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domingo, 11 de octubre de 2015

"Oda a mi padre": un canto a los valores universales

Cuando en 1950 estalla la guerra que divide a Corea, un niño llamado Deok-Su tiene que despedirse de su padre y le promete que siempre protegerá a la familia en su lugar. Este es el punto de partida de “Oda a mi padre”, un emotivo film que han visto 14 millones de surcoreanos y que se estrenó en España el pasado 2 de octubre.

Dirigida por Youn Je-Kyun (Busan, Corea del Sur, 1969), esta película-río de dos horas nos cuenta la epopeya de Deok-Su durante 6 décadas: un “viaje a la esperanza” desde su convulsa infancia y juventud, hasta una serena madurez junto a su mujer, sus hijos y sus nietos. Y lo hace tocando con frecuencia la “fibra” del espectador –el melodrama es un género muy querido por el público oriental–, que contempla sobrecogido, emocionado o divertido, los avatares del protagonista.

Se comprende que “Oda a mi padre” haya tenido un éxito espectacular en su país, porque lo que narra forma parte de la historia reciente de Corea del Sur, de sus gentes, de sus dramas y de sus alegrías. Pero no es menos cierto que la cinta está salpicada de valores universales, fácilmente reconocibles por cualquier tipo de espectador: el valor del sacrificio, de la constancia, de la lealtad en los afectos, del perdón, de la compasión, de la generosidad…

El amplio presupuesto del film ha permitido una cuidada producción, que brilla tanto en las impresionantes escenas de masas, como en las bélicas, en las costumbristas o en las más íntimas. La interpretación, la música y la fotografía rayan también a gran altura, y contribuyen a dar a “Oda a mi padre” el empaque de película grande.

Ahora que los efectos especiales parecen inundar las salas de cine, es muy buena noticia encontrar en la cartelera un título en el que priman los “efectos emocionales”, que diría Garci. Unas emociones que –en el caso de “Oda a mi padre”‑ no sólo se experimentan sensiblemente sino que nos dejan con ganas de ser mejores personas.
Juan Jesús de Cozar

viernes, 6 de febrero de 2015

Las 25 mejores películas románticas

A nadie se le escapa que dentro de pocos días, el 14 de febrero, es San Valentín. En todos los medios de comunicación hay artículos y propuestas para esta fecha.

En realidad, no hay que esperar al Patrón de los enamorados para tener un detalle con la mujer o el marido, con la novia o el novio. El amor es algo que hay que regar todos los días, como la rosa de El Principito. Nosotros necesitamos ser también ese pequeño Príncipe que riega con ternura, cada día, esa flor delicada.

Nuestro amor necesita cuidados pequeños todos los días: una sonrisa, un beso, un abrazo, un piropo... Un pequeño detalle de servicio que manifiesta a quién llevamos en la cabeza y en el corazón.

Y evitar la rutina, y decir “te quiero” con la ilusión de la primera vez. Volver a ser novios, aunque se cuenten por decenios los años de matrimonio.

Todo eso es cierto. Pero también lo es que las fechas tienen su significado. Por eso he querido sumarme a esta celebración con una lista de 25 películas románticas que han superado la barrera del tiempo. Esta semana es una ocasión espléndida para sorprender a nuestra pareja con un filme que vimos hace años, o que vemos ahora por primera vez. El cine siempre ha sido “una fábrica de sueños”; y en ocasiones, una forma de demostrar el cariño.

Que paséis un gran día de San Valentín
 (Es sábado, ocasión propicia para festejarlo con una gran película). Y, si es posible, decidme cuál de ellas es vuestra preferida. Me encantará saberlo:

1. Casablanca (1942), de Michael Curtiz
2. Vacaciones en Roma (1953), de William Wyler
3. Lo que el viento se llevó (1939), de Victor Fleming
4. Tú y yo (1957), de Leo McCarey
5. Ninotchka (1939), de Ernst Lubitch

6. Sonrisas y lágrimas (1965), de Robert Wise
7. Matrimonio de conveniencia (1990), de Peter Weir
8. Cumbres borrascosas (1939), de William Wyler
9. Luces de la ciudad (1931), de Charles Chaplin
10. Cyrano de Bergerac (1990), de Jean-Paul Rappeneau

11. El hombre tranquilo (1952), de John Ford
12. Bodas y prejuicios (2005), de Gurinder Chadha
13. Mejor... imposible (1997), de James L. Brooks
14. Breve encuentro (1945), de David Lean
15. Sabrina (1954), de Billy Wilder

16. West Side Story (1961), de Robert Wise
17. Algo para recordar (1993), de Nora Ephron
18. Mientras dormías (1995), de Jon Turteltaub
19. Ghost (1990), de Jerry Zucker
20. La princesa prometida (1987), de Rob Reiner

21. La Bella y la Bestia (1991), de Gary Trouslade y Kirk Wise
22. Lo que queda del día (1993), de James Ivory
23. Sentido y sensibilidad (1995), de Ang Lee
24. El camino a casa (1999), de Zhang Yimou
25. La vida secreta de las palabras (2005), de Isabel Coixet

domingo, 11 de enero de 2015

“Quédate conmigo”: construir el amor

(JUAN JESÚS DE CÓZAR).- ¡No se la pierdan! Ya sé que esta frase debería ir al final del artículo, pero Quédate conmigo (Still Mine, 2014) es una de esas “pequeñas películas con encanto” que conviene ver pronto, antes de que desaparezca de la cartelera… o precisamente para que se mantenga.

Se trata de una producción canadiense, que se estrenó en España anteayer, el viernes 9 de enero, y que da más de lo que promete. El atractivo cartel es casi una sinopsis del filme: un matrimonio de la “tercera edad” avanza sobre la hierba verde; sus cabezas iluminadas por el sol entre un cielo azul con nubes; ella le mira a él y los dos sonríen; la casa –el hogar– al fondo…

Naturalmente, la película trata sobre el amor. Pero lejos de los sombríos planteamientos de la oscarizada Amor de Michael Haneke, el director y guionista de Quédate conmigo (Michael McGowan) elige un enfoque luminoso y positivo, bien distante de la amargura que desprenden los filmes de Haneke. No es que McGowan eluda en su película las inevitables penas que se presentan en el devenir de cualquier familia, pero su tratamiento es siempre esperanzador, y nos regala un final feliz que el espectador agradece.

El argumento se podría resumir así: Irene (Geneviève Bujold) y Craig (James Cromwell) llevan 61 años casados. Tienen 7 hijos y un puñado de nietos. Han sacado adelante a su familia con el duro trabajo diario en el rancho de su propiedad. A sus 87 años, Craig tendría derecho a tomarse la vida con más calma, pero los problemas de salud de Irene le deciden a construir una casa nueva, adaptada a las limitaciones de su mujer. Su proyecto se topa entonces con las nuevas leyes que regulan la construcción, y deberá decidir entre desafiarlas o desistir de su empeño.

Los veteranos Cromwell (nominado al Oscar por Babe, el cerdito valiente) y Bujold (también nominada al Oscar por Ana de los mil días), realizan un trabajo extraordinario, de los mejores de sus respectivas carreras. Su experiencia profesional se nota de manera especial en las miradas, las caricias, las sonrisas, los diálogos íntimos…, que trasmiten una emoción natural, nada sensiblera.

El inteligente montaje dota a la cinta de un ritmo ágil, que se vuelve reposado en los pasajes más entrañables, para disfrute del espectador: la escena de la mesa, con las huellas de muchos recuerdos familiares (si el lector ve la película, la reconocerá), es realmente conmovedora y un prodigio de sensibilidad.

Es cierto que la edad puede facilitar en nosotros un cierto repliegue, con su reata de manías, impaciencias, egoísmos… Quédate conmigo nos plantea que todos esos inconvenientes se pueden ir superando si se derrocha cariño, se cumplen las promesas y se tienen proyectos que mantengan el corazón joven. De todo eso y mucho más (también de la necesidad que tiene el ser humano de rezar) se habla en el filme, que está inspirado en la verdadera historia de Craig Morrison.

Las últimas escenas de la película van acompañadas por la preciosa balada “After the storm”, del grupo británico Mumford & Sons: la guinda del pastel.

