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sábado, 7 de octubre de 2017

Sanando el dolor (Reseña de "La cabaña")

(JESUS RUIZ GARCÍA) Hace ya algún tiempo, estaba en el estudio de mi amigo Julio cuando reparé en un libro que tenía sobre la mesa. Estaba lleno de esos separadores de colores chillones se notaba que lo había manoseado bien  y le pregunté: “Oye, ¿y esto qué es?” Se volvió y sonriendo me dijo: “Ah, es..., es un libro increíble, de intriga y teología”. Me quedé unos segundos más ojeando el libro antes de despedirme, y memoricé el título y su autor: La cabaña, de W. Paul Young.

Por supuesto me hice con el libro y, ahora que he visto la película, en los dos casos mi comentario coincide con el de mi amigo: increíble. No lo es por haber vendido veinte millones de ejemplares del libro en todo el mundo, ni por ser la película un gran éxito de taquilla. Lo es por conseguirlo sin un argumento de impredecibles crímenes morbosos en ambientes de lujo, o destapando oscuras conspiraciones de instituciones respetables. Sorprendentemente, conquista el éxito hablando de Dios (del Dios cristiano) y  lo más notable sin campañas publicitarias, con el boca a boca.

Mack Phillips (Sam Worthington, el actor protagonista de Avatar), es un joven padre de familia que cae en una profunda depresión tras una tragedia que pondrá en crisis su vida. A pesar del apoyo de su mujer (Radha Mitchell) y de sus amigos no logra remontar. Un día recibe una misteriosa invitación a una cabaña en lo profundo del bosque. Lo que va a ocurrir allí es la clave de la historia.

El segundo largometraje del director Stuart Hazeldine tiene una factura discreta pero eficaz para la difícil y sugerente trama. Se puede resumir en un dilema tan antiguo como necesario de abordar en el momento presente: si Dios existe y es el Bien infinito, ¿por qué permite el mal en el mundo?; sobre todo, el sufrimiento de los inocentes.

Para algunos pensadores esta disyuntiva resulta irresoluble y es el fundamento de su ateísmo. Tomás de Aquino nos da una respuesta: “Boecio  escribe en la Suma contra los Gentiles, III, 71 presenta a un filósofo que pregunta: ‘Si Dios existe, ¿por qué hay mal?’ Habría que razonar al revés: si hay mal, Dios existe. Pues si se suprimiera el orden del bien, no habría mal, que es la privación del bien. Y ese orden no existiría si no existiese Dios”.

Evidentemente, la película no entra en debates teóricos. Y es aquí donde encontramos uno de sus ingredientes más interesantes. Aborda respuestas desde el conflicto dramático, existencial, de Mack y en la relación con los personajes que él se encuentra en la cabaña. No quiero desvelar detalles para que el espectador disfrute con las sorpresas que nos depara la audaz propuesta del guion.

El reparto resuelve con solidez los momentos dramáticos, junto con otros encantadores y divertidos. Además de Worthington destaca Octavia Spencer (Figuras ocultas), encarnando una de las ideas más provocadoras de la película.

Un buen complemento para este visionado es el Motion Graphics Is God Good?, disponible en este enlace. Excelente en su realización y coincidente con el filme en un concepto que experimentamos en el vivir de cada día: a pesar de todos los condicionamientos, el alcance de nuestra libertad es cosa nuestra.

domingo, 5 de octubre de 2014

“Blanca como la nieve”: un film de amores adolescentes… ¡recomendable!

(Juan Jesús de Cózar).- Este viernes 10 de octubre se estrena una cinta fresca, sorprendente y original sobre las relaciones afectivas en la adolescencia. Como habrá adivinado el lector, la ironía del titular responde a la evidente dificultad para encontrar en la cartelera películas que planteen este tema con cierta profundidad. Desgraciadamente, buena parte de las producciones del género carecen de verdadera entidad, pues suelen estar salpicadas de trampas sentimentales y gruesas zafiedades.

Cuando llega a las pantallas una cinta que, sin ser una obra maestra, aborda con honestidad un tema tan atractivo y necesario, hay que celebrarlo. Es el caso de Blanca como la nieve, roja como la sangre, dirigida por el italiano Giacomo Campiotti, al que conocemos en nuestro país por su estupenda Prefiero el paraíso (2010).

