jueves, 20 de mayo de 2010

“Un jesuita en el Reino del Dragón”: Documental en el 400 aniversario de Matteo Ricci

El pasado 11 de mayo se cumplieron los cuatrocientos años de la muerte de Matteo Ricci, misionero jesuita en China, uno entre los más grandes evangelizadores de este país, que abrió el camino a la inculturación del mensaje cristiano y dio impulso al diálogo entre Oriente y Occidente.

Para celebrarlo ha sido realizado un documental titulado: “Matteo Ricci, un jesuita en el reino del dragón” que cuenta la vida en el Sol Naciente de este misionero. La película ha sido rodada entre Italia y China y presenta imágenes sobre los lugares en los que nació, creció y se formó Ricci, quien vivió entre los años 1552 y 1610. Gjon Kolndrekaj, director del documental, ha obtenido por primera vez, por parte del gobierno chino, el permiso de entrar libremente a hacer las grabaciones en lugares como la Ciudad Prohibida.

De 60 minutos de duración, y distribuido por http://www.h2onews.org/, el filme está patrocinado por la Curia General de la Compañía de Jesús y por la diócesis de Macerata, donde nació Ricci.

En una carta enviada en mayo pasado a monseñor Claudio Giuliodori, obispo de Macerata, Benedicto XVI subrayaba "la profunda simpatía que promovía por los chinos y por su historia, por sus culturas y tradiciones religiosas", haciendo que "su apostado sea original y, podríamos decir, profético".

"La última cima": Un sacerdote en las alturas (Estreno: 4 de junio)

El próximo viernes 4 de junio se estrena en cines el largometraje-documental "La última Cima", una producción de Infinito Más Uno, dirigida por Juan Manuel Cotelo.

Éste es el tag-line promocional: "Pablo, sacerdote, sabía que iba a morir joven. Deseaba morir en la montaña, al igual que Sara. Ambos entregaron su vida a Dios… y Dios aceptó la oferta. Ahora dicen que están vivos".

Pablo y Sara eran conocidos y queridos por un número incalculable de personas, que han dejado constancia de ello después de su muerte. De hecho, en la página web de la película pueden leerse más de 50 testimonios de personas que le conocieron, que se consideran amigos suyos, y que dan prueba de su enorme Fe, de su alegría sin límites, de su entrega atodas las almas. También pueden descargarse fotografías suyas, tráilers y fotos del filme, así como una biografía de Pablo, de la que extraigo estos párrafos:

Era buen montañero. Coronó todas las cimas españolas con más de 2.000 metros, cimas de Los Alpes con más de 4.000 metros, y otras mayores en América y Asia. Siempre que podía, celebraba misa en la cumbre.

Sacerdotes, monjas y gente de toda condición le pedían que predicara ejercicios espirituales, por todo el mundo. Y no sabía decir que no. Eso le llevó a un convento cisterciense en Tulebras (Navarra), en febrero de 2009. Les habló de la muerte, con alegría.

Al día siguiente subió al Moncayo (2.300 metros), la última cima española que le quedaba por conquistar. Las últimas palabras que dijo a su familia por teléfono, unos minutos antes de morir, fueron: “he llegado a la cima”.

La última Cima” muestra la huella profunda que puede dejar un buen sacerdote en las personas con las que se cruza. Y provoca en el espectador una pregunta comprometedora: ¿también yo podría vivir así?.

No es fácil encontrar hoy, en los medios de comunicación, modelos de buenos sacerdotes. En cambio, abunda la información, exhaustiva y detallada, sobre sacerdotes que dan ejemplo de mal comportamiento. Sabemos casi todo sobre ellos, gracias al trabajo de muchos periodistas, guionistas y directores.

La última cima” muestra un tipo de sacerdote del que nadie habla: los sacerdotes generosos, alegres, serviciales, humildes… Sacerdotes anónimos que sirven a Dios, sirviendo a los demás. Pablo es, nada más y nada menos, que un buen cura.

Esta película ha sido exhibida en pases privados, en España y Estados Unidos, conmoviendo a todo tipo de espectadores, creyentes y no creyentes. Es un largometraje de 82 minutos distribuida por Europeans Dreams Factory (la misma que trajo a España "Bella" y "Katyn", entre otros títulos). Su estreno en España será el próximo 4 de junio.

Mientras, dejamos aquí dos tráilers de la misma:


Trailer Película "La última cima" (4/6/10) PRÓXIMO 4 DE JUNIO EN CINES from infinitomasuno.org on Vimeo.


