jueves, 17 de junio de 2010

Jesús y la Magdalena en el cine (4).- "El hombre que hacía milagros": la mujer poseída y liberada

Frente a la imagen negativa que los filmes habían dado de María Magdalena durante decenios (como mujer pecadora, desde los años 60 a los 90), en 1999 se produce una película de animación en 3D, “El hombre que hacía milagros”, que presenta de la Magdalena una imagen nueva y más acorde con los Evangelios: una mujer poseída por espíritus malignos (Lc 8,2) de la que Jesús expulsa siete demonios (Mc 16, 9).

En esta película, Sokolov nos la presenta ya en la primera secuencia, antes incluso de que conozcamos a Jesús. Jairo está paseando por Séforis con su hija Tamar (el personaje-narrador desde el que “vemos” toda la historia), y en un momento determinado aparece una mujer claramente desequilibrada: poseída por el demonio y con ciertos poderes pitonisos, parece conocer el interior de las personas, sus maldades. Los albañiles de la sinagoga se ríen de ella, e incluso el capataz la arroja al suelo de un empujón y enarbola un látigo para azotarla…

Algo le detiene. Una mano –la de Jesús- detiene su brazo y, en consecuencia, el injusto castigo. Así se nos presenta Jesús: es el personaje del perdón. Y, a través de los ojos de Tamar, vemos cómo el Señor la acoge y la ayuda a levantarse. Es el primer encuentro entre ellos dos.

miércoles, 16 de junio de 2010

Jesús y la Magdalena en el cine (3).- Europa, años 70-90: la "mujer pecadora"

Si en los años 60 el cine de Hollywood identificaba a María Magdalena con la mujer adúltera, en las cintas europeas de los años siguientes tenderá a identificarse a esta discípula con la mujer pecadora que baña con sus lágrimas los pies de Jesús y los enjuga con sus cabellos.

Así sucede, por ejemplo, en la coproducción italo-británica “Jesús de Nazaret” (1977). En su primera aparición, Zefirelli nos la muestra como una pecadora que es objeto de burla de unos chiquillos: ellos prenden fuego en el exterior de su chabola y ella sale enfurecida persiguiéndolos. Unos de los padres dispersa a los niños de aquel lugar y le increpa con rabia: “En este barrio no hay paz desde que viniste. ¡Ruido y suciedad!”. María entra de nuevo en su casa, donde su último cliente está terminando de vestirse. Se percibe el disgusto profundo de la vida que lleva y el rechazo frontal de todos sus vecinos: “Los niños no destruirían mi casa. Pero sus padres están contra mí”.

El cliente le habla entonces de Jesús, “amigo de publicanos y de pecadoras”. Y aunque ella musite por lo bajo “yo no tengo amigos”, las palabras de ese hombre suscitan su curiosidad. Más tarde, veremos cómo se acerca a escondidas para escucharle, y allí asiste conmovida a sus palabras y al milagro de la multiplicación de los panes y de los peces. Esta escena produce en María una radical conversión interior, que pasa oculta a los demás, pero que más adelante, en casa de Simón el fariseo, se manifiesta encendidamente en lágrimas de dolor que vierte sobre los pies de Jesucristo. Aquí, vemos sólo la imagen desastrosa de su vida antes del encuentro con Jesús. Después le veremos renovada en la unción de Betania y decidida y valiente durante la Pasión: en el juicio ante Pilatos, pide a gritos la liberación de Jesús, cuando todos exigen que sea crucificado.



Una caracterización parecida de María Magdalena es la que vemos en la miniserie italiana “Jesús” (1999). Ella sigue a Jesús, pero a escondidas. En uno de los descansos, la Virgen la descubre entre los arbustos y sale a su encuentro para presentársela a su Hijo. Y acontece el diálogo que cambia subida y sella su definitivo compromiso de seguirle.

Jesús inicia la conversación: “Conozco a María”; como si dijera: no hace falta que me la presentes; sé lo que hay en el corazón de cada hombre. Entonces ella confiesa su condición, lo que considera su verdad más íntima: “Soy una ramera, Jesús”. Pero Él no acepta esa afirmación: “Lo fuiste, una vez. Hace mucho tiempo”. Jesús le hace ver que su dolor y su arrepentimiento le han convertido en otra persona, y Él ya la ha perdonado. La sonrisa de la Virgen confirma las palabras de Jesús, y la Magdalena se retira aturdida, sin fuerzas todavía para manifestar su amor a Jesús.

Al final de la película, María Magdalena vuelve al sepulcro tras haber contado a los Apóstoles que han robado el cuerpo de Jesús. No le han creído. Y ahora ella vuelve llorosa y aún desconsolada porque no cree aún en su Resurrección. Una voz le habla entre el follaje y las palmeras. No le vemos bien. Y María le pide entre sollozos: “Si te has llevado a mi Señor, dime dónde le has puesto. ¡Te lo ruego!”. Entonces aparece Jesús, pero más que su presencia es su voz la que ayuda a reconocerle. Basta una sola palabra: “¡María!”, y la Magdalena le descubre, aún incrédula pero llena de alegría. Dios le ha llamado por su nombre, personalmente. Dios le ha escogido a ella desde toda la eternidad, y ahora le reclama para que vuelva. María corre a abrazar a Jesús, para nunca más apartarse de Él. Y Jesús tiene que pedirle que le suelte… Es, probablemente, la escena que mejor y con más emotividad ha reflejado ese encuentro entre los dos.

martes, 15 de junio de 2010

Jesús y la Magdalena en el cine (2).- Hollywood, años 60: una identificación sorprendente


Ayer veíamos en este blog que la figura de la Magdalena ha sido confundida con otros personajes, sobre todo con la mujer pecadora que unge los pies de Jesús. Pero, en el Hollywood puritano de los años sesenta, esa elucubración llegó a más: se la identificó nada más y nada menos que… ¡con la mujer adúltera!