Antes de contar de qué va, es preciso hablar de Alessandro D’Avenia (Palermo, 1977), autor de la novela en la que está basada la película. Graduado en la Universidad de la Sapienza de Roma en Literatura Clásica en el año 2000, obtuvo el doctorado en Literatura Griega en 2004. En la actualidad, D’Avenia compagina su trabajo como docente en un instituto de Milán con la escritura de novelas, artículos para la prensa y guiones para el cine. Su primer libro, Bianca come il latte, rossa come il sangue (2010), constituyó un auténtico fenómeno editorial: además de vender más de un millón de ejemplares en Italia, se tradujo de forma inmediata a 12 idiomas. Repitió éxito con la segunda novela, Cosas que nadie sabe (2011), y antes de acabar 2014 publicará la tercera: Lo que el infierno no es.

Y ahora toca hablar del film, que nos presenta a Leo (Filippo Scicchitano), estudiante de 16 años enamorado de Beatriz (Gaia Weiss). Como Dante, todo un referente en la historia. Bueno, muy “estudiante” no es: “va” al instituto, donde siempre puede contar con la ayuda de la aplicada Silvia (Aurora Ruffino), su mejor amiga. Leo tiene unas curiosas teorías sobre los colores, que aplica constantemente a su vida. Cuando descubre el secreto de Beatriz, su mundo se tambaleará, pero esa circunstancia le dará también la oportunidad de crecer, con la ayuda de un profesor (Luca Argentero).

La película aborda temas de gran calado, aunque –a nadie le extraña– no puede desarrollarlos con la hondura con que lo hace la novela: amor verdadero, pasión, enfermedad, dolor, perdón… Dios. Hay golpes de humor, emoción y también lugar para las lágrimas. El tráiler puede dar una idea del tono de la cinta. Conviene verlo  hasta el final:



Los jóvenes actores resultan muy simpáticos y se ganan al espectador, que también puede apreciar la veteranía de Luca Argentaro en su papel de profesor. Mención especial merece la banda sonora, que incluye un puñado de buenas canciones actuales y, sobre todo, el tema Se si potesse non morire del grupo Modà, tercer premio del Festival de San Remo 2013. Se puede oír la canción completa en el sugerente videoclip que se ha elaborado con cortes de la película, y que lleva más de 14 millones de visitas. Aquí lo dejo:



El estreno de Blanca como la nieve, roja como la sangre es una buena oportunidad para que muchos jóvenes vean una película hecha para ellos sin los clichés de turno; seguro que les hará pensar y, quizá, cambiar algún esquema. Pero también es un film que interesará a padres y profesores, porque ofrece sugerentes temas para ser tratados en casa o en el aula. 

Por fin, un film de adolescentes… ¡recomendable!

domingo, 1 de junio de 2014

Los 25 años de "Mi pie izquierdo" (Amor por los enfermos)

(JUAN JESÚS DE CÓZAR).- Los enfermos constituyen para el Papa Francisco una “tentación” invencible. Son como un imán que atrae su atención y, sobre todo, su corazón. Tanto, que no tiene inconveniente en saltarse el protocolo para estar con ellos, ante la mirada de preocupación –cada vez más comprensiva, desde luego– del equipo encargado de su seguridad. En Internet se puede encontrar un buen puñado de vídeos que recogen esas reacciones tan espontáneas. Y cuando se dirige a los enfermos sus palabras no son sólo de consuelo, sino que transmiten ideas tan iluminadoras como las que se pueden oír en este vídeo:



A propósito de la realidad del sufrimiento, de la discapacidad con la que algunas personas nacen a la vida y de esa preferencia afectiva hacia los enfermos, he querido recordar en este blog una espléndida película que en 2014 cumple 25 años: “Mi pie izquierdo” (1989), del director irlandés Jim Sheridan (“En el nombre del padre”, “The boxer”, “En América”).

El film se basa en la historia real de Christy Brown, el décimo de 22 hermanos, de los que sólo 13 sobrevivieron. Christy nació el 5 de junio de 1932 con una parálisis cerebral irreversible. Sólo poseía pleno control sobre una parte de su cuerpo: su pie izquierdo. Pero a fuerza de tesón y con la ayuda de su madre, consiguió relacionarse con los demás, pintar con cierta destreza, escribir una autobiografía en 1954 sobre la que se basó el guión de esta película. Falleció el 7 de septiembre de 1981.


