domingo, 25 de mayo de 2014

Cortometraje sobre el niño que "robó" la silla al Papa

En octubre de 2013, un niño colombiano de 6 años, Didier Ferruccio, alcanzó celebridad mundial durante el Día de la Familia en el Vaticano, al esquivar las barreras de seguridad y sentarse en el sillón pontificio. El Papa Francisco le acogió, le acarició el pelo y le dedicó una tierna sonrisa.

Esa imagen dio la vuelta al mundo. Pero, mientras millones en todo el mundo lo veían simplemente como una anécdota curiosa, la actriz y directora Cristiana Capotondi supo descubrir ahí el germen de una gran historia. Con ese punto de referencia, ha escrito y dirigido un corto sobre la historia del pequeño que se titula significativamente "La silla del Papa". En una entrevista a Rome Reports, explica el motivo de la cinta:

"La idea nace del deseo de reflejar los elementos de este primer año de pontificado que más nos han marcado. Claramente, la imagen de ese niño que corre y se sienta en la silla del Papa me impactó mucho. Porque era una imagen, que a través de aquel niño, en realidad representaba a todos los fieles como si fuéramos él, y el Papa nos acogiera a todos con ese cariño".

Inspirada por esa imagen poderosa, en pocos días Capotondi desarrolló la historia del corto. Le movía una finalidad muy clara: animar a muchas familias a que adopten un niño, uno de los más de 168 millones de niños en el mundo que no tienen familia o están abandonados. Y, en efecto, el vídeo ha conseguido ese propósito: en numerosas proyecciones, más de un matrimonio ha sentido el impulso de abrir su familia a niños desamparados e interesarse por la triste realidad en la que viven tantos de ellos en el Tercer mundo.

Capotondi  asegura que ha sido una gran experiencia estrenarse como directora con esta historia. Y en declaraciones a la prensa ha dicho: "Utilizo, entre comillas, la imagen de Didier Ferruccio para decir a todos los niños que todavía están en las casas de acogida, en los orfanatos…, a todos los padres que quizás tienen miedo de que el camino de la adopción en Italia sea muy difícil -y es muy difícil-, que de todas formas se puede conseguir. Hay muchas familias adoptivas felices y al final del largo y duro proceso está la felicidad".

Os dejo con el corto La silla del Papa (es en italiano, pero se entiende todo) y la noticia con entrevista difundida por Rome Reports. Son dos vídeos verdaderamente emotivos.



domingo, 18 de mayo de 2014

“Carros de fuego”: Competiciones con esfuerzo humano y aliento divino

En estos días se cumplen 90 años de las míticas victorias de dos jóvenes universitarios británicos, Eric Lidell (en 400 metros) y Harold Abrahams (en 100 metros) durante los Juegos Olímpicos de París (mayo-julio de 1924). Con ese motivo, hemos querido publicar esta emotiva reseña que pone de manifiesto el trasfondo cultural y religioso de aquellas pruebas que recoge el filme. Sin duda, fueron mucho más allá de una simple confrontación atlética...

-o-o-o-

Refiriéndose a la literatura, Italo Calvino opinaba que: los clásicos son aquellos libros de los cuales se suele decir: "Estoy releyendo..." y nunca "Estoy leyendo...". Parafraseando al ilustre escritor, se podría afirmar que una película clásica es aquella de la que se suele decir "he vuelto a ver..." y nunca "he visto...". No sé si el lector incluiría en esta categoría a Carros de fuego, la cinta británica dirigida por Hugh Hudson en 1981, nominada a 7 Oscars y ganadora de 4: mejor película, mejor guión original, mejor banda sonora y mejor vestuario. Mientras lo piensa, hagamos un poco de historia.

El film fue presentado en el festival de Cannes de 1981 donde, a pesar del buen reconocimiento de la crítica, sólo recibió el galardón al mejor actor de reparto (Iam Holm). Su estreno en España, en enero 1982, pasó casi inadvertido; sin embargo, unos meses después, cuando la película recibió los premios de la Academia de Hollywood, los exhibidores españoles se apresuraron a reponerla y la asistencia alcanzó el millón y medio de espectadores.


“Loemos a los hombres famosos y a los padres que los engendraron”. Con estas palabras del Libro del Eclesiástico comienza la película. Enseguida, la ya mítica banda sonora de Vangelis acompaña a unos jóvenes atletas que corren por la playa, configurando una de las escenas más reconocibles de la historia del cine.

La acción transcurre durante los años anteriores a las VIII Olimpiadas que se celebraron en París en 1924. Los jóvenes protagonistas son Harold, un judío que estudia en Cambridge, y Eric, hijo de un misionero protestante escocés, que ha regresado a su país tras varios años en China. Ambos son dos magníficos atletas y sus vidas se cruzan en la lucha por las medallas olímpicas. Sus motivaciones son bien diferentes: Harold piensa en el éxito como una palanca que le eleve por encima de un cierto complejo social; Eric es un hombre de profundas creencias religiosas, que ve en el triunfo un modo de servir a Dios.

Las vicisitudes de los dos personajes, sus crisis, el proceso de maduración de uno, la fidelidad del otro a sus convicciones religiosas por encima de toda gloria humana..., todo ello se nos presenta mediante secuencias plenas de acierto, por la profundidad de los diálogos y la elegancia de la puesta en escena.

Conforme avanza la película, el espectador es cada vez más consciente de la valía personal de los dos jóvenes, cuyas preocupaciones, deseos y proyectos van más allá de la inmediatez de la victoria. Hay que decir que las historias paralelas que se nos cuentan tuvieron sus protagonistas reales, con verdadera participación olímpica y con recompensas en medallas: con todas las licencias propias del cine, el guión tiene la fuerza de lo real.

En el apartado técnico, no sólo la música de Vangelis alcanza la excelencia. También es justo destacar el gran trabajo de fotografía, la perfecta ambientación y el oscarizado vestuario. Las interpretaciones de los actores –poco conocidos entonces, salvo Iam Holm–, sin ser memorables, resultan creíbles y correctas.

Hay quienes han querido ver en el film una exaltación de las virtudes del pueblo británico. Es posible que formalmente sea así. Pero una mirada menos superficial puede descubrir en el argumento valores universales e imperecederos: la tenacidad, la lealtad, la amplitud de miras, la necesidad de compartir los triunfos y sacar consecuencias útiles de los fracasos.

¿Una película clásica o sólo nostálgica? Italo Calvino nos da otra pista: lo clásico –afirma‑ es aquello que “persiste como ruido de fondo, incluso allí donde la actualidad más incompatible se impone”. Como la experiencia personal es insustituible, quizá lo mejor sea recomendar al lector un nuevo visionado; o que le dé una oportunidad si no la conociera. Puede ser un (re) descubrimiento en el 90 aniversario de aquellos míticos acontecimientos.
JUAN JESÚS DE CÓZAR

domingo, 11 de mayo de 2014

“El viento se levanta”: Despedida amorosa de un maestro

(JUAN JESÚS DE CÓZAR).- Decía la escritora Flannery O’Connor (1925-64) que nuestra época se caracteriza por un aumento de la sensibilidad y una pérdida de la visión. Esta afirmación, cada vez más evidente en buena parte del cine actual, no puede aplicarse a Hayao Miyazaki (Tokio, 1941), un genio de la animación cuya visión ha ido creciendo con el tiempo.

Su última película –multipremiada y nominada al Oscar– es una maravilla de amor y de ensueño. Se estrenó en España hace dos semanas. El título elegido, El viento se levanta, hace alusión a unos versos de Paul Valéry: “Le vent se lève!... Il faut tenter de vivre!” (¡El viento se levanta!... ¡Es necesario intentar vivir!). Pero, sobre todo, responde a la pasión de Miyazaki por volar, por los aviones y por todo lo que mece el viento; algo comprensible siendo hijo de un fabricante de timones de cola para aviones de guerra.

