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domingo, 4 de junio de 2017

Estreno de "Ignacio de Loyola": soldado, pecador, santo

(JUAN JESÚS DE CÓZAR).- El 1 de abril de 1949 se estrenó en España El capitán de Loyola, una película sobre San Ignacio dirigida por José Díaz Morales y en cuyo guión intervino José Mª Pemán. Como no se conocen más largometrajes centrados en la vida del santo, es una buena noticia que el próximo 16 de junio -68 años después-  se estrene en nuestro país una cinta con un título directo y claro: “Ignacio de Loyola”.

Producido por la Jesuit Communications Foundation de Filipinas, el filme llega muy oportunamente a nuestras pantallas, porque responde a un creciente interés por conocer la vida de San Ignacio: de una parte, por su perdurable legado para la Iglesia y para el mundo; y quizá también por la llegada a la Cátedra de San Pedro de Francisco, el primer Papa jesuita. Ciertamente, vale la pena ofrecer a todo tipo de personas, y en especial a los jóvenes, la posibilidad de redescubrir la vida de este hombre que cambió el rumbo de Occidente.

Ignacio de Loyola” narra la vida de un joven soldado, Íñigo, que se vio obligado a renunciar a su carrera militar tras resultar herido en batalla. Postrado en cama y dedicado a nuevas lecturas, lo que se presentaba entonces como una desgracia se tornó en un deseo ardiente de convertirse en santo. Desde entonces, el joven y pasional Loyola se encontrará inmerso en una nueva batalla: deberá enfrentarse con la incredulidad, experimentará el rechazo de sus más allegados y descubrirá la necesidad de luchar, por encima de todo, contra sí mismo.

Rodada entre Navarra y Filipinas, la película está interpretada por actores españoles, entre los que destaca un convincente Andreas Muñoz en el papel protagonista. El director, Paolo Dy, creció en una escuela fundada por los jesuitas y no esconde su gran admiración por San Ignacio: “Como cineasta de Filipinas, considero un honor que me hayan dado la oportunidad de contar la vida de uno de los grandes santos de la historia”, ha declarado.

Además de los preestrenos que tendrán lugar en distintas ciudades, “Ignacio de Loyola” tendrá su presentación más sonada en la Basílica de Loyola, donde contarán con la presencia del actor principal. (Aquí el listado de cines donde se proyecta el filme: www.peliculaignacioloyola.es/cines/)

domingo, 20 de diciembre de 2015

15 versiones de "Cuento de Navidad", de Dickens

Cuento de Navidad (A Christmas Carol) es probablemente el relato navideño más famoso de la historia. Escrito por Charles Dickens en diciembre de 1843, cuenta la historia de Scrooge, un hombre avaro y egoísta que experimenta una profunda transformación tras la visita de tres fantasmas (pasado, presente y futuro) en Nochebuena. La novela corta consiguió un éxito inmediato y el aplauso de la crítica; a ello contribuyó el perfecto retrato de su personaje y  la sincera hermosura de su mensaje. Llegó, además, en el momento oportuno: en una época en que surgió una gran nostalgia por las viejas tradiciones navideñas unida a nuevas costumbres como los árboles de Navidad o las tarjetas de felicitación.

De ese precioso relato se han hecho varias versiones cinematográficas. Éstas son las 15 más importantes.

La primera data de 1901: “Scrooge, or Marley’s ghost”, realizada por Walter R. Booth. Dura sólo 5 minutos, pero resume lo más conocido del relato. Su principal novedad radica en que, para suprimir personajes, es el propio Marley, el difunto socio de Scrooge, quien hace ver al anciano su pasado, su presente y su futuro.



En 1910 se estrena “A Christmas Carol”. Es la versión muda más popular, una producción norteamericana con buenos efectos especiales, que cuenta todo el argumento en tan solo 17 minutos. De hecho, es sorprendentemente muy dinámica. Marc McDermott, uno de los mejores actores del Estudio de Edison, interpreta el papel de Scrooge. Y lo hace bastante bien.

En 1928 se filmó la primera película hablada, realizada por Hugh Croise. Hoy apenas conocida. En 1935, Henry Edwards haría su “Scrooge”, con el actor Seymour Hicks en el papel del avaro (tanto anciano como joven, lo cual resulta llamativo a sus sesenta y tantos años). Fue notorio su atrevimiento al mostrar muerto al Pequeño Tim en las Navidades Futuras, algo que solo se trata de forma elíptica en la mayoría de las versiones. Aquí ofrezco la película completa.



En 1938, la Metro-Goldwyn-Mayer rodó “A Christmas Carol” (1938), realizada por Edwin L. Marin. La versión clásica por excelencia: llena de sentimiento, muy melodramática, en un cuidadoso blanco y negro. Reginald Owen dio vida al Scrooge de toda la vida, aquel en el que se han inspirado todos sus sucesores.

En 1947, tenemos la primera versión hecha en España: “Leyenda de Navidad”, de Manuel Tamayo. En 1951 Brian Desmond Hurst dirige "Scrooge", otra versión clásica, muy popular y repleta de estrellas británicas que recitan con deje teatral los diálogos de Dickens. Alastair Sim da vida al avaro, justificando su conducta miserable por la influencia de un mentor miserable. Es la versión que retrata de forma más amable la figura de Scrooge.

De 1970 es el musical “Muchas gracias, Mr. Scrooge”, de Ronald Neame. Con Albert Finney como Scrooge y Alec Guinness como su difunto socio Marley. Es una de las versiones más populares en el mundo anglosajón, y dejó deslizar, sobre todo gracias a las interpretaciones, cierto humor sardónico en el relato de Dickens. Podéis ver aquí la película completa en versión original.



En 1983 la Disney rueda la versión en dibujos animados: “Una Navidad con Mickey”. Estaba claro que el Tío Gilito (llamándose Scrooge en su encarnación original), tenía que tener su correspondiente adaptación del cuento. Aquí el humor vence al sentimiento, aunque no falta la enseñanza moral que esta fábula encierra.

En 1984 hay una nueva producción británica: "A Christmas Carol", un telefilme con George C. Scott en el papel de Scrooge y un amplio elenco de actores ingleses. Tuvo numerosos premios, y el propio Scott fue nominado al mejor actor en los premios Emmy. Aquí os dejo la película completa, con audio en español latino.



En 1988 se estrena “Los fantasmas atacan al jefe”, una adaptación en clave de comedia, con protagonismo absoluto de Bill Murray, dirección de Richard Donner y manifiesta intención de aprovechar el éxito de Los Cazafantasmas. A pesar de lo descarado del proyecto, la película fue un éxito, lo que demuestra el carismo y la atemporalidad de Cuento de Navidad.

En 1992: “Los Teleñecos en Cuento de Navidad”. Junto a los famosos teleñecos, tres actores dan al cuento un aire relamente nuevo: Michael Caine como Scrooge, y Statler y Waldorf como “Marley duplicado” que llegan para atormentar a su antiguo socio. Cameos de todos los Muppets en esta película que reactivó la franquicia de los teleñecos durante los noventa.

En 1999 se produjo un nuevo filme: "A Christmas Carol", dirigido por David Hugh Jones y protagonizado por Patrick Stewart, Richard E. Grant y Joel Grey. Y en 2005 Arthur Allan Seidelman dirigió "A Christmas Carol: The Musical", en el que actuó Kelsey Grammer como Scrooge.

Finalmente, en 2009 se estrena "Cuento de Navidad", la versión animada de Robert Zemeckis, que es también autor también del guión. Esta producción de la Disney muestra la vigencia del cuento, sus valores universales y su fondo cristiano. Nos habla del tiempo limitado de que disponemos los seres humanos en este mundo, y de la necesidad de aprovecharlo para hacer el bien y ocuparse de los demás. Los actores, que han sido filmados con sensores para luego trabajar las imágenes en la animación fotorrealista, están muy bien, de modo especial Jim Carrey, que no sólo compone un Scrooge contenido en sus diversas edades, sino que pone voz a otros personajes como los fantasmas de las navidades. Aquí tenéis el tráiler.



