Hace unos días informaba en este blog de la película "There Be Dragons" (Encontrarás dragones), un proyecto cinematográfico que tiene como fondo la vida de San Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei, y que cuenta como director nada menos que a Roland Joffé (director de "La Misión" y "Los gritos del silencio", entre otras cintas.
Poco después comenté unas declaraciones de Charlie Cox, el actor que encarna al santo español, acerca de cómo había cambiado su vida y su relación con la Iglesia y la Fe católicas tras encarnar a este personaje. Ahora os incluyo las dos últimas novedades: el anuncio de que el filme se estrenará definitivamente en la primavera de 2011 y el primer tráiler oficial que la productora acaba de lanzar en la Red. Desde luego, si la cinta es como vemos en este minuto y medio, realmente vale la pena verla.
Sobre la figura de María Magdalena se han veritdo muchas suposiciones. Se habla mucho de ella, y se la retrata –no siempre con acierto- en la literatura y en el cine.
Hoy, que la Iglesia celebra su fiesta, quiero recordar algunos artículos del blog en que he tratado sobre este importante personaje de los Evangelios:
Hoy es mi cumpleaños, quizás por eso me he despertado con un extraño sentimiento de nostalgia y de gratitud. Con regusto de nostalgia, pero sobre todo de gratitud: un agradecimiento sincero a Dios, por el don de la vida. Sí, hoy me acuerdo más de Él, y le agradezco estos años de vida que me ha dado y también los que aún me faltan por vivir; y también me acuerdo de los amigos, con quienes comparto este don de la vida, y con quienes quisiera compartir la alegría de esta jornada; muchos estaréis lejos, pero os sentirré cerca, a pesar de la distancia. Pero la gratitud se une a la tristeza, porque también me acuerdo de tantos que no llegaron a nacer y a quienes se les negó el don más grande que Dios les tenía preparado: me acuedo de todos los que fueron abortados en el seno materno. También de ellos me acordaré especialmente.
Sobre todo, voy a tener muy presentes a mis padres, porque ellos me hicieron llegar el gran regalo que Dios me tenía preparado desde la eternidad. A ellos les debo literalmente la vida.
Pero hoy no es un día para palabras, al menos para mí. Así que, más que escribir lo que les debo, quiero recordárselo con este pequeño vídeo (3’) que quiere rendir un homenaje a la figura del padre en el cine. Ha sido elaborado por la asociación Wisconsin Right to Life, que con esta campaña pretende promocionar la figura del padre en la sociedad actual.
Como señala Barbara Lyon, directora ejecutiva de Wisconsin Right to Life (WI RTL): "En muchas familias falta hoy la figura del padre, y no tienen modelos masculinos –sólidos y atractivos- para los hijos varones. Además, se ha comprobado estadísticamente que las mujeres que se quedan embarazadas y no cuentan en casa con el apoyo del padre, son mucho más propensas a abortar que las que tienen un hogar o una pareja estable. Por eso queremos reivindicar la figura del padre en nuestra sociedad”.
La película “Toy Story 3” (que en España se estrena pasado mañana, 21 de julio) permite al espectador “reflexionar sobretemas importantes como el valor de la amistad y la solidaridad, el miedo de sentirse solo o rechazado, lo ineludible de hacerse grande y la fuerza que surge al sentirse parte de una familia”. Esta es una de las conclusiones del diario vaticano L’Osservatore Romano sobre el filme dirigido por Lee Unkrich, producido por Pixar Animation Studios y lanzado al mercado por Walt Disney.
En esta tercera entrega, los entrañables Woody el vaquero y Buzz Lightyear junto a sus amigos deben enfrentar su destino. Andy, su dueño, dejó de jugar con ellos, ya tiene 17 años, se irá a la universidad y debe decidir entre enviarlos como donación a una guardería o desecharlos.
En un artículo titulado “Cómo se hace un bello film”, Gaetano Vallini considera que Toy Story 3 ofrece a los espectadores una profunda reflexión sobre temas humanos trascendentales y da una lección sobre la amistad verdadera, a través de la experiencia de los juguetes protagonistas. “La amistad es el verdadero vínculo de este variopinto pero afianzado grupo de juguetes”. Esto es lo que revela la película, dice el autor del artículo.
En el post anterior os presenté una película de 42’ (Godspeed: La velocidad de Dios) que relataba la experiencia de un joven de 16 años que descubre la llamada al sacerdocio.