Así lo vemos en “La historia más grande jamás contada” (1965), en la que el director George Stevens contó con el asesoramiento de varios teólogos protestantes. La mujer adúltera (vestida de rojo, símbolo de la pasión y de la lujuria) es arrojada al suelo a los pies del Maestro, humillada hasta el extremo. Jesús (vestido de blanco, símbolo de la pureza) coge un guijarro del suelo y lanza su famosa frase: “Aquel de vosotros que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”. Uno se acerca al Mesías con intención de coger el pedrusco de su mano, y la mujer adúltera se arrebuja presintiendo lo peor. Pero el hombre mira entonces a Jesús, y en vez de coger la piedra él mismo se queda petrificado.

La piedra sigue dando juego en esta sugestiva puesta en escena. Jesús ofrece la piedra a la concurrencia con su brazo extendido: recorre los 360 grados en un movimiento circular que hace retroceder a la multitud. Finalmente, es él quien tira la piedra… pero al suelo. Y tiene lugar un preciso diálogo con la adúltera: “¿Quién eres tú?”. Y ella responde: “Me llamo María” (en el original: María de Magdala). Jesús constata entonces que nadie presenta cargos contra ella (“Ningún hombre te ha condenado… Ni yo tampoco”). Le ayuda entonces a levantarse y –una ayuda aún mejor– le anima a cambiar de vida: “Vete y no peques más”.



Esta mis a identificación de María Magdalena con la mujer adúltera aparece también en otra cinta hollywoodiense de los sesenta: “Rey de Reyes”, de Nicholas Ray. De noche (también esto es simbólico), una mujer (Carmen Sevilla) es perseguida por una turbamulta enfurecida. Acorralada en un callejón sin salida, “aplastada” literalmente contra un muro, la mujer se derrumba mientras los hombres se disponen a lapidarla. Aquí no se ha traído a la mujer ante Jesús, para poner a prueba al Maestro, sino que Él interviene en favor de la mujer. Primero vemos caer su sombra sobre ella, e intuimos lo que a continuación sucede: Jesús se interpone entre María y los acusadores y les pregunta: “¿Qué ha hecho esta mujer?”. Uno de ellos grita: “Ha sido sorprendida en adulterio. ¡La ley de Moisés manda apedrearla!”. Y aún añade otro: “¡No haya compasión para ella!”. Pero, frente a la masa oscura del fondo se alza la figura blanca del Maestro que lanza de nuevo su sentencia: “En que esté libre de pecado…”.

Es Jesús el que, con esa frase, ha lanzado una piedra contra la multitud. Y la turba, antes enfurecida, calla ahora de repente y poco a poco se dispersa. Jesús se dirige a ella: “Mujer, ¿dónde están los que te condenan?”. Y la Magdalena (vestida esta vez de blanco) dirige su mirada al gentío que se aleja. “Pues yo tampoco te condeno. Vete y no vuelvas a pecar”.



En un artículo anterior, vimos cómo, después de este encuentro con Jesús, María Magdalena se dirige a la casa del Maestro para hablar de nuevo con Él, y allí se encuentra con la Virgen. Al final de la película, veremos cómo su amor por Jesús le hace permanecer en vela junto a la tumba de Cristo. Y al rayar el alba, cuando la luz de un nuevo amanecer le despierta, descubre que el Señor no está en el sepulcro y sale en su busca, porque no puede vivir sin Él. Aún no ha comprendido ese nuevo amanecer que ha supuesto la Resurrección de Cristo. A lo lejos ve a un hombre que se aleja, y creyendo que es el hortelano, le pide que le diga dónde le ha puesto. Cuando Jesús se vuelve, tiene lugar un diálogo conmovedor, hecho con lágrimas más que con palabras, que termina con el encargo a la Magdalena de anunciar a sus discípulos que vayan a Galilea: “Allí me verán”.

lunes, 14 de junio de 2010

Jesús y la Magdalena en el cine (1).- La historia y la leyenda

La figura de María Magdalena ha cobrado un realce especial en los últimos años, aunque no siempre con intenciones piadosas o ejemplarizantes. El interés por el pensamiento gnóstico, unido al empeño de construir una “Teología feminista”, han cristalizado en libros y artículos que han pretendido desvirtuar la realidad que nos cuentan los Evangelios, imaginando una “nueva Magdalena” que, en unos casos, habría sido la esposa de Jesús, y en otros, una mujer vilipendiada y deshonrada por la Iglesia.

La primera fabulación toma pie en el “Evangelio de María (Magdalena)”, un texto apócrifo –de orientación gnóstica- conocido desde el siglo III y publicado ampliamente en 1938, que nunca fue tenido por histórico, y que ahora se presenta como “documento recién descubierto” (¿?). La tendencia gnóstica al pensamiento maniqueo –un dios bueno y uno malo, o un Dios y una diosa- habrían facilitado el deslizamiento de identificar a la discípula más fiel de Jesús con su imaginaria esposa. Sobre esta inventada hipótesis se han escrito novelas y realizado también películas, algunas con pretensión de “verdad histórica”, o de “reciente descubrimiento”.

