martes, 24 de diciembre de 2013

"No había sitio para ellos en la posada" (Navidad en el cine 6)

La llegada a Belén y la falta de sitio en la posada –aspectos explícitamente relatados por S. Mateo– han favorecido que la imaginación popular se forjara una idea un tanto negativa del posadero de Belén: un hombre de pocos escrúpulos, que no se apiada de esos forasteros ni de una mujer que está a punto de dar a luz.

Con su apuesta por la denuncia política, el director de Rey de Reyes (1961) quiso dibujar una Belén caótica y confusa, de hombres violentos, corrompidos por la dominación romana. Hasta esa ciudad anárquica llegan José y María, y la bondad de esa pareja resalta por contraste en ese marco de odio y egoísmo. También el posadero responde a ese arquetipo, aunque su imagen no es del todo negativa: cuando, al final de la conversación, sabe que María va a dar a luz esa noche, cambia el tono de sus palabras y les ofrece un pesebre para que puedan acogerse allí. Tal vez sea ese el mejor acomodo para ellos.



Años más tarde, Zeffirelli hará también un retrato semejante de esta secuencia, con una Belén más tranquila y festiva, y en un tono más alegre y costumbrista. El posadero es igualmente antipático y egoísta, más aún que el del filme precedente. Llega incluso a cerrar literalmente la puerta en sus narices para evitar que se cuele en posada algún forastero. En ese entorno adverso –en el que advertimos la profunda confianza en Dios de José– la ayuda les vendrá por una gitana que trabaja en el mesón. Ha oído toda la conversación, y ella –también una “desheredada” y una extranjera– les dará cobijo en esa tierra extraña y les conducirá hasta una cueva de las afueras. Ese contraste entre la altivez de los ricos y la solidaridad de las gentes sencillas marcará en adelante toda la película de Jesús de Nazaret (1977).



Por contraste a los filmes anteriores, María de Nazaret (1995), de Jean Delannoy, retrata al posadero de forma más amable y acogedora. En un contexto igualmente costumbrista –cantos, bailes, panderetas, con una Belén rebosante de forasteros– la breve conversación entre José y el mesonero termina felizmente: este hombre ofrece a José y a María el mejor lugar del que dispone: un humilde establo, pero sin ruidos y con cierta intimidad. El contraste con la bullanga y el ruido de afuera es tan grande, que la Virgen afirma convencida: “Mi Hijo no podría desear mejor palacio para venir al mundo”.

lunes, 23 de diciembre de 2013

Las penalidades del viaje a Belén (Navidad en el cine 5)

El filme Rey de Reyes (1961), de Nicholas Ray, incluye una breve secuencia sobre el duro viaje a Belén. Mientras vemos en pantalla las imágenes del trayecto (José tirando del asno sobre el que va María embarazada), la voz en off del narrador alude al sentido profético de ese viaje, recogiendo las palabras literales de S. Mateo: “Está escrito. En aquellos días Cesar Augusto publicó un decreto ordenando el empadronamiento general. Todos hubieron de marchar a sus ciudades a inscribirse”.

La ulterior referencia a José –“pobre carpintero”– subraya la humildad de la Sagrada Familia, en contraste con la altivez de los personajes que hemos visto o vamos a ver de inmediato: el rey Herodes, los soldados, el posadero de Belén, etc.



 En el guión de La Natividad (2006), Catherine Hardwick concedió una importante notable a las peripecias del viaje a Belén. Al principio, advertimos la cara amable y gozosa del trayecto; incluso vemos la hospitalidad de los pescadores con los que se cruzan en el camino. También se aprecia –levemente– la solidaridad entre los viajeros de la caravana, que ofrecen sus viandas a la joven pareja. Pero lo más interesante es el tono íntimo y sobrenatural de la conversación que fluye entre la Virgen y S. José. María introduce la conversación aludiendo a los movimientos del Niño en su seno, y al poco pregunta a su marido por las revelaciones del Ángel en sueños. De este modo, somos partícipes de una confidencia íntima, en la que salen a relucir sus miedos, pero también el gozo de la inminente venida de Dios al mundo.

 

 Más avanzada la trama, la inicial bonanza que Hardwick retrata en los primeros compases se torna arisca, dura y agotadora. Primero les vemos abrirse paso en una tormenta de arena, y después les vemos caminar sobre las punzantes rocas de la montaña. Desde el punto de vista de la Virgen, montada en el asno, vemos en picado los talones heridos de José: la mirada atenta de María –como más tarde en Caná– advierte enseguida que su marido necesita cuidados. Y en la siguiente escena, su cariño maternal se vuelca en un afecto profundamente humano, sin dejar de ser divino. Su oración íntima a Jesús, en lo escondido, despierta en el espectador una profunda resonancia: “Hijo mío, tendrás a un hombre bueno y honesto para criarte; un hombre que renunciará a sí mismo y se dará a los demás”.

 

domingo, 22 de diciembre de 2013

Preparativos del viaje a Belén (Navidad en el cine 4)

Los Evangelios nada dicen de los preparativos del viaje a Belén. En la historia del Séptimo Arte, cada director ha imaginado una solución distinta a esta escena, en la que José debe tomar decisiones importantes: ir a Belén y cumplir el mandato o quedarse en Nazaret para cuidar de María, acudir él solo o acompañado de su esposa, en qué momento partir y cómo organizar el trayecto.

La película Jesús de Nazaret (1977), de Franco Zeffirelli, centra este pasaje en la figura del carpintero, quizás porque en las escenas anteriores (Anunciación, visitación, Nacimiento del Bautista), la figura central ha sido la Virgen. Aquí, es José quien lleva las riendas de la escena, y esta actitud nos permite descrubrir, de forma muy nítida, la altura moral de este personaje en quien Dios había confiado una misión decisiva: hacer las veces de padre de Jesús, dirigir el hogar de Nazaret, cuidar del Niño y de María.

En toda la escena manifiesta su completa identificación con la Voluntad divina, por eso aprecia de inmediato que en el censo de Cesar Augusto se cumple la profecía de que el Mesías nacerá en Belén. “Hasta Augusto obedece a Dios”, exclama entusiasmado. La presencia de Santa Ana –enferma y postrada en el lecho– refuerza algo que ya hemos visto en la secuencia de la Anunciación: su carácter de testigo directo de todas las maravillas que Dios realizó en su hija, en María.



Una solución distinta a la de Zeffirelli es la que Jean Delannoy plasma en su película María de Nazaret (1995). Aquí la protagonista es María, que aparece totalmente decidida a acompañar a José, y es quien toma las decisiones del viaje. Con una imagen más realista de su embarazo –debía estar de ocho meses en el momento del anuncio del censo–, María resuelve las dudas de José: “No puedes retrasar el viaje hasta después de que nazca el Niño, ¡te encarcelarían! Y ¿qué haríamos nosotros sin ti?”. María está resuelta: “Mañana iremos a Belén, es lo prudente”. Y aunque no menciona a Dios, parece evidente que su deseo no es otro que el de cumplir su Voluntad. Así empieza el doloroso viaje: en apenas tres segundos nos damos perfecta cuenta de lo mucho que debió de padecer María en ese trayecto.



