífice; en este segunda categoría, la mayoría son adaptaciones de obras literarias. Espero que os guste. Y, por supuesto, agradeceré vuestros comentarios y sugerencias.

A) Películas biográficas: Papas del siglo XX

1. El Papa Juan Pablo II (John Kent Harrison, 2005): Miniserie co-producida por Italia (Lux Vide) y Estados Unidos (CBS), pre-estrenada en el Vaticano, que cosechó audiencias numerosas en todo el mundo. El filme sorprende por varias razones: por el guión, tan lleno de humanidad; por algunas anécdotas casi desconocidas de Karol Wojtila; y, sobre todo, por la fantástica interpretación que hace Jon Voight: no sólo hace creíble su personaje, sino que transmite en todo momento la fuerte personalidad, humana y sobrenatural, de uno de los hombres más influyentes y carismáticos del siglo XX. Duración: 200 minutos.

2. Karol (Giacomo Battiato, 2005 y 2006): Dos miniseries de la televisión italiana que abarcan la vida completa de Juan Pablo II. La primera (Karol: El hombre que se convirtió en Papa, 180 minutos) arranca en los prolegómenos de la II Guerra Mundial y muestra a un Karol Wojtila soñador, que vive con pasión el mundo del teatro y es admirado por todos sus amigos. Defensor de los judíos en una Polonia ocupada, descubre su vocación al sacerdocio y vive clandestinamente su entrega a Jesús. En el relato aparecen los principales momentos de su vida hasta su elección como Papa en 1978. La segunda parte (Karol II. El Papa, el hombre, 183 minutos) recorre la vida íntima del nuevo Santo Padre, así como los grandes problemas -en la Iglesia y en el mundo- que hubo de afrontar. A pesar del atentado que intentó silenciarlo, Juan Pablo II se muestra como un hombre de Fe, con una clara visión de lo que Dios le pide y, al mismo tiempo, con una gran sensibilidad humana. Ambas miniseries cuentan con una fabulosa banda sonora del genial Ennio Morricone

3. Pablo VI: Un Papa en Tempestad (Fabrizio Costa, 2008). Biografía casi completa de Pablo VI, desde que es joven sacerdote (1924) hasta pocos meses antes de su muerte, en marzo de 1978. El secuestro de Aldo Moro, al que conoció como un joven universitario en los años 20, sirve de hilo conductor a un repaso de toda su vida y a sus grandes desafíos: continuar el Concilio Vaticano II, renovar la Iglesia, ser el primer Papa que habla en las Naciones Unidas y que viaja a la tierra de Jesús, y después asistir a la crisis del postconcilio, la deserción de cientos de sacerdotes y la rebelión ante la Humanae Vitae. La película inserta con acierto algunas escenas de documentales en pasajes históricos relevantes, como en la segunda guerra mundial, en el Vaticano II y en su nombramiento como Papa.

4. Juan XXIII, el Papa de la Paz (Girogio Capitani, 2002). Otra miniserie italiana, de excelente recreación histórica. En 1958, tras la muerte de Pío XII, el anciano Cardenal Angelo Roncalli, Patriarca de Venecia, viaja a Roma para participar en un cónclave que se intuye controvertido. Mientras se suceden las votaciones, se van desvelando aspectos sorprendentes de su biografía: su apoyo espiritual y económico a un grupo de trabajadores en huelga, cuando era joven sacerdote; su ayuda a los cristianos ortodoxos de Bulgaria, cuando estuvo destinado en ese país; sus hábiles negociaciones con el embajador nazi de Estambul para salvar un tren de prisioneros judíos, etc. Finalmente, en la duodécima votación surge la "fumata bianca": contra todo pronóstico, el elegido es Roncalli, que tomó el nombre de Juan XXIII.

5. Pío XII, bajo el cielo de Roma (Christian Duguay, 2010). A las 5 de la mañana un hombre entrado en años se levanta de la cama, se pone de rodillas y ora ante un crucifijo. Parece preocupado, pero en realidad expresa su confianza en la luz divina, que debe ayudarle a cruzar estos días difíciles. En Roma, el suelo se agita ante el bombardeo nazi. Pío XII, que gobierna la Iglesia en un momento trágico, se debate en el dilema de reprobar la actuación de Hitler con los judíos sin poner en peligro la vida de sus sacerdotes y aún del mismo pueblo hebreo. En esa Roma especialmente virulenta, toma cuerpo un siniestro plan ordenado por el Führer: Secuestrar al Romano Pontífice. La película deja muy claro cómo la Historia ha traicionado a veces la verdad de algunos hechos, como sucede en el caso de este Papa.

