Mostrando entradas con la etiqueta TEMA: Navidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta TEMA: Navidad. Mostrar todas las entradas

martes, 19 de diciembre de 2017

La Navidad en el cine (Las 15 mejores escenas)

Se acerca la Navidad, tal vez el momento de la vida de Jesús más celebrado en todas las culturas; por eso, he decidido celebrarlo también en este blog con una serie que ya vio la luz aquí. Una buena ocasión para revivir las escenas del evangelio en su traslación a la pantalla.

La Navidad es un hecho trascendente. Y, sin embargo, es un pasaje muy breve de los Evangelios: apenas sale en unos 20 versículos de S. Lucas y otros tantos de S. Mateo. En comparación con el total de los 4 Evangelios (cerca de 4.000 versículos: entre los 678 de S. Marcos y los 1.151 de S. Lucas), es verdaderamente muy poco.

Parece claro que los evangelistas quisieron centrar la redacción de sus libros en la vida pública del Señor: sus discursos y enseñanzas, su atención a los enfermos, sus milagros y prodigios, y –más extensamente– su pasión, muerte y resurrección. Ciertamente, esa parte es la más importante, pues expone la doctrina cristiana y habla de un Dios Redentor, que nos da ejemplo de conducta y nos ama hasta dar la vida en el mayor de los suplicios. Pero esa imagen todopoderosa y divina de Jesús se completa maravillosamente con la imagen de un Dios Niño, que se humilla por amor nuestro y se hace hombre para darnos ejemplo de vida. No se puede decir cuál de las dos imágenes nos conmueve más, ni cuál muestra mayor afecto a la humanidad.

Lo cierto es que ese Dios inerme e indefenso, que es concebido –milagrosamente– en las entrañas de una virgen, que pasa nueve mese en el seno de su Madre, y que nace en la más absoluta pobreza, es el más vivo ejemplo de Amor y de Humildad. Y no sólo eso: también es la muestra más clara de que Jesús es hombre como nosotros, en todo igual a nosotros (concepción, gestación, nacimiento) y, por tanto, verdaderamente un Dios hecho hombre: el auténtico Mediador entre nosotros y Dios. Por eso los hombres contamos los días desde su nacimiento: paradójicamente, desde aquel en que no le dimos cobijo en nuestra posada.

El cine ha reflejado extensamente esas escenas del Nacimiento de Jesús. Cada película ha puesto el acento en una u otra secuencia, y en uno u otro aspecto: la actitud contemplativa de María, el papel decisivo de José, la audacia y generosidad de los Magos, la crueldad y arrogancia de Herodes.

Esta Navidad es una ocasión espléndida para vivir las escenas del nacimiento de Cristo a través del cine. Quizás en el entorno familiar, o tal vez en las clases de Religión o de Historia. En cualquier ámbito -y, muy especialmente, en la catequesis de la Navidad- podemos contemplar esas escenas para redescubrir todo su significado. Una espléndida oportunidad para un cine-forum navideño.

En el listado que ofrezco a continuación, he seleccionado los filmes que mejor han reflejado cada una de las 15 escenas de la Navidad: desde las dudas de José y el empadronamiento de César Augusto, hasta el viaje a Belén, el nacimiento en la gruta y la matanza de los Inocentes. Serán secuencias breves (entre 30" y 2') y en ellas procuraré dar entrada a todo tipo de filmes: desde clásicos de los sesenta (Rey de Reyes, La historia más grande jamás contada, El Evangelio según San Mateo, e incluso Ben Hur) a películas más recientes y de diversa orientación y estructura narrativa (Jesús de Nazaret, El Mesías, María de Nazaret, El hombre que hacía milagros, La Natividad).

Las 15 escenas de la Navidad:

1. Significado de la Navidad
2. Dudas de José y anuncio del Ángel en sueños
3. Empadronamiento de César Augusto

4. Preparativos del viaje. La Virgen decide ir con José
5. Las penalidades del viaje a Belén
6. “No había sitio para ellos en la posada”
7. Jesús nace en el pesebre

8. La adoración de los pastores
9. Los Magos preparan su viaje
10. La Estrella guía a los Magos hacia Belén
11. Los Magos en Jerusalén. Entrevista con Herodes

12. Adoración de los Magos al Niño Dios
13. ¿Cuándo llegaron los Magos a Belén?
14. El aviso en sueños a José y la matanza de los Inocentes
15. El recuerdo de Belén en la vida de la Virgen

¡Que paséis una muy feliz Navidad! Y que las buenas películas os ayuden a revivir su auténtico sentido. Agradeceré, muy especialmente, vuestros comentarios.

domingo, 4 de diciembre de 2016

Vídeo "Ilumina el mundo en Navidad" (2')

Ayer, el Rector de UIC Barcelona donde trabajo, sabedor de mi interés por la figura de Jesucristo en el cine, me envió este vídeo para el blog. Se trata de una campaña titulada “Ilumina el Mundo” que quiere recuperar el significado profundo de la Navidad.

En el vídeo se hace patente que Jesús vino a nosotros en la oscuridad para traernos la luz. Y también que, de alguna manera, esa Luz sigue iluminando el mundo a través de los cristianos. Hay un profundo paralelismo entre la misericordia que mostró Jesús durante su caminar terreno y la misericorida que mostramos los cristianos en nuestro vivir diario: atendiendo a los enfermos, ayudando a los ancianos o discapacitados, consolando a los que sufren o enseñando a los que no saben somos ese Cristo que pasa en medio de los hombres.

La campaña se completa con una propuesta para cada día del mes de diciembre: 25 maneras de iluminar el mundo durante 25 días. Un buen recordatorio de lo que vamos a celebrar: la llegada de  Jesús, el Nacimiento de Dios Hombre, la irrupción de la Luz que brillará con fuerza el día de Navidad.

domingo, 20 de diciembre de 2015

15 versiones de "Cuento de Navidad", de Dickens

Cuento de Navidad (A Christmas Carol) es probablemente el relato navideño más famoso de la historia. Escrito por Charles Dickens en diciembre de 1843, cuenta la historia de Scrooge, un hombre avaro y egoísta que experimenta una profunda transformación tras la visita de tres fantasmas (pasado, presente y futuro) en Nochebuena. La novela corta consiguió un éxito inmediato y el aplauso de la crítica; a ello contribuyó el perfecto retrato de su personaje y  la sincera hermosura de su mensaje. Llegó, además, en el momento oportuno: en una época en que surgió una gran nostalgia por las viejas tradiciones navideñas unida a nuevas costumbres como los árboles de Navidad o las tarjetas de felicitación.

De ese precioso relato se han hecho varias versiones cinematográficas. Éstas son las 15 más importantes.

La primera data de 1901: “Scrooge, or Marley’s ghost”, realizada por Walter R. Booth. Dura sólo 5 minutos, pero resume lo más conocido del relato. Su principal novedad radica en que, para suprimir personajes, es el propio Marley, el difunto socio de Scrooge, quien hace ver al anciano su pasado, su presente y su futuro.



En 1910 se estrena “A Christmas Carol”. Es la versión muda más popular, una producción norteamericana con buenos efectos especiales, que cuenta todo el argumento en tan solo 17 minutos. De hecho, es sorprendentemente muy dinámica. Marc McDermott, uno de los mejores actores del Estudio de Edison, interpreta el papel de Scrooge. Y lo hace bastante bien.

En 1928 se filmó la primera película hablada, realizada por Hugh Croise. Hoy apenas conocida. En 1935, Henry Edwards haría su “Scrooge”, con el actor Seymour Hicks en el papel del avaro (tanto anciano como joven, lo cual resulta llamativo a sus sesenta y tantos años). Fue notorio su atrevimiento al mostrar muerto al Pequeño Tim en las Navidades Futuras, algo que solo se trata de forma elíptica en la mayoría de las versiones. Aquí ofrezco la película completa.