La segunda fabulación es una clara injusticia o, quizás, un desconocimiento de lo que ha sido la piedad cristiana durante siglos. Puede entenderse que algunos –tomando pie de elementos circunstanciales- hayan imaginado una biografía oscura de esta mujer (como ahora veremos), pero lo que no tiene fundamento es atribuir eso a la Iglesia como institución, que siempre ha tenido a María Magdalena por santa y la ha honrado como tal.

Para situar los datos en su contexto, vamos a seguir los trabajos publicados por un equipo de teólogos de la Universidad de Navarra, dirigidos por Francisco Varo, que han respondido con todo detalle a 54 preguntas sobre Jesús y la Iglesia, en las que también se analiza la figura de la Magdalena y su relación con los apóstoles.

1. Datos bíblicos:

Los Evangelios (Lc 8,2) nos dicen que entre las mujeres que seguían a Jesús y le asistían con sus bienes estaba María Magdalena, es decir, una mujer llamada María, que era oriunda de Migdal Nunayah, en griego Tariquea, una pequeña población junto al lago de Galilea, a 5,5 km al norte de Tiberías. De ella Jesús había expulsado varios “espíritus malignos”. La expresión empleada por el evangelista puede entenderse como una posesión diabólica, pero también como una enfermedad del cuerpo o del espíritu.

Los sinópticos la mencionan como la primera de un grupo de mujeres que contemplaron de lejos la crucifixión de Jesús (Mc 15,40-41) y que se quedaron sentadas frente al sepulcro (Mt 27,61) mientras sepultaban a Jesús (Mc 15,47). Señalan que en la madrugada del día después del sábado María Magdalena y otras mujeres volvieron al sepulcro a ungir el cuerpo con los aromas que habían comprado (Mc 16,1-7); entonces un ángel les comunica que Jesús ha resucitado y les encarga ir a comunicarlo a los discípulos (cf. Mc 16,1-7).

San Juan presenta los mismos datos con pequeñas variantes. María Magdalena está junto a la Virgen María al pie de la cruz (Jn 19,25). Después del sábado, cuando todavía era de noche, se acerca al sepulcro, ve la losa quitada y avisa a Pedro, pensando que alguien había robado el cuerpo de Jesús (Jn 20,1-2). De vuelta al sepulcro, se queda llorando y se encuentra con Jesús resucitado, quien le encarga anunciar a los discípulos su vuelta al Padre (Jn 20,11-18). Esa es su gloria. Por eso, la tradición de la Iglesia la ha llamado en Oriente "isapóstolos" (igual que un apóstol) y en Occidente "apostola apostolorum" (apóstol de apóstoles). En Oriente hay una tradición que dice que fue enterrada en Éfeso y que sus reliquias fueron llevadas a Constantinopla en el siglo IX.

Como puede verse, no hay nada en los Evangelios que dé pie a esa supuesta “difamación” por parte de la Iglesia, todo lo contrario. Entonces, ¿de dónde le viene a la Magdalena su “mala fama”? En seguida vamos a verlo.

2. Confusión con la mujer pecadora

A partir de los siglos VI y VII, en la Iglesia Latina se tendió a identificar a María Magdalena con la mujer pecadora que ungió los pies de Jesús con sus lágrimas.

La identificación entre una y otra surge por un doble motivo:

a) Por contigüidad de dos pasajes evangélicos. Después del relato en que Jesús perdona a la mujer pecadora (Lc 7,36-50), el mismo evangelista señala a continuación que al Señor le asistían algunas mujeres, y la primera que menciona es María Magdalena (Lc 8,1-2). Además, nos dice que ella “había sido librada de espíritus malignos” (Lc 8, 2); y Marcos especifica el número: el Señor había expulsado de ella siete demonios (Mc 16,9). La cercanía de esos dos pasajes y la asociación entre “mujer pecadora” y “mujer poseída por el demonio” motivó que algunos escritores –en su afán de identificar a la pecadora innominada- imaginasen que se trataba de la misma mujer.

b) Por confusión de escenas. Existen dos unciones en los evangelios. Una es la de la pecadora arrepentida, que es exclusiva de Lucas (7,36-50), y que tiene lugar en Galilea, en casa de Simón el fariseo. La otra, aunque relatada en términos parecidos por los otros evangelistas (Mc 14,3-9; Mt 26,6-13; Jn 12,1-8), sucede en Betania, en casa de Simón el leproso. Existe, además, una diferencia temporal muy importante: Lucas sitúa la suya al comienzo de la vida pública, mientras que los otros tres la colocan en vísperas de la Pascua, como pórtico de la Pasión y preparación o adelanto de su sepultura (Mc 14, 8). A pesar de estas claras diferencias, algunos escritores tendieron a confundir ambas escenas.

Por si fuera poco, los datos aportados por Juan (“Marta servía y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa”) y la expresa mención de la protagonista (“María tomó una libra de perfume de nardo puro, de gran precio, ungió los pies de Jesús y los enjugó con sus cabellos”) motivaron que se identificase a esta María –que parece ser la hermana de Lázaro- con María Magdalena y la mujer pecadora: tres personajes que, para algunos escritores, serían uno solo.