Sheridan es un maestro en la recreación de ambientes, y consigue describir con gran realismo el clima humano y social en el que se desenvolvió la infancia de Christy: en el seno de una modesta familia católica de un barrio obrero de Dublín, donde la precariedad lo impregna todo. Dificultades económicas, hacinamiento en la vivienda, roces que provocan pequeñas y grandes discusiones, problemas con los hijos, etc. La sensación de miseria queda reforzada por el uso de la fotografía, que ilumina los rostros a la vez que atenúa y difumina los entornos.

Aunque el sólido guión del propio Sheridan y de Shane Connaughton adapta con bastante fidelidad el relato original, el director oculta injustamente, en mi opinión,  uno de los elementos más interesantes de la vida de Christy: la influencia decisiva de su fe católica en el afán de superación, sobre todo a partir del viaje que realizó a Lourdes. Conste que Sheridan me parece un buen realizador, y que he visto casi todas sus películas, pero observo que, sin ocultar sus raíces católicas, es propenso a deslizar en sus filmes alguna velada crítica a la jerarquía de la Iglesia, algo que se insinúa en “Mi pie izquierdo”, en el personaje del sacerdote rígido y legalista.

A pesar de contar con un modesto presupuesto de 600.000 libras, la dirección artística y la puesta en escena resultan notables, y la música de Elmer Bernstein, sobresaliente. Pero donde realmente el film alcanza las cotas más altas es en el capítulo interpretativo. La extraordinaria actuación de Daniel Day-Lewis –ganador del Oscar por su caracterización de Christy adulto y único actor, de momento, que posee otras dos estatuillas más– es difícil de olvidar. Como ha señalado un crítico, "en la pantalla no hay un actor que interpreta a un minusválido; hay un auténtico paralítico mental". Por su parte, Brenda Fricker –premiada igualmente con el Oscar de la Academia–, se muestra deslumbrante en su papel de madre, regalándonos unas escenas junto a Day-Lewis de una enorme fuerza dramática. Meritorio también es el trabajo de Huhg O'Connor, el joven actor que da vida a Christy de pequeño.

Desde luego, el Christy Brown real no hubiera desarrollado sus valiosas capacidades ocultas tras la enfermedad sin el constante estímulo de su madre Bridget, una labor que queda magníficamente plasmada en el film. Y es que, como suele ocurrir en la vida, el afán de superación y las ganas de vivir van siempre de la mano del cariño. Tanto, que en este caso la película bien podría haberse titulado “Mi madre”.

Os dejo el único trailer de le película que hay en español en el canal Youtube. No es el oficial, pero da una idea bastante precisa de un film que sigue con la misma frescura de su estreno, hace ahora 25 años.

domingo, 23 de febrero de 2014

“Cuerdas”, Goya 2014 al mejor corto de animación, conmociona Internet

(Juan Jesús de Cózar).- María es una alegre e imaginativa niña de unos 9 años, alumna de una escuela-orfanato. Un día se incorpora a su clase un niño muy especial. Sabemos que se llama Nicolás porque, mediante un brevísimo plano detalle, vemos la portada de su expediente: “Nicolás Solís. Expte 1106”.

También sabemos que no puede hablar, ni moverse: es tetrapléjico y vive anclado a una silla de ruedas. María no tardará en convertirse en su mejor amiga, e incluso en su “entrenadora” para que mejore su movilidad. Pero María es también una princesa; y Nicolás, su peculiar príncipe azul… Esta podría ser la breve sinopsis de “Cuerdas”, porque no conviene contar más.

Nicolás se llama también uno de los hijos de Pedro Solís, director y guionista de “Cuerdas”, el cortometraje de animación que fue galardonado con el Goya en la reciente edición de esos premios. Su discurso al recoger esta segunda estatuilla (logró la primera en 2011 con “La bruxa”) se convirtió en uno de los momentos más emotivos de la Gala: “Dedico este Goya a tres personas muy especiales: a mi hija Alejandra, ¡gracias, hija, por inspirarme esta historia; a mi hijo Nicolás, porque ojalá nunca me hubieras inspirado esta historia; y te lo dedico a ti, Lola, por todo lo que no has llorado delante de mí”.