Hoy quiero presentaros el documental “Fishers of Men” (Pescadores de hombres, 18’), realizado por la Conferencia Episcopal Norteamericana para explicar el sentido, la misión y la vocación del sacerdote. Forma parte de un proyecto más amplio, «Priestly Life and Vocation Summit: Fishers of Men», que se propone renovar el sentido de plenitud de la vocación de los sacerdotes e impulsarles, desde este sentimiento, a animar a otros a emprender el sacerdocio.
Se trata de una película que, por duración y estilo narrativo, se asemeja más al videoclip y al trailer (avance de películas) que al documental propiamente dicho. Es una producción para adolescentes, con el estilo vertiginoso que marcan las cadenas musicales a sus reportajes: discursos muy breves y fragmentados que ofrecen frases muy rotundas; ritmo trepidante de escenas, carrusel de testimonios y personajes; música poderosa y omnipresente para subrayar el tono épico de unas palabras, o enmarcar una escena especialmente emotiva.
Anteayer volví sobre el documental “La manzana podrida” porque el tema de la pederastia sigue teniendo actualidad. Con la que está cayendo en los medios de comunicación (en contra de la Iglesia y de los sacerdotes), me ha parecido conveniente dar a conocer algunas producciones recientes que se han hecho sobre la misión del sacerdote y su llamada a una entrega completa.
La Película que hoy que hoy os presento se llama “Godspeed: La velocidad de Dios”, aunque en algunas distribuidoras o emisiones televisivas han cambiado el subtítulo por el de “La llamada de Dios”. Y es que, en efecto, relata el descubrimiento de la vocación por parte de un joven gallego, Diego Lalanda, cuya vida transcuría plácidamente hasta que un verano ocurrió algo que cambió su vida por completo: “Nunca había pensado que me pudiera ocurrir a mí –escuchamos en off al principio de la cinta–, pero esa llamada, esa especie de alud arrollador, me estaba invitando a dar un paso decisivo, apasionante y misterioso”.
Hace unos días hablé de un documental de Rome Reports, “La manzana podrida”, que analizaba muy bien la tan debatida cuestión de la pederastia y señalaba con acierto las causas más inmediatas del asunto. Allí se deja ver que este escándalo se debe, en gran parte, a que algunos obispos (pensando quizas que tenían pocos sacerdotes en la diócesis, que algunos implicados llevaban años sirviendo a la comunidad, etc.) prefierieron cambiarlos de parroquia y ocultar el caso (con acuerdos directos con las familias) en vez de obedecer a lo que el Vaticano estableció como pauta de conducta desde hace más de 20 años. El problema no es de la Iglesia ni muchos menos del Papa: es de aquellos que no quisieron obedecer ni al Vaticano ni al Papa. Por eso ahora han dimitido.
El asunto es grave, nadie lo niega: quizás la peor crisis de la Iglesia Católica en los últimos 4 siglos, pero sus datos no son ni más abultados ni más aberrantes de los que se dan en otros colectivos. Antes bien, se dan con mayor profusión en algunas Iglesias protestantes (y nada de ello sale en los medios de comunicación), y sobre todo en otros muchos colectivos que están en contacto con adolescentes: docentes, profesores de gimnasia y educación física, etc (y nada de ello sale en los medios de comunicación).
A fecha de ayer más de cien mil personas habían visto ya “La Última Cima”, la historia de ese sacerdote montañero que dejó una honda huella en todos los que le conocieron, y que han sentido una profunda pérdida cuando falleció en accidente de montaña en febrero de 2009. A su entierro acudieron más de 3.000 personas y una veintena de obispos.
El documental elaborado por Juan Manuel Cotelo sigue cautivando al público. Lejos de imaginar un día de gloria y luego desaparecer, el filme no tiene visos de extinguirse.
Si ya de por sí es raro encontrarse con algún famoso que tenga fe, esté a favor de la vida o nade contra todas esas posturas ideológicas imperantes (homosexualismo, divorcio, eutanasia, etc.), resulta todavía más inusual que además lo diga.
Pero, los hay y aunque nadan contra corriente no se arredran. Promueven los valores auténticos y lo hacen con ilusión.