Existen algunas versiones más, pero éstas son las más importantes. En todo caso, una cosa está clara: el cuento de Dickens ha dado mucho –y seguirá dándolo– en el argumentario del Séptimo Arte.

¡Felices fiestas de Navidad!

domingo, 19 de julio de 2015

"El Apóstol": un filme valiente sobre la conversión de un musulmán a la Fe católica


(JUAN JESÚS DE CÓZAR).- Esta interesantísima película se estrenará en España el próximo 7 de agosto y corre el peligro de pasar inadvertida. Se trata de una cinta francesa dirigida por Cheyenne Marie Carron, una realizadora de 39 años de origen argelino, cuya historia personal vale la pena conocer para entender mejor “El Apóstol” (L’Apôtre, 2014).

Nací en suelo francés –explicaba Carron en una entrevista‑ y me abandonaron a la edad de tres meses. Crecí en una familia francesa. Fui a la iglesia toda mi infancia y adolescencia, y siempre me sentí amada por Dios. Pero mis padres no tenían el derecho a bautizarme porque no eran mis tutores legales. Yo estaba bajo la tutela del Estado francés”.

A los 20 años decidió iniciar la preparación para bautizarse en la Iglesia Católica, pero “no me sentía capaz de recibir el Bautismo –recordaba‑ y llevar una vida conforme a ese Sacramento. Porque yo, cuando me lanzo a algo, me lanzo a fondo. Y yo tenía miedo de que el Bautismo me apartase de mis objetivos [el cine]. Cuando uno empieza a estudiar los Evangelios, toca con los dedos lo esencial. Y lo esencial no habría podido ser el cine”.

En 2012, después de rodar un largometraje semi-autobiográfico (“La fille publique”), decidió culminar su incorporación a la Iglesia. El padre Faure, su párroco, que la conocía desde pequeña, le ayudó a prepararse para el Bautismo, que tuvo lugar en la Pascua de 2014. A partir de ese momento Cheyenne completó su nombre con el de Marie.

El Apóstol” tuvo su première mundial en el Festival Mirabile Dictu de Roma, donde recibió el premio especial de la Fundación Capax Dei. Unos meses después, el 1 de octubre de 2014, se estrenó en Francia… ¡en una sola sala! “He hecho esta película para todos los que eligen seguir los pasos de Cristo y sufren persecuciones en cualquier lugar del mundo”, manifestaba la directora a Le Figaro. Una declaración que puede ayudar a entender el temor de muchos exhibidores y su negativa a estrenarla. No obstante, la cinta continuó proyectándose con éxito en sucesivas salas. Porque, hay que decirlo ya, el filme es francamente bueno y de una autenticidad apabullante.

El argumento de “El Apóstol” se centra en Akim (Fayçal Safi), un bondadoso joven musulmán que trabaja en una panadería y que se prepara para ser Imán. Vive en el seno de una familia muy unida, junto a sus cariñosos padres, a su hermano Youssef y a su hermana Hafsa. Cierto día, un musulmán estrangula a una vecina, hermana del párroco católico del barrio; Akim presencia la retirada del cadáver y se entera después de que el sacerdote ha tomado la heroica decisión de vivir junto a los padres del asesino, porque con su presencia los ayuda a seguir viviendo. Este suceso –basado en un hecho real que impactó a la directora‑, junto al conocimiento casual de un mecánico católico, tendrá consecuencias muy importantes en la vida de Akim.

El estilo documental que Carron imprime al filme, paseando vigorosamente su cámara por los escenarios, involucrándola en los conflictos, acercándola a los protagonistas…, transmite una plena sensación de veracidad al espectador, que se siente inevitablemente implicado en los dilemas de Akim y de su familia. Los colores apagados y la reiterativa e “incómoda” música de Patrick Martens, contribuyen también a evidenciar la crisis interior de Akim y de su familia; una crisis que Carron resuelve mediante un desenlace modélico.

El Apóstol” es una cinta valiente, sensible y equilibrada, que deberían ver muchos cristianos y muchos musulmanes. Si tuviera que resumirla en dos palabras, ésas serían LIBERTAD y RESPETO; así, con mayúsculas. En la entrevista mencionada más arriba, la directora declaraba lo siguiente: “La vuelta del deseo religioso en muchos jóvenes franceses es algo real y hermoso. Yo formo parte de estos jóvenes. El reparto del filme reunió a actores ateos, musulmanes, católicos, judíos convertidos… Unidos generamos una película que afirma el deseo de creer en Dios y la tolerancia”.

Aquí se puede ver el extenso tráiler en versión original con subtítulos en español:


domingo, 21 de diciembre de 2014

15 películas sobre "Cuento de Navidad", de Dickens

Cuento de Navidad (A Christmas Carol) es probablemente el relato navideño más famoso de la historia. Escrito por Charles Dickens en diciembre de 1843, cuenta la historia de Scrooge, un hombre avaro y egoísta que experimenta una profunda transformación tras la visita de tres fantasmas (pasado, presente y futuro) en Nochebuena. La novela corta consiguió un éxito inmediato y el aplauso de la crítica; a ello contribuyó el perfecto retrato de su personaje y  la sincera hermosura de su mensaje. Llegó, además, en el momento oportuno: en una época en que surgió una gran nostalgia por las viejas tradiciones navideñas unida a nuevas costumbres como los árboles de Navidad o las tarjetas de felicitación.

De ese precioso relato se han hecho varias versiones cinematográficas. Éstas son las 15 más importantes.

La primera data de 1901: “Scrooge, or Marley’s ghost”, realizada por Walter R. Booth. Dura sólo 5 minutos, pero resume lo más conocido del relato. Su principal novedad radica en que, para suprimir personajes, es el propio Marley, el difunto socio de Scrooge, quien hace ver al anciano su pasado, su presente y su futuro.



En 1910 se estrena “A Christmas Carol”. Es la versión muda más popular, una producción norteamericana con buenos efectos especiales, que cuenta todo el argumento en tan solo 17 minutos. De hecho, es sorprendentemente muy dinámica. Marc McDermott, uno de los mejores actores del Estudio de Edison, interpreta el papel de Scrooge. Y lo hace bastante bien.

En 1928 se filmó la primera película hablada, realizada por Hugh Croise. Hoy apenas conocida. En 1935, Henry Edwards haría su “Scrooge”, con el actor Seymour Hicks en el papel del avaro (tanto anciano como joven, lo cual resulta llamativo a sus sesenta y tantos años). Fue notorio su atrevimiento al mostrar muerto al Pequeño Tim en las Navidades Futuras, algo que solo se trata de forma elíptica en la mayoría de las versiones. Aquí ofrezco la película completa.



En 1938, la Metro-Goldwyn-Mayer rodó “A Christmas Carol” (1938), realizada por Edwin L. Marin. La versión clásica por excelencia: llena de sentimiento, muy melodramática, en un cuidadoso blanco y negro. Reginald Owen dio vida al Scrooge de toda la vida, aquel en el que se han inspirado todos sus sucesores.

En 1947, tenemos la primera versión hecha en España: “Leyenda de Navidad”, de Manuel Tamayo. En 1951 Brian Desmond Hurst dirige "Scrooge", otra versión clásica, muy popular y repleta de estrellas británicas que recitan con deje teatral los diálogos de Dickens. Alastair Sim da vida al avaro, justificando su conducta miserable por la influencia de un mentor miserable. Es la versión que retrata de forma más amable la figura de Scrooge.

De 1970 es el musical “Muchas gracias, Mr. Scrooge”, de Ronald Neame. Con Albert Finney como Scrooge y Alec Guinness como su difunto socio Marley. Es una de las versiones más populares en el mundo anglosajón, y dejó deslizar, sobre todo gracias a las interpretaciones, cierto humor sardónico en el relato de Dickens. Podéis ver aquí la película completa en castellano.