Trailer 2 - Película "La última cima" (4/6/10) PRÓXIMO 4 DE JUNIO EN CINES from infinitomasuno.org on Vimeo.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Cine y fascinación: la capacidad sugestiva de las películas

En los artículos anteriores, hemos reflexionado sobre dos aspectos del cine y de las teleseries que afectan a la esfera social: la legitimación de actitudes y comportamientos, y la “autoridad social” para representar un modelo válido de familia. Esto nos ha permitido conocer la influencia del audiovisual (cine y televisión) en la esfera externa y colectiva del ser humano: la influencia sociológica. Pero las pelícuklas y teleseries influyen también en la esfera interna e individual de la persona humana: ésa es su influencia psicológica.

Algo hablamos de esa influencia psicológica cuando abordamos el tema de la “transferencia de personalidad”. Ahora me gustaría añadir algo sobre la capacidad sugestiva de las películas: sobre cómo actúa el cine en nuestros mecanismos de cognición e interpretación de la realidad.

A poco que reflexionemos, nos daremos cuenta que la representación audiovisual (cine y televisión) posee una capacidad muy superior a la de otros medios de comunicación: prensa, revistas, radio, grabaciones musicales... Una capacidad superior para fascinarnos, para evadirnos de la realidad y transportarnos a otro mundo de valores. La representación en los filmes es siempre una experiencia viva y fuerte, emocionalmente dramática, y con frecuencia se acaba asimilando como una experiencia vivida. Puede alcanzar esa conmoción interior que los clásicos denominaban "catársis".

martes, 18 de mayo de 2010

La imagen de la familia en "Los simpson", "Padre de familia" y "South Park"

En días anteriores he hablado en este blog de cómo las teleseries "legitiman" conductas y modos de pensar, y también de la "autoridad social" que les hemos otorgado en la representación de la familia. Ahora leo este artículo de Xavier Gutiérrez, en el boletín "Análisis y Actualidad", que abunda en esta misma cuestión.

No hay nada como estar en familia. La chimenea calienta al fondo el hogar. La sala limpia y sobriamente decorada. Todos juntos en torno al único televisor de casa. Mamá y papá ocupan un lugar privilegiado en el sofá. Jennifer, la hija mayor, descansa la cabeza en el fuerte brazo de su padre. Tom se sienta en la alfombra, recostado en Bobby, el perro traqnuilo. Y el pequeño Nicky se ha quedado dormido en las piernas de su madre.

“¡Shhhhht! No hagan ruido”. Papá toma en brazos a Nicky y comienza a subir las escaleras. Toda la familia lo sigue. Lo deposita suavemente en su pequeña cama. Mamá lo cubre con su manta favorita. Jennifer le quita los zapatos y Tom llega con Teddy, su osito de peluche, para que no duerma solo. Entre besos y caricias se despiden del pequeño angelito. Con una risa apagada regresan todos a la sala. Bobby los recibe moviendo la cola. Papá enciende el televisor, dirige una mirada a su familia y, desde lo más hondo de su corazón, exclama: “¡Os quiero, hijos míos!”

Éste era el modelo clásico de familia que proyectaban en televisión allá por los años setenta. Pero hoy, los modelos de familia que aparecen en televisión son “un poco” diferentes.

"Los Simpson", la aclamadísima serie de la cadena Fox, será nuestro primer punto de referencia.

No hay nada como estar en familia. Homero, en calzoncillos, ocupa todo el sillón. Bart y Lisa tienen el control de la televisión y deciden qué ver. Generalmente será el Show de "Tom & Daly", una parodia de "Tom & Jerry" en la que el ratón termina explotando o mutilando al pobre gato. Marge aparece en escena. Refunfuña por ver tanta violencia y la tachan de mamá aburrida. ¿Dónde está el bebé? Nadie lo sabe. A nadie le importa.

lunes, 17 de mayo de 2010

La "legitimación" de conductas en el cine y las teleseries

En días anteriores hemos hablado de algunos efectos que el cine y las teleseries ejercen sobre las audiencias: la manipulación de las emociones, la transferencia de personalidad, los cambios en la percepción de la realidad, la atribución de una “autoridad social” indebida, etc.
Hoy quiero hablar de un efecto social aún más importante que todos los mencionados: la función de legitimación que las ficciones audiovisuales ejercen en nuestra sociedad. En su libro "Theories of film", AndrewTudor define así este efecto sobre el público: “Es el efecto, más potente que los habitualmente descritos, por el que las películas justifican o legitiman creencias, actos e ideas”.

Hoy en día, el cine ha legitimado conductas y percepciones de la realidad que hace sólo unos años provocaban el rechazo o la discrepancia moral de buena parte de la sociedad. Hoy, después de haberlos visto una y otra vez en filmes y teleseries, han pasado aser “normales”, legítimos. El cine les ha dado carta de naturaleza, ha establecido socialmente que son mucho más corrientes de lo que se piensa, que son plenamente válidos y, en todo caso, que deben verse como inevitables. Por eso invita al público a aceptarlos como “políticamente correctos”.

viernes, 14 de mayo de 2010

La "autoridad social" de las teleseries y su representación de la familia

¿Por qué las tele-series influyen tanto en los jóvenes? Hace un par de días hablábamos en este blog de la manipulación de emociones en el cine, y señalábamos que en la actual crisis de valores que afecta a la educación (en la escuela, en la familia, en la vida social), es la representación audiovisual dominante (cine y televisión) la instancia que les dice dónde está el bien y el mal, qué hacer para alcanzar una vida plena, cómo conseguir la felicidad.