Jessica Rey fue mundialmente conocida a raíz de su intervención en la serie Power Rangers, en 2002. Posteriormente trabajó en series como Rules of Engagement y General Hospital. Ahora también es conocida por sus profundas convicciones católicas; convicciones que no le apena compartir, y por ello predica la castidad a través de conferencias y también por medio de su marca personal de ropa: ReySwimwear. Se trata de bañadores que se distinguen por su modestia, sin estar peleados con lo último en la moda.
Dina Páucar es otra famosa que abrazó la fe. Cantante folclórica en Perú, a comienzos de mayo de 2010 se convirtió al catolicismo, recibió el Bautismo, la Primera Comunión y el sacramento del Matrimonio: “Lo hago por cumplir el sueño de formar una familia”, aseveró. O lo que es lo mismo: fe robusta, familia fuerte y unida.
El mes de agosto pasado nos trajo a nuestras pantallas un thriller protagonizado por Uma Thurman y Evan Rachel Wood tiulado "La vida ante sus ojos" dirigida por Vadim Perelman (realizador de "Casa de arena y niebla") y con guión basado en la novela homónima de Laura Kasischke. Era una película que llegaba a España con 2 años de retraso y que buscaba su hueco en la cartelera veraniega. Y lo consiguió.
La historia parte de la amistad entre dos chicas adolescentes que se han decantado por dos modelos opuestos: Maureen es responsable, inocente y católica; Diana es rebelde, liberal y sarcástica con la religión. Casi al principio, Diana le dice a su amiga : “¿Cuándo terminará esto?, ¿cuándo comenzaremos a vivir?”. La pregunta adquiere una importancia insospechada cuando, encerradas en el baño del colegio antes de una clase, escuchan el ruido de personas que corren, gritos de desesperación y ráfagas de ametralladora. Michael Patrick, otro compañero del que todos se burlan en el instituto, irrumpe armado en el baño, después de matar a una quincena de compañeros (en clara referencia a lo sucedido en la escuela de Columbine). Pero Michael sólo le disparará a una, la cuestión es saber a cuál de ellas. Con gran muestra de cinismo les hace escoger a ellas quién merece continuar con vida.
El actor británico Charlie Cox, que da vida al fundador del Opus Dei, Josemaría Escrivá de Balaguer, en la película There be dragons (Encontrarás dragones), ha confesado que en el proceso de preparación del personaje y durante el rodaje experimentó un “viaje interior” que le ha trasformado.
Cox aseguró al semanario “The Catholic Herald” que durante el proceso de investigación para interpretar a Escrivá de Balaguer leyó algunos de sus libros y visitó muchos centros de la Obra. Tras esa preparación y su intensa experiencia durante el rodaje (el enfrentarse a un personaje que llegó a ser santo), “mi relación con la Iglesia católica y con Dios ha mejorado”.
Según informa Religión en Libertad, el joven actor reconoce que ha “crecido como católico”. “No soy un gran practicante”, ya que “he ido de forma irregular a la Iglesia, aunque nunca he dejado de acudir”, señaló.
Según cuenta Roland Joffe, él no había pensado nunca hacer una película sobre San Josemaría, pero recibió un guión y unos vídeos de encuentros mantenidos por el santo español con cientos de personas en los más variados lugares y se quedó impactado. Tiró el guión a la basura, volvió a ver los vídeos una y otra vez, y escribió otro enteramente de su mano. A preguntas de los periodistas, asegura que “no he recibido interferencias de miembros del Opus Dei: ni sobre la película, ni sobre cómo saldrían retratados el propio Escrivá ni la Obra que fundó. Sí me han facilitado toda la documentación que les he pedido”.
Según Joffe, en este rodaje “nos hemos encontrado haciendo una película sobre el amor; amor divino y humano. Y sobre odio -que supongo que es humano- sobre la traición y los errores”. “No sé si hay alguien que quiera vivir una vida sin sentido. Es también una historia sobre gente que trata de encontrar un sentido a sus vidas”, añadió.