Para que lector pueda seguir atando cabos, conviene aclarar que Nicolás, el hijo de Pedro padece, desde su nacimiento en 2004,  una enfermedad llamada leucomalacia bilateral. Como consecuencia, no habla ni puede sostenerse en pie sin ayuda. “Su cabeza –explica su padre– es una máquina de escribir en la que, si tocas una tecla, tocas todas a la vez. Su cerebro pone a la vez en marcha el bíceps y el tríceps, que son músculos antagónicos. Por eso está en tensión”.

Alejandra es la hija mayor de Pedro y Lola. Como ha recordado su padre: “Alejandra me inspiró este relato, porque en 2004 ella tenía seis añitos y era hija única; y nació Nicolás, que necesitaba todos los cuidados del mundo (…). Ella le pintaba, le ponía rulos y jugaba a su manera con él. Un día iba por Guadalajara y mientras escuchaba una canción de Bunbury, vi toda la historia delante de mí y sólo tuve que dibujarla”.

Cuerdas” no es sólo un extraordinario cortometraje de animación, realizado por un competente equipo que incluye a profesionales como Enrique Gato (director de “Las aventuras de Tadeo Jones”) o Belén Rueda… Es, además de todo eso, el resultado de la experiencia personal acumulada durante años por Lola y Pedro en su propio hogar: Si los besos curaran, Nicolás sería el niño más sano del mundo, le gusta repetir al director.

Quizás por ese trasfondo, y por esa bella historia –tierna, divertida y dolorosa a la vez–, se ha convertido en un auténtico fenómeno en Internet. Espontáneamente, muchos fans del corto lo colgaron en la Red, y allí recibió miles y miles de visitas en apenas tres días. Mientras la productora pedía su inmediata retirada (porque hacerlo público anulaba su presencia en futuros festivales), los internautas lo aplaudían y compartían con entusiasmo: esa fue la "doble cara" de un éxito viral inesperado.

Al fin se retiró. Pero la productora, La Fiesta PC, ha empezado ya a trabajar para que “el cortometraje llegue a todo el planeta, a cada rincón: colegios, muestras de cortos, centros culturales, etc.”. Así lo explican en la web que han creado (http://cuerdasshort.com/). Desde luego, el cortometraje merece ser visto por todo el mundo: por su calidad y por su carga de humanidad. ¡Larga vida a “Cuerdas”!

He aquí el tráiler:

domingo, 6 de octubre de 2013

"Gravity": «Nadie me enseñó a rezar»

Juan Jesús de Cózar.- Alfonso Cuarón (México D. F., 1961) es un buen director. Más: es un artista. Y con los artistas ocurre a veces que algunas de sus producciones superan –para bien‑ sus propias intenciones. Como si no pudieran controlar su genio creativo. La última película de Cuarón es un claro ejemplo.

Porque “Gravity” es una vertiginosa Aventura Espacial (sí, con mayúsculas), un poema visual, un alarde técnico –el 3D está plenamente justificado en este caso‑, una intensa experiencia sensorial y una metáfora de la vida. Todo a la vez. Al final de la proyección, cada espectador sacará sus propias conclusiones, que posiblemente no serán convergentes ni coincidirán con las ideas del director.

Partiendo de un sencillo argumento, Alfonso Cuarón y su hijo Jonás firman un guión con un atractivo enfoque antropológico, al subrayar la importancia de las actitudes de los personajes por encima de sus condiciones y sus circunstancias. Al ajustadísimo montaje de poco más de hora y media se suma una espléndida fotografía de Enmanuel Lubezki, que ya mereció el Óscar por su trabajo en “El árbol de la vida” (Terrence Malick, 2010).

Gravity” comienza con un magistral ‑¿aparente?‑ plano secuencia a modo de coreografía, donde el astronauta Matt Kowalski (George Clooney) y la ingeniero médico Ryan Stone (una sorprendente Sandra Bullock) intentan arreglar una avería en la estación espacial. Él es un optimista “empedernido”; ella, un mujer marcada por el dolor de una pérdida. Un accidente los dejará a la deriva en la inmensidad del espacio, donde reina el silencio.