En esta ocasión, Miyazaki se ha alejado de su deslumbrante cine de fantasía, lleno de simbolismos y originales logros visuales (basta recordar El viaje de Chihiro, que obtuvo el Oscar en 2002), para contarnos una historia realista dirigida a jóvenes y a adultos. Con un intencionado clasicismo, Miyazaki adapta libremente una novela corta de Tatsuo Hori en torno a la figura de Jirô Horikoshi (1903-1982), ingeniero aeronáutico nipón que diseñó el tristemente célebre avión de combate Mitsubishi A6M Zero, que fue usado en el bombardeo de Pearl Harbor.

Jirô es un joven apasionado por la aviación, ferviente admirador del ingeniero aeronáutico italiano Gianni Caproni (1886-1957), y cuyo sueño –a pesar de su miopía– es fabricar aviones hermosos que rasguen el cielo. A partir de aquí, Miyazaki hace su propia lectura de la historia de Japón, desde los primeros años de la década de 1920 hasta los inmediatamente posteriores a la Segunda Guerra Mundial, siempre desde la perspectiva de Jirô. Ciertamente, pasa de puntillas por el conflicto bélico –algo que no ha sentado bien en Japón– y centra el relato en dos aspectos concretos: la excelencia de la labor profesional de Horikoshi y la bellísima historia de amor que vive con Nahoko.

Técnicamente, el film es impresionante. Los colores, los fondos, los paisajes, los movimientos, la ambientación… Las imágenes tienen tal riqueza que al espectador le resulta imposible abarcar tanto con la mirada. Desde luego, ayuda mucho –como en sus anteriores filmes– la preciosa banda sonora de Joe Hisaishi: otro genio. Los personajes de Jirô y Nahoko están diseñados con una ternura exquisita, y su desbordante romanticismo remite a directores como Sirk, Borzage o Lean. Sus relaciones durante el noviazgo y en el matrimonio son de lo mejor que he visto en el cine en los últimos años, junto con las de “Up” (2009). La sutileza de la escena de la noche de bodas es antológica.

Algunos críticos han calificado esta película de “obra inferior”, opinión que no comparto en absoluto. Personalmente, pienso que Miyazaki se ha convertido en un sabio y El viento se levanta lo confirma. No con esa sabiduría del que acumula sólo conocimientos –“primero es la inspiración; la técnica viene después”, le dice Caproni a Jirô en una escena del film–, sino con esa sabiduría profunda capaz de ver dentro de la persona: sus ilusiones, sus sueños, su fragilidad y su grandeza. Miyazaki ha cultivado una mirada libre de obsesiones y prejuicios, que le permite proponernos la construcción de un mundo pacífico y lleno de belleza; y una visión positiva de la realidad, sin renunciar a un noble idealismo.

La película incluye muchos temas llenos de interés, que desbordan esta breve reseña: las relaciones familiares, la amistad, la generosidad... La última escena de la película me produjo un nudo en la garganta y unas cuantas lágrimas. Gracias a Dios, la sala se mantenía a oscuras y pude sorberlas mientras aparecían los títulos de crédito, a la vez que sonaba una hermosa canción japonesa subtitulada en castellano, que hablaba… ¿De qué iba a hablar? Del cielo, naturalmente.

sábado, 3 de mayo de 2014

Remake de "Ben Hur" para 2016

Ben Hur, el filme que triunfó en los Oscars de 1960 (11 estatuillas, récord sólo igualado por Titanic y El retorno del Rey), va a tener un prometedor remake en la primavera de 2016.

Desde hace más de un año, la MGM viene trabajando en esta idea. Pero ahora el proyecto se ha agigantado. Esta nueva versión de Ben-Hur parece haberse convertido en algo muy importante, ya que está reuniendo a los productores que han trabajado últimamente en películas bíblicas. Hace unos días, se dio a conocer que la Paramount, el estudio que ha producido Noé (la segunda película bíblica más taquillera de la historia, después de La Pasión de Cristo), iba a co-producir este remake. Al día siguiente se anunció que los productores Mark Burnett y Roma Downey, creadores de la miniserie La Biblia y del filme Son of God, se incorporaban también al equipo de producción. Ya sólo falta que alguno de los productores de Exodus, el proyecto dirigido por Ridley Scott, aparezca también en nómina. ¿Será la sorpresa del verano?

De momento, el remake ya tiene fecha de estreno: el 26 de febrero de 2016. Curiosamente, el lanzamiento no será al comienzo de la Cuaresma, sino aproximadamente a la mitad. La razón es que los productores quieren llegar también a los cristianos de la las Iglesias orientales, que ese año celebran la Pascua el 1 de mayo. En todo caso, hay notorias coincidencias: La Pasión de Cristo se estrenó el 25 de febrero de 2004, y Son of God, el 28 de febrero de 2014.

La película tiene también director: Timur Bekmambetov, que se ha ganado una buena reputación con Wanted, Guardianes de la noche o Abraham Lincoln: Cazador de vampiros.  El guión, escrito originalmente por Keith Clarke (Camino a la libertad), tiene también revisiones del oscarizado John Ridley (12 años de esclavitud), y parece que va a seguir más fielmente la novela de Lew Wallace: Ben-Hur. A Tale Of The Christ (1880).

A propósito del argumento, los productores han dicho: “La película vuelve al corazón de la novela épica de Lew Wallace, que se centra en la naturaleza de la fe”. Lo cual parece un buen presagio. A modo de sinopsis, han añadido: “La historia sigue a un noble acusado falsamente, que sobrevive a los años de esclavitud para vengarse de su mejor amigo que lo traicionó. Ambos tendrán que elegir entre el castigo y el perdón”.

En lo relativo a las recientes incorporaciones, Deadline ha dado a conocer estas declaraciones de Paramount y MGM: “Estamos encantados de que Mark y Roma se unan al equipo de producción para llevar esta historia tan increíblemente clásica a la gran pantalla. Su incomparable pasión, creatividad y éxito en la producción de filmes basados en la fe supondrán un gran valor para la película, y estamos deseando trabajar juntos”. En respuesta, algunos críticos han aventurado que su incorporación no se debe tanto a su aportación creativa como a su capacidad de vender películas de temática cristiana.

Todas las versiones de Ben Hur han cosechado grandes éxitos. La versión de Fred Niblo (1925), con Ramón Novarro en el papel del noble de origen judío, fue uno de los filmes más populares del cine mudo. Y la de William Wyler (1959), con Charlon Heston en el papel estelar, se convirtió en la cinta más taquillera de la historia, hasta que llegó El padrino (1972).

También hay otra versión más reciente (2010) para televisión, (ver cartel más arriba), con participación española: el actor Miguel Ángel Silvestre y la actriz Lucía Jiménez.

Lo que todo el mundillo de Hollywood se pregunta es: ¿qué actor se meterá en la piel de Judá Ben Hur? Y, más importante todavía: ¿podrá superar el listón establecido por Heston?

La respuesta, en 2016.

domingo, 27 de abril de 2014

“El cielo es real”, un filme cristiano que barre en la taquilla U.S.A.

(JUAN JESÚS DE CÓZAR).- Se estrenó el pasado 16 de abril en 2.400 salas de Estados Unidos (actualmente ya son 2.700) y lleva cosechados más de 38 millones de dólares, una cifra sorprendente si pensamos que ha contado con un presupuesto de 12 millones y que se trata de una película expresamente cristiana.

El impacto del film se entiende mejor comparando estos datos con los de “Trascendence”, película protagonizada Johnny Depp que se estrenó el 18 de abril en casi 3.500 salas: con un presupuesto de 100 millones de dólares, por ahora sólo ha recaudado algo más de 14 millones en la taquilla estadounidense.

Recogemos en este artículo algunos apuntes relacionados con el guión, el director y los intérpretes, porque la crítica de la película tendrá que esperar a su estreno en España… ¡si se estrena! La duda surge en relación con la distribuidora, Sony, y su conocida estrategia de incorporar directamente al mercado del dvd –fuera de USA– las películas de temática religiosa: así ocurrió en nuestro país con “Prueba de fuego” (Fireproof, 2008) y con “La fuerza del honor” (Courageous, 2011). De ambas nos ocupamos en este blog.