En 1938, la Metro-Goldwyn-Mayer rodó “A Christmas Carol” (1938), realizada por Edwin L. Marin. La versión clásica por excelencia: llena de sentimiento, muy melodramática, en un cuidadoso blanco y negro. Reginald Owen dio vida al Scrooge de toda la vida, aquel en el que se han inspirado todos sus sucesores.

En 1947, tenemos la primera versión hecha en España: “Leyenda de Navidad”, de Manuel Tamayo. En 1951 Brian Desmond Hurst dirige "Scrooge", otra versión clásica, muy popular y repleta de estrellas británicas que recitan con deje teatral los diálogos de Dickens. Alastair Sim da vida al avaro, justificando su conducta miserable por la influencia de un mentor miserable. Es la versión que retrata de forma más amable la figura de Scrooge.

De 1970 es el musical “Muchas gracias, Mr. Scrooge”, de Ronald Neame. Con Albert Finney como Scrooge y Alec Guinness como su difunto socio Marley. Es una de las versiones más populares en el mundo anglosajón, y dejó deslizar, sobre todo gracias a las interpretaciones, cierto humor sardónico en el relato de Dickens. Podéis ver aquí la película completa en versión original.



En 1983 la Disney rueda la versión en dibujos animados: “Una Navidad con Mickey”. Estaba claro que el Tío Gilito (llamándose Scrooge en su encarnación original), tenía que tener su correspondiente adaptación del cuento. Aquí el humor vence al sentimiento, aunque no falta la enseñanza moral que esta fábula encierra.

En 1984 hay una nueva producción británica: "A Christmas Carol", un telefilme con George C. Scott en el papel de Scrooge y un amplio elenco de actores ingleses. Tuvo numerosos premios, y el propio Scott fue nominado al mejor actor en los premios Emmy. Aquí os dejo la película completa, con audio en español latino.



En 1988 se estrena “Los fantasmas atacan al jefe”, una adaptación en clave de comedia, con protagonismo absoluto de Bill Murray, dirección de Richard Donner y manifiesta intención de aprovechar el éxito de Los Cazafantasmas. A pesar de lo descarado del proyecto, la película fue un éxito, lo que demuestra el carismo y la atemporalidad de Cuento de Navidad.

En 1992: “Los Teleñecos en Cuento de Navidad”. Junto a los famosos teleñecos, tres actores dan al cuento un aire relamente nuevo: Michael Caine como Scrooge, y Statler y Waldorf como “Marley duplicado” que llegan para atormentar a su antiguo socio. Cameos de todos los Muppets en esta película que reactivó la franquicia de los teleñecos durante los noventa.

En 1999 se produjo un nuevo filme: "A Christmas Carol", dirigido por David Hugh Jones y protagonizado por Patrick Stewart, Richard E. Grant y Joel Grey. Y en 2005 Arthur Allan Seidelman dirigió "A Christmas Carol: The Musical", en el que actuó Kelsey Grammer como Scrooge.

Finalmente, en 2009 se estrena "Cuento de Navidad", la versión animada de Robert Zemeckis, que es también autor también del guión. Esta producción de la Disney muestra la vigencia del cuento, sus valores universales y su fondo cristiano. Nos habla del tiempo limitado de que disponemos los seres humanos en este mundo, y de la necesidad de aprovecharlo para hacer el bien y ocuparse de los demás. Los actores, que han sido filmados con sensores para luego trabajar las imágenes en la animación fotorrealista, están muy bien, de modo especial Jim Carrey, que no sólo compone un Scrooge contenido en sus diversas edades, sino que pone voz a otros personajes como los fantasmas de las navidades. Aquí tenéis el tráiler.



Existen algunas versiones más, pero éstas son las más importantes. En todo caso, una cosa está clara: el cuento de Dickens ha dado mucho –y seguirá dándolo– en el argumentario del Séptimo Arte.

¡Felices fiestas de Navidad!

sábado, 12 de diciembre de 2015

Las escenas de la Navidad en el cine

Se acerca la Navidad, tal vez el momento de la vida de Jesús más celebrado en todas las culturas; por eso, he decidido celebrarlo también en este blog con una serie que ya vio la luz aquí. Una buena ocasión para revivir las escenas del evangelio en su traslación a la pantalla.

La Navidad es un hecho trascendente. Y, sin embargo, es un pasaje muy breve de los Evangelios: apenas sale en unos 20 versículos de S. Lucas y otros tantos de S. Mateo. En comparación con el total de los 4 Evangelios (cerca de 4.000 versículos: entre los 678 de S. Marcos y los 1.151 de S. Lucas), es verdaderamente muy poco.

Parece claro que los evangelistas quisieron centrar la redacción de sus libros en la vida pública del Señor: sus discursos y enseñanzas, su atención a los enfermos, sus milagros y prodigios, y –más extensamente– su pasión, muerte y resurrección. Ciertamente, esa parte es la más importante, pues expone la doctrina cristiana y habla de un Dios Redentor, que nos da ejemplo de conducta y nos ama hasta dar la vida en el mayor de los suplicios. Pero esa imagen todopoderosa y divina de Jesús se completa maravillosamente con la imagen de un Dios Niño, que se humilla por amor nuestro y se hace hombre para darnos ejemplo de vida. No se puede decir cuál de las dos imágenes nos conmueve más, ni cuál muestra mayor afecto a la humanidad.

Lo cierto es que ese Dios inerme e indefenso, que es concebido –milagrosamente– en las entrañas de una virgen, que pasa nueve mese en el seno de su Madre, y que nace en la más absoluta pobreza, es el más vivo ejemplo de Amor y de Humildad. Y no sólo eso: también es la muestra más clara de que Jesús es hombre como nosotros, en todo igual a nosotros (concepción, gestación, nacimiento) y, por tanto, verdaderamente un Dios hecho hombre: el auténtico Mediador entre nosotros y Dios. Por eso los hombres contamos los días desde su nacimiento: paradójicamente, desde aquel en que no le dimos cobijo en nuestra posada.

El cine ha reflejado extensamente esas escenas del Nacimiento de Jesús. Cada película ha puesto el acento en una u otra secuencia, y en uno u otro aspecto: la actitud contemplativa de María, el papel decisivo de José, la audacia y generosidad de los Magos, la crueldad y arrogancia de Herodes.

Esta Navidad es una ocasión espléndida para vivir las escenas del nacimiento de Cristo a través del cine. Quizás en el entorno familiar, o tal vez en las clases de Religión o de Historia. En cualquier ámbito -y, muy especialmente, en la catequesis de la Navidad- podemos contemplar esas escenas para redescubrir todo su significado. Una espléndida oportunidad para un cine-forum navideño.

En el listado que ofrezco a continuación, he seleccionado los filmes que mejor han reflejado cada una de las 15 escenas de la Navidad: desde las dudas de José y el empadronamiento de César Augusto, hasta el viaje a Belén, el nacimiento en la gruta y la matanza de los Inocentes. Serán secuencias breves (entre 30" y 2') y en ellas procuraré dar entrada a todo tipo de filmes: desde clásicos de los sesenta (Rey de Reyes, La historia más grande jamás contada, El Evangelio según San Mateo, e incluso Ben Hur) a películas más recientes y de diversa orientación y estructura narrativa (Jesús de Nazaret, El Mesías, María de Nazaret, El hombre que hacía milagros, La Natividad).