Como consecuencia, debido en buena parte a los escritos de San Gregorio Magno, en Occidente se extendió la idea de que las tres mujeres eran la misma persona; y que, por tanto, María Magdalena había tenido un pasado licencioso.

A finales del siglo XX, y desfigurando el origen casual de esas confusiones, algunos cultivadores de la “teología-ficción” han querido presentar a María Magdalena como una “mártir” de la causa feminista, que habría sido “vilipendiada durante siglos” por una Iglesia “machista”. Como hemos visto, la realidad histórica fue muy distinta: la Iglesia siempre le ha concedido un lugar preeminente entre los discípulos de Jesús y la ha venerado como santa.

Y nada de lo que dicen los Evangelios va en detrimento de esa veneración. En su encuentro con Jesús después de la resurrección (Jn 20,14-18), María Magdalena manifiesta un profundo amor hacia su Redentor. Y, en todo caso, aun cuando se tratara de la mujer pecadora, su pasado no querría decir nada. Pedro fue infiel a Jesús y Pablo un perseguidor de los cristianos. La grandeza de la Magdalena no está en su impecabilidad sino en su amor. Justamente, eso es lo que Jesús alaba en la mujer pecadora: "Le son perdonados sus muchos pecados, porque ha amado mucho" (Lc 7,47).

Esta confusión de identidades se ha plasmado también en las películas. Como veremos en los próximos artículos, algunos de los filmes de los últimos cuarenta años han asumido esa identificación de personajes, e incluso han desarrollado imaginativamente su biografía pasada.

sábado, 12 de junio de 2010

Andrea Bocelli y su preciosa historia de una joven madre que se negó a abortar

Andrea Bocelli se sienta al piano. Una de las voces más famosas de la ópera mundial titubea un momento antes de empezar una canción. Le vemos con los ojos cerrados: Bocelli tiene glaucoma congénito y perdió la visión por completo a los 12 años, tras ser golpeado fortuitamente en la cabeza. Indudablemente, está conmovido: parece dispuesto a abrir su corazón a la audiencia. Y empieza a contar la historia de una joven esposa, en los comienzos de su embarazo, a la que los médicos aconsejaron abortar…

Es una historia preciosa, que termina de forma sorprendente, y que culmina con la interpretación al piano de la canción que más les gusta a los hijos de Andre Bocelli. Una historia para reenviar a mucha, mucha gente…

viernes, 11 de junio de 2010

'La Pasión' de Oberammergau: 2.500 alemanes se convierten en actores cada diez años

Entre el 15 de mayo al 3 de octubre de este año, la ciudad alemana de Oberammergau (Baviera) celebra su propia versión de 'La Pasión', una representación que se hace cada diez años y que en esta ocasión se llevará a cabo hasta 102 veces. En 1898 se realizó la primera versión fílmica de esta obra, titulada "The Passion Play of Oberammergau", que fue dirigida por el americano Henry C. Vincent.

El espectáculo titulado "La representación del sufrimiento, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo", se celebra desde 1634. En el evento colaboran 2.472 paisanos -la mitad de la ciudad- de los que 638 son niños. Para participar hay que haber nacido en Oberammergau o haber vivido allí por lo menos 20 años.

La representación tiene su origen en un voto de agradecimiento del pueblo por haberse librado de la peste que afectó con especial crudeza la región de Baviera. La Pasión dura todo el día: empieza a las 14:30 y, con una pausa de 3 horas en medio, termina a las 22:30. La gente suele reservar las entradas con meses de adelanto. Existe dos webs del evento: la oficial, tanto en alemán como en inglés, con toda la información: fotos, calendario, accesos, etc; y otra mejor diseñada, sólo para países angloparlantes, con audio y buenos complementos, aunque sin el calendario de las funciones.

El director de la Pasión de Oberammergau 2010, Christian Stückl, comenta que “lo más apasionante de esta tarea consiste en cómo tratar a la figura de Jesús de Nazaret. Después de leer múltiples libros, ver películas sobre la Pasión de Gibson, Scorsese, Pasolini o tener conversaciones con diferente gente, siempre vuelve la pregunta: ¿cómo conseguir que sea Él? Mostrarlo totalmente hombre y totalmente Dios es una tarea difícil”. Y añade: “Quiero huir de la Pasión como mera representación histórica, pero ¿cómo conseguir poner fe en una escena, cómo mostrar la Última cena o la "esurrección? Ahí está el reto”.
Las escenas que lucen más en este tipo de representación son las que cuentan con muchos personajes. Una de las más vivas es la entrada de Jesús en el mercado del Templo: con tenderetes, niños correteando, ovejas y cabras en movimiento, hasta que Jesús hace el gesto más simbólico al final: liberar decenas de palomas al cielo de Oberammergau.

La representación de la Pasión de Oberammergau se hizo famosa en Europa ya en el s. XVIII. A principio del XIX corrientes anticlericales intentaron suprimirla sin éxito. A finales del mismo siglo despertó la curiosidad del rey de Baviera Ludwig II, amigo de Wagner, que pidió una representación privada. Y en la Pasión de 1950 fueron invitados el canciller de la Alemania Oeste y Dwight D. Eisenhower, futuro Presidente de los Estados Unidos.

Por lo que respecta al escenario, las primeras representaciones tenían lugar en la iglesia parroquial. Muy pronto, la afluencia de espectadores obligó a trasladar la Pasión al aire libre, en el cementerio que lindaba con la iglesia.