Ha dirigido “Heaven is for real” (título original del film) Randall Wallace, nominado al Oscar por el guión original de “Braveheart” (Mel Gibson, 1995) y director de “Cuando éramos soldados” (2002). La trayectoria de Wallace es muy interesante. Después de estudiar Ruso, Religión y Literatura en la Universidad de Duke, se trasladó a Hollywood para cursar Canto y Composición. Comenzó entonces a escribir cuentos, novelas y guiones para películas, hasta que fue contratado como guionista para una televisión a finales de la década de 1980. Su relación profesional con Mel Gibson y el éxito mundial de “Braveheart” resultaron claves en su trayectoria profesional.

Sobre sus creencias, Wallace ha declarado: “Crecí en un hogar cristiano en Tennessee (…). Creo que la muerte de Jesús de Nazaret abrió una puerta al amor y a la vida que es, literalmente, unión con Dios (…) A veces no entiendo algunas de las cosas que hizo, pero pienso que Jesús no me pidió que lo entendiera, sino que lo siguiera. Dio su vida y resucitó de entre los muertos. Así que trato de seguirle. No estoy tratando de difundir mi propia creencia; estoy tratando de vivir sabiendo que Dios me ama, y la única manera que veo de hacerlo es amando a los demás”.

El guión de “El cielo es real” –coescrito por el propio Wallace– está basado en el libro homónimo de Todd Burpo, basado en un caso real: cuenta la experiencia vivida por él y su mujer con su hijo Colton, un niño de 4 años que sobrevivió a la muerte y que afirmó haber visitado el cielo. Greg Kinnear (“Mejor imposible”) se pone en la piel de Todd Burpo, un pastor cristiano que ve zarandeada su fe a causa de una revelación tan “peregrina”… y tan real. Connor Corum da vida a Colton, y Kelly Really a Sonja, la esposa de Todd.

Pese a la claridad temática del film, han surgido algunas voces que se preguntan si “Heaven is for real” es realmente una película 100% cristiana. Este tipo de polémicas resultan habituales en los Estados Unidos, donde conviven multitud de confesiones cristianas, cada una con sus particulares visiones. Esas voces aducen que se han alterado algunos enfoques del libro con el fin de atraer a una mayor audiencia. Las siguientes alegaciones de sus detractores, al comparar la película con el libro, pueden servir como botón de muestra:

- En la película, sin embargo, hay muy pocas referencias a la Biblia.
- Se omiten la presencia del Espíritu Santo, de la Virgen y de San Juan Bautista.
- Nadie habla del infierno en el film, excepto para descartar la idea.
- Se elude la idea de que las personas necesitan tener una experiencia de conversión para poder ir al cielo.

Errores y omisiones aparte –sería estupendo que no los hubiera, pero no hay que esperar de las películas lecciones de Teología–, me parece que hay que dar la bienvenida a este cine trascendente, realizado por profesionales que se atreven con propuestas arriesgadas y que desean llega a un público amplio y variado. Porque el cine no es ideal: también “Cinema is for real”.

lunes, 21 de abril de 2014

La escena de la Resurrección en el cine (y 2)


Ayer veíamos cómo los filmes clásicos (Rey de Reyes, Jesús de Nazaret y la miniserie Jesús) habían plasmado la escena de la Resurrección. Hoy completo esa visión panorámica con la referencia dos filmes modernos, que ofrecen una nueva visión de Cristo.

En la misma línea de mostrar a un Jesús divino y humano, Redentor de los hombres y –a la vez- cariñoso y afable con todos, en el año 2000 se estrena en Estados Unidos una película de animación, dirigida por Stanislav Sokolov, titulada El hombre que hacía milagros. Muy fiel a los Evangelios, la historia está narrada desde el punto de vista de una adolescente: la hija de Jairo, a la que Cristo resucita en una escena conmovedora.

El filme presta una especial atención a la secuencia de la Resurrección y a los acontecimientos que siguieron. Mientras otras películas omiten esa parte (El Mesías) o la distorsionan por completo (Jesús de Montreal, Jesucristo Superstar), El hombre que hacía milagros le da una importancia capital en el conjunto del relato. Además, y en comparación con los demás filmes comentados en este serial sobre “La Resurrección en el cine”, aquí el desarrollo de esos acontecimientos abarca un metraje considerable y conjuga, en su narración, la fidelidad a las Escrituras con una integración creativa de las distintas escenas relatadas por S. Juan y S. Lucas.

En este filme vemos, de forma hilvanada, todos los sucesos de aquellas horas: María Magdalena encuentra la tumba vacía y se echa a llorar (Jn 20, 1). Entonces, una voz cálida a sus espaldas —que ella toma por la del hortelano— trata en vano de consolarla; hasta que le oye pronunciar su nombre, “¡María!”, y se vuelve conmovida porque ha comprendido que está ante Jesús resucitado (Jn 20, 11-18). Según le indica el Maestro, corre a contárselo a Pedro, y esto mueve al apóstol a acudir a la tumba (Jn 20, 2-7), aunque sin la compañía de Juan.

De regreso a Jerusalén, mientras medita en el sepulcro vacío, Pedro se encuentra con el Maestro (Lc 24, 34) y vuelve corriendo para contarlo a los demás apóstoles. Al llegar al cenáculo, vemos que acaban de llegar Cleofás y Jairo, y éstos relatan —se ve luego en dibujos animados— cómo Jesús se les ha aparecido en el camino a Emaús y les ha explicado las Escrituras, y cómo le han reconocido al partir el pan (Lc 24, 13-35). Tomás muestra entonces un escepticismo sarcástico frente a esos relatos, que juzga fantaseados... Y aquí corté la secuencia, para no hacerla demasiado larga. Lo que sigue es la repentina aparición de Jesús, que enseña sus manos a todos, y en especial a Tomás. El apóstol cambia su incredulidad por un sincero acto de fe (Jn 20, 36-41).

La concatenación de escenas -creando unidad en lo que eran cuadros sueltos- es lo que hace sublime, atractivo y dinámico el relato que este filme nos ofrece de toda la secuencia de la Resurrección.

(Para ver la secuencia, pinchar en el fotograma)



El último filme que analizamos en este serie es La Pasión de Cristo (2004), dirigido por Mel Gibson. En un plano breve (un epílogo sumamente sugestivo a todo el gran relato de la pasión) nos ofrece una explicación teológica –basada por completo en un pasaje de S. Juan- de lo que sucedió en el instante de la Resurrección.

Según testimonios de la época, los judíos empleaban una gran sábana blanca para embalsamar a los difuntos. También era costumbre envolver el rostro con otro paño más pequeño (sudario, le llamaban) para sujetar la mandíbula y evitar que se abriera la boca del cadáver. Es lo que hicieron con Jesús: tenía la sábana “y el sudario que había sido puesto en su cabeza” (Jn 20, 7). Con esto tenemos dos piezas: la sábana y una venda separada de ella que se usaba como mortaja.

Cuando Juan entró en el sepulcro, “vio los lienzos plegados y el sudario, que había sido puesto en su cabeza, no plegado junto con los lienzos, sino aparte, todavía enrollado, en un sitio” (Jn 20, 7). Es esa disposición de los lienzos (“todavía enrollados” pero sin el cuerpo en su interior), simplemente “plegados” (en el original griego: “caídos”, como si hubiera desaparecido el cuerpo de su interior) es lo que inmediatamente mueve a la conversión del apóstol: “Entonces entró también el otro discípulo…, y vio y creyó” (Jn 20, 8).

Todo esto es lo que trata de reflejar el último plano de la película de Mel Gibson. Un fantástico plano-secuencia sugiere el momento en que se desliza la piedra de la entrada. Todos los Evangelios señalan que la piedra fue removida, y Mateo describe incluso el momento en que “se produjo un gran terremoto, y un ángel del Señor… apartó la piedra” (Mt 28, 2). La toma va recorriendo las distintas cavidades de la roca, y de repente entran en plano los lienzos sagrados en el momento en que empiezan a caer sobre sí mismos.