Los 15 pasajes de la Navidad en el cine:

0. Navidad en el Cine: 15 episodios en la gran pantalla
1. Significado de la Navidad
2. Dudas de José y anuncio del Ángel en sueños
3. Empadronamiento de César Augusto

4. Preparativos del viaje. La Virgen decide ir con José
5. Las penalidades del viaje a Belén
6. “No había sitio para ellos en la posada”
7. Jesús nace en el pesebre

8. La adoración de los pastores
9. Los Magos preparan su viaje
10. La Estrella guía a los Magos hacia Belén
11. Los Magos en Jerusalén. Entrevista con Herodes

12. Adoración de los Magos al Niño Dios
13. ¿Cuándo llegaron los Magos a Belén?
14. El aviso en sueños a José y la matanza de los Inocentes
15. El recuerdo de Belén en la vida de la Virgen

¡Que paséis una muy feliz Navidad! Y que las buenas películas nos ayuden a revivir su auténtico sentido. Agradeceré, muy especialmente, vuestros comentarios.

domingo, 28 de diciembre de 2014

Los Reyes Magos: Tradición y Cine

Hay unos personajes que sentimos muy vinculados a la Navidad (sobre todo, los niños) y de los que apenas nos hablan los Evangelios. Se trata de los Reyes Magos, cuya imagen ha sido muy elaborada por la tradición, y que no suelen faltar en ningún belén del mundo.

San Mateo escribe que "unos Magos llegaron de Oriente a Jerusalén preguntando: ¿Dónde está el Rey de los Judíos que ha nacido?" (Mt 2, 1-2). En esa frase sólo indica su profesión: eran Magos, estudiosos de los astros y de sus movimientos en el Cielo; y precisamente de ese oficio se valdrá Dios para atraerlos, mediante una estrella, hasta el mismo lugar donde se encuentra Jesús. Pero no afirma que sean Reyes. Es éste un añadido del pueblo, que ha supuesto –con cierta lógica- que debían ser poderosos cuando fueron recibidos por la máxima autoridad de Jerusalén, Herodes, y cuando preguntan explícitamente por "el Rey de los Judíos".

Tampoco afirma cuántos eran: "unos Magos". Podían ser dos, cuatro, seis... Pero como fueron tres sus regalos (oro, incienso y mirra), la tradición ha deducido que ese debía ser el número de los magos reunidos en Belén. Sus nombres tampoco están en la Escritura: aparecen por vez primera en un mosaico bizantino localizado en Ravena (Italia, ver a la izquierda) que se fecha en torno al año 520. En él figura una leyenda sobre los tres magos que dice "+SCS BALTHASSAR +SCS MELCHIOR + SCS GASPAR".

La primera descripción de los Reyes Magos se la debemos al teólogo anglosajón Beda el Venerable (675-735): "El primero de los magos fue Melchor, un anciano de larga cabellera blanca y luenga barba; fue él quien ofreció el oro, símbolo de la realeza divina. El segundo, llamado Gaspar, joven, imberbe, de tez blanca y rosada, honró a Jesús ofreciéndole el incienso, símbolo de la divinidad. El tercero, llamado Baltasar, de tez morena (más tarde se le representaría negro) mostró su reconocimiento ofreciéndole mirra, que significaba que el Hijo del hombre debía morir."

Las representaciones cinematográficas de los Magos han seguido fielmente la iconografía popular: son tres, se comportan como reyes, vienen sobre camellos y les acompañan una cohorte de pajes y servidores. En todas las películas se les retrata así, y ahí termina también toda su intervención en la historia, aunque hay tres filmes que han añadido algo más para completar el relato.

En Ben Hur (1959, ver arriba), tal como aparece también en la novela, Melchor profetiza los padecimientos de Jesús y establece así un paralelismo simbólico con los dolores que aguardan al aristócrata judío. En La Natividad (2006) se incluyen al principio algunas escenas de los Magos en su trabajo como astrónomos: su observación del firmamento, el descubrimiento de la estrella, y –tras la consulta de algunos legajos- la conexión de este fenómeno con las profecías mesiánicas. Finalmente, en Jesús de Nazaret (1977) vemos cómo los Magos se van juntando por el camino y cómo dialogan acerca de su actitud frente a Herodes. También ayudan a descubrir el sentido espiritual de lo que está pasando. Así, cuando Baltasar contempla al Niño, comenta a José y a María: “Al venir aquí, creí que nos equivocábamos, pero ahora veo que es muy justo”; y, por si esto fuera poco, Gaspar añade: “No en la gloria, sino en la humildad”.

Hay un punto en el que la representación de los Magos diverge de unos filmes a otros, y es el de su presencia junto a los pastores en la gruta de Belén. Ya hemos comentado en otro post que esa reunión es poco probable. Ha cristalizado en el imaginario de la Navidad por una necesidad “escénica”: una pintura o una representación de la Navidad resultan mucho más completas e interesantes si se resumen en una sola escena todos los personajes implicados; así la noche del Nacimiento aparece como más “grandiosa”. Pero los teólogos suponen que ambos hechos estuvieron separados en el tiempo. Por una parte, los Magos debieron tardar algunos meses en llegar a Jerusalén desde el lejano Oriente. Por otra, Herodes manda degollar no a los recién nacidos, sino a todos los varones menores de dos años: esto hace suponer que el Nacimiento del que le hablan debió haber ocurrido un año antes.

Curiosamente, las primeras películas sobre Jesús sí muestran esa separación temporal. Vida y pasión de Jesucristo (1907), de Zecca, y Del pesebre a la Cruz (1912), de Sidney Olcott, muestran primero la llegada de los pastores a la cueva y, más tarde, la aparición de los Magos en la casa de José y María, un lugar mucho más acogedor que el portal.

Sin embargo, será en los años sesenta cuando ambas escenas se solapen en el tiempo. Rey de reyes (1961) muestra una ciudad de Belén corrompida por los romanos y ahí sitúa a un posadero egoísta y nervioso, que rechaza sin miramientos a la joven pareja. Cuando, poco después, los Magos llegan a la ciudad de David –“venían de Persia, Mesopotamia y Etiopía”, nos dice la voz en off- aparecen en el establo sin diálogo previo con Herodes, y allí ya están presentes los pastores. De igual modo, aunque desde otra perspectiva, La historia más grande jamás contada (1965) sigue el relato de los Magos, describe minuciosamente el careo con el tetrarca y nos lleva con ellos hasta el portal, donde ya los pastores han ofrecido sus cántaros y ovejas. En esta misma línea se situarán también La Natividad (2006) y La Biblia (2013), que unen ambas escenas para solemnizar el momento cumbre de su relato: el nacimiento de Cristo en la gruta de Belén.

Por el contrario, otras películas han reflejado la separación en el tiempo de una y otra adoración al Niño: la de los pastores y la de los Magos. Jesús de Nazaret es un claro ejemplo, con una distinción de secuencias que afecta también a la puesta en escena: solemne y lenta en el Nacimiento, con los pastores llegando por la noche hasta la gruta; sobria y natural en la epifanía, con los Reyes llegando de día hasta la casa.

Como vemos en el fotograma, el Niño tiene alrededor de un año, la Virgen está de pie y en plena faena, y la casa evidencia el trabajo de José para hacerla más confortable.

De todo esto celebraremos su fiesta el próximo día 6. ¡Felicidades a todos por la fiesta de los Reyes Magos! Y que a todos nos traigan muchos regalos.

domingo, 21 de diciembre de 2014

15 películas sobre "Cuento de Navidad", de Dickens

Cuento de Navidad (A Christmas Carol) es probablemente el relato navideño más famoso de la historia. Escrito por Charles Dickens en diciembre de 1843, cuenta la historia de Scrooge, un hombre avaro y egoísta que experimenta una profunda transformación tras la visita de tres fantasmas (pasado, presente y futuro) en Nochebuena. La novela corta consiguió un éxito inmediato y el aplauso de la crítica; a ello contribuyó el perfecto retrato de su personaje y  la sincera hermosura de su mensaje. Llegó, además, en el momento oportuno: en una época en que surgió una gran nostalgia por las viejas tradiciones navideñas unida a nuevas costumbres como los árboles de Navidad o las tarjetas de felicitación.

De ese precioso relato se han hecho varias versiones cinematográficas. Éstas son las 15 más importantes.