En 1983 la Disney rueda la versión en dibujos animados: “Una Navidad con Mickey”. Estaba claro que el Tío Gilito (llamándose Scrooge en su encarnación original), tenía que tener su correspondiente adaptación del cuento. Aquí el humor vence al sentimiento, aunque no falta la enseñanza moral que esta fábula encierra.

En 1984 hay una nueva producción británica: "A Christmas Carol", un telefilme con George C. Scott en el papel de Scrooge y un amplio elenco de actores ingleses. Tuvo numerosos premios, y el propio Scott fue nominado al mejor actor en los premios Emmy. Aquí os dejo la película completa, con audio en español latino.



En 1988 se estrena “Los fantasmas atacan al jefe”, una adaptación en clave de comedia, con protagonismo absoluto de Bill Murray, dirección de Richard Donner y manifiesta intención de aprovechar el éxito de Los Cazafantasmas. A pesar de lo descarado del proyecto, la película fue un éxito, lo que demuestra el carismo y la atemporalidad de Cuento de Navidad.

En 1992: “Los Teleñecos en Cuento de Navidad”. Junto a los famosos teleñecos, tres actores dan al cuento un aire relamente nuevo: Michael Caine como Scrooge, y Statler y Waldorf como “Marley duplicado” que llegan para atormentar a su antiguo socio. Cameos de todos los Muppets en esta película que reactivó la franquicia de los teleñecos durante los noventa.

En 1999 se produjo un nuevo filme: "A Christmas Carol", dirigido por David Hugh Jones y protagonizado por Patrick Stewart, Richard E. Grant y Joel Grey. Y en 2005 Arthur Allan Seidelman dirigió "A Christmas Carol: The Musical", en el que actuó Kelsey Grammer como Scrooge.

Finalmente, en 2009 se estrena "Cuento de Navidad", la versión animada de Robert Zemeckis, que es también autor también del guión. Esta producción de la Disney muestra la vigencia del cuento, sus valores universales y su fondo cristiano. Nos habla del tiempo limitado de que disponemos los seres humanos en este mundo, y de la necesidad de aprovecharlo para hacer el bien y ocuparse de los demás. Los actores, que han sido filmados con sensores para luego trabajar las imágenes en la animación fotorrealista, están muy bien, de modo especial Jim Carrey, que no sólo compone un Scrooge contenido en sus diversas edades, sino que pone voz a otros personajes como los fantasmas de las navidades. Aquí tenéis el tráiler.



Existen algunas versiones más, pero éstas son las más importantes. En todo caso, una cosa está clara: el cuento de Dickens ha dado mucho –y seguirá dándolo– en el argumentario del Séptimo Arte.

¡Felices fiestas de Navidad!

domingo, 2 de febrero de 2014

"El festín de Babette", un exquisito manjar para el gusto... y para el alma

Sin duda, es una obra de arte, y una de las mejores películas de temática religiosa. Largamente galardonada (8 nominaciones y 11 premios, incluyendo el Oscar, el BAFTA y el London Critics Award), la cinta El festín de Babette ha vuelto a ser noticia porque el Papa Bergoglio -lo publicamos en este blog- la ha calificado como su película preferida. En 2012 se cumplieron 25 años de su estreno, y con ese motivo volvió de nuevo a los cines y se editó una nueva versión remasterizada. Hoy ofrezco esta reseña de nuestro redactor jefe, que me parece sencillamente deliciosa.

(Juan Jesús de Cozar).- Gabriel Axel, autor también del guión adaptado, toma como base el relato homónimo de Isak Dinesen (Karen Von Blixen, más conocida por su novela Memorias de África), para ofrecernos una película sabia y medida, desamueblada de artificio. Deudora de Dreyer y de los grandes cineastas nórdicos, fue premiada en Cannes y ganó el Oscar en 1988 al mejor film en lengua no inglesa.

Si Dinesen afiló su pluma para contarnos de forma aparentemente suave una historia de gran calado, no lo hizo menos el director danés con su cámara como si de un pequeño bisturí se tratara. En la mejor tradición del cine nórdico, con una puesta en escena llena de naturalidad, sin alardes ni encuadres que distraigan, Axel escudriña con su objetivo las almas de los protagonistas.

La acción se sitúa hacia 1885 en Berlevaag, una remota aldea de Noruega, donde todo parece de color gris. Allí viven dos hermanas –Filippa y Martine‑ hijas de un pastor luterano y “lejos ya de la primera juventud”. Desde el fallecimiento de su padre se dedican a perpetuar el mensaje de éste y a ayudar a los demás habitantes de Berlevag, pero su rígida educación puritana les hace vivir a la defensiva, procurando no contaminarse de un mundo hostil que las puede separar de Dios. Catorce años antes acogieron en su casa a Babette, una cocinera francesa huída de un París convulso. Con ayuda de la voz en off y de unos sobrios y eficaces flash backs, conoceremos las historias de estas tres mujeres.

El clímax de la película lo constituye la suculenta cena que prepara Babette, y que ella misma insiste en costear, para celebrar el centenario del pastor. A la reunión acudirán los lugareños –cuyas relaciones se han agriado con el paso de los años‑ y un maduro general al que acompaña su anciana tía. Fieles a su creencia, los primeros han prometido blindar su paladar para no disfrutar del lujo de unos manjares que se les antojan pecaminosos. Pero Babette, que es católica, no sólo ha puesto en la cena su inmenso talento, sino que ha regado todos los ingredientes con el maravilloso vino del amor. Y entonces los colores resucitan, y se produce el milagro de la liberación de sus almas y de sus cuerpos, incapaces de comprender hasta entonces que ni la belleza ni el gozo de las cosas buenas son obstáculos para llegar a Dios y darse a los demás.

Ni en el texto original de Dinesen (se puede encontrar en su obra Anécdotas del destino, de Alfaguara) ni en la película hay sensiblería, aunque sí emoción contenida. Axel lo consigue en buena parte con la austera interpretación de Stephane Audran, que dota a Babette ‑alma de artista‑ de un protagonismo que va más allá de la mera presencia física.

Película reposada, sencilla y profunda a la vez, homenaje espléndido a la belleza, a la creación artística y a la genuina espiritualidad.

domingo, 6 de octubre de 2013

"Gravity": «Nadie me enseñó a rezar»

Juan Jesús de Cózar.- Alfonso Cuarón (México D. F., 1961) es un buen director. Más: es un artista. Y con los artistas ocurre a veces que algunas de sus producciones superan –para bien‑ sus propias intenciones. Como si no pudieran controlar su genio creativo. La última película de Cuarón es un claro ejemplo.

Porque “Gravity” es una vertiginosa Aventura Espacial (sí, con mayúsculas), un poema visual, un alarde técnico –el 3D está plenamente justificado en este caso‑, una intensa experiencia sensorial y una metáfora de la vida. Todo a la vez. Al final de la proyección, cada espectador sacará sus propias conclusiones, que posiblemente no serán convergentes ni coincidirán con las ideas del director.

Partiendo de un sencillo argumento, Alfonso Cuarón y su hijo Jonás firman un guión con un atractivo enfoque antropológico, al subrayar la importancia de las actitudes de los personajes por encima de sus condiciones y sus circunstancias. Al ajustadísimo montaje de poco más de hora y media se suma una espléndida fotografía de Enmanuel Lubezki, que ya mereció el Óscar por su trabajo en “El árbol de la vida” (Terrence Malick, 2010).

Gravity” comienza con un magistral ‑¿aparente?‑ plano secuencia a modo de coreografía, donde el astronauta Matt Kowalski (George Clooney) y la ingeniero médico Ryan Stone (una sorprendente Sandra Bullock) intentan arreglar una avería en la estación espacial. Él es un optimista “empedernido”; ella, un mujer marcada por el dolor de una pérdida. Un accidente los dejará a la deriva en la inmensidad del espacio, donde reina el silencio.