Sigue el movimiento del plano, y los lienzos quedan “caídos”, atados y enrollados alrededor de la mortaja, como si en ese preciso momento hubiera desaparecido el cuerpo de Jesús. Justo entonces vemos la razón de ese vacío: la cámara enfoca un luminoso primer plano de Cristo resucitado, que a continuación se alza para mostrar su cuerpo glorioso, sin los estigmas de la flagelación y la coronación, pero sí con las señales de los clavos en sus manos. Es el momento en que acaba de resucitar y por eso los lienzos caen sobre sí mismos. Gibson muestra así a los espectadores, justo en el momento en que sucede, lo que una vez acontecido conmoverá profundamente a Juan.

domingo, 20 de abril de 2014

La escena de la Resurrección en el cine (1)

Hoy, día de la Resurrección del Señor, es un buen momento para ver cómo han reflejado este episodio las principales películas. Hoy hablaré de tres filmes clásicos, y mañana de dos más recientes.

En Rey de Reyes (1961), dirigida por Nicholas Ray, el pasaje de la Resurrección sigue a pies juntillas el relato evangélico de San Juan. María Magdalena (Carmen Sevilla) ha pasado la noche entera en el exterior del sepulcro, porque quiere embalsamar el cuerpo del Señor en cuanto pase el sábado (día de obligado descanso para los judíos). Al despertar, “todavía muy temprano, cuando aún estaba oscuro… vio quitada la piedra del sepulcro” (Jn 20, 1). Se asoma, ve los lienzos depositados sobre la losa, “y entonces echó a correr” (Jn 20, 2).

Profundamente agitada, pues piensa que “se han llevado al Señor” (Jn 20, 2), sale en busca de alguien que pueda darle razón de lo que sucede. Alejándose de allí (el relato fílmico omite el encuentro de María con Pedro y Juan, y la carrera de estos hacia el sepulcro), la Magdalena divisa a un hombre que está vuelto de espaldas tanto hacia la cámara como hacia ella. “Pensando que era el hortelano, le dijo: ‘Señor, si te lo has llevado tú, dime dónde lo has puesto’” (Jn 20, 15).

Sin volverse hacia ella, el hombre inicia el diálogo que recoge S. Juan: “Mujer, ¿por qué lloras?”. “Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto”. En ese instante, es Jesús (Jeffrey Hunter) quien se vuelve –no María Magdalena- y exclama su nombre. Ella le reconoce (aquí más por la visión de su rostro que por escuchar su voz) y grita: “¡Maestro!”. Jesús le dice: “No me toques, porque aún no he subido a mi Padre. Ve a mis discípulos, y diles que asciendo a mi Padre y a vuestro Padre” (Jn 20, 15-1). El filme concluye el discurso de Jesús con una frase de Mateo: “Diles que vayan a Galilea, allí me verán” (Mt 28, 10).


En 1973, y como consecuencia de dos filmes polémicos (Jesucristo Superstar y Godspell), se concibió la idea de producir un serial televisivo sobre la vida de Jesús. Un proyecto de clara inspiración cristiana, que llevaron adelante la RAI (católica) y la BBC (anglicana). La imagen que la serie nos da de Cristo es clara, brillante, muy divina.

En su relato de la Resurrección, el director Franco Zeffirelli quiso subrayar sobre todo los sentimientos y las reacciones de los personajes. La secuencia arranca con la llegada de María Magdalena y otras dos mujeres (en esto sigue a Mc 16, 1), todavía con las brumas del amanecer. Los soldados dormitan, pero uno despierta: “¿Quiénes sois?”. La Magdalena es quien lidera el grupo: “Somos la familia de Jesús” (Aquí evoca una frase de Jesús: “El que cumple la Voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi Madre”). “¿Y qué queréis?” “Entrar en la tumba para ungir el cuerpo y llevarle ropa limpia, perfumes…”. El afecto humano de los seguidores de Cristo queda manifiesto en el diálogo. Tanto, que conmueve a los soldados: “Está bien. Pero necesitaréis un ejército para remover la piedra”.

En el trayecto al sepulcro, dos jóvenes y misteriosos labriegos les dicen desde una loma: “¿Por qué buscáis a los vivos entre los muertos? Jesús no está aquí?”. (Zeffireli traslada a esta escena previa el encuentro de las mujeres con dos ángeles en la entrada del sepulcro). Ellas les toman por locos y siguen adelante; pero, al llegar al sepulcro, descubren que, en efecto, Jesús no está. María Magdalena vuelve entonces sobre sus pasos, pero los dos jóvenes han desaparecido.

Sigue una breve escena, en la que el tribuno sospecha que sus soldados se han dormido en la guardia. Y, a continuación, el director italiano centra su atención en las actitudes de los apóstoles. Llega al cenáculo Felipe, y todo son recelos de que puedan correr la misma suerte que Jesús. Preguntan a Pedro, que ya entonces hace cabeza en el colegio apostólico, y él responde: “Debemos hacer lo que el Maestro hubiera querido”. Ya no hay dudas ni negaciones en Pedro. Empieza a ser la piedra sobre la que se edifica la Iglesia.

En el instante en que Tomás duda de que Jesús pueda volver, llega María Magdalena y afirma conmovida: “¡Le he visto! ¡Al Maestro! Ha resucitado”. A continuación, la cámara enfoca la reacción de Pedro. Por ese primer plano, y por las citas antes señaladas, podemos concluir que este relato de la Resurrección sigue bastante de cerca el Evangelio de Marcos, que recoge sobre todo la predicación de S. Pedro. Y es que, por encima de la continuidad escriturística, lo que busca Zefirelli en este pasaje es retratar la reacción de los personajes: la emoción y el amor de la Magdalena, la autoridad de Pedro, el temor de los apóstoles, la tosquedad de los soldados, la incredulidad del tribuno…

(Para ver la escena, pinchar en el fotograma).


A las puertas del tercer milenio, y tras algunas cintas polémicas (La última tentación de Cristo, Jesús de Montreal) que omiten deliberadamente la secuencia de la Resurrección, varias películas se proponen reflejar una nueva imagen de Cristo: más equilibrada e históricamente precisa.

Frente al Jesús exclusivamente divino de los sesenta (Rey de Reyes, La historia más grande jamás contada) y frente al Jesús “revolucionario” de los 70 y 80 (Jesucristo Superstar, Jesús de Montreal), los nuevos filmes van a tratar de mostrar a un Jesús que es Dios y Hombre al mismo tiempo: muy divino en sus milagros y en su mensaje, pero también muy humano en la preocupación por su Madre y por todos los que le siguen.

El primer fruto de esta nueva tendencia vino de la mano de Ettore Bernabei, un productor italiano que produjo con la CBS la miniserie Jesús (1999), de cuatro horas de duración, dirigida por Roger Young e interpretada por Jacqueline Bisset, Jeremy Sisto y Debra Messing. Jesús habla de su condición divina, pero a la vez sonríe, bromea y dialoga afectuosamente con los apóstoles.

En el relato de la Resurrección, Young ha creado una puesta en escena que hila muy bien las distintas versiones de los evangelistas. Sobre todo, sigue muy de cerca el relato de S. Juan. La mañana del Domingo, María Magdalena se dirige al sepulcro. Ve la piedra removida (Jn 20, 1) y corre al cenáculo para decir a los apóstoles que “¡Han robado su cadáver!” (Jn 20, 2). Pedro y Juan salen corriendo hacia el sepulcro (Jn 20, 3). Juan corre más y llega antes, pero sólo se asoma en la entrada. Enseguida llega Pedro y entra (Jn 20, 4-6).

Entonces surge el diálogo entre la razón y el amor, dos caminos para llegar a la Fe. Pedro dice: “No está” (es lógico y razonable pensar que lo han robado), pero Juan contesta: “Ha resucitado”. Pedro sigue hablando el discurso de la razón: “Resucitado no, han robado su cadáver”. Juan, movido por el amor, ha alcanzado ya la Fe: “Pero Él dijo al tercer día resucitaré”. Y Pedro cree al fin (Se trata de una licencia, pues el evangelista dice que el único que creyó es Juan: Jn 20, 10).