Ahora sí: ¡No se la pierdan!

domingo, 14 de diciembre de 2014

Las 10 mejores películas sobre la Navidad

Aunque acabamos de pasar el Ecuador del Adviento, para muchos la Navidad está ya a la vuelta de la esquina. Muchas calles están adornadas, y El Corte Inglés se encarga ya de recordárnoslo.

En este contexto, dentro de poco empezará a programarse en televisión un particular género televisivo que podríamos denominar “películas navideñas”. Estas películas incorporan algunos de los valores más típicamente cristianos: el reencuentro familiar, los deseos de felicidad, la preocupación por los enfermos y los más desfavorecidos, el anhelo de retornar a la inocencia y a la infancia.

Como sugerencia para alquilar o ver en casa durante estas próximas semanas, incluyo mi personal lista de "las diez mejores películas sobre la Navidad": incluye filmes familiares, y -junto a películas clásicas- prima algunas más recientes, que puedan ser asequibles para todos y más fáciles de encontrar en los videoclubs:

1. ¡Qué bello es vivir! (1946), de Frank Capra. La víspera de Navidad, George Bailey está con el agua al cuello. Toda su vida ha renunciado a proyectos personales para ayudar a su comunidad; pero ahora el banco que ha creado para socorrer a la gente está al borde la quiebra, y Bailey va a un puente dispuesto a arrojarse al agua, pensando que todos sus esfuerzos han sido en balde. La repentina aparición de Clarence, un ángel que todavía no se ha ganado las alas, le hará ver cómo hubiera sido la vida de su familia y sus amigos si él no hubiese existido. Número uno indiscutible del género, que sigue transmitiendo esperanza y optimismo a públicos de todas las culturas.

2. La Natividad (2006), de Catherine Hardwicke. Recrea con acierto los escenarios, costumbres y utillaje de la época en que nació Cristo, pero falla en el retrato de la Virgen, que aparece siempre tímida e introvertida. Con todo, una buena preparación para vivir el sentido religioso de la Navidad.

3. Las Crónicas de Narnia (2005), de Andrew Adamson. Todo un clásico de la literatura infantil, escrito por C. S. Lewis. Durante la II Guerra Mundial, cuatro hermanos ingleses son enviados a una casa de campo para huir de los bombardeos alemanes. Un día, mientras juegan al escondite, la pequeña Lucy se esconde en un armario y de repente aparece en Narnia, un mundo fantástico que vive un invierno perpetuo. Cuando vuelva al caserón, nadie creerá su increíble aventura. Pero Narnia lanzará más mensajes a los niños, porque necesita de su inocencia para ser redimido. Y en esa misión encontrarán al majestuoso león Aslan, una respetuosa analogía del personaje de Jesucristo. Filme aún reciente que gustó a niños y adultos, y que aúna simbolismo cristiano junto a una gran aventura épica.

4. Maktub (2011), de Paco Arango. Manolo atraviesa una grave crisis en su matrimonio. Un día, cercano a la Navidad, conoce a Antonio, un chico con cáncer que tiene unas extraordinarias ganas de vivir, y eso le cambia la vida. Esta película familiar, con formato de cuento navideño, logra divertir y conmover, apelando a los buenos sentimientos. El director propone una fábula con enseñanzas sobre el sentido de la vida y la enfermedad, hablando sin complejos de la muerte, la trascendencia, el amor, la familia, la capacidad de perdonar, la fidelidad y las relaciones entre padres e hijos. Una gran opción para jóvenes y adultos.

5. De ilusión también se vive (1947), de George Seaton. Cercana la Navidad, la jefe de unos grandes almacenes contrata a un viejecito barbudo y simpático para que haga de Santa Claus. El anciano acapara pronto la atención de todos por su derroche de simpatía, y también porque afirma que es el verdadero Santa Claus. Con este planteamiento, la jefa quiere devolver a todos los ciudadanos el auténtico sentido de la Navidad, incluyendo a su escéptica hija. Cinta entrañable, nominada a los Oscar, donde se hace una dura crítica a los impulsos materialistas y consumidores que se anteponen, en estas fechas, al verdadero significado de la Navidad.

6. Family man (2000), de Brett Ratner. Entrañable fábula sobre un personaje que prefirió alcanzar el éxito en vez de casarse con la chica de sus sueños. En vísperas de Navidad, sólo y sin familia, tiene un extraño encuentro con su “Ángel de la guarda” que le hará ver lo que podría haber sido su vida con un matrimonio feliz, con hogar y con hijos.

7. La gran familia (1962), de Fernando Palacios. Un espléndido homenaje a la familia numerosa, que tiene como clímax la pérdida de uno de los hijos en la víspera de la Navidad. La mejor para el sentido familiar de estas fechas.

8. Polar Express (2005), de Robert Zemeckis. Un niño que ha perdido la ilusión de la Navidad se ve metido en un tren rumbo al Polo Norte, para conocer a Santa Claus. A través del viaje, plagado de increíbles aventuras, misterios y canciones , el protagonista viajará a un lugar mucho más escondido e importante, el de su propio corazón. Excelente película de animación en 3 D.

9. Mientras dormías (1995), de Jon Turteltaub. Una joven taquillera de metro, secretamente enamorada de uno de los pasajeros, tiene la oportunidad de salvarle la vida, aunque él queda en coma; por una confusión, todos creerán que ella es su novia. Comedia romántica por excelencia, al estilo Capra o LeoMcCarey, que trae a colación la necesidad de afecto y compañía cuando llega la Navidad.

10. Feliz Navidad (2005), de Christian Carion. Narra lo que sucedió el 24 de diciembre de 1914 en el frente de Ypres (Bélgica), durante la Primera Guerra Mundial. Se decretó una tregua para esa noche que implicaba permanecer en los puestos sin disparo alguno, pero las tropas alemanas iniciaron un villancico, y las tropas británicas respondieron con "Adeste fideles". Luego intercambiaron gritos de alegría y deseos de una feliz Navidad para todos. Al poco, hubo encuentros de unos y otros en la tierra de nadie, y allí se intercambiaron regalos y recuperaron a los caídos. Celebraron funerales con soldados de ambos bandos, llorando las pérdidas y ofreciéndose mutuamente el pésame. Una gran lección de solidaridad cristiana.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Las 50 mejores películas sobre la madre

Parece que nuestra sociedad esté valorando poco una cualidad que la mujer está desarrollando hoy más que el hombre: su capacidad de sacrificio por los demás. Esa madre que es capaz de dar su tiempo, sus energías ¡su vida! por un hijo, o por su marido, o por su familia.

Una mujer fuerte, una madre "coraje" que saca adelante una familia numerosa, o que redime al marido a base de constancia. Una madre generosa que tira de la familia y de los hijos cuando el padre ha muerto o está ausente.

Es una pena, porque esta figura es un ejemplo paradigmático de cómo la mujer, muchas veces de forma silenciosa y oculta, es el auténtico pilar de la familia y de la sociedad.

Quizás por eso me alegró descubrir hace tiempo la lista que publicó Decine21 con "las 100 mejores películas de madres fuertes y con coraje". Como suele suceder, no todas me convencen ni me parecen igualmente loables. Pero el listado es magnífico. Os lo ofrezco, con algunas adiciones y omisiones- en el orden en el que yo las pondría, por si os ayuda a seleccionar películas que podáis ver en casa, en un centro educativo o en una sesión de cine-fórum.

Como siempre, espero que me indiquéis cuáles os gustaron más, o cuáles añadiríais a este listado.