En los últimos post hemos visto con ejemplos que el cine influye –y, a veces, mucho- en los estilos de vida. Con frecuencia, nos lamentamos de la imagen lamentable que las películas y teleseries ofrecen de la familia o de los valores cristianos…
Ante esa situación, caben dos opciones: una es apagar la tele y dejar de ir a los cines, olvidarse de que existe esa “maquiavélica forma de manipulación”; la otra es meterse en ese mundo y tratar de cambiarlo desde dentro. Es decir, en vez de criticar al cine desde fuera, infundir espíritu cristiano en esa magnífica manifestación de cultura. Es justamente lo que hicieron los primeros cristianos. No se fueron a las montañas para “no contaminarse”, sino que vivieron en las ciudades, ejercieron el comercio, y trataron de influir en todas las realidades humanas (como, por otra parte, habían aprendido del propio Jesucristo ). No se quejaron de que les perseguían o de que “el mundo está muy mal”, sino que trataron de mejorarlo con su ejemplo, con su vida, con su trabajo. En vez de apartarse de un mundo pagano y hedonista, trataron de cambiarlo desde dentro. Y lo consiguieron.
Hoy solemnidad de S. Pedro y S. Pablo, quería analizar cómo ha reflejado el cine la vocación de Pedro; una llamada muy especial, pues aquel pescador iba a ser, nada más y nada menos, que la Cabeza de la nueva Iglesia que venía a fundar.
De todas las películas, he querido fijarme en “Jesús de Nazaret” porque ésta cinta es la que mejor desarrolla la personalidad de Pedro y su profunda transformación interior. Una transformación que acontece como en tres etapas y que le hará capaz de responder a la llamada divina. Pero esto no se producirá sin fuertes resistencias por su parte.
En la fiesta de San Josemaría Escrivá (hoy es el aniversario de su muerte: el “dies natalis” lo denomina la Iglesia, el día de su nacimiento al Cielo) es una buena ocasión para hablar de la película en la que se cuenta parte de su vida: “There Be Dragons” (Encontrarás dragones), dirigida por Roland Joffe (director de las oscarizadas “Los gritos del silencio” y “La Misión”; ésta última, interpretada por Robert de Niro y Jeremy Irons).
“There Be Dragons” no es una biografía de este santo español, fundador del Opus Dei, que fue canonizado por Juan Pablo II en octubre de 2002. Aunque la historia sí arranca con ese acontecimiento. Según algunas sinopsis que se han difundido en Internet, el filme comienza cuando un periodista es enviado a Roma a cubrir la noticia de la canonización de San Josemaría y, al repasar su biografía, descubre que fue el gran amigo de su padre, ahora moribundo, y con el que siempre se ha llevado fatal. La investigación del periodista, el reencuentro con su padre, los intensos flash-backs que retrotraen la historia a los duros enfrentamientos durante la guerra civil española… Todo esto proporciona al filme un aire épico que se ve enriquecido por una delicada historia de amor. San Josemaría es, por tanto, un personaje secundario, pero decisivo en el contexto que narra la película y en el planteamiento del tema de fondo: el amor y el perdón.
El filme es una co-producción argentina, norteamericana y española, en cuyo dossier de prensa se la define así: “Una historia repleta de acción que transcurre durante un tiempo homicida de la historia y que finalmente ayuda al presente revelando la importancia y el eterno poder del perdón“. El reparto de “There Be Dragons” estará encabezado por Charlie Cox (trabajó en “Stardust” y “Casanova”), que encarnará a Escrivá de Balaguer, y cuenta también con Geraldine Chaplin (en decenas de películas tras “Doctor Zhivago”), Olga Kurylenko (“Quantum of Solace”, entre otras), Derek Jacobi (“Gladiator”), Dougray Scott (“Misión imposible”) o la española Belén Rueda (“El orfanato”).
El rodaje comenzó el mes de julio de 2009 en Luján (Argentina), donde se filmaron las escenas de la guerra civil en Madrid, con más de 400 extras y un formidable arsenal de la época: tanques, barricadas, camiones, mosquetones y una variada y vistosa parafernalia de los años treinta. Además de Luján, la película rodó en otras locaciones cercanas, como Villa Epecuén, Tornquist, Sierra de la Ventana y Coronel Suárez. Ignacio Gómez Sancha, productor del film explicó que eligieron los alrededores de Buenos Aires “por el gran valor de producción que existe aquí, y además porque las locaciones son impresionantes. Hemos rodado en 30 locaciones distintas con 90 sets, y eso va a quedar maravillosamente reflejado en la película”.
La producción se completó luego en España: en Sepúlveda (Segovia) se reprodujeron las escenas del Barbastro de principios del siglo XX, donde transcurrió la infancia de San Josemaría. La prensa y las televisiones argentinas destacaron el impresionante esfuerzo de recreación histórica, así como el dinamismo de la puesta en escena. Parece que la escenografía es estupenda y las escenas prometen ser impactantes.