B) Películas noveladas

6. Quo Vadis (Mervyn LeRoy, 1951). Basada en la novela de Henryk Sienkiewicz, narra los avatares del imperio romano en el 64 d.C., así como el comportamiento ejemplar de los primeros cristianos en Roma durante la persecución de Nerón. Como hilo conductor inventa una historia de amor entre los dos protagonistas: Robert Taylor y Deborah Kerr. El título del filme hace referencia al supuesto encuentro de San Pedro con Jesús, cuando aquél escapaba de la persecución romana. Al ver a Cristo, San Pedro le pregunta: "Quo vadis, Domine?" (¿Adónde vas, Señor?). A lo que Jesús contesta: "A Roma, la ciudad que tú abandonas para hacerme crucificar de nuevo". Junto a la admirable vida de los cristianos, el filme plantea también temas interesantes: el valor y la dignidad de la persona, el sentido del amor verdadero  y el sinsentido de una vida disipada en los placeres.

7. Las sandalias del pescador (Michael Anderson, 1968): Anthony Quinn encarna aquí a un ficticio obispo ucraniano, Kiril Pavlovich Lakota, que es liberado por las autoridades soviéticas tras 20 años de encierro en Siberia. En su primer cónclave, Lakota es el primer sorprendido cuando los demás cardenales le eligen Sumo Pontífice. El papa Kiril asume de inmediato su mayor reto: evitar la guerra entre la URSS y China. La película está basada en un libro de Morris West, publicado en 1963, que fue un best-seller a nivel mundial.

8. La agonía y el éxtasis (Carol Reed, 1965). Basada en la novela de Irving Stone, el filme describe la tensa relación entre el maestro Miguel Ángel Buonarroti (Charlton Heston) y el papa Julio II (Rex Harrison). El motivo no es otro que la tortuosa elaboración de los frescos de la Capilla Sixtina. Miguel Ángel rehusa al principio el encargo, pues se considera escultor y no se cree capaz de una obra pictórica de tal envergadura; pero luego se entrega por completo a la tarea, sin apenas comer ni descansar; y esto aunque Julio II, impaciente por la tardanza, llega a amenazarle con “entregar el techo” a Rafael, para que el mérito de pintar la bóveda de la Sixtina se la llevara su rival más inmediato.  Un guión enorme, a la altura del tema de la película (la relación entre el hombre, el arte y la religión), con grandes actuaciones de la pareja protagonista.

9. Escarlata y negro (Jerry London, 1983): Historia real del padre Hugh O'Flaherty, basada en el relato de J. P. Gallagher, publicado en 1967. Cuenta la historia de ese sacerdote irlandés, destinado en el Vaticano durante la II Guerra Mundial, que acogió y escondió a judíos, prisioneros de guerra y familiares de los partisanos italianos. Se calcula que salvó a 6.500 personas, mayoritariamente judías. Su antagonista, Herbert Kappler, fue condenado a cadena perpetua al término del conflicto. Se convirtió al catolicismo después de varios años, en parte por la influencia del propio Hugh O'Flaherty, que lo visitó a menudo en la cárcel. Junto a él, un valeroso Pío XII, encarnado por John Gielgud, apoya los esfuerzos del sacerdote y le presta cobertura y recursos.

10. Hermano sol, hermana luna (Franco Zeffirelli, 1972). La película es una biografía de San Francisco de Asís, pero dedica cierto espacio a la figura de Inocencio III, interpretado con gran credibilidad por el actor británico Alec Guinness. Uno de los momentos más destacados del filmes es el pasaje en que Francisco va a ver al Papa y éste se abaja a él y le da un abrazo. Ese gesto humilde, que Zeffirelli rueda y muestra con enorme esplendor, es presentado como el factor crucial que provocó su conversión.