 Finalmente, en La Natividad (2006) la escena de los preparativos se resuelve en una conversación familiar: están presentes S. Joaquín, Santa Ana, la Virgen y S. José. La decisión es compartida. El carpintero inicia el diálogo: no puede censarse en Nazaret, debe ir a Belén, e insinúa que tal vez María deba acompañarla. Santa Ana tercia en ese punto: a Ella le permitirán quedarse. Pero Joaquín replica con dureza: “No le permitirán nada”. También aquí es la Virgen quien resuelve la situación: pase lo que pase, acompañará a su esposo. Una vez tomada la decisión, la conversación se centra en los preparativos: Joaquín ofrece el asno para el viaje –lo único que la familia tiene para subsistir– y José, conmovido, promete que cuidará de su hija y del Niño con todas sus fuerzas.

 

Empadronamiento de Cesar Augusto (Navidad en el cine 3)

La película Ben Hur (William Wyler, 1959) arranca justamente con la secuencia del empadronamiento. Toda la primera parte –casi 20 minutos– está dedicada al Nacimiento de Jesús (no en vano, tiene por subtítulo: “A tale of Christ”) y recorre con cierta parsimonia los episodios que preceden a Belén. El primero de todos, como punto de partida para toda su historia novelada, es el empadronamiento de César Augusto.

Aún sobre los títulos de crédito, una voz nos sitúa en el marco histórico-político de aquel censo, que avivó en el pueblo judío los anhelos de liberación. Judea, que llevaba un siglo bajo el yugo romano y vivía a la espera de un nuevo Mesías, experimentó con este suceso una repentina añoranza de su antiguo esplendor: la gran Jerusalén, la Torre Antonia... tantos y tantos lugares que evocaban su pasado.



Por contraste a ese marco histórico, La Natividad (2006), de Catherine Hardwicke, sitúa el empadronamiento en una supuesta intriga del rey Herodes para acabar con el Mesías esperado. Hardwicke atribuye a este personaje un mayor protagonismo en las escenas del Nacimiento de Cristo que el escuetamente señalado en los Evangelios. Herodes, temeroso de que alguien pueda arrebatarle el poder y obsesionado con la profecía de un nuevo Rey de Israel, aprovecha el censo de Cesar Augusto para obligar a los judíos a volver a su ciudad de origen: así podrá localizar a ese Mesías liberador, pues la profecía indica que surgirá de la estirpe de David. Si es verdad que existe, deberá acudir necesariamente a Belén. En la escena siguiente, el anuncio del censo por parte de los soldados siembra la inquietud en la pequeña aldea de Nazaret. José, con su esposa embarazada de ocho meses, recibe aquella noticia con especial preocupación.



 Finalmente, la película Jesús (1979), codirigida por Peter Sykes y John Krisch, hace del empadronamiento el punto de arranque de una historia continuada y fluida, recorrida a ritmo vertiginoso, que abarca todos los acontecimientos de la infancia de Jesús: anuncio del censo, la llegada a Belén, la falta de sitio en la posada y el cobijo en la gruta; después, el anuncio a los pastores, el nacimiento del Niño y la adoración de aquellos en el portal; y finalmente, la presentación en el Templo, la circuncisión y el cántico profético de Simeón. Todo en 2’30”. Una secuencia que, por su fuerte concatenación, pide ser expuesta en su totalidad, y en la que apreciamos, sobre todo, su carácter didáctico –el narrador explica todos los sucesos, son una clara intencionalidad catequética- y la acertada ambientación costumbrista de las construcciones y vestimentas de la época. El doblaje es sudamericano.

sábado, 21 de diciembre de 2013

El Ángel resuelve las dudas de José (Navidad en el cine 2)

El pasaje de las dudas de José es uno de los más angustiosos de todo el Evangelio. Un hombre justo, que sabe en su corazón que su mujer es inocente, no puede comprender cómo ella está encinta. Se ve como acorralado, entre las sospechas del pueblo y el silencio sagrado de María. Está literalmente entre la espada y la pared.



 En El Evangelio según San Mateo (1964), Pier Paolo Pasolini refleja esa angustia fiel a su estilo: en toda la primera parte del filme no se oyen palabras humanas (sólo las que provienen de almas limpias: las del Ángel o las de los niños) y todo en ese fragmento es dicho con los gestos y los silencios. La inocencia de María que anuncia Gabriel se simboliza en la propia inocencia del Arcángel: su figura recuerda la de una adolescente, y su aparición se produce justamente donde antes jugaban los niños. Al regresar, José recuerda unas palabras de Isaías (“He aquí que una virgen concebirá y dará a luz un hijo”) que S. Mateo recoge en su libro. Y es que Pasolini –de ahí el título del filme- quiso seguir al pie de la letra el relato de ese primer Evangelio.

 En Jesús de Nazaret (1977), Zeffirelli refleja el sueño inquieto de José: tiene una pesadilla en la que ve a su esposa María acosada por el pueblo de Nazaret. Quieren lapidarla, y recogen piedras con gesto amenazante. Aquí el director italiano establece un claro paralelismo con la escena de la mujer adúltera: así como el Señor no se quedó al margen, sino que actuó para salvar a aquella mujer pecadora, José comprende en ese sueño que debe actuar, que no puede limitarse a repudiarla. Cuando despierta por la voz del Ángel (Zeffirelli rehusó mostrar seres sobrenaturales en el filme) escuha la confirmación de que esa es justamente la voluntad de Dios.

 

 Una solución parecida a ésta será la que emplee Catherine Hardwicke en La Natividad (2006). Sin percibirlo con claridad, el espectador se ve metido en el sueño de José: los habitantes de Nazaret quieren lapidar a María, y el angustiado carpintero –los acontecimientos le hacen sentirse traicionado- experimenta un fuerte deseo de venganza. Entonces comprendemos que no estamos en la realidad, que eso sólo puede ser un sueño: José nunca podría desear algo así. En medio de la pesadilla aparece la figura de Gabriel, que hemos visto antes en la Anunciación, y su voz le aclara todo lo sucedido. La escena termina con un pasaje que suele omitirse en los demás filmes: la conversación consoladora entre José y María, que sigue inmediatamente a este tormentoso episodio, y que torna la amargura en infinita felicidad

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viernes, 20 de diciembre de 2013

Significado de la Navidad (Navidad en el cine 1)

Casi todas las películas sobre Jesús han contado la escena de su Nacimiento. Pero hay una que nos ha dejado una clara interpretación simbólica de este hecho. La historia más grande jamás contada (G. Stevens, 1965), comienza con la imagen de un fresco en una iglesia cualquiera: Jesús, con los brazos abiertos en señal de acogida (y también como Maestro en actitud de enseñar), abre el filme de modo simbólico.

Pero más aún que esta imagen, lo que adelanta el carácter simbólico de este arranque cinematográfico es el texto que oímos en off: los primeros versículos del Evangelio de S. Juan. “En Él estaba la Vida, y la Vida era la Luz de los hombres”. Ese símbolo –la luz– llena de significado todas las imágenes que siguen. Primero vemos una Estrella (la luz que guía hacia Belén). Después, la estrella se convierte en una vela que ilumina una gruta a oscuras. Entonces oímos las siguientes palabras de S. Juan: “Y la Luz resplandece en las tinieblas, pero las tinieblas no la comprendieron”.

Al mismo tiempo, nos damos cuenta de que esa tenue luz (como es tenue la vida de un recién nacido) está en la mano de José y está iluminando un mundo a oscuras: el interior de la cueva de Belén. Finalmente, la luz ilumina la mano de un Niño –intuimos que es la de Jesús– que tiene ya el gesto de enseñar. Esa mano se convirete en una esfera luminosa (¿el Sol? ¿la Sagrada Forma?) hasta que unas fanfarrias anuncian no se sabe si la llegada del Mesías o la arrogancia del Rey Herodes, al que inmediatamente vamos a ver.

