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lunes, 31 de octubre de 2011

Todos contra “La Pasión de Cristo” (y 10).- Recepción internacional del filme

Cuando el filme de Mel Gibson terminó su carrera comercial, había ingresado en los cines de todo el mundo más de 610 millones de dólares, lo que la convierte en la 25ª película más taquillera de todos los tiempos, y en la primera —con mucha diferencia sobre las demás— de las producidas en lengua no inglesa.

De esos 610 millones, 370 los había recaudado en Estados Unidos y 240 en el resto del mundo, siendo Italia (26’5 millones), Inglaterra (20 millones), México (18’8) y Brasil (15’4) los países en que alcanzó las taquillas más altas. En España vieron la película en los cines 2’6 millones de espectadores, que dejaron unos ingresos en ventanilla de 11’3 millones de euros.

Es muy sorprendente el récord alcanzado en Estados Unidos. La cifra de ingresos en los cines, 370 millones de dólares, sobrepasa con mucho a los éxitos comerciales más sonados, como Parque Jurásico, The Matrix, El sexto sentido o El Señor de los anillos, lo que la situó en el puesto nº 8 en el ránking de películas más taquilleras en U.S.A. (Siete años y medio después, sigue en una posición respetable: la nº 16). La siguiente película en lengua no inglesa, Tigre y dragón, está situada en la posición 182 del ránking histórico. La cinta de Gibson multiplica por tres las cifras de taquilla obtenida por este filme (128 millones) y multiplica por seis al siguiente: La vida es bella (57 millones).

Junto a esas cifras millonarias, La Pasión de Cristo consiguió también audiencias reducidas pero muy valiosas y significativas. En Israel, donde la cinta estaba prohibida por las autoridades, la noticia de su gran éxito internacional hizo que se permitiera un único pase en todo el país: fue a mediados de abril de 2004, en la Filmoteca de Tel Aviv.

De modo semejante, en Malasia la cinta fue prohibida por el gobierno —se trata de una nación fuertemente musulmana— pero la presión de las audiencias hizo que se levantase la prohibición pasados algunos meses, y de este modo llegaron a ver la película más de cuatrocientas mil personas.

Finalmente, en países como Siria y Líbano hubo una gran expectación motivada por la fuerte campaña de los grupos judíos radicales. Esta circunstancia permitió que se otorgara luz verde a la película, cuando el Islam prohíbe explícitamente la representación de la imagen de los profetas; y Jesús fue, según el Islam, uno de los más importantes. Como señalaba un periódico de gran tirada, “Jesús consiguió así ser profeta en su tierra”.

Pero más impresionante que todos estos datos, y más revelador de su impacto en las audiencias, son esas historias que ha recogido la prensa sobre auténticas conversiones de personas que confiesan sus crímenes después de haber visto la película. Tal vez el caso más conocido sea el de un neonazi noruego, que, a la salida de ver La Pasión de Cristo, se dirigió a la comisaría de policía y confesó haber participado diez años antes en dos atentados con bomba.

Junto al testimonio del neonazi, otros muchos fueron publicados en la web de la película y en algunas páginas creadas por los fans de la cinta. En una web de la productora, se publicaron relatos de gente que, tras ver la cinta, se reconciliaba con su familia, volvía con su mujer, rehacía su vida, ofrecía el perdón a sus hermanos.

Ciertamente, ese es el principal legado que la película ha dejado entre nosotros. Un legado hermoso, del que otro día hablaré, más extensamente. De momento, yo celebro que exista este filme, por el bien que ha hecho y por la hermosura con que ha contado en imágenes la pasión de Jesús.

jueves, 27 de octubre de 2011

Todos contra “La Pasión de Cristo” (9).- Un estreno apoteósico

Sobre el papel, la película lo tenía todo para ser un estrepitoso fracaso comercial: era un filme de temática religiosa, cuando parece que ese género ya no suscita el interés de la audiencia. Además, no tenía apenas estrellas de renombre, salvo Monica Belluci. Tenía una calificación restrictiva: los menores de 17 años no podían ir a verla sin el acompañamiento de un adulto. Y, para colmo, estaba rodaba en dos lenguas muertas: latín y arameo. Sin embargo, el estreno en Estados Unidos el 25 de febrero fue un éxito comercial fuera de toda lógica.

En muchas ciudades de aquel país, la gente hizo cola durante horas y horas para ver el primer pase de la cinta. En Plano (Texas), unas seis mil personas se organizaron para asistir a las 6 de la mañana a la primera sesión de la película, antes de acudir a la oficina, a la tienda o a las aulas del instituto. Y en Los Ángeles, como no se podía estrenar hasta el miércoles 25, más de cien personas asistieron al estreno de medianoche para luego acostarse a las 2 y volver a levantarse a las 6 para ir al trabajo.

La paulatina expectación del público había hecho que aumentara progresivamente el número de salas en que se iba a proyectar. De las 900 que se calculaban en octubre de 2003, en enero ya se anunciaban cerca de 2.000, y al empezar el mes de febrero se contrataron las 3.043 salas en que definitivamente se estrenó. Tan solo en el primer día de exhibición, los ingresos por taquilla superaron los 30 millones de dólares que había costado hacerla. Y eso que era un día laborable.

En los primeros 5 días, la película había recaudado cerca de 120 millones, y se consolidaba como el arranque cinematográfico más espectacular de los últimos años, por encima de Titanic, Spiderman o El retorno del Rey. Cuando llevaba cuatro semanas, superaba los 250 millones de taquilla, y aún no se había estrenado en la mayoría de los países.

El interés era tan intenso, que la usual piratería que sigue a los estrenos (descargas en Internet, copias ilegales de CDs, etc.) se disparó hasta límites insospechados. Está considerada como la película más pirateada de la historia, con cifras disparatadas en todos los ámbitos. Incluso se adelantaron los estrenos en muchos países de América Latina porque la expectación era tan grande que se temía una proliferación a gran escala de la piratería on-line. Aún así, la taquilla pareció no resentirse en exceso.

Cuando terminó su carrera comercial, había ingresado en los cines de todo el mundo más de 610 millones de dólares, lo que la convierte en la 25ª película más taquillera de todos los tiempos, y en la primera —con mucha diferencia sobre las demás— de las producidas en lengua no inglesa.

Pero lo más interesante fue su masiva y entusiasta recepción en países como Italia o México, y su inesperado estreno -tras una inicial prohibición- en naciones donde el cristianismo está velada o explícitamente perseguido...

(Artículo final: lunes 31.X)