La primera data de 1901: “Scrooge, or Marley’s ghost”, realizada por Walter R. Booth. Dura sólo 5 minutos, pero resume lo más conocido del relato. Su principal novedad radica en que, para suprimir personajes, es el propio Marley, el difunto socio de Scrooge, quien hace ver al anciano su pasado, su presente y su futuro.



En 1910 se estrena “A Christmas Carol”. Es la versión muda más popular, una producción norteamericana con buenos efectos especiales, que cuenta todo el argumento en tan solo 17 minutos. De hecho, es sorprendentemente muy dinámica. Marc McDermott, uno de los mejores actores del Estudio de Edison, interpreta el papel de Scrooge. Y lo hace bastante bien.

En 1928 se filmó la primera película hablada, realizada por Hugh Croise. Hoy apenas conocida. En 1935, Henry Edwards haría su “Scrooge”, con el actor Seymour Hicks en el papel del avaro (tanto anciano como joven, lo cual resulta llamativo a sus sesenta y tantos años). Fue notorio su atrevimiento al mostrar muerto al Pequeño Tim en las Navidades Futuras, algo que solo se trata de forma elíptica en la mayoría de las versiones. Aquí ofrezco la película completa.



En 1938, la Metro-Goldwyn-Mayer rodó “A Christmas Carol” (1938), realizada por Edwin L. Marin. La versión clásica por excelencia: llena de sentimiento, muy melodramática, en un cuidadoso blanco y negro. Reginald Owen dio vida al Scrooge de toda la vida, aquel en el que se han inspirado todos sus sucesores.

En 1947, tenemos la primera versión hecha en España: “Leyenda de Navidad”, de Manuel Tamayo. En 1951 Brian Desmond Hurst dirige "Scrooge", otra versión clásica, muy popular y repleta de estrellas británicas que recitan con deje teatral los diálogos de Dickens. Alastair Sim da vida al avaro, justificando su conducta miserable por la influencia de un mentor miserable. Es la versión que retrata de forma más amable la figura de Scrooge.

De 1970 es el musical “Muchas gracias, Mr. Scrooge”, de Ronald Neame. Con Albert Finney como Scrooge y Alec Guinness como su difunto socio Marley. Es una de las versiones más populares en el mundo anglosajón, y dejó deslizar, sobre todo gracias a las interpretaciones, cierto humor sardónico en el relato de Dickens. Podéis ver aquí la película completa en castellano.



En 1983 la Disney rueda la versión en dibujos animados: “Una Navidad con Mickey”. Estaba claro que el Tío Gilito (llamándose Scrooge en su encarnación original), tenía que tener su correspondiente adaptación del cuento. Aquí el humor vence al sentimiento, aunque no falta la enseñanza moral que esta fábula encierra.

En 1984 hay una nueva producción británica: "A Christmas Carol", un telefilme con George C. Scott en el papel de Scrooge y un amplio elenco de actores ingleses. Tuvo numerosos premios, y el propio Scott fue nominado al mejor actor en los premios Emmy. Aquí os dejo la película completa, con audio en español latino.



En 1988 se estrena “Los fantasmas atacan al jefe”, una adaptación en clave de comedia, con protagonismo absoluto de Bill Murray, dirección de Richard Donner y manifiesta intención de aprovechar el éxito de Los Cazafantasmas. A pesar de lo descarado del proyecto, la película fue un éxito, lo que demuestra el carismo y la atemporalidad de Cuento de Navidad.

En 1992: “Los Teleñecos en Cuento de Navidad”. Junto a los famosos teleñecos, tres actores dan al cuento un aire relamente nuevo: Michael Caine como Scrooge, y Statler y Waldorf como “Marley duplicado” que llegan para atormentar a su antiguo socio. Cameos de todos los Muppets en esta película que reactivó la franquicia de los teleñecos durante los noventa.

En 1999 se produjo un nuevo filme: "A Christmas Carol", dirigido por David Hugh Jones y protagonizado por Patrick Stewart, Richard E. Grant y Joel Grey. Y en 2005 Arthur Allan Seidelman dirigió "A Christmas Carol: The Musical", en el que actuó Kelsey Grammer como Scrooge.

Finalmente, en 2009 se estrena "Cuento de Navidad", la versión animada de Robert Zemeckis, que es también autor también del guión. Esta producción de la Disney muestra la vigencia del cuento, sus valores universales y su fondo cristiano. Nos habla del tiempo limitado de que disponemos los seres humanos en este mundo, y de la necesidad de aprovecharlo para hacer el bien y ocuparse de los demás. Los actores, que han sido filmados con sensores para luego trabajar las imágenes en la animación fotorrealista, están muy bien, de modo especial Jim Carrey, que no sólo compone un Scrooge contenido en sus diversas edades, sino que pone voz a otros personajes como los fantasmas de las navidades. Aquí tenéis el tráiler.



Existen algunas versiones más, pero éstas son las más importantes. En todo caso, una cosa está clara: el cuento de Dickens ha dado mucho –y seguirá dándolo– en el argumentario del Séptimo Arte.

¡Felices fiestas de Navidad!

domingo, 14 de diciembre de 2014

Las 10 mejores películas sobre la Navidad

Aunque acabamos de pasar el Ecuador del Adviento, para muchos la Navidad está ya a la vuelta de la esquina. Muchas calles están adornadas, y El Corte Inglés se encarga ya de recordárnoslo.

En este contexto, dentro de poco empezará a programarse en televisión un particular género televisivo que podríamos denominar “películas navideñas”. Estas películas incorporan algunos de los valores más típicamente cristianos: el reencuentro familiar, los deseos de felicidad, la preocupación por los enfermos y los más desfavorecidos, el anhelo de retornar a la inocencia y a la infancia.

Como sugerencia para alquilar o ver en casa durante estas próximas semanas, incluyo mi personal lista de "las diez mejores películas sobre la Navidad": incluye filmes familiares, y -junto a películas clásicas- prima algunas más recientes, que puedan ser asequibles para todos y más fáciles de encontrar en los videoclubs:

1. ¡Qué bello es vivir! (1946), de Frank Capra. La víspera de Navidad, George Bailey está con el agua al cuello. Toda su vida ha renunciado a proyectos personales para ayudar a su comunidad; pero ahora el banco que ha creado para socorrer a la gente está al borde la quiebra, y Bailey va a un puente dispuesto a arrojarse al agua, pensando que todos sus esfuerzos han sido en balde. La repentina aparición de Clarence, un ángel que todavía no se ha ganado las alas, le hará ver cómo hubiera sido la vida de su familia y sus amigos si él no hubiese existido. Número uno indiscutible del género, que sigue transmitiendo esperanza y optimismo a públicos de todas las culturas.

2. La Natividad (2006), de Catherine Hardwicke. Recrea con acierto los escenarios, costumbres y utillaje de la época en que nació Cristo, pero falla en el retrato de la Virgen, que aparece siempre tímida e introvertida. Con todo, una buena preparación para vivir el sentido religioso de la Navidad.

3. Las Crónicas de Narnia (2005), de Andrew Adamson. Todo un clásico de la literatura infantil, escrito por C. S. Lewis. Durante la II Guerra Mundial, cuatro hermanos ingleses son enviados a una casa de campo para huir de los bombardeos alemanes. Un día, mientras juegan al escondite, la pequeña Lucy se esconde en un armario y de repente aparece en Narnia, un mundo fantástico que vive un invierno perpetuo. Cuando vuelva al caserón, nadie creerá su increíble aventura. Pero Narnia lanzará más mensajes a los niños, porque necesita de su inocencia para ser redimido. Y en esa misión encontrarán al majestuoso león Aslan, una respetuosa analogía del personaje de Jesucristo. Filme aún reciente que gustó a niños y adultos, y que aúna simbolismo cristiano junto a una gran aventura épica.