1. Mi pie izquierdo (Jim Sheridan, 1989)
2. La vida es bella (Roberto Benigni, 1997)
3. La pasión de Cristo (Mel Gibson, 2004)
4. The Blind Side (Un sueño posible) (John Lee Hancock, 2009)
5. No sin mi hija (Brian Gilbert, 1991)
6. Las uvas de la ira (John Ford, 1940)
7. La Sra. Miniver (William Wyler, 1942)
8. En un lugar del corazón (Robert Benton, 1984)
9. Madre e hijo (Aleksandr Sokurov, 1997)
10. La ganadora (Jane Anderson, 2005)

11. La habitación de Marvin (Jerry Zaks, 1996)
12. El aceite de la vida (George Miller, 1992)
13. Rocco y sus hermanos (Luchino Visconti, 1960)
14. Bellísima (Luchino Visconti, 1951)
15. Once (John Carney, 2006)
16. Sonrisas y lágrimas (Robert Wise, 1965)
17. Mahanagar (Satyajit Ray, 1963)
18. Mujercitas (Gillian Armstrong, 1994)
19 . Una familia de Tokio (Yoji Yamada, 2013)
20. El intercambio (Clint Eastwood, 2008)

21. La boda de Tuya (Wang Quanan, 2006)
22. Solas (Benito Zambrano, 1999)
23. Una mamá en apuros (Katherine Dieckmann, 2009)
24. La mujer obsesionada (Henry Hathaway, 1959)
25. London River (Rachid Bouchareb, 2009)
26. Agnes Browne (Anjelica Huston, 1999)
27. Frozen River (Courtney Hunt, 2008)
28. La decisión de Anne (Nick Cassavetes, 2009)
29. Río salvaje (1994) (Curtis Hanson, 1994)
30. Un grito en la oscuridad (Fred Schepisi, 1988)

31. Tierras de penumbra (Richard Attenborough, 1993)
32. The Visitor (Thomas McCarthy, 2007)
33. Terminator 2: El juicio final (James Cameron, 1991)
34. El león en invierno (Anthony Harvey, 1968)
35. Amerrika (Cherien Dabis, 2009)
36. Paso decisivo (Herbert Ross, 1977)
37. Madame Curie (Mervyn LeRoy, 1943)
38. Corona de lágrimas (Alejandro Galindo, 1968)
39. La jurado (Brian Gibson, 1996)
40. El orfanato (Juan Antonio Bayona, 2007)

41. Stella Dallas (King Vidor, 1937)
42. La habitación del pánico (David Fincher, 2002)
43. Eclipse total (Taylor Hackford, 1995)
44. Los otros (Alejandro Amenábar, 2001)
45. A propósito de Henry (Mike Nichols, 1991)
46. Bailar en la oscuridad (Lars von Trier, 2000)
47. Erin Brockovich (Steven Soderbergh, 2000)
48. ¡Qué bello es vivir! (Frank Capra, 1946)
49. En el estanque dorado (Mark Rydell, 1981)
50. Raíces profundas (George Stevens, 1953)

domingo, 29 de junio de 2014

“La jaula dorada”: la inmensa alegría de servir

(JUAN JESÚS DE CÓZAR).- Las comedias puramente costumbristas suelen tener casi siempre una buena acogida en el país de origen. Su carrera internacional, por el contrario, es breve o inexistente por razones fáciles de comprender.

Refiriéndonos al cine español, este comportamiento incluye en el mismo saco películas de una pobreza temática manifiesta –como la saga Torrente– y títulos de mayor calidad. Entre estos últimos parece obligatorio citar el espectacular éxito de “Ocho apellidos vascos”, cuya recaudación alcanza ya los 55 millones de euros; no se trata de una obra maestra, pero es muy divertida, tiene cierta magia y ha sabido ganarse las simpatías de un amplio espectro de público, desde adolescentes hasta ancianos.

Cuando un distribuidor se plantea estrenar en España una comedia costumbrista italiana o francesa, por ejemplo, se lo piensa más de dos veces, porque la taquilla sólo responde en contadas ocasiones. Por poner un ejemplo positivo, “Bienvenidos al Norte” –realizada por nuestros vecinos franceses– consiguió llevar a las salas a 600.000 españoles, logrando recaudar casi 4 millones de euros; claro que en Francia la vieron 20 millones de espectadores, que ingresaron en los cines 110 millones de euros.

Gracias a Surtsey Films –la empresa que lidera Miguel Ángel Pérez–, el pasado 19 de junio se estrenó en España “La jaula dorada”, una comedia híbrida –por calificarla de alguna manera– entre el costumbrismo francés y el portugués. Aunque se trata de una película pequeña, reúne suficientes elementos positivos como para dedicarle una reseña en este blog y para recomendar su visión en estos primeros días del verano: porque es una comedia muy refrescante.

Rubén Alves, el director y coguionista –34 años–, nos cuenta una historia que conoce muy bien. Hijo de padres portugueses que emigraron a Francia en la década de 1970, forma parte de la nueva generación de luso-descendientes que ya nacieron franceses. Su caso no es infrecuente y el siguiente dato lo confirma: entre 1960 y 1974 salieron de Portugal, en busca de mejores condiciones de vida, un millón y medio de portugueses –casi la sexta parte de la población censada en 1960–, de los que un 60% se establecieron en Francia.

El film nos presenta a María (Rita Blanco) y a José (Joaquim de Almeida). La elección de los nombres no parece casual. Ella es la incansable portera de un elegante edificio de París, y él, un responsable encargado de obra de una constructora. Son los Ribeiro, personas sencillas, muy trabajadoras, tan serviciales que parientes, inquilinos, jefes y amigos abusan de su generosidad. Sus dos hijos –buenos chicos– reprochan a sus padres que se dejen pisar por los demás; y los ven como unos “pringados”, aunque los quieren de verdad y la familia está muy unida. La hija mayor se llama Paula (Barbara Cabrita) y roza los 30; el segundo es Pedro (Alex Alves) y está cerca de los 20.

Aunque viven en una “jaula dorada”, la saudade está siempre presente en María y en José, que sueñan con regresar algún día a Portugal. La oportunidad irrechazable se presenta cuando reciben la noticia de ser los beneficiarios de una herencia, que incluye la casa familiar y abundante cash. A pesar de la discreción de la familia, la noticia corre como la pólvora y todos los que le rodean se alían para evitar su marcha, conscientes de lo que supondría la pérdida unas personas que, por su bondadosa disponibilidad, se han convertido en imprescindibles. A este argumento central se suma una subtrama que no conviene revelar; así, el enredo está servido y el film se ve con una sonrisa (no es película de carcajadas), hasta la festiva comida final.

La película tiene una clara vocación de agradar, y Alves dirige a un espléndido elenco de actores que se ganan la simpatía del espectador. No hay personajes “malos”, porque incluso los menos atractivos acaban mostrando al final que no les falta corazón. Mención especial merece también la nostálgica banda sonora de Rodrigo Leao, a cuyo trabajo se suman algunas magníficas canciones como “L’étrangère” y “Ó Malhão Malhão”, de Linda de Suza; “Bacalhau a Portuguesa”, de Quim Barreiros; “Prece (O Fado)” de Catarina Wallenstein; y dos temas de la mítica Amalia Rodrigues: “Fadinho da Ti Mariu Benta” y la archiconocida “Uma Casa Portuguesa.

Precisamente en la letra del último tema citado se puede oír una frase que da la clave del film: “La alegría de la pobreza está en esta riqueza de dar y ser feliz”. Porque eso es lo que han hecho María y José durante toda su vida: servir a los demás con un trabajo no sólo bien hecho, sino excelente; y eso es impagable. No son unos “pringados”, porque detrás de su aparente modestia se esconden dos personas excepcionales.

La jaula dorada, que obtuvo el galardón del público en los Premios del Cine Europeo 2013, ha sido vista en Francia por 1.200.000 espectadores y en Portugal por 800.000. Ruben Alves dedica la cinta a sus padres, como puede leerse en los créditos finales. Un merecido homenaje que sin duda incluye a todos aquellos que tuvieron que emigrar de su querida tierra portuguesa.

domingo, 25 de mayo de 2014

Cortometraje sobre el niño que "robó" la silla al Papa

En octubre de 2013, un niño colombiano de 6 años, Didier Ferruccio, alcanzó celebridad mundial durante el Día de la Familia en el Vaticano, al esquivar las barreras de seguridad y sentarse en el sillón pontificio. El Papa Francisco le acogió, le acarició el pelo y le dedicó una tierna sonrisa.

Esa imagen dio la vuelta al mundo. Pero, mientras millones en todo el mundo lo veían simplemente como una anécdota curiosa, la actriz y directora Cristiana Capotondi supo descubrir ahí el germen de una gran historia. Con ese punto de referencia, ha escrito y dirigido un corto sobre la historia del pequeño que se titula significativamente "La silla del Papa". En una entrevista a Rome Reports, explica el motivo de la cinta:

"La idea nace del deseo de reflejar los elementos de este primer año de pontificado que más nos han marcado. Claramente, la imagen de ese niño que corre y se sienta en la silla del Papa me impactó mucho. Porque era una imagen, que a través de aquel niño, en realidad representaba a todos los fieles como si fuéramos él, y el Papa nos acogiera a todos con ese cariño".