La película, en fase muy avanzada de post-producción (su estreno se espera para finales de 2010), dispone ya de una muy elaborada página web, y atiende las peticiones de los medios informativos en la propia web y en esta dirección: ThereBeDragonsPress@gmail.com . A continuación incluyo el reportaje informativo (1’ 10") que Rome Reports elaboró del filme durante el rodaje en Argentina.
Ayer comentamos la escena más importante que los Evangelios relatan entre Jesús y San Juan Bautista: su diálogo –con claras resonancias familiares- en los instantes previos al Bautismo del Señor y a la intervención de Dios Padre: “Éste es mi Hijo, el amado, en quien me he complacido” (Mt 3, 17).
Lo veíamos en la película “El hombre que hacia milagros”, y tomando pie de la fiesta del nacimiento de S. Juan. Al escribir ese comentario, vino con fuerza a mi memoria el día en que tuve la fortuna de visitar la casa donde nació el Bautista, en el centro mismo de Ain-Karim. Sobre ella se levanta hoy una preciosa iglesia, en cuya entrada unas letras de bronce anuncian al peregrino en lengua aramea que el templo está dedicado a S. Juan Bautista. Podéis verlo en el montaje fotográfico que viene a continuación.
Debajo de la foto en el pórtico del recinto, otra fotografía muestra el nombre de la iglesia en los tres idiomas en que están rotulados todos los lugares santos en Israel: hebrero, inglés y árabe. A la izquierda, podéis ver el altar que, según la tradición, se levantó sobre el lugar donde nació el Bautista. Está situado en la cripta de la iglesia, y bajo el ara hay una estrella en mármol que recuerda el lugar exacto. Como veis, pude acercarme a ese punto tan emblemático y besar el sitio donde vino al mundo el Precursor. Si ampliarais la foto, podríais ver que está escrito en latín: “Hic Precursor Dominus natus est”.
De los personajes importantes que rodearon a Jesús, S. Juan Bautista es, probablemente, el que menos aparece en los Evangelios y en las películas sobre Jesucristo. Y, sin embargo, del que más se está hablando en los últimos años.
La Iglesia celebra hoy su nacimiento porque su madre Santa Isabel estaba embarazada de seis meses cuando la Virgen recibió el anuncio del Ángel y concibió por obra del Espíritu Santo (Lc 1, 36). Como el nacimiento de Cristo se celebra el 24 de diciembre, el del Bautista quedó fijado seis meses antes de esa fecha.
A lo largo de la historia del cine, el personaje del Bautista ha sido interpretado por actores de muy diverso carisma, que han ofrecido de él un retrato también muy diverso. En “Rey de Reyes” (1961), un estirado Robert Ryan aparece en escena acartonado y solemne, haciendo muy poco creíble su personaje. Más fuerza tiene, sin duda, el encarnado por Charlon Heston en “La historia más grande jamás contada” (1965), que aflora en la pantalla con mucho mayor relieve. Aunque algo gritón y estridente en sus predicaciones, muestra una faceta más atractiva y valiente al enfrentarse a los romanos y al cantar las verdades al Gobernador adúltero; cuando los soldados van a arrestarle, se niega a aceptar la orden y hasta lucha contra los que van a sujetarle. Finalmente, en “Jesús de Nazaret”, Michael York encarnó a un Juan Bautista verdaderamente fiero e indomable; un auténtico león del desierto, fustigador incansable de las veleidades de Herodes con Herodías, que tiene en su favor un mayor tiempo de aparición en pantalla… aunque su personaje brilla con menos luz que el desarrollado por Heston.
En el Evangelio, la única escena que los une (al margen de las afirmaciones que cada uno hace sobre el otro: todas ellas importantes) es la del Bautismo del Señor. Y hay una película que ha reflejado esa secuencia con un sabor propio, verdaderamente genuino y original. Me refiero a “El hombre que hacía milagros”. Esta película saca a flote en esta escena la vida escondida que sin duda compartieron en su infancia. Muy sutilmente alude al parentesco entre ambos, y supone una lógica relación de sus madres cuando ambos eran niños. Si ambas conocían la identidad de Jesús y la del Bautista, si ambas sabían que los destinos de sus hijos iban a estar entrelazados; y, sobre todo, si ambas eran primas que habían vivido juntas el nacimiento del Bautista, ¿cómo no suponer que ambas debieron compartir largas e intensas confidencias.