En 1800 se construyó un teatro, construcción que fue totalmente rehecha en 1930. Actualmente, el teatro cuenta con las técnicas más recientes y tiene una capacidad de 4.800 localidades a cubierto. El escenario se mantiene al aire libre contando con las montañas, cielo y nubes como escenografía natural.

miércoles, 9 de junio de 2010

Betania: un hogar amable y acogedor para Jesús

De todos los lugares que mencionan los Evangelios, hay uno que tiene siempre evocaciones alegres y familiares: Betania, la casa de Marta, María y Lázaro, donde Jesús se sentía particularmente querido. Yo he tenido la suerte de estar allí, en Betania, en la iglesia que hoy se levanta sobre la casa que habitaron los tres grandes amigos de Jesús. Estuve precisamente el 29 de julio, fiesta de Santa Marta, patrona de la hospitalidad y de las tareas domésticas. Este es el lugar en el que Jesús descansó ¡tantas veces!


A la izquierda se me ve con dos amigos (Pedro y Josep) en la verja que da acceso al empinado camino que conduce a la iglesia. Y debajo, junto a la tumba de Lázaro, donde Cristo le resucitó. A la derecha de esa imagen, tres fotografías apaisadas: el altar, con un retablo que recuerda la resurrección de Lázaro con las palabras de Jesús: “Ego sum Resurrectio et Vita”. Justo debajo, la entrada al recinto, que recuerda -¡en la lengua de Cervantes!- a la hermana hacendosa, Santa Marta, que hizo de aquella casa un hogar. Y, abajo del todo, un retablo con la leyenda: “Le dijo el Señor: ¡Marta, Marta! Te preocupas y te inquietas por muchas cosas” (Lc 10, 41).

Como ese día, 29 de julio, era el día de Santa Marta, los franciscanos que cuidan el lugar nos obsequiaron –a nosotros y a todos los visitantes– con un pequeño refrigerio. Antes, nos animaron a rezar por todas las personas dedicadas a las labores domésticas. Yo me acordé de mi madre, y también de las personas que llevan la administración de mi casa. Creo que nunca podré pagarles todo lo que ellas hacen con tanto cariño cada día. Recé por mi madre, por ellas, y por todas las madres del mundo. ¡Ojalá se valorase más su trabajo amoroso y escondido en esta sociedad tan utilitarista!

lunes, 7 de junio de 2010

La amistad entre la Virgen y la Magdalena en "La Pasión de Cristo"

 En esta serie de artículos sobre la amistad entre la Virgen y la Magdalena, comentaba el viernes la originalidad de la miniserie “Jesús” al presentar a aquella como “mentora” de ésta ante Jesús. En un comentario a ese filme, Pilar Urbano decía que la Virgen aparece allí como “apóstol de los futuros apóstoles, incluso ‘broker’ de la Magdalena”.

Hoy cierro esta trilogía con el filme que, sin ninguna duda, mejor ha reflejado esa profunda sintonía entre ambas mujeres: “La pasión de Cristo”, de Mel Gibson. Desde el principio las vemos juntas, unidas en el sufrimiento de la pasión, sabiendo que están ayudando a Jesús a redimir al mundo (cada una a su nivel) y acompañando con su afecto y su presencia todos y cada uno de los pasos del Señor durante ese largo Via Crucis

Ya su presentación en la pantalla tiene una significación teológica muy profunda. En el momento en que prenden a Jesús en Getsemaní, la Virgen -como por un instinto sobrenatural- se despierta sobresaltada: "sabe" que han prendido a su Hijo, que va a comenzar todo. María Magdalena, que está acompañándola y duerme en la misma casa, se despierta también (1ª sintonía). Y, sabiendo ambas lo que está por venir, recitan el himno inaugural de la Pascua judía.

sábado, 5 de junio de 2010

"La última cima": ¿hay nicho para el cine religioso en España?

Hace dos días se estrenó en España "La última cima", una película de Juan Manuel Cotelo de la que hablé en este blog. Lo hice por un doble motivo: La película es muy buena y JuanMa fue, hace años, uno de mis mejores alumnos: de esos que te hacen sentir que la vida docente vale la pena, porque tus alumnos llegan a tu altura, te dan una palmadita y siguen mucho más lejos de lo que tú alcanzas. Ese es el gran regalo que, con frecuencia, podemos saborear los profesores.

Hoy quiero añadir algunos datos sorprendentes: su estreno madrileño ha superado en recaudación a "Sexo en Nueva York 2" y ha merecido los mejores elogios de la crítica y no pocas reflexiones interesantes. Quizás porque la propia historia del sacerdote D. Pablo Domínguez es verdaderamente ejemplar. En Decine21, una web que suelo recomendar, han titulado la reseña con el sugerente título "Un cura para la eternidad".


viernes, 4 de junio de 2010

La amistad entre la Virgen y María Magdalena: la miniserie "Jesús"

Ayer incluía en este blog dos escenas (una de “Rey de Reyes” y otra de “Jesús de Nazaret”) que ponían de manifiesto cómo pudo desarrollarse la amistad entre estas dos mujeres: la Madre de Dios y la primera que vio a Jesús resucitado. Hoy quiero compartir con vosotros dos escenas de la miniserie “Jesús” que apuntan en otra dirección más emotiva, y en la que la Virgen toma claramente la iniciativa.

jueves, 3 de junio de 2010

La amistad entre la Virgen y María Magdalena en el cine

Nada nos dicen los Evangelios sobre la relación de afecto y amistad entre la Virgen y la Magdalena. Tan sólo se menciona que estuvieron unidas en el doloroso trance del Calvario, cubriendo el hueco que dejaron los Apóstoles con su ausencia: “Estaban junto a la cruz de Jesús su Madre, y la hermana de su Madre, María la de Cleofás, y María Magdalena” (Jn 19, 25). Sin duda, mucho antes de esa escena debió de nacer entre ellas una tierna y profunda amistad. ¿Cómo no habrían a sentirse especialmente unidas las dos mujeres más importantes en la vida del Maestro?