En el libreto de los Cuarón no hay grandes parlamentos, ni introducción de personajes, ni disquisiciones tipo Kubrick. El predominio de lo visual y simbólico es tan apabullante que no tienen reparo en ceder a una cierta convencionalidad emocional. Los temas de fondo sólo se apuntan, pero no dejan de ser interesantes: la belleza de la Creación, el valor de la maternidad, el anhelo de un más allá que colme las ansias de felicidad del ser humano, la generosidad hasta el heroísmo, la necesidad de renacer humana y espiritualmente…“Ni siquiera sé rezar. Nadie me enseñó a hacerlo”, se lamenta la doctora Stone, y su queja suena como aviso a una sociedad materialista.

Gravity” es una película brillante –su candidatura a los Óscars parecería lógica‑, formalmente innovadora, realizada con un gusto exquisito y muy entretenida. Sin resultar muy profunda, consigue insuflar aliento épico en el espectador, al que se advierte que “quien no arriesga, no gana”.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Se estrena el día 20 "Incondicional": un filme sobre la Fe, el dolor y el amor que redime

Hoy se incorpora a la redacción de “Jesucristo en el cine” un gran experto en el cine con valores: Juan Jesús de Cózar lleva años impulsando iniciativas en favor de un cine más humano, familiar y formativo. Ahora trabaja como crítico y distribuidor de películas, sobre todo de aquellas que pueden enriquecernos como personas. Para este blog, hoy es un día de fiesta; y su colaboración, un regalo muy preciado. Su primer post es una reseña del filme “Incondicional”, que se estrena en toda España este viernes 20 de septiembre. ¡Bienvenido, Juan Jesús!

La distribuidora sevillana European Dreams Factory nos trae un nuevo filme en la línea del cine con valores que procura promocionar. Se trata de “Incondicional”, una película inspirada en hechos reales, escrita y dirigida por Brent McCorkle (The Rift , 2009). Es el primer filme de la compañía Harbinger Media Partners, cuyo objetivo es –en palabras de sus responsables–  “producir películas que inspiren a los espectadores en la búsqueda de Dios y el servicio a los demás”.

El guión está basado en la vida de Joe Bradford –más conocido como“Papá Joe”– que realizó una generosa labor asistencial con niños desfavorecidos de un barrio de Nashville. Con este mismo propósito, fundó en 2005, junto a su mujer Denise, la ONG Elijah's Heart.

A pesar de lo dicho hasta ahora, “Incondicional” no es simplemente una película bonita y positiva, porque no está exenta de cierta dureza y nos presenta también personajes atravesados por el dolor, la desesperación, la soledad, los sentimientos de venganza… Samantha Crawford (Lynn Collins, John Carter) es una escritora/ilustradora que lleva una vida feliz junto a su marido, Billy, hasta que éste es asesinado y su vida da un giro hacia la nada. Y cuando todo parece perdido y sin sentido para ella… Pero es mejor dejarlo aquí y no desvelar más la trama de un filme que armoniza melodrama y suspense, pasado y presente, culpa y redención, desaliento y esperanza.

Nunca estás sólo”, le dice la abuela al pequeño Joe Bradford (Michael Ealy, Underworld: Awakening), cuando se encuentra hospitalizado y comprueba que su padre le ha abandonado. Y esta frase podría ser un buen resumen de la tesis de película: nadie está sólo, porque Dios siempre cuida de los suyos, directamente o a través de las personas que pone a su lado.

Especial atención merecen los títulos de crédito iniciales, la agradable banda sonora y la estupenda interpretación de los dos actores principales. Quizá se le pueda reprochar a la película una excesiva tendencia a tocar la fibra del espectador, pero en su conjunto es una película apreciable, recomendable para público adolescente y especialmente valiosa para padres y educadores.- Juan Jesús de Cózar

domingo, 8 de septiembre de 2013

El documental "Alexia", disponible en Internet

Con la vuelta al cole, vuelve a las librerías y a la venta online el documental Alexia, que ha tenido una excelente acogida en el público juvenil y ha sido utilizado con gran éxito en las clases de Religión y de Educación en valores. Cuenta la vida de Alexia González Barros, una adolescente que sufrió un cáncer muy doloroso y sorprendió a todos por la sencillez y la alegría con que llevó la enfermedad. Falleció en la Clínica Universitaria de Navarra en 1985, y al poco tiempo -por iniciativa de la Diócesis de Madrid- empezó su proceso de beatificación.