4. Maktub (2011), de Paco Arango. Manolo atraviesa una grave crisis en su matrimonio. Un día, cercano a la Navidad, conoce a Antonio, un chico con cáncer que tiene unas extraordinarias ganas de vivir, y eso le cambia la vida. Esta película familiar, con formato de cuento navideño, logra divertir y conmover, apelando a los buenos sentimientos. El director propone una fábula con enseñanzas sobre el sentido de la vida y la enfermedad, hablando sin complejos de la muerte, la trascendencia, el amor, la familia, la capacidad de perdonar, la fidelidad y las relaciones entre padres e hijos. Una gran opción para jóvenes y adultos.

5. De ilusión también se vive (1947), de George Seaton. Cercana la Navidad, la jefe de unos grandes almacenes contrata a un viejecito barbudo y simpático para que haga de Santa Claus. El anciano acapara pronto la atención de todos por su derroche de simpatía, y también porque afirma que es el verdadero Santa Claus. Con este planteamiento, la jefa quiere devolver a todos los ciudadanos el auténtico sentido de la Navidad, incluyendo a su escéptica hija. Cinta entrañable, nominada a los Oscar, donde se hace una dura crítica a los impulsos materialistas y consumidores que se anteponen, en estas fechas, al verdadero significado de la Navidad.

6. Family man (2000), de Brett Ratner. Entrañable fábula sobre un personaje que prefirió alcanzar el éxito en vez de casarse con la chica de sus sueños. En vísperas de Navidad, sólo y sin familia, tiene un extraño encuentro con su “Ángel de la guarda” que le hará ver lo que podría haber sido su vida con un matrimonio feliz, con hogar y con hijos.

7. La gran familia (1962), de Fernando Palacios. Un espléndido homenaje a la familia numerosa, que tiene como clímax la pérdida de uno de los hijos en la víspera de la Navidad. La mejor para el sentido familiar de estas fechas.

8. Polar Express (2005), de Robert Zemeckis. Un niño que ha perdido la ilusión de la Navidad se ve metido en un tren rumbo al Polo Norte, para conocer a Santa Claus. A través del viaje, plagado de increíbles aventuras, misterios y canciones , el protagonista viajará a un lugar mucho más escondido e importante, el de su propio corazón. Excelente película de animación en 3 D.

9. Mientras dormías (1995), de Jon Turteltaub. Una joven taquillera de metro, secretamente enamorada de uno de los pasajeros, tiene la oportunidad de salvarle la vida, aunque él queda en coma; por una confusión, todos creerán que ella es su novia. Comedia romántica por excelencia, al estilo Capra o LeoMcCarey, que trae a colación la necesidad de afecto y compañía cuando llega la Navidad.

10. Feliz Navidad (2005), de Christian Carion. Narra lo que sucedió el 24 de diciembre de 1914 en el frente de Ypres (Bélgica), durante la Primera Guerra Mundial. Se decretó una tregua para esa noche que implicaba permanecer en los puestos sin disparo alguno, pero las tropas alemanas iniciaron un villancico, y las tropas británicas respondieron con "Adeste fideles". Luego intercambiaron gritos de alegría y deseos de una feliz Navidad para todos. Al poco, hubo encuentros de unos y otros en la tierra de nadie, y allí se intercambiaron regalos y recuperaron a los caídos. Celebraron funerales con soldados de ambos bandos, llorando las pérdidas y ofreciéndose mutuamente el pésame. Una gran lección de solidaridad cristiana.

domingo, 30 de noviembre de 2014

La Navidad en el cine (los 15 momentos de la Navidad en 10 películas)

Se acerca la Navidad, tal vez el momento de la vida de Jesús más celebrado en todas las culturas; por eso, he decidido celebrarlo también en este blog con una serie que ya vio la luz aquí. Una buena ocasión para revivir las escenas del evangelio en su traslación a la pantalla.

La Navidad es un hecho trascendente. Y, sin embargo, es un pasaje muy breve de los Evangelios: apenas sale en unos 20 versículos de S. Lucas y otros tantos de S. Mateo. En comparación con el total de los 4 Evangelios (cerca de 4.000 versículos: entre los 678 de S. Marcos y los 1.151 de S. Lucas), es verdaderamente muy poco.

Parece claro que los evangelistas quisieron centrar la redacción de sus libros en la vida pública del Señor: sus discursos y enseñanzas, su atención a los enfermos, sus milagros y prodigios, y –más extensamente– su pasión, muerte y resurrección. Ciertamente, esa parte es la más importante, pues expone la doctrina cristiana y habla de un Dios Redentor, que nos da ejemplo de conducta y nos ama hasta dar la vida en el mayor de los suplicios. Pero esa imagen todopoderosa y divina de Jesús se completa maravillosamente con la imagen de un Dios Niño, que se humilla por amor nuestro y se hace hombre para darnos ejemplo de vida. No se puede decir cuál de las dos imágenes nos conmueve más, ni cuál muestra mayor afecto a la humanidad.

Lo cierto es que ese Dios inerme e indefenso, que es concebido –milagrosamente– en las entrañas de una virgen, que pasa nueve mese en el seno de su Madre, y que nace en la más absoluta pobreza, es el más vivo ejemplo de Amor y de Humildad. Y no sólo eso: también es la muestra más clara de que Jesús es hombre como nosotros, en todo igual a nosotros (concepción, gestación, nacimiento) y, por tanto, verdaderamente un Dios hecho hombre: el auténtico Mediador entre nosotros y Dios. Por eso los hombres contamos los días desde su nacimiento: paradójicamente, desde aquel en que no le dimos cobijo en nuestra posada.

El cine ha reflejado extensamente esas escenas del Nacimiento de Jesús. Cada película ha puesto el acento en una u otra secuencia, y en uno u otro aspecto: la actitud contemplativa de María, el papel decisivo de José, la audacia y generosidad de los Magos, la crueldad y arrogancia de Herodes.

Esta Navidad es una ocasión espléndida para vivir las escenas del nacimiento de Cristo a través del cine. Quizás en el entorno familiar, o tal vez en las clases de Religión o de Historia. En cualquier ámbito -y, muy especialmente, en la catequesis de la Navidad- podemos contemplar esas escenas para redescubrir todo su significado. Una espléndida oportunidad para un cine-forum navideño.  

En el listado que ofrezco a continuación, he seleccionado los filmes que mejor han reflejado cada una de las 15 escenas de la Navidad: desde las dudas de José y el empadronamiento de César Augusto, hasta el viaje a Belén, el nacimiento en la gruta y la matanza de los Inocentes. Serán secuencias breves (entre 30" y 2') y en ellas procuraré dar entrada a todo tipo de filmes: desde clásicos de los sesenta (Rey de Reyes, La historia más grande jamás contada, El Evangelio según San Mateo, e incluso Ben Hur) a películas más recientes y de diversa orientación y estructura narrativa (Jesús de Nazaret, El Mesías, María de Nazaret, El hombre que hacía milagros, La Natividad).

Los 15 pasajes de la Navidad en el cine:

0. Navidad en el Cine: 15 episodios en la gran pantalla
1. Significado de la Navidad
2. Dudas de José y anuncio del Ángel en sueños
3. Empadronamiento de César Augusto

4. Preparativos del viaje. La Virgen decide ir con José
5. Las penalidades del viaje a Belén
6. “No había sitio para ellos en la posada”
7. Jesús nace en el pesebre

8. La adoración de los pastores
9. Los Magos preparan su viaje
10. La Estrella guía a los Magos hacia Belén
11. Los Magos en Jerusalén. Entrevista con Herodes

12. Adoración de los Magos al Niño Dios
13. ¿Cuándo llegaron los Magos a Belén?
14. El aviso en sueños a José y la matanza de los Inocentes
15. El recuerdo de Belén en la vida de la Virgen

¡Que paséis una muy feliz Navidad! Y que las buenas películas os ayuden a revivir su auténtico sentido. Agradeceré, muy especialmente, vuestros comentarios.

domingo, 5 de enero de 2014

El recuerdo de Belén en la vida de la Virgen (Navidad en el cine 15)

“La Virgen guardaba todas estas cosas meditándolas en su corazón” (Lc 2, 19). Todos los sucesos de la infancia de Jesús fueron, para su Madre, tema constante de meditación. Y el de Belén, más que ningún otro. Ésta es la idea que han querido reflejar dos filmes de muy variada orientación: mostrar al espectador hasta qué punto estuvo presente el recuerdo de Belén en la memoria de María.