Inspirada por esa imagen poderosa, en pocos días Capotondi desarrolló la historia del corto. Le movía una finalidad muy clara: animar a muchas familias a que adopten un niño, uno de los más de 168 millones de niños en el mundo que no tienen familia o están abandonados. Y, en efecto, el vídeo ha conseguido ese propósito: en numerosas proyecciones, más de un matrimonio ha sentido el impulso de abrir su familia a niños desamparados e interesarse por la triste realidad en la que viven tantos de ellos en el Tercer mundo.

Capotondi  asegura que ha sido una gran experiencia estrenarse como directora con esta historia. Y en declaraciones a la prensa ha dicho: "Utilizo, entre comillas, la imagen de Didier Ferruccio para decir a todos los niños que todavía están en las casas de acogida, en los orfanatos…, a todos los padres que quizás tienen miedo de que el camino de la adopción en Italia sea muy difícil -y es muy difícil-, que de todas formas se puede conseguir. Hay muchas familias adoptivas felices y al final del largo y duro proceso está la felicidad".

Os dejo con el corto La silla del Papa (es en italiano, pero se entiende todo) y la noticia con entrevista difundida por Rome Reports. Son dos vídeos verdaderamente emotivos.



domingo, 11 de mayo de 2014

“El viento se levanta”: Despedida amorosa de un maestro

(JUAN JESÚS DE CÓZAR).- Decía la escritora Flannery O’Connor (1925-64) que nuestra época se caracteriza por un aumento de la sensibilidad y una pérdida de la visión. Esta afirmación, cada vez más evidente en buena parte del cine actual, no puede aplicarse a Hayao Miyazaki (Tokio, 1941), un genio de la animación cuya visión ha ido creciendo con el tiempo.

Su última película –multipremiada y nominada al Oscar– es una maravilla de amor y de ensueño. Se estrenó en España hace dos semanas. El título elegido, El viento se levanta, hace alusión a unos versos de Paul Valéry: “Le vent se lève!... Il faut tenter de vivre!” (¡El viento se levanta!... ¡Es necesario intentar vivir!). Pero, sobre todo, responde a la pasión de Miyazaki por volar, por los aviones y por todo lo que mece el viento; algo comprensible siendo hijo de un fabricante de timones de cola para aviones de guerra.

En esta ocasión, Miyazaki se ha alejado de su deslumbrante cine de fantasía, lleno de simbolismos y originales logros visuales (basta recordar El viaje de Chihiro, que obtuvo el Oscar en 2002), para contarnos una historia realista dirigida a jóvenes y a adultos. Con un intencionado clasicismo, Miyazaki adapta libremente una novela corta de Tatsuo Hori en torno a la figura de Jirô Horikoshi (1903-1982), ingeniero aeronáutico nipón que diseñó el tristemente célebre avión de combate Mitsubishi A6M Zero, que fue usado en el bombardeo de Pearl Harbor.

Jirô es un joven apasionado por la aviación, ferviente admirador del ingeniero aeronáutico italiano Gianni Caproni (1886-1957), y cuyo sueño –a pesar de su miopía– es fabricar aviones hermosos que rasguen el cielo. A partir de aquí, Miyazaki hace su propia lectura de la historia de Japón, desde los primeros años de la década de 1920 hasta los inmediatamente posteriores a la Segunda Guerra Mundial, siempre desde la perspectiva de Jirô. Ciertamente, pasa de puntillas por el conflicto bélico –algo que no ha sentado bien en Japón– y centra el relato en dos aspectos concretos: la excelencia de la labor profesional de Horikoshi y la bellísima historia de amor que vive con Nahoko.

Técnicamente, el film es impresionante. Los colores, los fondos, los paisajes, los movimientos, la ambientación… Las imágenes tienen tal riqueza que al espectador le resulta imposible abarcar tanto con la mirada. Desde luego, ayuda mucho –como en sus anteriores filmes– la preciosa banda sonora de Joe Hisaishi: otro genio. Los personajes de Jirô y Nahoko están diseñados con una ternura exquisita, y su desbordante romanticismo remite a directores como Sirk, Borzage o Lean. Sus relaciones durante el noviazgo y en el matrimonio son de lo mejor que he visto en el cine en los últimos años, junto con las de “Up” (2009). La sutileza de la escena de la noche de bodas es antológica.

Algunos críticos han calificado esta película de “obra inferior”, opinión que no comparto en absoluto. Personalmente, pienso que Miyazaki se ha convertido en un sabio y El viento se levanta lo confirma. No con esa sabiduría del que acumula sólo conocimientos –“primero es la inspiración; la técnica viene después”, le dice Caproni a Jirô en una escena del film–, sino con esa sabiduría profunda capaz de ver dentro de la persona: sus ilusiones, sus sueños, su fragilidad y su grandeza. Miyazaki ha cultivado una mirada libre de obsesiones y prejuicios, que le permite proponernos la construcción de un mundo pacífico y lleno de belleza; y una visión positiva de la realidad, sin renunciar a un noble idealismo.

La película incluye muchos temas llenos de interés, que desbordan esta breve reseña: las relaciones familiares, la amistad, la generosidad... La última escena de la película me produjo un nudo en la garganta y unas cuantas lágrimas. Gracias a Dios, la sala se mantenía a oscuras y pude sorberlas mientras aparecían los títulos de crédito, a la vez que sonaba una hermosa canción japonesa subtitulada en castellano, que hablaba… ¿De qué iba a hablar? Del cielo, naturalmente.

domingo, 2 de marzo de 2014

La historia real de la mujer que inspiró el filme "Up"


(Juan Jesús de Cózar).- Se llamaba Edith Macefield y nació en Oregon en 1921. Todavía muy joven aprendió francés y alemán y se trasladó a Inglaterra. Contaba de sí misma que había sido espía británica en Alemania, que había escapado del campo de concentración de Dachau y que aprendió a tocar el clarinete gracias a su primo, el legendario músico de jazz Benny Goodman.

Al acabar la Segunda Guerra Mundial permaneció en Inglaterra atendiendo a huérfanos de guerra. Se hizo experta en ópera, y fan de Sinatra y de la Garbo. Su vida seguía siendo divertida y alocada, hasta que en 1965 su madre enfermó gravemente y ella regresó a los Estados Unidos para atenderla. Su madre vivía en una casa de Seattle, y allí murió, pocos años después. Para conservar su recuerdo, ella decidió echar raíces y quedarse allí. Para siempre.

Pensando en su madre, en 1994 escribió y editó con pseudónimo una novela de 1.138 páginas, titulada Where Yesterday Began. En su introducción se podía leer: “Esta historia es para todos aquellos que alguna vez han amado verdaderamente, profundamente, irrevocablemente, incluso en medio de un desastre. Para algunos, el amor simplemente muere y cada uno sigue su camino. Pero para unos pocos, el amor es tan duradero como el tiempo, a pesar de las imposibilidades, la separación, la segura soledad”.

Y aquí empieza nuestra historia...

A principios de 2006, cuando ella tenía 85 años, un tal Barry Martin se incorporó a su nuevo trabajo como jefe de obra para la construcción de un lujoso centro comercial en la ciudad de Seattle. Los promotores habían logrado comprar todas las parcelas, excepto la casa de Edith. Por tanto, la primera misión de Barry fue convencer a la anciana para que la vendiera. Pensó que la vía diplomática sería la mejor: “Buenos días señora Macefield –comenzó Barry–, sólo venía a decirle que hoy vamos a hacer mucho ruido. Si tiene cualquier problema, este es mi teléfono”. Edith aceptó el ofrecimiento y pocos días después llamó a Barry para pedirle… que la llevara a la peluquería. “Ya no puedo conducir mi viejo Chevrolet Cavalier”, se excusó Edith. Aquello fue el comienzo de una gran amistad.