El cine ha tendido a rellenar ese silencio de las Escrituras imaginando cómo pudo haber surgido su conocimiento y su amistad.

La primera película que desarrolló esta subtrama entre ellas fue “Rey de Reyes” (Nicholas Ray, 1961), que fue rodada en España. La Magdalena (una jovencísima Carmen Sevilla) acaba de ser salvada por Jesús de una multitud alborotada que quería apedrearla, pues el filme la identifica con la mujer adúltera. Conmovida por el gesto de ese Hombre y por la santidad que emana de su figura , quiere conocerle personalmente y se

miércoles, 2 de junio de 2010

"La manzana podrida": un reportaje valiente y documentado sobre la actitud de la Iglesia ante los abusos sexuales a menores

 La agencia Rome Reports acaba de lanzar un impresio-nante documental titulado "La manzana podrida: La iglesia ante los abusos sexuales", de 45 minutos de duración. En sus imágenes se documenta el alcance del problema y las respuestas del Vaticano durante las últimas décadas. Analiza también el fracaso de la gestión en Irlanda, basada en la mentira, así como el éxito ejemplar del modelo americano de tolerancia cero.

Cuando una delegación de Obispos de la Conferencia Episcopal viajó a Roma para proponer medidas drásticas en 2002, el principal apoyo y defensor de esa medida fue, justamente, el Cardenal Ratzinger, a quien hoy se le quieren atribuir buena parte de algunos desmanes.

Gran éxito en el Young Values Film Festival, organizado por CinemaNet: 110 cortos y 68 guiones a concurso

Más de cien cortos cinematográficos de nuevos talentos compiten en la segunda edición del Young Values Film Festival de Barcelona 2010 en el que se otorgan, entre otros, los premios ‘Internacional’ de Valores Sociales, el ‘Miquel Porter Moix’ de Escuelas y Universidades catalanas, y el ‘Rovira-Beleta’ al mejor guión.

El Festival tendrá lugar el sábado 12 de junio en el CaixaForum de Barcelona. A lo largo del día, entre las 11 y las 18 horas, todos los cortos seleccionados se proyectarán en el Aula 2. La entrada al festival es libre y gratuita, tanto a los pases del día como a la sesión final de entrega de premios. Durante el acto central, que se celebrará en el Auditorio y tendrá lugar a las 19 horas, se proyectarán los cortos ganadores y se procederá a la entrega de los premios. Además, el Grup Arteatre de la Universidad de Barcelona también interpretará sketches cómicos basados en el mundo del cine.

lunes, 31 de mayo de 2010

La Visitación de la Virgen: una impecable puesta en escena

Hoy es la Fiesta de la Visitación de la Virgen a su prima Santa Isabel. El Evangelio sólo dice que María se dirigió “a la montaña, a una ciudad de Judá” (Lc 1,39), pero una antigua tradición, anterior al siglo VI, localiza ese encuentro en Ain-Karim, a 7 kilómetros al oeste de Jerusalén. Allí pude estar el verano pasado, como veis en las fotografías que siguen, durante una estancia de tres semanas en Tierra Santa.



A la izquierda se me ve con dos amigos (un austríaco y un inglés) delante de la fachada porticada, que tiene encima un inmenso mosaico con la Virgen sobre una burra, en su trayecto hasta Ain-Karim. A la derecha, una escultura a tamaño natural que representa el momento del saludo, con Santa Isabel embarazada de tres meses; está en la explanada que precede a la iglesia y detrás azulejos enlosados con el canto del Magnificat en más de 80 lenguas. Más a la derecha, una vista de la fachada. Y debajo, un mosaico del interior que recuerda la acción del Espíritu Santo en ese encuentro.

El cine se ha ocupado poco de este pasaje. Se recoge en “Living Christ Series” (1951-52), de John T. Coyle, un serial de 12 capítulos de media hora sobre la vida de Jesús, y tan solo en dos ocasiones más: “Jesús de Nazaret” (1977), de Franco Zefirelli; y “La Natividad” (2006), de Catherine Hardwicke. De todas, la mejor es sin duda la de Zeffirelli, pues Hardwicke omite –incomprensiblemente– un texto clave para entender esta escena: el Magnificat, el texto más largo e importante que ha salido de los labios de la Virgen.