En “El hombre que hacía milagros” (1999), el relato arranca cuando Jesús adulto, al regreso de un día de trabajo, comunica a su Madre que va a comenzar la obra que le encargó su Padre. Sin poder evitarlo, María recuerda dos escenas de la infancia de su Hijo en que esas mismas palabras sonaron en sus oídos. La primera es cuando se perdió en el Templo y le buscaron durante tres días. “¿Por qué me buscabais? –responde Jesús- ¿No sabíais que debo dedicarme a las obras de mi Padre?”. La segunda es la escena de Belén y la llegada de los Magos, que señalaba inequívocamente unos planes de Dios que el Niño venía a cumplir. Ahora, cuando está a punto de iniciar su vida pública, María recuerda todas esas cosas que guardaba en su corazón.




Un recuerdo similar de lo acontecido en Belén es lo que vemos en la miniserie Jesús (1999). El Señor ha regresado de los 40 días en el desierto y la Virgen se apresta a cuidarle para que se reponga. Después de tres días durmiendo, Jesús despierta y refiere a su Madre el sueño que ha tenido, en el que aparecía José. Ese recuerdo conmueve a María. Ella se dirige entonces a la ventana y ve a dos jóvenes –Juan y Andrés- que le aguardan fuera. “¿Qué quieren?”, pregunta. Y Jesús responde: “Ser mis seguidores. ¡Ja! Puede que no esté preparado, Madre”. Ante esta respuesta de tono irónico, María saca un pequeño cofre que tenía bien guardado: allí están, cubiertos con un paño, los regalos que trajeron los Magos. Recuerda a Jesús su llegada a Belén para adorarle, y comenta (evidenciando que ha meditado muchas veces esa escena): “Aquellos hombres no hubieran hecho un largo viaje siguiendo a aquella estrella si la Voluntad de Dios no les hubiera guiado”.


viernes, 3 de enero de 2014

El aviso en sueños a José y la matanza de los Inocentes (Navidad en el cine 14)


El período de la Navidad termina con dos acontecimientos simultáneos: la matanza de los inocentes y, justo antes, el aviso en sueños a José.

Del aviso en sueño hay dos películas que han hecho una puesta en escena muy semejante: El Evangelio según San Mateo (1964) y María de Nazaret (1995). La segunda, inspirada claramente en el filme de Pasolini, añade su peculiar estilo simbólico: el recurso a una luz intensa para sugerir la presencia de lo sobrenatural. La cámara enfoca primero a la Virgen con el Niño, se desplaza luego hasta José, y entonces sucede el anuncio en sueños. Lo más llamativo de esta breve escena es la dulzura de la Virgen y su completa docilidad a lo que decide José.



Una composición escénica parecida es la que antes había diseñado Pasolini en el filme de los sesenta. La cámara muestra primero a la Virgen y el Niño, se recrea en Él, y sólo después pasa a José. Aquí el Ángel sí aparece: con esa imagen adolescente que vimos en el aviso inicial del Ángel, y con la autoridad firme de un ser celestial: “Coge al Niño y a su Madre y huye a Egipto”. La partida apresurada de Belén se llena de nostalgia: por una parte, por la música que oímos de fondo (los coros de “La pasión según san Mateo”, de Bach, que cantan solemnes: “Caemos de rodillas, llorando”); por otra, por esa mirada conmovida de María, que recorre con melancolía los lugares de Belén que habitó su Hijo. Sabe que es la última vez que los contempla. Y este sentimiento de añoranza llena esta última parte de la secuencia fílmica.



En Jesús de Nazaret (1977), por contraste, la secuencia se centra en la decisión arbitraria de Herodes y la locura que entonces le consumía: “Ahora, id a Belén y ¡haced historia! ¡¡Matad!! ¡Matad a todos!”. A continuación, unos segundos de suspense –de fondo oímos el rumor de los caballos a galope- nos hace presagiar la inminencia de la tragedia. Llega, inhumana y ciega, la matanza por parte de los soldados; quizás por esa actitud, el director nos oculta su rostro. Y sí vemos, en cambio, los rostros muertos de niños y madres en las callejuelas de Belén. La cámara se mueve, agitada, en aquella terrible desolación. Oímos gritos, carreras, tumultos. Y el asesinato en contraluz, mostrado sólo en sombra, acabará por ser la imagen más dramática. En boca de uno de los ancianos, Zeffirelli coloca el comentario final de S. Mateo: “Así se cumplió lo dicho por el profeta Jeremías: ‘En Ramá so oyó una voz, llanto y lamento grande. Es Raquel que ll ora por sus hijos, y no quiere consuelo porque ya no existen’”.



En La Natividad (2006), la escena arranca con la cena de Herodes en la que decide la matanza. Junto al tirano vemos a su hijo Herodes Antipas, que treinta años después tomará la mujer de su hermano, Herodías, encerrará y decapitará a S. Juan Bautista, y gobernará Judea durante toda la vida pública del Señor. Ambos traman la masacre, que vamos a ver en dos escenas paralelas: los soldados matando en plena noche, y José despertando por el aviso del Ángel. Toda la secuencia evoca la profecía del Mesías esperado. Uno de los soldados penetra en una casucha y recorre con la antorcha el lugar: es el establo donde habitó la Sagrada Familia, y cada uno de los rincones se llena para el espectador de un indudable encanto. Cuando la antorcha se detiene sobre la cuna del Niño, el momento suena a despedida y a victoria, a nostalgia y a salvación. La sabiduría de Dios Niño ha vencido la astucia y el odio de los soldados de Herodes.

jueves, 2 de enero de 2014

¿Cuándo llegaron los Magos a Belén? (La Navidad en el cine 13)



Las representaciones populares de la Navidad han tendido a unir, en la misma noche del Nacimiento, la adoración de los pastores al Niño y la llegada de los Magos al portal. Esto ha surgido, sobre todo, por una necesidad “escénica”: una pintura o una representación de esa escena resulta mucho más rica y polifónica si unifica en una sola imagen a todos los personajes implicados; así aparece como más grandiosa. Pero los teólogos suponen que ambos hechos estuvieron separados en el tiempo. Desde que avistaron la estrella, prepararon el viaje y llegaron a Jerusalén desde el lejano Oriente, debió pasar casi un año. Eso mismo parece sugerir la decisión de Herodes: “se informó por ellos del tiempo en que había aparecido la estrella” (Mt 2, 7) y, teniendo eso a la vista, manda degollar no a los recién nacidos, sino a todos los varones menores de dos años: debieron decirle que la estrella apareció un año antes.

En las tres escenas que vimos ayer, la llegada de los pastores se muestra casi simultánea a la llegada de los Magos. Y algo similar sucede en Ben Hur. Aquí la escena arranca desde el portal. Los pastores, que han llegado unos minutos antes, se vuelven al oír unas pisadas y aparecen de espaldas los Magos. Entran en el establo y, con ellos, entra también la cámara. Se detienen un instante, se arrodillan y depositan sus presentes. Aún no hemos visto al Niño. El director ha buscado el efecto sorpresa, y retrasa lo más posible el mostrarnos la sublime escena. En el mismo plano –no se ha interrumpido desde el principio- la cámara avanza y vemos al fin a Jesús, María y José. Tres grupos están perfectamente distribuidos en el espacio escénico, como en tres anillos concéntricos: los pastores, los Magos y la Sagrada Familia. Una escena sin palabras, que termina con un toque bocólico: un ternero acude dando saltos hasta su madre, subrayando así el símbolo fundamental de la maternidad.