Al salir del sepulcro, se topan con María Magdalena, que ha vuelto. Ellos se van corriendo a decir a todos que Jesús ha resucitado (nueva licencia del director) mientras ella se queda desconsolada junto a la tumba (Jn 20, 11). Por detrás de un alto palmeral, se oye una voz que dice: “Mujer, ¿por qué lloras?” (Jn 20, 15). Magdalena no reconoce aún la voz de Jesús, y le dice, tomándole por el hortelano: “Si te has llevado a mi Señor, dime dónde lo has puesto”. Jesús sale de la zona arbolada y dice, a la vista de ella: “¡María!”. Y ella grita: “¡Maestro!” y le abraza emocionada (Jn 20, 16). Una reacción mucho más efusiva que la sugerida en el Evangelio (“No me toques”, le dice Jesús) y más expresiva que las reflejadas en filmes anteriores.

Además, aquí el reconocimiento de Jesús no se produce porque Él se vuelva hacia ella (como en Rey de Reyes) sino por la elevada maleza, lo cual es más razonable. No recoge con exactitud las palabras de S. Juan (“Ella se volvió”), pero sí la sugerencia de que el descubrimiento se produce cuando escucha su nombre. Descubrir que Dios la llama por su nombre, personalmente, con un tono conmovido de infinito cariño, es algo que la cinta sugiere, aunque no lo haya reflejado por completo.

Después vendrá también la reticencia de Tomás y el testimonio de María Magdalena, justo antes de la aparición de Jesús (Jn 20, 24-29), pero esto queda ya fuera del vídeo que ahora presento. Lo que muestro es suficiente para ver cómo Roger Young ha sabido plasmar en imágenes todos los sucesos de aquella intensa mañana y todas las reacciones de los personajes principales. Todo en apenas 3 minutos y siguiendo enteramente el relato de S. Juan.

viernes, 11 de abril de 2014

Siete películas sobre la pasión de Jesús

La mayor parte de los filmes sobre Jesús abarcan su vida entera o, al menos, su vida pública. Pero, en la historia del cine, también se han producido películas centradas en el relato de la Pasión, o que han tomado ocasión de esa escena para contar una historia de profunda significación cristiana.

En este post ofrezco un breve comentario de las siete películas que, a mi juicio, mejor han reflejado la crucifixión y muerte de Jesús. En cada una indico el director (D) y, si tiene un papel relevante, también el actor que encarnó a Jesucristo (J).

a) Filmes sobre la Pasión:

- La pasión de Cristo (USA, 2004). D: Mel Gibson. J: Jim Caviezel. Muestra con realismo y crudeza los tormentos que sufrió Jesús: los azotes, la subida al Calvario, la crucifixión. Vemos el papel de María en la Redención y su especial sintonía con su Hijo. Sin duda la versión más completa de los sufrimientos de Cristo, con abundantes símbolos y metáforas. La más conocida y la que más ha influido en el público. 126 min.

- Gólgota (Francia, 1935). D: Julián Duvivier. J: Robert Le Vigan. Película que mantiene muy bien el ritmo, con un guión rico en matices sobre los sentimientos de Jesús, al que muestra en una faceta a la vez divina y humana (no tan solemne como en otros filmes de la época). Duvivier tomó todos los diálogos de los Evangelios, componiendo las escenas con una estética preciosista, y con un tono lírico sin precedentes. En este filme se inspiró Zeffirelli para construir su serial televisivo Jesus de Nazaret. 95 min.

- La Passion de Notre-Seigneur Jésus Christ (Francia, 1902). D: Ferdinand Zecca, producida por la casa Pathé con fotografía de Segundo de Chomón. El público acogió el filme con entusiasmo, y Zecca decidió entonces ampliar el proyecto, escribiendo un guión más amplio que abarcaba la vida entera de Jesús. Entre 1903 y 1906, filmó otras escenas que incorporó a las ya rodadas; y al final, la cinta contenía 37 cuadros que contaban la vida entera de Cristo.

- The Passion Play of Oberammergau (USA, 1898). D: Henry Vincent, J: Frank Rusell. Este filme compitió duramente con otro de los Lumiere titulado La Vie et la Passion de Jésus-Christ. El filme de Vincent hace referencia a una representación multitudinaria que, cada cierto tiempo —desde 1634—, lleva a cabo el pueblo entero de Oberammergau, en Baviera, durante la Semana Santa. Inspirado en ella, escribió su propia historia de la Pasión y filmó la película en el Museo de cera y en el Gran Central Palace de Nueva York.

b) Filmes que dramatizan historias en torno a la Pasión:

- Ben Hur (USA, 1959). D: William Wyler. Judá Ben Hur, un aristócrata judío injustamente condenado a galeras, encuentra ayuda y consuelo en Jesús de Nazaret, a quien nunca olvidará. Con el tiempo, ambos vuelven a encontrarse en el momento de la crucifixión: un encuentro que permite a Ben Hur convertirse, volver a la fe perdida y recuperar a su madre y a su hermana, enfermas de lepra. 212 min.

- La túnica sagrada (USA, 1953). D: Henry Koster. Primera película en Cinemascope, que obtuvo cinco candidaturas a los Oscar, incluidos los de mejor película y mejor actor (Richard Burton). Burton interpreta a Marcelo Gallo, el centurión romano encargado de supervisar la crucifixión, cuya vida cambia para siempre cuando, al pie de la cruz, gana la túnica de Cristo en un juego de apuestas. 135 min.

- Barrabás (USA, 1962). D: Richard Fleischer, basada en una novela de Par Lagerkvist. La historia se centra en el personaje del malhechor (interpretado por Anthony Quinn) que fue liberado por Poncio Pilato en lugar de Jesús. Esta figura del ladrón nos es presentada con realismo, como un hombre violento y asesino, pero cuya existencia queda marcada para siempre por la obsesión de que un hombre bueno, al que muchos creían Hijo de Dios, sufrió la muerte miserable a la que él estaba condenado.

Otras películas han tratado también, directa o indirectamente, el relato de la pasión de Cristo. Pero ninguna con la fidelidad de las 4 primeras ni con la sincera emotividad de las 3 últimas. Feliz Semana Santa, también con ayuda del cine.

domingo, 6 de abril de 2014

“Noé”: cine bíblico 2.0 (Por qué, a pesar de todo, merece la pena verla)

(JUAN JESÚS DE COZAR).- Después de lo que ha “llovido” en relación con la película “Noé”, parecía obligado incluir en el blog una reseña de primera mano. El sexto filme de Darren Aronofski (Brooklyn, New York, 1969), estrenado en España el pasado viernes 4 de abril, provoca en el crítico sensaciones diversas y a veces contradictorias. ¿Cómo explicarlo? Supongamos que su imaginación conserva como modelo de cine bíblico el que realizó Cecil B. DeMille y el de quienes siguieron su estela: “Los Diez Mandamientos”, “Sansón y Dalila”, “La túnica sagrada”, etc; o aquella película de John Huston titulada “La Biblia”, que recuerdo haber visto de niño en pantalla grande. Pues bien, “Noé” choca frontalmente con estos esquemas.

Pensemos ahora en la juventud multipantalla, habituados a una estética de videojuegos, a los alardes digitales, a imágenes que se suceden a la velocidad de la luz… “Noé” encaja perfectamente en ese mundo audiovisual.

Soy consciente de que la mayoría de los lectores de una crítica buscan datos que disipen sus posibles dudas: ¿voy a verla o no? A la vez, ellos deben tener en cuenta que lo que leen no es más que una opinión personal. Dicho esto, hay que mojarse y lo que sigue pretende justificar que sí, que a pesar de tratarse de una película desmesurada, a veces extravagante, con escenas que chirrían y que pueden provocar cierto sonrojo en el espectador “clásico”, “Noé” tiene calidad y buenas intenciones.