Una preciosa representación simbólica de todo el pasaje de la Navidad, que da pie a una interesante reflexión teológica.

jueves, 19 de diciembre de 2013

La Navidad en el Cine: Cómo el cine ha reflejado el Nacimiento de Jesús

Se acerca la Navidad, tal vez el momento de la vida de Jesús más celebrado en todas las culturas; por eso, he decidido celebrarlo también en este blog con una serie que ya vio la luz aquí. Una buena ocasión para revivir las escenas del evangelio en su traslación a la pantalla.

La Navidad es un hecho trascendente. Y, sin embargo, es un pasaje muy breve de los Evangelios: apenas sale en unos 20 versículos de S. Lucas y otros tantos de S. Mateo. En comparación con el total de los 4 Evangelios (cerca de 4.000 versículos: entre los 678 de S. Marcos y los 1.151 de S. Lucas), es verdaderamente muy poco.

Parece claro que los evangelistas quisieron centrar la redacción de sus libros en la vida pública del Señor: sus discursos y enseñanzas, su atención a los enfermos, sus milagros y prodigios, y –más extensamente– su pasión, muerte y resurrección. Ciertamente, esa parte es la más importante, pues expone la doctrina cristiana y habla de un Dios Redentor, que nos da ejemplo de conducta y nos ama hasta dar la vida en el mayor de los suplicios. Pero esa imagen todopoderosa y divina de Jesús se completa maravillosamente con la imagen de un Dios Niño, que se humilla por amor nuestro y se hace hombre para darnos ejemplo de vida. No se puede decir cuál de las dos imágenes nos conmueve más, ni cuál muestra mayor afecto a la humanidad.

Lo cierto es que ese Dios inerme e indefenso, que es concebido –milagrosamente– en las entrañas de una virgen, que pasa nueve mese en el seno de su Madre, y que nace en la más absoluta pobreza, es el más vivo ejemplo de Amor y de Humildad. Y no sólo eso: también es la muestra más clara de que Jesús es hombre como nosotros, en todo igual a nosotros (concepción, gestación, nacimiento) y, por tanto, verdaderamente un Dios hecho hombre: el auténtcio Mediador entre nosotros y Dios. Por eso los hombres contamos los días desde su nacimiento: paradójicamente, desde aquel en que no le dimos cobijo en nuestra posada.

El cine ha reflejado extensamente esas escenas del Nacimiento de Jesús. Cada película ha puesto el acento en una u otra secuencia, y en uno u otro aspecto: la actitud contemplativa de María, el papel decisivo de José, la audacia y generosidad de los Magos, la crueldad y arrogancia de Herodes.

En los próximos días me propongo seleccionar los pasajes cinematográficos que mejor han reflejado cada una de las escenas de los Evangelios: desde las dudas de José hasta la matanza de los Inocentes. Serán secuencias breves (entre 30" y 2') y en ellas procuraré dar entrada a todo tipo de filmes: desde clásicos de los sesenta (Rey de Reyes, La historia más grande jamás contada, El Evangelio según San Mateo, e incluso Ben Hur) a películas más recientes y de diversa orientación y estructura narrativa (Jesús de Nazaret, El Mesías, María de Nazaret, El hombre que hacía milagros, La Natividad).

Para que podáis situaros, os adelanto el calendario de esas publicaciones:

Jueves, 19.XII: Navidad en el Cine: 15 episodios en la gran pantalla
Viernes, 20.XII: Significado simbólico de la Navidad
Sábado, 21.XII: Empadronamiento de César Augusto
Domingo, 22.XII: Preparativos del viaje
Lunes, 23.XII: Las penalidades del viaje a Belén

Martes, 24.XII: “No había sitio para ellos en la posada”
Miércoles, 25.XII: Acogidos en una gruta. Jesús en el pesebre
Jueves, 26.XII: Adoración de los pastores
Viernes, 27.XII: Los Magos preparan su viaje
Sábado, 28.XII: La Estrella guiando a los Magos

Lunes, 30.XII: Los Magos en Jerusalén. Entrevista con Herodes
Martes, 31.XII: Adoración de los Magos al Niño Dios
Miércoles, 1.I: ¿Cuándo llegaron los Magos a Belén?
Jueves, 2.I: Aviso en sueños a José y matanza de los Inocentes
Viernes, 3.I: El recuerdo de Belén en la vida de la Virgen

Os espero especialmente en estos próximos días. Y espero, sobre todo, vuestros comentarios. ¡Feliz Navidad!

sábado, 14 de diciembre de 2013

Las 10 mejores películas sobre la Navidad

Este blog ha sobrepasado los cuatro años de vida y los 520 artículos. Es un buen momento para recordar algunos de los post que más interés suscitaron. Uno de los más visitados fue el que dediqué a las mejores películas navideñas. De forma más sintética y actualizada, lo reproduzco en estas fechas en que vuelve a tener sentido.

Aunque acabamos de entrar en el Adviento, para muchos la Navidad está ya a la vuelta de la esquina. Muchas calles están adornadas, y El Corte Inglés se encarga ya de recordarnos de que se acerca la época de hacer regalos.

En este contexto, dentro de poco empezará a programarse en televisión un particular género televisivo que podríamos denominar “películas navideñas”. Estas películas incorporan algunos de los valores más típicamente cristianos: el reencuentro familiar, los deseos de felicidad, la preocupación por los enfermos y los más desfavorecidos, el anhelo de retornar a la inocencia y a la infancia.

Algunos filmes, sin embargo, han querido despojar a la Navidad de algunos de estos atributos, y la han representado amarga, decepcionante, tristona y falsa.

De las auténticas películas navideñas, "¡Qué bello es vivir!" es sin duda la más conocida: la que año tras año sigue viéndose en todos los hogares de Estados Unidos (y de muchos otros países) y la que ha permanecido en la memoria y en las preferencias del público.

Para continuar ese listado, y como sugerencia para alquilar en un videoclub las próximas semanas, incluyo mi personal lista de "las diez mejores películas sobre la Navidad": incluye sólo filmes familiares, y -junto a películas clásicas- prima algunas más recientes, que puedan ser asequibles para todos y más fáciles de encontrar en los videoclubs:

1. ¡Qué bello es vivir! (1946), de Frank Capra. La víspera de Navidad, George Bailey está con el agua al cuello. Toda su vida ha renunciado a proyectos personales para ayudar a su comunidad; pero ahora el banco que ha creado para socorrer a la gente está al borde la quiebra, y Bailey va a un puente dispuesto a arrojarse al agua, pensando que todos sus esfuerzos han sido en balde. La repentina aparición de Clarence, un ángel que todavía no se ha ganado las alas, le hará ver cómo hubiera sido la vida de su familia y sus amigos si él no hubiese existido. Número uno indiscutible del género, que sigue transmitiendo esperanza y optimismo a públicos de todas las culturas.

2. La Natividad (2006), de Catherine Hardwicke. Recrea con acierto los escenarios, costumbres y utillaje de la época en que nació Cristo, pero falla en el retrato de la Virgen, que aparece siempre tímida e introvertida. Con todo, una buena preparación para vivir el sentido religioso de la Navidad.