En “El hombre que hacía milagros” vemos primero al Bautista que predica con fuerza el arrepentimiento y anuncia la llegada del Mesías: “Él os bautizará con Espíritu Santo y con fuego”. También acalra su misión de precursor a quienes le preguntan si es él el Mesías: “Yo soy la voz del que clama, el que abre camino en el desierto”. Cuando, de repente, ve llegar a Jesús, reconoce inmediatamente a su primo, que es también el Hijo de Dios; y su tono cambia y se dulcifica: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”. Anonadado, se resiste a bautizar a Jesús en el Jordán, y Jesús tiene que recordarle con ternura: “¡Juan!, ¡¡Juan!! Cuando éramos niños jugábamos junto a este río. Nuestras madres nos llamaban y corríamos hacia ellas. Las seguíamos”. El Maestro se detiene un segundo, y enlazando esas llamadas de las voces maternas con su actual vocación divina, concluye: “Ahora oigo otra llamada: la de mi Padre del Cielo. Y debo seguirla”. Aquí tenéis la escena: merece que le dediquéis un minuto para verla y otro más para escribir vuestros comentarios.
Los festivales cinematográficos tienden a suscitar un escepticismo creciente en el público de a pie. Ya se trate de Cannes, Venecia o San Sebastián, con frecuencia los premios -y la publicidad que éstos proporcionan- recaen en filmes que promueven la infidelidad, la homosexualidad y lo "políticamente correcto" (Habría que saber quién define los "dogmas" acerca de lo que es correcto y lo que no lo es).
Por otra parte, a menudo son filmes que dejan en el espectador un poso de amargura, de cierto desencanto ante la vida. Si a eso añadimos una pizca de "denuncia" (de lo que sea), un toque burlesco o satírico contra la Iglesia (y los curas, sobre todo) y un plantel de actores con glamour, podemos entrar con facilidad en las quinielas de los filmes aspirantes a los grandes premios. A parte de contradecir su original sentido ("el cine es una fábrica de sueños", decían en Hollywood durante los años 20 y 30) y de la ofensa gratuita que parece obligado hacer para manifestar "independencia" y "originalidad", el negocio de los premios cinematográficos se hace cada vez más aburrido.
Precisamente por eso, en los últimos años han surgido diversos festivales que tratan de potenciar películas con valores educativos, morales, cristianos y familiares. Una experiencia muy aplaudida por el público y la crítica fue el Fiuggi Family Festival, que tuvo un enorme éxito en su primera edición de 2009, y que tiene ya abierta la web correspondiente a la 2ª edición 2010: dura una semana (24-31 de julio) y tiene muchas actividades complementarias para los niños y adolescentes -el festival es auténticamente familiar- además de abrir las puertas a jóvenes realizadores con historias frescas y enriquecedoras.
Días antes de la Ceremonia de los Óscars, llamaba la atención en este blog sobre la creciente posibilidad de que una película cristiana, The Blind Side, se llevara el Óscar a la mejor interpretación femenina. Era una buena noticia, pues ese papel transmitía a la audiencia un precioso abanico de valores positivos: generosidad, valentía, coraje, entrega a los demás… Y lo transmitía, entre otras cosas, porque le respaldaba una profunda y sincera fe cristiana.
La mejor noticia fue que, en efecto, Sandra Bullock se llevó el Óscar, como antes se había llevado el Globo de Oro y otros premios a la mejor interpretación del año. Ahora se estrena en España, y los críticos subrayan, de nuevo, la viva y sincera religiosidad de esta “madre coraje” co,mo uno de sus mejores valores. Esto es lo que dice Juan Orellana en su crítica:
“The blind side es un canto muy positivo a la familia, especialmente a la familia cristiana, y ensalza las dimensiones de apertura, acogimiento y caridad de la misma. También el film pone en valor las instituciones educativas de ideario cristiano, y señala el valor constructivo y estabilizador del trabajo deportivo. Antropológicamente, la película pone el acento en aspectos verdaderos como el agradecimiento, la compasión, el sacrificio, el perdón, la fe en el otro, la paciencia...”.