En el fondo, el problema que subyace es el de la "autoridad" concedida a las imágenes televisivas. Ante la desorientación de los padres (o su indiferencia ante los valores, o su actitud permisiva, o la renuncia a su misión educativa), los jóvenes están concediendo más autoridad epistemológica (conocimiento de la realidad) y más autoridad deontológica (valoración de la realidad) a los modelos que plasman las teleseries que a los aprendidos en clase o en las conversaciones con sus padres.

Los modelos de familia de “Aquí no hay quien viva” o “Los hombres de Paco” (familias rotas, con segundos o terceros matrimonios; infidelidades conyugales y exaltación de la homosexualidad), la promiscuidad familiar de series como “Los Serrano” o “90-60-90”, y la fuerte carga sensual de muchas series para adolescentes (como “El Pacto”, “El Internado” o “Física y Química”) acaban pareciendo a los jóvenes más reales y auténticas que su propia experiencia como familia. Aunque son pura ficción, esas series tienen más “autoridad” sobre lo que es y debe ser la familia que el ejemplo de la suya propia vivida durante años.

miércoles, 12 de mayo de 2010

El cine y la manipulación de las emociones

En artículos anteriores hemos visto algunos ejemplos relevantes de cómo una película cambia pautas de comportamiento, de consumo o de percepción de la realidad. También hemos ahondado en las razones de esa influencia. Hoy quiero referirme a otro aspecto de esta discusión: el Séptimo Arte como educador -o manipulador- de los sentimientos.

El punto de partida es que el cine es hoy —lo ha sido casi desde su nacimiento— el medio de educación emocional más poderoso para jóvenes y adolescentes. Más importante que toda la educación formal o reglada (en colegios, institutos, centros de formación, etc.) , resulta hoy la educación informal que conforman indirectamente los medios de comunicación. Y, en esta sociedad audiovisual en la que vivimos (en la que la imagen lo es todo), el cine actúa como referente de todas las otras manifestaciones culturales: teleseries, videojuegos, novelas, internet. Ahí es donde "vemos" y aprendemos cuál debe ser nuestra respuesta emocional ante cualquier tipo de situaciones.

lunes, 10 de mayo de 2010

"Lourdes": milagro, misterio, conversión

Avalada por el Premio Signis y el Fipresci del Festival de Venecia y con el Giraldillo de Oro a la Mejor Película del Festival de Sevilla, llega a nuestras pantallas la singular Lourdes, tercer largometraje de la austriaca Jessica Hausner, una directora agnóstica que afronta los milagros atribuidos a la Virgen de Lourdes.

La película cuenta la peregrinación que hace Christine, con esclerosis múltiple, a Lourdes. Forma parte de una peregrinación organizada, con voluntarios de la orden de Malta, y al frente de la cual está el Padre Nigl. El grupo está formado por personas de lo más variopinto: unos más creyentes que otros, algunos envidiosos, otros frívolos, otros dados al chismorreo,… pero todos atravesados por el silencioso deseo de que en su vida irrumpa una novedad.

viernes, 7 de mayo de 2010

Entrevista sobre la imagen de Jesús en el cine

Hace seis meses, cuando llegó a las librerías mi libro "Jesucristo en el cine", me hicieron una entrevista simpática en el Ideal de Granada. Se publicó el mismo día de la presentación del libro en esa ciudad, y tocaba temas muy interesantes:

- "Parece que Jesucristo es del pasado y el cine del presente. ¿Qué sentido tiene un libro como el suyo?"

- "¿Por qué crean tanta polémica las películas sobre Jesús?"

- "¿Excede el papel de Jesús a todos los actores? ¿Por qué ningún actor que ha interpretado a Cristo ha vuelto a brillar después?"

- "¿Jesucristo realmente existe? Y si existe, ¿dónde está?".

Os dejo con ella para que la disfrutéis (Pincha "full" para verlo a pantalla completa, y "Escape" para volver al blog). Pero, ¡alto! Antes de cerrar, dime qué preguntas hubieras hecho tú: qué te gustaría que alguien te dijera sobre Jesús en el cine. Procuraré tenerlo en cuenta para futuros artículos. ¡Gracias por vuestra colaboración!

miércoles, 5 de mayo de 2010

Ética y representación fílmica: ¿es lo mismo el sexo que la violencia?