3. Las Crónicas de Narnia (2005), de Andrew Adamson. Todo un clásico de la literatura infantil, escrito por C. S. Lewis. Durante la II Guerra Mundial, cuatro hermanos ingleses son enviados a una casa de campo para huir de los bombardeos alemanes. Un día, mientras juegan al escondite, la pequeña Lucy se esconde en un armario y de repente aparece en Narnia, un mundo fantástico que vive un invierno perpetuo. Cuando vuelva al caserón, nadie creerá su increíble aventura. Pero Narnia lanzará más mensajes a los niños, porque necesita de su inocencia para ser redimido. Y en esa misión encontrarán al majestuoso león Aslan, una respetuosa analogía del personaje de Jesucristo. Filme aún reciente que gustó a niños y adultos, y que aúna simbolismo cristiano junto a una gran aventura épica.

4. Solo en casa (1990), de Chris Columbus. Clásico indiscutible del cine familiar de los noventa. Otra historia de familia numerosa, con 8 hermanos de carácter muy distinto. Aventuras, diversión y aprecio a la familia… con la pequeña conversión del “hijo desastre” gracias a la Navidad.

5. De ilusión también se vive (1947), de George Seaton. Cercana la Navidad, la jefe de unos grandes almacenes contrata a un viejecito barbudo y simpático para que haga de Santa Claus. El anciano acapara pronto la atención de todos por su derroche de simpatía, y también porque afirma que es el verdadero Santa Claus. Con este planteamiento, la jefa quiere devolver a todos los ciudadanos el auténtico sentido de la Navidad, incluyendo a su escéptica hija. Cinta entrañable, nominada a los Oscar, donde se hace una dura crítica a los impulsos materialistas y consumidores que se anteponen, en estas fechas, al verdadero significado de la Navidad.

6. Family man (2000), de Brett Ratner. Entrañable fábula sobre un personaje que prefirió alcanzar el éxito en vez de casarse con la chica de sus sueños. En vísperas de Navidad, sólo y sin familia, tiene un extraño encuentro con su “Ángel de la guarda” que le hará ver lo que podría haber sido su vida con un matrimonio feliz, con hogar y con hijos.

7. La gran familia (1962), de Fernando Palacios. Un espléndido homenaje a la familia numerosa, que tiene como clímax la pérdida de uno de los hijos en la víspera de la Navidad. La mejor para el sentido familiar de estas fechas.

8. Polar Express (2005), de Robert Zemeckis. Un niño que ha perdido la ilusión de la Navidad se ve metido en un tren rumbo al Polo Norte, para conocer a Santa Claus. A través del viaje, plagado de increíbles aventuras, misterios y canciones , el protagonista viajará a un lugar mucho más escondido e importante, el de su propio corazón. Excelente película de animación en 3 D.

9. Mientras dormías (1995), de Jon Turteltaub. Una joven taquillera de metro, secretamente enamorada de uno de los pasajeros, tiene la oportunidad de salvarle la vida, aunque él queda en coma; por una confusión, todos creerán que ella es su novia. Comedia romántica por excelencia, al estilo Capra o LeoMcCarey, que trae a colación la necesidad de afecto y compañía cuando llega la Navidad.

10. Feliz Navidad (2005), de Christian Carion. Narra lo que sucedió el 24 de diciembre de 1914 en el frente de Ypres (Bélgica), durante la Primera Guerra Mundial. Se decretó una tregua para esa noche que implicaba permanecer en los puestos sin disparo alguno, pero las tropas alemanas iniciaron un villancico, y las tropas británicas respondieron con "Adeste fideles". Luego intercambiaron gritos de alegría y deseos de una feliz Navidad para todos. Al poco, hubo encuentros de unos y otros en la tierra de nadie, y allí se intercambiaron regalos y recuperaron a los caídos. Celebraron funerales con soldados de ambos bandos, llorando las pérdidas y ofreciéndose mutuamente el pésame. Una gran lección de solidaridad cristiana.

viernes, 6 de diciembre de 2013

“Una familia de Tokio”: Emotivo homenaje a la madre

El 12 de diciembre se cumplen 50 años del fallecimiento de Yazujiro Ozu, reconocido genio del cine japonés y uno de los mejores directores de todos los tiempos. Para honrar a su maestro, Yôji Yamada ha rodado “Una familia de Tokio”, remake de la extraordinaria “Cuentos de Tokio” (1953), una de las películas más valiosas de la historia del cine.

Distribuida por A Contracorriente Films y galardonada con la Espiga de Oro en la última edición de la SEMINCI, “Una familia de Tokio” se estrenó el pasado 22 de noviembre y logró “colarse” en el top ten de la taquilla española durante el primer fin de semana, con sólo 29 copias. Un mérito que animó a otros exhibidores a llevarlas a sus cines.

Tengo que reconocer que salí de la proyección entusiasmado y conmovido, rumiando las escenas y sin saber qué alabar más: si la perfección de la película o la sabiduría de Yôji Yamada, un director de 82 años, autor de 81 películas. Porque Yamada (de quien ya conocía tres filmes anteriores) homenajea a Ozu de dos maneras: manteniendo las constantes estéticas y argumentales del maestro y, a la vez, introduciendo algunos cambios oportunísimos, que confirman su personalidad y su condición de discípulo aventajado.

Como la película original, “Una familia de Tokio” cuenta el viaje que realiza un matrimonio a Tokio para ver a sus hijos, que decidieron instalarse allí. Los padres han vivido siempre en una pequeña isla de Japón y procuran conservar las costumbres tradicionales de su país. A su llegada sufrirán el choque visual y cultural con la gran ciudad y, sobre todo, serán conscientes de las aspiraciones e intereses de unos hijos que apenas tienen tiempo para ocuparse de ellos.

En mi opinión, el mejor acierto de Yamada es hacer de la madre el personaje decisivo del relato, con un papel más atractivo que el que le otorgaba Ozu en su película. En “Una familia de Tokio” nos presenta a una madre inteligente, comprensiva, con una enorme capacidad de sacrificio para sacar adelante a sus hijos, y para llevar con serenidad el sufrimiento ocasionado por un marido bebedor. Y el espectador se siente movido a admirar en esa madre a todas las madres del mundo; y entiende que el sabio Yamada está convencido de que son el corazón de la familia y que la mejor herencia que se puede dejar a los hijos es un espíritu generoso.

Si a la magistral dirección y a la calidad formal del filme se añaden unas interpretaciones llenas de naturalidad y la música del siempre inspirado Joe Hisaishi, tenemos una película perfecta, en la que no se notan los 146 minutos de duración y que merecería un análisis más detallado Pero la limitación de espacio que nos hemos marcado en este blog aconseja no seguir escribiendo y limitarme a recomendarte que no te pierdas esta delicada y humanísima cinta, magnífico espejo en el que debería mirarse buena parte del cine europeo. Sin duda, una de las mejores películas del año. (Juan Jesús de Cózar)

domingo, 1 de diciembre de 2013

“Mary’s Land”: el regreso de Juanma Cotelo tras “La última cima”

(Juan Jesús de Cózar).- “Mary’s Land” (Tierra de María) se estrenará el próximo 5 de diciembre. Lo hace en 16 salas… de momento. Es una estrategia "de crecimiento" similar a la que empleó –con gran eficacia– en “La última cima” (2010), el documental sobre el sacerdote Pablo Domínguez, fallecido en 2009. Como muchos recordarán, “La última cima”, distribuida por European Dreams Factory, fue un éxito de público en España (150.000 espectadores), de taquilla (casi un millón de euros) y de permanencia en cartelera (23 semanas en algunos cines). El documental traspasó fronteras y se estrenó, también con magníficos resultados, en otros 15 países.