También en La Natividad se hace coincidir la llegada de pastores y Magos. Aquí el juego de luces es intenso. Primero vemos a los Magos acercándose a contraluz. Luego aparece el establo iluminado por un haz luminoso que señala el lugar donde está Jesús (Mt 2, 9). Y, finalmente, se produce el encuentro de todos los personajes en la Luz (aunque el mundo está a oscuras). Por eso Gaspar exclama: “¡El más grande los Reyes… nacido en el lugar más humilde!”. Los Magos se miran, y uno de ellos añade: “Dios… hecho carne”.

En Jesús de Nazaret, a diferencia de los anteriores, la llegada de los Magos se produce meses después. José y María regresan con el Niño de la purificación en el templo y se sorprenden al ver unos pajes bien vestidos en la puerta de su casa. Ni es de noche ni están ahí los pastores: la imagen es completamente inédita. Además, tampoco se cobijan en una gruta: a José le ha dado tiempo a construir una casa de madera. Y allí se produce el encuentro con los Magos: “No temáis. ¿Dónde está el Niño? Venimos de muy lejos para adorarle”. Se produce entonces un triple juego de miradas: de José y María a los Reyes, de éstos a Jesús, y de éste a la cámara (en esa mirada, el espectador se siente interpelado). Viene entonces la declaración de Baltasar, muy en línea con la escena anterior de La Natividad: “Al venir a aquí, a un establo, creí que nos equivocábamos; pero ahora veo que es muy justo”. Para hacer más explícito el mensaje, Gaspar añade: “No en la gloria, sino en la humildad”.

miércoles, 1 de enero de 2014

Adoración de los Magos al Niño (Navidad en el cine 12)

La Adoración de los Magos es la última gran fiesta de la Navidad, aunque el tiempo litúrgico termina con el Bautismo del Señor. Es una fiesta de capital importancia en el mensaje cristiano. Se le llama Epifanía (del griego “epi”: primera, y “fanía”: aparición) porque es, en efecto, la primera manifestación de la divinidad de Cristo. Sobre todo, es la primera manifestación de la universalidad de la redención: porque Jesús, que es el Mesías esperado y procede de la estirpe de David, no viene a salvar sólo al pueblo judío, sino a todos los hombres. Sin excepción.

En Rey de Reyes (1961), la escena empieza con una evocación del Evangelio de S. Mateo: “Cuando el Hijo de Dios nació en Belén de Judea, tres Magos vinieron de Oriente”. Pero, a continuación añade algunas tradiciones populares: “Se llamaban Melchor, Gaspar y Baltasar. Venían de Persia, Mesopotamia y Etiopía”. En el desarrollo de la escena es importante tanto el juego de la luz (con los Magos recortados en silueta sobre el horizonte) como el tono costumbrista del establo, con diversos animales domésticos ubicados en el portal. El sentido pictórico de la secuencia se refleja en la composición de los grupos (en la puerta los Magos, a la izquierda José y los pastores, al fondo la Virgen con el Niño), y también en el silencio con que se desarrolla todo: ni una sola palabra rompe el recogimiento de este pasaje.




Por otro lado, en La historia más grande jamás contada (1965), la escena se nos muestra rica en contrastes y en el uso simbólico de la luz, como ya dijimos en el primer artículo de esta serie. Los ropajes blancos de los Magos contrastan con el negro oscuro en que transcurre la acción. La única luz de la escena es la que proviene del candil de José, tal como vimos en un artículo anterior.

La puesta en escena juega con los distintos espacios. En el espacio más interior (el establo) están José, María y el Niño; ahí entran los Magos, que ofrecen sus presentes y explican el sentido que cada tienen; esa entrada en el "interior" les autoriza a iniciar un diálogo con la Virgen centrado en el nombre que pondrán al Niño: “Se llamará Jesús”, dice Ella, recordando lo que le había dicho el Ángel en la Anunciación. En el espacio exterior, contemplando la escena, están los pastores (con la luz que proviene del interior). Detrás (apartados de la escena, y situados en lo alto de un cerro: en una posición amenazante), están los soldados de Herodes, que han seguido el rastro de los Magos; aparecen sin luz alguna. El ladrido de un perro pone sobre aviso a los Magos, que deciden reemprender la marcha aunque sólo han estado unos minutos en el portal. José se asoma al ventanuco y "oye" en su interior la advertencia del Ángel que S. Mateo relata como escuchada en sueños: "Toma al Niño, y huid".




La versión de esta escena en María de Nazaret (1995), de Jean Delannoy, es mucho más colorista y vistosa que las anteriores. La luz cálida del portal vence aquí sobre la oscuridad de la noche, y la alegría del momento se refleja en los ropajes de los Magos. En el interior, la puesta en escena realza la majestad de la Virgen: aunque tumbada por el alumbramiento, su rostro refleja paz y serenidad, y su figura ocupa el centro de la imagen: la vemos como Señora, como Madre de Dios, como Reina de cielos y Tierra. También aquí los Magos explican el sentido de sus regalos, con un tono más poético y una sensibilidad más cercana a la nuestra: todo se parece mucho a las representaciones de nuestros belenes. Al final, un narrador recoge con bastante fidelidad la narración de S. Mateo: "Y, tras ser prevenidos en un sueño de no volver a Herodes, regresaron a sus propios países por otro camino".

lunes, 30 de diciembre de 2013

Los Magos en Jerusalén. Entrevista con Herodes (La Navidad en el cine 11)

En El Evangelio según San Mateo (1964), Pasolini optó por el tono costumbrista a la hora de narrar la llegada de los Magos a Jerusalén. Plaza bulliciosa, gritos de mercadeo, ir y venir de gentes con mercancías. En ese marco abigarrado y confuso, aparecen los tres Magos, con sus camellos y sus criados, y atraviesan en silencio tan agitada escena. Tras pasar la puerta con doble arco que daba entrada a la ciudad, se dirigen por un camino estrecho hasta la misma sinagoga.

Allí, en medio de una ceremonia judía de tono folclórico y deliberadamente anacrónico, los Magos preguntan a los jefes de los sacerdotes: “¿Dónde está el Rey de los judíos que acaba de nacer? Hemos visto en Oriente su estrella y venimos a rendirle homenaje”. En un contexto de barullo y gritos sueltos, son éstas las únicas palabras que oímos con claridad, antes de su encuentro con Herodes. Fiel, nuevamente, a su puesta en escena, el guión recoge sólo las palabras que Mateo incluyó en su Evangelio.



El Mesías (1975), de Roberto Rossellini, es una versión atípica de la vida de Jesús. Austera en algunos pasajes, y más centrada en una parte de los discursos de Jesús (el mensaje de bondad) que en los milagros y signos que muestran su divinidad, el director italiano quiso subrayar la faceta más humana de la vida de Cristo. En el pasaje de Herodes con los Magos advertimos una clara intencionalidad paródica. La escena arranca con un primer plano de los pies del monarca, doloridos por un esfuerzo que nunca hizo: todo aquí sugiere su hipocondría. El plano se abre para mostrar a un Herodes más preocupado por sus afeites y cuidados que por sus súbditos y su reino. Por eso, de los Magos recién llegados (le anuncian unos “sabios, príncipes astrólogos”) lo único que le interesa es el anuncio de un nuevo rey en sus tierras. En consecuencia, tras escuchar los detalles de la profecía por uno de sus cortesanos, recibe a los Magos tumbado en su cama –otras vez su hipocondría y su comodidad- y les muestra una falsa hospitalidad que es inmediatamente desacreditada en el gesto final con el jefe de su guardia.