En el libreto de los Cuarón no hay grandes parlamentos, ni introducción de personajes, ni disquisiciones tipo Kubrick. El predominio de lo visual y simbólico es tan apabullante que no tienen reparo en ceder a una cierta convencionalidad emocional. Los temas de fondo sólo se apuntan, pero no dejan de ser interesantes: la belleza de la Creación, el valor de la maternidad, el anhelo de un más allá que colme las ansias de felicidad del ser humano, la generosidad hasta el heroísmo, la necesidad de renacer humana y espiritualmente…“Ni siquiera sé rezar. Nadie me enseñó a hacerlo”, se lamenta la doctora Stone, y su queja suena como aviso a una sociedad materialista.

Gravity” es una película brillante –su candidatura a los Óscars parecería lógica‑, formalmente innovadora, realizada con un gusto exquisito y muy entretenida. Sin resultar muy profunda, consigue insuflar aliento épico en el espectador, al que se advierte que “quien no arriesga, no gana”.

domingo, 12 de mayo de 2013

La conversión de Bob Dylan, tras cantar ante Juan Pablo II

En 1962 salió a la luz uno de los discos más importantes en la historia de la música. Se titulaba Bob Dylan y si tiene un lugar privilegiado en la discoteca de coleccionistas y aficionados, no es por la calidad de sus canciones, sino por ser el primero de la carrera del genio de Minnessota.

Sólo dos de sus temas fueron compuestos por el propio Dylan. Sin embargo, al año siguiente y dentro del álbum The Freewheelin’ Bob Dylan, el mundo escuchó un himno que ha traspasado fronteras, derribado muros y unido generaciones. Con el tema Blowin’ in the wind (‘Flotando en el viento’) nació el profeta de la revolución juvenil, el de la canción protesta.

Lo cierto es que Bob Dylan ni se llama Bob ni se apellida Dylan. Su verdadera identidad es Robert Allen Zimmerman. Pero Bob quiso dejar atrás a Robert y sepultó el apellido judío de su familia en honor del poeta británico Dylan Thomas, para pasar a la historia como Bob Dylan, nacido el 24 de mayo de 1941, en Duluth, Minnessota.

A sus fans les costó digerir que dejara la guitarra acústica y el folk para enchufarse a la eléctrica y el rock en 1965, con el álbum Highway 61 Revisited, sexto de su carrera. Pero las protestas por el cambio de registro sucumbieron ante la arrebatadora canción Like a rolling stone.

Una conversión lenta, "flotando en el viento"

Muy pocos hubiesen apostado a que el genial Dylan llegase a cantar alguna vez ante un Papa. Pero la historia de Dylan se escribe así, como la de un ‘canto rodado’ y a golpes de inspiración; en ocasiones, como su conversión al cristianismo, a golpes de clara inspiración divina.

Tras sufrir la separación de su mujer, con la que tuvo cuatro hijos, un Dylan cuarentón sufrió unaa descubrir el valor de la Cruz y la redención. Fue una época dura para el cantante, pero tremendamente fructífera para su discografía. En 1979, 1980 y 1981 publica tres discos que son conocidos por sus biógrafos como los ‘discos cristianos’: Slow train coming (El tren que viene despacio), Saved (Salvado) y Shot of love (Impacto de amor).
crisis existencial que le llevó

En ellos se escuchan, mezclados con acordes desgarrados y tensos punteos, letras de canciones tan explícitas como When He returns (Cuando Él regrese): “Entrega tu corona sobre esta tierra manchada de sangre; quítate la máscara; Él ve tus actos; Él sabe tus necesidades antes de que tú le pidas; ¿Cuánto tiempo puedes falsear y negar cuál es la Verdad?”.

Su lenta evolución interior hizo eclosión en 1997, cuando un golpe de la gracia tocó su corazón: Juan Pablo II le invitó a tocar ante 300.000 jóvenes durante la celebración del Congreso Eucarístico de Bolonia. Y apoyándose en Blowin’ in the wind, el Papa polaco inició su discurso. A la pregunta: “¿Cuántos caminos debe recorrer un hombre antes de convertirse en hombre?”, Juan Pablo II contestó: “¿Cuántos caminos? Hay uno sólo: ¡Cristo! ¡Cristo es el camino que el hombre tiene que recorrer antes de ser llamado hombre!”.

Bob Dylan tiene ahora 71 años, de los que ha dedicado 50 a la música. Ha grabado 58 discos, con los que ha vendido más de 90 millones de copias. Es un peregrino del rock que ha conocido una vida agitada, pero en ella algo ha surigo algo inamovible: su fe. “Soy alguien que cree -manifestó tras cantar ante el Papa-. Lo vivo así y lo he manifestado en mis canciones. Una vez escribí que Dios no es un ‘fetiche’ para las necesidades del hombre, y sigo pensándolo. Yo soy creyente”. (Religionenlibertad.com)

Os dejo los vídeos de aquel día con Juan Pablo II: su saludo al Papa y la primera de sus canciones.



domingo, 24 de marzo de 2013

Siete películas sobre la pasión de Jesús

La mayor parte de los filmes sobre Jesús abarcan su vida entera o, al menos, su vida pública. Pero, en la historia del cine, también se han producido películas centradas en el relato de la Pasión, o que han tomado ocasión de esa escena para contar una historia de profunda significación cristiana.

En este post ofrezco un breve comentario de los siete filmes que considero más importantes. En cada uno indico el director (D) y, si tiene un papel relevante, también el actor que encarnó a Jesús (J).

a) Filmes sobre la Pasión:

- La pasión de Cristo (USA, 2004). D: Mel Gibson. J: Jim Caviezel. Muestra con realismo y crudeza los tormentos que sufrió Jesús: los azotes, la subida al Calvario, la crucifixión. Vemos el papel de María en la Redención y su especial sintonía con su Hijo. Sin duda la versión más completa de los sufrimientos de Cristo, con abundantes símbolos y metáforas. La más conocida y la que más ha influido en el público. 126 min.

- Gólgota (Francia, 1935). D: Julián Duvivier. J: Robert Le Vigan. Película que mantiene muy bien el ritmo, con un guión rico en matices sobre los sentimientos de Jesús, al que muestra en una faceta a la vez divina y humana (no tan solemne como en otros filmes de la época). Duvivier tomó todos los diálogos de los Evangelios, componiendo las escenas con una estética preciosista, y con un tono lírico sin precedentes. En este filme se inspiró Zeffirelli para construir su serial televisivo Jesus de Nazaret. 95 min.

- La Passion de Notre-Seigneur Jésus Christ (Francia, 1902). D: Ferdinand Zecca, producida por la casa Pathé con fotografía de Segundo de Chomón. El público acogió el filme con entusiasmo, y Zecca decidió entonces ampliar el proyecto, escribiendo un guión más amplio que abarcaba la vida entera de Jesús. Entre 1903 y 1906, filmó otras escenas que incorporó a las ya rodadas; y al final, la cinta contenía 37 cuadros que contaban la vida entera de Cristo.

- The Passion Play of Oberammergau (USA, 1898). D: Henry Vincent, J: Frank Rusell. Este filme compitió duramente con otro de los Lumiere titulado La Vie et la Passion de Jésus-Christ. El filme de Vincent hace referencia a una representación multitudinaria que, cada cierto tiempo —desde 1634—, lleva a cabo el pueblo entero de Oberammergau, en Baviera, durante la Semana Santa. Inspirado en ella, escribió su propia historia de la Pasión y filmó la película en el Museo de cera y en el Gran Central Palace de Nueva York.

b) Filmes que dramatizan historias en torno a la Pasión:

- Ben Hur (USA, 1959). D: William Wyler. Judá Ben Hur, un aristócrata judío injustamente condenado a galeras, encuentra ayuda y consuelo en Jesús de Nazaret, a quien nunca olvidará. Con el tiempo, ambos vuelven a encontrarse en el momento de la crucifixión: un encuentro que permite a Ben Hur convertirse, volver a la fe perdida y recuperar a su madre y a su hermana, enfermas de lepra. 212 min.