Pero me he ido por las ramas, porque se trata de hablar de “Mary’s Land”, la nueva cinta de Juanma Cotelo (Madrid, 1966) que pude ver con él hace unos días en un pase para la prensa. Y lo primero que hay que decir es que se trata de una película muy bien hecha: porque los fotogramas desprenden calidad, a través de la cuidada fotografía de Alexis Martínez; porque el guión de Cotelo –singular, arriesgado,… a veces surrealista–, dosifica sabiamente ficción, realidad, humor y emociones; porque el ritmo no decae en ningún momento (“a pesar” de los 121 minutos de duración); y porque el montaje está pensado para interpelar continuamente al espectador sobre cuestiones trascendentes. Se nota que detrás hay un equipo muy profesional (la productora Infinito Más Uno) y con las ideas muy claras respecto a las intenciones de la película.

Cotelo plantea una trama ficticia y humorística a modo de indagación, en la que el propio director asume el papel de Abogado del Diablo. A las órdenes de una impersonal Jefa, debe “investigar, sin miedo, a quienes aún confían en las recetas del Cielo”, como se puede leer en la sinopsis del pressbook. En un segundo plano se insertan algunas dramatizaciones de pasajes bíblicos y de la vida Jesucristo, que resultan quizá las escenas más discutibles visualmente, y que sin duda causarán “división de opiniones” entre de los espectadores. Finalmente, en un tercer nivel se sitúan los impactantes y emotivos testimonios reales de un puñado de personas que han sufrido cambios profundos en sus vidas. El Abogado del Diablo los encuentra y entrevista en países como Gran Bretaña, Colombia, México, Panamá, Estados Unidos o Bosnia-Herzegovina.

Juanma Cotelo ha declarado siempre que “Mary’s Land” no es una película sobre el efecto de las peregrinaciones a Medjugorje, a pesar de la importante influencia de esta devoción en muchos de los entrevistados y de haber filmado las escenas finales en esa pequeña localidad. Este artículo no es el lugar –ni el articulista la persona adecuada– para tratar una cuestión tan compleja. En realidad, la clave de la película está en el título; pero para entender bien esta afirmación es necesario ir a verla. En los 4 días que faltan hasta su estreno, puedes ir a la web de la película y ver allí materiales muy interesantes. Entre ellas, el último y sorprendente tráiler que han publicado. Con él os dejo.

domingo, 24 de noviembre de 2013

Tráiler de "Noé" (2014): Rusell Crowe en la epopeya del Diluvio

Ya está aquí el primer tráiler de Noé [Noah], la cinta que llevará el pasaje bíblico del diluvio universal a la gran pantalla. Una película protagonizada por Russell Crowe y dirigida por Darren Aronofsky, el director de Cisne negro, El luchador o Réquiem por un sueño. De ella hemos hablado varias veces en este blog.

La epopeya del Arca de Noé salta al cine con una super-producción que recuerda el tono colosalista de algunos filmes bíblicos de los cincuenta: Quo Vadis (1951), La túnica sagrada (1953) o Los Diez Mandamientos (1956);sólo que ahora con un guión más sólido y una mayor riqueza de efectos. En su primer adelanto, la cinta promete una historia épica y una imponente espectacularidad.

En Noé veremos cómo su protagonista no solo debe afrontar la misión de construir el arca para salvar a su familia y a las especies animales del gigantesco diluvio, sino que además tendrá que defenderse de seres humanos corruptos, que intentarán arrebatarle la barca.

Además de Russell Crowe, Aronofsky cuenta con un plantel de actores de primera línea, muchos de ellos oscarizados: Jennifer Connelly, que ya coincidió con Crowe en Una Mente maravillosa y que encarnará a Naameh, la mujer de Noé; a Anthony Hopkins que será Matusalén; y a Emma Watson, que interpretará a Ila, una joven que tiene una cercana relación con Sem, uno de los hijos de Noé. A este personaje dará vida Douglas Booth (LOL, Romeo y Julieta), mientras que Logan Lerman (Percy Jackson y el ladrón del rayo, Los tres mosqueteros) dará vida al otro hijo de Noé, Cam. El villano de la película será Ray Winstone (Infiltrados, London Boulevard).

Con un guión que firman Ari Handel y el propio Aronofsky, y que ha contado con la colaboración del nominado al Oscar John Logan (Gladiator, La invención de Hugo), el estreno de la cinta de Darren Aronofsky está fijado para el 4 de abril de 2014.

domingo, 17 de noviembre de 2013

El filme animado, un valioso instrumento para transmitir la Fe a los niños

(Juan Jesús de Cózar).- Anteayer, viernes 15 de noviembre, se estrenó en algunas ciudades de nuestro país “El pequeño ángel” (2011), filme norteamericano de animación que distribuye en España European Dreams Factory. Se trata de una película modesta y simpática, dirigida especialmente a niños de 5 a 8 años. Quizá sea éste su principal mérito: lograr la sencillez visual y narrativa que precisa un público de tan corta edad. “El pequeño ángel” está basado en un conocido libro infantil (“The Littlest Angel”) que Charles Tazewell publicó en 1946, y nos cuenta las vicisitudes de un pequeño aspirante a ángel en la “Angelical Academia del Cielo”.

La película está concebida con una clara finalidad formativa, para afianzar en los más pequeños el sentido de la cercanía de Dios. Trata de orientar sus primeros sentimientos de gratitud y sus primeras intuiciones básicas hacia la figura paternal y acogedora del Creador. Con todo esto, y de cara a la Navidad, pretende también subrayar la alegría del nacimiento de Cristo en Belén.



Con una intención similar se estrenó también en España hace unos meses “El gran milagro”, una película mexicana producida por Dos Corazones. En este caso, la cinta estaba dirigida a niños a partir de los 7 u 8 años, unas edades en las que los más jóvenes se inician en la vida cristiana, a través del encuentro periódico con Jesús en los sacramentos de la Eucaristía y de la Penitencia. Es el momento también en el que comienzan a saberse miembros de una comunidad vinculada a Cristo: la Iglesia. De todo ello trata este filme -muy apropiado también de cara a la Navidad-, del que ya tuvimos ocasión de hablar con motivo de su estreno. Más abajo podéis ver el tráiler.

Son sólo dos ejemplos de las posibilidades que este tipo de cine animado puede ofrecer a los padres para transmitir valores humanos y espirituales a sus hijos. Porque la imagen puede muchas veces despertar el sentimiento religioso en los niños o resaltar de modo más persuasivo el valor de la Fe. Y es que los padres forman la conciencia religiosa de los críos más con la vivencia que con la ciencia; más con la conducta que con la doctrina; y más con el diálogo que con la instrucción. Un diálogo que resulta fácil estimular en familia después del visionado de alguna de las películas citadas o de otras similares.

Kimberly Hahn, teóloga y escritora de prestigio, convertida al Catolicismo en su madurez, afirma lo siguiente: “Porque amaba a mis padres, amaba a Dios. Porque confiaba en mis padres, creía en el Dios en el que ellos creían, y que Él había hecho lo que ellos me decían que había hecho. Creía que la Biblia era verídica porque ellos decían que lo era”. La cita, de su libro “Roma dulce hogar: nuestro regreso al catolicismo” (Ed. Rialp. Madrid, 2000, p.25), resalta la apasionante tarea de los padres en la formación religiosa de sus hijos; una labor que puede encontrar en determinado tipo de cine un valioso instrumento.