Con todo, el pasaje más completo de toda esa secuencia nos la proporciona el filme María de Nazaret (1995). Jean Delannoy muestra, primero, la llegada humilde de los pastores a la gruta y, en paralelo, la ostentosa recepción a los Magos. Vemos después a un Herodes llagado en todo el cuerpo (tiene lepra y no para de rascarse), lo que es un adelanto en el tiempo –una licencia artística- de lo que el Nuevo Testamento nos dirá de su abuelo Herodes Agripa: tras matar a Santiago y encarcelar a Pedro, fomenta que la plebe le trate como a un dios, por lo que “fue herido por un ángel del Señor, y expiró comido por los gusanos” (Hechos 12, 23). Este hecho milagroso, que se refleja más adelante en el filme, es relatado también por el historiador judío Flavio Josefo en sus Antigüedades Judías: “La gente gritó: ‘Ahora te honramos como dios’. El rey… sintió un agudo dolor estomacal, y tras sufrir continuamente durante cinco días, murió a la edad de 54 años” (Libro XVII, Cap. VI).

En el pasaje que hemos seleccionado, llaman la atención el dramatismo de las escenas, la fuerte concatenación de las mismas, el tono caricaturesco de Herodes y el duro contraste entre él y los demás grupos de personajes: la humildad de los pastores frente a la pompa de palacio, la sinceridad de los Magos frente a la falsa adulación del monarca, la sumisa obediencia de su siervo frente al duro maltrato al que le somete. El final de todo el fragmento, a las puertas ya de la cueva, sorprende por la enorme concurrencia allí congregada.


viernes, 27 de diciembre de 2013

Los Magos y la Estrella (Navidad en el cine 9)

Además de los pastores, otros personajes decisivos completan en estos días la escena de Belén. Se trata de los Magos. Los Evangelios no dice que fueran Reyes, pero la tradición ha supuesto –con cierta lógica– que debían ser tales cuando llegan a Jerusalén preguntando por el Rey de los judíos y cuando, además, son recibidos por la máxima autoridad del lugar: el rey Herodes. Por otro lado, sus regalos son los propios de un rey.

Tampoco dice S. Mateo cuántos eran: “Unos Magos venidos de Oriente” (de ahí sus ropajes persas). Esos Magos podían ser dos, cuatro, seis... Pero como fueron tres sus regalos (oro, incienso y mirra), la tradición ha deducido que ese debía ser el número de los que se reunieron en Belén. Lo que sí mencionan las Escrituras es su profesión: eran magos, es decir, estudiosos de las estrellas y de sus movimientos en el Cielo; y precisamente de ese oficio se valdrá Dios para atraerlos –mediante una estrella– hasta el lugar exacto donde se encontraba Jesús.

En el artículo de hoy vamos a ver cómo son presentados en algunos filmes que han dedicado especial atención a estas tres figuras y a la repentina atracción por la Estrella de Belén. El que mejor lo ha hecho para un público infantil es Los Reyes Magos (2003), película animada dirigida por el español Antonio Navarro. Aquí, cada personaje tiene una personalidad muy marcada. Gaspar es un maestro de futuros magos, prudente y austero, que enseña a los niños a desentrañar los misterios del firmamento; su color es el azul celeste. Melchor es un mago gordinflón y un tanto avaricioso que sueña con descubrir los lugares donde se esconde el oro; sus colores son el marrón, los ocres y el dorado. Y Baltasar es un mago luchador, defensor de los oprimidos, que acude en rescate de los niños cautivos y trata de acabar con la trata de esclavos en África; sus colores son el negro y el azul oscuro.

Los diálogos de Gaspar con los jóvenes aprendices de mago son de lo más sabroso: “Con su luz, las estrellas predicen el futuro de los hombres, guardan los deseos secretos de los niños y nos cuentan historias de batallas, viajes y héroes… Buscáis la fama, pero eso tiene un precio, y ahora es cuando tenéis que empezar a pagarlo: con vuestro sudor y vuestro esfuerzo”.




En La Natividad (2006), Catherine Hardwicke nos acerca al trabajo minucioso de estos magos en escenas cuidadosamente ambientadas. Hasta una lejanísima Persia llega un misterioso legajo que contiene la profecía de los judíos. Gaspar, que conoce la lengua hebrea, es capaz de descifrarlo: “Un estrella… se alzará… desde la tierra… ¡de Israel!”. El Mesías, como señalan también otros fenómenos que han observado en el firmamento, está a punto de nacer entre los hombres.




Poco después, este mismo filme muestra los preparativos del viaje. En boca de Melchor, que escruta un viejo mapa de la zona, oímos el recuento de las dificultades: “Un desierto árido, llanuras inhóspitas, montañas muy escarpadas… hasta llegar a Jerusalén”. La clara determinación de este personaje encuentra resistencia en las dudas de sus compañeros, que desaconsejan un viaje tan arriesgado en solitario: “No deseo ir solo, deseo que vayamos los tres”. En esta breve escena quedan perfectamente reflejados los caracteres de cada uno de los Magos.


jueves, 26 de diciembre de 2013

Adoración de los pastores (Navidad en el cine 8)

Los pastores aparecen en el relato de los Evangelios en dos ocasiones: primero en las montañas, cuando se les aparece el Ángel mientras vigilan el rebaño y pernoctan al raso; segundo en la cueva de Belén, a donde acuden presurosos para comprobar lo que se les ha dicho sobre el Niño.

De la primera escena, el ejemplo más relevante es el de María de Nazaret (1995), de Jean Delannoy. En este filme la luz juega un papel decisivo para sugerir la presencia de lo sobrenatural. En línea con Zeffirelli, el director francés rechaza mostrar explícitamente a los seres angélicos, y en las revelaciones anteriores (en la Anunciación o en los sueños de José) a la voz del Ángel acompaña un fuerte halo de luz que irrumpe desde arriba y lo inunda todo. También aquí, en el anuncio a los pastores, el tratamiento cinematográfico es parecido, aunque el efecto de misterio quiere reforzarse –quizás excesivamente- por un fondo musical inquietante y un tono ahuecado en la voz del Ángel. La idea de que transmite un mensaje de Dios se subraya en la toma cenital (vemos la escena desde arriba, por encima de las cabezas de los pastores) y en el hecho de que todo el artificio de la puesta en escena (luz, música, punto de vista) desaparece de improviso en cuanto termina el discurso del mensajero celestial.




En La Natividad (2006), vemos la llegada de los pastores en un doble plano. Primero, desde el camino, con la progresiva aparición de las figuras, y después desde la gruta, donde lo que se subraya es la acogida de María y de José. También aquí la luz sobre la gruta tiene una intencionalidad dramática: subraya la presencia de Dios en ese Niño tan pequeño e indefenso; ahí está el Hijo de Dios. De todos los pastores, hay uno que se adelanta y cobra protagonismo en la escena. Es aquel que María y José encontraron en su camino a Jerusalén, y que les habló misteriosamente de descubrir el regalo que cada uno lleva dentro de sí. Ahora, ante el Niño en brazos de su Madre, descubre al fin cuál es el obsequio que Dios había puesto en su interior: poder contemplar y acariciar al Redentor. Por eso le dice María en un aparte: “Ha venido para salvarnos… Y todos recibimos este presente”.




Por último, Jesús de Nazaret muestra la llegada de los pastores desde un personaje que no aparece en los Evangelios: la gitana del mesón, que les orientó para llegar a la gruta y que ha regresado para ayudar a la joven Madre y al inexperto José. En días anteriores vimos como Zeffirelli insistía en que la ayuda a Jesús Niño vino del lado de la gente humilde. Aquí , esta idea se ve confirmada con la llegada de los pastores, inicialmente “expulsados” por la gitana –para que no molesten a María ni al Niño– y posteriormente acogidos por José, que comprende que han sido enviados por el Ángel para ser los primeros adoradores del Niño Dios. El recuerdo entrecortado de las palabras del Ángel (su corazón ha entendido mucho más que lo que su inteligencia ha podido retener de aquellas palabras angélicas) es la mejor tarjeta de visita para justificar su presencia allí. Y su humilde adoración al Niño, subrayada por la banda musical, es la máxima reverencia que los hombres podíamos dar a quien es Dueño de todo el Universo.
(Pinchar en la imagen para ver el vídeo)