Con todo, me gusta más esta crítica de Claudio Sánchez, publicada en Fila Siete, que ofrece un panorama más completo. Al final incluyo la ficha técnica y una foto de la verdadera familia Touhy y del auténtico Michel Oher, sobre cuyas historias reales se ha construido este filme. También os dejo el tráiler, muy revelador de su contenido. Como siempre, espero vuestros comentarios al pie.
Crítica de Filasiete:
Pocas cosas les gustan tanto a los norteamericanos como las películas basadas en la superación personal de un deportista. Desde Rocky a The blind side, pasando por Hoosiers, Titanes o Camino a la gloria, el cine norteamericano se ha hecho verdaderamente especialista en este género. El mismo director de esta película ya había dirigido la eficaz The rookie, basada en la historia real del mítico entrenador de béisbol Jim Morries.
Esta vez la narración (también basada en hechos reales), cuenta la historia de Michael Oher, un joven afroamericano sin hogar que encuentra ayuda y cobijo en una familia blanca dispuesta a prestarle el apoyo necesario para que pueda triunfar como jugador de fútbol americano y en la vida. Por su parte, Oher también influirá en la vida de los miembros de la familia Touhy.
La diferencia principal de esta película con respecto a otras es que se centra más en la evolución dramática del personaje que en la mejora deportiva. Se presta poca atención al campeonato y se da mayor importancia a la influencia de Michael en una familia que tiene, en principio, de todo. En este sentido Sandra Bullock está sobresaliente en un papel dramático con el que ha ganado casi todo (Oscar, Globo de Oro, etc.), algo que demuestra que es una actriz estupenda cuando se la controla (como es el caso) e insoportable cuando no es así (véase Loca obsesión).
La película se atreve a contar una historia bonita, muy bonita, sin miedo al sentimentalismo, que evita con bastante elegancia. Además, la cinta tiene un buen ritmo narrativo que hace que las dos horas se pasen en un suspiro. Poco más habría que decir: es una película entretenida que cumple lo que pretende. Así lo aseguran los más de 255 millones ingresados en Estados Unidos (la cinta más taquillera de todos los tiempos protagonizada por una mujer).
¿Y por qué ha tardado meses en llegar a España? Porque es una película muy norteamericana. Esto hace que las motivaciones de los personajes sólo se entiendan desde la óptica de una familia cristiana evangélica norteamericana, que practica una solidaridad cristiana bastante admirable, silenciosa, sin aspavientos. No se oculta la religiosidad, pero tampoco se subraya. Una manera ciertamente insólita de acercarse a este asunto en el cine actual.
Además, la película es positiva y amable sin negar una actitud crítica. Así lo vemos en una de las mejores escenas del film, en la que el matrimonio protagonista se plantea sobre si realmente hay rectitud en su ayuda a Michael o buscan algo más que la felicidad del chico. Este giro hace la cinta más madura y matizada, poniéndola por encima de la simpleza voluntarista de la mayoría de las películas deportivas.
No es una obra maestra porque hay baches del argumento no bien resueltos a mitad del metraje, varios personajes secundarios poco desarrollados y la música de Burwell (uno de los grandes, sin duda) es redundante y carente de personalidad y emoción. Pero es una película sincera que podía caer en muchas trampas de moralina fácil y, sin embargo, mantiene con dignidad un discurso interesante y necesario gracias al notable guión del propio Hancock (el segundo más interesante de su filmografía, después del magnífico libreto que escribió para la película de Clint Eastwood Un mundo perfecto).
Claudio Sánchez
Ficha técnica:
Dirección: John Lee Hancock.- Guión: J. L. Hancock.- Fotografía: Alar Kivilo.- Montaje: Mark Livolsi.- Música: Carter Burwell.- Intérpretes: Sandra Bullock, Tim McGraw, Quinton Aaron, Jae Head, Lily Collins, Ray McKinnon, Kim Dickens, Kathy Bates, Catherine Dyer.- Distribuidora: Warner.- Duración: 128 minutos.- Público Adecuado: Jóvenes.
El pasado sábado 12 de junio tuvo lugar, en el Auditorio de CaixaFòrum de Barcelona, la entrega de Premios del Young Values Short Film Festival de Barcelona 2010. El evento fue organizado por CinemaNet, con la colaboración de la organización de jóvenes emprendedores SomJoves. Asistieron unas 250 personas,en su mayoría jóvenes.
De los 110 cortos presentados a concurso, fueron proyectados los 32 seleccionados en una maratoniana sesión que duró 8 horas de proyección. La directora de cine Judith Colell y el presidente de la Federació Catalana de Cineclubs, Julio Lamaña, entregaron los premios a los ganadores.