La historia original es bien conocida; y a Aronofski, judío que se declara ateo, siempre le impresionó el relato. No es de extrañar, por tanto, que después del éxito de la cruda y sobrevalorada “El cisne negro”, consiguiera una financiación de 130 millones de dólares para su ansiada “Noé”. Aronofski –también guionista junto Ari Handel– ha llevado el texto bíblico a su terreno, de modo que le permitiera desarrollar la gran potencia visual que caracteriza a sus películas. Y, claro, se aleja del texto sagrado: propone una situación familiar algo distinta, presenta unos ángeles caídos que parecen rocosos transformers, introduce un villano (casi de cómic) llamado Tubal Caín…

El resultado es una mezcla de géneros no siempre bien armonizados, pero que generan una escenas vistosas, apabullantes desde el punto de vista técnico, y muy impactantes para el espectador; que se ve arrastrado por las imágenes, el sonido y una épica banda sonora de Clint Mansell, con variados elementos electrónicos, que a veces se antoja algo estridente.

Se dice que Aronofski no ha querido ofender a nadie, y pienso que la película le da la razón. Una actitud que –aparte de las convicciones personales‑ parece inteligente, teniendo en cuenta que para recuperar la inversión realizada, es mejor no fabricarse enemigos. Es verdad que el director inventa; pero, puestos a inventar, ¿por qué no colocar a Noé una segunda mujer jovencita que “animara” el arca?; o, ¿por qué no proponer una disputa entre Sem y Cam por Ila (Ema Watson)? Pues no. La película propone unas relaciones amorosas respetuosas, evita la violencia truculenta y utiliza un lenguaje lleno de corrección (Vamos, que no hay ni sólo taco).

Ciertamente, se nos presenta a un Noé (un creíble Russell Crowe) algo atormentado y oscuro, siempre dispuesto a cumplir la voluntad de un Dios que a veces parece exigirle demasiado, y que no siempre sabe distinguir de sus propios deseos. Y aquí es justo reconocer la aportación al guión del papel de Naameh (Jennifer Connelly), la esposa de Noé, que moderniza el personaje al mostrarla como una mujer fuerte y llena de ternura, el gran apoyo de Noé y de sus hijos, pero lejos de ser una mujer sumisa. Menos interés tiene –a mi parecer– la inclusión de Matusalén (Anthony Hopkins), el abuelo de Noé.

El fulgor de los efectos especiales no oculta los temas de fondo: el plan salvífico de Dios, el pecado y la culpa, el castigo, el perdón; la compasión, el arrepentimiento, la presencia del mal en el mundo y en el propio corazón del hombre. Todo desde una perspectiva elemental, pero meritoria, teniendo en cuenta como está el “patio”. Incluso se apunta el deseo de Dios de hablar con los hombres, que fácilmente nos olvidamos de Él.

¿Noé, un líder ecologista? Desde luego hay una clara reivindicación del cuidado del medioambiente –Noé conserva y construye, mientras Tubal Caín consume y destruye‑, pero no está ahí la clave del filme. En realidad, no deja de ser una película de acción con el pre-texto del famoso diluvio.

¿Será así el cine bíblico del siglo XXI? Supongo que habrá de todo. En cualquier caso, “Noé” no es para nostálgicos, y abre la puerta a un tipo de filmes “religiosos” que –de esto no hay duda– estarán adaptados a los gustos estéticos de las nuevas generaciones.

domingo, 30 de marzo de 2014

Doce películas para esta Semana Santa


Dentro de trece días es el Domingo de Ramos. La semana siguiente -que, por tantos motivos, todo el mundo denomina Santa- será fecunda en representaciones de la Pasión: procesiones de pasos y tronos, obras teatrales, tradiciones centradas en la Cruz... Mil y un eventos artísticos inundarán las calles de nuestro país, mostrando a las claras lo mucho que la cultura cristiana ha calado en nuestra sociedad.

Hasta hace poco, la programación televisiva se mantenía en esa línea: procuraba incluir filmes religiosos -que relatan la vida de Jesús o la de los primeros cristianos- para recordar a los espectadores los acontecimientos que íbamos a celebrar. Últimamente, sin embargo, las parrilas de las cadenas se han distanciado un tanto de lo que conmemoramos en la Semana Santa. Y como, al haber más tiempo libre, muchas familias piensan en ver películas enriquecedoras, aptas para todos los públicos y que a la vez evoquen los acontecimientos de la Pasión, he pensado en publicar esta selección de películas, que están en los cines o que pueden encontrarse en cualquier video-club.

En otros lugares he publicado "Las 10 mejores películas sobre Jesús de Nazaret", "Las 100 películas más inspiradoras de la historia" o "Las 100 mejores películas católicas". Ahora propongo un elenco con 3 listados de filmes: 4 sobre la vida de Jesús, 4 sobre los primeros cristianos y 4 películas recientes con valores (en los cines o en DVD). El próximo domingo publicaré otro listado con "Siete películas sobre la Pasión de Cristo", y ahí comentaré más extensamente algunas que aquí señalo. Espero que la de hoy os sirva para programar el cine de las tres próximas semanas:

a) Vida de Jesús:

- Jesús de Nazaret (Italia, 1977), de F. Zeffirelli. Mini-serie en 4 capítulos. Todos.
- Jesús (Italia, 1999), de R. Young. Mini-serie en 2 capítulos. Para jóvenes.
- El hombre que hacía milagros (2000), de Derek W. Hayes y Stanislav Sokolov. Animación en 3-D. Para toda la familia, gustará mucho a los niños.
- La pasión de Cristo (USA, 2004), de Mel Gibson. Para jóvenes y mayores.

b) Primeros cristianos:

- Quo Vadis (1951), de Mervyn LeRoy (con Robert Taylor y Deborah Kerr)
- Ben Hur (USA, 1959), de William Wyler (con  Charlton Heston y Stephen Boyd)
- Barrabás (1962), de Richard Fleischer (con Anthony Quinn y Vittorio Gassman)
- En busca de la tumba de Cristo (2007), de Guilio Base (D. Liotti y Ornella Muti)

c) Películas recientes con valores cristianos:

- El medallón perdido (2014), de Bill Muir (Aventuras; sobre la Fe y la familia)
- Yo creo (2014), de Vicenç Vila y Gemma Bas (Documental en 3D sobre el Credo)
- El gran milagro (2013), de Bruce Morris (Animación; sobre la Misa y los Ángeles)
- Prefiero el paraiso (2012), de Giacomo Campiotti (Biografía de San Felipe Neri)  

domingo, 23 de marzo de 2014

El documental "Yo creo" triunfa en los Oscars del cine cristiano

(JUAN JESÚS DE COZAR).- Se estrenó en España el pasado viernes 21 de marzo, pero ya ha sido proyectado en Festivales de Canadá, Estados Unidos e Italia. Aquí  se ha lanzado en sólo 9 salas, pero los productores han acordado pases especiales durante las próximas semanas en diversos cines de la geografía española. Y si alguna asociación, grupo de amigos, diócesis, parroquia, etc., desea organizar una proyección “a la carta”, no tiene más que pedirlo a la web que han puesto en funcionamiento: http://www.yocreo.net/.

Antes de escribir sobre el contenido del documental, una de las propuestas más atrevidas de los últimos años, me parece obligado contar algo sobre los productores: el matrimonio formado por Vicenç Vila y Gemma Bas. Ambos son de Tarrasa y tienen 6 hijos. Ella, arquitecta. Él, ingeniero técnico superior en Telecomunicaciones.

Hace dos años dejaron sus respectivos trabajos para fundar la empresa Global3DSolutions (www.global3dsolutions). Como respuesta a la convocatoria del “Año de la Fe” promulgado por Benedicto XVI, decidieron elaborar un documental sobre el “Credo”. Así justifica Vicenç la finalidad del proyecto: «Esta película quiere ser una manera moderna y atractiva de profesar públicamente el Credo. (…) Queremos fomentar el encuentro personal con Jesucristo a través de la belleza de la fe, el testimonio de vida y la Palabra de Dios.» El pre-estreno en Gerona, como puede verse en la foto, levantó una gran expectación.