En la secuencia de “Jesús de Nazaret” destaca su calidad fotográfica, que podemos apreciar en la composición de los grupos, en la puesta en escena y en los encuadres (donde advertimos la influencia de la pintura renacentista italiana, muy especialmente, la de Fra Angelico). En concreto, esta escena reproduce una composición pictórica muy semejante a la de una Anunciación de Fra Angelico: María permanece en pie mientras Isabel se arrodilla, y esta disposición —aunque de forma inversa— recuerda el esquema de aquella pintura, solo que aquí Santa Isabel suplanta al Arcángel en su misión de transmitir un mensaje a la Madre de Dios.

viernes, 28 de mayo de 2010

La Virgen tras la Resurrección: Madre de la Iglesia, Reina de los Apóstoles

Cierro hoy la trilogía mariana que he desarrollado esta semana con la miniserie “Jesús y su plasmación de algunas invocaciones a la Virgen. Dos escenas de aquella cinta nos han servido para verla como Madre de los cristianos (las bodas de Caná) y Madre de Cristo (Muerte y Sepultura de su hijo). La secuencia que hoy he escogido (la aparición de Cristo a los Apóstoles) nos ayudará a verla como Madre de la Iglesia y como Reina de los Apóstoles.

Todas las películas que han recogido este pasaje, muestran a los once Apóstoles timoratos, indecisos, sin convicción alguna. Les falta la gracia y el empuje –la Fe sobrenatural– que el Señor, primero, y el Espíritu Santo, en Pentecostés, les traerán a raudales para iniciar la misión de la Iglesia. El pasaje que os adjunto comienza justo después del encuentro de Jesús con María Magadalena. Llena de Fe y de una alegría desbordante, corre a decírselo a los discípulos, pero ellos no le creen...

Hasta aquí, como en los Evangelios. Pero hay una novedad en esta secuencia: con los Apóstoles está la Virgen, Madre de la Iglesia. Y su presencia (como señalaba Pilar Urbano en un comentario publicado en este blog) eleva el ánimo de esos hombres apocados, disipa sus dudas y temores, y les prepara para creer. Así prende en ellos el deseo de ver a Jesús... Y entonces, Jesús aparece.

miércoles, 26 de mayo de 2010

La Virgen en el Calvario y la Sepultura: Madre de Cristo

La escena cumbre de todas las películas sobre Jesús es siempre su muerte en la Cruz, junto con el descendimiento y la sepultura. En todas esas versiones cinematográficas vemos siempre a la Virgen como de fondo, abatida por los acontecimientos y en una actitud más o menos pasiva.

Pero hay una cinta (la miniserie “Jesús, 1999, de Roger Young) que ofrece una singular y preciosa interpretación de todo ese pasaje. La Virgen (encarnada maravillosamente por Jacqueline Bisset), en un gesto de amor maternal y de Fe llena de cariño, limpia el rostro lacerado de su Hijo y se arrodilla emocionada cuando unos hombres corren la pesada losa que cierra su tumba.

El fragmento que ahora ofrezco de “Jesús” (2’45“) es la mejor versión de esta secuencia que he visto en toda mi vida. Primero recoge, de forma sintética, un cúmulo de menudos detalles que los Evangelios refieren sobre la muerte de Cristo:

- Los soldados se reparten sus vestidos
- La naturaleza entera, y el Templo, sufren una fuerte sacudida
- El Señor se dirige al Padre: “¡Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?”
- La Virgen, la Magdalena y San Juan acompañan a Cristo junto a la Cruz.
- Tiembla la tierra y se quiebran las rocas.
- Judas se ahorca

Y, a continuación, en abrupto y bellísimo contraste, la segunda parte de este clip muestra escenas altamente emotivas:

- Descienden a Jesús y lo ponen en brazos de María
- Traslado silencioso hasta la sepultura
- María limpia su rostro y lo perfuma
- Mientras corren la losa sobre la puerta de la tumba, la Virgen se arrodilla emocionada y todas las Santas mujeres con Ella.

De fondo, en esta segunda parte escuchamos el delicado canto “Pie Jesu”, en la versión de Andrew Lloyd Weber, interpretada por Sarah Britghtman, que resulta maravillosamente conmovedora.

Como homenaje a la Virgen, en estos últimos días del mes de mayo, quería compartir con vosotros este fantástico momento que descubrimos aquí como inequívocamente mariano. Por favor, decidme hoy también qué es lo que más os ha gustado de este pasaje: me encantará leer vuestros comentarios.

lunes, 24 de mayo de 2010

La Virgen en Caná: Madre de los cristianos

Entramos en la última semana del mes de mayo, y es lógico que en este blog prestemos un poco de atención a la figura de la Virgen en las películas: en concreto, a su papel en la vida del Señor. Comenzaremos por aquella escena –importantísima- en que dio comienzo su vida pública.

El pasaje de las bodas de Caná es quizás la escena menos veces representada en la pantalla. Fue recogida fugazmente en dos filmes mudos: “Vida y pasión de Jesucristo” (1907), de Ferdinand Zecca, y “Son of Man” (1915), de Adolph ZuKor. Tras sesenta años de olvido, fue reinterpretada, con resultados más que dudosos, en tres cintas polémicas: “Gospel Road” (1973), “La última tentación de Jesucristo” (1988) y “The Life of Jesus: The revolutionary” (1995). Su más fidedignas representaciones llegarían con “María, Madre de Jesús” (1999), de Kevin Connor; y, sobre todo, con la mini-serie “Jesús” (1999), de Roger Young, donde esta escena alcanza su máximo esplendor.

Sabemos que esa boda tuvo lugar al comienzo de la vida pública del Señor, poco después de que Juan el Bautista le señale ante Juan y Andrés como “el Cordero de Dios” y anime a estos dos a que le sigan. Este detalle es recogido fielmente en la película, pues ellos son los únicos acompañantes del Maestro en los festejos de Caná.