Cuando Barry le preguntó por qué no quería vender su casa, a pesar de que le ofrecían un millón de dólares y una vivienda en otro barrio de Seattle, Edith le contestó: “Yo no quiero mudarme. No necesito el dinero. El dinero no significa nada para mí. Esta es mi casa. Mi madre murió aquí, en este mismo sofá. Regresé a Estados Unidos desde Inglaterra para cuidar de ella. Me hizo prometer que la iba a dejar morir en casa y no en una residencia. Cumplí mi promesa y es aquí donde quiero morir, en mi propia casa, en este sofá”.

La historia de Edith y de su rechazo de la suculenta oferta apareció en la prensa y llegó a oídos de los responsables de la productora Pixar. La consecuencia fue “Up”, una maravillosa historia de amor en la que un hombre decide honrar la memoria de su esposa salvando la casa en la que vivieron tantos años de felicidad. La película se estrenó en 2009, pero Edith no pudo verla porque un cáncer de páncreas acabó con su vida el 15 de junio de 2008. Barry cuidó de ella hasta el final.

¿Y qué pasó con la casa? Pues que la heredó Barry y que, en lugar de ofrecerla a sus antiguos jefes, decidió mantener la memoria de su valiente amiga y venderla a una persona que se comprometiera a conservarla como Edith la dejó. Así lo hizo, y aquí puedes ver una fotografía con los globos de “Up” junto a un fotograma del filme. Abajo tenéis también el trailer.

Es una bella historia, ¿no os parece?



domingo, 16 de febrero de 2014

“El medallón perdido”, un filme solidario para padres e hijos

(Juan Jesús de Cózar).- Este viernes 21 de febrero se estrena una de esas películas sobre las que vale la pena conocer su intrahistoria. Su director, Bill Muir, es autor de numerosos bestsellers, y en 2008 decidió fundar la productora MeThinx Entertainment, con idea de realizar películas para toda la familia. Para el guión de su primer film, Muir ha elegido una novela juvenil escrita por él mismo junto con Alex Kendrick, director a su vez de cintas tan sugerentes como “Prueba de fuego” (Fireproof, 2008) y “La fuerza del honor” (Courageous, 2011).

Para entender el origen y la intencionalidad de la película, resultan reveladoras estas declaraciones de Muir, que durante 30 años ha acogido en su familia a niños sin hogar: “En una ocasión nos dieron un niño que nació sin parte del cerebro. Era ciego y sordo; su nombre era Embry. Cuando lo acogimos tenía alrededor de 3 semanas de edad y nos dijeron que sólo viviría una semana más. La realidad final es que vivió 8 meses con nosotros, y creemos que fue así gracias a los cuidados, caricias y mimos que le dio cada uno de los miembros de nuestra familia. Tiempo después nos llamaron para acoger una niña de pocos meses con problemas cerebrales. Después de muchas gestiones conseguimos adoptarla y ahora es nuestra hija Allie, y acaba de cumplir 19 años”. Allie se llama precisamente, en la ficción, la niña coprotagonista del film.

El medallón perdido. Las aventuras de Billy Stone” está planteado como la visualización de un cuento que Daniel Anderson (Alex Kendrick) relata a los niños de un orfanato. Daniel les narra la historia de Billy (Billy Unger) y Allie (Sammi Hanratty), dos amigos de 13 años que encuentran un medallón extraviado durante cientos de años. Accidentalmente son transportados al pasado, a una isla remota. Allí deberán enfrentarse a Cobra (Mark Dacascos), un guerrero del mal que domina tiránicamente la isla. Contarán con el apoyo de Faleaka (James Hong), un sabio anciano que les ayudará a conocerse mejor y a superar sus miedos. Durante la aventura que correrá junto a Billy, Allie comprenderá que su nacimiento no fue un “accidente”, como le repetía su madre, sino que Dios la ha creado por un motivo especial.

Se trata de una película para toda la familia, aunque los chicos y chicas de 7 a 12 años se identificarán más fácilmente con Billy o Allie. Los padres encontrarán en ella una buena oportunidad de comentar con sus hijos tantos valores que aparecen a lo largo de la cinta. Como aperitivo, os dejo dos vídeos.

Aquí tenéis el tráiler:



Y aquí os dejo unas clarificadoras palabras de Alex Kendrick:

viernes, 6 de diciembre de 2013

“Una familia de Tokio”: Emotivo homenaje a la madre

El 12 de diciembre se cumplen 50 años del fallecimiento de Yazujiro Ozu, reconocido genio del cine japonés y uno de los mejores directores de todos los tiempos. Para honrar a su maestro, Yôji Yamada ha rodado “Una familia de Tokio”, remake de la extraordinaria “Cuentos de Tokio” (1953), una de las películas más valiosas de la historia del cine.

Distribuida por A Contracorriente Films y galardonada con la Espiga de Oro en la última edición de la SEMINCI, “Una familia de Tokio” se estrenó el pasado 22 de noviembre y logró “colarse” en el top ten de la taquilla española durante el primer fin de semana, con sólo 29 copias. Un mérito que animó a otros exhibidores a llevarlas a sus cines.

Tengo que reconocer que salí de la proyección entusiasmado y conmovido, rumiando las escenas y sin saber qué alabar más: si la perfección de la película o la sabiduría de Yôji Yamada, un director de 82 años, autor de 81 películas. Porque Yamada (de quien ya conocía tres filmes anteriores) homenajea a Ozu de dos maneras: manteniendo las constantes estéticas y argumentales del maestro y, a la vez, introduciendo algunos cambios oportunísimos, que confirman su personalidad y su condición de discípulo aventajado.

Como la película original, “Una familia de Tokio” cuenta el viaje que realiza un matrimonio a Tokio para ver a sus hijos, que decidieron instalarse allí. Los padres han vivido siempre en una pequeña isla de Japón y procuran conservar las costumbres tradicionales de su país. A su llegada sufrirán el choque visual y cultural con la gran ciudad y, sobre todo, serán conscientes de las aspiraciones e intereses de unos hijos que apenas tienen tiempo para ocuparse de ellos.

En mi opinión, el mejor acierto de Yamada es hacer de la madre el personaje decisivo del relato, con un papel más atractivo que el que le otorgaba Ozu en su película. En “Una familia de Tokio” nos presenta a una madre inteligente, comprensiva, con una enorme capacidad de sacrificio para sacar adelante a sus hijos, y para llevar con serenidad el sufrimiento ocasionado por un marido bebedor. Y el espectador se siente movido a admirar en esa madre a todas las madres del mundo; y entiende que el sabio Yamada está convencido de que son el corazón de la familia y que la mejor herencia que se puede dejar a los hijos es un espíritu generoso.

Si a la magistral dirección y a la calidad formal del filme se añaden unas interpretaciones llenas de naturalidad y la música del siempre inspirado Joe Hisaishi, tenemos una película perfecta, en la que no se notan los 146 minutos de duración y que merecería un análisis más detallado Pero la limitación de espacio que nos hemos marcado en este blog aconseja no seguir escribiendo y limitarme a recomendarte que no te pierdas esta delicada y humanísima cinta, magnífico espejo en el que debería mirarse buena parte del cine europeo. Sin duda, una de las mejores películas del año. (Juan Jesús de Cózar)

domingo, 22 de septiembre de 2013

Monumento en Eslovaquia al niño no nacido

Vemos, a la izquierda, una mujer de rodillas con el rostro entre las manos. Lo oculta ante los demás, ante sí misma y ante el niño que está delante. Y llora sin consuelo. Refleja un dolor profundo, muy hondo; una enorme vergüenza y una tristeza infinita.

Delante está la figura de un niño, más limpia, frágil y hermosa. Está tallada en vidrio, en una especie de cristal transparente. El niño está de pie, como alzándose del suelo, y con su mano izquierda toca delicadamente la cabeza de la mujer.

Es difícil poder expresar mejor el profundo arrepentimiento de una madre que ha abortado. Lo ha logrado, a mi juicio magníficamente, Martin Hudáček, un joven escultor de Banska Bystrica (Eslovaquia). La idea surgió de un grupo de mujeres, madres jóvenes, que se han comprometido en la noble tarea de difundir el valor de toda vida humana, y en hacer más consciente a la humanidad del daño que se inflige no sólo a un ser indefenso, sino también a la madre, al padre, a la familia y a la sociedad entera.