¿Por qué el uso del 3D para un documental? Lo explica Gemma, que ha actuado como directora de fotografía: «El atractivo de la nueva tecnología 3D estereoscópica de alta definición, popular en los cines y en aparatos de televisión domésticos, es que facilita la comunicación. El 3D permite captar más la atención del espectador, se retiene mejor en la memoria y provoca un impacto emocional muy superior. El mensaje más importante que podemos dar al mundo también merece utilizar la mejor tecnología. (…) Si queremos favorecer la nueva evangelización, es importante apostar por los lenguajes audiovisuales del siglo XXI. En este sentido, las nuevas tecnologías al servicio de la evangelización pueden ser verdaderamente útiles. Es un reto actual, ineludible ¡y urgente!».

“Yo creo” está estructurado en tres capítulos: “Creer en Dios Padre”, “Creer en Jesucristo”, “Creer en el Espíritu Santo”. El guión de Vicenç –que también dirige el documental– se apoya esencialmente en variadísimos y atractivos testimonios de personas de todas las edades y condiciones, hilados de forma sencilla y natural, y todo ello salpicado de acertados insertos de pasajes de la Biblia. También la bella fotografía facilita la interiorización que lo que oímos: imágenes naturales o artísticas que nos acercan a la trascendencia, paisajes del macizo de Montserrat, obras de arte pertenecientes a diversas culturas…

Al aspecto visual se añade la música de Jordi Sanjuan, que resulta un apoyo emocional de gran altura para conducir con buen pulso los 60 minutos que dura el documental. Sanjuán, pianista y compositor catalán, ha elaborado una banda original adaptada a los temas que se van tratando: la Creación, el misterio del mal, la Pasión de Cristo, las Bienaventuranzas, la acción de Espíritu Santo…

“Yo creo” ha recibido un gran apoyo popular en el Festival Internacional 3D de Grenoble y varios premios en el “Mirabile dictu” de Roma, conocido como “los Oscars del cine cristiano”. (A la derecha, foto de ese evento: los productores con el Cardenal Gianfranco Ravasi, Presidente del Consejo Pontificio para la Cultura). Además, el Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, dependiente de la Santa Sede, le ha dado su apoyo institucional.

A pesar de tratarse de un documental innovador y de los esfuerzos de Gemma y de Vicenç, no parece fácil que pueda permanecer mucho tiempo en las carteleras españolas. Sin embargo, los pases en distintos eventos y su posterior comercialización en DVD lo convertirán en una valiosa herramienta catequética, porque la fe no es sólo para predicarla sino para practicarla, y los sinceros testimonios que recoge “Yo creo” pueden resultar más eficaces que un (buen) sermón. Así lo espera Gemma cuando expresa que «está pensado para todo el que busca la verdad ¡y la felicidad! Sobre todo quiere sembrar interrogantes en el espectador, que le impulsen a buscar respuestas a las cuestiones esenciales de la vida, invitándole a hacer la experiencia del misterio de Dios.»

domingo, 16 de marzo de 2014

Primera película sobre el Papa Francisco

(ALFONSO MÉNDIZ).- Está en marcha el proyecto cinematográfico Historia de un sacerdote, película basada en la vida del cardenal Jorge Bergoglio, que escribe y dirige Alejandro Agresti. Será protagonizada por Rodrigo de la Serna, y contará la vida del actual Papa desde su juventud hasta su llegada a Roma para el cónclave. El rodaje tendrá lugar en Argentina, España, Alemania e Italia, según ha contado su productor Pablo Bossi.

“Cuando Jorge Bergoglio fue nombrado Papa le pregunté a Agresti si se animaba a contar su historia. Él empezó a trabajar, investigó y escribió un guión en el que ha relatado con gran dramatismo hechos bien documentados sobre la vida de Francisco”, refirió Bossi.

Según el productor, la película empezará a rodarse en 2014 y, aunque será un proyecto “muy internacional”, se rodará íntegramente en castellano. Con experiencia tanto en el cine europeo como en el norteamericana (Agresti dirigió La casa del lago en Hollywood), el equipo de Historia de un sacerdote pondrá el acento en el hecho de que se trata del primer papa argentino. En suma, pretende ser “una película humana, conmovedora, y que respete el espíritu de austeridad de este Papa”.

Bossi y Agresti no han tenido ninguna duda a la hora de elegir el intérprete principal. Rodrigo de la Serna, actor televisivo muy famoso en Argentina, fue su primera opción, como dio a conocer la revista Variety. Su tarea de interpretar al Cardenal Bergoglio es tan delicada que el actor ha eludido en las entrevistas las preguntas sobre su futura interpretación, también porque, aunque ya existe una primera versión del guión, todavía falta mucho camino hasta que empiece el rodaje.

“Rodrigo es uno de los más grandes actores argentinos. Sabemos que puede componer este personaje. Y hasta tiene un parecido físico. Además, está en la edad justa para poder envejecerlo o rejuvenecerlo según las necesidades del relato”, detalló Bossi. También aclaró que el filme será una coproducción europea, con un presupuesto muy por encima del estándar argentino, especialmente porque se trata de una película de época. Por ahora, la película cuenta con el apoyo de la productora española Pentagrama.

La intención de los productores es trabajar con el beneplácito del Pontífice, que hasta el momento no ha manifestado nada sobre el filme. “Nos interesa que conozca este proyecto, que estamos preparando sin gran aparato, y poniendo el foco en su vocación de servicio”, concluye Bossi, entusiasmado con el guión que, más allá de su título, espera que sea “la” película del Papa.

Además de éste, hay otros proyectos audiovisuales sobre el Papa Francisco. En Estados Unidos se han producido ya dos documentales de larga duración: “El papa de las Américas”, de Discovery Channel, y “El papa del fin del mundo”, de The History Channel. Y en Italia están en preparación dos películas cinematográficas más: “La lista de Bergoglio”, que dirigirá Liliana Cavani, sobre la actividad del entonces Cardenal para salvar a muchos perseguidos por la dictadura argentina; y otra, aún sin título oficial, basada en la biografía de Evangelina Himitian, “Francisco, el papa de la gente”, que será dirigida por Pietro Valsecchi.

Lo que está claro es que la vida de este Papa ha despertado mucho interés en el mundo cinematográfico. Sabíamos que la suya era una vida ejemplar de servicio a Dios y a los demás. Ahora sabemos también que es, además, una vida auténticamente “de película”.

domingo, 9 de marzo de 2014

Un "diluvio" de películas bíblicas: 4 estrenos y muchos proyectos

(J.J. DE CÓZAR y A. MÉNDIZ).- La Biblia siempre ha sido –directa o indirectamente– una inagotable fuente de inspiración para el cine. Uno de los primeros ejemplos es “Intolerancia” (1916), la mítica y ruinosa película de D. W. Griffith que cuenta 4 historias de intolerancia: una de ellas, la de las autoridades judías con respecto a Jesús.

Durante los años siguientes continuaron estrenándose filmes de esta temática, aunque el verdadero florecimiento del cine bíblico tuvo lugar en las décadas de 1950 y 1960; fue la época de las grandes producciones norteamericanas, muy bien recibidas también por el público europeo: Quo Vadis (Mervyn LeRoy, 1951), Los Diez Mandamientos (Cecil B DeMille, 1956), Ben-Hur (William Wyler, 1959), Rey de Reyes (Nicholas Ray, 1961), La historia más grande jamás contada (George Stevens, 1965), La Biblia (John Huston, 1966), etc.

Y es que los libros sagrados, además de ser fuentes de la Revelación de Dios a los hombres, están llenos de historias apasionantes, de hechos sorprendentes, de grandes héroes y gestas grandiosas e inspiradoras. Sin embargo, tras la aclamada “Jesús de Nazaret” (1977), de Franco Zefirelli, en los últimos decenios del siglo XX se produjo un cierto desinterés por este tipo de películas.