PD: Me imagino la pregunta de algunos padres, después de leer este artículo: “¿Por qué no sugerís en el blog una relación de películas animadas con contenidos formativos? A ser posible, por edades”. Es una buena idea que traslado a mi colega Alfonso Méndiz, editor del blog y experto en listas de filmes.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Padre Pepe: "El Papa Francisco salvó mi vocación"

Hace un par de meses el Papa Francisco recibió en el Vaticano a José María di Paola, el Padre Pepe. Nada hubiera tenido de particular si no fuera porque este cura joven es, en realidad, un viejo amigo que continúa su apostolado en las zonas más miserables de Buenos Aires, en gran parte gracias al apoyo del entones Cardenal Bergoglio, quien lo acompañó durante una grave crisis espiritual que le hizo abandonar su vocación.

El Papa Bergoglio “me acompañó en aquel momento de crisis como un padre, con gran delicadeza de ánimo. No me decía lo que debía o no debía hacer. Escuchaba, se interesaba, decía con claridad lo que pensaba. Pero siempre con libertad. Me acompañaba en un camino en el cual, en plena libertad, he podido reconocer que mi vocación era realmente la de ser sacerdote… Igual que el padre de la parábola del hijo pródigo”, explicó el Padre Pepe en una entrevista concedida al diario Avvenire en Roma.

El Padre Pepe conoció al Papa Francisco en el año 1993 cuando todavía era uno de los obispos auxiliares de Buenos Aires. Era sacerdote desde hacía siete años cuando comenzó una crisis existencial que le llevó a plantearse abandonar los deberes del sacerdocio para formar una familia. A pesar de su confusión interior, el Padre Pepe quería ser leal y transparente, y pidió a la Iglesia una dispensa de sus obligaciones sacerdotales. Por un año trabajó en una fábrica de zapatos y durante ese tiempo, siempre estuvo acompañado de Mons. Bergoglio.

Cuando le dije que estaba atravesando esta crisis –señaló el Padre Pepe-, él no forzó la mano. Me dijo solamente: ‘Cuando le apetezca, venga a verme’. Me inspiraba mucha confianza, así que empecé a ir a verlo una vez al mes”. Al salir de trabajar, el sacerdote caminaba entre dos y tres horas para ir a la catedral a hablar con Bergoglio, quien siempre le esperaba, incluso en la noche, y le abría personalmente la puerta.

Como en la parábola del hijo pródigo, Pepe regresó a la casa del Padre, y todavía recuerda con cariño el día que le anunció al Cardenal Bergoglio sus deseos de volver a los deberes del sacerdocio: “Padre, aquí estoy… Me gustaría celebrar la Misa”: “Él me abrazó y me sentí muy feliz”, explica.

El Papa Francisco decidió que la primera Misa después de la crisis la celebraran el día de la Fiesta del Amigo, el 20 de julio, en la iglesia de San Ignacio, donde debían confesar a una señora y unas amigas. “¡Yo no sabía que esta señora había sido prostituta y que sus amigas todavía ejercitaban este trabajo! Pero esta fue la Misa con la cual retomé el camino sacerdotal unido a mi Obispo, y fue para los dos muy significativo”.

Después de aquél periodo Bergoglio comenzó a enviarme diversos sacerdotes y seminaristas. Me pedía que les escuhara y les ayudara en su vocación, confiaba en que la experiencia existencial que pasé pudiera ayudar a otros... Ahora todo lo hago con fuerza, con una convicción y una paz interior que antes no tenía. Desde aquél momento no dudé más en el hecho de que mi vocación es darle todo a Cristo y a la Iglesia a través del sacerdocio”.

El Padre Pepe trabaja en la villa La Cárcova, ubicada en José León Suárez, a unos 30 kilómetros de Buenos Aires, y realiza tareas sociales y pastorales donde asiste a los jóvenes que cayeron en el mundo del alcohol y  las drogas.

domingo, 3 de noviembre de 2013

"May Feelings", una red social para cambiar el mundo

Juan Jesús de Cózar.- Cuando en 2008 Santiago Requejo y sus amigos de la universidad subieron a Internet un vídeo titulado May Feelings (lo puedes ver aquí), no se imaginaban que llegarían al medio millón de visitas. Aunque ellos “sólo” pretendían difundir el rezo del Rosario entre la gente joven, el vídeo se convirtió en un fenómeno social. Animados por el “efecto May Feelings” se animaron a colgar uno cada año el primero de mayo. Así llegaron sucesivamente May Feelings II, III y IV (te dejo aquí este último, de 2011).

El año 2012 fue especial, porque la esperada 5ª edición fue presentada el 1 de mayo en el cine Palafox de Madrid ante cientos de jóvenes. La expectación creada (incluso hicieron circular un tráiler) quedó justificada cuando Santi, Joaquín de los Ríos y Bosco Ybarra anunciaron que la marca May Feelings se convertía en una red social: “La red que reza para cambiar el mundo (www.mayfeelings.com/). May Feelings se transformaba así en “un servicio que conecta gente de todo el mundo a través del intercambio de peticiones, comentarios y mensajes”.

A partir del 1 de mayo de 2012, las vidas de Santi, Joaquín y Bosco, los fundadores de esta red social insólita y a contracorriente, sufrieron una imparable aceleración, motivada por las numerosas inscripciones que se produjeron en tiempo récord, por la llegada de miles de mensajes y por la preparación del viaje que harían ese mismo año 2012 por Latinoamérica acompañados de María Vallejo-Nájera, verdadera “madrina” de la nueva red.

A lo largo de 2013 estos jóvenes han ido poniendo en marcha otras iniciativas para ampliar la difusión internacional de la red: testimonios filmados, maratones de oración, seguimiento on line del viaje del Papa a Brasil... La última de esas iniciativas es “May Feelings TV”, una campaña de vídeos con María Vallejo-Nágera como presentadora, “en busca de historias de personas que, a modo de entrevista, nos contarán cómo era su vida antes y después de su encuentro con Dios”. Te dejo aquí el primer vídeo de la serie, que no te defraudará:



¿Cuál será el siguiente paso de esta nueva red? ¿Llegarán a filmar una película titulada “May Feelings? El tiempo lo dirá, pero casi lo aseguraría, conociendo a Santi Requejo (Plasencia, 1985), cuya madera de director puedes comprobar en su cortometraje “Rodhèa” (2010), que puede visionarse libremente en este enlace.

domingo, 27 de octubre de 2013

Una llamada del Papa le cambió su vida

El teléfono sonó varias veces antes de que Anna fuera a contestar. No lo sabía aún, pero aquella iba a ser la conversación telefónica más importante de su vida. Al otro lado del teléfono sonó una voz grave: “¿La señorita Anna Romano?”. “Sí, soy yo”. “Un momento, se va a poner el Santo Padre”.

A Anna casi le da un síncope. De repente, recordó que hacía dos meses había escrito al Papa Francisco una carta muy breve, con tachones y con deficiente caligrafía. Le decía que tenía 35 años, que había nacido en Roma, y que había estado a punto de abortar. Le contó el tremendo mazazo que se llevó cuando le dijo a su novio que estaba embarazada y él le respondió que estaba casado y tenía un hijo. Lo peor estaba aún por llegar: además de abandonarla, le pidió sin contemplaciones que abortara, ya que no estaba dispuesto a hacerse cargo del niño.

Engañada y abandonada, no sabía qué decisión tomar. No tenía apoyo ninguno; y, sin embargo, el pensamiento de abortar a su propio hijo le provocaba auténticas pesadillas. “En ese momento me sentí la persona más infeliz del mundo”. Sin embargo, en mitad de la tormenta se armó de coraje y decidió tener el hijo. Antes de irse de vacaciones a casa de sus padres, en Gallipoli, escribió la carta al Santo Padre para contarle esta historia, con pocas esperanzas de recibir respuesta. A su regreso a Roma, le esperaba esta agradable sorpresa.