Anteayer comentaba la noticia de que la cadena americana ABC había despedido a un actor católico, Neal McDonough, por negarse a filmar escenas de sexo explícito en la serie Scoundrels que iba a protagonizar con Virginia Madsen. Por ser fiel a sus principios, el actor ha dejado de cobrar un millón de dólares.

Esta decisión ha suscitado un masivo apoyo de internautas en las más diversas páginas sobre cine. Por lo visto, la coherencia sigue siendo un valor muy apreciado en todas las culturas. Sin embargo, algunos han objetado que McDonough no ha tenido los mismos inconvenientes para representar papeles violentos. Y esto nos permite entrar en un tema muy interesante. ¿Plantea los mismos problemas éticos la representación de la violencia que la del sexo explícito?

El sentido común nos dice que no. Por eso en uno de esos debates sobre McDonough decía una mujer que, si su marido fuera actor, prefería mil veces verle disparando que en la cama con otra mujer.

Con respecto a la violencia, está claro que en todos los cuentos de hadas acaban muriendo el malo y sus secuaces, pero eso no daña en absoluto a los niños. No es la mera plasmación de la violencia lo que importa, ni tampoco el número de muertes, sino su puesta en escena, su representación: un solo acto de tortura puede ser infinitamente peor que la muerte de cientos de soldados en una batalla. Depende de cómo se represente, y se puede representar sin dañar la sensibilidad: aún más, mostrando la violencia como algo degradante e inhumano.

Sin embargo, el sexo no se puede representar sin realizarlo, al menos parcialmente. Como señala André Bazin, mentor de Truffaut y Rohmer, e inspirador de la Nouvelle Vague, la representación del sexo y la violencia son absolutamente diferentes, porque las escenas de violencia se representan mientras que las sexuales, en cierto modo, se viven. “En el cine -a diferencia de la pintura- a la mujer desnuda se la puede desear expresamente y acariciarla realmente y, sin embargo, si queremos permanecer en el nivel del arte debemos mantenernos en lo imaginario. Debemos poder considerar lo que pasa en la pantalla como un relato que no llega jamás al plano de la realidad, o en caso contrario, me hago cómplice diferido de un acto, o al menos una emoción, cuya realización exige intimidad. Lo que significa que el cine puede decir todo pero no puede mostrarlo todo. Se puede hablar de todo tipo de conductas sexuales pero con la condición de recurrir a las posibilidades de abstracción del lenguaje cinematográfico, de manera que la imagen no adquiera jamás un valor documental”.

Ana Sánchez de la Nieta ha publicado un artículo muy bien documentado sobre este punto, y comenta que, desde la perspectiva de Bazin, es perfectamente lógico que muchos directores rechacen el sexo explícito en sus películas y prefieran recurrir a la elipsis. El realizador finlandés Ali Kaurismäki, lo explica con elocuencia. En sus cintas, muy oscuras en ocasiones, retrata la vida de prostitutas o amantes pero nunca muestra sexo en las pantallas. “Cuando veo una película y llega la escena de sexo me siento siempre muy violento, y también el público, creo. Son situaciones privadas y me siento un voyeur. Todas esas secuencias parecen siempre la misma; pienso que en Hollywood tienen un stock al que acuden”.

Por otra parte, cabe también preguntarse: ¿quiere el espectador medio ver sexo en la pantalla grande? A juzgar por los datos de taquilla parece más bien lo contrario. Entre las 10 películas más vistas en el 2009 solo una –Resacón en las Vegas– tiene contenidos sexuales.

lunes, 3 de mayo de 2010

Despiden a un actor católico por negarse a filmar escenas de sexo

Cumplir con sus principios como cristiano y hombre de familia, le ha costado a Neal McDonough ser despedido de su papel protagonista en una serie de televisión. La cadena ABC alegó simplemente "cambios en el casting inicial". ¿La verdadera razón? McDonough se niega a realizar escenas de sexo explícito.

Según ha dado a conocer Kathleen Gilbert en Life Site News, la cadena ABC despidió a McDonough tras sólo tres días de rodaje de la serie llamada Scoundrels por negarse a realizar escenas de sexo explícito que debían ser rodadas con la actriz Virginia Madsen. La cadena de televisión esgrimió como argumento un cambio en la selección de actores.

McDonough, católico, está casado y es padre de tres niños pequños, ya había rechazado anteriormente rodar escenas de este tipo con la actriz Nicolette Sheridan, cuando interpretaba el papel de su marido en la quinta temporada de la serie «Mujeres desesperadas», también de la ABC, así como en la serie «Boombtown», de la NBC. De manera que los productores debían conocer muy bien los principios que este afamado actor no está dispuesto a traicionar.