Este monumento al “Niño no nacido” fue inaugurado el 28 de octubre 2011 por el Ministro de Salud de Eslovaquia Ivan Uhliarik. No es el único monumento de este tipo: en Eslovaquia hay numerosas esculturas que recuerdan a tantos niños que no pudieron nacer. Por si sirve el dato, Eslovaquia es uno de los países que, al salir del comunismo, ha visto reducirse su número de abortos: de 58.000 en 1988 a 16.500 en 2011. Gobiernos pro-aborto han logrado que la interrupción del embarazo sea prácticamente libre hasta las 12 semanas, y que se permita a jóvenes de 16 y 17 años con permiso de sus padres. Pero el país es mayoritariamente católico (un 70% de sus 5,4 millones de habitantes), y buena parte de los servicios sanitarios son atendidos por instituciones de la Iglesia. El resultado es que la vida del niño se valora allí mucho más que en los países más desarrollados.

Podemos echar un último vistazo a la escultura. El artista ha logrado plasmar un maravilloso equilibrio entre dolor y amor; entre la agonía de la madre y el consuelo del niño; entre el arrepentimiento de ella y el perdón de él. La imagen deja en el corazón una profunda ternura hacia la madre y su hijo. Hacia los dos. Pero ¿por qué el autor quiso emplear el cristal en el caso del niño? Tal vez para evocar el alma pura y transparente del no nacido. En esa imagen tierna, parece decir a la mujer: «Mamá, no llores más. Mírame, aquí estoy. Desde el cielo podré amarte y cuidarte. Algún día volveremos a estar juntos, y podré hacer todo lo que no pudimos hacer en la tierra». (Esther María Ianuzzo).

domingo, 15 de septiembre de 2013

Se estrena el día 20 "Incondicional": un filme sobre la Fe, el dolor y el amor que redime

Hoy se incorpora a la redacción de “Jesucristo en el cine” un gran experto en el cine con valores: Juan Jesús de Cózar lleva años impulsando iniciativas en favor de un cine más humano, familiar y formativo. Ahora trabaja como crítico y distribuidor de películas, sobre todo de aquellas que pueden enriquecernos como personas. Para este blog, hoy es un día de fiesta; y su colaboración, un regalo muy preciado. Su primer post es una reseña del filme “Incondicional”, que se estrena en toda España este viernes 20 de septiembre. ¡Bienvenido, Juan Jesús!

La distribuidora sevillana European Dreams Factory nos trae un nuevo filme en la línea del cine con valores que procura promocionar. Se trata de “Incondicional”, una película inspirada en hechos reales, escrita y dirigida por Brent McCorkle (The Rift , 2009). Es el primer filme de la compañía Harbinger Media Partners, cuyo objetivo es –en palabras de sus responsables–  “producir películas que inspiren a los espectadores en la búsqueda de Dios y el servicio a los demás”.

El guión está basado en la vida de Joe Bradford –más conocido como“Papá Joe”– que realizó una generosa labor asistencial con niños desfavorecidos de un barrio de Nashville. Con este mismo propósito, fundó en 2005, junto a su mujer Denise, la ONG Elijah's Heart.

A pesar de lo dicho hasta ahora, “Incondicional” no es simplemente una película bonita y positiva, porque no está exenta de cierta dureza y nos presenta también personajes atravesados por el dolor, la desesperación, la soledad, los sentimientos de venganza… Samantha Crawford (Lynn Collins, John Carter) es una escritora/ilustradora que lleva una vida feliz junto a su marido, Billy, hasta que éste es asesinado y su vida da un giro hacia la nada. Y cuando todo parece perdido y sin sentido para ella… Pero es mejor dejarlo aquí y no desvelar más la trama de un filme que armoniza melodrama y suspense, pasado y presente, culpa y redención, desaliento y esperanza.

Nunca estás sólo”, le dice la abuela al pequeño Joe Bradford (Michael Ealy, Underworld: Awakening), cuando se encuentra hospitalizado y comprueba que su padre le ha abandonado. Y esta frase podría ser un buen resumen de la tesis de película: nadie está sólo, porque Dios siempre cuida de los suyos, directamente o a través de las personas que pone a su lado.

Especial atención merecen los títulos de crédito iniciales, la agradable banda sonora y la estupenda interpretación de los dos actores principales. Quizá se le pueda reprochar a la película una excesiva tendencia a tocar la fibra del espectador, pero en su conjunto es una película apreciable, recomendable para público adolescente y especialmente valiosa para padres y educadores.- Juan Jesús de Cózar

domingo, 1 de septiembre de 2013

Andrea Bocelli y la historia de una madre que se negó a abortar

La escena que recoge este vídeo es impresionante. Andrea Bocelli se sienta al piano. Una de las voces más famosas de la ópera mundial titubea un poco antes de empezar una canción. Le vemos con los ojos cerrados: Bocelli tiene glaucoma congénito y perdió la visión por completo a los 12 años, tras ser golpeado fortuitamente en la cabeza.

Andrea está conmovido: parece dispuesto a abrir su corazón a la audiencia. Y empieza a contarla historia de una joven esposa, en los comienzos de su embarazo, a la que los médicos aconsejaron abortar…

Sí, es una historia preciosa, que termina de forma sorprendente, y que culmina con la interpretación al piano de la canción más emotiva: aquella que más les gusta a los hijos de Andrea Bocelli. Una canción alegre, que habla de felicidad, y que está dedicada a todos aquellos niños a los que les hubiera gustado nacer.

Una historia para reenviar a mucha, mucha gente…

domingo, 26 de mayo de 2013

La conversión de Bob Hope al catolicismo (In anniversarium)

Esta semana celebramos el 110 aniversario de Bob Hope, nacido en Eltham (Reino Unido) el 29 de mayo de 1903 con el nombre de Leslie Townes Hope. En 1908 emigró con su familia a Cleveland, por eso él se consideró siempre estadounidense.

Cultivó todos los géneros del espectáculo, en particular el teatro en Broadway, aunque la fama le vendría por el cine y la televisión; y en Norteamérica se le recuerda también por sus giras para entretener a los soldados durante la II Guerra Mundial. Para muchos críticos, es el mayor showman norteamericano del siglo XX.

Se casó con Dolores Reade en 1934. Con ella vivió 69 años, que fueron por lo general felices, a pesar de las frecuentes infidelidades de Hope, que él reconocería tiempo después. En medio de esas tormentas, ella sostuvo durante decenios la esperanza de verle convertido al catolicismo.

"Dolores era una gran cristiana. Soportó la debilidad de Bob con fe, oración y paciencia", afirmó el religioso franciscano Benedict Groeschel, amigo del matrimonio, a quien Hope trató siempre con gran respeto.

El padre Groeschel cuenta una anécdota que el mismo Hope solía referir con nostalgia. En cierta ocasión fue invitado a un gran evento católico, y el cura que le presentó, antes de darle la palabra, quiso relajar el ambiente y contó hasta ocho chistes. Cuando por fin Hope tomó el micrófono, miró a los asistentes y, muy serio, dijo: "Y ahora, recemos".

Dolores, como Santa Mónica por San Agustín, rezó toda su vida por su marido, y pedía a sus amigos que hiciesen lo mismo. "Básicamente, el agente catalizador de su conversión fue su esposa", asegura el cardenal Theodore McCarrick, ex arzobispo de Washington, quien también trató a la pareja y conoció su gran generosidad: ambos hicieron muchas obras benéficas e incluso adoptaron cuatro hijos.

A Bob le entusiasmaba el catolicismo. Durante el conflicto mundial acompañó varias veces al cardenal Francis Spellman, arzobispo de Nueva York, en sus viajes de apoyo a las tropas, y quedó asombrado del cariño con que le recibían los soldados católicos.

La conversión, 57 años después

Con todo, ni la oración de su mujer ni la simpatía de Bob por los católicos dieron fruto en el corto plazo. El actor empezó a meditar en su posible conversión siendo ya octogenario, cuando le sobrevino un problema en los ojos que le obligaba a pasar mucho tiempo a oscuras. Dedicando a la reflexión las horas que antes dedicaba a otras ocupaciones, se dio cuenta de que Dios había ido preparando su corazón desde hacía tiempo.