- La túnica sagrada (USA, 1953). D: Henry Koster. Primera película en Cinemascope, que obtuvo cinco candidaturas a los Oscar, incluidos los de mejor película y mejor actor (Richard Burton). Burton interpreta a Marcelo Gallo, el centurión romano encargado de supervisar la crucifixión, cuya vida cambia para siempre cuando, al pie de la cruz, gana la túnica de Cristo en un juego de apuestas. 135 min.

- Barrabás (USA, 1962). D: Richard Fleischer, basada en una novela de Par Lagerkvist. La historia se centra en el personaje del malhechor (interpretado por Anthony Quinn) que fue liberado por Poncio Pilato en lugar de Jesús. Esta figura del ladrón nos es presentada con realismo, como un hombre violento y asesino, pero cuya existencia queda marcada para siempre por la obsesión de que un hombre bueno, al que muchos creían Hijo de Dios, sufrió la muerte miserable a la que él estaba condenado.

Otras películas han tratado también, directa o indirectamente, el relato de la pasión de Cristo. Pero ninguna con la fidelidad de las 4 primeras ni con la sincera emotividad de las 3 últimas. Feliz Semana Santa, también con ayuda del cine.

sábado, 3 de noviembre de 2012

El mendigo que confesó a Juan Pablo II

Hace un tiempo, en el programa de televisión de la Madre Angélica en Estados Unidos (EWTN), relataron este episodio de la vida Juan Pablo II. Un sucedido realmente estremecedor.

Un sacerdote de la diócesis de Nueva York se disponía a rezar en una de las parroquias de Roma cuando, al entrar, se encontró con un mendigo. Después de observarlo durante un momento, el sacerdote se dio cuenta de que conocía a aquel hombre. Era un compañero del seminario, ordenado sacerdote el mismo día que él. Ahora mendigaba por las calles.

El cura, tras identificarse y saludarle, escuchó de labios del mendigo cómo había perdido su fe y su vocación. Quedó profundamente estremecido.

Al día siguiente el sacerdote asistió a la Misa privada del Papa y pudo saludarle al final de la celebración. Al llegar su turno le pidió que rezara por su antiguo compañero de seminario, y describió brevemente la situación al Papa.

Un día después recibió la invitación del Vaticano para cenar con el Papa, en la que solicitaba llevara consigo al mendigo de la parroquia. El sacerdote volvió a la parroquia, buscó al mendigo, le convenció para que le acompañara, le compró una sotana y le llevó a su hotel para que pudiera asearse.

El Pontífice, después de la cena, indicó al sacerdote que los dejara solos, y pidió al mendigo que escuchara su confesión. El hombre, impresionado, les respondió que ya no era sacerdote, a lo que el Papa contestó: “una vez sacerdote, sacerdote para siempre”. “Pero estoy fuera de mis facultades de presbítero”, insistió el mendigo. “Yo soy el obispo de Roma, y le otorgo las licencias para esta diócesis”, dijo el Papa.

El hombre escuchó la confesión del Santo Padre. A continuación, le pidió que escuchara su propia confesión, que se prolongó durante más de una hora, entre sollozos. Al final Juan Pablo II le preguntó en qué parroquia había estado mendigando, y le designó asistente del párroco de la misma, y encargado de la atención a los mendigos.

jueves, 11 de octubre de 2012

Elvis cantando a la Virgen y al Rosario (la oración que Benedicto XVI propone para el Año de la Fe)

En 1971 el Rey del Rock grabó una preciosa canción titulada "Miracle of the Rosary [El milagro del Rosario]", que fue incluida en su álbum del año siguiente, Elvis now. Uno de los mejores cantantes de la historia, y actor de leyenda en varios filmes musicales, quiso dejar constancia de su amor a la Virgen María.

Hoy, 11 de octubre, da comienzo el “Año de la Fe”, para el que Benedicto XVI ha propuesto el Rosario como oración predilecta. La propia Virgen María recomendó especialmente esta plegaria en sus apariciones en Lourdes y en Fátima. En 1917 prometió a los videntes la conversión de Rusia si se rezaba el Rosario, y Juan Pablo II, que tanto promovió esta devoción mariana y que asumió como lema papal una invocación a María (“Totus Tuus”), lo contempló hecho realidad durante su pontificado: en 1989, y sin derramamiento de sangre.

Es interesante notar que el Rosario sigue inspirando a los cristianos y suscitando conversiones. Hace tres años, varios jóvenes escucharon la canción de Elvis Presley sobre el rosario ("Miracle of the Rosary"), y pensaron que si un protestante difundía con tanto afecto esta práctica, ellos, como católicos, tenían una responsabilidad mayor. Este fue el principio una serie de vídeos breves (3 minutos) para promocionar el Rosario y las vocaciones sacerdotales. Los colgaron en Internet y los titularon “May Feelings”. Aquí tienes el nº 3, en homenaje a los sacerdotes del mundo entero, y aquí el nº 4, dedicado a la relación entre Juan Pablo II y la Virgen.

Que disfrutes la canción de Elvis en honor a María.

lunes, 2 de abril de 2012

Siete películas sobre la pasión de Cristo

La mayor parte de los filmes sobre Jesús abarcan su vida entera o, al menos, su vida pública. Pero, en la historia del cine, también se han producido películas centradas en el relato de la Pasión, o que han tomado ocasión de esa escena para contar una historia de profunda significación cristiana.

En este post ofrezco una breve comentario de los siete filmes que considero más importantes. En cada uno indico el director (D) y, si tiene un papel relevante, también el actor que encarnó a Jesús (J).

a) Filmes sobre la Pasión:

- La pasión de Cristo (USA, 2004). D: Mel Gibson. J: Jim Caviezel. Muestra con realismo y crudeza los tormentos que sufrió Jesús: los azotes, la subida al Calvario, la crucifixión. Vemos el papel de María en la Redención y su especial sintonía con su Hijo. Sin duda la versión más completa de los sufrimientos de Cristo, con abundantes símbolos y metáforas. La más conocida y la que más ha influido en el público. 126 min.

- Gólgota (Francia, 1935). D: Julián Duvivier. J: Robert Le Vigan. Película que mantiene muy bien el ritmo, con un guión rico en matices sobre los sentimientos de Jesús, al que muestra en una faceta a la vez divina y humana (no tan solemne como en otros filmes de la época). Duvivier tomó todos los diálogos de los Evangelios, componiendo las escenas con una estética preciosista, y con un tono lírico sin precedentes. En este filme se inspiró Zeffirelli para construir su serial televisivo Jesus de Nazaret. 95 min.

- La Passion de Notre-Seigneur Jésus Christ (Francia, 1902). D: Ferdinand Zecca, producida por la casa Pathé con fotografía de Segundo de Chomón. El público acogió el filme con entusiasmo, y Zecca decidió entonces ampliar el proyecto, escribiendo un guión más amplio que abarcaba la vida entera de Jesús. Entre 1903 y 1906, filmó otras escenas que incorporó a las ya rodadas; y al final, la cinta contenía 37 cuadros que contaban la vida entera de Cristo.

- The Passion Play of Oberammergau (USA, 1898). D: Henry Vincent, J: Frank Rusell. Este filme compitió duramente con otro de los Lumiere titulado La Vie et la Passion de Jésus-Christ. El filme de Vincent hace referencia a una representación multitudinaria que, cada cierto tiempo —desde 1634—, lleva a cabo el pueblo entero de Oberammergau, en Baviera, durante la Semana Santa. Inspirado en ella, escribió su propia historia de la Pasión y filmó la película en el Museo de cera y en el Gran Central Palace de Nueva York.

b) Filmes que dramatizan historias en torno a la Pasión:

- Ben Hur (USA, 1959). D: William Wyler. Judá Ben Hur, un aristócrata judío injustamente condenado a galeras, encuentra ayuda y consuelo en Jesús de Nazaret, a quien nunca olvidará. Con el tiempo, ambos vuelven a encontrarse en el momento de la crucifixión: un encuentro que permite a Ben Hur convertirse, volver a la fe perdida y recuperar a su madre y a su hermana, enfermas de lepra. 212 min.