Nacido en 1966 en Dorchester (Massachusetts), hijo de padres irlandeses, McDonough estudió Arte Dramático en la London Academy of Arts and Sciences. En 1999 obtuvo el Premio del jurado en el Festival de Atlantic City, y más recientemente, una nominación a los Screen Actors Guild Awards. Ha rodado más de 20 películas, entre ellas: Minority Report, Star Trek VIII: Primer contacto y Banderas de nuestros padres, y también series de éxito como la citada Mujeres desesperadas o la mini-serie Hermanos de sangre.

Por su trabajo en Scoundrels iba a cobrar un millón de dólares, pero no ha dudado en renunciar a ese atractivo sueldo por ser fiel a su Fe y a sus principios. Todo un ejemplo para los tiempos que corren.

viernes, 30 de abril de 2010

Disponible en Internet "Rey de Reyes" (1927)

Hoy es prácticamente imposible encontrar una copia en vídeo o DVD de la famosa película de Cecil B. DeMille, "Rey de Reyes" (King of Kings, 1927). Y aún más difícil resulta poderla disfrutar en la televisión, pues ninguna cadena española o europea se “atreve” a proyectar cintas religiosas de la época muda. Ahora podemos contemplar esta maravillosa joya en Internet.

Ésta fue la primera "superproducción" sobre Jesús, que fue subtitulada en 27 idiomas y se convirtió en una de las películas más vistas del cine mudo. En su metraje original, duraba más de tres horas. La duración que ahora podemos contemplar (2h. 37’) es una versión intermedia, antes de la que se fijó definitivamente en 1931 (1 h. 45’), cuando fue musicalizada y relanzada en muchos países.

Dirigida y producida por Cecil B. DeMille, esta obra maestra conserva aún gran parte de su fuerza y atractivo. Todo el equipo de producción se entregó por completo al proyecto, y en el resultado final destacan especialmente la fotografía y la música.

miércoles, 28 de abril de 2010

Aprovechar el cine en vez de criticarlo


En artículos anteriores hemos visto que el cine tiene una gran influencia sobre los valores y los estilos de vida porque juega con nuestras emociones cuando contemplamos un filme. Puede suscitar en nuestro interior una cierta empatía con las emociones del protagonista: aceptar la infidelidad, si el personaje la acepta (y la historia lo justifica); o, por el contrario, desear entregarnos a la persona amada, si el personaje y el guión enaltecen ese sentimiento.

En esa tesitura, cabe preguntarse: si el cine tiene esa capacidad de influencia, ¿por qué no tratar de aprovecharla, por qué no tratar de encauzar y reorientar el Séptimo Arte? Si puede incidir en las actitudes de millones de personas, ¿por qué no impulsar historias que transmitan valores y estilos de vida positivos, que difundan una imagen más alegre y enriquecedora de la fe cristiana o de la institución familiar?

lunes, 26 de abril de 2010

El "Discípulo" falso y amargado de Barrachina


No quería hablar de "El Discípulo" mientras no fuera estrictamente necesario, pues toda mención pública –también las referencias críticas– ayudan indirectamente a la promoción de cualquier filme, y muy especialmente a los de tinte polémico como éste.

Pero ha llegado un punto en que sí es conveniente hablar de esta película. Se ha estrenado, ha levantado polvareda (acrecentada, como siempre, por los medios de comunicación) y ha suscitado denuncias críticas en uno y otro sentido. Y aunque sólo se ha estrenado en 60 salas en toda España (a fecha de hoy debe ser una cifra mucho más reducida), algunos quieren aumentar su recaudación a base de controversias en los medios.

Digámoslo claramente. Esta película, basada en una desconocida novela de Esteban Poullet y alejada por completo de los Evangelios, no quiere contar la vida de Jesús, sino la que su director, Emilio Ruiz Barrachina, y su “asesor científico”, Antonio Piñeiro, han querido relatar. Y la promocionan presentándola como “la historia no revelada” de Jesús. (¡Vaya recurso original! Eso lo he oído decir de todas las cintas que se han inventado la biografía de Jesús). Por si quedara alguna duda, aquí están las palabras de su director: “Mi película es un disparo a la línea de flotación de la religión cristiana. Presento una imagen de Jesús muy similar a la que todos conocemos a nivel iconográfico, pero totalmente distinto como persona. Es la historia de Jesús no revelada”.