El tribunal destacó la alta calidad tanto de los 68 guiones a concurso como de los 32 cortos proyectados. El presidente destacó la importancia de escribir buenos guiones para asegurar la calidad del futuro cine español. Y Judith Colell resaltó como un aspecto importante el elevado porcentaje de mujeres ganadoras de estos premios.
En la película que hoy comentamos –“La Pasión de Cristo”, de Mel Gibson- María Magdalena juega un papel fundamental. Por una parte, es la gran amiga y confidente de la Virgen en todo el drama del Calvario, la que siempre está a su lado, tratándola y cuidándola como una hija a su madre; por otro, muestra mejor que todos los apóstoles –con lágrimas, pero también con obras– su profundo amor a Cristo, por encima de su vida y aun de su propia honra.
Como única escena, he traído a este blog la fantástica secuencia en que ella y la Virgen recogen la sangre de Jesús con los paños que les ha facilitado Claudia Procla, la mujer de Herodes (según algunas tradiciones, Claudia se había hecho cristiana en secreto). En otro post anterior mostré el inicio de esta secuencia, cuando ambas llegan al patio vacío donde ha tenido lugar la terrible tortura. Ahora quiero fijarme, sobre todo, en el poderoso flash-back que traslada al espectador desde la escena de la flagelación a la escena del perdón: desde la máxima crueldad a la máxima misericordia. María Magdalena está arrodillada, limpiando la sangre; y en esa postura humilde, voluntariamente asumida, recuerda aquella otra en que se vio tirada y arrastrada por el suelo, humillada contra su voluntad. En aquel momento, sólo podía esperar la condena y el cumplimiento inflexible de la Ley: la mujer sorprendida en adulterio debía ser públicamente lapidada. Pero recibió otra cosa: recibió comprensión, ternura y perdón.
El flash-back es rico en contrastes. La escena parte del punto de vista de la Magdalena, casi a ras de suelo; y esa visión enlaza perfectamente con la mirada de la Magdalena-adúltera, totalmente a ras de suelo. Desde abajo, contempla el muro de indiginacion y rabia que está a punto de apedrearla. Pero entra en su campo de visión el pie de Cristo, que se impone, con autoridad. Y la tragedia se detiene. Jesús escribe unas palabras en el suelo: según algunos, escribe los pecados de los acusadores; según otros, escribe los diez mandamientos, que tan frecuentemente habían olvidado sus acusadores… Lo cierto es que, sin abandonar del punto de vista de la Magdalena, vemos al ralentí cómo los hombres van tirando las piedras que habían cogido para arrojarlas sobre su víctima, y se van marchando.
Y entonces viene el gesto sublime. Jesús se vuelve hacia la mujer, y ella –sin atreverse a mirarle–, adelanta su mano para tocar sus pies: en señal de agradecimiento, o quizás para tocarle –como la hemorroísa– y quedar así curada para siempre. Cuando finalmente le toca (¡Jesús se deja tocar por una pecadora!, dirán también en otra ocasión), María se siente con fuerzas para levantar la mirada y encontrarse frente a frente con Jesús. Pero Él no le recrimina, ni le condena, ni aparta la mirada: muy al contrario, tiende su mano para levantarla del suelo (literal y moralmente) en el que se encuentra.
Cuando ella se levanta y abandonamos el punto de vista a ras de tierra, el flash-back concluye y volvemos al presente de la sangre en el suelo. La Magdalena acaba de comprender la gran lección del amor. Entiende que aquella humillación que ella merecía ha recaído en Él, es esta humillación increíblemente despiadada; la acción de Cristo fue un acto de magnanimidad; la de sus verdugos, ha sido un acto de crueldad. Y se le hace patente el sentido de tan sangriento espectáculo: son sus propios pecados la causa de la flagelación, y de que Cristo haya tenido que derramar tantísima sangre.
Quisiera dialogar sobre Jesús en el cine con mucha gente: cinéfilos, pensadores, críticos de cine, profesores de Religión y del Séptimo Arte, personas preocupadas por la trascendencia… Con todos ellos quiero compartir ideas, puntos de vista, material didáctico. Sobre todo, quiero conversar con quienes estén preocupados por ver reflejada su fe en la cultura audiovisual del siglo XXI.