- La túnica sagrada (USA, 1953). D: Henry Koster. Primera película en Cinemascope, que obtuvo cinco candidaturas a los Oscar, incluidos los de mejor película y mejor actor (Richard Burton). Burton interpreta a Marcelo Gallo, el centurión romano encargado de supervisar la crucifixión, cuya vida cambia para siempre cuando, al pie de la cruz, gana la túnica de Cristo en un juego de apuestas. 135 min.

- Barrabás (USA, 1962). D: Richard Fleischer, basada en una novela de Par Lagerkvist. La historia se centra en el personaje del malhechor (interpretado por Anthony Quinn) que fue liberado por Poncio Pilato en lugar de Jesús. Esta figura del ladrón nos es presentada con realismo, como un hombre violento y asesino, pero cuya existencia queda marcada para siempre por la obsesión de que un hombre bueno, al que muchos creían Hijo de Dios, sufrió la muerte miserable a la que él estaba condenado.

Otras películas han tratado también, directa o indirectamente, el relato de la pasión de Cristo. Pero ninguna con la fidelidad de las 4 primeras ni con la sincera emotividad de las 3 últimas. Feliz Semana Santa, también con ayuda del cine.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Unidos por el cáncer: Carta de un paciente al Doctor Eduardo Ortiz de Landázuri

El 20 de mayo de 1985 falleció en la Clínica Universitaria de Navarra D. Eduardo Ortiz de Landázuri, médico y profesor universitario. En poco tiempo comenzó su proceso de canonización. Miembro del Opus Dei, había muerto con fama de santidad, después de atender a miles y miles de enfermos y de haber ayudado a muchos a reconciliarse con Dios.

En noviembre de 1983, cuando ya estaba muy avanzado el cáncer irreversible que le llevaría a la tumba, el “Diario de Navarra” publicó una larga entrevista que conmovió a muchos lectores. Pocos días después, llegó a la redacción del periódico esta impresionante carta de alguien que había sido paciente suyo
.

Zaragoza, 8 de diciembre de 1983

Amigo Eduardo Ortiz:

Le llamo amigo aunque no nos conocemos. Ni soy del Opus Dei, ni sé lo que es. No tengo fe, aunque dice el cura que tengo la esperanza de tenerla. No tengo caridad y me gustaría haberla tenido. Le escribo diciendo que no nos conocemos porque sólo nos hemos visto una vez, hace casi 20 años; soy uno de los mucho miles de enfermos que usted dice que ha visitado. Me llamo A.F., era funcionario de una ciudad pequeña. Ahora soy nada, un jubilado por el cáncer que, como usted, espera la muerte: en mi caso con miedo.

Entre los dos hay grandes diferencias: usted “cree en la religión, y es apolítico”, yo, “político y arreligioso”; usted habla de la muerte sin tristeza, yo, con miedo; usted dice que ha intentado pasar por la vida haciendo el bien que ha podido, yo he intentado pasar por la vida olvidando que se puede hacer el bien; usted cree en el cielo, a mi, ahora, me gustaría creer. Antes pensé que no era cosa mía.

¿Por qué le escribo esta carta? Una hermana mía, que vive en Pamplona, me mandó el “Diario” y pude leer su “mensaje a los que se mueren”. Después de leerlo, pensando en su cáncer y en el mío, (en esto sí nos parecemos) me entró un deseo grande de ir a un cielo, en el que no creo. Me he confesado. Hacía 20 años que no lo hacía. La última vez después de la visita al Doctor Eduardo Ortiz. Entre las medicinas que me recomendó estaba el que me confesara. Como enfermo, y miedoso lo hice; pero me puse bueno y me olvidé de todo.

Hace una semana después de darle vueltas a su mensaje, llamé al cura. Me ha dicho que estoy perdonado. Yo le he dicho que me arrepiento para siempre (posiblemente porque no volveré a estar bueno). ¿Qué me pasa que ya no puedo escribir a mano y muy mal a máquina?

También le he dicho que no tengo fe ni creo en el cielo. Y el cura me dice que tenga paciencia, y que rece a un sacerdote que está en ese cielo y que fue muy amigo del doctor Eduardo Ortiz. Usted tiene 73 años, yo 37. La edad no importa: a los dos nos queda poco para ir al otro mundo; a usted se lo han dicho “con claridad y caridad” a mi de un “modo confuso y sin caridad”.

Le escribo esta carta porque me parece que con ella hago el “primer bien de mi vida a un amigo”. Si yo recibiese de un enfermo esta carta me alegraría al saber que realmente a alguien “he hecho bien”..., seguramente porque yo no soy como usted; soy vanidoso.

Doctor, si el cielo existe y usted va al cielo no deje que yo no vaya aunque, aún entonces, no crea.

Gracias, doctor, por su mensaje.

A. F.

domingo, 29 de mayo de 2011

El "salto" de Tom Leopard: de guionista televisivo a católico practicante

Tom Leopold es un escritor de comedias para series de televisión. De su pluma han salido decenas de episodios para series como Seinfield, Cheers y Will and Grace. De religión judía, el Domingo de Resurrección de este año decidió dar el salto más importante de su vida: recibir el bautismo y entrar a formar parte de la Iglesia Católica.

¿Qué fue lo que llevó a este célebre neoyorkino a llamar a las puertas del Catolicismo? Su camino, tan humano y tan sencillo, es una historia que merece ser contada.

Todo comenzó un 24 de diciembre. Tom terminaba de decorar, junto con su esposa y su hija de 17 años, la habitación del hotel donde celebrarían una escueta cena de Nochebuena, en un pueblo desértico del estado de Arizona, al sur de los Estados Unidos. Aunque eran judíos, los Leopold siempre habían “celebrado” la Navidad. En esta ocasión unos cuantos adornos que encontraron en la tienda del desértico pueblo, servirían para iluminar un poco la tristeza que sentían por no estar todos juntos.

La hija menor, entonces de catorce años, estaba internada en un centro de rehabilitación por un desorden alimenticio, que desde hacía dos años la había llevado de clínica en clínica y de psiquiatra en psiquiatra, sin encontrar alivio a su enfermedad. Su desorden le había afectado tanto que ese año sólo había podido acudir tres semanas a la escuela. «Ver a tu hija sufriendo –dice Tom- y constatar que nadie puede ayudarla es algo que un simple escritor de comedias no puede expresar con palabras».

Después de cena, ya en la cama y con las luces apagadas, con el corazón hecho un nudo y los ojos llenos de lágrimas, Tom se vio frente al abismo de la desesperación. «Yo solo no puedo con esto». Y casi sin darse cuenta, comenzó a rezar: «Dios mío, por favor, dame la más pequeña señal de que estás allá arriba».

Al día siguiente, mientras dejaba a su hija montando a caballo y su mujer y él daban un paseo, se les acercó un hombre, un tipo raro, que empezó a contarles cómo su mujer le había llevado a Cristo a los 33 años. Cuando se despidieron, el hombre le gritó: "¡Dios te está mirando!". Tom quedó sorprendido por esta apelación tan directa, y la interpretó como la señal que había pedido. Pero no se atrevió a dar ningún paso.

Algún tiempo después ocurrió una segunda coincidencia, para Tom aún más importante. Una visita a su antiguo psiquiatra le llevó al barrio de Nolita, en la ciudad de Nueva York. De repente, se topó con el P. Jonathan Morris, un sacerdote de la arquidiócesis de Nueva York que salía frecuentemente en la televisión. Tom estaba leyendo por esos días el libro The Promise, del mismo padre Morris, y había encontrado en él mucho consuelo para afrontar el sufrimiento de su hija. Después de comenzar una tímida conversación, Tom lanzó la pregunta:

- Padre, ¿cree que pueda tener un momento para hablar conmigo?

- Me puedes encontrar justo aquí -respondió el padre, señalando con una sonrisa la vieja iglesia de San Patricio, donde era vicario parroquial.

Para Tom, fue como si nunca antes hubiera visto el viejo templo.

«Fiel a su palabra, [el padre Morris] encontró un tiempo para mí y un lugar para mi familia en sus oraciones. Incluso tuvo un encuentro con mi hija menor».