El toque definitivo fue un detalle menudo, pero muy significativo para él. Cuando en 1991 se inauguró la Biblioteca Presidencial Ronald Reagan, comprobó que no figuraba en la lista de invitados. Llamó a la Casa Blanca muy airado: "¡Pero si soy Bob Hope!", gritó;  pero no le valió de nada. Aquella omisión –señaló más atrde Bob Hope- “me hizo caer en la cuenta de lo poco que perdura la gloria humana. No es aquí abajo donde debemos poner nuestras esperanzas”.

A partir de entonces sus conversaciones con el cardenal McCarrick se hicieron más frecuentes. Y, finalmente, a los dos años se convirtió. Lo hizo en la iglesia de San Carlos Borromeo, en el norte de Hollywood. Recibió el bautismo de manos del padre Thomas Kiefer, en una ceremonia íntima que apenas trascendió a la esfera pública. Después de casi seis décadas, Dolores vio alcanzado su sueño de que él abrazara su misma fe.

Los últimos diez años –recordó ella- fueron especialmente felices. Bob Hope murió el 27 de julio 2003, a las pocas semanas de cumplir 100 años. Su mujer le siguió en 2011, también centenaria, con 102 años. Allá en el cielo, de nuevo juntos, seguro que Bob le canta esa canción que es como su seña de identidad: Thanks for the memory, que en esta escena entona un matrimonio (la actriz es Shirley Ross) recordando los bellos momentos que han vividos juntos. La memoria de esos momentos perdurará en el cielo para siempre (Fuente: Religión en Libertad).

lunes, 31 de diciembre de 2012

Cuento de Navidad: Los Reyes Magos son verdad

Apenas su padre se había sentado al llegar a casa, cuando su hija le dijo:
- ¿Papa?
- Sí, hija, cuéntame
- Oye, quiero... que me digas la verdad
- Claro, hija. Siempre te la digo.
- Es que... -titubeó Blanca
- Dime, hija, dime.
- Papá, ¿existen los Reyes Magos?

El padre de Blanca se quedó mudo, miró a su mujer, intentando descubrir el origen de aquella pregunta, pero sólo pudo ver un rostro tan sorprendido como el suyo que le miraba igualmente.

- Las niñas dicen que son los padres. ¿Es verdad? La nueva pregunta de Blanca le obligó a volver la mirada hacia la niña y tragando saliva le dijo:
- ¿Y tú qué crees, hija?
- Yo no se, papá: que sí y que no. Por un lado me parece que sí que existen porque tú no me engañas; pero, como las niñas dicen eso...
- Mira, hija, efectivamente son los padres los que ponen los regalos pero...
- ¿Entonces es verdad? -cortó la niña con los ojos humedecidos-. ¡Me habéis engañado!
- No, mira, nunca te hemos engañado porque los Reyes Magos sí que existen -respondió el padre cogiendo con sus dos manos la cara de Blanca .
- Entonces no lo entiendo. papá.
- Siéntate, Blanquita, y escucha esta historia que te voy a contar porque ya ha llegado la hora de que puedas comprenderla -dijo el padre, mientras señalaba con la mano el asiento a su lado.

Blanca se sentó entre sus padres ansiosa de escuchar cualquier cosa que le sacase de su duda, y su padre se dispuso a narrar lo que para él debió de ser la verdadera historia de los Reyes Magos:

- Cuando el Niño Jesus nació, tres Reyes que venían de Oriente guiados por una gran estrella se acercaron al Portal para adorarle. Le llevaron regalos en prueba de amor y respeto, y el Niño se puso tan contento y parecía tan feliz que el más anciano de los Reyes, Melchor, dijo:
- ¡Es maravilloso ver tan feliz a un niño! Deberíamos llevar regalos a todos los niños del mundo y ver lo felices que serían.
- ¡Oh, sí! -exclamó Gaspar-. Es una buena idea, pero es muy difícil de hacer. No seremos capaces de poder llevar regalos a tantos millones de niños como hay en el mundo.

Baltasar, el tercero de los Reyes, que estaba escuchando a sus dos compañeros con cara de alegría, comentó:
- Es verdad que sería fantástico, pero Gaspar tiene razón y, aunque somos magos, ya somos ancianos y nos resultaría muy difícil poder recorrer el mundo entero entregando regalos a todos los niños. Pero sería tan bonito.

Los tres Reyes se pusieron muy tristes al pensar que no podrían realizar su deseo. Y el Niño Jesús, que desde su pobre cunita parecía escucharles muy atento, sonrió y la voz de Dios se escuchó en el Portal:
- Sois muy buenos, queridos Reyes Magos, y os agradezco vuestros regalos. Voy a ayudaros a realizar vuestro hermoso deseo. Decidme: ¿qué necesitáis para poder llevar regalos a todos los niños?
- ¡Oh, Señor! -dijeron los tres Reyes postrándose de rodillas. Necesitaríamos millones y millones de pajes, casi uno para cada niño que pudieran llevar al mismo tiempo a cada casa nuestros regalos, pero. no podemos tener tantos pajes., no existen tantos.
- No os preocupéis por eso -dijo Dios-. Yo os voy a dar, no uno sino dos pajes para cada niño que hay en el mundo.
- ¡Sería fantástico! Pero, ¿cómo es posible? -dijeron a la vez los tres Reyes Magos con cara de sorpresa y admiración.

Dios preguntó entonces: - Decidme, ¿no es verdad que los pajes que os gustaría tener deben querer mucho a los niños?
- Sí, claro, eso es fundamental - asistieron los tres Reyes.
- Y, ¿verdad que esos pajes deberían conocer muy bien los deseos de los niños?
- Sí, sí. Eso es lo que exigiríamos a un paje -respondieron cada vez más entusiasmados los tres.
- Pues decidme, queridos Reyes: ¿hay alguien que quiera más a los niños y los conozca mejor que sus propios padres?
Los tres Reyes se miraron asintiendo y empezando a comprender lo que Dios estaba planeando, cuando la voz de nuevo se volvió a oír:
- Puesto que así lo habéis querido y para que en nombre de los Tres Reyes Magos de Oriente todos los niños del mundo reciban algunos regalos, YO, ordeno que en Navidad, conmemorando estos momentos, todos los padres se conviertan en vuestros pajes, y que en vuestro nombre, y de vuestra parte regalen a sus hijos los regalos que deseen. También ordeno que, mientras los niños sean pequeños, la entrega de regalos se haga como si la hicieran los propios Reyes Magos. Pero cuando los niños sean suficientemente mayores para entender esto, los padres les contarán esta historia y a partir de entonces, en todas las Navidades, los niños harán también regalos a sus padres en prueba de cariño. Y, alrededor del Belén, recordarán que gracias a los Tres Reyes Magos todos son más felices.

Cuando el padre de Blanca hubo terminado de contar esta historia, la niña se levantó y dando un beso a sus padres dijo: - Ahora sí que lo entiendo todo papá.. Y estoy muy contenta de saber que me queréis y que no me habéis engañado.

Y corriendo, se dirigió a su cuarto, regresando con su hucha en la mano mientras decía:
- No sé si tendré bastante para compraros algún regalo, pero para el año que viene ya guardaré más dinero.

Desde el Cielo, tres hombres barbudos, con apariencia de Reyes Magos, contemplaban la escena tremendamente satisfechos...

domingo, 7 de octubre de 2012

Familia, heroísmo y trascendencia en el cine de animación: Pixar frente a Disney

(Religión en Libertad) Pixar es la expresión adaptada a los nuevos tiempos de la semilla que plantó Disney a mediados del siglo pasado. A partir de esta constatación, no es de extrañar que en las películas nacidas de ambos estudios subyazca una misma mirada del mundo y del hombre. Ambos “comparten una visión objetiva del ser humano”, lo que les aleja de concepciones relativistas como la propugnada por la ideología de género, subrayó el presidente del Círculo de Escritores Cinematográficos, Jerónimo José Martín.

Martín, que participó en la mesa redonda "Pixar versus Disney: ¿dos antropologías diferentes?", en el marco del I Congreso CEU-Signis España "La imagen del hombre en el cine contemporáneo", apuntó que, dentro de la coincidencia fundamental de planteamientos, sí existe una distancia entre Disney y Pixar en lo que respecta a la mayor claridad del segundo a la hora de abordar temas de calado moral.