Juan Orellana, Director del Departamento de cine de la Conferencia episcopal, señala que “su objetivo es negar la divinidad de Cristo, su concepción virginal, su resurrección, su celibato y su relación personal con Dios”. Así resume el argumento:

En los títulos de crédito ya se expone visualmente la propuesta del film: se ve un icono de Cristo del que se va borrando progresivamente el halo de santidad que rodea su cabeza. La película desdiviniza a Cristo; es su principal intención. (...) En la película Jesús era hijo de una familia numerosa, su madre María no era virgen, San José murió en un combate a espada contra los romanos, y Jesús era cojo, a consecuencia de una herida de espada. Este Jesús era el discípulo predilecto de Juan el Bautista, un agitador antirromano. Jesús se convierte en el líder de una célula antiimperialista que lo que pretende es dar un golpe de estado en Jerusalén. Judas Iscariote es el encargado de conseguir armas en el mercado negro. María, al ver que su hijo se va a meter en un lío, le pide a la Magdalena, la prostituta del pueblo, que le seduzca para ver si así el díscolo hijo se centra en otras cosas. Y la Magdalena, aprovechando la importante cogorza que Jesús coge en las bodas de Caná, lo consigue. Y así es toda la película hasta llegar a una Pasión de tebeo, que pone el broche de oro a este delirio”.

Como cabía esperar, en la película no hay milagros, ni resurrección ni la más mínima referencia a Dios. Además, este filme pretendidamente “científico” pone en boca de Jesús palabras que nunca dijo. Barrachina insistió en la presentación a los medios que “los diálogos están literalmente sacados del Evangelio, aunque en otros contextos”. Pero, como bien señala Orellana, “jamás se había oído antes decir a Jesús: ‘¿qué puedo hacer para olvidarla (a María Magdalena)?’ o gritarle a María, su madre, ‘¿cómo te has atrevido a vender la espada de mi padre’?”. Para justificar otras ausencias, Barrachina argumenta también que “las Bienaventuranzas o el propio Padrenuestro son oraciones conocidas mil años antes de la vida de Jesús”.

Estas referencias bastarían para desacreditar un filme pretendidamente serio y riguroso, y para tomarlo más como una broma que como una película blasfema. Pero no es así, y por varios motivos. Por una parte, porque resulta molesto saber que algunas instituciones de nuestra querida Andalucía han subvencionado esta película tan ofensiva para la religión cristiana (Y es en nuestra Autonomía donde más intensamente vivimos la pasión de Cristo durante la Semana Santa). Y, por otra, resulta bastante insoportable ver a un Jesús gritón, malhumorado y constantemente airado, que sólo respira odio a los romanos en vez de amor a los hombres, que está en constante pelea con su Madre, y que no es más que un amargado tullido.

¿Dónde está el respeto a las creencias, garantizado por la Constitución? En el artículo 16 se dice que “los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española”. Quizás a la hora de subvencionar filmes debería primar el criterio de que las obras seleccionadas no ofendan al público. Eso, al menos, es lo que espera toda persona sensata.

(Ver aquí la crítica de Juan Orellana)

viernes, 23 de abril de 2010

¿Cómo influye el cine?: Más sobre "transferencia de personalidad"

En el artículo de hace un par de días describía el fenómeno de la “transferencia de personalidad” que sucede en la psique del espectador: ese meterse en la piel de otro personaje y asumir como propios sus valores y actitudes vitales.

Hoy quiero subrayar que esa transferencia de personalidad (popularmente conocida como “identificación”) resulta especialmente fuerte cuando hay una previa sintonía con el actor protagonista. Si una espectadora, por ejemplo, adora a Tom Cruise, cuando le vea en una película tenderá a querer todo lo que él quiere y a detestar todo lo que él detesta. Y si un espectador siente atracción por Scarlett Johansson, tenderá también a identificar sus emociones con las de ella, buscando una sintonía en las actitudes, los temas y los comportamientos asumidos por su personaje en la película. Emocionalmente, llega a comulgar con esos planteamientos, sobre todo si su formación es escasa o sus convicciones son superficiales.

El impacto de esa identificación, también conocida como “experiencia vicaria”, puede tener una permanencia fugaz; o, por el contrario, puede fijarse con fuerza en el ánimo del espectador y permanecer largo tiempo, influyendo decisivamente en el juicio interior acerca de esas conductas y actitudes que ha “experimentado” de forma vicaria en la ficción. En todo caso, cuando esos impactos son fuertes y se suman a los de otras películas orientadas en la misma dirección, el resultado puede transformar radicalmente los planteamientos iniciales de una persona. Y así, se puede acabar por poner en cuestión valores muy arraigados durante años —como el compromiso matrimonial, por ejemplo—, anulando el ejemplo vivido en la familia o en la propia escuela y dando la vuelta, de repente, a toda la formación recibida durante años.

miércoles, 21 de abril de 2010

¿Cómo influye el cine?: La transferencia de personalidad

El cine tiene una enorme capacidad seductora: nos transporta a otro mundo, nos invita a soñar, nos hace ver la realidad de otro modo… Hasta nos hace vivir otras vidas sin salir del patio de butacas. Esta capacidad de “fascinarnos”, de evadirnos de nuestro mundo y transportarnos a otro es la situación que vemos plasmada —metafóricamente— en la película La rosa púrpura del Cairo (1985).