«Desde el momento en que el padre Morris me tomó de la mano, supe que quería seguir a Cristo. ¿Sigue sufriendo mi hija? Sí, y todos seguimos sufriendo, pero ahora siento conmigo la gracia de Dios. No estamos solos».

Todo esto lo cuenta el propio Tom Leopard en el blog de la Conferencia Episcopal norteamericana. Y afirma que su modesta historia es una señal más de que Dios sigue respondiendo a las oraciones de los hombres. Probablemente no con revelaciones directas o apariciones milagrosas, pero sí misteriosamente, a través de las acciones libres de los hombres.

viernes, 13 de mayo de 2011

50 años de la muerte de Gary Cooper: El relato de su conversión

El 13 de mayo de 1961 fallecía Gary Cooper, uno de los grandes galanes de la historia del cine. Para recordarle, he querido reproducir un post que publiqué tiempo atrás: la historia de su conversión, en la que, junto a la insondable intervención divina, se dio también la mediación de un amigo: alguien que supo orientar, sin violencia, en el momento oportuno...

Frank James Cooper nació en Montana (Estados Unidos) el 7 de mayo de 1901. Era hijo de unos inmigrantes ingleses, que poseían de un inmenso rancho. El futuro actor aprendió allí a montar a caballo, habilidad que demostraría después en numerosos westerns.

Tras cursar estudios primarios en Inglaterra, regresó a montana y trabajó como dibujante de tiras cómicas en diversas publicaciones. Después decidió probar fortuna en el cine, y en los años veinte logró pequeños papeles en películas del Oeste, en las que ya se acreditaba como Gary Cooper. A mitad de los treinta es una de las máximas estrellas de Hollywood: rueda grandes filmes como “Adios a las armas” (1932), “Tres lanceros bengalíes” (1935) o “Beau Geste” (1939). En 1941 logra su primer Óscar por “El sargento York”, y en 1952, el segundo por “Sólo ante el peligro”.

Precisamente en esos años es cuando tiene lugar su encuentro con el Papa Pío XII. Su esposa y su hija eran católicas, y él accedió a acompañarlas cuando consiguieron ser recibidas por el Santo Padre. En el libro que escribió sobre su padre, su hija Mary recordaba aquel momento: “El entusiasmo nos embargó a todos a medida que se aproximaba la audiencia con el Papa. (…) Estábamos todos en una sala dorada del Vaticano con una veintena de invitados más. Habíamos comprado rosarios, anillos y medallas para que los bendijera Su Santidad, y papá tenía un buen puñado de esos objetos en sus manos. Cuando el Papa llegó a su lado, quiso arrodillarse para besarle la mano, y perdió un poco el equilibrio. Se le cayeron entonces todas las medallas, perlas y rosarios, que rodaron con estrépito por toda la habitación. Algunas quedaron bajo el manto del Pontífice, que supo sacar a mi padre de su monumental vergüenza con una sonrisa y un gesto de comprensión”.

lunes, 18 de abril de 2011

Siete películas sobre la pasión de Cristo


La mayor parte de los filmes sobre Jesús abarcan su vida entera o, al menos, su vida pública. Pero, en la historia del cine, también se han producido películas centradas en el relato de la Pasión, o que han tomado ocasión de esa escena para contar una historia de profunda significación cristiana.

En este post ofrezco una breve comentario de los siete filmes que considero más importantes. En cada uno indico el director (D) y, si tiene un papel relevante, también el actor que encarnó a Jesús (J).

a) Filmes sobre la Pasión:

- La pasión de Cristo (USA, 2004). D: Mel Gibson. J: Jim Caviezel. Muestra con realismo y crudeza los tormentos que sufrió Jesús: los azotes, la subida al Calvario, la crucifixión. Vemos el papel de María en la Redención y su especial sintonía con su Hijo. Sin duda la versión más completa de los sufrimientos de Cristo, con abundantes símbolos y metáforas. La más conocida y la que más ha influido en el público. 126 min.

- Gólgota (Francia, 1935). D: Julián Duvivier. J: Robert Le Vigan. Película que mantiene muy bien el ritmo, con un guión rico en matices sobre los sentimientos de Jesús, al que muestra en una faceta a la vez divina y humana (no tan solemne como en otros filmes de la época). Duvivier tomó todos los diálogos de los Evangelios, componiendo las escenas con una estética preciosista, y con un tono lírico sin precedentes. En este filme se inspiró Zeffirelli para construir su serial televisivo Jesus de Nazaret. 95 min.

- La Passion de Notre-Seigneur Jésus Christ (Francia, 1902). D: Ferdinand Zecca, producida por la casa Pathé con fotografía de Segundo de Chomón. El público acogió el filme con entusiasmo, y Zecca decidió entonces ampliar el proyecto, escribiendo un guión más amplio que abarcaba la vida entera de Jesús. Entre 1903 y 1906, filmó otras escenas que incorporó a las ya rodadas; y al final, la cinta contenía 37 cuadros que contaban la vida entera de Cristo.
- The Passion Play of Oberammergau (USA, 1898). D: Henry Vincent, J: Frank Rusell. Este filme compitió duramente con otro de los Lumiere titulado La Vie et la Passion de Jésus-Christ. El filme de Vincent hace referencia a una representación multitudinaria que, cada cierto tiempo —desde 1634—, lleva a cabo el pueblo entero de Oberammergau, en Baviera, durante la Semana Santa. Inspirado en ella, escribió su propia historia de la Pasión y filmó la película en el Museo de cera y en el Gran Central Palace de Nueva York.

b) Filmes que dramatizan historias en torno a la Pasión:

- Ben Hur (USA, 1959). D: William Wyler. Judá Ben Hur, un aristócrata judío injustamente condenado a galeras, encuentra ayuda y consuelo en Jesús de Nazaret, a quien nunca olvidará. Con el tiempo, ambos vuelven a encontrarse en el momento de la crucifixión: un encuentro que permite a Ben Hur convertirse, volver a la fe perdida y recuperar a su madre y a su hermana, enfermas de lepra. 212 min.

- La túnica sagrada (USA, 1953). D: Henry Koster. Primera película en Cinemascope, que obtuvo cinco candidaturas a los Oscar, incluidos los de mejor película y mejor actor (Richard Burton). Burton interpreta a Marcelo Gallo, el centurión romano encargado de supervisar la crucifixión, cuya vida cambia para siempre cuando, al pie de la cruz, gana la túnica de Cristo en un juego de apuestas. 135 min.

- Barrabás (USA, 1962). D: Richard Fleischer, basada en una novela de Par Lagerkvist. La historia se centra en el personaje del malhechor (interpretado por Anthony Quinn) que fue liberado por Poncio Pilato en lugar de Jesús. Esta figura del ladrón nos es presentada con realismo, como un hombre violento y asesino, pero cuya existencia queda marcada para siempre por la obsesión de que un hombre bueno, al que muchos creían Hijo de Dios, sufrió la muerte miserable a la que él estaba condenado.

Otras películas han tratado también, directa o indirectamente, el relato de la pasión de Cristo. Pero ninguna con la fidelidad de las 4 primeras ni con la sincera emotividad de las 3 últimas. Feliz Semana Santa, también con ayuda del cine.

martes, 12 de abril de 2011

Video-testimonio de Wes Bentley: "Cómo afronté a mis dragones interiores"

Wes Bentley, el actor texano que da vida a Manolo Torres en "Encontrarás dragones", ha dejado un impresionante testimonio de su profunda transformación interior. Fue durante el rodaje de este filme. No ha querido desvelar del todo el proceso que le llevó a enfrentarse con sus dragones interiores, pero lo que ha contado es verdaderamente estremecedor. Estas son algunas de las palabras del vídeo que viene a continuación:

"Conecté con el personaje de Manolo muy fácilmente. El hombre hizo muchas cosas mal. Sus acciones reales están mal, todo el tiempo, siempre se está sirviendo a sí mismo, y yo realmente había hecho eso, mucho tiempo. Estuve sirviéndome a mí mismo de forma egoísta, estaba perdido. Completamente perdido. Manolo está perdido, está intentado desesperadamente ser algo, y no consigue nada.