La apertura a la trascendencia hay que buscarla con lupa en Disney, mientras que Pixar no tiene ningún empacho en abordar los temas relativos a la familia”. En este sentido, destacó la “falta de complejos de Pixar”, algo que se manifiesta con claridad en películas como Los Increíbles, cuyo inicio le parece un claro ataque “al individualismo que late tras la eutanasia”, o Up, que bebe de una concepción de la masculinidad, la feminidad y la familia que está en “las antípodas de la ideología de género”. La historia de amor y de fidelidad con que arranca Up, que comenté en otro post, fue definida por el conferenciante como “un tratado de antropología”.

Sin embargo, las obras del sello Pixar, pese a enfatizar los valores ya desarrollados por Disney, han obtenido aprobación generalizada, al contrario de lo que sucedía con el veterano estudio de animación, censurado por cierto público bajo la acusación de promover valores excesivamente conservadores y maniqueos, y de manipular emocionalmente a la audiencia.

Sobre las semejanzas entre Disney y Pixar abundó también la doctora de la Universidad Rey Juan Carlos Ana María Pérez-Guerrero. En los personajes de ambas productoras aparece la necesidad de aceptar aquello para lo que han sido creados”. No obstante, sí se aprecian diferencias en la presentación del “modelo heroico”. La novedad de la propuesta de Pixar al respecto es la insistencia en el “heroísmo cotidiano”.

sábado, 22 de septiembre de 2012

"¡Quiero salvar mi vida y la de mi hijo!": Emotivo testimonio de una madre con cáncer

Hay muchos testimonios interesantes, algunos que aportan humor y otros que muestran la autoridad de alguien para hablar sobre un tema. De tanto en tanto, podemos encontrar un testimonio redondo, emotivo y lleno de humanidad; sencillo y a la vez profundo, que aporta esperanza a nuestra vida y ofrece ternura al corazón. Éste es uno de ellos.

Beatriz, natural de Gijón, es una madre normal y corriente. Casi lo primero que le oímos decir, fue lo que se le vino a la mente cuando supo que tenía cáncer: "¡Ay, Dios mío! Yo no me puedo morir… con lo bien que cocino”.

Desde que se casó, llevaba dos años intentando tener un hijo. Y al final lo consiguió. Estaba en pleno embarazo, la más feliz de todas las madres, cuando le salió un extraño bulto en el abdomen. El diagnóstico fue claro, y el consejo de su médico, tajante: tenía que abortar. Fueron momentos de duda y vacilación, hasta que encontró un sitio donde pudo escoger: “Para mí fue muy importante que me dieran una opción: la de salvar la vida de mi hijo junto a la mía... Por lo menos, de intentarlo…

Su vida cambió por completo. “Sí es verdad que empiezas a ser madre antes de traerlo al mundo, y ese sentimiento te aflora, a veces... Y ése es el que me hacía luchar...”.

Este breve testimonio (3 minutos) es uno de los que se han publicado con motivo del 50 aniversario de la Clínica Universitaria de Navarra (1962-2012). Los demás podéis verlos en este enlace. Pero, de todos ellos, éste es el que considero más hermoso, digno de compartirlo con vosotros. Espero que os guste.

miércoles, 6 de junio de 2012

Vídeo con las mejores imágenes del Encuentro Mundial de las Familias (Milán, 30.V-3.VI)

Casi un millón de personas asistieron a la Misa con la que Benedicto XVI cerró el Encuentro de Familias celebrado en Milán del 30 de mayo al 3 de junio. En su homilía, el pontífice hizo un llamamiento a acabar con la mentalidad "utilitarista" y pidió a los fieles que protejan la familia.

El Papa señaló que en las modernas teorías económicas prevalece una concepción utilitarista del trabajo, la producción y el mercado. "Sin embargo, no es la lógica unilateral del provecho propio y del máximo beneficio lo que contribuye a un desarrollo armónico, al bien de la familia y a edificar una sociedad más justa, ya que supone una competencia exasperada, fuertes desigualdades, degradación del medio ambiente, carrera consumista, pobreza en las familias", afirmó.

Durante la homilía, centrada en la familia, el Romano Pontífice recordó que debemos tener por tal la "fundada sobre el matrimonio entre el hombre y la mujer", para seguir el mandato de Dios de "crecer y multiplicaos". "Dios creó el ser humano hombre y mujer, con la misma dignidad, pero también con características propias y complementarias, para que los dos fueran un don el uno para el otro, se valoraran recíprocamente y realizaran una comunidad de amor y de vida", subrayó el papa.

El Pontífice ha calificado el VII Encuentro Mundial de las Familias como una "gran experiencia eclesial" y ha agradecido a los responsables de la organización, a todos los voluntarios y a los cardenales Ennio Antonelli, presidente del Pontificio Consejo para la Familia y a Angelo Scola, arzobispo de Milán. También ha anunciado que el próximo Encuentro Mundial de las Familias se celebrará en la ciudad de Filadelfia (EEUU) en 2015.

Ofrezco un vídeo resumen con las mejores imágenes del Encuentro, elaborado por Rome Reports.

lunes, 4 de junio de 2012

Diez películas para un cine-fórum sobre la Fe, la Ética o la Familia (Con guía para el profesor)

El cine puede ser un medio fantástico para educar en valores. En sus historias podemos apreciar el valor de la amistad, o la fuerza arrolladora del amor y de la esperanza, el impulso generoso a darse a los demás, o la maravilla de una familia que, a pesar de las dificultades, permanece unida y sale al fin adelante.

Por eso muchos profesores de Religión, de Ética o de Humanidades (materias que hablan de la felicidad y el comportamiento humano) encuentran en el cine-fórum un instrumento educativo de primer orden.

Aquí ofrezco un listado de películas que han servido a diez profesores de Primaria y Secundaria para mantener un cine-fórum con sus alumnos. Son experiencias contadas por el propio profesor: nos habla del objetivo planteado, del esquema que proporcionó en clase, de las actividades realizadas y de cómo los estudiantes sacaron provecho del filme.

Estos esquemas de cine-fórum los he sacado de Cauces de Intercomunicación, una revista eminentemente práctica para el Profesorado de Religión que ha editado el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de la Universidad de Navarra entre 1995 y 2008. Entre sus propósitos estaba el de "Ayudar a los profesores de Religión a través de experiencias realizadas y redactadas por compañeros". Estos son diez cine-fórum interesantes que he encontrado allí:

1. Una historia del Bronx (Robert de Niro, 1993) (Guía)
- Temas: Virtudes morales, madurez, adolescencia, familia
- Curso: 3º de ESO a 2º de Bachillerato

2. Los miserables (Billie August, 1998) (Guía)
- Temas: Libertad, responsabilidad, diginidad de la persona
- Curso: 1º y 2º de Bachillerato

3. Karol (Pietro Valsecchi, 2005) (Guía)
- Temas: Cumplir la voluntad de Dios, seguir su llamada
- Curso: 4º de ESO a 2º de Bachillerato

4. Tierras de penumbra (Richard Attenborough, 1993) (Guía)
- Temas: Dolor y amor, sacrificio y felicidad
- Curso: 4º de ESO a 2º de Bachillerato

5. La vida es bella (Pietro Valsecchi, 2005) (Guía)
- Temas:Noviazgo, familia, amor a los hijos
- Curso: 4º de ESO a 2º de Bachillerato

6. La fuerza de uno (John G. Avildsen, 1992) (Guía)
- Temas: Amor como donación, necesidad de la coherencia
- Curso: 3º - 4º de ESO

7. El show de Truman (Pietro Valsecchi, 2005) (Guía)
- Temas: El sentido de la propia vida, libertad y autodeterminación
- Curso: 4º de ESO a 2º de Bachillerato

8. El hombre sin rostro (Pietro Valsecchi, 2005) (Guía)
- Temas: Educación y virtudes, familia y amistad
- Curso: 3º de ESO a 2º de Bachillerato

9. El jorobado de Notre Dame (Pietro Valsecchi, 2005) (Guía)
- Temas: Conciencia, libertad, verdad, oración
- Curso: 4º de EP a 2º de ESO

10. Matrix (Pietro Valsecchi, 2005) (Guía)
- Temas: Bases éticas de la existencia: naturaleza, trascendencia, verdad
- Curso: 4º de ESO a 2º Bachillerato + Formación Profesional