Como Cecilia (Mia Farrow), la protagonista del filme de Woody Allen, el espectador siente también una llamada a “meterse” en la historia que ve en la pantalla. Si el argumento es bueno y cautivador, el espectador “se olvida” de que está viendo una ficción y asume esa historia como una experiencia que está “viviendo” en ese instante. Es decir, se siente impulsado a cruzar el espacio que le separa de la pantalla y adentrarse en otro contexto de valores. Con su imaginación, entra en el mundo de la ficción cinematográfica y experimenta en sí las emociones que viven los personajes: se alegra, se entristece o se enamora con el protagonista, y hace vida propia sus inquietudes y proyectos.

Este proceso de simpatía con los personajes es conocido en la industria cinematográfica como “transferencia de imagen o de personalidad”, y se alcanza cuando el espectador se pone en lugar del personaje, asume sus ideales y empatiza con sus emociones. Cuando se da la identificación —cosa que no ocurre siempre, pero que es más frecuente en los jóvenes y adolescentes—, el espectador tiende a reducir las diferencias de actitud y de convicción porque desea parecerse lo más posible a él. Si el personaje siente rechazo al compromiso matrimonial, él lo sentirá también; y si aprueba las relaciones durante el noviazgo, el espectador las aprobará también emocionalmente, incluso aunque sus convicciones vayan por un camino totalmente distinto. “Si el 007 va a salvar al planeta, y es tan fuerte y tan atractivo —interioriza, sin pensarlo, el espectador— yo puedo perdonarle que, en el camino, se acueste con tres o cuatro mujeres, incluso aunque algunas de ellas estén casadas. ¡Porque es mi héroe!”.

Ese deseo de identificación suscitado por la trama acaba por minimizar las diferencias en la escala de valores, al menos durante la proyección. Porque no puedo identificarme con el protagonista —seguir la historia a través de sus ojos— y, al mismo tiempo, cuestionar sus ideales o sus comportamientos. Si el protagonista es infiel a su mujer (pero la historia justifica esa infidelidad por un “sentimiento verdadero”), o si miente para conseguir escapar (y así llevar a cabo su proyecto en favor de los demás); es decir, si la historia me arrastra, es muy posible que acabe asumiendo esas conductas como “auténticas” y acabe comulgando con ellas. Al menos, durante la proyección.

lunes, 19 de abril de 2010

La influencia del cine en la moda y en el consumo

El viernes pasado hablábamos en este blog de la influencia del cine en los valores y estilos de vida. Ponía algunos ejemplos de filmes que han provocado respuestas colectivas de cierta relevancia, como la ocurrida con la presentación en Sitges de Luna nueva.

Mencionaba también películas que han influido en nuestra imagen de la realidad: la de un artista, una ciudad o un sistema docente. A otro nivel, las películas han modificado, y mucho, nuestra actitud hacia productos concretos y nuestras pautas tradicionales de consumo. Citaré tan solo algunos ejemplos especialmente memorables, todos ellos relacionados con la moda.


En 1934, Clark Gable produjo un daño considerable a los fabricantes de ropa interior masculina cuando apareció sin camiseta en la película Sucedió una noche. Esa memorable escena recoge el momento en que, al llegar a un motel en una de las paradas del interminable viaje en autobús, se quitaba la camisa para así intimidar a la joven Claudette Colbert, que no estaba decidida a irse de la habitación. Que un ídolo como Gable vistiese —al menos en el cine— sin camiseta interior motivó que millones de americanos dejaran de usarla y, por tanto, de comprarla.

Habría que esperar diecisiete años para que Marlon Brando la recuperara en la película Un tranvía llamado deseo (1951). En ella, Brando aparece en buena parte del metraje con camiseta, pero ya no como prenda interior, sino como elemento básico de vestir, en sustitución de la camisa. A partir de entonces, y rebautizada como T-Shirt, se convertirá en el símbolo de la informalidad y el rechazo de lo establecido.

Algo parecido sucedió, por ejemplo, en la película Rebeca (1940). Los diseñadores de vestuario, para subrayar el origen sencillo y el carácter apocado e introvertido de la protagonista, Jean Fontaine, la habían vestido en numerosas secuencias con una chaqueta de punto: la indumentaria típica de las campesinas de la época. Era un símbolo visual constante de su condición de Cenicienta en un mundo aristocrático que le rechazaba. Pero el éxito comercial de la película —que consiguió el Oscar al mejor filme— hizo que esa prenda se pusiera de moda: pasó a ser el símbolo de lo sofisticado y moderno. La chaqueta de punto se vendió muchísimo en toda la década, e incluso llegó a ser conocida —al menos en España— con el nombre de la protagonista y del filme: Rebeca.