Yo pasé los últimos diez años antes de recuperarme sin ser nada. Estaba roto. Y eso me llevó a cosas oscuras y malas decisiones que a su vez condujeron a decisiones aún peores. He estado muchas veces con problemas de drogas y cosas por el estilo, he estado muchas noches muy cerca físicamente de la muerte. Y estuve en ese momento en que me di cuenta de que, si no paraba, iba a morir, y eso no me importaba. Realmente me recompuse en esta película, en "Encontrarás Dragones". Es difícil hacerlo por ti mismo, de hecho, personalmente creo que es imposible hacerlo sólo por ti mismo.

Tuve la suerte de conocer a alguien en el rodaje que fue muy inspirador para mí sin pretender serlo
. Dos años después tuve que acudir a él y decirle que "tengo un problema, y tú eres el único que puede ayudarme".

miércoles, 6 de abril de 2011

Entrevista a Charlie Cox sobre su personaje (Josemaría Escrivá) en "Encontrarás dragones"


En un post anterior (julio de 2010) hablé del profundo impacto que produjo al actor Charlie Cox haber interpretado el personaje de Josemaría Escrivá. Cox declaró al semanario “The Catholic Herald” que durante el proceso de investigación para interpretar a Escrivá de Balaguer leyó algunos de sus libros y visitó muchos centros de la Obra. Tras esa preparación y su intensa experiencia durante el rodaje (el enfrentarse a un personaje que llegó a ser santo), afirmó: “mi relación con la Iglesia católica y con Dios ha mejorado”.

Hoy "El Mundo" publica una nueva entrevista que ofrece matices interesantes para comprender la visión del actor sobre aquello que interpretó y que hoy podemos ver en la pantalla (Pincha "full" para verlo en pantalla completa y "Esc" para volver al blog).

martes, 5 de abril de 2011

Guía para cine-fórum sobre "Encontrarás Dragones"


Me ha llegado por e-mail esta Guía didáctica de "Encontrarás dragones". Me parece muy útil para ver la película y comentarla luego: tanto con adultos como con alumnos. Es una guía-cuestionario, muy participativa, con algunas preguntas para reflexionar, otras para debatir y otras para plasmar un comentario personal.

Por su orientación, puede emplearse tanto para una sesión de cine-fórum como para una sesión docente en diversas asignaturas: Historia, Religión y Ética, principalmente.
Espero que os guste.
Guia didáctica "Encontrarás dragones"


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miércoles, 9 de marzo de 2011

"Edith": proyecto de filme sobre Santa Edith Stein

Con miras a su estreno en las salas de cine en 2012, el director americano Joshua Sinclair ha revelado en una entrevista algunos detalles de la película sobre la vida de Edith Stein que se comenzará a grabar entre los meses de mayo y julio de 2011. Recordemos que ya existe una versión fílmica italiana de la vida de esta santa, La Settima Stanza (ver imagen), dirigida por Márta Mészáros en 1995.

A 70 años de la muerte de la gran filósofa judía que se convirtió al catolicismo y se hizo en monja carmelita (asesinada en el campo de concentración de Auschwitz por su condición de hebrea), el proyecto cinematogrtáfico, que llevará el nombre «Edith» es una coproducción entre Austria y Alemania y el casting ya se ha puesto en marcha. Según declaraciones del mismo Sinclair al diario Avvenire (cfr. 14.02.2011), Universal Picture distribuirá la película en América.

¿De dónde nace el interés por quien ahora es conocida como santa Teresa Benedicta de la Cruz, co-patrona de Europa? «La descubrí hace dos años por curiosidad –dice Joshua Sinclair–. Después de haber escuchado hablar tanto de ella comencé a leer sus escritos, a partir de los de fenomenología. Me pregunté sobre la experiencia de una mujer que reconoció la grandeza de Jesús sin repudiar sus orígenes. Una mujer que pasó del hebraísmo al ateísmo y luego a redescubrir a Dios por medio de Jesucristo, el hebreo. La suya, más que una conversión, se puede definir una progresión hasta un cumplimiento final». Y añade: «Cuando un hebreo se hacía católico era todavía más odiado por los nazis, que eran profundamente paganos».

En la entrevista Sinclair también manifiesta su esperanza y convicción en que una iniciativa de este tipo tenga el éxito que merece para luego concluir diciendo: «Es necesario que nosotros, como directores, tengamos más respeto por estas cosas», en referencia a películas como El Código Da Vinci que más bien vilipendian y engañan sobre el hecho religiosos. «Conozco a Ron Howard, he hablado con él de esto. Le he dicho: «tu eres un gran cineasta, no tienes necesidad de un libro de este tipo para hacer un filme». Debemos usar el cine para llevar siempre más esperanza y espiritualidad al mundo».

lunes, 22 de noviembre de 2010

"El Camino" (The Way): estreno de un filme americano sobre el Camino de Santiago

En un post que escribí hace un par de meses, hablé del éxito que había obtenido en el Festival de Toronto una película más bien modesta: The Way, centrada en el Camino de Santiago, escrita y dirigida por Emilio Estévez, e interpretada por su padre, Martin Sheen (cuyo verdadero nombre es Ramón Estévez). Ambos son católicos y descendientes de gallegos. Esta película, que ha sido el proyecto soñado por ambos desde hace tiempo, ha sido financiado por la Xunta de Galicia, y cuenta una maravillosa historia de transformación personal. Esta es la crítica que Sonia López publica en Fila Siete.

Título Original: The way. País: EE.UU./España, 2010. Dirección y Guión: Emilio Estévez Fotografía: Juan Miguel Azpiroz. Montaje: Raúl Dávalos. Música: Tyler Bates. Intérpretes: Emilio Estévez, Martin Sheen, Deborah Kara Unger, James Nesbitt, Simón Andreu. Distribuidora: Filmax. Duración: 120 minutos.

Hace siete años, el conocido actor Martin Sheen (Apocalypse now, El ala oeste de la Casa Blanca) realizó parte del Camino de Santiago aprovechando un viaje a Europa. Sheen, hijo de padre gallego que años atrás emigró a Estados Unidos, tuvo una experiencia cautivadora. Como consecuencia impulsó a su hijo, el director Emilio Estévez (Bobby, 2006), a filmar una historia centrada en la conocida peregrinación.

Padre e hijo se embarcan en este proyecto, nuevamente juntos también en el aspecto interpretativo. Sheen es Tom Avery, un reputado oftalmólogo californiano que se entera de que su hijo Daniel -encarnado por Emilio Estévez- ha fallecido en curiosas circunstancias: cuando comenzaba el Camino. No hay buenas relaciones entre ellos y, cuando viaja a Francia a recoger a su hijo, decide continuar el proyecto iniciado por éste.

La historia supone un peregrinar por los ca­minos que van desde el sur de Francia, pa­sando por Roncesvalles, Pamplona, Logroño, Burgos, León, El Bierzo... y acabar en Santiago de Compostela: impresionantes imágenes documentales de la catedral, por dentro y por fuera. Hay una explícita intención de mostrar rutas y detalles del Camino. Natural, pues el proyecto cuenta con el apoyo de la Xunta de Galicia. Pero, en definitiva, asoman paisajes bellos que propician una estupenda fotografía, acompañada de unas canciones acordes con la trama.

Y una historia -lo más relevante de la producción- de cuatro seres que se conocen en el periplo. De cuatro seres heridos, con motivaciones diferentes, más o menos espirituales, más o menos determinadas. Hay roces, humor, aventura, ternura, que se torna en emoción en algún momento del metraje. Y todos sufren una evolución personal, narrada de modo creíble y honesto, con delicadeza, presentada como un fruto de esa búsqueda.

La película, con un presupuesto de cinco millones de dólares, fue presentada en el pasado Festival de Toronto. Produce Icon, la empresa de Mel Gibson.