El documental de largometraje, de Formato Producciones, ha sido dirigido por Eugenio Delgado (La puerta del tiempo, 2002), y contiene entrevistas a muchas personas que trataron a Alexia: familiares, amigos, profesores, sacerdotes, médicos... También recoge imágenes de lugares y objetos ligados a su vida, así como fotografías inéditas y películas domésticas de inestimable valor.

También incluye material no relatado por sus biógrafos (hay en circulación tres buenas biografías de Alexia: las de Miguel Angel Monge, Mª Victoria Molins y Pedro Antonio Urbina). Así, por ejemplo, da a conocer una redacción escolar que es toda una premonición de su larga y dolorosa enfermedad; y también el diario que escribió en la Clínica Universitaria de Navarra, donde descubrimos a una Alexia muy alegre, que aunaba una profunda piedad con un gran amor a la vida: disfrutaba con los sanfermines, con filmes clásicos de Bette Davis y Gregory Peck, y con todo aquello que rezumara aventura, romanticismo y felicidad.

Se ha abierto una página web de la película con abundante información sobre el filme y sobre su vida, y con material diverso de gran interés: fotogramas, fotografías personales, dibujos y story boards, documentos para la prensa, descargas y guías didácticas. También se ha abierto una página de los amigos Alexia con vídeos de Alexia y sobre Alexia, testimonios de sus padres y hermanos, favores obtenidos por su intercesión, etc. Os dejo con la web donde puede conseguirse el DVD y con dos vídeos interesantes: el primero es un reportaje sobre su vida (3'), y el segundo, un conjunto de imágenes personales de Alexia cedidas por la familia (4'). Que los disfrutéis.



domingo, 7 de julio de 2013

"¿De qué va la vida?": Un filme sobre las grandes preguntas

¿De qué va la vida? es un documental que plantea los grandes dilemas de la existencia. El argentino Ángel González, cámara en mano, salió a las calles de Francia, Italia, Argentina y España a preguntar a más de 500 personas: “¿De qué va la vida?Todos estamos en ella, pero ¿por qué y para qué? Y todos dejaremos de estar en ella, por tanto, ¿qué sentido tiene?

En nuestra sociedad vivimos aceleradamente, muchos no consiguen detenerse, viven sin pensar, así que es bueno sembrar la semilla para que la gente se haga preguntas. Y cuando las planteas, te encuentras de todo. Y hay temas que se repiten. Por ejemplo, el tema del mal en el mundo. Uno nos dijo que no cree en Dios porque hay niños que mueren en enfermedades mortales”, explica el director del filme.

Al principio, el equipo de  producción elaboró una lista de 40 preguntas existenciales, pero a medida que recogían las respuestas, las grandes preguntas quedaron limitadas a 6:

- ¿De qué va la vida?
- ¿Qué sentido tiene el dolor?
- ¿Cómo surgió la vida?
- ¿Cómo surgió el mundo?
- ¿Son compatibles la ciencia y la fe?
- ¿Hay milagros?

Comprobamos que la pregunta que plantea más gente, el conflicto más frecuente, es el tema del mal y el dolor. Después, el gran tema es si hay Dios, y cómo podemos encontrarle”, señala Ángel.

Junto a decenas de espontáneos, el equipo preguntó también a científicos y teólogos. La especialista en biología y bioética Mónica Barahona aportó datos sobre el origen del ser humano; el cardenal Martins, ex Prefecto para la causa de los santos, dijo mucho sobre los hombres y las mujeres que han vivido vidas llenas de sentido; y el obispo José Ignacio Munilla señaló las claves para entender el problema del mal.

También se entrevistó a varios famosos, no siempre cristianos practicantes, pero todos con una experiencia de vida interesante. Así, Irene Villa, víctima del terrorismo cuando era niña, habló del perdón y la esperanza. También hablaron Diego Valeri, futbolista argentino en los Portland Timbers de EEUU; Pilar Domínguez, Miss Sevilla 2005; y la cantante española Anna Vilanova.

El resultado es digno de verse. Y se puede contratar para pases especiales en sales, colegios, etc. He aquí el tráiler y uno de los testimonios más sorprendentes del filme: el de Anna, la cantante (Pablo J. Ginés, ReL).