Por último, tal vez el caso más famoso de modificación de hábitos de consumo —y seguimos en el sector de la moda— la propició James Dean en la película Rebelde sin causa (1955). En buena parte de las escenas, su indumentaria básica es una cazadora: una prenda concebida —como su nombre indica— para las monterías y situaciones de caza. Pero la constante asociación del actor con esa prenda motivó la adhesión de los jóvenes a ella y la convirtió en todo un símbolo de la rebeldía juvenil.

Después de estos ejemplos, ¿podemos seguir afirmando que el cine no influye en nuestros comportamientos? Porque lo decisivo no es que modifique nuestros modos de vestir: que haga que los hombres dejen de usar la camiseta o las mujeres se apunten a la compra compulsiva de “rebecas”. Lo decisivo es que modifique nuestros valores más profundos: que haga cambiar nuestra concepción de la familia, de las relaciones padres-hijos, del sentido de la vida o del concepto mismo de felicidad o de libertad.

Y esto es lo que últimamente han pretendido, en nuestro país, las teleseries de mayor audiencia.

viernes, 16 de abril de 2010

La influencia del cine en los valores y estilos de vida

Cuando oímos hablar de la “influencia del cine”, es fácil que asome a nuestro ánimo el escepticismo: “¡Otra vez la visión tremendista de Hollywood! Siempre con el mismo cuento…”. En realidad, rara vez se ha hablado de ello con profundidad, desde una perspectiva antropológica.

Ciertamente, el cine ha actuado siempre, desde sus orígenes, como un modelo conformador de actitudes y estilos de vida, como un espejo en el que todos nos miramos para decidir nuestros modelos y nuestras pautas de comportamiento a partir de una determinada percepción de la realidad. Veamos algunos ejemplos.

Una película como Amadeus (1984) cambió por completo la imagen cultural que de Mozart tenía el gran público; lo convirtió en un genio infantil, creador de obras sublimes y, a la vez, inmaduro y zafio. Para el 98% de los espectadores, que jamás tendrán acceso a una biografía del músico, esa es “la verdad” sobre Mozart, la imagen de la que ya nunca podrán liberarse. Pero ¿qué pasa cuando la imagen que recrea un filme es la del mismo Jesucristo?

martes, 13 de abril de 2010

Las 100 mejores películas católicas

En 2004, la revista National Catholic Register and Faith & Family realizó una votación en su página web para elegir las 100 películas que mejor reflejaran “el espíritu y la vida” de la religión Católica. Se trataba de seleccionar películas que aportaran soluciones desde una perspectiva católica, con con referencias claras y específicas al Catolicismo, y no meras alusiones temáticas.

En la votación participaron más de mil personas, que indicaron sus preferencias y su orden de prelación. Los resultados fueron publicados entonces, y vueltos a reproducir en diversas ocasiones. En la propia página se indica claramente que no todas las películas son para toda la familia. Las señaladas con asterisco tienen contenidos no del todo apropiados para niños y adolescentes.

lunes, 12 de abril de 2010

¿Cuál fue el primer gran filme sobre Jesús?

Cuando se pregunta por la primera película sobre Jesús -la primera de gran calado, se entiende- los críticos se muestran unánimes: sin duda alguna, el filme de Ferdinand Zecca “Vida y pasión de Jesucristo” (1907). En un momento en el que las cintas no solían durar más de diez o doce minutos, esta producción de 44 minutos resultó una auténtica gesta: en efecto, fue la primera gran película sobre Cristo, y una de las más importantes de la época muda.

Su director, Ferdinand Zecca (1864-1947), entonces bajo contrato con la Casa Pathé, empezó a trabajar en ella a mediados de 1901, y en aquel entonces el proyecto era más bien modesto. Con guión y dirección del propio Zecca y con fotografía de Segundo de Chomón, en 1902 se estrenó una primera versión titulada "La Passion de Notre-Seigneur Jésus Christ": un filme de 15 minutos que recogía 18 escenas relacionadas con la muerte de Cristo. Eran, en realidad, 18 cuadros escenográficos (la influencia teatral es muy evidente), con una cuidada puesta en escena y un vestuario muy vistoso. Los movimientos y gestos de los actores, rodados siempre en plano general, aparecían allí frente a bellos decorados clásicos pintados en el fondo de un estudio, y claramente inspirados en los grabados bíblicos de Gustav Doré.

El público acogió la cinta con entusiasmo, y los hermanos Pathé decidieron colorear el filme empleando un “sofisticado” –para la época- sistema de pintura a mano: cada fotograma recibía cuatro tonos de color, que eran aplicados con plantillas recortadas. Una tarea muy laboriosa que supuso un año entero de trabajo: en 1903 se estrenó de nuevo el filme, esta vez en versión coloreada.