Era el martes 3 de septiembre, sobre las cuatro de la tarde. “Dejé que el teléfono sonara varias veces porque llamaban de un número fijo de Roma que no conocía”. Tras descolgarlo, oyó el anuncio de que se iba a poner el Papa.

Esa llamada de pocos minutos cambió mi vida. El Papa Francisco me dijo que había leído mi carta y que había tenido mucho valor: que había sido muy fuerte por haber decidido tener a mi hijo, incluso después de haber sido abandonada por su padre. Nosotros, los cristianos, no tenemos que perder nunca la esperanza… Cuando le dije que quería bautizar a mi hijo, pero que tenía miedo de que no fuera posible por ser madre soltera y divorciada, el Santo Padre se ofreció a impartir el Bautismo a mi pequeño. ‘Yo lo bautizaré, me dijo. Y yo me eché a llorar”.

Fue una llamada muy breve pero tan emotiva como intensa. Anna tiene claro que su hijo se llamará Francisco. “No sé si el Papa encontrará tiempo para bautizar a mi hijo, que nacerá a primeros de abril, pero su llamada me ha hecho muy feliz, me ha dado mucha fuerza”. (Publicado en Il Corriere della Sera).

domingo, 20 de octubre de 2013

La mirada de Cristo en el cine

Sucedió en el rodaje de Jesús de Nazaret. Estaban haciendo pruebas a distintos actores para el papel de Jesucristo, y el plató era un hervidero de gente. Así lo cuenta Franco Zeffirelli en su libro de memorias:

“Mientras esperábamos en silencio para comenzar la filmación, la modista iba dando las últimas puntadas al talit de lana que iba a cubrir la cabeza de Robert Powell. El director de fotografía terminó la iluminación de su rostro para el primer plano y me avisó para que mirara. Al abrir lentamente el objetivo, se fue formando ante mis ojos la imagen viva de Jesús; me impresionaron sus ojos, los mismos ojos que nos han mirado desde la infancia. Llegó entonces la modista, jadeando, y se dirigió con prisa hacia el actor, mientras cortaba con los dientes el hilo que sobraba del velo. Cuando estuvo ante él y lo vio, con aquellas luces y aquel maquillaje, se quedó de piedra: ‘¡Es Jesús!’, y durante algunos segundos no sabía si seguir adelante con su trabajo o arrodillarse”.

Esta anécdota muestra claramente como el cine puede crear una imagen poderosa de Cristo. Una imagen que puede avivar un depósito adormecido de enseñanzas sobre Jesús que se han ido almacenando desde la infancia; todas esas experiencias de búsqueda y de encuentro que, de repente, cobran vida en la pantalla.

Así, lo que es sólo una cara embellecida por la luz y el maquillaje, puede devenir en catarsis personal, porque esa imagen de la infancia ha vuelto a llenarse de vida y de sentido. La imagen fílmica, como todos sabemos, no es inocente ni aséptica; es imagen que puede arrastrar, conmover y persuadir. Para bien o para mal. He ahí el reto que debe afrontar toda película que se acerque a Jesús.

domingo, 13 de octubre de 2013

La conversión de un cineasta: “Antonio Cuadri vive”

(Juan Jesús de Cózar). Llevaba tiempo deseando conocer a Antonio Cuadri. La casualidad –o la causalidad– me presentó la ocasión recientemente, con motivo de un “pase técnico” de su última película, actualmente en fase de posproducción. Se titula “Thomas vive” y pude verla con él y su equipo en un clima familiar. Me encantó, pero no puedo adelantar nada. Así que prometo una amplia reseña en los días previos a su estreno.

Cuadri tiene un largo curriculum. Sus más de 60 producciones (entre películas, videoclips y series de televisión) han obtenido numerosos galardones, además de recibir en cuatro ocasiones el “Premio Ondas: en 1996 por “Lo + Plus”, en 1997 por “Las noticias del Guiñol”, en 2000 por “Desesperado Club-Social” y en 2001 por “Al salir de clase”.

A sus 53 años, este onubense de Trigueros –“una especie de república independiente emocional”, como le gusta decir–, desprende un entusiasmo contagioso. No se trata de un cándido vitalismo, porque la vida no le ha ahorrado dolorosos trances familiares. Tampoco es la inconsciencia del superficial, que navega sobre un mar de sentimientos efímeros. Ni la ingenuidad de quien piensa que “todo vale“ en la vida… y en el cine.

Para un director de cine, la mirada es esencial, y los inquietos “ojillos” de Antonio parecen querer escudriñarlo todo. Una saludable deformación profesional que en 2011 le facilitó un importante cambio de perspectiva. El reencuentro con un amigo después de 20 años y su participación en la Jornada Mundial de la Juventud celebrada en Madrid, se demostraron decisivos en esa transformación: “Cuando Benedicto XVI, en El Escorial, habló del eclipse de Dios que vive hoy Occidente, me pareció muy profundo: dice mucho en pocas palabras. Sí, un eclipse es una zona de oscuridad… pero esta oscuridad termina, tarde o temprano, y vuelve el sol: el Astro Rey siempre resplandece. Ahí estamos hoy.”

Y el sol volvió a resplandecer para Antonio después de 15 años de sombras: “Me volví a confesar (…) Para mí fue necesario y gratificante. Creo en la oración, que es un regalo, un don, como la fe. Rezo pidiendo luz, gracia, poder distinguir lo que cambiar de lo que no, pidiendo valor y paz para concentrarme allí donde puedo intervenir.

Las consecuencias cinematográficas de esta nueva “visión” de Antonio no se hicieron esperar, y en 2012 nos regaló un magnífico cortometraje titulado “Hay mucha gente buena” (lo puedes ver en este enlace). En 2014 tiene previsto el estreno de la citada “Thomas vive” (abajo tenéis el tráiler), original largometraje que recrea una jornada de ensayo de una compañía de teatro, que representa una obra sobre los últimos días de Santo Tomás Moro.

Y en 2015… No sabemos, pero en más de una oportunidad Antonio ha expresado su admiración por Margherita Lotti (Rita de Casia) y su interés por realizar una adaptación a la época actual de la historia de esta santa italiana. La esperamos porque, como Thomas, también Antonio vive.

domingo, 6 de octubre de 2013

"Gravity": «Nadie me enseñó a rezar»

Juan Jesús de Cózar.- Alfonso Cuarón (México D. F., 1961) es un buen director. Más: es un artista. Y con los artistas ocurre a veces que algunas de sus producciones superan –para bien‑ sus propias intenciones. Como si no pudieran controlar su genio creativo. La última película de Cuarón es un claro ejemplo.

Porque “Gravity” es una vertiginosa Aventura Espacial (sí, con mayúsculas), un poema visual, un alarde técnico –el 3D está plenamente justificado en este caso‑, una intensa experiencia sensorial y una metáfora de la vida. Todo a la vez. Al final de la proyección, cada espectador sacará sus propias conclusiones, que posiblemente no serán convergentes ni coincidirán con las ideas del director.

Partiendo de un sencillo argumento, Alfonso Cuarón y su hijo Jonás firman un guión con un atractivo enfoque antropológico, al subrayar la importancia de las actitudes de los personajes por encima de sus condiciones y sus circunstancias. Al ajustadísimo montaje de poco más de hora y media se suma una espléndida fotografía de Enmanuel Lubezki, que ya mereció el Óscar por su trabajo en “El árbol de la vida” (Terrence Malick, 2010).