Lo más importante aquí es el papel central de la Virgen, su actuación maternal, atenta a las necesidades materiales de los hombres. Por eso se da cuenta, antes que ninguna otra persona, de que va a faltar el vino. Es propio de una madre, y también de un ama de casa atenta, darse cuenta de esos pequeños detalles. Debió de percibir que las jarras ya no subían de la bodega tan llenas como al principio, y comprendió que aquella alegre fiesta podría terminar en una situación molesta y embarazosa. Por eso acudió a su Hijo. Y aunque Él contestó: “Aún no es llegada mi hora”, Ella le conocía bien y supo intuir que sí era la hora, que sólo hacía falta que se lo pidiera. Y en un acto de audacia impresionante, dijo a los criados: “Haced lo que Él os diga”. Y consiguió el milagro.

sábado, 22 de mayo de 2010

Eduardo Verástegui organiza el Congreso Internacional “Unidos por la vida”

El actor Eduardo Verástegui es el padrino del primer Congreso Interna-cional “Unidos por la Vida”. Un evento que los organizadores califican ya de “histórico” y que tendrá lugar el próximo 23 de mayo en el Centro de Convenciones de Los Ángeles, California.

Con los fondos que se recaudarán en este congreso se financiará la apertura de un centro médico para la mujer en el centro de Los Ángeles, que ofrecerá atención médica gratuita de alta calidad a mujeres latinas de escasos recursos que estén embarazadas”, explicó Verástegui. “Se llamará Centro Médico Guadalupe y será un oasis de vida en medio de un desierto de muerte, ya que en la misma zona hay diez 10 clínicas que practican abortos”.

El congreso “Unidos por la Vida”, que durará desde las 7 am a las 7 pm, será un evento familiar donde participarán expertos y padres de familia, así como jóvenes y, sobre todo, miles de mujeres latinas. El acto se retransmitirá en directo por medio de Internet para todos aquellos que no puedan acudir y quieran disfrutarlo desde sus hogares. Los organizadores prometen que habrá entretenimiento, música, y que se podrán escuchar conmovedores testimonios junto a reconocidos conferenciantes.

Próximo estreno de un telefilme sobre Duns Scoto (1265-1308)

Acaba de terminar el rodaje de una película sobre el teólogo franciscano Duns Scoto (1265-1308), beatificado por Juan Pablo II en 1993, que explicó en sus obras la riqueza de la humanidad de Cristo y preparó así la base teológica para la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción.

La película, de 90 minutos, se pasará por las principales televisiones del mundo entero, y en ella han trabajado más de 100 personas, muchas de las cuales no son católicas. Por primera vez en la pantalla podremos asistir al rezo completo del Avemaría.

El proyecto ha sido promovido por los Franciscanos de la Inmaculada, que han querido mostrar la vida de este beato a través del cine. Como señala el padre Alfonso Angelo, promotor de la cinta: “Creemos en el valor y la importancia del Séptimo Arte, de la contribución que puede dar a la evangelización y ala construcción de una cultura basada en valores”.

viernes, 21 de mayo de 2010

El impacto multi-sensorial del cine sobre el espectador

Hablábamos anteayer en este blog de la capacidad sugestiva de las películas, de su enorme capacidad de influencia psicológica. Ciertamente nos fascina y nos transporta a otros mundos. Pero esta fascinación, cuando acontece en una sala cinematográfica, parece como si se multiplicara por diez.

Y es que el cine ejerce sobre los espectadores un impacto multidimensional, porque afecta simultáneamente a todos nuestros sentidos, y es casi imposible no dejarnos arrastrar por la trama del filme o de la teleserie. Esto, llevado hasta el extremo, es lo que explica esos fenómenos de fascinación -y hasta de "locura" colectiva- en estrenos cinematográficos como el de "Luna nueva", del que ya hablamos en otro post.

A diferencia del periódico o de la revista, que afectan sólo al sentido de la vista; o a diferencia de la radio, que incide sólo sobre el oído, el cine influye en varios sentidos al mismo tiempo. Ofrece una imagen cautivadora y estética, como la pintura o la fotografía (cuidando el encuadre, la composición, la luz); pero añade a la vez la sugestión del movimiento (como en la danza); y, al mismo tiempo, nos envuelve con la banda sonora (como en una audición musical); y realza la acción con efectos de sonido: la modulación de la voz, la retórica verbal, los diálogos…

Todo ello actúa simultáneamente en nuestro interior, en nuestra capacidad cognitiva y en nuestras emociones, y nuestra mente es incapaz de separar esos diferentes estímulos y anteponer para cada uno de ellos el filtro adecuado. En consecuencia, resulta muy difícil sustraerse al impacto que puede producir una secuencia bien planificada, y más aún atemperar el juego de emociones que va desarrollando el argumento del filme, pues la historia se “siente” al compás de la música, mediada por unos actores determinados, con una determinada opción interpretativa, bajo ciertos efectos de luz, de decoración, etc.

Y esto, insisto, provoca un impacto mayor en el cine. El propio ambiente de la sala contribuye a que “nos metamos” en la historia ficticia. Se apagan las luces, se enciende un proyector sobre una pantalla de grandes proporciones y arranca una música que procede de todas partes. Nada nos distrae de esa trama que comienza: no hay contertulios, como cuando vemos el televisor, ni llamadas telefónicas o tareas pendientes. Todo está pensado para invitar a la relajación y la contemplación; y, de hecho, los ojos no pueden mirar más que en la dirección de la pantalla.