El estreno en 2004 de “La Pasión de Cristo”, la impresionante cinta de Mel Gibson, supuso un auténtico hito, que despertó de su “letargo bíblico” a las productoras. Descubrieron que sí, que hay mucha gente que desea ver películas de contenido religioso… si son de buena calidad. Y de este modo, se han ido preparando varios proyectos de envergadura que toman pie de las Sagradas escrituras. Todas coinciden en 4 puntos: se trata de historias épicas, sobre personajes conocidos, para un público familiar y con espectaculares efectos especiales.

1) Son of God.- El pasado 28 de febrero se estrenó en USA “Son of God”, de Christopher Spencer. Es, en realidad, una versión reducida de la serie "La Biblia", de cuyo impacto internacional hablamos en este blog. Su emisión televisiva tuvo tanto éxito en todo el mundo, que sus productores han hecho una película para los cines con la parte dedicada a Jesucristo. Se ha estrenado en 3.260 salas y lleva recaudados más de 30 millones de dólares en una semana. En España se estrenará en primavera, en fecha por concretar. Este es el tráiler:



2) Noé.- El próximo 28 de marzo se estrenará en Estados Unidos el relato épico de “Noé”, que llegará a nuestro país el 4 de abril. La película de Darren Aronofsky, interpretada por Russell Crowe, Jennifer Connelly y Anthony Hopkins, viene precedida de cierta intencionada polémica: ¿se ajusta a la Biblia la historia que cuenta? La división de opiniones beneficia al marketing y ha dado ocasión a la productora a realizar el siguiente comunicado: “Esta película se inspira en la historia de Noé. Si bien se han tomado licencias artísticas, creemos que la película es fiel a la esencia, valores e integridad de una historia que es piedra angular de la fe de millones de personas en todo el mundo. La historia bíblica de Noé se puede encontrar en el libro del Génesis”. Para echar más leña al fuego, Russell Crowe ha escrito un twiter animando al Papa Francisco a ver la película. El tráiler, desde luego, es espectacular:



3) Exodus.- Para diciembre de 2014 se espera el estreno de la otra gran epopeya bíblica: “Exodus”, la nueva película de Ridley Scott con guión de Steven Zaillian (“La lista de Schindler”). Esta historia sobre Moisés y su hercúlea tarea de conducir al pueblo elegido por el desierto, con el paso del Mar Rojo incluido, ha contado con un presupuesto de 130 millones de dólares. Entre sus intérpretes está Christian Bale como protagonista,  y otras estrellas de renombre como Joel Edgerton, Ben Kingsley y Sigourney Weaver. Joel Edgerton dará vida a Ramsés II y una española, María Valverde , será Séfora. En el rodaje han participado más de 3000 extras, y las escenas han sido rodadas en Inglaterra, Marruecos y la Sierra de Alhamilla (Almería). He aquí algunas imágenes del rodaje:



4) Mary, Mother of Christ.- Un presupuesto más pequeño ‑aunque un interés mucho mayor‑ tiene el filme “Mary, Mother of Christ”, que algunos han calificado como una pre-cuela del filme de Mel Gibson. En realidad es la respuesta católica de “La Natividad”, con una María más alegre y jovial, más sobrenatural y cercana a Dios, y más consciente de la Elección divina. Con guión de Benedict Fitzgerald (coguionista de “La Pasión de Cristo”) y de Barbara Nicolosi, su estreno está previsto para 2015. La actriz israelí Odeya Rush encarnará finalmente a la Virgen María (durante un tiempo se habló de Camilla Belle) y Peter O'Toole, recientemente fallecido, al anciano Simeón en la la presentación de Jesús en el templo. Otros actores destacados son: Ben Kingsley, Julia Ormond y Jay Willick.

Además de estos, hay otros proyectos en preparación: “Dioses y Reyes”, también basado en la historia de Moisés, que iba a dirigir Steven Spielberg y posiblemente dirija Ang Lee. Por su parte, Paul Verhoeven (“Instinto básico”) quiere realizar una película sobre Jesús de Nazaret, aunque con un decidido propósito de no ser fiel ni a la historia ni a las Escrituras. Incluso se habla de una versión que contaría la historia de “Caín y Abel”, dirigida por Will Smith, y de otra sobre “Poncio Pilato”, interpretada por Brad Pitt… Un auténtico “diluvio” de películas bíblicas.

domingo, 2 de marzo de 2014

La historia real de la mujer que inspiró el filme "Up"


(Juan Jesús de Cózar).- Se llamaba Edith Macefield y nació en Oregon en 1921. Todavía muy joven aprendió francés y alemán y se trasladó a Inglaterra. Contaba de sí misma que había sido espía británica en Alemania, que había escapado del campo de concentración de Dachau y que aprendió a tocar el clarinete gracias a su primo, el legendario músico de jazz Benny Goodman.

Al acabar la Segunda Guerra Mundial permaneció en Inglaterra atendiendo a huérfanos de guerra. Se hizo experta en ópera, y fan de Sinatra y de la Garbo. Su vida seguía siendo divertida y alocada, hasta que en 1965 su madre enfermó gravemente y ella regresó a los Estados Unidos para atenderla. Su madre vivía en una casa de Seattle, y allí murió, pocos años después. Para conservar su recuerdo, ella decidió echar raíces y quedarse allí. Para siempre.

Pensando en su madre, en 1994 escribió y editó con pseudónimo una novela de 1.138 páginas, titulada Where Yesterday Began. En su introducción se podía leer: “Esta historia es para todos aquellos que alguna vez han amado verdaderamente, profundamente, irrevocablemente, incluso en medio de un desastre. Para algunos, el amor simplemente muere y cada uno sigue su camino. Pero para unos pocos, el amor es tan duradero como el tiempo, a pesar de las imposibilidades, la separación, la segura soledad”.

Y aquí empieza nuestra historia...

A principios de 2006, cuando ella tenía 85 años, un tal Barry Martin se incorporó a su nuevo trabajo como jefe de obra para la construcción de un lujoso centro comercial en la ciudad de Seattle. Los promotores habían logrado comprar todas las parcelas, excepto la casa de Edith. Por tanto, la primera misión de Barry fue convencer a la anciana para que la vendiera. Pensó que la vía diplomática sería la mejor: “Buenos días señora Macefield –comenzó Barry–, sólo venía a decirle que hoy vamos a hacer mucho ruido. Si tiene cualquier problema, este es mi teléfono”. Edith aceptó el ofrecimiento y pocos días después llamó a Barry para pedirle… que la llevara a la peluquería. “Ya no puedo conducir mi viejo Chevrolet Cavalier”, se excusó Edith. Aquello fue el comienzo de una gran amistad.

Cuando Barry le preguntó por qué no quería vender su casa, a pesar de que le ofrecían un millón de dólares y una vivienda en otro barrio de Seattle, Edith le contestó: “Yo no quiero mudarme. No necesito el dinero. El dinero no significa nada para mí. Esta es mi casa. Mi madre murió aquí, en este mismo sofá. Regresé a Estados Unidos desde Inglaterra para cuidar de ella. Me hizo prometer que la iba a dejar morir en casa y no en una residencia. Cumplí mi promesa y es aquí donde quiero morir, en mi propia casa, en este sofá”.

La historia de Edith y de su rechazo de la suculenta oferta apareció en la prensa y llegó a oídos de los responsables de la productora Pixar. La consecuencia fue “Up”, una maravillosa historia de amor en la que un hombre decide honrar la memoria de su esposa salvando la casa en la que vivieron tantos años de felicidad. La película se estrenó en 2009, pero Edith no pudo verla porque un cáncer de páncreas acabó con su vida el 15 de junio de 2008. Barry cuidó de ella hasta el final.

¿Y qué pasó con la casa? Pues que la heredó Barry y que, en lugar de ofrecerla a sus antiguos jefes, decidió mantener la memoria de su valiente amiga y venderla a una persona que se comprometiera a conservarla como Edith la dejó. Así lo hizo, y aquí puedes ver una fotografía con los globos de “Up” junto a un fotograma del filme. Abajo tenéis también el trailer.

Es una bella historia, ¿no os parece?