Gravity” comienza con un magistral ‑¿aparente?‑ plano secuencia a modo de coreografía, donde el astronauta Matt Kowalski (George Clooney) y la ingeniero médico Ryan Stone (una sorprendente Sandra Bullock) intentan arreglar una avería en la estación espacial. Él es un optimista “empedernido”; ella, un mujer marcada por el dolor de una pérdida. Un accidente los dejará a la deriva en la inmensidad del espacio, donde reina el silencio.

En el libreto de los Cuarón no hay grandes parlamentos, ni introducción de personajes, ni disquisiciones tipo Kubrick. El predominio de lo visual y simbólico es tan apabullante que no tienen reparo en ceder a una cierta convencionalidad emocional. Los temas de fondo sólo se apuntan, pero no dejan de ser interesantes: la belleza de la Creación, el valor de la maternidad, el anhelo de un más allá que colme las ansias de felicidad del ser humano, la generosidad hasta el heroísmo, la necesidad de renacer humana y espiritualmente…“Ni siquiera sé rezar. Nadie me enseñó a hacerlo”, se lamenta la doctora Stone, y su queja suena como aviso a una sociedad materialista.

Gravity” es una película brillante –su candidatura a los Óscars parecería lógica‑, formalmente innovadora, realizada con un gusto exquisito y muy entretenida. Sin resultar muy profunda, consigue insuflar aliento épico en el espectador, al que se advierte que “quien no arriesga, no gana”.

domingo, 29 de septiembre de 2013

¿Sabemos ver el cine religioso? (A propósito del II Congreso SIGNIS)

Juan Jesús de Cózar.- El estreno en 2011 de El árbol de la vida (Terrence Malick, 2010, Palma de Oro en Cannes) dividió a la crítica. Considerada por algunos como verdadera obra maestra, otros la consideraron un gran fraude. Se trata de una película decididamente espiritual, algo críptica en algunos pasajes, con un ritmo reposado y de una indiscutible belleza visual (ver aquí el tráiler).

Interpretado por Brad Pitt y Jessica Chastain (protagonista de La noche más oscura), el filme ha recibido numerosos premios, pero también desconcertó a un buen número de espectadores, que reaccionaron abandonando la proyección. Tanto fue así, que algunos cines decidieron regalar una entrada para otra película a quienes se salieran de la sala antes de la primera media hora. Además, pusieron a disposición de sus clientes un folleto informativo, porque –declaró uno de los exhibidores– se trata de “una peli un poco compleja que ayuda a pensar. Queremos que los admiradores de Malick puedan disfrutar de la proyección sin ruido, y que el resto pueda acceder a otra”.

Dos años antes llegaba a España Gran Torino (Clint Eastwood, 2008), una cinta acogida con fervor por crítica y público; en España, por ejemplo, recaudó más de 13 millones de euros (dejo aquí un brevísimo clip de recuerdo). A pesar de su dureza, en  Gran Torino hay también un mensaje espiritual transmitido de forma elegante y sutil, que queda patente en el antológico final. A unos encantó, y a otros dejó indiferente.

Vienen a colación estas dos películas a propósito del II Congreso SIGNIS-España, que tendrá lugar en Madrid los días 17 y 18 del próximo mes de octubre; el tema escogido es La mirada de la fe en el cine”, con motivo del “Año de la fe” declarado por Benedicto XVI para 2013. SIGNIS-España forma parte de la Asociación Mundial SIGNIS, cuya sede se encuentra en Friburgo (Suiza) y que cuenta con miembros en 140 países del mundo. Agrupa a profesionales católicos de cine, televisión, vídeo, educación para los medios, internet, radio y nuevas tecnologías.

¿Qué puede aportar el llamado “cine espiritual” a un mundo en crisis? ¿Desde qué ámbitos se podría impulsar una nueva hornada de directores y guionistas sin complejos para presentar, con naturalidad, la fe de las personas? ¿Cómo acertar en los enfoques de los guiones, cuando se desea presentar a los espectadores las convicciones religiosas de los personajes y la coherencia de sus comportamientos? A estas y otras preguntas intentarán responder los ponentes invitados al Congreso. Por ejemplo, Rafael Llano (Universidad Complutense) e Ignacio Carbajosa (Universidad San Dámaso) tratarán sobre Tarkovski y Malick; Gracia Querejeta y Juanma Cotelo (directores de cine) debatirán sobre “El cine de las grandes preguntas”; Jerónimo José Martín (presidente del Círculo de Escritores Cinematográficos) y José Ángel Cortés (experto en programación televisiva) hablarán sobre la labor evangelizadora de dos productoras emergentes: la italiana Lux Vide y la norteamericana Providents Films. Las demás intervenciones y la localización de las sedes se pueden consultar en el programa oficial del Congreso. El editor de este blog, Alfonso Méndiz, forma parte del Comité Científico del Congreso.

domingo, 22 de septiembre de 2013

Monumento en Eslovaquia al niño no nacido

Vemos, a la izquierda, una mujer de rodillas con el rostro entre las manos. Lo oculta ante los demás, ante sí misma y ante el niño que está delante. Y llora sin consuelo. Refleja un dolor profundo, muy hondo; una enorme vergüenza y una tristeza infinita.

Delante está la figura de un niño, más limpia, frágil y hermosa. Está tallada en vidrio, en una especie de cristal transparente. El niño está de pie, como alzándose del suelo, y con su mano izquierda toca delicadamente la cabeza de la mujer.

Es difícil poder expresar mejor el profundo arrepentimiento de una madre que ha abortado. Lo ha logrado, a mi juicio magníficamente, Martin Hudáček, un joven escultor de Banska Bystrica (Eslovaquia). La idea surgió de un grupo de mujeres, madres jóvenes, que se han comprometido en la noble tarea de difundir el valor de toda vida humana, y en hacer más consciente a la humanidad del daño que se inflige no sólo a un ser indefenso, sino también a la madre, al padre, a la familia y a la sociedad entera.

Este monumento al “Niño no nacido” fue inaugurado el 28 de octubre 2011 por el Ministro de Salud de Eslovaquia Ivan Uhliarik. No es el único monumento de este tipo: en Eslovaquia hay numerosas esculturas que recuerdan a tantos niños que no pudieron nacer. Por si sirve el dato, Eslovaquia es uno de los países que, al salir del comunismo, ha visto reducirse su número de abortos: de 58.000 en 1988 a 16.500 en 2011. Gobiernos pro-aborto han logrado que la interrupción del embarazo sea prácticamente libre hasta las 12 semanas, y que se permita a jóvenes de 16 y 17 años con permiso de sus padres. Pero el país es mayoritariamente católico (un 70% de sus 5,4 millones de habitantes), y buena parte de los servicios sanitarios son atendidos por instituciones de la Iglesia. El resultado es que la vida del niño se valora allí mucho más que en los países más desarrollados.

Podemos echar un último vistazo a la escultura. El artista ha logrado plasmar un maravilloso equilibrio entre dolor y amor; entre la agonía de la madre y el consuelo del niño; entre el arrepentimiento de ella y el perdón de él. La imagen deja en el corazón una profunda ternura hacia la madre y su hijo. Hacia los dos. Pero ¿por qué el autor quiso emplear el cristal en el caso del niño? Tal vez para evocar el alma pura y transparente del no nacido. En esa imagen tierna, parece decir a la mujer: «Mamá, no llores más. Mírame, aquí estoy. Desde el cielo podré amarte y cuidarte. Algún día volveremos a estar juntos, y podré hacer todo lo que no pudimos hacer en la tierra». (Esther María Ianuzzo).